sábado, 16 de abril de 2016

EL EJÉRCITO DE DIOS - Nicky Cruz

Si hay una cosa que hemos aprendido a través de nuestro ministerio -a través de hacer frente al enemigo en su propio territorio vez tras vez, día tras día, semana tras semana- es que Satanás es un cobarde. Se mete con los más indefensos y desesperados entre nosotros. Como un matón de patio que corre a esconderse apenas aparece un niño de su mismo tamaño, Satanás se retira a la primera señal de poder real.

¿Comprendemos realmente el poder que tenemos a nuestro alcance? ¿Dimensionamos la trascendencia del mensaje que llevamos a un mundo perdido? ¿Comprendemos la facilidad con que el mal puede ser vencido y revocado con solo abrirnos al mover del Espíritu Santo?

¿Sabemos lo que Dios es capaz de hacer entre nosotros?

Cómo anhelo ver el día en que los cristianos puedan estar hombro con hombro, codo a codo, en esta guerra contra Satanás y, finalmente trazar una línea en la arena, justo en medio de su camino, una línea que lo haga parar de golpe, una línea que diga: “¡Ya tuviste tu día! ¡Te divertiste! Pero ya se acabó. En el nombre de Jesús, no puedes ir mas lejos".

Anhelo ver un ejército de soldados que se levantan contra él. Un regimiento de creyentes obsesionados por las almas, tomando las armas en esta lucha contra el mal. Un ejército de hombres y mujeres con corazones que arden para Dios y vidas que están dedicadas a hacer su voluntad.

¿No es ese el tipo de ejército del que anhelas ser parte? ¿No te gustaría poder jugar incluso un pequeño papel en una gran batalla para Dios? ¿No es esto lo que has estado esperando, lo que has estado anhelando, lo que has estado orando y creyendo que Dios traería a tu camino?

Si es así, entonces Dios quiere que sepas que el ejército ya está en marcha. La guerra se está librando. ¡Todo lo que tienes que hacer es tomar tu espada y encontrar tu lugar en sus filas!

“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1:16).

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Nicky Cruz, evangelista internacionalmente conocido y prolífico autor, se volvió a Jesucristo de una vida de violencia y crimen después de encontrarse con David Wilkerson en la ciudad de Nueva York en 1958 La historia de su dramática conversión fue contada por primera vez en el libro “La Cruz y el Puñal” escrito por David Wilkerson y más tarde en su propio best seller “Corre, Nicky, Corre”.