viernes, 29 de marzo de 2013

"¡NICKY, JESÚS TE AMA!"

No estoy en contra del uso de métodos modernos en el ministerio. Contamos con muchas de estas cosas en nuestro ministerio, pero no recibimos nuestra dirección de esas "herramientas del ministerio." Pasamos tiempo de rodillas, buscando al Señor para que nos dirija en cada área de trabajo. Sin embargo, hoy la oración es una práctica perdida en muchos ministerios. Confían en computadoras y métodos modernos más que en Cristo.

Hoy en día, los "expertos" han tomado las riendas de la iglesia. El pecado es visto en términos psicológicos y es llamado una "enfermedad". De un drogadicto se dice que tiene una "debilidad". Los altares se han sustituido por salas de consejería. Profetas de santidad han sido sustituidos por psicólogos y por trabajadores sociales con los últimos discursos centrados en el hombre. En resumen, Jesús está siendo destronado y Freud exaltado.

Hace cincuenta años, Dios me llevó a comenzar un ministerio para drogadictos y alcohólicos en la ciudad de Nueva York. No teníamos dinero ni manuales de instrucción, sólo la total dependencia del Espíritu Santo. Un cartel en nuestras oficinas decía: "¡Nadie brilla aquí, sólo el Espíritu Santo!"

Durante nuestros servicios en la capilla, orábamos: "Señor, nuestra ayuda no está en la psicología o la psiquiatría, sino en el Espíritu Santo. ¡No podemos trabajar en la cabeza a menos que cambie el corazón!"

Nicky Cruz, uno de los primeros miembros de la pandilla que encontramos, fue un asesino en el corazón. Un psiquiatra que conocíamos se interesó en su caso. Después de pasar un día entero con Nicky, el psiquiatra decidió que Nicky era incorregible y sin esperanza. (El no sabia que a Nicky le encantaba confundir a los "doctores de la cabeza".)

Sin embargo, Jesús tenía otros planes para Nicky y Cristo realizó en cinco minutos lo que los expertos decían que no se podía hacer. Nicky no fue psicoanalizado y su cabeza no fue examinada. No, Dios envió una flecha a su corazón y la flecha era la verdad del evangelio: "¡Nicky, Jesús te ama!"

En un instante, se fue el corazón de piedra de Nicky y fue reemplazado por un corazón de carne. Nicky lloró abrazándonos a todos. Él fue transformado por el poder sobrenatural de Dios después de que expertos de la sociedad lo había desechado.

miércoles, 27 de marzo de 2013

EL DÍA DEL PAGO

Quiero dar cuatro resultados trágicos que le suceden a los que destronan al Señor:

1. "Israel es una frondosa viña, haciendo fruto para sí mismo" (Oseas 10:1).

Cada uno en Israel buscaba por sí mismo y el resultado era un vacío total. Oseas estaba hablando a los creyentes, mostrándoles una imagen de lo que le sucede a todos los que destronan al Señor de sus vidas. Esas personas se vuelven egoístas y miserables y todas sus búsquedas acaban en el vacío.

2. "Su corazón está dividido... él quebrantará sus altares y destruirá sus ídolos." (Versículo 2).

El corazón de nuestras naciones está dividido. De boca, los americanos sirven a Dios y a la religión, pero ellos no adoran al Señor en verdad. Esto ha llevado directamente a la ruptura de todas nuestras sagradas instituciones. Cuando se pierde la fe en Dios y se pone la confianza en otra cosa, esa cosa se convierte en un ídolo. Y es lo que está sucediendo en nuestras naciones hoy en día. Nuestra sociedad ya no confía en Dios, en cambio, se vuelve hacia el gobierno, el presidente, el sistema educativo, la seguridad social, todo para tratar de encontrar algún tipo de estabilidad. Dios está diciendo: "Si no vas a confiar en mí, voy a hacer que todas las instituciones en que confías fallen".

3. "Habéis arado impiedad, habéis cosechado iniquidad... porque confiaste en tu camino, en la multitud de tus valientes" (versículo 13).

Oseas dice: "¡Usted dejó de confiar en el Señor y ahora va a recoger una cosecha de iniquidad!" La humanidad hoy es sofisticada, educada y bien informada. Hemos destronado a Dios -rechazado la Biblia y la oración- se ha entronizado la ciencia, la psicología y la educación. Sin embargo, yo les pregunto: ¿Cuál ha sido la cosecha? ¿Qué nos trajo todo nuestro sofisticado aprendizaje?

4. "No tenemos rey, porque no temimos a Jehová" (versículo 3).

Oseas era profeta sobre Israel, pero cuando comenzó la rebelde de Israel, él fue impotente para detener la pérdida de la fe. Sus palabras no llevaban ninguna autoridad. Cada vez que hablaba, la gente se limitó a menear la cabeza y decir: "No tenemos ningún liderazgo, estamos sin dirección. Estamos a la deriva".

Eso es precisamente lo que está sucediendo en América en este momento y lo mismo está ocurriendo en la iglesia hoy. Muchos cristianos se burlan de sus pastores, ridiculizando su autoridad. ¿Por qué? Porque las palabras de estos hombres no llevan poder. La gente dice: "Ya no tenemos ningún liderazgo en nuestra iglesia. Estamos perdidos, confundidos". ¡Ese es el día de pago para destronar al Señor!

RECHAZANDO EL CONSEJO DEL SEÑOR

Cuando el profeta Oseas describe la terrible cosecha recogida como resultado de destronar a Dios de su señorío y, volverse hacia el brazo de la carne; el profeta se estaba dirigiendo a un pueblo al que el Señor había llevado en Sus brazos durante años.

Dios había bendecido y prosperado a Israel dándoles casas que no habían construido y viñedos que no habían plantado. Él había levantado hombres piadosos para hablar como profetas y había dado al pueblo claras palabras de dirección; durante años el pueblo había probado la fidelidad de Dios. Ellos escucharon su consejo: nunca recurran a la carne. Cuando Dios les habló, ellos obedecieron, y milagrosamente fueron liberados de poderosos enemigos.

Pero ahora una apostasía había venido sobre Israel y el Señor les acusa de ser culpables de una maldad terrible: "Se han corrompido profundamente..." (Oseas 9:9). "Todos sus príncipes son rebeldes" (versículo 15).

¿Cuál era ese terrible pecado que habían cometido? ¿Era la embriaguez, la perversión sexual, la codicia, el adulterio, el asesinato? No, Dios dijo que su maldad fue alejarse de su consejo, haciendo caso omiso de su Palabra y en su lugar, obedecer al hombre: "Dios los desechará, porque ellos no quisieron escucharlo" (v. 17). En los ojos de Dios, la mayor maldad que un creyente puede cometer es dejar de depender de Él.

El Señor le estaba diciendo a Israel: "Tú ya no pones tu confianza en mí, ya no soy tu guía, tu fuente de sabiduría. Ahora te estás volviendo a la sabiduría del hombre y estás corriendo de regreso a Egipto en busca de ayuda; devolviéndote al mismo lugar de donde yo te saqué. Has rechazado mi palabra y te apartaste de mí."

Un gran profeta puritano escribió una vez: "El poder puro nunca está ansioso por su cooperación, simplemente exige." En otras palabras, Dios no nos dicen: "Haz tu parte y yo haré la mía. Sólo échame un vistazo de vez en cuando." ¡No! Dios es poder puro y total, Él exige que lo sigamos sobre todo y en primer lugar. Debemos ser totalmente dependientes de Él y algo menos que esto calumnia Su reinado sobre nuestras vidas.

martes, 26 de marzo de 2013

ENTRONADO COMO REY

El apóstol Pablo escribe que cuando Jesús regrese, "a su debido tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores," (1 Timoteo 6:15). Pablo está diciendo, en esencia: "¡Cuando Cristo venga, va a demostrar a todos que es el Señor!"

Dios el Padre entronó a Cristo como rey de todas las naciones y toda la naturaleza, y como el Señor de la iglesia. Pablo está diciendo: "No importa cómo luzcan las cosas en el exterior. Todo puede parecer fuera de control y puede parecer como si el diablo hubiera tomado el poder. Pero la verdad es que Dios ha puesto todas las cosas bajo los pies de Jesús y ¡Él sigue siendo el rey sobre todas las cosas!".

"Por él fueron creadas todas las cosas que están en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades: todo fue creado por él y para él" (Colosenses 1:16). "Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia... para que en todo tenga la preeminencia" (versículo 18).

Estos pasajes prueban que Dios todopoderoso ha nombrado a Jesucristo como Señor, y todo dominio se ha colocado en sus manos. Sin embargo, vemos a nuestra sociedad y al gobierno destronar a Cristo en todo, negándose a reconocer su autoridad y reinado. Estamos quitando a Dios de nuestras escuelas y tribunales haciendo caso omiso de Él en la elaboración de nuestras leyes. Y ahora estamos recogiendo una cosecha terrible.

Yo creo que el rechazo de América al señorío de Cristo es la razón detrás de todo el derramamiento de sangre, violencia, odio racial, decadencia moral, abuso de drogas y brote de mortales enfermedades sexuales en nuestra sociedad. Los legisladores, educadores y medios de comunicación han hecho de Dios un tema innombrable.

Sin embargo, mi preocupación va más allá del rechazo de América a la autoridad de Jesús. Creo que el problema del destronamiento de Cristo es mucho peor, mucho más trágico, ya que está sucediendo en su iglesia. ¡Es cierto! Nuestro Señor exaltado está siendo destronado en las iglesias de la tierra y en las vidas de una multitud de creyentes.
Es comprensible que la gente impía quiere destronar a Cristo. Pero, ¿cómo se debe entristecer Dios al ver a Cristo destronado por aquellos que se llaman por Su nombre.

lunes, 25 de marzo de 2013

JUSTIFICACIÓN POR LA FE by Gary Wilkerson

Muchos cristianos hoy están desgastados en sus esfuerzos por rechazar el pecado, ellos vierten toda su energía en ello hasta drenar su última gota de gozo. La victoria que Cristo ha ganado para ellos se pierde en su obstinado esfuerzo personal por establecer una justicia propia.

La justicia que es perseguida por algo diferente a la fe siempre fallará. Nótese que no pueden establecerse a la vez la justicia de Dios y nuestra justicia. Eso significaría que hay dos evangelios: el de Dios y el nuestro. No podemos mezclar nuestra propia justicia con la santa justicia de Dios.

Tal vez usted se pregunte: "¿Pero no se supone que tenemos que poner algún esfuerzo? ¿No dice la Biblia que debemos evitar el pecado?". ¡La única manera de evitar el pecado es a través de Jesús! Él no es sólo una verdad que aceptar, Él es el Dios vivo y nuestro Santificador; su obra santificadora en nosotros no se detiene ni de día ni de noche.

Pablo responde a la pregunta sobre el esfuerzo propio en Romanos 9, cuando habla de un pueblo que realmente ha alcanzado la justicia: "[Los] gentiles, que no iban tras la justicia, alcanzaron justicia, es decir, la justicia que es por la fe" (Romanos 9: 30, NVI). Estas personas no se desgastan en sus propios esfuerzos ni son abrumadas por sus fracasos. Ellos ponen toda su fe en la obra de Jesús en la cruz por ellos y son sostenidos por Su vida abundante.

"Cristo es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree" (Romanos 10:4). Cristo es el fin. ¡No hay nada más! "Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia" (Romanos 9:16). Estos versículos han traído libertad a todas las generaciones de creyentes.

Amigo, ¿está agotado por tratar de hacer su mejor esfuerzo? ¿Está cansado del ciclo interminable de consagración y fracaso? ¡Deje todo atrás! Cese en sus propios esfuerzos. Su posición ante el Señor no depende de su voluntad sino de Dios que tiene misericordia. Confíe en Él para su victoria.

jueves, 21 de marzo de 2013

UNA PALABRA INUSUAL

Recientemente, el Espíritu Santo me dio una palabra inusual, una que no quería oír. Él me dijo: “Estás atado a una visión muy limitada de los océanos de ternura y amorosa misericordia del Señor. Has soportado mucha culpa, condenación y miedo porque no has permitido que el Espíritu Santo revele la inmensidad de Mis misericordias perdonadoras, sanadoras y reconciliadoras. ¡No me conoces por mi ternura!”

Dios me mostró que esa es una de las causas por las cuales muchos se están rindiendo y apartándose. Cuando un pecado ataca, cuando Satanás viene como una inundación, cuando caes en algún viejo hábito o pecado, el diablo crea esclavitud. Primero, la culpa viene como inundación, después el miedo llena tu corazón. Una sensación de total fracaso e impotencia embarga tu alma. En este punto, a la mayoría de los creyentes se les acaba la gracia, porque su visión de la misericordia de Dios es muy limitada.

Satanás viene a ti y te dice: “Has alcanzado tu límite. Has confesado su pecado vez tras vez. No hay manera de que Dios te perdone ahora, porque has pecado contra la luz. Si vuelves y confiesas una vez más, te darás la vuelta y pecarás de nuevo. ¡Así que renuncia ahora!”

El diablo no quiere que veas el océano de misericordia de Dios… ¡Quiere que veas sólo un chorrito de agua! Debido a nuestra ignorancia del amor perdonador de Cristo y su poder restaurador, somos destruidos. Nos quedamos sin misericordia para nosotros mismos porque estamos terriblemente atados por una visión limitada. ¡Nuestros ojos aun no se han abierto a las misericordias sin fin de nuestro tierno Padre! Estamos tan atados por una visión falsa y limitada de sus misericordias, que nos resulta casi imposible creer o aceptar lo que Santiago dijo: “[hemos] visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.”(Santiago 5:11).

Este versículo significa que: “Dios se quebranta fácilmente por nuestros problemas y dolores. Él siente nuestro dolor y nuestros fracasos, y Él es bondadoso y compasivo para con nosotros. Él nos amó, aun cuando éramos sus enemigos. Incluso cuando le ofendemos, Él está dispuesto a ayudarnos, restaurarnos y perdonarnos.”

La palabra misericordia significa “un trato amable y compasivo de un infractor bajo nuestro poder”. Dios tiene el poder para condenarnos al infierno cada vez que pecamos, Él nos tiene bajo su control y puede hacer con nosotros lo que le plazca. Y le place a Su corazón tierno ser compasivo, amoroso y bondadoso para con los que le han fallado más.

miércoles, 20 de marzo de 2013

FIRME HASTA EL FIN

La incredulidad, incluso en su forma más leve es abominable a Dios. Es un pecado condenatorio, que destruye el alma. Dificulta la obra de Dios en nosotros y es el pecado detrás de todo alejamiento de Dios.

Puedes estar totalmente desprendido de todas tus posesiones terrenales y anhelar la venida de Jesús. Puedes estar oyendo predicación sólida y cantar alabanzas a Dios en Su casa y puedes devorar la Palabra de Dios cada día. Pero a menos que estés orando: “Oh, Dios, hazme oír esta palabra en mi hombre interior, hazme creer que puedo aplicarla y que se convertirá en vida para mí”, hasta entonces no tiene efecto alguno. Lo que escuchas debe ser mezclado con fe.

“Pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron” (Hebreos 4:2). Deja que esas palabras penetren: “A menos que lo que lees y escuchas predicar sea mezclado con fe, ¡No tiene ningún valor para ti!”

La Escritura dice: “[Jesús] es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios” (Hebreos 3:2). ¿De qué manera se les midió su fidelidad? ¿Cómo eran ellos realmente fieles en todas las cosas?

Ellos eran tenidos por fieles, porque nunca dudaron de la palabra del Padre celestial para ellos. Ellos sabían que Dios haría lo que Él dijo. Verás, la fidelidad es simplemente creer que Dios cumplirá Su Palabra.

En este sentido, Jesús y Moisés tenían “firme hasta el fin [su] confianza del principio” (Hebreos 3:14). Ellos no tenían una clase de fe con altibajos, o que se enfría. ¡Su fe nunca vaciló!

Así como Jesús fue fiel en Su confianza en el Padre, nuestra fidelidad será medida por el mismo estándar: “Pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.” (Hebreos 3:6).

Cuando aumentan nuestras pruebas y la batalla se hace más intensa, nuestra carne puede agotarse. Con el tiempo, muchos cristianos permiten que el miedo y la duda vayan entrando. Ellos pierden su abandono en Dios, su fe infantil en Él, y el cuestionamiento invade sus corazones.

Al mirar el camino que me queda de vida, veo un tiempo limitado. Y lo que quiero más que cualquier cosa es estar gozoso en la esperanza, firme hasta el fin.

LOS GUARDAS SOBRE LOS MUROS

El Antiguo Testamento se cierra con esta asombrosa profecía de Malaquías: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.” (Malaquías 4:5-6).

Esta profecía se cumplió en gran medida en el ministerio de Juan el Bautista. Un ángel se le apareció al padre de Juan y profetizó que su hijo iba a convertir a muchos en Israel al Señor, y que iría “delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.” (Lucas 1:17).

Jesús, hablando a sus discípulos acerca de Juan el Bautista, dijo: “Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir” (Mateo 11:14). Y añadió: “El que tiene oídos para oír, oiga” (Versículo 15). Yo creo que Jesús estaba pidiendo que vean el significado espiritual de la venida de Juan, como fue profetizado, en el espíritu y poder de Elías.

Juan fue ungido con el mismo Espíritu valiente y el poder que estaba sobre Elías. Él habló abiertamente acerca de los pecados de desobediencia y búsqueda de placer de la gente de su época. Cristo estaba a punto de aparecer y este poderoso hombre de la verdad apareció de pronto en escena para preparar un pueblo para el Señor. Este profeta del desierto fue enviado para hacer volver los corazones de la gente (que es la verdadera definición de arrepentimiento) al Señor. Juan predicó arrepentimiento, restitución, pureza de corazón, justicia, y un caminar práctico de santidad que corresponda con una abierta confesión de pecados.

Creo que el profeta Malaquías, así como otros profetas del Antiguo Testamento, hablan de un grupo de personas santas que se levantarían justo antes de la segunda venida de Cristo. Ellos ministrarán bajo el mismo Espíritu y poder que descansaba sobre Elías y Juan el Bautista.

Este grupo de creyentes tipo Elías de los últimos días prestarán oído a la profecía de Isaías: “Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado” (Isaías 58:1). Estos son los guardas sobre los muros que “todo el día y toda la noche no callarán jamás…ni le [darán] tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra.”(Isaías 62:6-7).

martes, 19 de marzo de 2013

EL CREYENTE QUE PERMANECE

“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.”(Juan 15:10). Jesús obedeció fielmente todos los mandamientos de Su Padre y le llama a esto: permanecer.

Algunos cristianos piensan que pueden seleccionar cuáles de los mandamientos de Cristo obedecer. Si no les gusta un mandamiento, simplemente lo ignoran o justifican su desobediencia diciendo: “Yo no lo veo de esa manera, no lo creo así.” Si a la gente no le gusta que un pastor haga un llamado a la santidad, simplemente lo dejan y van en busca de un pastor que acentúe lo positivo. Esa es la razón por la cual la terrible plaga de la apatía se está extendiendo por la iglesia hoy en día. Hemos tenido tanto miedo de las obras, nos hemos irritado tanto acerca del legalismo, que hemos desprestigiado la obediencia.

¿Cómo es posible que un pámpano en Él no permanezca? Jesús dijo: “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.” (Versículo 6). ¿Puede eso ser más claro? Permanecer incluye descanso y responsabilidad. Es posible estar en Él, conectado a la vid, y no tener un flujo de vida con el cual producir frutos. Permanecer está relacionado con la obediencia absoluta a los mandamientos de Cristo, porque cada pámpano tiene libre albedrío, una fuerza vital en sí mismo. El pámpano no es pasivo, sino que debe extraer la vida de la vid. “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros” (Versículo 7). Esto pone de manifiesto que la Palabra es el cuchillo que el Padre usa para podar. ¿Cómo puede un pámpano llevar fruto si la Palabra del Señor es ignorada, desconocida, descuidada?

Vemos los frutos de la sequedad brotando por toda la viña del Señor: el adulterio, la fornicación, la bebida, las drogas; debido a que el proceso de poda se ha detenido en muchos. La palabra de Dios es Su cuchillo, una espada de doble filo. La mayoría de los cristianos de hoy en día no conocen la Palabra de Dios, porque no la leen. Es imposible dar el fruto de la justicia sin que Su Palabra permanezca en ti. El descuido de la Palabra está causando esterilidad y trayendo una terrible sequía al pueblo de Dios.

El creyente que permanece es el que ama y teme a Dios, el que tiene hambre de la Palabra y que tiembla a su poder de convicción. Él se deleita en tener la palabra podando todo lo que estorba, ora para que la vida y semejanza de Cristo se incremente cada vez más en él, y para que madure cada vez mas y mas en obediencia y amor.

lunes, 18 de marzo de 2013

CRISTO ES EL FIN by Gary Wilkerson

Pablo utiliza a Israel como un ejemplo para enseñar lo que es la verdadera justicia. “Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación. Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.” (Romanos 10:1-4).

El texto de Pablo nos desafía con varias preguntas. ¿Ser justificado nos hace justos? Sí, en el sentido de que la justificación nos posiciona como justos. ¿Ser santificados nos hace justos? Sí, en el sentido de que la santificación es el proceso de experimentar la justicia de Cristo obrando en nuestras vidas diariamente. Jesús es nuestra fuente para la justificación y santificación, logramos ambas a través de Su don de gracia.

La mayoría de los cristianos dicen de la boca para afuera: “Jesús es mi fuente de todo”, pero, ¿Su caminar en realidad lo refleja? La triste realidad es que muchos cristianos viven como si solamente la justificación viniera de Dios, y como si la santificación se lograra a través de su desempeño diario. Es como si dijeran: “He alcanzado la gracia mediante la fe en Jesús. Ahora tengo que llevar a cabo una implacable campaña personal para ser santificado.”

En cierto sentido, están diciendo a Dios que quieren pagarle por el gran regalo que Él les dio: “Gracias por justificarme, Señor. Me has puesto en la posición correcta contigo a través de la cruz y, a cambio, voy a ser santificado al obedecerte. Tú haces la primera parte de la obra y yo voy a hacer la segunda parte.”

Esta mentalidad lleva directamente a una vida de esclavitud. Cuántas veces has visto una marquesina de una iglesia que dice: “CRISTO MURIO POR TI...¿QUÉ HAS HECHO POR ÉL?”. Esto ha penetrado a través de la iglesia.

Jesús fue crucificado, sepultado y resucitó al tercer día para que pudiéramos tener vida eterna. ¿Qué podríamos hacer a cambio de eso? ¿Diezmar? ¿Ir a reuniones de oración? ¿Evangelizar más? Eso es más o menos lo que Israel trató de hacer. Ellos “iban tras una ley de justicia” (Romanos 9:31). Ellos trataron de involucrar su voluntad para alcanzar justicia, pero nunca pudieron lograrlo.

Este versículo ha dado libertad a todas las generaciones de creyentes: “Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (10:4). Cristo es el fin. ¡No hay nada más! “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.” (Romanos 9:16).

viernes, 15 de marzo de 2013

MEJOR QUE EN SUS INICIOS

"Yo... los haré prosperar más que en sus comienzos" (Ezequiel 36:11). Esta es la promesa de una gran obra de Dios, más grande que Pentecostés, que se producirá en estos últimos días.

Recuerde sus "inicios" espirituales, cuando fue salvo. Estaba tan feliz y emocionado acerca de Jesús. Ahora, Dios le dice: "¡Yo voy a hacer algo mejor para ti!" Él va a hacer mejores cosas en la iglesia que nunca antes. ¿Mejor que el Mar Rojo? ¿Mejor que Elías haciendo descender fuego del cielo y deteniendo la lluvia? Sí, Dios tiene algo mejor.

Se preguntarán "¿Qué podría ser mejor?". "Nuestra misma fe está construida sobre estos grandes ejemplos". Queridos hermanos, vamos a ver la más completa revelación de Jesucristo en la historia de la humanidad. Y aquí está la grandeza de tal milagro: Dios va a tomar a la generación más sucia y más perversa de todos los tiempos; la generación más dura de corazón en toda la historia y va a limpiarlos, les dará corazones llenos de amor y los convertirá en un santo rebaño.

"Yo multiplicaré los hombres como un rebaño. Cuando el santo rebaño..." (Ezequiel 36:37-38). Dios va a salvar un "rebaño", una gran multitud de hombres y mujeres. Vamos a ver pecadores de todos los ámbitos de la vida siendo salvos: Judíos, musulmanes, ricos, pobres, asesinos, gente de todos los orígenes.

Usted dice: "Eso no es una cosa nueva. Pecadores malvados siempre han sido limpiados por Cristo. Dios ha estado haciendo eso desde la cruz". Es cierto, pero recuerde, el pecado está en aumento; la maldad está creciendo y es cada vez peor, y cuando el pecado abunda, la gracia de Dios abunda mucho más.

En el Mar Rojo, el diablo estaba avanzando y amenazando con saltar sobre el pueblo de Dios. La diferencia hoy es que él ya ha prevalecido contra la iglesia apóstata, capturando y esclavizando a millones de personas: " gente de otras naciones se los han tragado... se han convertido en posesión del resto de las naciones... han sido objeto de burla y de insultos por parte de la gente."(Ezequiel 36:3).

Pero ahora, Dios se va a mover por esta razón: "Porque el enemigo ha dicho contra vosotros: ¡Ajá, ahora las alturas antiguas nos pertenecen!" (versículo 2). Satanás y su multitud se burló y se rio, diciendo: "¡Hemos destruido la obra de Cristo en la tierra!" Pero Dios dice: "Por causa de mi nombre, voy a hacer una poderosa liberación".

Usted necesitará fe para entender este milagro, porque esto sucederá en el tiempo más necesitado y más crítico en la historia de la Iglesia. Dios hará que su rebaño camine en justicia. Él traerá tal convicción que los creyentes que literalmente detestarán sus pecados pasados. "Multiplicaré en ustedes el número de hombres... y se multiplicarán y serán fecundos... y los haré aun más prósperos que antes" (Ezequiel 36:10-11).

jueves, 14 de marzo de 2013

¡HAZLO DE NUEVO!

Cuando Israel salió del mar Rojo, el pueblo cantó alabanzas a Dios por la poderosa liberación que Él proveyó. Debieron haber dicho unos a otros: "¡Jamás podría haber un milagro tan grande como este! En el futuro, ninguna otra generación en toda la historia será jamás testigo de una manifestación tan fuerte del poder de Dios, ¡de un modo tan visible!"

David recordó la liberación milagrosa de Israel en el Mar Rojo, diciendo: " Vengan a ver las obras de Dios, las maravillas que ha hecho por los hombres: convirtió el mar en tierra seca, y nuestros antepasados cruzaron el río a pie; ¡alegrémonos en Dios!" (Salmo 66:5-6).

A Israel se le ordenó contar a sus sucesivas generaciones sobre el poderoso milagro que Dios obró a favor de ellos. Tenían que usar su liberación en el Mar Rojo como su ejemplo, " no lo ocultaremos a nuestros hijos. Con las generaciones futuras alabaremos al Señor y hablaremos de su poder y maravillas." (Salmo 78:4).

En su niñez, David debe haberse sentado cautivado al oír la historia una y otra vez. Luego, David contó a sus hijos la misma historia: "Ustedes saben que Dios vive porque Él tomó a nuestros antepasados a través del Mar Rojo como por tierra seca. Ahora, cuéntenle a sus hijos y a sus nietos." Y así lo hicieron.

No era suficiente con hablar de lo que Dios había hecho en el pasado distante. El salmista quería ver a Dios librar a su pueblo ahora: " Oh Dios, nuestros oídos han oído y nuestros padres nos han contado las proezas que realizaste en sus días, en aquellos tiempos pasados: Con tu mano echaste fuera a las naciones y en su lugar estableciste a nuestros padres." (Salmos 44:1-2).

El salmista está diciendo: "Señor, toda mi vida he oído hablar de lo que hiciste en el pasado y cómo estas escenas increíbles de tu gloria se manifestaron visiblemente a mis padres. Mis hijos han oído hablar de ello y ahora mis nietos oirán hablar de ello también."

Luego, el salmista exclamó: "Tú eres mi Rey, oh Dios, manda victorias a Jacob" (v. 4). En otras palabras: "Pero, Dios, Tú también eres mi rey. Haz estas cosas de nuevo por tu pueblo."

Mientras se escribía este salmo, Israel se encontraba en un momento de gran prueba. El pueblo de Dios enfrentó a una gran crisis y necesitaban una inmediata liberación. Así que el salmista, con este fuerte argumento vino al Señor clamando: "Oh, Señor, Tus hijos en el Mar Rojo pudieron haber pensado que nunca podría haber una crisis como la suya otra vez. Necesitamos una poderosa manifestación de tu fuerte brazo extendido para liberar. ¡Señor, hazlo de nuevo hoy!"

martes, 12 de marzo de 2013

UN CORAZÓN ATRIBULADO

Jesús dijo, "No se turbe vuestro corazón, ni tengan miedo" (Juan 14:27). Pero el hecho es que muchos cristianos tienen corazones inquietos y viven con miedo. Jesús también dijo en el mismo versículo: "La paz os dejo, mi paz os doy". Sin embargo, pocos creyentes pueden decir honestamente que disfrutan de constante paz mental. Para muchos, la paz viene y se va dejándoles preocupados, inquietos y maltratados por el estrés.

Esto es lo que Zacarías profetizó acerca de la venida del Mesías: "Hemos sido rescatados de nuestros enemigos para poder servir a Dios sin temor, en santidad y justicia, mientras vivamos" (Lucas 1:74-75).

Amado, Jesús vino a esta tierra y murió por el hombre pecador, para que pudiéramos caminar con Dios sin miedo, disfrutando de Su paz todos los días de nuestras vidas.

Vivir sin temor, con la paz de la mente y el corazón todos nuestros días, incluye los días buenos y malos, los días de sufrimiento, de confusión, de prueba e incertidumbre. No importa lo que se nos presente, vamos a disfrutar de la paz en todo momento.

Zacarías añadió estas palabras acerca de Jesús: "Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz" (v. 79). Él estaba diciendo que Jesús iba a guiar a todos sus hijos en el camino de la paz, no de la inquietud, el vacío o el miedo.

Jesús es el Príncipe de Paz. En ocasión de su nacimiento los ángeles cantaron: "¡Paz en la tierra!" Su evangelio es llamado el Evangelio de la paz y Él prometió acerca de sí mismo: " Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. " (Juan 16:33). Paz es de lo que se trata el evangelio. “Dios envió su mensaje al pueblo de Israel, anunciando las buenas nuevas de la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos." (Hechos 10:36).

En este mundo vamos a enfrentar tribulación, persecución y pruebas de fuego "desde afuera, conflictos; desde adentro, temores.", según Pablo (2 Corintios 7:5). Vamos a ser tentados, vamos a sufrir por causa de Cristo y los vientos de la adversidad van a tratar de derribar la casa de la fe que hemos construido sobre la roca de nuestra salvación: Jesús. Pero por Él, nosotros caminamos en paz.

RESISTENCIA AL PIE

La Biblia dice que el gozo del Señor es nuestra fortaleza. Sin el, no tenemos poder para soportar. Amados, debemos estar en guardia, porque la culpa y la condenación por el pecado destruyen absolutamente el gozo del Señor.

Muchos cristianos bajo esa esclavitud ahora mismo. No son capaces de aceptar el perdón completo y gratuito y creen que no tienen derecho a ser feliz. A lo largo de la Escritura, Dios derrama su aceite de alegría en los que han aprendido a odiar el pecado y amar Su justicia. Eso es lo que dice la Palabra acerca de Jesús: "Tú has amado la justicia y aborrecido la maldad, por lo tanto Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros" (Hebreos 1:9)

Personas que han depuesto sus pecados y están caminando con el Señor pueden tener una lucha que está todavía sin resolver. Pero están siendo tan atraídos hacia el Señor y es tal el hambre, que el resultado es inevitable: ¡tendrán gozo!

Supongamos que Jesús aparece en carne y hueso, vestido como un hombre común y se sienta a su lado; un cristiano herido y derrotado, con una expresión de tristeza, culpa, condenación y miedo. Usted no le ha reconocido y Él empieza a hablarle:

--"¿De verdad amas al Señor?" Él le pregunta.
Usted probablemente contestaría: "¡Muchísimo!"
--"Has pecado, ¿verdad?"
"Mmm…sí", Ud. responde.
--"¿Crees que Él perdona a todos los que confiesan y se convirtieren de sus pecados?"
"Sí, pero... Yo lo lamento tanto, señor. Creo que me lastimado a mi Salvador, verdaderamente le he herido".
--"Si has confesado, ¿por qué no has recibido Su perdón?"
"Lo he hecho tantas veces!"
--"¿Crees que Él perdonará 499 veces cada vez que confiesas y te arrepientes?"
"Sí".
--"¿Odias tu pecado? ¿Todavía lo quieres a Él?"
"Oh, sí!"
--"Entonces, ¿por qué dejas que el diablo te robe la victoria de la cruz y el poder de la sangre del Cordero? ¿Por qué no te apropias de Su alegría y miras hacia arriba?"

Amado, no renuncie ni abandone su gozo en el Señor. Usted tiene derecho a alabarle, a cantar, gritar y ser feliz en el Señor, ¡porque tiene un Padre que perdona!

lunes, 11 de marzo de 2013

PERSIGUIENDO LA JUSTICIA by Gary Wilkerson

¿Ha perseguido la justicia sin éxito? ¿Ha dicho, "Es la última vez que cometo este pecado", sólo para caer al día siguiente? ¿Ha orado: "Señor, cueste lo que cueste, voy a despertar celo en mi corazón", sólo para enfriarse de nuevo y caer en sus viejos hábitos? Cuando no tuvo éxito, ¿trató más duro? ¿Y sigue fallando?

En algún punto de todo esto probablemente se pregunte: "¿Por qué Dios no me ayuda? Tengo pasión por ser justo, pero caigo una y otra vez". Entonces, ¿dónde está Dios cuando se trata de nuestra santificación? ¿Dónde está su ayuda cuando se trata de llevar una vida santa?

"Me consta que ustedes tienen celo por Dios, pero su celo no se basa en el conocimiento" (Romanos 10:2). Pablo estaba diciendo que Israel estaba equivocado en su visión de la justicia de Dios. Ellos pensaban que bastaba con saber qué hacer, pero, acerca de la justicia, Pablo dice que se trata de a Quien conocemos. Al igual que Israel, por la fe en Cristo tenemos acceso a toda la prevaleciente justicia de Dios. Pero podemos rechazar ese acceso tan fácilmente como Israel lo hizo, al confiar en nuestras obras en lugar de tener fe en la obra de Jesús por nosotros.

Dios no bendecirá un esfuerzo por establecer la propia justicia de alguien. Él bendice sólo la obra de su Hijo Jesús. Somos santificados, nuestro caminar santo es sostenido sólo por la fe en Cristo y su sangre derramada por nosotros. De esta manera, Pablo dice, Israel se negó a "someterse a la justicia de Dios". Cuántas veces nos decimos a nosotros mismos: "Yo puedo vivir con rectitud", si es así, no estamos confiando en la provisión de Jesús para justicia. Aquí hay cuatro indicios de nuestro celo nuestra propia justicia en lugar de la de Dios:
  • Nos enojamos cuando fallamos. Pensamos: "Esperaba algo mejor de mí mismo." 
  • Nos enorgullece cuando tenemos éxito. Nos decimos: "Yo soy más espiritual que antes". 
  • Juzgamos las fallas de los demás. Pensamos: "Gracias a Dios, yo no soy como él." 
  • Nos ponemos celosos de los éxitos de los demás. Pensamos: "¿Por qué mi búsqueda de justicia no funciona como la de ellos?" 

Cuando fallamos, ajustamos nuestros esfuerzos. El problema es, nosotros no establecemos nuestra justicia al lugar correcto, Dios lo hizo. El ser restaurados a nuestro lugar con Él no se da a causa de todo lo que hacemos. Esto sucede por la fe en Él. Requiere de un corazón arrepentido y quebrantado, un humilde reconocimiento de que sólo su poder nos restaura al lugar perfecto delante de Él.

jueves, 7 de marzo de 2013

TRAE LO MEJOR PARA EL SEÑOR

En el Antiguo Testamento, la gente no podía acercarse al altar con un cordero que estaba manchado, o que era ciego o cojo. Tenían que traer lo mas escogido para el Señor.

¿Qué clase de tiempo entregas ante el Señor en la oración? ¿Es tu mejor tiempo, tu tiempo en el que estás completamente concentrado? O, más bien, ¿Vienes a Dios por la mañana para orar por las cosas santas con tu mente llena de lo que hay que hacer ese día? ¿O vienes a Él cansado y agotado después de un día muy ocupado, y llegas a Su presencia casi arrastrando?

Amado, tu mente y tu corazón deben estar donde están tus labios! Isaías habló de la clase de “holocaustos y…sacrificios…aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.”(Isaías 56:7) Aquellos que traen sacrificios aceptables son aquellos que “sigan a Jehová para servirle, y que amen el nombre de Jehová” (versículo 6).

Este sacrificio hecho aceptable en el altar de Dios no es un sacrificio cojo, desganado y soñoliento, una ofrenda obligatoria de último minuto. Más bien, se trata de un corazón que es consumido con el amor por Jesús, uno que constantemente grita: “Dios, yo vengo a Ti hoy para conocerte. ¡Quiero más de Ti!”

El Señor dice de aquellos que traen tales sacrificios: “Yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración” (versículo 7). Él oirá nuestras oraciones y nos llevará a un lugar de santidad, gozo y poder!

“Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan”(Salmo 119:2).

Una vez que has establecido un hábito de oración y has dejado afuera todas las distracciones, Dios desea que lo busques con todo tu corazón: “Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.” (Deuteronomio 4:29).

miércoles, 6 de marzo de 2013

EL APOSENTO DE LA ORACIÓN

Jeremías profetizó que todos los pastores que se niegan a buscar a Dios en oración fallarán: " Porque los pastores se infatuaron, y no buscaron a Jehová; por tanto, no prosperaron, y todo su ganado se esparció" (Jeremías 10:21)

La escena que describe Jeremías es exactamente lo que estamos viendo hoy en día en la iglesia. Muchos pastores se han vuelto perezosos y negligentes. Ellos ven su llamado solamente como un trabajo, un salario. Se apoyan en el brazo de la carne en lugar de buscar conocer el corazón de Dios a través de la oración. Han perdido todo el poder de alimentar y mantener a las ovejas en orden, y las ovejas han sido dispersadas.

La unidad que una vez mantuvo fuerte a las iglesias está siendo destruida. Jeremías dijo de su día: “Mi tienda está destruida, y todas mis cuerdas están rotas; mis hijos me han abandonado y perecieron; no hay ya más quien levante mi tienda, ni quien cuelgue mis cortinas.” (10:20). Las cuerdas de las que él hablaba, el poder unificador de Dios que mantiene la unidad entre el pueblo, habían sido destruidas. El rebaño fue dispersado y había tal inmundicia entre el sacerdocio, que nadie se atrevía a acercarse a las cosas santas de Dios. Ningún sacerdote era digno de tocar las cortinas santas.

Quiero dirigirme a aquellos que buscan a Dios: ¿Tienes un aposento de oración? Tener un “aposento secreto” significa simplemente encerrarse a solas con Dios en cualquier lugar, en cualquier momento, dándole tiempo de calidad para buscarlo y clamar a su nombre (véase Mateo 6:6).

“Aposento de oración” también significa “hábito de oración”. ¿Tienes la práctica cotidiana de encontrarte a solas con Dios? "Práctica" significa disciplinarte para venir delante de Dios, con un corazón que dice: “Tengo que estar a solas con Dios, tengo que hablar con mi Padre hoy!”

A veces mi aposento secreto es estar solo en mi automóvil. A menudo es mi estudio en mi hogar, o en las calles de Nueva York. Hace unas semanas atrás era en una playa de Florida, donde caminé durante horas, a solas con Dios.

El tipo de oración de la que estoy hablando tiene que ver con la intimidad con Dios, de la disposición de estar a solas con él. Jesús nos advirtió acerca de la hipocresía en la oración. Él hizo una distinción dramática entre los que buscan a Dios en el aposento secreto, y los que oran para que puedan ser vistos por los demás como santos.

martes, 5 de marzo de 2013

SI TÚ LO BUSCAS

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” (Mateo 6:6)

Cuando Jesús habla de ir al aposento secreto para buscar al Padre, Él está hablando de algo mucho más grande que un lugar físico. El Antiguo Testamento nos dice que Dios dividió su pueblo en dos categorías: Aquellos que lo buscaban regularmente en su lugar secreto de oración, y aquellos que no lo buscaban.

Cuando Dios se enojó contra Israel debido a su idolatría, Moisés levantó su tienda de oración fuera del campamento. Las escrituras dicen: “Y cualquiera que buscaba a Jehová, salía al tabernáculo de reunión que estaba fuera del campamento.” (Éxodo 33:7). En medio de toda la idolatría que estaba tomando lugar en Israel, el pueblo de Dios todavía dedicaba tiempo para buscar al Señor. Este remanente que buscaba a Dios sabía que tenía que ir fuera del campamento no sea que ellos, también, cayeran en la apostasía que estaba engañando al pueblo.

Siglos después, el pueblo bajo el dominio del Rey Asa entendió porqué Dios los bendijo y prosperó, manteniéndolos en paz con todos sus enemigos: “Porque hemos buscado a Jehová nuestro Dios; le hemos buscado, y Él nos ha dado paz por todas partes. Edificaron, pues, y fueron prosperados.” (2da Crónicas 14:7)

En un punto determinado del reinado de Asa, un ejército de un millón de etíopes vino en contra de Israel. “Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo:…Oh Jehová, tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre. Y Jehová deshizo a los etíopes delante de Asa…y huyeron los etíopes…fueron deshechos delante de Jehová.”(2da Crónicas 14:11-13). Cuando Asa fue atacado, se postró sobre su rostro y se volvió a Dios en oración, y Dios respondió dándoles la victoria.

Poco tiempo después de ese triunfo, sin embargo, Azarías el profeta vino a Asa y le dijo: “Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con Él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, Él también os dejará.”(2da Crónicas 15:2). En otras palabras: “Si dejas de buscar a Dios y de clamar a Su nombre en todo lo que haces, Él te abandonará.”

Cada vez que Israel buscó al Señor después de eso, Dios los bendijo: “Pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, Él fue hallado de ellos.” (2da Crónicas 15:4). Israel disfrutó el descanso cuando buscaron a Dios en oración y Él siempre los libró y les dio orden y fuerza.

APAGA LA LLAMA

Un amigo cercano me dijo algo en el teléfono que me tomó por sorpresa. Sentí que fue mordaz y me molestó profundamente. No le colgué, pero corté la conversación y él se dio cuenta que realmente me había provocado.

Esa conversación encendió un fuego bajo mi piel. Estaba perturbado, herido y agitado. La ira, la indignación y el dolor empezaron a inundarme y, en poco tiempo, empecé a sentirme molesto al respecto.

Comencé a caminar de un lado a otro en mi estudio, tratando de orar, pero estaba tan molesto y preocupado que apenas podía concentrarme en el Señor. Oré: “Dios, mi amigo me menospreció y no había razón para ello. Tenía que haber sido el diablo tratando de provocarme. ¡No tengo que escuchar eso!”

Permití que estos pensamientos se cocieran a fuego lento durante una hora aproximadamente. Entonces, finalmente, llegué a un punto de ebullición y exclamé: ¡"Señor, realmente estoy hirviendo en esto!"

Fue entonces cuando oí ese silbo apacible y delicado de Dios, diciendo: “David, apaga esa llama ahora mismo. Estás hirviendo en tus propios jugos de dolor, ira y odio porque has sido herido profundamente. Pero lo que estás haciendo es peligroso, no te atrevas a seguir haciéndolo”.

Hace mucho tiempo que aprendí que cuando el Espíritu Santo habla, hay que prestar atención. Me arrepentí de inmediato y pedí Su perdón. Después me senté y me puse a pensar: “¿Qué fue lo que me provocó tanto? Y ¿Por qué estuve hirviendo de ira por dentro? No puedo permanecer enojado con este amigo. Hemos sido amigos cercanos durante mucho tiempo y sé que lo voy a perdonar. Entonces, ¿Por qué estoy tan disgustado?”

De repente, me di cuenta: Estaba hirviendo de ira por dentro, no como resultado de esa conversación hiriente, sino que estaba enojado porque me había permitido ser provocado fácilmente otra vez. Yo estaba preocupado y molesto conmigo mismo porque de nuevo había caído rápidamente en un viejo hábito que yo pensaba que había vencido.

La forma más rápida de "apagar la llama" es confiar en el perdón de Cristo. Él está dispuesto a perdonar en todo tiempo. “Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan” (Salmo 86:5).

lunes, 4 de marzo de 2013

LA VERDADERA JUSTICIA by Gary Wilkerson

Todo seguidor de Jesús tiene cierto tipo de hambre en su corazón. Es un celo apasionado de ser santo delante de Dios, libre de pecado, victorioso sobre la carne, puro y sin mancha delante del Señor.

De hecho, el Espíritu Santo coloca este deseo en el corazón de cada ser humano, un deseo innato de vivir rectamente. La gente de todas las religiones, e incluso los que no tienen religión, son movidos a vivir bien, hacer lo recto, amar a los demás, ser la mejor persona que puedan ser. Algunos, obviamente, huyen de ese deseo y hacen lo contrario, pero todavía son conscientes de un profundo deseo de hacer lo correcto.

Por supuesto, ninguno de nosotros estamos a la altura de este deseo, debido a nuestra naturaleza pecaminosa. Para los no creyentes, el espíritu de este mundo puede oscurecer la mente a cualquier sentido de rectitud. Para los creyentes, el fracaso al tratar de vivir de una manera que honre a Dios puede destrozar el espíritu.

Este deseo de vivir rectamente está detrás del significado de la palabra justicia. Significa estar en una posición correcta con Dios (vivir por los motivos, emociones y comportamiento correctos) y establecer la alineación correcta con Sus propósitos.

Para ser verdaderamente justos, tenemos que saber lo que es y no es. ¿Es la justicia el comportamiento correcto? No, usted puede hacer lo correcto teniendo un motivo incorrecto. Algunos cristianos hacen las cosas correctas, pero están motivados por un espíritu farisaico. Su comportamiento externo está bien, pero por dentro son "huesos de muerto." Por lo tanto, ¿Es la justicia el deseo o la voluntad de ser correcto? No, muchas personas buscan la justicia con gran pasión pero no logran alcanzarla.

La Biblia describe nuestra justicia en dos palabras: justificación y santificación. Como cristianos, necesitamos ambas en nuestras vidas. El primer término indica nuestra posición correcta con Dios. El segundo se refiere a nuestro caminar con Dios, nuestra relación continua con Él.

Si no estamos justificados, no podemos ser justos. Podemos hacer buenas obras y pasar horas en oración, pero estas cosas no nos harán justos. Eso se debe a que la justificación está asociada con hacer las cosas con justicia. Para que esto suceda, la ira de Dios contra el pecado tiene que ser abordada. Se tiene que pagar una pena por nuestros pecados para que Dios los perdone.
Todos sabemos que Jesús hizo este pago (o propiciación) por nuestros pecados. Su sacrificio en la cruz apagó la ira santa de Dios hacia nuestro pecado. Nuestro Salvador ha cumplido con todos los requisitos para que seamos plenamente aceptados por el Señor y estemos en una posición correcta con Él de una vez por todas.