JUSTO ANTES DE LA VICTORIA

Si usted está experimentando confusión, dolor y sufrimiento puede ser que Dios esté obrando las cosas a su manera. Por lo general se trata del trabajo soberano de nuestro Dios quien se encuentra desarrollando un plan maestro que sólo él conoce. A través del sufrimiento de los hijos de Dios, Él está obrando. La confusión precede al milagro.

Estudie la Biblia y descubrirá que estos son los mismos patrones que siguen las vidas de los que conforman el pueblo de Dios. En cada ocasión cuando Dios comenzaba a llevar a cabo su promesa, pareciera que primero el techo se venía abajo.

Piense en Daniel y los tres jóvenes hebreos. Ellos se entregaron a una vida de santidad y separación del mundo y de sus placeres. Daniel se entregó fielmente a una vida de oración, lágrimas, e intercesión, ¿pero qué le trajo esto a él y a sus tres amigos hebreos? ¡Pruebas antes de la victoria!

Usted no sale del lugar secreto de oración y se va a la cima de la montaña de victoria – usted va al foso de los leones. Usted no va de la consagración hacia una vida fácil sólo de bendiciones – usted va al horno ardiente. Estos hombres no tuvieron temor de enfrentar dolor y sufrimientos porque sabían que todo siempre terminaría de la manera en que Dios lo había propuesto. ¡De pasar por leones y hornos abrasadores hasta llegar a la perfecta voluntad de Dios!

Piense en Elías. Dios le dio una gloriosa promesa acerca de un despertar espiritual en la región; un derramamiento de lluvia abundante; un nuevo día de victoria para el pueblo de Dios; y el derrocamiento de Acab y Jezabel. Pero mire toda la confusión que se desató después que le fue dada la promesa. Jezabel amenazó con quitarle su vida y lo persiguió haciendo que huyera a las montañas. Fuerzas del mal mataron a los profetas de Dios y la región continuó en maldad y sequía. De hecho, la Palabra de Dios parecía una mentira.

¿Se imagina lo confuso que estaba Elías? “¿Qué clase de respuesta a mi oración es ésta? Estoy aquí abandonado. ¿Dónde está el Señor? ¿Han fallado sus promesas?” Mientras tanto, Dios estaba haciendo exactamente lo que dijo que haría. La confusión pasaría pronto y la respuesta aparecería.

Cristo dejó a sus discípulos una promesa la cual podía haberlos ayudado a salir de toda confusión y dolor, pero ellos estaban demasiado abatidos por la tristeza como para acordarse de ella. Él les dijo: “Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea” (Mateo 36:32).

En otras palabras, “No traten de descifrarlo todo. No cuestionen el tiempo de confusión. No es su batalla. ¡Dios está trabajando! Cuando todo esto termine, yo seguiré yendo delante de ustedes. Su pastor siempre estará ahí.” ¡Qué palabra alentadora!