jueves, 29 de diciembre de 2011

LA NOVIA DE CRISTO

El Salmo 45 nos brinda una imagen hermosa de Cristo y Su novia. Un gran matrimonio está por ocurrir y el autor se encuentra “rebosando” de éxtasis y entusiasmo: "Rebosa mi corazón palabra buena; dirijo al rey mi canto; mi lengua es pluma de escribiente muy diestro. . ." (Salmo 45:1).

¡El salmista difícilmente puede contenerse! ¡Él está describiendo algo que contempla en su mente -una increíble ceremonia, un novio maravilloso y glorioso, y una hermosa novia revestida de oro!

En 1981, el mundo entero se cautivó ante la boda real en Inglaterra. Millones de personas alrededor del mundo no se despegaron de sus televisores para ver cómo la princesa Diana y el príncipe Carlos se casaban. Fue una de las bodas más glamurosas y célebres de la historia moderna.

Canales de televisión tenían “imágenes a todo color” que describían a detalle todo lo que estaba aconteciendo. Cápsulas informativas demostraban la vida real de Carlos - su participación en competencias de polo, sus reponsabilidades como príncipe, su herencia como el próximo rey de Inglaterra, su trono, sus riquezas, su palacio.

Los comentadores también describieron con exquisito detalle todo acerca de la princesa Diana. El relato fue increíble: su peinado, su vestido de novia, su comitiva, sus zapatos, sus ornamentos, su anillo, sus flores, su carruaje real. Inclusive durante la ceremonia nupcial, mientras la pareja se paraba frente al altar, el comentador suspiraba en su micrófono: “¿Acaso la novia no es hermosa? Observe su vestido, sus zapatos y sus flores.”

Fue romántico, nos quitaba el aire -un príncipe y una princesa unidos en matrimonio santo “hasta que la muerte los separare.” Toda la gente alrededor del mundo lloró al ver esta imagen. Sin embargo, fuimos testigos de cómo este matrimonio se desintegró. ¡Fue la ruptura más sórdida que ha habido en la faz de la tierra!

Por el contrario, el matrimonio descrito en el Salmo 45 es una unión mucho más gloriosa y magnífica. Está llena de romance, belleza, majestuosidad -pero es un matrimonio que nunca terminará. ¡Es por la eternidad! ¡Este salmo habla sobre Jesús y su novia! El novio es nuestro rey y Señor, Jesucristo, y la novia es su iglesia -creyentes que se han preparado a sí mismos para su venida, que están expectantes de su regreso, y cuyos corazones están sin arruga y sin mancha.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

LOS BUENOS TIEMPOS DEL PASADO

Nunca digas: «¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos?», porque nunca hay sabiduría en esta pregunta.” (Eclesiastés 7:10).

¿Fue la década de los “noventa” verdaderamente de homosexuales?
¿Fue la década de los “veinte” realmente de ingenuos?
¿Hubo buenos tiempos en el pasado?
¡No pregunte!
No es sabio,
Porque en esta vida
nadie sabe lo que es un hombre bueno.
No hable de tiempos de homosexuales,
Pues el corazón de los sabios está en la casa del luto,
mas el corazón de los insensatos, en la casa donde reina la alegría.
No hable del tiempo pasado cuando había canto y danza,
Mejor es oír la reprensión del sabio
que la canción de los necios,
No hable de los días donde había ley y orden
Pues ha habido un tiempo donde un hombre gobernó
por encima de otro.
No hable de los días donde el trabajo era honesto
Pues toda obra del hombre sale de su boca,
Y su apetito no es satisfecho.
Este día es nuestro.
Por tanto yo percibo que no hay nada mejor
Que un hombre se regocije en sus propias obras,
Pues éstas son solamente una porción de la vida.
¿Quién lo traerá para que observe
Aquello que vendrá después de él?
Nuestro días serán envidiados
Por aquéllos del mañana.

martes, 27 de diciembre de 2011

AL FINAL DE TU LIMITE

Pablo escribió “. . . para que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos.” (2 Corintios 1:9). En esencia, él dijo, “El Señor me llevó al extremo de toda ayuda humana, al borde de la muerte. Fue un lugar de desesperanza. ¡Solamente el poder resucitador de Dios pudo haberme rescatado!”

¡Qué maravilloso lugar es estar al final de tu límite! ¡Yo siempre he dicho que cuando te topas con el fondo del abismo te encuentras con Dios! Sin embargo, si usted escucha a muchos cristianos en medio de su sufrimiento, usted oye, “De alguna forma lo lograré. Ahí la llevo. Vivo un día a la vez.”

Desde la niñez hemos sido alimentados con cuchara del concepto de autosuficiencia: “¡Enfréntalo como un hombre! ¡Los hombres no lloran!” ¿Cuántas veces usted ha tratado de solucionar sus problemas? ¿Qué tan seguido usted ha sido inundado con tentaciones que lo abruman?

Por favor no me malentienda. Yo creo que Dios quiere que peliemos la buena batalla de la fe, pero el Señor tiene una manera de ejercer una “presión sin medida.” Nada de lo que usted intente le funciona. Nada de lo que usted ha leído parece ayudarle. Ningún consejo de los demás tiene sentido. De repente, usted se ve forzado a entrar en una crisis que elimina toda la confianza en sí mismo. Usted no tiene esperanza, excepto que rendir toda su esperanza humana. Usted es forzado a confiar en Dios -y ¡usted observa que el único camino es la confianza!

Pablo claramente nos está diciendo, “Tengo la sentencia de muerte sobre mí. He sido probado sin medida, hasta el límite de toda esperanza. Esto ha sido todo. ¡No puedo confiar más en mí mismo! ¡Tengo que voltear mi mirada hacia Dios, con fe en que Él solamente podrá salvarme de todos mis sufrimientos!”

“No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla.” (1 Corintios 10:13).

¿Cuál es este camino de escape? ¡Es el llegar al límite de su fuerza y de voltear su mirada completamente hacia Dios! Es decir, como Pablo, “¡No confío más en mí!”

El camino de escape es sencillo, una fe de niño en Dios. Es confiar totalmente en que Él lo sacará adelante, renunciando a usted mismo y afirmando, “¡Dios, te entrego todo a tí!”

lunes, 26 de diciembre de 2011

SU LENGUAJE ES LA ALABANZA

Personas que han resistido sufrimiento y han probado la fidelidad del Señor son fuertes, tranquilas y pacientes. Ellas tienen la mansedumbre de Cristo. ¡Yo amo estar rodeado de estas personas! ¡Ellas alientan mi espíritu!

¡Usted pasará por su prueba y será de gran ayuda para otros si confía en el Señor durante ese tiempo! Usted verá esto suceder en su trabajo, en su familia, en su iglesia. ¡La gente se sentirá atraída a usted porque sabe lo que usted ha pasado y ha testificado su victoria a través del poder único de Dios!

Muchos creyentes que sufren nunca aprenden de ello. Como resultado, estos individuos nunca conocen a Dios como consolador. Al escucharlos hablar, usted pensaría que Dios fue duro, malicioso y sin cuidado. Ellos preguntan, “¿Por qué yo?” Posteriormente ellos dudan del amor de Dios y empiezan a alejarse de Él. Ellos gimen, se quejan y murmuran, y todo su gozo se desvanece. Pronto, ellos serán amargados y duros de corazón.

Tengo un amigo pastor que por muchos años tuvo gran éxito en su ministerio con gente en conflicto. Pero hoy él está bajo gran pecado, es drogadicto y se encuentra totalmente alejado de Dios. Su esposa lo abandonó y ahora tiene como pareja a una mujer drogadicta.

Cuando usted le pregunta qué sucedió, él le hecha la culpa a quienes lo abandonaron: a su esposa, a Dios quien no contestó sus oraciones, a ministros que lo decepcionaron. Él expresa, “Yo realmente intenté, pero no pude soportarlo. Habían muchas presiones, mucha gente hipócrita. Fui juzgado falsamente y no supe manejarlo.”

El apóstol Pablo, inclusive en los peores momentos de sufrimiento, bendijo en el nombre del Señor. Él sabía que su Padre era lleno en misericordia y el recurso de todo consuelo. Él nunca cuestionó a Dios o dejó que amargura creciera en él. De hecho, ¡Pablo alabó a Dios en medio de todo!

Los mejores maestros en cualquier iglesia no son los del púlpito. Por el contrario, éstos son aquellos sentados a su lado -gente que ha sufrido y que aún alaba al Señor. ¡El lenguaje de aquéllos que aprenden a través del sufrimiento es la alabanza!

domingo, 25 de diciembre de 2011

EL MINISTERIO DE CONSOLACION

El apóstol Pablo dijo, “[El Señor] el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.” (2 Corintios1:4).

Hoy en día, uno de los ministerios más necesitados en la iglesia de Jesucristo es el de consolación - dar consuelo a aquéllos que están enfrentando problemas y afflición. Muchos creyentes en su dolor simplemente no saben a dónde ir.

Cuando yo estoy padeciendo dolor, cuando me encuentro sufriendo profundamente, no quiero leer un libro que me diga los diez pasos a seguir para obtener la victoria o no deseo acudir a un gran evangelista para que me auxilie. Nada de lo anterior me ofrece una respuesta - ¡porque ninguno alcanzará la raíz de mi sufrimiento! ¡No- yo quiero hablar con un santo común y corriente que ha padecido abundantemente y que ha sobrepasado todo alabando a Dios, que ha sido consolado y que cuenta con plena fe!

Es la gente bajo sufrimiento aquella que recibe consolación y confort de parte del Señor. Ellos conocen la compasión de Jesús porque Su voz habla palabras de consuelo en sus tiempos de oscuridad. Estas personas con dolor se convierten en ricos recursos espirituales. Ellos desarrollan una confianza que nace al haber resistido tribulaciones y pruebas. ¡Lo mejor de todo, Dios les da influencia que de otra forma no podrían haber obtenido!

Yo pienso en Corrie Ten Boom y de la maravillosa experiencia que fue para las miles de personas que se sentaron y la escucharon hablar sobre Jesús. Muchos pastores y líderes de todos los Estados Unidos fueron confortados y exhortados por esta mujer desconocida -pues todo su sufrimiento produjo un rico conocimiento acerca del Señor. ¡Ella obtuvo de parte del Espíritu Santo consuelo y confort en abundancia - y ella lo utilizó para contar con influencia al hablar de Jesús!

Pablo fue capaz de regocijarse ante todas las tribulaciones porque él sabía que sus sufrimientos eran para el beneficio de otros. Él vió sus pruebas como una manera de entrenamiento. Él podía decir, “¡Dios tiene un propósito en esto porque me está preparando! ¡Habrá personas que necesitarán el confort y el consuelo que yo he recibido durante mi sufrimiento!”

No nos sorprende por qué Pablo se refirió a su Padre celestial como, “Padre de misericordias y Dios de toda consolación” (2 Corintios 1:3).

jueves, 22 de diciembre de 2011

¡CONOCIMIENTO SOBRE LOS CAMINOS DE DIOS!

¡Estamos enfrentando un tiempo en el cual la palabra liberación tendrá un significado completamente nuevo! En el pasado, cristianos relacionaban principalmente a la liberación con sanidad física, pero ¡pronto la máxima liberación será del temor y terror!

La liberación en este tiempo significará tener una “palabra clara del cielo.” Jesús dijo que los corazones de los hombres les fallarían por temor al ver cosas terribles suceder en esta tierra (ver Lucas 21:26) Incluso, gente clamará por conocer lo que Dios hará en el futuro. Caminarán en distintas direcciones queriendo escuchar la voz de alguien tranquilo, pacífico y no loco. Ellos clamarán, “¡Por favor dime! ¿Es este el juicio de Dios? ¿Cuándo va a acabar todo?”

¿Y quién cree usted que tendrá las respuestas? ¡Usted! ¡El cristiano ordinario que ha estado en comunión con Dios! Usted estará lleno de calma y paz mientras todo a su alrededor está cayéndose en pedazos, pues Dios está con usted y usted está escuchando palabras del cielo. ¡Él le advirtió que esto sucedería y Él prometió protegerlo!

Yo creo que Dios va a utilizar a un remanente santo en los últimos días para agitar a multitudes, para avivar a pastores y despertar a iglesias. Este ejército tornará los corazones de la gente a Dios, trayéndolos al arrepentimiento -a través de la oración y de la reprobación del pecado.

Cuando hablo de un remamente santo en entrenamiento no significa de un ejército de predicadores, evangelistas y misioneros. Estoy hablando de santos ordinarios, amantes de Jesús quienes ellos mismos serán señales y maravillas de paz y calma en este mundo. Dios no quiere un ejército profesional y entrenado por métodos del hombre. ¡Él quiere hombres y mujeres entrenados en oración por medio del Espíritu Santo! Dios está buscando a creyentes que se encierren con Él, que preparen sus corazones delante Él, y que aprendan a escuchar Su voz.

¿Lo anterior lo describe a usted? ¿Es su vida ahora testimonio ante un mundo temeroso y agitado? Le exhorto a que pase tiempo a solas con Dios y deje que le hable. Pídale que le revele su pecado en su vida. Deje a un lado todo aquéllo que el Espíritu Santo traiga convicción de pecado. Póngase a Su disposición al encomendarse a la oración. De esta manera, usted será un soldado listo para formar parte de Su gran ejército de los últimos tiempos.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

LA MISION DE LA IGLESIA: VIVIR PARA LOS DEMAS by Gary Wilkerson

Una forma simple para atestiguar si usted ama de verdad es examinar cuánto usted vela por los intereses de los demás.

Como pastor he tenido que forjar una visión inamovible para realizar esto. Dios me ha otorgado un llamado a agitar a mi gente para que actúe y para que incesantemente persiga la misión que él nos ha dado. La verdad es que yo puedo ejecutar esto de dos maneras: a través de mi propia ambición, presionando para alcanzar mis metas individuales; o adoptando el corazón de Cristo y haciendo del amor mi misión.

Si mi iglesia crece diez mil veces y yo no tengo al amor como mi visión...si nuestra iglesia manda a 1,000 misioneros pero no tienen amor...entonces estamos fallando a nuestro llamado como cuerpo de creyentes. Nosotros estamos criando a falsos embajadores y exportando una cristiandad ligera y débil, investida de otro poder que no es amor.

¿Cuál es su situación? ¿Sus oraciones o ambiciones espirituales están centradas en su propio mundo, en sus necesidades y deseos? ¿Se molesta o irrita cuando las necesidades genuinas de los demás afectan sus metas?

¿Cuál es el remedio para la ambición personal? Pablo escribe en Filipenses 2:3, “con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.” Pablo no habla de alimentar su autoestima, su visión, su misión en la vida. Pero él sí expresa que otros tienen visión, propósito y misión. Si usted aprecia a los demás, usted no solamente los estará ayudando en su llamado -y tal vez impactará muchas vidas.

Piense en el poder de la afirmación de Pablo. Imagine qué pasaría si cada cristiano obedeciera radicalmente esta verdad. Todos nosotros tendríamos un profundo impacto mundial en los intereses del prójimo - y ninguno estaría inmerso en sus metas individuales. El cuerpo completo de Cristo estaría tan centrado en los demás que nos investiríamos de poder los unos a los otros en lo referente a nuestros diversos llamados.

Si cada unos de nosotros está velando solamente por sus propios intereses, nuestro testimonio está limitado al por mayor. Pero si nosotros, en amor, buscamos edificar a los demás, toda misión puesta por Dios tendrá más allá que un ampio apoyo para ser lograda.

Esto es lo que llamo una forma de vida. Es una campaña que quiero empezar hoy -vivir para, estar en y servir a aquéllos que están a mi alrededor para la gloria de Dios.

martes, 20 de diciembre de 2011

EL PODER LE PERTENECE by Gary Wilkerson

“Reuniendo a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades.” (Lucas 9:1).

Jesús le dio a sus discípulos poder no porque ellos eran ambiciosos, sino porque ellos le pertenecían a él. Al ser propiedad de Cristo el recibir su poder no es negociable. El poder nace de la pertenencia. Esta última trae consigo poder real.

Muchos cristianos viven vidas sin poder -realizan cotidianamente prácticas pecaminosas, cuentan con un testimonio pobre, una vida espiritual débil; carecen de fervor, de una vida radical de oración y de oraciones contestadas.

¿ Se siente usted sin poder? Este corto versículo está lleno de palabras poderosas:

Jesús llamó a estos discípulos, lo que en esencia excluye nuestra propia agenda, dirección, voluntad propia, o recurso de poder.

“Reuniendo”— este poder no se encuentra contenido en vasijas individuales sino en una comunidad para que éste actúe en los propósitos del reino.

“Discípulos”— aquéllos que abandonan todo para seguir la vida, la enseñanza y la dirección del maestro.

“Dio”—demuestra que no podemos hacer nada a menos de que Jesús nos dé el poder para realizarlo.

“Poder”— no es lo que nosotros deseamos, trabajamos o luchamos por, sino que es aquél que proviene sola y exclusivamente a través de Su provisión. Nosotros nunca podremos tener el mando de esta parte de nuestra historia como cristianos. A todo seguidor de Jesús le ha sido encomendado esperar hasta que reciba poder de lo alto.

¿Le hace a usted falta poder? No hay otra forma de obtenerlo mas que le sea dado por el único al que le pertenece. Jesús tiene el poder para darle a aquéllos que son total y completamente suyos.

No luche por obtener poder. Desee pertenecer -completa, apasionada, humilde y ambiciosamente a aquél que su corazón anhela. Entonces un poder que va más allá de su imaginación vendrá sobre usted.

lunes, 19 de diciembre de 2011

¿QUIEN SOY YO?

“Aun siendo yo íntegro, él no me tomaría en cuenta,
¡despreciaría mi vida!” (Job 9:21).

Dios parece tan maravilloso y grande;
Yo parezco muy pequeño e imperfecto.
Él le ordena al sol que salga;
Yo me rompo en mil pedazos en medio de la tempestad.
Él tiene dominio sobre los cielos y camina sobre el agua,
Pero Él va conmigo, aunque no le vea.
Él controla las constelaciones estelares.
Si yo clamo a Él
Y Él contesta,
Aún yo no creeré que Él escuchó mi voz.
Siento que Dios me ha herido
Sin razón.
Él es el Juez,
¿Pero quien apelará por mí?
Cuando trato de justificarme a mí mismo,
Mi propia boca me condena.
Los sentimientos crecen
Incluso, de ser perfecto,
Yo no lo sabría
Yo despreciaría mi vida
Porque nosotros somos del ayer
Y no sabemos nada,
Pues la vida es una sombra.

domingo, 18 de diciembre de 2011

¡LA IGLESIA DEL ESPIRITU SANTO!

Usted nunca debe ir a la iglesia sin antes haber orado, “¡Dios, dame oídos del Espíritu Santo para escuchar. Ayúdame a escuchar y a aplicar tu Palabra en mi vida!” Así como el Espíritu Santo unge la lengua del pastor para que hable, así Él unge sus oídos para que escuchen.

En la iglesia del Espíritu Santo siempre escuchará un clamor desde las entrañas por arrepentimiento. De hecho, usted no puede ser una persona llena del Espíritu Santo hasta que no “clame desde sus entrañas”. ¡Y esto es algo que Salomón nunca hizo!

La iglesia del rey David no era perfecta. Incluso, ésta se asemeja a la iglesia de Corinto. David cometió adulterio, mató a un hombre inocente, caminó por una etapa de horrible decepción. Sin embargo, tras haber pecado, David pronunció este agonizante clamor desde lo más profundo de su ser:“¡Lávame más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado!, porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti sólo he pecado...No me eches de delante de ti y no quites de mí tu santo espíritu.” (Salmo 51:2-4, 11).

¡Un clamor desde el corazón es lo que distingue a la iglesia del Espíritu Santo! Por supuesto, existen personas en esta iglesia que fallan y viven en decepción. Pero como David, éstas han llegado a ser tan sensibles a la obra y al mover del Espíritu Santo, que no necesitan a un profeta que les diga que han pecado. ¡Ellas se arrepienten antes de que un profeta se les acerque - porque se sienten heridos por su pecado!

David expresó sobre su pecado: “Me rodearon los lazos del seol.Tendieron sobre mí lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová, a mi Dios clamé...Envió desde lo alto y me tomó. Me sacó de caudalosas aguas. Me libró de un poderoso enemigo, y de los que me aborrecían...” (2 Samuel 22:6-7, 17-18).

¡Dios conducirá a la ruina a la iglesia de Salomón y resucitará a la iglesia de David! Esta iglesia del remanente se lamentará ante el pecado. ¡Ésta clamará en angustia y arrepentimiento y será completamente dependiente del Espíritu Santo!

“Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas,y lo volveré a levantar” (Hechos 15:16).

jueves, 15 de diciembre de 2011

¡LA IGLESIA DE SION!

La fuerza motora detrás de la iglesia de David fue una total dependencia del Espíritu Santo. He aquí lo que distinguió a David:

"Samuel tomó el cuerno del aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. A partir de aquel día vino sobre David el espíritu de Jehová." (1 Samuel 16:13).

Cuando David se encontraba en su lecho de muerte, él le expresó a su hijo Salomón: “Quiero decirte por qué Dios me ha bendecido. Quiero compartir contigo el secreto de mi ministerio.” Escuche las últimas palabras de David dirigidas a su hijo: “El espíritu de Jehová habla por mí, su palabra está en mi lengua.” (2 Samuel 23:2).

David estaba diciendo: “Yo no confié en conocimiento y ni sabiduría. Yo no confié en ninguna parte de mi carne. ¡Yo fui un hombre débil - pero dependí del Espíritu Santo! Toda palabra que yo pronuncié fue bajo Su unción. ¡Sus palabras llenaron mi boca!”

Cuando abrimos las puertas del ministerio de Teen Challenge en Nueva York, nuestro motto fue, “¡Aquí el Espíritu Santo está a cargo!” No fue, “cómo podemos predicar” para salvar a miembros de pandillas. Los pandilleros no se postraron en sus rodillas porque nosotros les predicamos sermones concisos. Ellos no sintieron la convicción del Espíritu a través de ilustraciones claras o historias cotidianas. ¡No! Estos ex-drogadictos testificaron ante sus amigos, “¡Un día yo estuve en la calle, como tú. Pero mírame ahora! ¡El Espíritu de Dios me ha cambiado!”

Salomón habló de árboles, hisopos, bestias, peces, insectos. Pero David habló sobre la intimidad con el Señor, sobre quebrantamiento y sobre tener un espíritu contrito. David obtuvo convicción y transformación mediante su propia predicación. Él valoró tanto la presencia del Espíritu Santo en su vida que le pidió al Señor que Su Espíritu nunca se apartara de él. ¡David sabía que no era nada sin el Espíritu Santo!

Pablo dijo,“y ni mi palabra ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” (1 Corintios 2:4-5).

“De estas cosas hablamos, no con palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (vv. 13-14).

miércoles, 14 de diciembre de 2011

LA IGLESIA DE SALOMON

“Salomón hijo de David fue afirmado en su reino, y Jehová, su Dios, estaba con él y lo engrandeció sobremanera.” (2 Crónicas 1:1).

La iglesia actual de Jesucristo ha sido fortalecida y bendecida por Dios. Provisión ha sido dada para todo tipo de actividades. Considere los grandes y hermosos edificios que han sido contruídos. Considere también las grandes bendiciones financieras que han recibido las iglesias. Millones son gastados en tele-evangelismo, libros, discos, cassettes, misiones, instituciones, universidades y ministerios de todo tipo.

Cuando todas estas obras empezaron, cada uno tenía parte de la unción de Dios. Inclusive, la mayoría iniciaron con las mismas bendiciones que Dios derramó sobre Salomón. Salomón era bien organizado y más culto que su padre, David. Él hizo todo con mayor alcance y mejor que generaciones previas pudieron haber concebido.

El motor detrás de Salomón fue la sabiduría y el conocimiento. Éste fue el clamor de su corazón ante Dios: “Dame ahora sabiduría y ciencia, para que sepa dirigir a este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?” (2 Crónicas 1:10).

¿Acaso esta oración no es maravillosa? Suena muy bien. Dios estaba complacido con Salomón pues él no había pedido egoístamente. Sin embargo, existe un problema: ¡Su oración estaba centrada en el hombre! En esencia, este rey talentoso, seguro de sí mismo estaba diciendo, “Solamente dame las herramientas, Dios, y yo haré terminaré la obra. Dame la sabiduría y el conocimiento, y yo pondré orden en este pueblo. ¡Yo lo lograré todo!”

La oración de Salomón no fue la oración de su padre, David, un hombre conforme al corazón de Dios. No, la oración de Salomón fue la de una nueva generación -un pueblo culto, con ideas y habilidades nuevas. Su clamor fue, “¡Yo necesito sabiduría y conocimiento!” Yo creo que Salomón representa al espíritu y naturaleza de los últimos días de la iglesia de Laodicea. ¡Esta iglesia se caracterizaba por la misma perdición que Salomón enfrentó!

Salomón tenía una cabeza llena de sabiduría y una boca llena de cantos. Él podía predicar y enseñar con una habilidad increíble. Él operaba con excelente organización y con líderes talentosos. Todo en su iglesia parecía decente y en orden. Pero todo lo que Salomón hizo terminó con esta frase, “Miré todas las obras que se hacen debajo del sol, y vi que todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.” (Eclesiastés 1:14)

La iglesia de Salomón tenía todas las respuestas. ¡Luce maravillosa por fuera pero está absolutamente sin vida! Y ésta termina en vanidad, idolatría, sensualidad, vacío y desesperanza.

martes, 13 de diciembre de 2011

CONTINUE ENAMORADO

“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.”
(Romanos 8:38-39)

La muerte es profunda y oscura.
La vida es vanidad e irrita al espíritu.
Principalidades y potestades son inamovibles,
Cosas presentes son inciertas:
Cosas venideras son desconocidas.
Existen misterios en las alturas y profundidades
De este universo,
Sin embargo ninguno de ellos nos podrá separar
Del amor de Dios,
Que es en Cristo Jesús, Senor nuestro.
¿Quién podrá separarnos de Su amor?
¿Tribulación o aflicción?
¿Persecución o hambruna?
¿Desnudez, peligro, o espada?
¡No! Pues Dios es amor.
Su amor, sobrepasa todo entendimiento—
Unión perfecta—
Así que camine en Su amor.
Aquél que habita en el amor
Habita en Dios —
Y Dios en él.

lunes, 12 de diciembre de 2011

¡HACIENDO QUE EL PUEBLO DE DIOS SE POSTRE ANTE Él!

"Mirarán hacia mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por el hijo unigénito, y se afligirán por él..." (Zacarías 12:10). Observo en la profecía de Zacarías una visión nueva acerca de la cruz de Jesús.

Ahora mismo, el Espíritu Santo está haciendo justamente esto en Israel. Multitudes de judíos se reúnen en el muro de los Lamentos para clamar la venida del Mesías. Pero muy pronto, ¡Dios removerá el velo y ellos conocerán a Jesús por quién es Él y se lamentarán por haberle crucificado!

Existe otra aplicación a este versículo que tiene que ver con la iglesia. Prontamente vendrá un toque muy personal del Espíritu Santo. La iglesia de Jesucristo ha caído en tal rotundo pecado -aunque encubierto y sobrellevado - que cuando el Espíritu sea derramado a través del espíritu de oración, Él traerá al mismo tiempo una purga. Habrá lamento, luto, quebrantamiento - ¡una realidad de cómo nuestro pecado lastima el corazón de Dios!

El Espíritu Santo se moverá de esta forma no solamente en las congregaciones, sino también en las familias y en los individuos: “Esta tierra se lamentará, familia por familia; la familia de la casa de David por su lado, y sus mujeres aparte..." (Zacarías 12:12).

¿Qué regalo más grande podría darle Dios a Su iglesia justamente antes de su regreso que un poderoso y persuasivo mensaje en contra del pecado? ¡Él traerá una convicción tan grande que no seremos capaces de tolerar todo aquello que no es santo ni puro en nosotros!

En resumen, aquí encontramos cualidades y signos del derramamiento del Espíritu en los últimos tiempos:

  1. Un enfoque en la cosecha final de almas.
  2. Un espíritu de gracia que conduce al arrepentimiento y a la santidad.
  3. Un espíritu de súplica que resulta en rendición y en una urgencia de orar en el Espíritu.
  4. Un hambre de Jesús. Luto, quebrantamiento y lamento por el pecado. ¡Solamente tras este trato del Espíritu la verdadera bendición llegará!

¡Yo no quiero perderme este último derramamiento de parte de Dios! He estado orando a Él para que me haga parte de este. Y le exhorto a usted a que haga lo mismo. Ore conmigo ahora: “¡Necesitas dármelo! Dame tu carga por las almas perdidas, pon el lamento de tu Espíritu en mí. Tú eres mi única esperanza. Por tanto me rindo por completo a tí. ¡Yo haré todo lo que tú me digas y dependeré de tí solamente para todo! ”

¡ORANDO COMO EL MUNDO NUNCA ANTES HA CONOCIDO!

Un misionero habló en mi iglesia acerca de los grandes despertares alrededor del mundo. En cada caso, el “espíritu de oración” estaba relacionado con la última cosecha. En Vietnam, China, Siberia, las Amazonas, Africa, y otros lugares más, el pueblo de Dios está orando fervientemente y con fogacidad -sollozando y clamando a Dios, buscando Su rostro, tratando con el pecado y decidiendo caminar en santidad.

Usted no puede forzar a que este tipo de oración suceda. Esto es el resultado del Espíritu de súplica - como Dios lo prometió en Zacarías 12:10. ¡Y estos creyentes ya lo estaban experimentando!

No hace mucho tiempo, nostros hicimos un llamado a orar en Times Square Church e igualmente experimentamos una prueba pequeña del derramamiento del Espíritu. Inclusive, podemos decir que existe una medida de fuego y diligencia a orar en toda la nación. Sin embargo, ¡nosotros no hemos experimentado el derramamiento del Espíritu de súplica!

Dios me está mostrando que aún el deseo e inclinación a orar deben provenir del Espíritu Santo. Ahora mi dilema es: Dios nos ha prometido derramar un Espíritu de súplica en Su iglesia y yo quiero ser parte de este genuino mover de Dios. Entonces, ¿qué puedo hacer para estar seguro de recibir este derramamiento?

La respuesta se encuentra en Zacarías 10:1: “Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante y hierba verde en el campo a cada uno.” (Zacarías 10:1).

¡Nosotros debemos pedirle al Señor este Espíritu de súplica! Los relámpagos que se mencionan en ese versículo se refieren a “rayos y tormentas.” ¡Dios nos ha prometido lluvia! Él nos está diciendo en Zacarías, “¡Pide y te daré esta carga del cielo. Pero tú deberás buscarme!”

Es tiempo de que empecemos a pedirle al Señor, “¡Oh, Dios, derrama tu Espíritu Santo sobre mí para que yo aprenda a orar! Abre la fuente. ¡Permíteme ser parte de tu cosecha final!”

Una vez que Su espíritu de súplica llueva sobre nosotros, usted se encontrará orando por santidad, rectitud, pureza. Usted intercederá por sus seres queridos, sollozará por este mundo en decadencia. Pero usted tiene que pedirle al Espíritu Santo que haga esto en usted -y posteriormente debe confiar en Él.

jueves, 8 de diciembre de 2011

EL ESPIRITU DE SUPLICA

La palabra oración en el contexto de Zacarías 12:10 se refiere a súplica o ruego. Ésta nunca es utilizada en la Biblia a excepción para denotar un clamor y una oración en voz alta. En otras palabras, no es privada o meditativa. ¡Una súplica tiene que ver con la voz!

La palabra hebrea para súplica significa “rama de olivo envuelta en lana, o algún tipo de textil, ondeada por un individuo que ruega para buscar paz y rendición.” Es decir, son banderas que significan un clamor de total e incondicional rendición.

Imagínese a un soldado cansado, agotado, abrumado, atrapado en la trinchera de su voluntad propia. Se encuentra completamente solo, cansado, demacrado. Él ha llegado al abismo. Él rompe una rama de un árbol, la amarra a su camisa interior blanca, la levanta, sale gateando de su trinchera y suplica, “¡Me rindo!”

¡Ésta es una súplica! Dice, “¡Me rindo! No puedo pelear más la batalla. Estoy perdido y desesperado.”

Una súplica no significa clamar a Dios para hacer lo que usted desea. No es mendigar o abogar para que Él le ayude con sus planes. Por el contrario, ¡es una rendición total de su voluntad y de sus caminos!

Por siglos, cristianos llenos de voluntad propia han clamado a Dios, “Oh Dios, envíame aquí, envíame allá, dame esto, dame aquéllo.” Pero en los últimos días, el Espíritu Santo caerá con gran poder para producir una sensación de bancarrota espiritual. Nosotros despertaremos al hecho de que aún teniendo todo el dinero, toda la inteligencia, todos los programas, los ministerios, los planes, no hemos alcanzado a este mundo. La verdad es, la iglesia ha pedido el piso y se ha convertido en débil y lamentable.

¡Debe de haber rendición! Nuestro clamor debe estar acompañado de deseo por entregar todo lo que tenemos en esta vida que no se asemeja a Jesucristo.

La oración de Daniel demuestra lo que significa una súplica: “Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración y los ruegos de tu siervo, y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor. Inclina, Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias.” (Daniel 9:17-18).

miércoles, 7 de diciembre de 2011

EL ESPIRITU DE GRACIA

La Biblia dice que el Espíritu Santo será derramado como un “. . . espíritu de gracia y de oración” (Zacarías 12:10).

El libro de Tito nos habla que la gracia nos es dada como poder sobre el pecado, para darnos la capacidad de vivir vidas sobrias y santas: “La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a toda la humanidad, y nos enseña que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, mientras aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. (Tito 2:11-13).

Desde el Pentecostés ha habido una maravillosa medida de esta gracia en el pueblo de Dios. El Espíritu Santo ha traído convicción del pecado sobre todas las naciones, enseñando a creyentes de toda raza y lengua cómo hacer a un lado las cosas que están lejos de Dios y la lujuria de este mundo. El resultado ha sido un pueblo que vive sobria y rectamente en el mundo actual, y que se encuentra expectamente a la venida de Jesús.

Yo creo que Zacarías 12:10 profetiza que en la última hora, el Espíritu Santo caerá poderosamente sobre el pueblo de Dios como un espíritu de gracia que lo aleja completamente de todo lo referente al mundo, al pecado. ¡Este producirá en ellos un clamor por un corazón puro!

Un querido hermano en el Señor, cabeza de un ministerio, me llamó para decirme que líderes de su ministerio se habían estado reuniendo para buscar juntos al Señor. El Espíritu Santo empezó a exponer sus pecados y varios de ellos tuvieron que abandonar el ministerio. Este hermano me dijo, “Ahora que el Espíritu Santo ha venido, existe una presión por hacer lo correcto.”

Sus palabras me impactaron y no pude hacerlas a un lado: presión por hacer lo correcto. Cuando el Espíritu Santo viene y expone el pecado, aquéllos que han sido tibios o que han abierto sus puertas al pecado reciben convicción en su corazón. Ministros serán despertados a una verdadera “predicación de la gracia”, aquélla que trae convicción a la gente sobre sus pecados ocultos.

¡Amados, la presión para alejarnos del pecado y hacer lo correcto va a ser muy ferviente y pesada en los últimos tiempos de la iglesia de Dios!

LA LLUVIA DEL ESPIRITU SANTO

No importa qué tipo de manifestaciones usted pueda observar en lo que se conoce como avivamiento. ¡Un mover de Dios será verdadero a menos de que este se encuentre enfocado en la cosecha! La lluvia del Espíritu Santo siempre cae para producir el rescate de almas perdidas.

Dios derramó su Espíritu en el Pentecostés para preparar la tierra y suavizarla con el objeto de que la semilla del evangelio fuera plantada. Creyentes llenos del Espíritu fueron enviados desde el aposento alto a todo el mundo para que hicieran discípulos de Cristo Jesús.

La iglesia ha visto casi 2,000 años de siembra y crecimiento, y hoy, ¡es tiempo de cosecha! Todos aquellos que han muerto en Cristo hoy representan los primeros frutos de la primer cosecha. ¡Jesús no ha regresado aún porque Él ha estado esperando pacientemente por su última y poderosa cosecha!

“Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.” (Santiago 5:7).

En la primera parte del siglo pasado, el “Movimiento de la Lluvia tardía” inició en Canadá. Tuvo una duración de cuarenta o cincuenta años. Hoy, solamente pocas iglesias de la “Lluvia tardía” permanecen, aunque aquellas que formaron parte de este movimiento estaban convencidas de que estaban experimentando el derramamiento maravilloso y final del Espíritu. Muchos dijeron, “¡Este es! ¡ Estamos viendo pasar lo que dice Zacarías 12:10!” Pero el movimiento se disipó y otros más han venido y se han desvanecido igualmente. ¿Por qué? ¡Porque éstos no estaban enfocados en la cosecha!

Muchos de los llamados movimientos del Espíritu Santo han desaparecido rápidamente porque estaban centrados en el hombre - ¡enfocados en los dones, en la superación personal, en alcanzar la felicidad individual, y no en alcanzar a las almas perdidas y moribundas en este mundo!

Jesús relacionó a la cosecha con las almas perdidas al decir, “Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.” (Mateo 9:38).

Cualquier verdadero derramamiento del Espíritu Santo se enfocará en esta oración hecha por Jesús. Los pocos avivamientos considerados genuinos fueron bendecidos con grandes cosechas de almas.

lunes, 5 de diciembre de 2011

AGUA PROFUNDA

“Estoy hundido en cieno profundo,
donde no puedo hacer pie;
he llegado hasta lo profundo de las aguas
y la corriente me arrastra.”
(Salmo 69:2).

Sálvame, oh Dios,
Pues mi alma está inundándose
De necedad.
Mis pecados no están ocultos delante de ti.
Me estoy hundiendo
Sin un lugar dónde sostenerme;
Me encuentro en aguas profundas.
Ríos se desbordan frente a mí.
Yo espero a que Dios me rescate.
Mi garganta está seca
De clamar a Él.
Sollozo y escarmiento mi alma,
Me mofo de mi propia debilidad.
Escúchame rápido, Dios,
No escondas tu rostro.
Necesito un consolador:
Voltea a mí con tierna misericordia.
Líbrame de este enredo.
No permitas que naufrague.
Sálvame de esta agua profunda:
Estoy en un serio problema-
Peligro.
No permitas que la profundidad me consuma.
No permitas que el abismo tenga dominio sobre mí.
Apresúrate, oh Dios,
No te tardes;
Tú eres mi ayuda
Y libertador.

jueves, 1 de diciembre de 2011

¡LA OSCURIDAD NO PUEDE DETENER A LA LUZ!

Cuando inicié este ministerio, yo prediqué en muchas iglesias alrededor de América alertándolas sobre el declive moral que vendría a esta nación. En Iowa, Oklahoma y en todos los estados del sur, prediqué que las drogas permearían en cada rincón de su territorio. Traficantes de drogas se harían presentes en las escuelas y en los parques. Yo alerté sobre una homosexualidad descarada, sobre desfiles con desnudos que acontecerían en las ciudades, y profeticé que desnudez y actos sexuales serían transmitidos por televisión en horas pico.

Mucha de la gente que me escuchó predicar me miraba como si hubiera venido de Marte. Pastores me reprendieron y cristianos sinceros vinieron a mí diciendo, “¡No puede ser! Dios nunca permitirá que esto suceda en América.” Hoy, algunas de estas personas son abuelos. Ellos se sientan frente a la TV a ver las películas categoría R que yo profeticé, y sus nietos son adictos a las drogas y al alcohol. La oscuridad que yo alerté ha llegado.

¿Puede usted imaginarse cuánta oscuridad habrá en diez años, habrá el Señor de demorarse?

Entonces, le pregunto: así como usted observa a la oscuridad permear por todas partes, ¿aún usted cree que ésta sobrepasará la luz del Evangelio? ¿Tiene usted temor de que la oscuridad lo oprima, lo extinga?

¡No -nunca! El pueblo de Dios nunca debe ser intimidado por la oscuridad y la furia del enemigo. ¡La Biblia dice que Jesús se levantará y brillará sobre la oscuridad no importando cuan oscuro el mundo llegue a ser! “El pueblAlign Lefto que andaba en tinieblas vio gran luz; a los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.” (Isaías 9:2).

Nosotros vivimos en un tiempo donde predomina la muerte y la oscuridad. Pero Dios dice que es en estos tiempos cuando Él brillará con Su luz más deslumbrante: “Guiaré a los ciegos por un camino que no conocían; los haré andar por sendas que no habían conocido. Delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré y no los desampararé.” (Isaías 42:16).

¡Ninguna oscuridad podrá apagar la luz de Dios! ¡Así que quita tu mirada de la oscuridad, del pecado, de la furia de gente violenta, y cree que el Señor vendrá con Su resplandor y efusiva luz!