lunes, 19 de enero de 2009

EL SACRIFICIO DE ACCIÓN DE GRACIAS

Uno de los versos más importantes en toda la Escritura se encuentra en la primera Epístola de Pedro. El apóstol habla de la necesidad de que nuestra fe sea probada: “Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1:7).

En este mismo pasaje, Pedro nos dice lo que podemos esperar cuando enfrentemos tales pruebas de fe: “…aunque ahora por un poco tiempo…tengáis que ser afligidos en diversas pruebas” (verso 6).

La palabra Griega que se usa para pruebas aquí significa “probar, examinar, prueba con dificultades y adversidades.” Pedro está diciendo, “Si tú eres un seguidor de Jesucristo, entonces vas a pasar por muchas pruebas y tentaciones pesadas. ¡Serás probado severamente!”

Este pasaje sugiere que Dios está diciendo, “Tu fe es preciosa para mí – más preciosa que todas las riquezas de este mundo, las cuales perecerán algún día. Y en estos últimos días – cuando el enemigo envía toda clase de maldad contra ti – yo quiero que tú permanezcas de pié, fuerte con una fe inamovible”.

Y él dice además, “¡Yo te cuidaré y te bendeciré a través de cada día oscuro! Tu parte en esto es simplemente tener fe en mí. ¡Tú serás guardado por mi poder, a través de la fe!”

“[Vosotros], que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero” (verso 5).

Pedro nos dice: “Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos…” (2 Pedro 2:9). La palabra griega que aquí se usa para tentación significa “poniendo a prueba adversidades.”

Pablo escribe: “ No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10:13).

Claramente, Dios no quiere mantenernos en nuestras pruebas. ¿Por qué estaría él interesado en mantenernos en medio de tentaciones y aflicciones? ¡El no recibe ninguna gloria de las pruebas de sus hijos – sino de los resultados de nuestras pruebas!

Sólo hay una manera de escapar de nuestras pruebas – y es pasando el examen. Piense en ello: Cuando usted estaba en el colegio, ¿cómo se escapó finalmente? Usted pasó el examen final. Y si usted no lo pasaba, lo enviaban de vuelta a clase.

Ese era el caso con el Israel antiguo, cuando Dios los trajo al Mar Rojo. Dios estaba probando a su pueblo, tratando con ellos. El los llevó al borde de la destrucción – los rodeó con montañas en ambos lados, y con el mar en frente, y con el enemigo que se acercaba a ellos por el otro lado.

Pero el Señor puso a Israel en esas circunstancias esperando cierta reacción. El quería que su pueblo reconociera que estaban impotentes. El quería escucharlos decir “Nosotros recordamos cómo Dios nos libró de las plagas. Recordamos cómo nos sacó del horno de aflicción donde hacíamos ladrillos sin paja y no teníamos descanso. ¡Dios nos libró entonces – y él lo hará otra vez! Regocijémonos en su fidelidad. El es Dios – y nos ha dado promesas que cumplirá. El nos protegerá de cada enemigo que venga contra nosotros.”