martes, 14 de marzo de 2017

UN REFUGIO EN TIEMPO DE PROBLEMAS

Cristianos sinceros me han preguntado: “¿A quién creemos? A través de los años he leído las obras de muchos ministros que estaban convencidos de que el fin estaba muy cerca. No obstante, una y otra vez, se han equivocado. Pienso que algunos sólo estaban tratando de vender su libro, mientras que otros creían sinceramente que Dios les estaba diciendo que el fin estaba a la puerta”.
Por momentos, he estado completamente quebrantado delante de Dios, clamando a Él a toda voz: “Señor, por muchos años he estado predicando que el juicio está a las puertas. He dado advertencias de la venida de una crisis económica, sin embargo, sólo veo que sucede lo contrario. Veo cómo América prospera y sigue su camino alegremente, mientras mata a bebés en el vientre, resbalando hacia un foso de suciedad y sacándote de toda institución. ¿Hasta cuándo, Señor?”
Jeremías pasó años profetizando fielmente eventos que aun no se habían cumplido. Él clamó: “Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día” (Jeremías 20:7-8).
Pero Jeremías no podía dejar de advertir al pueblo de Dios. Aunque sus profecías no parecían tener fundamento, él seguía profetizando. Siento el mismo fuego que sintió Jeremías, ardiendo en mi alma; y estoy más convencido que nunca de que Dios ha “puesto Su rostro” contra esta nación por su derramamiento de sangre y su arrogancia contra Su nombre, ¡y Su juicio vendrá!
Por otro lado, le doy gracias a Dios por todas las promesas en Su palabra, de proteger y bendecir a Su pueblo, en medio y a través de todas las tormentas. El pueblo de Dios, que ora, no tiene nada que temer ni preocuparse.
“Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron” (Salmos 9:9-10).