miércoles, 25 de mayo de 2011

QUE LA PAZ DE DIOS GOBIERNE EN SU CORAZÓN

El Espíritu me ha estado poniendo muy en claro que todas mis oraciones son totalmente en vano a no ser que ore en fe. Yo puedo llorar, ayunar, interceder, agonizar y afanarme en oración, y no hacer ningún impacto en el Señor – a no ser que haga todo esto con una fe simple, como la de un niño.

Sin fe, Dios no actuará en nuestro beneficio. La Palabra dice, “No piense, pues, quien tal haga [el que duda], que recibirá cosa alguna del Señor” (Santiago 1:7).

El Señor nos manda a confiar en él. Pero muy a menudo tenemos muy poca confianza en él, limitada fe en su buena disposición y deseo de contestar el clamor de nuestro corazón. Cuando lleguemos al cielo, estaremos asombrados de descubrir todas las bendiciones, paz y poder que teníamos a nuestra disposición pero que no llegamos a apropiarnos por nuestra débil fe.

ESTOY SIENDO MOVIDO GRANDEMENTE POR EL ESPÍRITU SANTO A DESAFIARLO A AUMENTAR SU FE. Pídale al Señor que perdone su incredulidad y que llene su alma con confianza en la disposición que él tiene de responder abundantemente a sus sinceras oraciones.

¿Quiere usted una fe aumentada? Cuando vaya a orar nuevamente, use las siguientes Escrituras para entrar en razón con el Señor. Él no negará su propia Palabra. Aprópiese de éstas:

Salmo 62:8
Salmo 91:4
Salmo 56:3
Proverbios 30:5
Jeremías 29:10-14

¡Siga agarrándose de su fe! Él le contestará y pronto.