lunes, 30 de abril de 2012

UNA VICTORIA DE ÚLTIMO MINUTO by Gary Wilkerson

El rey de Siria llevó a su ejército a Samaria para sitiarla (ver 2 Reyes 6:24). El ejército sirio detuvo estratégicamente todos los alimentos que iban para Samaria y pronto las condiciones eran desesperantes. La gente vendió todo lo que tenía para conseguir cualquier resto de comida.

El rey de Samaria estaba horrorizado por lo que estaba aconteciendo, le echó toda la culpa a Eliseo y envió un mensajero para matarlo. Cuando llegó el mensajero, amigos de Eliseo le negaron la entrada a la casa del profeta. Durante el enfrentamiento el mensajero gritó a Eliseo: "El rey dijo: "Este desastre viene del Señor. ¿Por qué debería esperar en el Señor por más tiempo?'"(6:33, NVI). En pocas palabras, el rey no tenía fe. Estaba convencido de que Dios había abandonado a Samaria y que tenían que actuar por su cuenta.

¿Cuál fue la respuesta de Eliseo? "Oíd la palabra del Señor" (7:1). Este es un consejo sabio para cualquier cristiano frente a la crisis. Si su situación ha ido más allá de su control es necesario recordar la Palabra de Dios.

Eliseo le dijo al mensajero: "Por este tiempo mañana, un seah [cinco cuartos] de harina se venderá a un siclo [media onza de plata] y dos medidas de cebada por un siclo en la puerta de Samaria" (7:1). En otras palabras: "¡No se rindan! El alimento vendrá en tal abundancia, que con una pequeña moneda van a comprar todo lo que puedan comer".

El mensajero se burló con incredulidad: "Mira, incluso si el Señor abre las compuertas de los cielos, ¿como puede suceder esto?"(7:2). Él sabía que el rey de Samaria estaba dispuesto a rendirse. Pero Eliseo sabía que Dios ya estaba en movimiento en su favor y que deseaba convertir la incredulidad en fe.

En ese momento, cuatro leprosos sentían morir de hambre en Samaria y se dijeron unos a otros, "¿Por qué sentarnos aquí y morir? Vamos a ir al campamento de los sirios para mendigar comida. O nos matan o tendrán piedad de nosotros."

Al acercarse al campamento de los sirios, los leprosos se dieron cuenta que el enemigo había huido y había dejado atrás todas sus provisiones. Los leprosos disfrutaron de un banquete y después de estar satisfechos, corrieron a Samaria para decirle al rey.
Increíblemente, el rey no les creyó. Pensó que era una trampa tendida para una emboscada pero la gente dentro de la ciudad se enteró y actuó en fe: "El pueblo salió y saqueó el campamento [de los sirios]" (7:16).

¡Piense en ello! El rey de Samaria estaba a un día de rendirse a su enemigo, sin embargo, Dios ya había ganado la victoria para él.

Usted puede estar al borde de la derrota, pero Dios quiere cumplirle sus promesas. Manténgase en Su Palabra con fe.

viernes, 27 de abril de 2012

DE LA IRA A LA MISERICORDIA

La santidad de Dios exige que este airado por el pecado pero Él ama la misericordia. Ya la sangre de Jesús satisfizo la justicia de Dios para que Él pueda venir a nosotros a través del velo rasgado mostrando misericordia y gracia.

El Antiguo Testamento incluye un poderoso presagio de nuestro Sumo Sacerdote misericordioso. En Números 16, vemos que toda la congregación de Israel se rebela y murmura contra Moisés y Aarón. Dios había destruido doscientos cincuenta príncipes, ya que se habían rebelado contra él y la gente estaba enojada con Moisés y Aarón, por los muertos. "Al día siguiente, toda la congregación de los israelitas volvió a murmurar contra Moisés y Aarón, alegando: —Ustedes mataron al pueblo del Señor." (Números 16:41).

Dios se apareció en una nube, diciendo a Moisés y Aarón que se alejaran de los demás: "¡Aléjate de ellos, porque voy a consumirlos - ahora mismo". (Cf. versículo 45).

De repente, una horrible plaga se desató entre la gente. Aterrorizado, Moisés dijo a Aarón, el sumo sacerdote, "Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos, porque el furor del Señor ha salido y la mortandad ha comenzado.... Y se puso entre los muertos y los vivos, y cesó la mortandad "(Números 16:46, 48).

Moisés estaba diciendo: "¡Corre por el campamento meciendo el incensario para cubrir a las personas con el incienso." Y Aarón lo hizo.

Aarón es aquí un tipo de Cristo y el incienso representa las oraciones de Jesús por el pueblo rebelde. ¡Qué imagen tan increíble de Dios mostrando misericordia a través de las oraciones del Sumo Sacerdote. Vemos el cuadro de Jesús corriendo entre pecadores rebeldes, elevando oraciones al Padre en su favor. Con cada persona que rocía, Él clama: "Padre, ten piedad!"

Un abogado es el que le indica al tribunal lo que es legal, lo que es correcto y debe hacerse. Nuestro Abogado Jesús dice: "He cumplido con la ley. He pagado el precio para satisfacer plenamente la justicia de Dios. El diablo nunca puede acusar a Dios de ser injusto."

Aunque 14,700 Israelitas murieron por la peste, dos o tres millones de personas deberían haber caído. Pero ¡Dios tuvo misericordia!

Del mismo modo, Usted y yo deberíamos haber muerto hace mucho tiempo a causa de nuestro pecado. Pero el Padre, a través de las oraciones de Jesús, misericordiosamente nos ha guardado por Su poder.

jueves, 26 de abril de 2012

TOTALMENTE PAGADO

Una vez al año, el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo para hacer expiación por los pecados de Israel. Después de su santificación – un buen baño (purificador)- llevaba en las manos la sangre de un becerro y un incensario de oro (o copa) sostenida por tres cadenas. Luego el sacerdote tomaba algunas brasas del altar, las ponía en el incensario, tomaba un puñado de incienso y entraba en el Lugar Santísimo.

Dentro del Lugar Santísimo estaba el arca. En lo alto estaba el propiciatorio y en ambos lados había dos querubines de oro con sus alas extendidas por encima. El propiciatorio representaba la misma presencia de Dios, al Señor sentado en su trono.

El sumo sacerdote tomaba un puñado de incienso y lo arrojaba al fuego en el incensario. De repente, un hermoso aroma llenaba el tabernáculo. El sacerdote agitaba el incensario delante del arca hasta que el propiciatorio era envuelto en una nube de incienso aromático, dulce.

Amados, este es un ejemplo perfecto de lo que Jesús ha hecho por nosotros y lo que continúa haciendo ahora mismo. En primer lugar, significa la muerte y ascensión de Jesús al Padre celestial como nuestro Sumo Sacerdote. En segundo lugar, esta escena de la expiación significa aún más, el momento en que Jesús comenzó a orar por nosotros, intercediendo ante el Padre en nuestro favor.

El trabajo inicial de la intercesión de Jesús fue el derramamiento de su sangre por cada “bono” y deuda que debíamos. Un bono es "una nota sellada de deuda u obligación que ata al deudor y sus herederos." El diablo, una vez lo reclamó a usted por cuanto “estabais muertos en vuestros delitos y pecados”.

Debe haber una caverna en algún lugar de las entrañas del infierno que contiene una montaña de expedientes y registros de deudas, incluyendo la suya y la mía. Las notas dicen: "Usted tiene que pagar con su vida y el precio es la condenación eterna." Pero ¡a Jesús se le entregaron las llaves de la bóveda del infierno! Nuestro Sumo Sacerdote fue a lo más profundo del mismo lugar de los registros y abrió la bóveda. Empezó a hojear a través de los registros y sacó nuestras notas: todas las obligaciones, deudas y bonos de aquellos que creen en Él y que han de creer todavía.

Jesús reunió todos esos registros y los llevó a la gloria. Allí, en presencia del Padre, Él roció su sangre sobre ellos, anunciando: "Estas deudas se pagan en su totalidad por mi propia sangre."

miércoles, 25 de abril de 2012

JESÚS TODAVÍA ORA POR NOSOTROS

Zacarías 3 describe a un sumo sacerdote llamado Josué parado delante del Señor y a Satanás a su mano derecha oponiéndosele. También presenta a un ángel, que debe ser Cristo porque los ángeles no juzgan.

Josué representa acá a un hombre de verdad, no un tipo de Cristo. Él era el sumo sacerdote durante la época de Esdras y Nehemías. En Esdras 10:18 parece que Josué se había casado con una mujer pagana; en ese momento, la peor manera en que un Judío podría contaminarse era casándose con un gentil.

"Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel" (Zacarías 3:3). Josué estaba de pie ante el trono con sus vestiduras viles, y el diablo estaba a su lado acusándole. Satanás argumentó: "Este hombre ha roto Tu ley y ha pecado contra ti." Las acusaciones del diablo eran correctas: Josué había pecado y ahora Satanás reclamaba para sí a Josué.

Amados, esto es exactamente lo que sucede con nosotros. Satanás se presenta ante el trono de la gracia acusándonos. Nos señala y dice: "Tú sabes todas las cosas, Dios, tu ves cuan comprometida está la vida de éste. Si eres justo, tienes que darme su alma." En Apocalipsis 12:10 a Satanás se le llama "el acusador de nuestros hermanos" y se presenta ante Dios en este momento para oponerse a usted y a mi, nos acusa de pecado.

Es entonces cuando Jesús, nuestro Abogado, se levanta y dice: "Es cierto, Padre el ha fallado, pero hay fe en su corazón, fe en el poder de mi sangre que he pagado por cada pecado que ha cometido o cometerá alguna vez." Jesús entonces se vuelve a quien le espera ahí en frente y le dice: "Quita tus ropas sucias y pon mi manto de justicia sobre tus hombros."

Jesús dijo a Satanás: "El Señor te reprenda, oh Satanás... ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?" (Zacarías 3: 2). ¡Qué cuadro! El diablo se vio obligado a salir con un sonido de reproche y Josué se marchó con un indulto, una prenda nueva y una corona de justicia en la cabeza.

"Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo, el Justo" (1 Juan 2:1). Jesús ha estado en la gloria estos 2.000 años orando por nosotros y sigue orando por nosotros.

martes, 24 de abril de 2012

NUESTRO SUMO SACERDOTE

Dios el Padre designó a Su Hijo para ser nuestro Sumo Sacerdote. Jesús está en la gloria ahora mismo - tanto como Hombre como Dios - de nuestra parte. Él está vestido con las vestiduras de sumo sacerdote y Él está ante el Padre intercediendo por nosotros, incluso mientras escribo.

Sin duda, el Padre se complace en tener a su hijo a su diestra, sin embargo, la Biblia no dice, que Jesús ascendió por su Padre.

ampoco dice que ascendió a recuperar su gloria. No, la Escritura dice que Cristo ascendió al cielo en nuestro favor - como un Sumo Sacerdote: "Cristo... entró en el cielo... para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros" (Hebreos 9:24).

Juan tuvo una visión de Jesús en su ministerio como nuestro Sumo Sacerdote en la gloria. Él escribe que Jesús se apareció en medio de los siete candeleros (representación de su iglesia) ministrando entre ellos con un atuendo particular: "... vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro" (Apocalipsis 1: 13, NVI).

En el Antiguo Testamento, Dios nos dio un sermón ilustrado del ministerio del sumo sacerdote (ver Éxodo 30). Todo lo que ilustró es el trabajo y ministerio de Jesús en la gloria.

Entre el Lugar Santo y el Lugar Santísimo había un velo y justo antes de la entrada del lugar santísimo estaba un altar de oro de 90 cm de altura, 45 cm de ancho y 45 cm de largo. El incienso era puesto en el altar y se quemaba en todo momento.

Al sumo sacerdote se le mandó a cuidar de las lámparas y los pábilos. Cada mañana, cuando entraba en el Lugar Santo para iluminarlo, él ponía incienso en el altar. El altar debía tener brasas de fuego siempre, así el fuego nunca se apagaba; el incienso en la Biblia representa la oración y el incienso siempre encendido en el altar. En el Lugar Santo representa las oraciones de Jesús mientras estuvo en la tierra.

No hubo un día en su vida que Jesús no orara por sus discípulos. "Le he dado a ellos las palabras que me diste.... Yo ruego por ellos.... guárdalos en tu nombre aquellos que me diste" (Juan 17:8-11).

Jesús oró constantemente - en la mañana y por la noche; de hecho, Jesús dijo que Él no hizo nada sin escuchar primero a su Padre - en oración.

lunes, 23 de abril de 2012

DIOS PERMITE A LOS DÉBILES ESTAR POR ENCIMA DE TODAS LAS PROBABILIDADES by Gary Wilkerson

La poderosa nación de Siria iba a atacar a Israel, pero Dios le reveló a Eliseo cada movimiento que Siria estaba a punto de hacer. Debido a esto, el profeta fue capaz de advertir el ejército de Israel y mantenerlo fuera de peligro.

El ejército sirio se componía de poderosos batallones, inmensos carruajes y las mejores armas del momento; sin embargo, fue frustrado en cada movimiento debido a Eliseo, esto enfureció al rey de Siria quien, finalmente, renunció a sus ataques contra Israel y volvió todo su ejército sobre Eliseo: "—Pues entonces averigüen dónde está —ordenó el rey—, para que mande a capturarlo." (2 Reyes 6:13, NVI).

Eliseo se estaba quedando en Dotan. El rey de Siria envió "...un destacamento grande, con caballos y carros de combate. Llegaron de noche y cercaron la ciudad." (6:14). A la mañana siguiente, el siervo de Eliseo se despertó y presa del pánico al ver las fuerzas enemigas, gritó a Eliseo: "¡Oh, mi señor, ¿qué haremos?"

Como el siervo de Eliseo, ¿Sintió Usted alguna vez pánico? "¡No hay manera de salir de este problema, es muy grande! ¿Qué puedo hacer?" En esos momentos, nuestras oraciones se pueden convertir en sesiones de preocupación llenas de ansiedad; nos decimos, "No hay manera en que Dios me puede sacar de esto".

Eliseo respondió a su criado: "No tengas miedo.... Los que están con nosotros son más que los que están con ellos" (6:16). Eliseo oró por su siervo diciendo: "Señor, abre sus ojos para que vea" (6:17). De repente, el siervo de Eliseo vio lo que era invisible a simple vista: "Él miró y vio que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo" (6:17).

Ahora mismo, en su crisis, las probabilidades en contra suya pueden ser de 10.000 a 1. Sin embargo, como muestra la historia de Eliseo, 10.000 es un número escaso si se compara con el número infinito de ángeles al servicio de Dios. Usted puede sentirse abrumado y superado en número pero Dios nunca pierde, Él nunca se retira y nunca negocia. Él está con Usted en medio de su batalla para librarle de forma sobrenatural.

Usted puede preguntar como lo hizo el siervo de Eliseo, "¿Qué haré?" En la historia de Eliseo Dios ya le ha contestado: "Confía en el Señor" Cuando todo lo demás parece fallar, cuando siente que no hay esperanza y que está a punto de caer en la derrota, Dios entra y lo transforma todo.

Aquí está el resultado final: "Los sirios dejaron de incursionar en territorio de Israel" (2 Reyes 6:23). Fue una nueva lección para levantar la fe de Israel. Eliseo estaba mostrando al pueblo de Dios que "Contar con el Señor de tu lado es mejor que tener el ejército más poderoso del mundo. ¡Confía en Él!"

viernes, 20 de abril de 2012

NUESTRO MISERICORDIOSO SUMO SACERDOTE

Amado, no importa lo que usted esté pasando. Jesús ha estado en sus zapatos y eso lo hace a Élun sumo sacerdote misericordioso. Usted no tiene que decirle a Él acerca de todo su dolor. Jesús conoce su sufrimiento pues Él mismo lo ha padecido. “No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” (Hebreos 4:15).

Hablemos acerca de un preciado hombre que se encuentra preocupado pues ha caído en gran tentación. Él ha pecado gravemente en contra de Dios y siente que su corazón se está enfriando. Este hombre piensa, “¡No puedo lograrlo! Soy demasiado inconsistente y Satanás está echando todo el infierno sobre mí. He sido dominado por mi tentación en muchas ocasiones, pero aún amo a Jesús. ¡Señor, yo quiero ser libre y limpio!”

Este hombre está agotado, sin esperanza, y el diablo se para a su lado acusándolo: “Dios, él ha caído en pecado. Él no puede resistir la tentación. Su manto está manchado, sucio.”

Pero el Abogado entra en escena y se coloca entre el hombre y el acusador, y dice: “Padre, yo conozco lo que este hombre está padeciendo. El diablo también me condujo por el desierto y me tentó severamente. Yo fui tentado a blasfemar, a caer y a adorar a Satanás. Yo conozco esta tentación así como el corazón de este hombre. Existe una chispa de fe todavía en él, una pizca de amor por mí.”

“Padre, ve a este hombre como justo por mi sangre. Libéralo del poder de las tinieblas y del malvado. Yo quiero que él sea acepto, perdonado, restaurado, y que le sea dado poder de lo alto para resistir al diablo. Yo clamo por su liberación.”

Al siguiente día, este hombre toma su Biblia y lee una verdad poderosa que nunca antes había visto. Él se postra en sus rodillas y Dios viene a él para liberarlo -porque el sumo sacerdote ha orado.

Su Abogado conoce su dirección. Él ha contado el número de cabellos que hay en su cabeza. Él conoce cada pensamiento. Él siente cada dolor que usted padece. Él escucha cada uno de sus clamores. Por tanto, ¡amado, anímese porque Jesús está orando por usted!

jueves, 19 de abril de 2012

NUESTRO GRAN CONSUELO

Para Jesús fue necesario tener naturaleza humana para poder experimentar todo lo que acontece en la tierra -rechazo, dolor, pena, tentación. Aunque Él fue Dios hecho carne, Él resistió toda experiencia humana no como Dios sino como un hombre con todas sus flaquezas. Eso le permitió a Jesús, nuestro sumo sacerdorte, orar por nosotros con tremenda compasión: “Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados. (Hebreos 2:18).

Hablemos sobre una querida hermana que está sufriendo. Ella ama a Jesús pero se siente sin esperanza, cabizbaja, rechazada. Ella piensa, “He sido profundamente herida y no tengo a nadie con quien hablar que me comprenda.” En algunas ocasiones ella se pregunta si Dios puede perdonarla al tener una fe tan débil. Ella está a punto de darse por vencida.

Satanás se para a su lado para acusarle, “¡Mirala! Ella no tiene fe alguna. ¿Qué clase de cristiana es esta, Dios?”

Jesús ve su dolor y siente su pena. Él sabe que su fe es débil, que ella está a punto de darse por vencida así que Él se presenta en su nombre ante el Padre y empieza a interceder:

“Padre, yo sé lo que ella siente pues he estado en su lugar. Yo fui rechazado en mi propia carne y sangre. Fui burlado por la multitud religiosa. Soldados me golpearon y colocaron espinas sobre mi cabeza. Yo incluso clamé. '¿Por qué me has abandonado?' Padre, yo me identifico con esa mujer. He lavado sus pecados. Sé que ella aún tiene amor por mí.”

Aquí es donde las oraciones de Jesús por nosotros tienen efecto: “Padre, pido para que ella sea perdonada por su decepción, y para que le sea dada desde lo alto una nueva porción de gracia. Permite que el Espíritu Santo venga sobre ella con un nuevo aliento, estímulo, y que le sea dado un espíritu de paz y descanso. ¡Ella es mía, Padre, y Satanás no puede tenerla!”

De repente, de la nada, la mujer se siente con nuevo aliento. Gracia le ha sido dada a través de las oraciones de nuestro sumo sacerdote. Él es conmovido por nuestros sentimientos de dolencia y Él actúa en misericordia.

miércoles, 18 de abril de 2012

LA ORACION DE JESUS

Juan 17 habla sobre la oración de Jesús por sus discípulos y por su pueblo, por aquellos que lo siguieron y que creyeron en Él. Jesús no solamente oró por sus seguidores sino también, “...por los que han de creer en mí por la palabra de ellos (los discípulos)”(versículo 20).

¡Qué verdad tan poderosa! La frase de Jesús, “...por los que han de creer en mí” lo incluye a usted y a mí. Jesús estaba orando por nosotros cuando Él caminaba por esta tierra. Cientos de años atrás nosotros estábamos en su mente. Él inclusive grabó esta oración en su Palabra sabiendo que nosotros la leeríamos. Jesús quiere que nosotros sepamos que Él estaba intercediendo por nosotros ante el Padre.

Amado, esta oración que Jesús hizo por nosotros no se dispersó en el viento. Dicha oración ha estado presente en el altar de Dios todo el tiempo y Dios ha aceptado la oración de su hijo por cada uno de nosotros. Nuestra salvación es el resultado de las oraciones de Jesús. Nosotros estamos hoy en Él porque Dios respondió su oración por nosotros.

“Pero éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable. Por eso puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.” (Hebreos 7:24-25).

Ahora mismo Jesús está orando por transgresores que aún no se han vuelto a Él. La Escritura dice que Él puede salvar a lo sumo -es decir “hasta el fin del tiempo” - a todo aquel que viene a Él. Durante mis años de ministerio yo he visto a drogadictos y alcohólicos salvos de manera gloriosa. En cada circunstancia yo pensaba, “este individuo seguramente tuvo a una mamá orando o a una abuela intercediendo en el pasado. Dios está contestando las oraciones de esos santos guerreros.”

Ahora yo observo algo mejor, algo más poderoso y efectivo. No fue solamente la oración de una mamá o de un abuelo la que los hizo creer. Jesús estaba orando por ellos. “Yo ruego por ellos... sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos (los discípulos).” (Juan 17:9, 20).

Si usted ha estado huyendo del Señor, usted nunca podrá huir de sus oraciones. El Padre le contesta a su hijo y todo el que se resiste a Él está endureciendo sus corazones a las oraciones de Cristo quien oró por ellos en la tierra y quien aún sigue orando.

martes, 17 de abril de 2012

LA SANGRE DE JESUS

La mayoría de los cristianos saben sobre la sangre que Jesús derramó por nosotros. Cuando Cristo levantó la copa en la última pascua, Él dijo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.” (Lucas 22:20).

Nosotros recordamos Su sacrificio cada vez que practicamos la santa cena. Pero para la mayoría de los cristianos, este es el límite de su conocimiento acerca de la sangre de Jesús. Nosotros solamente sabemos acerca de la sangre derramada mas no acerca de su esparcimiento.

La primer referencia bíblica acerca de la sangre esparcida se encuentra en Éxodo 12:22. A los israelitas les fue encomendado que tomaran un manojo de hisopo (una planta purificadora), lo sumergieran en la sangre de un cordero muerto, y que la rociaran en el dintel y en los dos postes de la puerta de frontal. Esa noche, cuando el ángel de la muerte pasara y viera la sangre en la puerta, este pasaría de largo.

Comprenda que mientras la sangre fuera dejada en el tazón ésta no tendría efecto alguno, sería solamente sangre derramada. ¡La sangre solamente tendría poder para salvar cuando ésta fuera sacada del tazón y fuera rociada!

¿Por qué los Israelitas no pudieron simplemente dejar el tazón con sangre en el umbral y decir, “No importa lo que hagamos con ésta. Después de todo, la sangre es sangre”? Supongamos que ellos hubieran puesto el tazón en una mesa cubierta de lino o en un pedestal justo en la parte interna de la puerta. Si ellos hubieran hecho esto, el ángel de la muerte hubiera entrado a ese hogar. La sangre necesitaba ser sacada del tazón y ser rociada en la puerta para cumplir con el propósito de protección.

La sangre de Éxodo 12 se asemeja a la sangre de Cristo. La sangre que fluyó en el Calvario no fue desperdiciada -no cayó en el suelo y desapareció. No, la preciosa sangre fue recolectada por una fuente del cielo.

Si Cristo es el Señor de su vida, entonces sus puertas han sido rociadas con Su sangre. Este rocío no es solamente para ser perdonado sino también para su protección contra todas las potestades de maldad de Satanás. La sangre de Jesús no ha sido guardada en un tazón sino ha sido derramada y rociada sobre su corazón.

lunes, 16 de abril de 2012

DIOS TIENE RECURSOS ILIMITADOS by Gary Wilkerson

Cuando su esposo falleció, una pobre viuda se enfrentó a una difícil situación con dos niños a quien cuidar. Incapaz de responder a sus obligaciones, ella fue amenazada por acreedores.

Esta mujer se encontraba desesperada y apeló a Eliseo: “Una de las mujeres de los hijos de los profetas clamó a Eliseo diciendo: "—Tu siervo, mi marido, ha muerto, y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová. Pero el acreedor ha venido para llevarse a dos hijos míos como siervos.” (2 Reyes 4:1, RV1995).

El hecho es que Dios utiliza nuestros dilemas para glorificar Su nombre. Por esta razón, nuestra propia historia con Dios puede conformarse a través del dolor y la demora. Uno de cada diez americanos está desempleado y los demás han tenido una reducción en su salario. En algunos hogares los dos esposos trabajan en dos empleos para no perder lo que poseen.

Tal vez usted ha meditado sobre su propio dilema, “Si no encuentro una solución pronto, todo se acabará. Necesito un milagro para sólo sobrevivir.” Yo me imagino a esta viuda teniendo esos mismos pensamientos.

Eliseo le preguntó: “—¿Qué puedo yo hacer por ti? Dime qué tienes en tu casa.” (4:2, RV1995). Él no le estaba pidiendo que vendiera sus pertenencias de valor para obtener dinero a cambio. Inclusive ella no tenía nada más de valor. En esencia, Eliseo le estaba diciendo, “Dios puede encontrarte justo donde estás. Si tienes fe, Él puede multiplicar hasta la más mínima cosa que tengas.”

La viuda contestó, “Tu sierva no tiene ninguna cosa en la casa, sino una vasija de aceite.” Nosotros sabemos que en las Escrituras el aceite representa la bendición y la provisión de Dios. En este punto, Eliseo le dió una rara instrucción: “Sal y pide a tus vecinos que te presten sus vasijas; consigue todas las que puedas.” (4:3, NVI).

Ella hizo lo que el profeta le dijo. Entonces Eliseo exclamó: “Luego entra en la casa con tus hijos y cierra la puerta. Echa aceite en todas las vasijas y, a medida que las llenes, ponlas aparte.” (4:4, NVI). Una vez más ella siguió las instrucciones de Eliseo. Ella derramó el aceite de su propia vasija en otra prestada. Lo mismo hizo con las demás vasijas prestadas. ¡Había aceite sin límite!

Este es el punto: Cuando Dios nos dice que Él tiene el abasto que necesitamos, esto no significa una cantidad mínima. Dios tiene todo lo que necesitamos. Su habilidad para encontrarnos en nuestra necesidad es infinita.

viernes, 13 de abril de 2012

ACERCANDOSE A EL

La caracterísitca más poderosa de una fe verdadera y salvadora es un deseo por estar más cerca de Él. “Asimismo, Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 Pedro 3:18).

¿Por qué Jesús sufrió y murió? ¿Por qué Él proveyó justificación para nosotros? ¿Por qué Su perfecta justicia nos es dada a nosotros? Esta es para acercarnos a Dios. Todo esto se trata acerca de tener intimidad, comunión con el Padre.

Cuando Adán pecó, él perdió la cosa más preciada que cualquier hombre o mujer pudo poseer: intimidad con Dios. El pecado alejó a Adán del Padre e incluso hizo que este se ocultara de Su presencia. Desde ese entonces, cuando un hombre peca su tendencia es huir y esconderse, tal como Adán lo hizo.

La razón por la que Dios odia el pecado es porque nos roba su comunión con Él. Dios nos creó para que tuviéramos intimidad con Él, y al anhelar tener comunión con nosotros, Dios envió a Su propio Hijo a morir en la cruz, para justificarnos y romper el velo que bloqueaba el tener intimidad con Él.

El poder de la justificación es que trajo de nuevo el propósito original de Dios de crear al hombre para que tuviera comunión con el Padre.

El mundo actual está lleno de maldad, calumnias, mentiras satánicas, seducciones, culpa, temor, condenación -todo diseñado por Satanás para hacernos sentir indignos para entrar en la presencia de Dios. El diablo nos mantedría ocultos como lo hizo con Adán -para evitarnos tener intimidad con Dios.

Nosotros hemos sido librados de todo esto. Nosotros tenemos el derecho de estar en la presencia de Dios -una invitación a Su trono - porque nos presentamos delante de Él con justicia perfecta. Dios nos invita a su trono de gracia porque Él nos acepta como santos en Cristo. Nuestro pecado está bajo la sangre, olvidado, y ahora nosotros tenemos derecho dentro de Su santidad.

Amado, Jesús no murió solamente para llevarlo al paraíso. Él murió para que cada día usted pudiera vivir en hermosa y cercana comunión con el Padre.

jueves, 12 de abril de 2012

DEJE DE CONFIAR EN USTED MISMO

Pablo no habló de tener fe hasta que perdió toda su confianza en su carne. Él tomó toda su educación, su confianza en sí mismo, sus habilidades y sus doctrinas, y las selló y e hizo a un lado. Él habló de fe después de haber dicho, “No puedo confiar en mi carne.” Esta verdad también se aplica a nosotros.

Antes de que alguien sea capaz de andar bajo una fe verdadera, este tendrá primero que darse cuenta de cuan perdido y desesperanzado es. Nosotros no tenemos una fe que salva hasta que llegamos al límite de creer que alguien o algo más allá de Jesús puede salvarnos.

Una fe salvadora y justifadora involucra someter nuestra vida a Jesucristo con todo nuestro corazón. Esto incluye un arrepentimiento que dice, “Jesús, yo no tengo nada que ofrecer. ¡Vengo a someterme a tu señorío!”

En Romanos 10:9, Pablo describe a la fe salvadora como el momento en que creemos con todo nuestro corazón y confesamos con nuestra boca. Él está diciendo que la fe es más que un mero consentimiento mental. Por el contrario, es someter toda su vida a Él - con todo su corazón.
En Hechos 8:37, Felipe le dijo al eunuco, "Si crees de todo corazón...” y el eunuco respondió: “Creo...” Esto no fue un “sí” mental a Jesús -él realmente creyó con todo su corazón y fue salvo.

En contraste, Simón creyó en la prédica de Pablo. Sin embargo él solamente tuvo una fe temporal porque su corazón no estaba involucrado. Inclusive, multitudes en los tiempos de Jesús creyeron temporalmente en Su nombre, por tanto Jesús no se fiaba de ellos porque sabía que sus corazones no estaban siendo entregados (ver Juan 2:23-24).

Entonces usted se pregunta, ¿quién verdaderamente es justificado por fe? Aquél que sabe que está perdido, desamparado y que ha intentado todo pero ha fallado. Ahora él entrega toda su vida en las manos del Señor -con todo su corazón, mente, alma y fuerza. Él clama, “¡Señor, soy tuyo! Tú eres mi única esperanza.” Y ¡él es salvo!

miércoles, 11 de abril de 2012

GRACIA VERDADERA

Permítame presentarle el corazón del mensaje de la gracia verdadera: ¡No es un evangelio permisivo sino uno que enseña santidad!

“La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a toda la humanidad, y nos enseña que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, mientras aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.” (Tito 2:11-13).

De acuerdo con Pablo, nosotros no estamos caminando bajo la gracia hasta que hemos roto con las corrupciones del mundo. Nosotros no conocemos la gracia de Dios a menos de que andemos bajo el poder del Espíritu Santo para vivir vidas santas y rectas, y esperando a la venida del Señor en todo momento. Muchos cristianos quieren perdón, y nada más. Ellos no quieren ser librados del mundo presente porque ellos lo aman. Ellos están atados a sus pecados, no quieren renunciar a los placeres de esta tierra. Así que se agarrán de la doctrina que dice, “Yo puedo vivir como me plazca - mientras diga que yo creo.”

Ellos no quieren escuchar sobre obediencia, arrepentimiento, autonegación, recoger su cruz, tomar el yugo de Cristo. Ellos simplemente quieren una excusa para el día del Juicio -para tener todas sus iniquidades cubiertas. ¡Ellos esperan que Jesús abra las puertas aperladas, ponga sus brazos a su alrededor y los conduzca hacia las calles de oro donde les tiene una mansión reservada a pesar de que ellos nunca rompieron con el espíritu de este mundo!

Pablo escribe, "No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” (Romanos 12:2). ¡Debemos romper con este mundo por completo y estar únicamente conformados a Cristo!

Jesús nos justifica a través de la fe con un propósito: Este es el darnos el poder para resistir al diablo y vencer a este mundo.

“[Jesucristo] el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre...” (Gálatas 1:4).

martes, 10 de abril de 2012

EN CRISTO

Yo creo que la justificación por fe es la verdad central, el fundamento del cristianismo. Usted no puede experimentar el verdadero descanso y la verdadera la paz hasta que se convence de que nunca podrá presentarse como recto ante los ojos de Dios por sus propias obras de justicia.

Si usted no comprende que la justicia perfecta de Cristo es nuestra por fe, usted llevará una vida de mucho esfuerzo y sudor. Usted pasará sus días tratando de agradar a Dios a través de actos legalistas y sin esperanza con el objeto de conseguir su propia justicia. Pero la verdad es que ¡usted nunca obtendrá ninguna rectitud que presentar ante el Señor!

Sin duda usted está familiarizado con el pasaje de Isaías en el que se habla de que todas nuestras justicias son como trapos de inmundicia ante los ojos de Dios (ver Isaías 64:6). Esto no significa que Dios menosprecia las buenas obras - para nada. Nosotros debemos de hacer buenas obras, pero si usted piensa que éstas le dan mérito a su salvación, que éstas le permiten presentarse como santo ante Dios, entonces ¡dichas obras son trapos inmundos!

Usted puede sentirse bien por las buenas obras que usted realiza e incluso disfruta el momento de victoria cuando resiste la tentanción. Usted se siente recto, y piensa que el Señor le ha dado su favor. Sin embargo, al día siguiente, usted falla. Usted cae en pecado y de repente pierde todo su gozo. Usted piensa que el Señor está enojado con usted y se pregunta si ha perdido su salvación.

Es una montaña rusa de emociones que suben y bajan, que están calientes y después frías, es un ir y venir entre pecado y confesión - dependiendo de qué tan bien o mal usted se ha portado en cierto día. ¡Es una vida de miseria porque usted está tratando de agradar a Dios en su carne!

Amado, ninguna justicia de la carne podrá ser presentada delante de Dios. Incluso, la mejor gente entre nosotros, la más moral, los más santos han caído de la gloria de Dios. Ninguno de nosotros jamás ha sido aceptado ante los ojos del Padre por nuestras buenas obras. ¡Nosotros solamente somos aceptos por Él por estar en Cristo!

“...porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.” (Gálatas 3:28). Cuando nosotros nos volteamos a Jesús con una fe que salva, que deja a un lado el yo, entonces nosotros llegamos a ser uno con Cristo. Estar “en Cristo” significa que Dios nos da el crédito de justicia de Jesús. ¡Todos nuestros pecados son lavados por Su obra, no por la nuestra!

lunes, 9 de abril de 2012

DEL OTRO LADO DE LA PIEDRA by Gary Wilkerson

“José tomó el cuerpo... y lo puso en un sepulcro nuevo de su propiedad que había cavado en la roca. Luego hizo rodar una piedra grande a la entrada del sepulcro, y se fue.” (Mateo 27:59–60, NVI).

Jesús había sido crucificado y ahora se encontraba en un sepulcro. Al haber una piedra de gran tamaño cubriendo la entrada a la tumba, la gente tenía la sensación de que todo había concluído. Las Escrituras dicen que un grupo de mujeres, incluyendo a María Magdalena, se encontraban sentadas del otro lado del sepulcro. Aquellas mujeres debieron haber estado con el corazón roto. Casi puedo escuchar sus voces llenas de desesperanza: “¿Qué sucederá ahora que Jesús ha partido? ¿Cómo podemos seguir adelante?”

Hoy conocemos el final de la historia. Sabemos que cuando Jesús dijo en la cruz, “Consumado es, ” Él había conquistado el pecado. Sabemos que con su resurrección Él conquistó a la muerte. Y sabemos que Él hizo todo esto por nosotros.

Pero, ¿qué sucede si nosotros no conociéramos el final de la historia como aquellas mujeres en el sepulcro? ¿Qué estaban pensando los once discípulos mientras se escondían lejos y encerrados con llave (ver Juan 20:19)?

Yo no creo que podamos comprender el significado que tuvo la muerte de Jesús para sus apasionados seguidores. Ellos habían creído que su Maestro era la esperanza para este mundo, la salvación de Israel, la luz para los gentiles. Él era el sanador más grande, resucitando muertos, librando a los cautivos, predicando las buenas nuevas a los pobres. Él era la encanrnación del nuevo reino que Él había predicado. Mientras meditaban en Sus palabras, “Consumado es,” ellos han deber pensado que Jesús quiso decir, “Concluído. Este es el final de la historia.”

Frecuentemente, mientras los cristianos perseveran en las batallas de la vida, este es el mensaje que creen. Ellos no ven ninguna esperanza más allá de su difícil situación. Todo lo que ellos pueden ver es una piedra permanente que los separa de la esperanza. Ellos están viendo estas cosas del lado de la piedra. Si tan sólo ellos conocieran lo que Dios está haciendo por ellos desde el otro lado de la piedra.

Tal vez la vida le ha puesto una difícil e imposible situación. Mientras usted lee esto se pregunta, “¿Está Dios obrando en mi circunstancia? ¿Es Jesús verdaderamente triunfante -en mí? ¿Puede Él salvarme de mi situación? Yo simplemente no veo una salida.”

Yo le digo a usted, Dios está obrando en su vida en este preciso momento. La piedra ha sido movida. La luz está penetrando y su esperanza está a la puerta: ¡Jesús! Él ha triunfado sobre todas las potestades de las tinieblas y Su victoria es nuestra por fe.

viernes, 6 de abril de 2012

LA FUENTE DE LA OBEDIENCIA

Es importante que nosotros comprendamos el motivo que nos conduce a obedecer porque si éste no es puro, todo lo que salga de él estará contaminado.

La triste verdad es que muchos cristianos en los últimos días obedecerán a Dios solamente porque tienen miedo de ir al infierno. Ellos temen de la ira de su Padre y su obediencia a Él es solamente “legal.” Ellos no tienen un deseo genuino por agradarle.

Jesús hizo todo por amor y por su deseo de agradar a su Padre celestial: “Por eso Jesús añadió: —Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, sabrán ustedes que yo soy, y que no hago nada por mi propia cuenta, sino que hablo conforme a lo que el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo; no me ha dejado solo, porque siempre hago lo que le agrada. ” (Juan 8:28-29, NVI).

Esto fue la roca, el cimiento sobre el cual Jesús construyó su vida de obediencia. Este fue su motor, su motivo del cual emanó su obediencia. Esto también debe ser nuestra roca.

“He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.” (Juan 6:38).

Continuamente Jesús mismo se apartó para orar casi toda la noche en la cima de las montañas, en lugares silenciosos para tener comunión con Su Padre. Su gran oración fue, “Padre, ¿qué es lo que tú quieres? ¿ Qué te complace? ¿Qué puedo hacer para satisfacer el deseo de tu corazón?”

Esta es la actitud de una persona que tiene el Espíritu de Cristo y ésta debiera de ser nuestra actitud -ser uno de los que construyen sobre la roca. El motivo fundamental de toda nuestra obediencia debe ser: “¡Yo hago todas las cosas porque quiero agradar a mi Señor, yo quiero darle gran satisfacción!”

jueves, 5 de abril de 2012

LA PARABOLA SOBRE EL ESTAR PREPARADOS

“»A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa; pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca. Pero a cualquiera que me oye estas palabras y no las practica, lo compararé a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.»” (Mateo 7:24-27).

Jesús nos está diciendo que las únicas cosas establecidas en la roca sobrevivirán la tormenta venidera. Un hombre construyó su casa sobre la roca “...pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca.” (versículo 25)

Los constructores de estas casas representan a dos tipos de cristianos en los últimos tiempos - los sabios y los negligentes. Ellos construyen dos clases de casas donde la gente vivía cuando la tormenta cayó.

Por un lado, nos motiva saber que existirá un cuerpo de creyentes que no caerán. Ellos serán capaces de pararse firmes ante ataques demónicos provenientes del infierno cuando la tormenta golpeé. Con esta parábola Jesús quiere que nosotros sepamos que una persona que construye sobre la roca sobrevivirá todo lo que está por venir.

Sin embargo, tristemente habrá otro grupo de cristianos -gente sobre la cual Jesús dice, “y cayó, y fue grande su ruina” (ver versículo 27). Esto significa una total, completo y devastador colapso de todo. En este punto, usted puede estarse preguntando, “¿Qué significa exactamente “construir una casa”? Es importante saber que la casa a la que Jesús se está refiriendo es nuestro caminar con Él . Nosotros estamos construyendo el cimiento de conocer a Cristo, de comprender sus caminos. Nosotros estamos construyendo sobre nuestra fe ciertas caracterísitcas que determinarán cómo reaccionamos bajo presión.

miércoles, 4 de abril de 2012

LA PROXIMA TORMENTA

Cuando un niño dormido necesita ser despertado, un padre amoroso lo toma por sus hombros y delicadamente lo agita. Si el niño no se despierta inmediatamente, entonces la agitación es más firme. El padre insiste porque sabe que el niño sufrirá si no se despierta a tiempo.

Esto es precisamente lo que Dios está haciendo ahora mismo -tanto en América como en el mundo. Al principio, Él nos agitó gentilmente pero ahora su agitación ha llegado a ser más violenta porque Él no ha tenido éxito en despertarnos.

El Señor literalmente empezó a sacudir la tierra con sismos a finales de los ochenta. Un temblor en Armenia casi destruyó una provincia entera. Un sismo en Japón de casi 6.9 casi destruyó toda una ciudad. Posteriormente aconteció un temblor horrible en San Francisco, con unos subsecuentes en el área. Sismos golpearon constantemente la costa Oeste, desde el norte de California hasta San Diego, y hasta México.

Isaías profetiza que Dios un día se va a levantar y sacudirá a toda la tierra: “He aquí que Jehová devasta la tierra y la arrasa, trastorna su faz...todo gozo se ha apagado, la alegría se desterró de la tierra...Porque así será en medio de la tierra,en medio de los pueblos, como un olivo sacudido, como rebuscos después de la vendimia.” (Isaías 24:1, 11, 13). Dios va a sacurdir la tierra como si fuera un árbol de olivo - hasta que cada uno de sus frutos caiga.

Ezequiel dice que cuando la furia de Dios se levanta, Él agitará todo lo que pueda ser agitado: “que los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo, toda serpiente que se arrastra sobre la tierra y todos los hombres que están sobre la faz de la tierra, temblarán ante mi presencia. Se desmoronarán los montes, los vallados caerán y todo muro se vendrá a tierra... Entonces seré engrandecido y santificado, y seré conocido ante los ojos de muchas naciones. Y sabrán que yo soy Jehová.” (Ezequiel 38:20 y 23).

El autor de Hebreos dice: “Su voz conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido diciendo: «Una vez más conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.» Y esta frase: «Una vez más», indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.” (Hebreos 12:26-27).

¡Dios va a agitar todo lo que esté a la vista para que Él sea revelado como el únco poder inamovible!

martes, 3 de abril de 2012

UNA VISION MAS CLARA DE CRISTO

El libro de Daniel menciona diversos beneficios para aquellos que tienen un corazón arrepentido. Inclusive, para todos aquellos que reconocen su pecado, Dios hace lo más milagroso. Uno de esos beneficios es una nueva y más clara visión de Jesús. Lea lo que sucedió después de la oración de arrepentimiento de Daniel en Daniel 9:

“Alcé mis ojos y miré, y vi un varón vestido de lino y ceñida su cintura con oro de Ufaz. Su cuerpo era como de berilo, su rostro parecía un relámpago, sus ojos como antorchas de fuego, sus brazos y sus pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud. Sólo yo, Daniel, vi aquella visión. . . ." (Daniel 10:5-7).

¿A quién cree usted que Daniel vió en esa visión? ¡A Jesús! ¡Qué magnífico beneficio hizo el Espíritu Santo en Daniel cuando él confesó su pecado! ¡Le fue dada una clara visión de Cristo en toda su gloria!

Por favor comprenda que Daniel no estaba orando por esta visión. Todo lo que él estaba haciendo era arrepentirse -confesando y lamentándose sobre su pecado. Jesús tomó dicho acto para revelarse a Daniel -Él tuvo la iniciativa. Usted ve cómo cuando nosotros nos arrepentimos y hacemos las cosas rectas con Dios y los demás, no tenemos que buscar una revelación. Jesús mismo nos la manifestará.

Daniel tenía amigos que también eran santos pues él caminaba solamente junto a gente recta. Sin embargo, la Escritura nos dice que ninguno de ellos fue testigo de la visión que Daniel recibió: “No la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran temor y huyeron y se escondieron. Quedé, pues, yo solo ante esta gran visión...”(Daniel 10: 7-8).

Un corazón verdaderamente arrepentido nunca tiene que esconderse del Señor porque no existe más ningún temor de juicio. Si usted reconoce sus pecados con arrepentimiento santo y hace una restititución, usted puede ver confiadamente la cara del Maestro. Usted no tiene que temblar por temor a recibir la palabra fulminante de reprobación de parte de Dios porque usted verá a Cristo en Su gloria.

domingo, 1 de abril de 2012

CARTA DE AMOR PARA UN FRACASADO by Gary Wilkerson

Mi amigo Eric tuvo una niñez muy difícil. Su padre continuamente le decía, “No eres bueno y nunca lograrás nada.”

Mientras Eric crecía se introdujo en el mundo de las drogas. “Fui un adicto terrible,” Eric dice. “Yo combinaba todo tipo de sustancias que podrían haberme matado. Incluso yo era malo como adicto. Mi aguja se rompía o tenía poco dinero para satisfacer mi hábito. Me sentía como un fracaso total.”

La vida de Eric se convirtió en un total desastre. Su adicción le hizo perder cada centavo que tenía, por lo que decidió robar una tienda para comprar más drogas - pero falló nuevamente. Él sacó un arma y gritó, “¡Todos contra la pared!” pero la tienda estaba tan llena de gente que ésta no podía caber toda en la pared. Confundido, Eric huyó.

En desesperación, Eric eventualmente decidió dispararse a sí mismo con el arma que había utilizado para el robo. Sin embargo, él tiró el arma al piso y ésta se disparó sola, hiriéndose en el costado. Mientras Eric iba al hospital pensó, “Soy un fracasado miserable, ni siquiera puedo matarme a mí mismo.”

Después de haber sido curado de su herida, Eric caminó por las calles en total desesperanza. En lo profundo de su ser, él estaba enojado con Dios y clamó, “¿Acaso estás tú aquí? ¿Tengo alguna razón para preservar mi vida?” Eric escuchó a una voz decir, “Te estoy enviando una carta de amor.” De alguna forma Eric supo que era la voz de Jesús. Mientras se encontraba sentado en la orilla de la acera, la corriente de agua proveniente de la lluvia pasaba por debajo de sus piernas, cuando de repente, él notó un pequeño folleto flotando. Lo recogió y vió que decía, “Hay esperanza para el drogadicto.”

El folleto era publicado por un grupo llamado, Grupo de Alcance Victoria. Eric encontró la dirección del lugar, acudió a este y rindió su vida a Jesús. Pronto fue librado de su adicción. Él abandonó todo hábito -incluyendo su creencia de que estaba destinado al fracaso. Jesús hizo de Eric una nueva creatura en todos los sentidos.

Este hombre joven había pensado que su vida había terminado -pero aún había empezado. Él había estado ciego a la vida- la vida de resurrección- que Jesús había planeado para él desde hace tiempo.

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” (Jeremías 29:11, NVI).