lunes, 31 de octubre de 2011

EL AMOR DEL PADRE

A muchas personas les parece difícil ver a Dios como un padre amoroso. Éstas no lo ven con claridad debido a dolorosas experiencias del pasado con su padre o padrastro alejado de Dios.

Miles de cristianos no creen que Dios los ama porque su padre terrenal los abandonó, hirió, y afligió terriblemente. ¡Yo oro para que este mensaje les hable no solamente a estas personas sino también a aquéllos quienes no han descubierto la profundidad del amor del Padre!

Muchos de nosotros conocemos las Escrituras y la teología detrás del gran amor de Dios hacia sus hijos. Sin embargo, pocos hemos aprendido a apropiarnos de ese amor y por consiguiente, no disfrutamos de los beneficios de contar con él.

Escuche cómo Dios se describe a sí mismo frente a Moisés: “Dios fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira y grande en misericordia y verdad, que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado,...” (Éxodo 34:6-7).

Cuando nos encontramos en medio de nuestras tribulaciones, nos olvidamos de lo que Dios ha dicho acerca de su propia naturaleza. Si solamente creyéramos en Él en esos momentos, nosotros contaríamos con gran seguridad y confianza en nuestras almas. De principio a fin, la Biblia expresa la voz de Dios, revelándonos cuan tierno y amoroso Él es.

En todo tiempo, Él está listo para perdonarnos: “porque tú, Señor,eres bueno y perdonador, y grande en misericordiapara con todos los que te invocan.” (Salmo 86:5).

Él es paciente con nosotros, lleno de ternura y misericordia. “Muchas son tus misericordias...” (Salmo 119:156). “Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira y grande en misericordia.” (Salmo 145:8).

Cuando usted acude al Señor en oración y adoración, sea muy cuidadoso acerca de la imagen de Dios que usted tiene al entrar en Su presencia. ¡Usted debe estar completamente convencido de Su amor por usted y crea que Él es todo lo que Él dice que es!
Gisel

domingo, 30 de octubre de 2011

SANANDO LA LENGUA

El profeta Isaías nos ha provisto de un ejemplo sobre cómo sanar nuestra lengua.

1. Isaías se acercó al Señor y le pidió una visión de la santidad de Dios. “...vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime” (Isaías 6:1).

Todo aquél que desee tener una vida grata delante del Señor, deberá contantemente acudir a Su presencia hasta obtener una visión de la santidad de Dios. La plenitud de su santidad, las verdaderas bendiciones, todas las victorias, empiezan en Su trono. ¡Es allí donde nosotros vemos a Dios en Su santidad!

2. Ante la santa presencia de Dios, Isaías se convenció plenamente de que sus labios eran impíos: “Entonces dije:«¡Ay de mí que soy muerto!, porque siendo hombre inmundo de labios y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos».” (6:5).

¿Por qué Isaías exclamó, “siendo hombre inmundo de labios”? ¡Porque él había visto al Rey de gloria! Nuestras transgresiones llegan a ser excesivamente pecaminosas cuando estamos en la presencia de Dios. ¡La luz de Su rostro santo expone todo lo que es opuesto a Él!

3. Isaías le permitió al Señor que lo tocara y lo limpiara con Su fuego santo. “Y voló hacia mí uno de los serafines, trayendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas. Tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa y limpio tu pecado” (6:6-7).

¡La Palabra de Dios es el carbón encendido y el Espíritu Santo es su fuego! Ahora mismo, a través de este mensaje, usted ha sido tocado por el Espíritu Santo. Dios quiere poner fuego en su lengua para santificarla. ¡Él puede hacer esto por usted si deja que Su Palabra lo convenza! Él es el único que puede hacerlo. Lo que le corresponde a usted hacer es simplemente confesar, como Isaías lo hizo, “¡Ay de mí que soy muerto!”

Permita que esta palabra toque directamente su corazón y lo limpie con su fuego. Confiese, “Sí, soy yo, Señor! ¡No dejaré pasar esta palabra! Limpia mis labios y mi lengua. ¡Limpia mi boca y mi corazón!”

jueves, 27 de octubre de 2011

PALABRAS POCO CUIDADOSAS

“Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio, pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:36-37).

A veces parece que pensamos que las palabras que pronunciamos simplemente caen al vacío y mueren, o se desvanecen en el aire, o se convierten en nada. Pero, ¡no! Nuestras palabras perduran - ¡ellas no mueren!

Usted puede decir, “Pero yo solamente dije este chisme a un amigo y él prometió no mencionárselo a nadie. Con él terminó.” No, ¡eso no sucederá! Cada palabra que usted y yo pronunciamos está grabada, escrita en la eternidad, y nosotros las escucharemos todas repetirse en el día del juicio.

Recuerdo haber experimentado una profunda convicción tras una conversación con un amigo acerca de un chisme. Lo que dije fue cierto. Se trataba de una situación moral que tuve que manejar referente a un ministro. Su nombre fue pronunciado en la conversación y yo dije, “No confíes en él. ¡Yo sé algo acerca de él!”

En el momento en que yo pronuncié eso, me sentí condenado. El Espíritu Santo me susurró al oido, “¡Para aquí! Nadie necesita saber de esto. No digas más porque no hay ningún propósito detrás. A pesar de que es verdad, ¡no lo repitas!”

Lo que yo había dicho era ya suficientemente negativo. Pero cuando saqué todos los detalles, yo supe que ¡debí de haberme quedado callado! Me encontraba profundamente convencido por el Espíritu Santo. Así que más tarde le hablé a mi amigo y le dije, “Lo siento, fue un chisme. Estaba fuera de control. Por favor no lo repitas. Intenta no pensar al respecto.”

¿Acaso mi pecado es cubierto por la sangre de Jesús? Sí, porque yo reconozco completamente que he pecado y le he permitido al Espíritu Santo mostrarme parte del orgullo legalista que aún habita en mi. ¡Le permití que me humillara y me sanara! Hoy, cada vez que voy a decir algo en contra de alguien, obedezco al Espíritu Santo en cuanto lo escucho decirme alto y claramente, “¡Deténte!”

miércoles, 26 de octubre de 2011

DE LA ABUNDANCIA DEL CORAZON

Cuando de niño decía algo pícaro, mi mamá siempre me lavaba la boca con jabón. Pero no era mi boca la que necesitaba ser limpiada, sino ¡mi corazón! Usted puede ver cómo su lengua habla solamente lo que habita en su corazón. Estas son las mismas palabras que nuestro Señor Jesucristo dice. Él afirma que una conversación ligera, no cuidadosa y malévola, solamente puede provenir de un corazón inmundo.

Como creyentes, no hemos tomado seriamente lo que el Señor dice acerca de domar nuestras lenguas. Él sostiene que este asunto se trata del corazón. No solamente mi lengua ligera rebaja mi espiritualidad, sino también muestra que mi corazón está sucio.

Si yo hablo con chismes, digo bromas pícaras, critico a otras personas, le grito a mi familia, entonces debo de preguntarme: “¿Qué cosas sucias aún se encuentran dentro de mi corazón que me llevan a hablar de esta manera?”

Yo necesito examinar mi corazón y preguntarme, ¿De dónde proviene esto? Debe de haber algo que no he analizado, de otra forma no estaría hablando así. ¿Por qué hablo con chismes? ¿Por qué pronuncio palabras dañinas y poco cuidadosas? ¿Qué ataduras aún dominan mi corazón?”

Jesús le da gran importancia a este asunto: “¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos?, porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas, y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.” (Mateo 12:34-35). Aquí Jesús nos está diciendo, “Si tú no tienes cuidado con tu lengua -peleas, te quejas, murmuras, chismeas- ¡tú tienes un serio problema en tu corazón! Tu corazón no es recto delante de Dios, lo cual tiene una raíz muy profunda. Existe un tesoro malvado habitando en tí, así como una víbora cuenta con bolsas de veneno almacenadas detrás de su quijada. Si veneno mortal está saliendo de tí, esto se debe a que ¡la bolsa no ha sido drenada!”

Siempre cuando yo permito que algo sucio salga de mis labios, debo detenerme y decirle al Señor, “Maestro, debe todavía haber una raíz de celos, envidia, o lujuria en mi corazón. ¡Excava lo más profundo de mi corazón y quita todas las raíces de amargura, olgullo o de lo que sea!” ¡Dios quiere sacar aquello malvado en su corazón, aquella bolsa de veneno oculta dentro de usted! Él quiere sacar esa raíz y sanarlo por completo.

martes, 25 de octubre de 2011

DOMA TU LENGUA

“...pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.” (Santiago 3:8).

En este versículo de su epístola, Santiago está hablando acerca de la lengua de un creyente. Él está haciendo un llamado a la iglesia a tomar control sobre sus lenguas -¡antes de que ésta sea destruída por la lengua! Usted puede preguntarse: ¿ Cuán serio es este asunto de domar la lengua? ¿Puede una “lengua incontrolable” ser tan gran pecado?

¡Una lengua desatada hace que nuestra religión no tenga valor alguno! Ésta puede hacer que cada actividad espiritual que usted realice sea totalmente inútil ante los ojos de Dios: “Si alguno se cree religioso entre vosotros, pero no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana” (Santiago 1:26).

La referencia que hace Santiago aquí de “entre vosotros” se trata de la gente dentro de la iglesia. No de drogadictos o vagabundos, sino de miembros del cuerpo de Cristo con apariencia de piedad y espiritualidad. Ellos son activos en la obra del Señor, pero sus lenguas no tienen riendas, ¡están fuera de control! Santiago está dirigiéndose directamente a aquéllos que parecen ser santos, gentiles y amorosos, sin embargo se desplazan en la iglesia, o en su trabajo o en su familia con lenguas ácidas, siempre hablando con chismes. Ellos murmuran y se quejan. De estas personas Dios dice que su religión -todo su espectáculo de espiritualidad - es en vano, ¡sin valor!

Amados, ¡yo no quiero pararme ante el juicio de Cristo y descubrir que toda mi obra para el Señor -mi entero esfuerzo espiritual- ha sido en vano! Yo no quiero escucharlo a Él decir “David, tú hiciste grandes obras en Mi nombre. Alimentaste a los hambrientos, vestiste a los desamparados, reprendiste demonios, y creaste centros de rehabilitación para drogadictos, y hogares para alcohólicos. Sí, tú predicaste a miles y ganaste muchas almas para el reino. Pero ¡todo esto no significa nada! ¡Muchas palabras de exhortación salieron de tu boca, pero también salieron de ella palabras amargas, crueles, de odio y envidia! ¡Tomaste a la ligera mis alertas acerca de este asunto de la lengua!”

Usted puede especular, “¡Seguramente Dios no puede tener tanta falta de cariño como para que Él no tome en cuenta mi espiritualidad debido a que hice algo poco caritativo!” Estoy hablando aquí de cristianos cuyas lenguas nunca han sido dominadas, ¡que hablan en contra del pueblo de Dios sin parpadear! Aquí encontramos lo que la Palabra de Dios dice: “Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe. Y si tuviera profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe, de tal manera que trasladara los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.” (1 Corintios 13:1-3)

lunes, 24 de octubre de 2011

EZEQUIAS - ¡EL HOMBRE QUE ESCAPO UN JUICIO DE MUERTE!

“En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y el profeta Isaías hijo de Amoz, vino a él y le dijo: «Esto dice Jehová: "Ordena los asuntos de tu casa, porque vas a morir. Ya no vivirás". Entonces volvió Ezequías...hizo oración a Jehová” (Isaías 38:1-2).

Él era un rey que se encontraba en la cima de su victoria,
Librado milagrosamente por Dios
Del ejército del rey Senaquerib.
Él era rico y reconocido
Cuando de pronto la enfermedad vino a él,
Llevándolo al borde de la muerte.
El profeta le advirtió,
“Prepárate para morir,
estás invadido de tu enfermedad.”
Pero el rey amaba vivir,
Y al voltear su cabeza hacia la pared
Clamó y oró al Señor
Por una nueva oportunidad de vida.
Dios lo escuchó y le dió quince años más.
Pero, ¿cómo debe de vivir un hombre
Que ha conquistado a la muerte?
Así como muchos sobreviven
Un cercano llamado a la muerte.
¿Acaso éste no debe vivir cada día con agradecimiento,
Dando todo de sí mismo a Dios y a la humanidad?
Pero el camino que toma el hombre bajo el dominio de su carne hace lo contrario.
El rey empezó a vanagloriarse-
Se sumergió en el lodo del materialismo,
Ostentando sus tesoros frente a extranjeros.
Un segundo mensaje del profeta fue dado
Uno de juicio acerca de su posteridad
Debido a su orgullo e ingratitud.
Y ¿cuántos hoy se les ha dado
Una nueva oportunidad de vivir,
Para tan sólo invertir los años que les han sido prestados
En alcanzar egoístamente cosas
Que no tienen valor?
La eternidad revelará
Que hubiera sido mejor
Para algunos morir
Que haber escapado del juicio.

domingo, 23 de octubre de 2011

¿A DONDE ACUDIMOS A COMER?

El séptimo capítulo de Miqueas contiene unos de los mensajes más poderosos referentes al nuevo pacto nunca antes predicado. En este increíble sermón, Miqueas le está hablando a Israel -sin embargo, él también se está dirigiendo a la iglesia de Jesucristo en los últimos días. Él empieza su sermón con un clamor desconsolado -uno que aún hoy es escuchado entre los creyentes hambrientos espiritualmente alrededor del mundo. “Ay de mí!...no queda racimo para comer” (Miqueas 7:1).

Miqueas está describiendo el efecto de la hambruna en Israel -hambruna de alimentos y de la Palabra de Dios. Lo anterior, hace eco a una profesía previamente hecha por Amós donde el Señor dice: “Ciertamente vienen días...en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan ni sed de agua, sino de oir la palabra de Jehová. E irán...desde el norte hasta el oriente, buscando palabra de Jehová, y no la hallarán.” (Amós 8:11–12).

Este era el tiempo de cosecha en Israel y los viñedos debían de haber dado su fruto. Pero por el contrario, no habían racimos colgando en sus viñas. Miqueas observó cómo la gente acudía a los viñedos en busca de frutas que recoger pero ésta no encontraba nada. Desde su visión profética, Miqueas vió a las multitudes de los últimos tiempos corriendo de lugar a lugar en busca de escuchar una palabra verdadera proveniente de Dios. Él observó a creyentes corriendo de iglesia a iglesia, de avivamiento a avivamiento, de nación a nación -todos en busca de satisfacer su hambre y sed de algo que nutriera sus almas. Este clamor aún se escucha, “Ay de mí!...no queda racimo para comer.”

Existe una gran hambruna en la tierra. Sin embargo, en lugar de que multitudes corran en busca de alimento espiritual, sólo queda un remanente conformado por aquéllos que verdaderamente desean la Palabra de Dios (ver Miqueas 7:14, 18). Ciertamente esta realidad de la antigua Israel también se aplica a nuestro tiempo actual. Pocos cristianos hoy día tienen una hambre verdadera de escuchar la pura Palabra de nuestro Señor. En su lugar, la mayoría se satisface a sí mismo con manzanas de Sodoma, se alimenta de evangelios distorsionados a través de una pajita.

jueves, 20 de octubre de 2011

LAS FLECHAS PENETRANTES DE LA SANTA VERDAD

Creo que Dios necesita hacer primeramente una obra en nosotros antes de que podamos reclamar alguna promesa del pacto. ¿Cuál es esta obra de la que dependen todas la demás? Jeremías nos dice: “...pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí.” (Jeremías 32:40). La obra de Dios precedente al pacto es poner temor en nuestros corazones a través del Espíritu Santo.

Aquí, Jeremías está hablando de las provisiones de Dios en el nuevo pacto, no del antiguo. Dios nos dice claramente cómo esta primera obra del pacto es ejecutada: “Pondré mi temor en el corazón de ellos.” Él nos permite saber que nosotros no tenemos que crear un temor santo a través de la imposición de manos o de la lucha contra nuestra propia carne. No -el único camino por el cual esta obra santa es lograda en nosotros depende de que el Espíritu de Dios la lleve a cabo.

Dios nos dice a través de este pasaje, “Yo haré maravillosas cosas en tí. Yo enviaré mi propio Espíritu para que habite en tí y te dé un nuevo corazón. Él te dará el poder para humillar todas las acciones de la carne y te guiará hacia una total libertad del dominio del pecado. Finalmente Él causará en tí el querer como el hacer de mi buena voluntad."

“Pero existe una obra que el Espíritu debe realizar en tí antes que ninguna otra. Él va a poner en tí un temor verdadero de Dios respecto al pecado. Él implantará en tí un profundo asombro de mi santidad para que nunca te apartes de mis mandamientos. De otra forma, tu pecado siempre te dominará.”

En suma, el Espíritu Santo cambia la forma en que vemos a nuestro pecado. Él sabe que entre más continuemos tomando nuestra lujuria a la ligera, nunca seremos libres. ¿Cómo hace esto el Espíritu Santo? A través de la convicción que nos da la Palabra de Dios - las flechas penetrantes de la santa verdad.

miércoles, 19 de octubre de 2011

¡HUESOS SECOS PUEDEN REVIVIR!

Ezequiel 37 habla sobre el deseo de Dios de que tomemos las promesas de Su nuevo pacto -de que aprendamos a vivir verdaderamente al entrar a la bendición de su pacto.

Todos hemos escuchado la historia de los “huesos secos” a los que hace referencia Ezequiel. Es importante notar que esas vasijas sin vida se encontraban bajo el pacto. Usted puede ver que el Señor les dice “¡Huesos secos, oíd palabra de Jehová! ” (Ezequiel 37:4). Ellos habían escuchado la promesa del pacto de Dios: “Yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.”

Pero, a pesar de que estos huesos secos habían escuchado sobre la promesa del nuevo pacto, ellos no habían entrado al disfrute de sus bendiciones. Muchos creyentes hoy en día saben del nuevo pacto de Dios- sin embargo, ellos difícilmente pueden creerlo, pues éste suena demasiado bueno para ser verdad. Ellos dicen, “ Yo sé que Dios nos ha dado su Espíritu Santo para que habite en nosotros. Yo sé que el Espíritu provoca en nosotros la obediencia a Cristo. ¡Yo anhelo grandemente esta bendición pero cómo puedo obtenerla para mi vida!”

Existe algo que debemos hacer. Ezequiel escribe que Dios le dió esta profecía, “ ...así ha dicho Jehová, el Señor: "¡Espíritu, ven de los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos, y vivirán!” (37:9). Entonces Ezequiel menciona que profetizó tal como Dios le había ordenado, “y entró espíritu en ellos, y vivieron y se pusieron en pie.¡Era un ejército grande en extremo!” (37:10).

Repentinamente, ¡un gran ejército vivo se paró delante de Ezequiel! El Espíritu Santo había llenado de vida a todos aquellos cuerpos muertos - y ahora ellos estaban preparados para la batalla. En un instante, ellos habían entrado al pleno disfrute y bendiciones del nuevo pacto. El Espíritu de Dios había tomado Su legítimo lugar en ellos -y Él estaba haciendo realidad todos los cambios prometidos.

martes, 18 de octubre de 2011

PREPARESE PARA MORIR

Al formar el nuevo pacto, Dios se obligó a sí mismo a proveer todo el poder posible y toda la fortaleza necesaria para cumplir cada condición y demanda pertenecientes a este acuerdo. Por tanto, cuando Dios dice bajo juramento, “Yo lo haré,” la fe en nosotros responde, “Que sea hecho.”

Permítame mostrarle una verdad maravillosa del nuevo pacto. Ésta indica que el Señor nunca puede acercarse a Su pueblo y hacer que ellos se acerquen a Él tanto como Él quisiera. Por tanto, Él nos une, nos envuelve, nos acerca a Él, y Él a nosotros, a través de su pacto vinculante. El nuevo pacto se trata en su totalidad del compromiso de nuestro Señor a guardar a Sus hijos de caer, de consolarlos, de darles confort y confianza al saber que el poder y dominio del pecado puede y será roto por el Espíritu Santo que habita en ellos.

Esta verdad es la única certeza que tienen aquellos creyentes que han perdido la esperanza en su lucha contra ese pecado que los acosa. Solamente al tener una revelación del nuevo pacto es que podremos aprender el secreto para obtener victoria total sobre el pecado.

La muerte es el único camino para salir del viejo pacto y entrar al nuevo. La fe carnal tiene que morir -no más esfuerzos para creer. Si voy a tener fe -verdadera fe, la fe de Cristo- Él deberá dármela. Se nos ha dado una medida de fe. Sin embargo, si es cierto que no puedo hacer nada por mí mismo, entonces esto también incluye el tener Su fe. Por esta misma razón es que la Escritura la llama “la fe de Cristo.”

¿Está usted cansado, enfermo de vivir en pecado? ¿Está usted verdaderamente anhelando vivir una vida santa, libre del hábito de la lujuria carnal? Entonces prepárese para morir. Alístese para abrazar la cruz. El antiguo pacto lo traerá a un punto de desesperación -a la nada. Cuando usted haya renunciado a toda esperanza de vencer su pecado con su propio poder y voluntad humana, entonces usted se encontrará listo para entrar al reino glorioso de libertad a través del nuevo pacto.

lunes, 17 de octubre de 2011

NOSOTROS RECIBIMOS TODOS LOS BENEFICIOS

¡Dios entregó a Su Hijo, el Hijo dio Su vida, y nosotros recibimos todos los beneficios!

Por consentimiento mutuo, el Padre y el Hijo pactaron guardar y preservar la simiente de Cristo. Esto, para asegurar que nosotros perduráramos hasta el final.

“Él clamará a mí: ‘Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salvación.’ Yo también lo pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra. Para siempre le aseguraré mi misericordia y mi pacto será firme con él. Estableceré su descendencia para siempre y su trono como los días de los cielos. Si dejaran sus hijos mi Ley y no anduvieran en mis juicios, si profanaran mis estatutos y no guardaran mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión y con azotes sus maldades. Pero no quitaré de él mi misericordia ni faltaré a mi fidelidad. No olvidaré mi pacto ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad y no mentiré a David. Su descendencia será para siempre y su trono como el sol delante de mí.” (Salmo 89:26–36).

El Padre hizo este pacto con Su Hijo: “Yo, Jehová, te he llamado en justicia y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo” (Isaías 42:6). Aquí Dios estaba diciendo, “Mi mano siempre estará sonteniendo la tuya, y Tú nunca estarás lejos de mi poder guardador. Yo me comprometo a mantenerte salvo de todas las artimañas del diablo.”

Esta promesa hecha por el Padre, está hoy a nuestra disposición pues el sacrificio del Hijo en la cruz nos ha hecho parte del pacto entre ambos. Dios le prometió a Su Hijo, “Si tú vas, yo te guardaré y preservaré cada uno de tu simiente, así como yo te he guardado y preservado a tí. Yo nunca haré a un lado mi fidelidad para contigo, ni tampoco para con tus hijos.”

domingo, 16 de octubre de 2011

LLAMADOS A ESTAR EN COMUNION

El apóstol Pablo escribió: “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.” (1 Corintios 1:9).

Este sencillo versículo nos expone una verdad que nos puede sostener ante toda tormenta que acontezca en nuestra vida. Aquí se encuentra una simple verdad que puede mantener a nuestros corazones en reposo cuando todas las cosas a nuestro alrededor son agitadas. Aquí, descubrimos aquella Palabra de Dios que puede guardarnos del temor que hoy en día afecta a todo el mundo.

Esta verdad es: nosotros aprendemos sobre la fidelidad de Dios al responder a su llamado a estar en comunión con Su Hijo, Jesucristo, “llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo,nuestro Señor.” ( 1:9).

Nosotros no hemos sido llamados a confiar en nuestro propio intelecto. No hemos sido llamados a confiar en nuestra carne, o en los hombres, o en nada que pertenezca a este mundo. Jesús nos llama, “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo11:28).

Dios mismo es nuestra paz, nuestra seguridad y contentamiento. Yo he experimentado un gran contenamiento cuando por fe veo a mi Señor en la gloria -amándome, llamándome a su dulce presencia, diciéndome que en Él todo es suficiente. Yo no tengo qué suplicar, rogar, o tener temor. Entre más busque a Jesús en todas las cosas, más sabré cuánto Él se complace, pues sin fe es imposible agradarle.

Tristemente, muchos que aman verdaderamente a Dios en tiempos de crisis se apanican, se preocupan y se inquietan. Pasan tiempo tratando de buscar salidas a sus problemas o maneras para soportar su tribulación. Ellos no prestan atención a Su llamado a “venir y cenar” con Él. No estoy hablando de pasar una hora cada día en oración. Estoy hablando de centrarnos en Él durante todo el día, “Orad sin cesar” (1 Tesaloniceses 5:17). Esto es sencillo, una conversación en silencio - simplemente hablando con Él, llegando a familiarizarnos más con Él, para que en momento de crisis no tengamos que correr consternados a nuestro closet de oración y gemir por ayuda a un extraño.

Él escucha nuestro clamor, fuerte o silencioso. Y Él, en su fidelidad, siempre nos contesta.

jueves, 13 de octubre de 2011

EN TIERRA SECA

Dios nos insiste que debe de haber “tierra seca” en nuestro paso por el Mar Rojo. Él le dijo a Israel, “Y tú, alza tu vara, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los hijos de Israel pasen por medio del mar en seco.” (Éxodo 14:16). Maravillosamente, Dios utiliza esta frase cuatro veces para decirle a su pueblo, “Ustedes cruzarán por tierra seca.” Nosotros encontramos esta frase cuando Israel estaba a punto de entrar a Canaán. Ellos cruzaron el Jordán por tierra seca en su camino a la Tierra Prometida.

En otras palabras, tierra seca es un camino. Y si usted está en ella, entonces se encuentra dirigiéndose hacia a algún lugar. Usted no está perdiendo terreno o está yendo de regreso. Su tierra seca es el plan del Señor, Su obra en su vida, los milagros que Él hará. Usted está caminando hacia una revelación, hacia una nueva victoria en Cristo, hacia algo mayor.

La Escritura testifica lo anterior. Observe cuando faraón y su ejército perdieron la batalla: en tierra seca provista por Dios. La tierra seca es el lugar exacto donde el diablo vendrá tras usted. Él quiere atacarlo cuando usted se encuentra en su punto más débil. Sin embargo, es en la misma tierra seca donde el Señor se deshace de “las ruedas de los carros de caballería” de los principados y potestades de Satanás: “pues al volver las aguas, cubrieron los carros, la caballería y todo el ejército del faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó ni uno de ellos.” (Éxodo 14:28).

En esencia, aquí Dios nos está diciendo: “Quiero que aprendas a caminar en fe - no conforme a una visión o a una voz, sino cuando estás en medio de un periodo de sequía. Quiero que estés seguro que cuando no puedes escuchar Mi voz o ver hacia adelante -cuando te encuentres en tierra seca- sepas que yo te estoy dirigiendo hacia un lugar. ”

El Señor promete que Él converitrá nuestra tierra seca en manantiales de agua viva: “Los afligidos y necesitados buscan las aguas, pero no las encuentran;seca está de sed su lengua. Yo, Jehová, los oiré...abriré en el desierto estanques de aguas. y manantiales de aguas en la tierra seca” (Isaías 41:17-18).

Querido santo, ¿está usted seco? Dios le está diciendo, “Pronto verás la cosecha. Donde antes había tierra seca, vida emanará a tus pies.¡Y yo la he creado! Estáte firme y ve lo que haré para tí en tierra seca.”

miércoles, 12 de octubre de 2011

DIOS NUNCA SE RINDE

“¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y se le pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?” (Lucas 15:4).

Aquí, Jesús está hablando de la oveja que ha estado en el redil. Claramente, ésta representa a un miembro del rebaño de Cristo, a alguien que ha sido bien alimentado y guiado por un pastor amoroso. Sin embargo, esta oveja se ha perdido y por lo tanto, el pastor ha salido a buscarla.

Observe lo que Jesús dice allí sobre el pastor: “Él va por aquélla que está perdida hasta que la encuentra.” Dios nunca se da por vencido con nadie que le ha pertenecido y que se ha descarriado. En su lugar, Él sale a buscar a esa oveja, la abraza y la trae de regreso a su rebaño.

En otras palabras, usted puede caer tan lejos en su pecado que incluso llega a tocar el borde del infierno, y Él aún lo buscará, lo perseguirá. David testifica, “Si subiera a los cielos, allí estás tú; y si en el seol hiciera mi estrado, allí tú estás” (Salmo 139:8).

Nosotros hemos escuchado la expresión “el infierno aquí en la tierra”. Esta es la vida de aquéllos que han huído de Dios. Su “cama en el infierno” es una condición terrible. Ésta implica ser cautivo del pecado, alejarse tan lejos del Señor que usted eventualmente cae en un “sueño” sin vida. Este “sueño” es acompañado por un miedo persistente que le suspira, “usted está yendo directamente al infierno. Usted posiblemente nunca regresará a Dios”.

El mensaje de Cristo para nosotros es, “Tú tendrás tu cama en el infierno, pero no estás tan sumergido en tu pecado que yo no pueda alcanzarte y recibirte en mis brazos.”

Cuando el pastor encuentra al perdido, él carga a la creatura herida hasta su casa. Después él reúne a todos sus amigos y vecinos, y les dice, "Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido"(Lucas 15:6).

“Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” (Lucas 15:7).

martes, 11 de octubre de 2011

PENSAMIENTOS SOBRE EL AMOR Y LA FE

Permítame compartir algunos pensamientos de gran sanidad acerca de la fe y el amor. Creo que Dios hace milagros en respuesta a oraciones hechas con fe. Creo en cada promesa de la Palabra de Dios. Pero, a través de mucho sufrimiento y lágrimas, yo he descubierto algo maravilloso acerca de la forma en que Dios trabaja. Lo que usted va a leer, le ayudará a recobrar su confianza en el Señor y le ayudará a librarlo de la intención esclava por entender el significado de la fe.

Estas son mis conclusiones:

  • Si usted no puede darle al Señor perfecta fe, entonces dele perfecto amor. “El perfecto amor echa fuera el temor.” El perfecto amor es el reposo que le da el Señor a su pueblo. El Señor quiere que reposemos en Su amor, confiando en que Él siempre acudirá a ayudarnos a pesar de nuestra fe inadecuada, de la misma manera en que un padre auxilia a su hijo herido.

Pare de evaluar o calificar su grado de fe. Deje de intentar comprender la fe. La Biblia dice, “Ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor,estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.” (1 Corintios 13:13). Si usted se va a especializar en algo, especialícese en el amor -la fe funciona a través del amor.

  • Si Dios no contesta algunas de sus oraciones, podemos estar seguros de que Él tiene una gran razón eterna para no hacerlo.

Lo anterior se resume en lo siguiente: Dios tiene todo el poder y puede hacer cualquier cosa. Nada es imposible para Él. Dios ha prometido contestar toda oración en el nombre de Cristo, así que debemos pedir con plena confianza en nuestra fe, esperando una respuesta. Sin embargo, Dios puede retardar la respuesta o escoger otro camino para nosotros pues tiene una razón poderosa para hacerlo. Y debemos creer que todo lo que Dios permita en nuestras vidas ayudará a nuestro bien. (Romanos 8:28).

Nuestro Padre celestial sabe exactamente hacia dónde nos dirigimos y lo que necesitamos. Él nos dará lo mejor, en su tiempo divino. (Mateo 7:11).

Dios no permitirá que usted sea vencido por sus tribulaciones. Con base a su propio criterio, usted ha llegado a su punto límite, sin embargo usted sobrevivirá y vivirá para hablar de Su fidelidad, si antes usted no endurece su corazón sino que se dejar caer en los brazos de Dios, confiando en Su amor eterno.

lunes, 10 de octubre de 2011

LA CATASTROFE

Un científico declaró lo siguiente acerca de la catástrofe: “El mundo entero fue agitado.” Otro exclamó: “Fue el desastre natural más devastador en la historia del mundo.” Ellos estaban describiendo al temblor debajo de las aguas que afectó por completo las costas de Asia hace unos años. Miles de personas fallecieron. Aún continuamos presenciando calamidades a nuestro alrededor.

Cuando eventos terribles acontecen, yo voy con el Padre y le pregunto: “Señor, ¿de qué se trata todo esto? ¿fue ésto simplemente un accidente inexplicable de la naturaleza, o existe algo más que deseas que tu pueblo entienda?”

Nosotros lamentamos el dolor indescriptible y la pena que aquejó a multitudes. Oramos constantemente por las víctimas. Nuestro ministerio ha enviado miles de dólares a través de agencias cristianas de restate para ayudar a reconstruir iglesias y casas en zonas devastadas. La Escritura nos dice que nuestro Padre celestial es movido por los sentimientos de las personas en agonía y que el Espíritu Santo derrama consuelo a todos los creyentes de las naciones afectadas.

América es una nación compasiva y generosa. Doy gracias a Dios por la respuesta de muchos de orar, donar e ir a aquellas áreas para brindar auxilio. Pero hay algo más profundo que aqueja mi alma. La magnitud de los desastres no terminan por afectarnos. Parece que estamos adormecidos y estupefactos ante todo lo que sucede a nuestro alrededor.

Le doy gracias a Dios por los buenos reportes que he recibido acerca de las bendiciones derramadas en muchas partes del mundo, incluyendo a América. Pero si no podemos postrarnos de rodillass por el poder desatado -si no podemos humillarnos tras haber testificado un horrible desastre natural- ¿qué necesita ocurrir para silenciar a los burladores de Dios? ¿somos aprueba de calamidades, de eventos sorprendentes?

Medite en esto:

  • La expulsión de Dios de nuestra sociedad en nombre de una política correcta.
  • El mundo entero se está convirtiendo al secularismo y materialismo.
  • Una iglesia que está creciendo más en su mundanidad que el mundo en sí mismo.
  • El incremento de violencia y apatía.
  • La Biblia no es aceptada más como la Palabra de Dios.
  • El día en que “todo lo que puede ser movido” es movido.
  • Cuando la gente que está alerta tiene la intuición de que “alguien está jugando con la naturaleza, de que algo está sucediendo y no puede ser explicado.”
  • Cuando la sociedad continúa haciendo de lo suyo sin hacer ninguna “Pausa ante Dios,”sin detenerse a pensar si Dios será burlado.

Cuando estas cosas suceden significa que nos hemos acercado o cruzado la línea del estupor espiritual donde ninguna porción de misericordia divina puede ser despertada.

Dios es misericordioso, tiene gracia para con nosotros y está listo para perdonar. Deje que Jesús manifieste Su amor y compasión a través de Sus discípulos, conforme la venida del Señor se acerca.

domingo, 9 de octubre de 2011

ALGUIEN ME CONOCE

“Jehová, tú me has examinado y conocido.” (Salmo 139:1).

Nadie me conoce
Más que Dios.
Él conoce mis pensamientos más profundos.
Pues aún no está la palabra en mi lengua
y ya tú, Jehová, la sabes toda.
Detrás y delante me rodeaste,
y sobre mí pusiste tu mano.
Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí;
¡alto es, no lo puedo comprender!
En ocasiones las tinieblas me cubren
Pero Él examina mi corazón
Lo conoce
Él conoce mis caminos malvados.
Solamente Su sabiduría
Puede comprenderlos
Cuando clamo a Él
Él responde
Y me fortalece con vigor
En mi alma
¡Lo mismo te son las tinieblas que la luz!
Él conoce mis tinieblas y me dará luz.
Él me conoce.

jueves, 6 de octubre de 2011

DIOS DESCRIBE SU AMOR POR SU PUEBLO

Dios mismo se describe de esta manera: “Con todo, yo enseñaba a andar a Efraín, tomándolo por los brazos; más ellos no comprendieron que yo los cuidaba.” (Oseas 11:3).

En el lenguage original este versículo dice, “Yo vine a ellos en su desesperación y tiernamente los cuidé en medio de lugares contaminados y escabrosos. ¡Los sostuve en mis brazos y los cuidé!” Pero Oseas dice en 11:7, “Mi pueblo está aferrado a la rebelión contra mí.” La palabra aferrado significa “colgado en suspenso, colgado en duda.”

Israel no estaba seguro del amor de Dios y de su ternura. Y lo que Dios le estaba diciendo a Oseas era: “Mi pueblo está dudando de mi amor por ellos. Ellos realmente no me conocen. ¡Ellos están inseguros de mi amor!”

¡Era verdad! Israel no podía creer que Dios aún los amara. Ellos eran idólatras, rebeldes y escépticos, y posiblemente estaban pensando: “Hemos traído hacia nosotros el desagrado del Señor. Hemos pecado voluntariamente, Él seguramente nos juzagará!” Pero Dios dijo, “¿Cómo podré abandonarte, Efraín?... Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión.” (v. 8).

Escuche Sus palabras de confort y sanidad hacia usted:

“Porque no contenderé para siempre, ni por siempre estaré enojado, pues decaerían ante mí el espíritu y las almas que yo he creado.” (Isaías 57:16). El Señor está diciendo, “Si todo lo que ustedes pudieran ver fuera mi coraje, su espíritu fallaría porque sería algo muy abrumador.”

“Por la iniquidad de su codicia me enojé y lo herí, escondí mi rostro y me indigné; pero él, rebelde,siguió por el camino de su corazón. He visto sus caminos,pero lo sanaré y lo pastorearé;
le daré consuelo a él y a sus enlutados.” (vv. 17-18). ¿Acaso esto expone que Dios se da por vencido con su pueblo cuando éste falla?

Usted posiblemente esté pasando por aguas profundas. No me refiero necesariamente a tentaciones o tribulaciones. Estoy hablando de sucesos abrumadores que lo están afectando y que usted no puede entender. Vientos y mares de todo tipo inundándolo, cosas más allá de su comprensión. Situaciones que están afectando su hogar, su iglesia, su trabajo, todo. ¡Pero Dios quiere cuidarlo en medio de todo esto! ¡Él quiere llevarlo a una sanidad espiritual! ¡Si todo lo que usted puede creer en estos momentos es que Él le ama a pesar de sus necios caminos, que Él le ruega que vea su divino cuidado, entonces esto es suficiente!

miércoles, 5 de octubre de 2011

¡LLENOS DE ESPERANZA, GOZO Y PAZ!

Si usted desea que la paz de Dios gobierne en su vida, usted tiene que renunciar a ciertas cosas:

  • Usted debe de renunciar a tratar de imaginarse cómo Dios obrará en su situación.
  • Usted debe renunciar a la preocupación e inquietud: “Por nada estéis angustiados...” (Filipenses 4:6).
  • Usted debe renunciar a decirle a Dios cómo Él puede suplir su necesidad.
  • Y sobre todo, usted debe renunciar a considerarse un fracaso. ¡Deje de pensar que usted no agrada a Dios!

Una de las trampas más efectivas de Satanás para robarle a los cristianos su paz es convencerlos de que ellos deben de luchar en su carne para agradar a Dios. ¡Satanás utiliza contra mí esta arma todo el tiempo!

En algunas ocasiones, cuando necesito un lugar tranquilo para orar, me meto a mi auto y manejo hacia un lugar retirado. Allí, puedo alabar al Señor y disfrutar de Su presencia mientras observo los verdes campos y bosques. ¡Pero a veces golpea a mi mente el pensamiento de que no estoy haciendo nada para el Señor!

Y oro, “Señor, no estoy alcanzando nada para Tu reino. Todo lo que hago es orar, preparar sermones, e ir a la igleisa y predicar. El mundo entero se está yendo al infierno y yo no estoy haciendo nada para Ti! ”

¿Han estos pensamientos golpeado su mente? Usted hace todo lo que puede para agradar a Dios, sin embargo aún no se siente santo. Yo rara vez me siento santo. Esto es cierto hasta en mis mejores momentos - ¡inclusive cuando estoy predicando bajo la unción del Espíritu!

Usted se pregunta, “¿Usted, hermano David? ¿Usted siente que a veces no hace nada para Dios?” ¡Sí! El diablo viene a mí y me hace sentir indigno, insatisfecho. ¡Al dar lugar a horribles sentimientos perdemos nuestra paz!

Escuche la oración de Pablo por nosotros: “Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en la fe, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.” (Romanos 15:13).

Confíe en su bondad. Crea en Su amor y misericordia. No lo acuse de estar enojado o desilusionado con usted, o de que no le hable. ¡Deje que Su paz gobierne en su corazón y sobre toda su vida!

martes, 4 de octubre de 2011

EL DON DE SU PAZ

“Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6-7).

Cuando releí recientemente este pasaje, me resaltó algo que nunca antes había visto. Pablo nos ordena a dejar de preocuparnos, a acudir a Dios en oración y súplica, y a agradecerle por Su respuesta. ¡Él nunca menciona nada acerca de recibir respuestas! Pablo no dice nada referente a recibir una palabra de guianza, liberación, milagros o sanidad. En su lugar, él afirma que ¡nosotros recibimos el don de la paz de Dios!

Dios contesta todas nuestra peticiones y súplicas con el don de Su paz: “sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (vv. 6-7).

En otras palabras, ¡Dios primeramente contesta nuestra oración y el clamor de nuestro corazón con Su paz! Todas las personas tienen este aspecto en común: ¡no importa cuán mal ellos se sientan al entrar en su lugar secreto de oración, ellos salen llenos de Su paz! Dios se ha limitado a sí mismo, a su propio gobierno. A ésto se le llama la providencia de Dios. Él actúa aquí y allá, prepara los corazones de la gente y maneja distintos sucesos, pero hasta que Su providencia ejecuta la respuesta a su oración, Él dice, “¡Te voy a dar no lo que tú piensas que necesitas, sino lo que yo sé que te hace falta - paz en tu mente y corazón!”

Muchos de nosotros peleamos con el Señor mientras oramos. Le pedimos con lágrimas y llanto, golpeamos las puertas del cielo, y reclamamos cada promesa. Pero conforme los días, semanas y meses transcurren, nos empezamos a preguntar: ¿ Por qué no contestas, Señor? ¿Qué está bloqueando mi oración? ¿Qué he cometido para afligirte o desagradarte?”

El hecho es que Dios nos ha dicho, “¡Aquí está mi paz que sobrepasa todo entendimiento! ¡Tómala y permite que gobierne en tu corazón mientras yo hago todas las cosas para tu bienestar!” ¡Nosotros vamos a ser guardados en la paz de Dios hasta que Su promesa se ejecute a través del Espíritu Santo! ¡Agárrese de Su paz y deje que ésta gobierne en su corazón!

lunes, 3 de octubre de 2011

Y LA PAZ DE DIOS GOBIERNE

“Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo. Y sed agradecidos.” (Colosenses 3:15)

Este versículo contiene un mandato increíble: ¡Dios llama a su cuerpo en Cristo Jesús a permitirle que Su paz gobierne en sus corazones, mentes y cuerpos! La paz de Dios tiene que ser el árbitro de nuestras vidas, estableciéndose sobre todo. Si alguna vez ha habido un tiempo en el que este llamado necesita ser escuchado es hoy, ¡en este tiempo de agitación y confusión!

¿Por qué el Señor le pide a su primera iglesia que permita que Su paz gobierne en sus vidas? Ello se debe a que Él sabía lo que vendría y quería prepararlos! En tan solo pocos años, gran agitación vendría sobre ellos. Éstos serían torturados y perseguidos. Enfrentarían tiempos difíciles, perderían sus hogares, sus bienes terrenales serían confiscados, inclusive sufrirían ataques de hombres viciosos quienes pensaron que le harían a Dios un favor aniquilándolos. Dios los estaba previniendo, preprarando, “¡Ustedes tienen que ser cimentados en Mi paz porque solamente ésta les permitirá enfrentar los cambios que vienen!”

“Lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.” (Filipenses 4:9).

Actualmente existe una paz falsa en muchas iglesias. Una paz que fallará en los días venideros. ¡Esta es la paz que tienen los cristianos necios y ciegos del pecado! Moisés llamó a esos creyentes “auto-bendecidos”, queriendo decir, “auto-engañados.” Él le advirtió a Israel de la maldición que caería sobre los malvados e hijos desobedientes de Dios que caminaron en idolatría. Él les dijo que serían cubiertos sobre su pecado con un falso sentido de paz: “y después de oir las palabras de esta maldición, él se congratule en su corazón, diciendo: "Tendré paz, aunque ande en la dureza de mi corazón, puesto que con la embriaguez se aplaca la sed. " (Deuteronomio 29:19).

¡Moisés estaba describiendo al hijo de Dios que decide satisfacer su lujuria por la maldad! Este creyente encuentra una doctrina cómoda que le dice que está bien, que es salvo, y que está atado al cielo, mientras continúa en pecado. Él se dice a sí mismo, “Haré como me plazca y aún no perderé la paz en mi corazón.”

No importa lo que le suceda a América o a las naciones del mundo, ¡no hay poder en el infierno que pueda robar la paz de Dios a través de Jesucristo, y la cual es implatada en nuestra alma! Dios tendrá a su gente gobernada por su paz. “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones.”

domingo, 2 de octubre de 2011

LA CURA PARA LA INCREDULIDAD

Busqué en mis libros de referencias y encontré una lista de pasos para “curar¨la incredulidad, pero ninguno de esas docenas de opciones me convenció. Por tanto le pedí a Dios por algo sencillo y Él me dió dos ideas para quitar la incredulidad del corazón:

1. Toma toda preocupación, temor y carga, y entrégaselas todas a Jesús. ¡Déjalas en Sus hombros!

“Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. (1 Pedro 5:7).

Amado, ésta es la invitación personal de Dios para usted. Su petición es: “¡Deposita todo en Mí! No cargues más. ¡Yo tengo cuidado de todo lo que estás pasando y soy suficientemente grande para tomar todo lo que hay en tí!”

No hace mucho tiempo, alguien en una situación extremadamente estresante me llamó pidiéndome una palabra de exhortación. Pero ese día yo me encontraba abrumado por muchos problemas, así que no podía sobrellevar uno más. Por tanto, le contesté, “Lo siento, pero me tendrás que llamar en otro momento. Estoy sobrecargado.” Gracias a Dios que ¡Él nunca está estresado! ¡Nunca está abrumado! ¡Sus hombros pueden tomar todas las cargas de Sus hijos! ¡Él nos llama a “depositar todo en Él!”

“Echa sobre Jehová tu carga y él te sostendrá; no dejará para siempre caído al justo.” (Salmo 55:22). Revisa tu lista ahora mismo: “Dios, te doy esto, y eso, y aquéllo. Te doy esta carga, esta dificultad, esta relación, este problema.” ¡Esté convencido de qué Él tiene cuidado de usted!

2. Lánzece con total fe en la Palabra escrita de Dios. ¡Tome el reto del Señor de vivir por Su Palabra!

“No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4:4). Usted debe ser capaz de decir, “¡Voy a vivir y a morir por la palabra de Dios en mí!”

Le pregunto a usted: ¿Cómo es que nosotros podemos confiar en Su Palabra para nuestra salvación eterna y no para nuestras necesidades y problemas diarios? Nosotros podemos creerle en la parte más difícil. ¿Por qué nos resulta más complicado creer por ayuda, guianza y poder sobre el pecado? “A aquel que es poderoso para guardaros sin caída y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría” (Judas 24). Dios le ha prometido esto a usted. Así que ¡deje a un lado las cargas que le están agobiando! Acuda al Señor y rete Su Palabra. ¡Dígale que usted se jugará su vida en Su Palabra! ¡Muéstrele cómo usted confía en cada una de Sus palabras- y será bendecido!