viernes, 29 de marzo de 2013

"¡NICKY, JESÚS TE AMA!"

No estoy en contra del uso de métodos modernos en el ministerio. Contamos con muchas de estas cosas en nuestro ministerio, pero no recibimos nuestra dirección de esas "herramientas del ministerio." Pasamos tiempo de rodillas, buscando al Señor para que nos dirija en cada área de trabajo. Sin embargo, hoy la oración es una práctica perdida en muchos ministerios. Confían en computadoras y métodos modernos más que en Cristo.

Hoy en día, los "expertos" han tomado las riendas de la iglesia. El pecado es visto en términos psicológicos y es llamado una "enfermedad". De un drogadicto se dice que tiene una "debilidad". Los altares se han sustituido por salas de consejería. Profetas de santidad han sido sustituidos por psicólogos y por trabajadores sociales con los últimos discursos centrados en el hombre. En resumen, Jesús está siendo destronado y Freud exaltado.

Hace cincuenta años, Dios me llevó a comenzar un ministerio para drogadictos y alcohólicos en la ciudad de Nueva York. No teníamos dinero ni manuales de instrucción, sólo la total dependencia del Espíritu Santo. Un cartel en nuestras oficinas decía: "¡Nadie brilla aquí, sólo el Espíritu Santo!"

Durante nuestros servicios en la capilla, orábamos: "Señor, nuestra ayuda no está en la psicología o la psiquiatría, sino en el Espíritu Santo. ¡No podemos trabajar en la cabeza a menos que cambie el corazón!"

Nicky Cruz, uno de los primeros miembros de la pandilla que encontramos, fue un asesino en el corazón. Un psiquiatra que conocíamos se interesó en su caso. Después de pasar un día entero con Nicky, el psiquiatra decidió que Nicky era incorregible y sin esperanza. (El no sabia que a Nicky le encantaba confundir a los "doctores de la cabeza".)

Sin embargo, Jesús tenía otros planes para Nicky y Cristo realizó en cinco minutos lo que los expertos decían que no se podía hacer. Nicky no fue psicoanalizado y su cabeza no fue examinada. No, Dios envió una flecha a su corazón y la flecha era la verdad del evangelio: "¡Nicky, Jesús te ama!"

En un instante, se fue el corazón de piedra de Nicky y fue reemplazado por un corazón de carne. Nicky lloró abrazándonos a todos. Él fue transformado por el poder sobrenatural de Dios después de que expertos de la sociedad lo había desechado.