jueves, 29 de julio de 2010

UN PEQUEÑO SABOR DE CIELO

Un bocado de anticipo es un adelanto del sabor real. La Biblia lo llama arras – “Es las arras de nuestra herencia” (Efesios 1:14). Significa que nos dan a probar un bocado antes de que venga todo el festín. Nuestra herencia es Cristo mismo – y el Espíritu Santo nos trae a su propia presencia como un anticipo de sabor a lo que será ser recibido como su novia, disfrutando de un amor y una comunión eterna con él.

Pablo describe a unas personas de Dios que están “sellados con el Espíritu Santo” (Efesios 1:13). Esto se refiere a personas especialmente marcadas por el trabajo del Espíritu Santo. El Espíritu Santo ha producido en ellos una marca distintiva, un trabajo interior glorioso – algo sobrenatural que los ha cambiado para siempre.

Ya no son creyentes ordinarios. Ya no son más “de este mundo” desde que han colocado sus afectos en cosas de arriba, y no en las de esta tierra. No son movidos por los eventos mundiales. En lugar de eso, son inamovibles. Ya no son tibios ni a medias ganas. En lugar de eso, sus corazones claman día y noche, “Ven pronto, Señor Jesús…”

¿Qué sucedió en ellos? ¿Qué hizo el Espíritu Santo en estos creyentes? ¿Qué los marcó y los selló para siempre como propiedad del Señor? Simplemente esto: ¡El Espíritu Santo les dio un bocado de la gloria de su presencia! El vino a ellos, les abrió el cielo – ¡y ellos experimentaron una manifestación sobrenatural de su grandeza sublime! El nos da “un poquito de cielo” para llegar al cielo con eso – para afilar nuestro apetito.

¿Qué clase de novia usted cree que el Espíritu Santo le presentará a Jesucristo en ese día de revelación? ¿Una que está sin mucho ánimo? ¿Una cuyo amor es tibio o frío? ¿Una que no es devota a Jesús? ¿Una que no quiere intimidad con Cristo?

Si usted verdaderamente ama a Cristo, él nunca está fuera de la mente suya. El está presente en cada momento que usted esté despierto. Algunos Cristianos piensan, “Eso sucederá después de que yo muera. Cuando llegue al cielo, todo cambiará. Yo seré la novia especial del Señor recién entonces”. No, ¡la muerte no santifica a nadie! El Espíritu Santo está aquí hoy día. El está vivo y trabajando dentro de usted – ¡para producir un amor apasionado por Cristo en este lado de nuestra muerte!

Romanos 8:26 describe uno de los trabajos más poderosos del Espíritu Santo en el corazón del creyente. “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”

La palabra traducida como “gemidos” en el Griego significa “un anhelo” – un deseo vivo de tener más de Cristo. Usted puede anhelar tanto a Cristo, que usted puede sentarse en su presencia y nada saldrá de la boca suya sino un gemido profundo – algo que no puede ser pronunciado. Dice, “Jesús, tú eres la única felicidad en este mundo. Yo he probado y he visto que tú eres bueno – y quiero todo de ti.”

Esta es la marca de aquél que está caminando en el Espíritu. El tiene un apetito insaciable por Jesús. Como Pablo, ¡ésta persona está ansiosa de partir y estar con el Señor!