jueves, 12 de febrero de 2015

YO HE ROGADO POR TI



El Señor dijo a Pedro: "Yo he rogado por ti, que tu fe no falte" (Lucas 22:32). Miro este maravilloso ejemplo del amor de Cristo y me doy cuenta que no sé casi nada sobre cómo amar a los que caen. Ciertamente Jesús es el "amigoŠmás unido que un hermano" (Proverbios 18:24).

Jesús ve lo bueno y lo malo en Pedro y concluye: "¡Este hombre es digno de ser salvado! Satanás lo desea, pero yo lo deseo aún más". Pedro verdaderamente amaba al Señor y el Señor verdaderamente amaba a Pedro, aunque conocía sus rasgos de personalidad.

Jesús dijo: "¡He orado por ti!" No dijo: "¡Voy a orar!'. Jesús probablemente había pasado muchas horas con Su Padre hablando acerca de Pedro. Cómo le amaba, cuán necesario era en el Reino, cuán valioso era como amigo.

¡Señor, danos a todos de esa clase de amor! De esa manera, cuando veamos a alguien siendo transigente o encaminándose a problemas o a un desastre, lo amaremos lo suficiente como para advertirles tan firmemente como Jesús lo hizo con Pedro. Entonces seremos capaces de decir: "¡Estoy orando por ti!" Tenemos que decirlo en amor, no de una manera acusadora.

Toma a esa gente al trono de Dios; implora por ellos para que pasen por sus pruebas con su fe intacta. Jesús no le dio un sermón a Pedro, más bien, Jesús simplemente le dijo: "He orado por ti".

"Yo he rogado por ti". En el griego, la palabra ti es plural, y significa "todos ustedes". Jesús no sólo estaba hablándole a Pedro, sino a todos los discípulos y también a nosotros hoy. "Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos sonŠPadre Santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombreŠno ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal" (Juan 17:9, 11, 15).