miércoles, 18 de febrero de 2015

EL ESPÍRITU DE INTENSIDAD

Cuando Dios está a punto de hacer una nueva obra, Él derrama un espíritu de intensidad sobre Su pueblo. Ya no podemos ser flojos espirituales, relajados, complacientes y apocados. Debemos ser intensos, llenos de calor y pasión por Cristo, sintiendo seriamente y en lo profundo la obra de Dios. Hoy, Dios está levantando un pueblo que odia el pecado y tiembla ante Su Palabra. Su remanente debe oír y creer en los santos profetas. Ellos no deben dudar ni volverse tibios; por el contrario, deben tomar las cosas de Dios con mayor seriedad a medida que transcurren los días.

Considera la intensidad de Esdras. Mira de cerca su pasión en contra de cualquier cosa que hiera a Dios y verás su odio atrevido por la mezcla con el mundo. “Cuando oí esto, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté angustiado en extremo. Y se me juntaron todos los que temían las palabras del Dios de Israel, a causa de la prevaricación de los del cautiverio; mas yo estuve muy angustiado hasta la hora del sacrificio de la tarde” (Esdras 9:3-4).

¡Qué gran escena! Esdras estaba sentado con gran dolor piadoso, arrancándose el cabello y la barba “a causa de la prevaricación de los del cautiverio” (versículo 4). Uno a uno, todos loa que tenían el corazón tembloroso lo rodearon. Dios tenía sólo un hombre que sentía rubor por el pecado, y, a través de él, se levantó un cuerpo de dolientes.

“Mientras oraba Esdras y hacía confesión, llorando y postrándose delante de la casa de Dios, se juntó a él una muy grande multitud de Israel, hombres, mujeres y niños; y lloraba el pueblo amargamente” (Esdras 10:1). Familias enteras del pueblo de Dios están coqueteando con el mundo, ¡pero muchos de ustedes están clamando por santidad y separación! Sientes el dolor de Dios por el pecado y te ruborizas de vergüenza. Tú sabes que es hora de ponerse serios acerca de caminar con Él.