COMPLETOS EN ÉL

Habrá dos grupos en el juicio: ovejas y cabras. Estos grupos van a estar delante del Señor por separado en ese mismo día, un grupo a la derecha y el otro a la izquierda; santos y pecadores. Y las malas obras que serán expuestas ese día serán únicamente las de los malos.

La Escritura dice que todas las obras malas de los impíos serán llevadas a la luz y expuestas. Todo pensamiento malo, todo deseo secreto, toda lujuria, toda imaginación vil, toda negación de Cristo, toda blasfemia: Todo será proclamado y juzgado.

Por otro lado, ninguna obra mala de los justos será mencionada en ese día. En su lugar, toda cosa buena acerca de sus vidas será llevada a la luz: Todo pensamiento santo, todo acto de caridad, toda obra de sacrificio. Él traerá todo lo bueno la luz, delante de todos. ¡Y aquél será un momento glorioso!

El hecho es que al encontramos ante nuestro Señor en el Juicio, estaremos completos en Él. Esto significa que todo lo que hemos hecho, incluyendo cualquier pecado que hayamos cometido, estará ya cubierto bajo Su sangre y nunca se mencionará de nuevo. No hay condenación para los justos, ninguna en absoluto. Jesús nos dice: "De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida" (Juan 5:24). La palabra griega “condenación” aquí, es "juicio". Jesús está diciendo, en esencia: "Si tú crees en Mí, no vendrás a condenación. En lugar de ello, pasarás de la muerte a la vida".