viernes, 29 de mayo de 2015

CRISTIANOS QUE NO ORAN

Los cristianos que no oran no se dan cuenta del peligro en que se encuentran. Podrás argumentar: "Bueno, y ¿qué si algunos cristianos no oran? Todavía siguen siendo creyentes: han sido lavados por la sangre, han sido perdonados e irán al cielo. ¿Dónde está el peligro si se entibian un poco?"

Yo creo que nuestro Padre Celestial se da cuenta de que vivimos en una época muy ocupada, con muchas cosas que nos demandan tiempo y energía. Y los cristianos están también atrapados en el ajetreo y las actividades como los demás. Sin embargo, no puedo creer que Dios tome a la ligera nuestro rechazo al acceso a Su presencia, que le costó la vida a su Único Hijo.

Dios ha hecho que Cristo sea nuestra torre fuerte. Pero sólo aquellos que "corren a Él" están seguros (ver Proverbios 18:10). Si no corres a Él, todavía estás afuera de la puerta. Estás parado donde Israel se paró, pero Dios ya no sale a recibir a nadie en la puerta. Toda la provisión que necesitamos está adentro: Perdón de pecados, misericordia en el tiempo de necesidad, poder para vencer.

Imagínate el dolor que sienten el Padre y el Hijo por el rechazo. Yo me imagino esta conversación entre ellos:

"Hijo, Tú fuiste golpeado, burlado, crucificado y enterrado. Me dolió tanto que cerré mis ojos. Sin embargo, cumpliste el pacto eterno. Proveíste aceptación y acceso para todos aquellos que confían en Ti. Por ti, el pueblo de los últimos días podrá venir a Mí. Y crecerán poderosos en Mi fuerza, construyendo reservas de fe contra el diablo, el cual los tentará y los probará como nunca antes lo haya hecho".

"Sin embargo, ¿dónde están nuestros amados hijos? Pasa el lunes y nunca los vemos. Llega el martes y todavía no los vemos. Llega el miércoles sin verlos. Pasan el jueves, viernes y sábado y no los vemos. Sólo se acercan a nosotros el domingo mientras están en la iglesia. ¿Por qué no vienen? ¿No nos aman?"

Dios le hizo a Adán la misma pregunta cuando Adán se escondió del Señor en el huerto del Edén: “¿Dónde estás tú?" (Génesis 3:9). El Señor supo todo el tiempo donde estaba Adán. Él, en realidad, le estaba preguntando a Adán por qué había rechazado su compañía. Y le estaba mostrando que era peligroso esconderse de Su presencia.

De hecho, muchos cristianos que no se apropian del acceso al Padre acaban en la “condición Sardis”. El Señor instruyó a Juan: "Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estas muerto" (Apocalipsis 3:1).

jueves, 28 de mayo de 2015

ACCESO A UNA VIDA VENCEDORA

Cuando Jesús caminó por la tierra, Él se hizo accesible a la gente. Él enseñó en las sinagogas, en los montes, en los botes. Él sanó a los enfermos, hizo maravillas y milagros. Él alzó la voz en las fiestas, llorando: "Yo soy el agua viva. Vengan a Mí y yo saciaré su alma sedienta". Cualquiera podía acercarse a Él y ser saciado.

Pero, básicamente, la invitación de nuestro Señor fue ignorada. El lloró por la gente: "¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!" (Mateo 23:37). Le estaba diciendo a Israel: "Estoy aquí. Estoy disponible para ti. Te he dicho que vengas a Mí para ser sanado y para que se satisfagan tus necesidades. Pero no quieres venir a Mí."

¿Cómo respondió Jesús al rechazo de la gente? Él declara: "He aquí vuestra casa os es dejada desierta" (23:38). La palabra que Jesús utiliza para "desierta" aquí significa soledad, desperdicio, sin capacidad de dar fruto. Él dijo: "Tu vida en la iglesia, tu familia, tu caminar espiritual, todo esto se secará y morirá".

Piensa en esto. Si los padres no buscan a Dios diariamente, ciertamente sus hijos tampoco lo harán. En lugar de esto, su casa se llenará de mundanalidad, esterilidad espiritual, una soledad más allá de toda descripción. Eventualmente, esa familia terminará en una desolación total.

Ten en cuenta que Jesús hizo estas advertencias en un día de gracia. Él añadió: "Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor" (Mateo 23:39). El significado de esto es: "Te he dado todo el acceso que necesitas para vivir una vida victoriosa. Pero has ignorado Mi oferta. Lo siento, pero tu decisión va a traer desolación a tu vida y a tu hogar. Y no me volverás a ver hasta la eternidad".

¿Cuándo fue la última vez que viniste a Dios para hallar todo lo que necesitabas en tu vida? ¿Estabas en problemas, confrontando una crisis en tu familia, en tu trabajo, con tu salud? No hay nada malo en que nos apropiemos de este acceso a Dios en tiempos de severa necesidad. Isaías escribe: "Jehová, en la tribulación te buscaron; derramaron oración cuando los castigaste" (Isaías 26:16). El salmista testifica: "Con mi voz clamaré a Jehová; con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja; delante de él manifestare mi angustia" (Salmos 142:1-2).

miércoles, 27 de mayo de 2015

EL MAYOR DOLOR DEL ALMA DE CRISTO

¿Cuál es el mayor sufrimiento que puede experimentar el alma de Cristo? Creo que es una generación, que ha recibido total e ilimitado acceso a Jesús, y no viene a Él.

Por siglos el pueblo de Dios ha rogado y suplicado por ir más allá del velo. Ansiaron y anhelaron ver la bendición que tenemos hoy. El acceso que disfrutamos hoy es el mismo acceso que anheló Moisés. Es el mismo acceso que el corazón de David anheló pero que no pudo lograr. Este es el acceso que Daniel nunca tuvo aunque oraba al Señor tres veces al día. Nuestros antepasados vieron que este acceso iba a estar disponible en nuestros días y se regocijaron por nosotros.

Sin embargo, nosotros que hemos recibido el derecho a tener este maravilloso regalo lo tomamos por sentado. La puerta se ha abierto para nosotros, sin embargo, rehusamos entrar durante días y hasta semanas. ¡Qué crimen! Cada vez que ignoramos este acceso que Jesús compró para nosotros, pasando casualmente por la puerta, tomamos Su sangre a la ligera. Nuestro Señor nos dijo que teníamos todos los recursos que necesitábamos con tan sólo venir a Él. Sin embargo, continuamos menospreciando Su precioso regalo.

La Escritura nos amonesta: "Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe… Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió" (Hebreos 10:22-23). Este pasaje habla claramente sobre la oración. Dios nos anima: "Entra a Mi presencia frecuentemente, diariamente. No puedes mantener tu fe sino te acercas a Mí. Si no entras confiadamente a Mi presencia, tu fe va a fluctuar".

Puede ser que conozcas cristianos que alguna vez estuvieron encendidos por el Señor. Siempre separaban tiempo de calidad para el Señor, escudriñando Su Palabra y encerrándose con Él. Sabían que tenían que acercarse a Él para mantener su fe viva.

Sin embargo, esos mismos cristianos simplemente "piensan" sus oraciones. O entran apresuradamente a la presencia del Señor por unos minutos, tan sólo para decirle: "Hola Señor. Te bendigo. Por favor, guíame hoy. Te amo, Jesús. Adiós". Perdieron aquel corazón que buscaba a Dios. Ya no tienen la comunión sin apuro que alguna vez disfrutaron. Cuando les preguntas por su abandonada vida de oración, argumentan que están "descansando en la fe".

Te digo, las personas que no oran se convierten pronto en personas sin fe. Cuanto más descuidan el regalo del acceso, rehusando echar mano de la provisión de Dios, más se alejan.

martes, 26 de mayo de 2015

ACCESO ILIMITADO

Repentinamente, en un momento glorioso, Jesús proveyó acceso total, ilimitado al Padre. La Biblia dice que en el Gólgota, en una cruz manchada de sangre "Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo" (Mateo 27:50-51).

Al momento de la muerte de Jesús, el velo del templo en Jerusalén fue literalmente rasgado. En ese momento se selló nuestro destino. En el instante que nuestro Señor entregó Su espíritu, se nos dio acceso total e ilimitado al Lugar Santísimo: "Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne" (Hebreos 10:19-20).

El rasgado del velo fue una representación de lo que ocurrió en el mundo espiritual. Finalmente, podíamos disfrutar de algo que no pudieron lograr por generaciones. Tuvimos el privilegio que aun Abraham, Moisés y David no tuvieron. Tenemos acceso al Lugar Santísimo, al mismo trono del Dios Todopoderoso. Ya la puerta no está cerrada para nosotros. Se hizo posible tener acceso ilimitado.

Más aun, con Su muerte, Jesús se convirtió en nuestro sumo sacerdote. Él subió a la Nueva Jerusalén, a un templo no hecho por manos. Allí tomo el papel de sumo sacerdote. Caminó directamente a la santa presencia de Dios y, con el incienso de Sus propias intercesiones, presentó Su sangre en el propiciatorio. Entonces se sentó a la derecha del Padre, con todo poder, fuerza y gloria.

En ese punto, Jesús reclamó Su derecho de pacto de recibir en un cuerpo espiritual a todo el que se arrepienta y le reciba como Señor. Y envió al Espíritu Santo para convocar a Sus hijos: "He abierto la puerta al Padre. Ahora eres acepto simplemente por estar en Mí por fe. Así que te puedes acercar confiadamente al trono. Te llevare a la presencia de Mi Padre, quien ahora es tu Padre. Tienes acceso ilimitado a Él, día y noche".

lunes, 25 de mayo de 2015

LIMPIANDO EL TEMPLO by Gary Wilkerson

El sacrificio de Jesús en la cruz sería suficiente para todos los tiempos. Su poder y victoria salvador, perdonador, limpiador y Su victoria están disponibles a toda persona de toda época, desde el creyente más devoto hasta el pecador más endurecido.

Incluso de niño, yo entendía mi necesidad del regalo de salvación de Cristo. Yo sabía que cuando yo acepté a Jesús, Su obra salvadora a mi favor, había sido lograda de una vez y por todas. Pero no mucho tiempo después de haberlo recibido, mi ira explosionó contra uno de mis hermanos, como sucede a menudo entre chicos. De pronto, entendí que necesitaba la sangre limpiadora de Jesús otra vez en mi vida. Me sentí terriblemente perdido, preguntándome si mi salvación fue real.

Eventualmente, aprendí que no sólo necesitaba la salvación de Cristo, sino también Su poder limpiador en mi vida diariamente. Jesús demostró nuestra necesidad en la Última Cena, cuando tomó una toalla y un lebrillo y comenzó a lavar los pies de Sus discípulos. Pedro estaba confundido respecto a este acto simbólico, y dijo: “No sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza” (ver Juan 13:9). Jesús respondió, en esencia: “Pedro, tu serás salvo por Mi sangre, pero aún vives en un mundo sucio y, a medida que caminas por él, el polvo cubrirá a tus pies. Necesitarás que Yo te lave tanto tus pies como tu corazón”.

Es cierto que Jesús nos ha hecho nuevas criaturas, habiéndonos justificado una vez y para siempre. Pero, a medida que caminamos por este mundo oscuro y malvado, no podemos evitar que se nos peguen manchas de su ira, lujuria y dureza. Jesús nos dice a nosotros lo mismo que le dijo a Pedro: “Si quieres que tu vida Me agrade, deberé despojarte de estas cosas diariamente”.

Para caminar en Su santidad, debemos darnos cuenta de que Jesús quiere sacar cosas de nuestra vida. En Mateo 21:12-13, cuando Él echó a los cambistas del templo, Él estaba despojando a la iglesia de cierta callosidad que la había vencido. No se trataba tanto del intercambio de dinero lo que irritó a Jesús; dicha práctica había existido por años, como un beneficio para los creyentes fieles que viajaban grandes distancias hasta Jerusalén. Lo que irritó más a Jesús, fue el enfoque en el comercio, que había tomado el control de la pasión del pueblo por Dios. En sus corazones, una casa de oración se había vuelto una casa de comercio.

sábado, 23 de mayo de 2015

LOS HIJOS DE ESCEVA by Claude Houde

“Un grupo de judíos viajaba de ciudad en ciudad expulsando espíritus malignos. Trataban de usar el nombre del Señor Jesús en sus conjuros y decían: «¡Te ordeno en el nombre de Jesús, de quien Pablo predica, que salgas!». Siete de los hijos de Esceva, un sacerdote principal, hacían esto. En una ocasión que lo intentaron, el espíritu maligno respondió: «Conozco a Jesús y conozco a Pablo, ¿pero quiénes son ustedes?». Entonces el hombre con el espíritu maligno se lanzó sobre ellos, logró dominarlos y los atacó con tal violencia que ellos huyeron de la casa, desnudos y golpeados.

Esta historia corrió velozmente por toda Éfeso, entre judíos y griegos por igual. Un temor solemne descendió sobre la ciudad, y el nombre del Señor Jesús fue honrado en gran manera. Muchos de los que llegaron a ser creyentes confesaron sus prácticas pecaminosas”. (Hechos 19:13-18, NTV).

¡Qué historia! Vemos en ella, tan claro como el día, la imagen de miles de iglesias, ministerios y creyentes de hoy. Observa algunas características de los hijos de Esceva. Ellos tenían un trasfondo religioso, una tradición de segunda generación con una historia de rituales y la religiosidad. Tenían prestigio y reputación en la casa de Dios, porque eran hijos del Sumo Sacerdote. Conocían las Escrituras, y habían aprendido bien la jerga de la guerra espiritual.

Pero eran patéticos periquitos que repetían las palabras, entonaciones y fórmulas de oración sin tener verdadera comunión ni una relación con Dios. Sabían la jerga de memoria, pero no había ninguna victoria, ni una autoridad sobrenatural verdadera. Ellos sabían cómo mantener las apariencias, pero no tenían ningún poder, ninguna capacidad divina para liberar; no eran más que una pálida imitación con iluminación. Querían echar fuera demonios, pero no habían desarrollado su relación con Dios en el lugar secreto. El resultado fue terrible y peligroso.

¿Estás sediento de una unción de libertad, autoridad y victoria? ¿Arde en ti el deseo de caminar por la fe que “da vida a lo que estaba muerto”? Clama junto conmigo: “Señor, aumenta mi fe”. No hay límite para el poder que da liberación, protección y fuerza y que será tuyo si te pones de pie para enfrentar al enemigo con la fe que dice: “Para los hombres esto es imposible; pero para Dios todo es posible” (Ver Mateo 19:26).


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Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito. 

viernes, 22 de mayo de 2015

LOS PLANES DE DIOS PARA TI

Mientras se estaba haciendo el Nuevo Pacto, el Padre celestial y su Hijo vieron de antemano que muchos descuidarían a Cristo. Estas personas se pondrían tibias o frías, hasta que eventualmente caerían. Así que el Padre y el Hijo hicieron un acuerdo: si alguna oveja se perdiera o se descarriara, Jesús iría tras ella y le traería de vuelta al rebaño.

La verdad es que la humanidad muerta puede volver a la vida mediante un flujo fresco de aguas sanadoras. "Estas aguas…entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas." (Ezequiel 47:8). Cuando las aguas sanadoras de Dios comienzan a fluir, comienzan a retoñar cosas verdes alrededor nuestro: una yerba aquí, una plantita allá...y pronto todo un jardín está floreciendo.

Querido santo, Dios todavía te anhela y todavía tiene planes para ti. De hecho, puedes comenzar tu vida de nuevo hoy. Él promete restaurar todo lo que ha sido devorado y desperdiciado de tu vida, sin importar cuanto tiempo haya pasado. "Y os restituiré los años que comió la oruga." (Joel 2:25).

Todavía puedes ser su morada, aprender sus secretos y recibir sus revelaciones. Esta es la forma de volver: Reconoce que le has descuidado. Admite que has estado ocupado, con tiempo para todo excepto para Él. Confiesa que no le has escuchado cuando Él te ha llamado. "Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo." (Efesios 5:14).

Clama a Él ahora: "Oh, Dios, sáname. Despierta mi alma. Sácame de este sueño. Quiero cambiar. Sé que tú tienes que hacer la obra en mi, Señor, anhelo tu toque fresco."

Jeremías nos muestra el corazón de Dios hacia un pueblo que le descuidó y que se olvidó de él: "Vuélvete, oh rebelde Israel…no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice Jehová…Reconoce, pues, tu maldad…Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo…y sanaré vuestras rebeliones." Jeremías 3:12-14,22).

Dios te está diciendo: "Hijo mío, por un tiempo estuve enojado contigo. Dejé que te entregues a tu vacío y tu soledad, pero ahora te voy a restaurar todo lo que el enemigo ha destruido”.

jueves, 21 de mayo de 2015

RÍO DE VIDA

La Palabra de Dios nos advierte: “¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?” (Hebreos 2:3). El precio a pagar por ignorar a Cristo es muy grande.

Ezequiel 47 habla acerca de un río de vida que sale del trono de Dios. Este río está formado por aguas santas y sanadoras; y mientras fluye a través del desierto, trae vida a todo lo que toca. Se hace más ancho y más profundo hasta que hay suficiente agua como para nadar en él.

"Estas aguas…descenderán a la llanura, y entrarán en la mar: y entradas en la mar, recibirán sanidad las aguas. Y será que toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos arroyos, vivirá: …" (Ezequiel 47:8-9)

Este río de vida representa el evangelio predicado y ha estado fluyendo desde el Calvario. Hoy en día, millones que escuchan y reciben la Palabra de Dios están siendo sanados y la verdad de Cristo les está despertando de su negligencia, pereza y apatía. Ahora sus ojos están bien abiertos y se deleitan en Jesús. Le buscan diariamente, aman su palabra, y comparten su intimidad con él.

¿Qué te ha pasado a ti? ¿Estás nadando en las aguas sanadoras de Dios? O, ¿has permitido que ese río fluya sin tocarte? Nota lo que pasa a las áreas del desierto en las que no llega el agua: "Sus pantanos y sus lagunas no se sanearán; quedarán para salinas." (47:11)

A lo mejor eres culpable de ignorar a Jesús. No oras, eres desobediente, has descuidado su palabra y ahora tu descuido se ha convertido en tu estilo de vida. En verdad, has abortado toda la expectación que Jesús te producía.
¿Qué significa "quedarse para salinas", como menciona Ezequiel? Significa esterilidad total, improductividad, vacío, sequedad, soledad. Piensa en el Mar Muerto en Israel. Es un cuerpo de agua extremadamente salino. Ningún pez puede sobrevivir en él y ninguna planta puede crecer dentro de él o en sus alrededores. Es completamente estéril.

¿Te has convertido en ese tipo de pantano, una ciénaga seca y desolada? ¿Es tu vida estéril para producir fruto de Dios? ¿Es tu existencia diaria vacía, seca y solitaria? Otros alrededor tuyo están produciendo frutos y creciendo en Cristo, ellos han sido sanados por las aguas santas de Dios. Pero tú no posees ninguno de los recursos que ellos tienen y te has convertido en un cristiano de nombre nada más.

¡Nunca es demasiado tarde para comenzar de nuevo! Deja que el Señor haga de éste el primer día de un nuevo comienzo para ti.

miércoles, 20 de mayo de 2015

UN DELEITE PARA SU CORAZÓN

Jesús se regocijó por nosotros antes de que el mundo fuese hecho, esperando con ansias el momento de venir a morar en nosotros, y se regocijó en que nosotros nos aferraríamos a él, dejando todo lo demás. Le buscaríamos diariamente y le brindaríamos lo mejor de nuestro tiempo a Él. Él compartiría sus secretos con nosotros, y nosotros descargaríamos nuestros corazones en Él. Nos deleitaríamos en sus caminos, buscando en su palabra las revelaciones de su justicia, y temblaríamos ante las revelaciones que su palabra nos daría.

La Biblia establece claramente que Jesús esperaba encontrar en nosotros su morada. Así que, ¿estás cumpliendo con sus expectativas? Él anticipó pasar toda una vida contigo, así que ¿se está incrementando tu intimidad con él? O, ¿lo estás descuidando por días y días?

Tu novio tuvo en mente atraerte más hacia él. Él quiso abrir su corazón a ti, tener dulce compañerismo contigo diariamente. Él anheló mostrarte tantas cosas, cosas que nadie había visto. Él deseó moldear tu vida, producir el fruto del Espíritu en ti. Y él quiso quitar tus debilidades, tus temores, tus sentimientos de insuficiencia.

A cambio, tú ibas a ser el deleite de su corazón - por tus lágrimas, tu intimidad, tu devoción apegada. Tus palabras para él iban a ser las de una novia: “Bajo la sombra del deseado me senté, y su fruto fue dulce a mi paladar” (Cantares 2:3). “Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz” (2:14).

El tan sólo pensar en esta relación contigo hizo que Cristo se regocijara, mucho antes de que el mundo fuera creado. Pero, ahora que ha llegado el momento para disfrutar esa relación, tú has sido negligente e ignoras al Señor. Tienes tiempo para ver televisión, salir de compras, navegar en Internet, cultivar el jardín, pero no tienes tiempo para Jesús. Te pregunto: ¿Crees que él morará en el corazón de una novia que está aburrida de él? ¿Por qué él continuaría morando en alguien que no tiene tiempo para estar con él, hablarle, escucharle?

Aquí hay una advertencia solemne: Jesús no morará en aquellos que le desatienden y le ignoran. Tú podrías objetar: "Pero yo amo al Señor y no lo he ignorado" De hecho, hay tiempos en que has descuidado la oración y su Palabra por semanas. Si no tienes una relación íntima en privado con él has fijado un precedente, has declarado: “Mis acciones demuestran que no tengo un amor apasionado por Jesús. Mi familia, mi profesión y mis deseos personales están primero."

martes, 19 de mayo de 2015

EL ANHELO DE ESCUCHAR LA PALABRA DE DIOS

El salmista David esperaba diariamente recibir palabra de Dios y se deleitaba en la palabra que recibía. Él testificó: “Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras” (Salmo 119:16). “Pues tus testimonios son mis delicias y mis consejeros” (Salmo 119:24). “Y me regocijaré en tus mandamientos, los cuales he amado” (Salmo 119:47). “Tu ley es mi delicia” (Salmo 119:77). El significado literal en hebreo de este último verso es: “Yo disfruto tu palabra”.

Proverbios 8:34 dice: “Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, aguardando a los postes de mis puertas” ¿A qué puertas se refiere aquí?

El salmista nos da la respuesta: “Abridme las puertas de la justicia; Entraré por ellas, alabaré a Jehová” (118:19). Pienso que estas “puertas de justicia” son también la “puerta estrecha” de la que habló Jesús (Ver Lucas 13:24), que se refieren a cualquiera que diariamente va a la palabra de Dios para aprender de su justicia.

Tal creyente ha determinado caminar en rectitud delante del Señor. Le entusiasma cada revelación que lo guía por el sendero de una vida santa. Se dice a sí mismo: "Quiero la verdad en mi hombre interior. Sé que no la voy a obtener con tan sólo oír sermones o leer libros. Tengo que esperar pacientemente en el Señor, y él me abrirá sus puertas”.

Fielmente, el Espíritu de Dios viene al encuentro de este creyente cada mañana. Y le invita a entrar, susurrando: “Bienvenido, amigo. Déjame enseñarte hoy algo nuevo sobre la justicia de Dios.”

¿Qué significa “aguardar a los postes de mis puertas”? Esto se refiere a cada creyente que tiembla ante la palabra de Dios. La frase viene de Isaías 6, cuando el profeta esperó en los postes de la puerta del templo, anhelando escuchar de parte de Dios.

Mientras Isaías estaba ahí parado, escuchó serafines cantando: “Santo, Santo, Santo” y los cielos resonando con sus alabanzas. Entonces repentinamente, una voz poderosa retumbó desde los cielos, una voz que fue tan fuerte y clara que todo se estremeció: “Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo" (Isaías 6:4). Isaías es un ejemplo de alguien que “aguarda a los postes de mis puertas”. Este creyente anhela escuchar la palabra de Dios.

lunes, 18 de mayo de 2015

EL COMIENZO DE SU MINISTERIO by Gary Wilkerson

En Juan 2, Jesús entra al templo y realiza una acción que marcará el comienzo de su ministerio público. (El milagro que realizó antes en Caná, convirtiendo el agua en vino, no era una declaración pública.) Lo que ocurre después es bastante dramático:

“Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado. Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume.” (Juan 2:13-17).

Lo que Jesús hizo aquí fue más que radical. Si tu quisieras anunciar tu ministerio..¿Irías a una mega iglesia y comenzarías a dar vuelta las mesas y a echar a la gente? Jesús estaba dispuesto a algo más que solo mostrar su autoridad, estaba demostrando que estaba a punto poner las cosas al revés en todos los sentidos.

Todo esto ocurrió durante la temporada de Pascua. En la primera Pascua, las familias judías tenían que matar un cordero como sacrificio ritual, drenar la sangre y aplicarla en el marco de la puerta de su casa. La idea era que cuando el ángel de la muerte llegara y viera la marca de la sangre en la puerta, pasaría por sobre esa casa. Era un acto simbólico que recreaba la liberación de Dios al salvar a Israel de Egipto, cuando liberó a su pueblo de toda esclavitud.

Ahora Jesús entraba en escena como el Cordero de Dios cuyo sacrificio proporcionaría nuestra liberación de la maldición del pecado. Juan el Bautista era consciente de esto, ya habiendo declarado de Él: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). En menos de tres años, el mundo contemplaría la obra terminada de Cristo cuando el pecado de toda la humanidad fue puesto sobre él.

sábado, 16 de mayo de 2015

UN HOMBRE CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS by Nicky Cruz

Aun cuando era un niño, David conocía el poder y la protección de Dios. Los adultos se empequeñecieron al ver a Goliat, el gigante, pero David no. Se enfrentó al gigante con nada más que una honda en la mano y lo derribó. Se enfrentó a leones usando solamente sus manos y a osos con nada más que una lanza. ¡Dios tomó a un niño de campo, pequeño e insignificante, un pastor, y lo convirtió en un poderoso rey guerrero!
Ningún gobernante tuvo la clase de amor y respeto como el que David disfrutó. Las personas lo adoraban, sus sirvientes le obedecían sin cuestionar, sus mujeres cumplían cada necesidad y deseo. ¿Qué hombre ha vivido con tal bendición, tal favor, tal gracia y aprobación del Creador?

Sin embargo, todo eso palidecía en comparación con su relación con Dios. Él amaba a Dios con pasión y le adoraba con abandono. Incluso en medio de sus muchos deberes, David pasaba horas escribiendo canciones y poemas a Dios, cantándole desde su corazón, buscando al Creador del universo como cuando se busca a quien se ama. Todo el oro, la plata y las riquezas del mundo no significaban nada para David en comparación con su relación con Dios. Ese era el secreto de su poder. Eso era lo que hizo de David un gobernante y rey tan formidable.

David sabía muy bien que no podía hacer nada sin Dios. Él sabía que Dios le proveía la fuerza a su cuerpo, la sangre a sus venas, la sabiduría a su mente, y el coraje a su corazón.

“Dios es el que me ciñe de fuerza", escribió David, "y quien despeja mi camino. Quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas; quien adiestra mis manos para la batalla, de manera que se doble el arco de bronce con mis brazos. Me diste asimismo el escudo de tu salvación, y tu benignidad me ha engrandecido. Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí, y mis pies no han resbalado. Perseguiré a mis enemigos, y los destruiré, y no volveré hasta acabarlos. Los consumiré y los heriré, de modo que no se levanten; caerán debajo de mis pies. Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea; has humillado a mis enemigos debajo de mí” (2 Samuel 22:33-40).

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Nicky Cruz, evangelista internacionalmente conocido y prolífico autor, se volvió a Jesucristo de una vida de violencia y crimen después de encontrarse con David Wilkerson en la ciudad de Nueva York en 1958 La historia de su dramática conversión fue contada por primera vez en el libro “La Cruz y el Puñal” escrito por David Wilkerson y más tarde en su propio best seller “Corre, Nicky, Corre”.

viernes, 15 de mayo de 2015

MANTENIENDO EL ESPÍRITU DEL REGOCIJO

Dios oyó el clamor de los israelitas y mostró misericordia para ellos. Él cambió su llanto en alegría, permitiendo que ellos gritaran y se regocijaran. Y ahora Él los llamó a congregarse para otra reunión.

Si el gozo de Israel iba a ser mantenido, si no se iba a perder otra vez, Dios tenía que escarbar más profundo. Ciertas áreas en las vidas de las personas todavía no estaban de acuerdo a Su Palabra. Sin embargo, el Señor había permitido que todos se regocijaran por una temporada, porque Él quería que ellos supieran que estaban seguros. Ahora, en este estado de aceptación y gozo, Él les pidió a ellos que se comprometieran a tener una mayor separación del mundo.

Dios le dijo a estas almas gozosas: "Estoy complacido con ustedes. Ustedes han honrado Mi Palabra, arrepintiéndose de sus pecados, regocijándose en Mi misericordia y prometiéndome obediencia. Ahora es el tiempo de que ustedes actúen en Mi amor. Yo quiero que se separen totalmente y que se rompan completamente toda influencia mundana que ha invadido sus corazones y hogares".

Como pueden ver, mientras los israelitas estuvieron en cautiverio, se sintieron cómodos con los paganos, adoptando su idioma y costumbres. Hombres israelitas se habían casado con mujeres paganas y mujeres israelitas habían comprado maridos paganos por medio de dotes. Los israelitas también habían permitido que cosas paganas vinieran a ser parte de la adoración en la casa de Dios.

Amados, no podemos llenarnos de Cristo si no continuamos aumentando nuestra separación de este mundo. Si nuestra forma de pensar no se está volviendo cada vez más celestial y menos como los inconversos que nos rodean, poco a poco perderemos todo el gozo de nuestro arrepentimiento.

Israel no quería perder su gran espíritu de regocijo, así que se congregaron otra vez para obedecer a Dios en este asunto: "Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres" (Nehemías 9:2).

“Se reunieron…para protestar y jurar que andarían en la ley de Dios…que no daríamos nuestras hijas a los pueblos de la tierra, ni tomaríamos sus hijas para nuestros hijos” (10:29-30).

¿Cómo mantenemos el gozo del Señor? Lo hacemos de la misma forma en la que obtuvimos Su gozo al comienzo. Primero, amamos, honramos y tenemos hambre de la Palabra de Dios. Segundo, caminamos continuamente en arrepentimiento. Y, tercero, nos apartamos de las influencias mundanas.

jueves, 14 de mayo de 2015

UNA OLA DE QUEBRANTAMIENTO

Medio día de predicación no fue suficiente para los hambrientos israelitas. Querían más de la palabra de Dios. Así que formaron grupos, con diecisiete ancianos en adición a Esdras, para estudiar la palabra el resto de día. Ellos hacían entender al pueblo la ley: "Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura" (Nehemías 8:7-8).

A medida que el pueblo asimilaba la ley de Dios, empezaron a gemir por sus pecados. “todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley” (8:9).

Imagínate esta escena: Cincuenta mil personas esparcidas en un campo abierto, gimiendo por sus pecados al unísono. Como un martillo, la Palabra de Dios había quebrantado su orgullo. Y ahora, el eco de sus gemidos se oía a kilómetros por sobre las montañas.

¿Es esto lo que sucede durante el avivamiento? ¿Es la palabra tan penetrante y poderosa que hace que las personas caigan de rodillas, llorando y arrepintiéndose ante Dios?

Yo he vivido estas santas reuniones. Cuando era un niño, mi familia iba a campamentos en "Aguas Vivientes" en Pennsylvania. La segunda venida de Jesús se predicada con tanto poder y autoridad que todos estaban convencidos de que Cristo regresaría en menos de una hora. Un temor santo invadía a los hermanos que caían sobre sus rostros. Muchos lloraban, como si sus vidas dependieran de un hilo para no caer al infierno, quebrantados, apenados por el pecado.

A menudo, la Palabra de Dios se predicaba todo el día y hasta la noche. Temprano al otro día, aún se podían ver hermanos postrados en el salón de oración, gimiendo por sus pecados. Inclusive algunos tuvieron que ser cargados fuera del salón.

Fue en una de esas noches que el Señor me llamó a predicar a la edad de ocho años. Estuve en el Espíritu por horas, quebrantado y llorando, mientras que la Palabra de Dios cobraba vida en mi corazón. El regreso de Cristo ardía dentro de mí como una inminente realidad y nunca olvidaré esa maravillosa experiencia.

El testimonio de Dios no es que Su pueblo esté postrado con la cabeza en tierra, llorando ríos de lágrimas. No, el testimonio que Él quiere traer en Su pueblo es de gozo - genuino y duradero gozo. "El gozo de Jehová es vuestra fuerza" (Nehemías 8:10). Este gozo, que es el resultado de las enseñanzas bíblicas y del verdadero arrepentimiento, trae verdadera fortaleza al pueblo de Dios y atrae a los pecadores a Su casa.

La mayoría de los cristianos nunca asocian el gozo con el arrepentimiento. Pero el arrepentimiento es en realidad el origen de todo gozo en Jesús. Sin arrepentimiento no puede haber gozo. Sin embargo, cualquier creyente o congregación que camina en arrepentimiento será inundado con el gozo del Señor.

miércoles, 13 de mayo de 2015

CATADORES DE SERMONES

Quizás oíste el término “catadores de sermones”. Este término tiene casi 200 años de antigüedad. Se originó en Londres a mediados del siglo XIX. En aquella época, el gran predicador C.H. Spurgeon daba sermones a cinco mil personas cada domingo en el Tabernáculo Metropolitano de Londres. Al otro lado de la ciudad, José Parker también predicaba mensajes ungidos y otros pastores fervientes predicaban por todo Londres, dando palabras proféticas profundas y reveladoras.

Se volvió un deporte popular entre los londinenses adinerados, subir a sus carruajes y recorrer la ciudad de una iglesia a la otra, para saborear las predicaciones de estos ministros. Cada lunes en el Parlamento, se llevaban a cabo reuniones exclusivas para discutir qué predicador dio el mejor sermón y quién dio la revelación más profunda.

A estos viajeros se les llamó “catadores de sermones”. Siempre querían contar alguna nueva verdad espiritual o revelación, pero muy pocos practicaban lo que oían.

En la puerta de las Aguas en Jerusalén, sin embargo, no había una predicación elocuente ni un sermón sensacional. Esdras, el sacerdote, predicó directamente de las Escrituras, leyendo durante horas. Y a medida que la gente se paraba y oía la Palabra de Dios, su emoción crecía.

En momentos, Esdras estaba tan abrumado por lo que leía, que se detenía y “Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande” (Nehemías 8:6). La gloria del Señor descendía poderosamente y todo el pueblo levantaba sus manos para alabar a Dios: “Y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos” (8:6). A medida que la Palabra era leída: “se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra” (8:6). El pueblo se humilló delante de Dios, en quebrantamiento y arrepentimiento. Entonces, después de un tiempo, se pusieron de pie para experimentar más.

Por favor nota que esta reunión no incluyó ningún relato emocionante para tocar las emociones de las personas. No había manipulación alguna desde el púlpito, tampoco testimonios dramáticos. Ni siquiera había música aún. Este pueblo solamente tenía un oído para oír todo lo que Dios quería decirles.
Yo creo que hoy, el Señor desea moverse entre Su pueblo de la misma forma. Veo que Su Espíritu se está moviendo en las iglesias, dondequiera que haya un hambre por Su Palabra.

martes, 12 de mayo de 2015

HAMBRE DE LA PALABRA DE DIOS

"El gozo de Jehová es vuestra fuerza" (Nehemías 8:10). Cuando estas palabras fueron proclamadas, los israelitas acababan de volver del cautiverio en Babilonia. Bajo el mando de Esdras y Nehemías, el pueblo había reconstruido los muros caídos de Jerusalén. Y ahora pusieron su mirada en el restablecimiento del templo y la restauración de la nación.

Nehemías convocó a una reunión especial en la puerta de las Aguas dentro de los muros reedificados de Jerusalén. “y se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel” (Nehemías 8:1). Unos 42,360 hombres israelitas estaban presentes en esta reunión. De pies, al costado de ellos, estaban 7,300 sirvientes, incluyendo 245 cantores. En total, como 50,000 personas estaban congregadas.

Primero, vino la predicación de la Palabra de Dios. La escritura dice que el pueblo tenía hambre de oírla: “Dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés…Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender” (8:1-2).

Este pueblo no necesitaba que nadie le imponga la Palabra de Dios a la fuerza. Un consenso de hambre se había desarrollado entre ello y estaban completamente preparados para sujetarse a la autoridad de Su palabra. Ellos querían ser gobernados por ella, que sus vidas sean hechas conforme a su verdad.

Sorprendentemente, Esdras predicó a esta multitud durante cinco o seis horas, “desde el alba hasta el mediodía” (8:3). Aun así nadie notó el tiempo. “los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley” (8:3). Este pueblo estaba totalmente cautivado por la Palabra de Dios.

¡Qué escena tan increíble! Uno simplemente no ve un evento así en alguna iglesia americana hoy. Pero, puedo decirte, que el verdadero avivamiento nunca podrá suceder sin este tipo de hambre consumidor por la Palabra de Dios. Más bien, cuando el pueblo de Dios se cansa de oír Su Palabra siendo predicada, una muerte espiritual comienza y el gozo del Señor se aleja.

lunes, 11 de mayo de 2015

LA PRIMERA DE SUS SEÑALES by Gary Wilkerson

La Escritura nos cuenta que en las bodas de Caná estaban allí "seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros" (Juan 2:6). En obediencia a Jesús, los sirvientes llenaron las grandes tinajas con agua, que milagrosamente se convirtió en un sabroso y delicioso vino tinto.

Aquel vino representa la sangre redentora de Cristo. En el Antiguo Testamento, Dios usó a Moisés para convertir un río de agua en sangre, como señal de Su juicio. Ahora, en contraste, Jesús convirtió el agua en vino, presentando así, el Nuevo Pacto de Dios. A través de este acto milagroso, Él estaba indicando: "Sus ritos de purificación sólo los limpiarán por fuera, no lo más profundo de sus corazones. Para que puedas lograr eso en ti, se requiere Mi sangre limpiadora".

En pocas palabras, el camino antiguo estaba pasando a la historia, mientras Jesús nos conducía al nuevo. El maestresala de la boda, literalmente probó el vino nuevo elaborado por un milagro de Jesús. Él se maravilló: "Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora" (2:10).

Sin embargo, no fue solamente el maestresala quien fue bendecido. Todos los presentes se beneficiaron de esta asombrosa obra, incluyendo los discípulos que acompañaban a Jesús: "Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él" (Juan 2:11). Si los discípulos de Jesús necesitaban una prueba final de que Él era el Mesías, este acto milagroso lo era. Los convenció de seguirle con todo su ser.

¡Qué cuadro tan hermoso de nuestro servicio al mundo en el nombre de Cristo! El mundo está en una desesperante necesidad de que Su sangre redentora sea derramada sobre nosotros y fluya libremente en nuestras vidas a través Su sacrificio. Y a cambio, este regalo debe ser derramado sobre otros, bendiciendo al mundo como nosotros hemos sido bendecidos.

Hoy en día, muchos cristianos de han contentado sólo con recibir las bendiciones de Dios, limitando su devoción a los servicios dominicales. Otros están tan ávidos por experimentar Sus bendiciones que viajan de un avivamiento al otro, clamando: "¡Derrámalas en mí, Señor!" Toda su energía, enfoque y recursos son gastados en recibir las bendiciones de Dios, no en derramarlas sobre los demás. Es no es el punto de las bendiciones. No lo malinterpretes, es correcto y bueno ser continuamente llenos del Espíritu Santo, pero como cuerpo viviente de Cristo, somos llamados a más que sólo probar, tenemos un mandato de servir Su rica bendición a otros.

sábado, 9 de mayo de 2015

UN GRAN DESAFÍO by Jim Cymbala

Desafortunadamente, buscar al Señor de todo corazón no nos exime de ataques externos. Después de diez años de paz, el territorio de Asa fue repentinamente invadido por un enorme ejército etíope sin motivo aparente. Asa era bisnieto de Salomón y el hecho de que el siguiera al Señor no le garantizaba un camino sin problemas durante el resto de su vida.
En momentos así, aquellos que buscan a Dios han construido un depósito de fe que está listo para afrontar los nuevos problemas y saben exactamente qué hacer:

"Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre."(2 Crónicas 14:11).

La fe de Asa no era como una especie de mezcla para pastel instantánea que se obtiene de una caja. Él y el pueblo ya habían estado invocando a Dios durante una década. Esa es la razón por la que no hubo pánico. Clamaron pidiendo que el Señor se levantara, y el Señor lo hizo. Los etíopes fueron exterminados, a pesar de que el número de ellos era abrumador, “porque el temor del Señor había caído sobre ellos” (Ver versículo 14).

Este es un ejemplo clásico de uno de los principios del trato de Dios con la humanidad. Hebreos 11:6 lo expresa aún mejor: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. Quisiera recalcarlo lo suficientemente bien: Cuando buscamos a Dios, Él nos bendecirá. Pero cuando dejamos de buscarlo. . . cualquier cosa puede pasar, no importa quienes seamos, no importa la cantidad de talento que tengamos, cuántos diplomas cuelguen de nuestras paredes o qué palabra de profecía se haya proclamado sobre nosotros.

Cuando Asa y su ejército volvían de la batalla, un profeta les salió al encuentro en el camino para reforzar lo que acababa de ocurrir: “Oídme…Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; más si le dejareis, él también os dejará.” (2 Crónicas 15:2).

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Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 8 de mayo de 2015

EL DIOS QUE PROVEE FIELMENTE

Cuando disponemos nuestro corazón para obedecer la palabra de Dios, permitiendo que su Espíritu exponga y mortifique todo el pecado en nuestras vidas, el Señor mismo hace que nos regocijemos. "... y se regocijaron, porque Dios los había recreado con grande contentamiento." (Nehemías 12:43). Creo que este derramamiento de bendición incluye abundante gozo, aún en medio de nuestras pruebas. El Señor abre el cielo y nos bautiza con el "gozo de Jesús" con gritos, regocijo y cánticos, sin importar cuáles sean nuestras circunstancias.

Nehemías le recordó a un Israel lleno de gozo cómo Dios proveyó a sus antepasados cuando estaban en el desierto. El Señor derramó sobre ellos múltiples misericordias, los instruyó por su Espíritu y los guió por medio de la nube y la columna de fuego. Les proveyó sobrenaturalmente maná y agua, y de forma milagrosa, no permitió que sus vestidos ni zapatos se gastaran. (Ver Nehemías 9:19-21).

¿Qué te parecen estas bendiciones? Múltiples misericordias, dirección clara, el Espíritu de Dios enseñándote, y todas tus necesidades físicas y espirituales suplidas. ¡Todo esto me parece maravilloso! Y de hecho, todas estas bendiciones son ciertas para nosotros hoy día. El Señor, en su gran misericordia, ha prometido proporcionarlas todas a su pueblo.

Sin embargo, aún podemos escoger vivir en un desierto, como Israel lo hizo. Nehemías les señaló que sus antepasados se revelaron contra el Señor, ignorando su ley: "Pero te provocaron a ira, y se rebelaron contra ti, y echaron tu ley tras sus espaldas... Les soportaste por muchos años... pero no escucharon." (Nehemías 9:26, 30).

¿Puedes imaginarte la terrible muerte espiritual que estas personas trajeron sobre sí mismas? Cuarenta años de días festivos sin gozo ni alegría. Cuarenta años de funerales sin tan siquiera haber entrado en la tierra prometida. Estos Israelitas eran ricos en bendiciones, abundantes en bienes, no necesitaban nada, y sin embargo eran tibios en espíritu. Este es el retrato del Jehová proveedor, el Dios que fielmente provee para su pueblo, incluso cuando están endurecidos a su palabra. Los Israelitas se habían cansado de las cosas de Dios, y sólo simulaban estar en Él. En su misericordia, el Señor continuaba dirigiendo sus asuntos diarios y les proveía. Pero este pueblo nunca entraría en su plenitud. ¿No fue asombroso que sus ropas y zapatos nunca se gastaran? Ellos, simplemente, no estaban yendo a ninguna parte.

jueves, 7 de mayo de 2015

EL GOZO DE JESÚS

Donde la palabra de Dios es reverenciada, el resultado inevitable es un derramamiento genuino del "gozo de Jesús".

Nehemías y Esdras le dijeron a la multitud que había vuelto a Jerusalén: "Ustedes han estado entusiasmados con la palabra de Dios - hambrientos por ella, amándola, permitiendo que obre en sus corazones. Se han arrepentido, llorado y entristecido - y Dios se ha complacido con ustedes. Pero llegó el tiempo de regocijarse. Saquen sus pañuelos y sequen sus lágrimas. Este es un tiempo de gran gozo y alegría.”

La gloria del Señor descendió sobre Israel y el pueblo pasó los próximos siete días regocijándose: “Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a obsequiar porciones, y a gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado." (Nehemías 8:12).

La palabra hebrea para “alegría” aquí significa regocijo, gozo, júbilo, contento. Esta clase de alegría no es tan sólo el sentirse bien, sino que un gozo interior, una euforia profunda. Esa expresión de gozo puede que se vea diferente en cada uno de nosotros, porque toma lugar en nuestro interior. Pero es claro para los que nos rodean que nuestro genuino gozo viene del cielo.

Cada vez que Israel se volvía al pecado y a la idolatría, el Señor les quitaba su gozo: "Haré cesar todo su gozo..." (Oseas 2:11). "Y haré que desaparezca de entre ellos la voz de gozo y la voz de alegría…toda esta tierra será puesta en…espanto." (Jeremías 25:10-11).

A veces, Israel pretendía un gozo falso para tratar de cubrir los pecados del pueblo. Esto también lo vemos con frecuencia en muchas iglesias hoy día. Podemos ser testigos de cánticos, danzas, manifestaciones y alabanzas en alta voz - pero aquellos que aman la palabra de Dios pueden discernir si es gozo verdadero o falso.

Puedes recordar el clamor de Israel cuando bailaban alrededor del becerro de oro. Cuando Josué oyó el clamor del pueblo que gritaba dijo: "Alarido de pelea hay en el campamento." (Éxodo 32:17). Pero Moisés respondió: "No es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de débiles; voz de cantar oigo yo..." (Éxodo 32:18). Moisés estaba diciendo: “Este es grito de un pueblo que aún está en esclavitud, que no ha dominado su pecado.” El oro se ha convertido en el dios de Israel, y ha traído gritos a los labios del pueblo. Sin embargo, eran gritos de falso gozo - el alarido que señalaba el juicio inminente de Dios.

miércoles, 6 de mayo de 2015

GOZO QUE SATISFACE EL ALMA

Lo que falta en multitud de iglesias hoy en día es lo más necesario para el perdido: el gozo genuino que satisface el alma.

A menudo escucho a cristianos que dicen: “Oramos por un avivamiento en nuestra iglesia”. Pero yo digo que no puede suceder solamente con la oración, no puede haber tal despertar a menos que tanto el Pastor como la gente deseen diligentemente la Palabra de Dios, y deben someter sus vidas totalmente a ser gobernados por las Escrituras. No podemos obtener el gozo del cielo hasta que la Palabra pura nos haya convencido de pecado, rompiendo todo el orgullo, los prejuicios y la falsa dignidad.

Cuando David desobedeció las instrucciones del Señor, perdió el gozo del Señor. Ese gozo sólo podía ser restaurado por el verdadero arrepentimiento, así que oró:

“Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí… purifícame...” (Salmo 51:2-3,7). David también oró para recuperar lo que había perdido: “Vuélveme el gozo de tu salvación” (Versículo 12).

Creo que esto explica el manto de muerte que se cierne sobre muchas iglesias hoy. En resumen, hay pecado en el campamento, y es imposible mantener el gozo del Señor si el pecado está presente. ¿Cómo podría el Espíritu Santo derramar gozo sobre un pueblo que continúa dándose al adulterio, adicciones y materialismo, viviendo como los que no salvos?

La gloria del Señor fue traspasada de Silo porque el sumo sacerdote, Eli, se negó a tratar con el pecado en la casa de Dios (Ver 1 Samuel 2:22-36). Eli se había acostumbrado a la vida fácil, y si tú eres adicto al placer, no te sentirás motivado a exponer el pecado. Dios finalmente escribió la palabra "Icabod" sobre la puerta del santuario, es decir, “la gloria se ha ido”. Entonces Silo se mantiene como un ejemplo de lo que le sucede a una iglesia cuando se ignora el pecado: La gloria de Dios, incluyendo todo gozo y alegría, se disipa de los individuos y del cuerpo de Dios.

martes, 5 de mayo de 2015

MIRA EL ENEMIGO HUIR

“Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida” (Isaías 44:3)

¿Te ha traído el Señor Su Palabra que sacia la sed? Ha venido a ti en tus períodos de sequía y te ha inundado con Su Espíritu? ¿Estás bebiendo el agua pura de su Palabra?

Si es así, estás listo para reclamar otra promesa del pacto: “Mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.” (Versículos 3-4).

Como debes saber, los sauces crecen rápidamente, alcanzan altura y se propagan a lo ancho. A menudo se les ve que crecen junto a los arroyos o reservas de agua. Dios está diciendo aquí: “Porque tú eres Mi elegido, voy a derramar mi Espíritu sobre tus hijos, y haré que crezcan altos y fuertes en el Señor”.

Al leer y releer estos versos, te insto a poner en ellos los nombres de tus hijos que no están siguiendo al Señor. Reclama la promesa que Dios te hace en oración: “Señor, dijiste que derramarías Tu Espíritu sobre mi hijo. Ahora, bendice a mi hijo, [pon el nombre de tu hijo aquí]. Derrama Tu Espíritu sobre mi hija, [pon su nombre aquí]. Haz que ambos tengan sed de tu agua viva y se vuelvan a Ti”.

Finalmente, Dios dice que tus hijos darán testimonio diciendo: “Yo soy del Señor” (Ver versículo 5). ¡Qué increíble promesa!

Sin embargo, estas promesas no son para todo el que simplemente dice: “Yo soy de Cristo”. Son sólo para padres hambrientos y sedientos, aquellos que beben la Palabra de Dios diariamente, oran con regularidad, y piden que el Espíritu derrame sobre ellos Su poder y Su presencia.

Si esto te describe, entonces confía en las promesas de Dios… ¡En todas ellas! Reclámalas como tuyas, y pide en intercesión que el Señor cumpla sus promesas. Luego cubre a tu familia en oración y mira al enemigo huir.

lunes, 4 de mayo de 2015

SIMPLE OBEDIENCIA by Gary Wilkerson

En las bodas de Caná de Galilea, María, la madre de Cristo, se dio cuenta que el vino se había acabado y dio instrucciones a los siervos de Su Hijo y les dijo: “Haced todo lo que os dijere” (Juan 2:5)

Para muchos de nosotros, la llenura del Espíritu de Dios puede tener lugar en nuestro cuarto de oración o dentro de nuestro círculo de comunión. Pero muchos cristianos serán llenos sólo a medida que se esfuerzan por comenzar a obedecer los mandamientos claros de Dios. Estoy convencido de que lo que limita a muchos creyentes es una actitud despreocupada hacia la Palabra de Dios y Su voz en sus corazones. Al descuidar Su dirección para sus vidas, especialmente en relación con Sus propósitos santos, son fácilmente privados de la libertad y la confianza.

Estuve hablando con un joven cristiano unos meses atrás, cuando me dijo que había decidido irse a vivir con una pareja que no estaba casada y que estaban viviendo juntos. Yo lo desafié, diciendo: “Eso no suena como un ambiente muy saludable para ti.” Él respondió, de hecho: “Siento que es una situación segura. No creo que Dios se vaya a enojar conmigo por hacerlo”. Cuando dijo esto, no lo dijo en fe, como si lo creyera, sino como si fuera un adolescente saliendo a escondidas de la casa.

Con el tiempo, la pareja que no estaba casada se separó y pronto el joven cristiano se involucró románticamente con la mujer y al final se enredó sexualmente con ella. Cuento esta historia no con el afán de juzgar, sino como una simple ilustración: La mejor manera de ser lleno con el Espíritu de Dios es simplemente hacer caso a Su voz y obedecer Sus mandamientos. Al hacerlo, nos proporciona paz, seguridad y gozo; y nos permite hablar por Dios con autoridad. Como María le dijo a los sirvientes en la boda: “Todo lo que Él te dice que hagas, ¡Hazlo!”

Podemos correr al altar buscando el vino del Espíritu de Dios, pero para muchos la respuesta radica en la simple obediencia.

sábado, 2 de mayo de 2015

LA ORACIÓN DEL SEÑOR by Carter Conlon

En Lucas 11:2-4 Jesús nos enseñó sobre la oración. Examinemos brevemente algunos de los conceptos básicos que Él enseñó.

Padre Nuestro”: Debemos entender que ahora estamos en relación con Dios el Padre por medio de Jesucristo. Esto nos otorga el derecho a presentarnos delante de Su trono y dar a conocer nuestras peticiones.

Que estas en los cielos”: Sus caminos son más altos que los nuestros; Sus pensamientos son más altos que nuestros pensamientos. Él vive en un lugar de victoria absoluta y total. No existe posibilidad de derrota en Dios.

Santificado sea tu nombre”: Se puede confiar en El nombre y la reputación de Dios. Él es justo y nunca nos hablará nada que sea contrario a la verdad.

Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”: De la forma en que las cosas existen en Su corazón y mente es como debiesen ser en la tierra. A medida que tú y yo caminamos con Dios, vamos teniendo un creciente deseo interno de ver Su reino en gloria y poder; de ver que Su voluntad se hace en la tierra como es hecha en el cielo. Hay un cambio que debiese suceder en nuestra oración. Ya no debería ser solamente acerca de nosotros, sino que ahora debiese estar centrada en los demás. ¡Aquí es donde se encuentra el verdadero poder de la oración!

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”: Dios nos dará nuestra provisión diaria como le pedimos y reconoceremos que Él es nuestro proveedor.

Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben”: Tu y yo somos embajadores del reino del perdón. Por lo tanto, es imperativo que perdonemos a los demás, para que no seamos incapaces de representar el perdón de Dios en la tierra.

Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal”: Debemos confiar en que Dios nos guía y nos libra, reconociendo que no somos lo suficientemente inteligentes como vivir esta vida por nuestra propia cuenta. Aun lo más profundo de nuestro corazón es engañoso, y podemos crear lo que creemos es la dirección de Dios, incluso a pesar de que es en realidad la guía de nuestro propio corazón. Simplemente no debemos asumir que el camino en el que estamos es el correcto, aunque pueda parecerlo a nuestra vista. Según las Escrituras: “Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 16:25).

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Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 1 de mayo de 2015

PADRES QUE ORAN

Un día todos estaremos delante del Juez y responderemos por cómo criamos a nuestros hijos. Y en aquel momento, ninguno de nosotros será capaz de dar excusas o de culpar a alguien más. Por lo tanto, hoy tenemos que examinarnos a nosotros mismos, haciendo la pregunta: ¿Hemos criado a nuestros hijos en el temor y la amonestación del Señor? ¿Hemos modelado para ellos una vida de amor y de reverencia al Señor?

Recuerdo de niño, haber estado jugando afuera y oír a mi mamá orando por mí desde el tercer piso de nuestra casa. Su ejemplo se mantiene vívido en mi memoria. Después, cuando Gwen y yo criábamos a nuestros hijos, hacíamos lo mismo, orando por nuestros hijos según la Palabra de Dios: "Señor, haz que nuestros hijos sean como robles junto a las aguas de vida. Y haz que nuestras hijas sean como piedras labradas en tu palacio. Guárdalos a todos ellos de las maquinaciones del maligno" (ver Isaías 61:3 y Salmos 144:12).

Todo padre cristiano tiene grandes esperanzas para su hijo. Lo veo de manera regular en nuestra congregación, cuando los padres traen a sus hijos al frente para ser dedicados al Señor. Nuestro equipo pastoral ora a Dios para que Su amor y protección esté sobre estos pequeños. Luego los ungimos con aceite y le pedimos al Espíritu Santo que ponga un muro de fuego alrededor de ellos.

Pero ocasionalmente, no puedo evitar preguntarme: ¿Cuántos de estos preciosos hijos acabarán en las garras del diablo, en drogas, en crímenes, debido a que mamá o papá descuidó la atmósfera espiritual de su casa? ¿Acabarán en ruinas porque sus padres se envolvieron en sus propios problemas y nunca les dieron atención ni disciplina apropiada?

Quizás, tú seas un padre que sufre porque tu hijo adulto o tu hija ya no sirve al Señor. O quizás tu corazón está quebrantado debido a que tu hijo joven está enganchado en las drogas o alcohol. Viste cómo tu hijo, que una vez fue tierno, se llenó de amargura, se endureció y se perdió.

Este mensaje no pretende condenarte. Nadie puede traer de vuelta su pasado. Pero sí tengo una pregunta para ti. Al mirar hacia atrás, cuando lo criabas, hazte las siguientes preguntas: ¿Fuiste un verdadero guardián en tu casa? ¿Cubriste diariamente en oración a tus hijos, o estabas demasiado ocupado? ¿Dejaste que tus hijos te intimidaran?

Todo eso ya está en el pasado. Pero, aún queda algo que puedes hacer: Todavía tienes un llamado de orar diligentemente por la salvación de tu hijo. Es correcto, tú puedes recuperar hoy en oración aquello que quizás perdiste años atrás. Todavía puedes buscar el rostro de Dios, darle a tu ser querido un baño de oración e invocar sobre él la convicción de pecado del Espíritu Santo para que vaya a la cruz.