DIOS ENVÍA LLAMADOS A DESPERTAR

El primer llamado que Dios le hizo a Israel para despertarlo vino como una invasión de Asiria. Este archienemigo atacó dos provincias israelitas: Zabulón y Neftalí. Afortunadamente, los ataques se limitaron a estos dos puntos y el daño fue mínimo. Sin embargo, Dios le estaba hablando claramente a Su pueblo. La nación escogida de Dios perdió su sentido de seguridad y no captó el mensaje que Dios le estaba hablando.

Entonces Israel recibió un segundo llamado y éste fue uno muy severo. Dos naciones que las Escrituras llaman "enemigas de Israel": los sirios y los filisteos, unieron fuerzas para atacar repentinamente a Israel. Según Isaías, el ataque vino "del oriente… del poniente" (Isaías 9:12). Esto quiere decir que los invasores vinieron del este y del oeste, rodeando a Israel. Y este ataque repentino fue totalmente devastador.

Después del ataque a las Torres Gemelas el 11 de Septiembre, 2001, la mayoría de los americanos se estaban preguntando: "¿Dónde estaba Dios en esta invasión repentina? ¿Qué se supone que haga Su pueblo con este desastre que les ha sobrevenido?" Isaías nos dice que Dios fue fiel en hablar a Su pueblo: "El Señor envió palabra a Jacob, y cayó en Israel" (Isaías 9:8). Dios habló una palabra clara y envió el mensaje a toda la nación.

Amados, este versículo nos dice algo muy importante para nuestra propia hora de devastación. Simplemente dice: "Dios siempre envía Su palabra". Nunca en la historia Dios ha dejado despistado a Su pueblo en tiempo de calamidad. Él nunca nos ha abandonado ni nos ha forzado a descifrar las cosas por nosotros mismos. Él siempre provee una palabra de entendimiento.

Aún ahora, el Señor está levantando atalayas santos que hablan por Él en estos tiempos. Estos pastores están sufriendo, llorando y arrepintiéndose mientras buscan el rostro de Dios. Y creo que están escuchando y entendiendo el mensaje del Señor tras los eventos presentes. Además, no tienen miedo de proclamar advertencias horrendas porque ellos saben que han oído de Dios. Están motivados a hablar de los propósitos de Dios detrás de estas calamidades.