martes, 26 de abril de 2016

CONVERTÍOS A MÍ

“Por eso…dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia” (Joel 2:12-13).

Al leer este pasaje, quedo muy impresionado por las palabras: “Convertíos a mí” (en inglés: “Convertíos, aún ahora, a Mí). Mientras una densa oscuridad caía sobre Israel, Dios apela a Su pueblo: “Aún ahora, cuando ustedes me han sacado de su sociedad, cuando obtener misericordia pareciera imposible, cuando la humanidad se ha burlado de Mis advertencias, cuando el temor y las tinieblas han cubierto la tierra, les ruego que regresen a Mí. Soy lento para la ira y soy conocido por detener Mis juicios por un tiempo, como lo hice con Josías”.

¿Puede ver, en esto, el mensaje de Dios hacia nosotros? Como Sus hijos, podemos suplicar en oración y Él nos oirá y nos responderá la sincera, efectiva, y ferviente oración de Sus santos.

Tengo una palabra de advertencia para la iglesia en este momento: ¡Cuidado! Satanás viene precisamente en la hora más oscura cuando los desastres nucleares amenazan la tierra, cuando los impíos se levantan y aterrorizan las naciones. El diablo sabe que somos vulnerables, y envía esta mentira: “¿Qué de bueno puedes hacer tú? ¿Por qué intentar evangelizar a los musulmanes si ellos te quieren matar? Tú no puedes cambiar nada. Mejor es que renuncies a cambiar este mundo saturado de pecado. No sirve de nada orar por un derramamiento del Espíritu. ¡Todo tu arrepentimiento es en vano!”

Pero Dios nos habla hoy con esta palabra a través de Joel: “Hay esperanza y misericordia, ¡aún ahora! Soy manso y tardo para el enojo. Y ahora es el tiempo para que te vuelvas a Mí en oración. Puede ser que detenga Mis juicios e inclusive traiga bendición a tu vida”.

Aún ahora, en medio del tiempo del Islamismo homicida y extremista, en medio de la militancia homosexual, cuando nuestra nación ha perdido su ritmo moral, cuando las cortes están sacando a Dios de la sociedad, cuando el temor amenaza a toda la tierra, es tiempo de volver al Señor en oración.