martes, 24 de febrero de 2015

A PRUEBA DE SERMONES

Ser “a prueba de sermones” es escuchar la Palabra de Dios, decir que lo amamos, profesar obediencia a ella, ¡Pero luego no actuar consecuentemente! Es llegar a endurecerse tanto, que el corazón ya no se conmueve y no se ve afectado por lo que se predica. Algunos lo llaman “endurecerse al evangelio”.

Piensa en todas las viejas historias de la Biblia y en los personajes de la Biblia. ¿Quién crees que fue más “a prueba de sermones”? ¿Quién se sentó a los pies de la palabra más fuerte y clara y aún así era totalmente inmune a ella?

¿Acaso fue Saúl? Él escuchó una palabra fuerte y clara: “Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos” (1 Samuel 15:3). Saúl desobedeció a este mensaje, y en lugar de eso, “Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno” (1 Samuel 15:9). Entonces Samuel apareció y ¡Saúl se convirtió en un mentiroso! “Saúl le dijo…yo he cumplido la palabra de Jehová” (1 Samuel 15:13). Samuel estaba horrorizado porque podía oír el bramido de las ovejas que se salvaron. “¿Por qué…no has oído la voz de Jehová, sino que…has hecho lo malo ante los ojos de Jehová?” (Ver 1 Samuel 15:19).

¿Estaba endurecido Saúl? ¿Era “a prueba de sermones”? ¿Por qué otra razón iba a mentirle desvergonzadamente a un profeta de Dios teniendo las mercancías ahí? Escúchalo mentir de nuevo teniendo la evidencia de su mentira alrededor: “Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió” (1 Samuel 15:20). Atrapado in fraganti, Saúl culpó a los demás e ideó excusas increíbles por su pecado: “Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas…para ofrecer sacrificios a Jehová” (1 Samuel 15:21).

Samuel llegó al corazón del problema. Él sabía que Saúl era “a prueba de sermones” porque su corazón ya había sido entregado a la brujería. “Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado” (1 Samuel 15:23). El Saúl “a prueba de sermones”, terminó recibiendo orientación de una bruja y murió de una muerte cruel y temprana.