FE PERSEVERANTE

Cada vez que enfrentamos aflicciones y persecuciones, Satanás viene a nosotros susurrando miedos y mentiras: "¿Cómo lograrás atravesar esta crisis? ¿Qué harás ahora? Si Dios es fiel, ¿cómo podría permitir que esto te suceda? ¿Cómo pudo poner a tus seres queridos en riesgo de esta manera? ¿Qué será de ti, de tu familia, de tu trabajo, de tu ministerio?"

Pero la fe perseverante se levanta y responde a las mentiras del enemigo: "Diablo, estás haciendo las preguntas equivocadas. La pregunta para mí en este momento no es cómo voy a hacerlo. No es lo que será de mí y de los míos. Yo ya he puesto todo, todas las aflicciones, todas las pruebas, todos mis planes, todo lo que me preocupa, en las manos de mi Padre amante. Él me ha demostrado su fidelidad una y otra vez fiel y yo puedo confiarle mi futuro".

Con esto establecido en nuestros corazones, la pregunta para nosotros es: "¿Cómo puedo amar más y servir mejor a mi Señor? ¿Cómo he de servir a los demás como a mí mismo?"

La fe perseverante significa echar nuestras vidas completamente a la voluntad de Dios, como, como Jesús lo describe en el Sermón del Monte. En resumen, debemos buscar a Dios y Sus intereses en primer lugar, y entonces, todo lo que necesitamos nos será dado (ver Mateo 6:33).

La fe perseverante declara, "No tengo voluntad propia. Más bien, que se haga Su voluntad. Ya no más agendas personales para mí. Ya no más jugar a ser Dios, tratando de resolver mis propios problemas o aquellos de los demás. Espíritu Santo, mantén mi mente en mi Señor y en Sus promesas".

Con tal fe, estaremos listos para lo que traiga el tiempo presente.