martes, 31 de marzo de 2015

GUARDANDO LA FEGUARDANDO LA FE

El Señor desea un pueblo que mantenga la fe aun cuando sufra la pérdida de todas las cosas.

"Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos...y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos." (Hebreos 10:32,34)

Esto se refiere al pueblo de Dios que ha sido grandemente afligido "después de haber sido iluminados". ¡Ellos vieron la luz! Perdieron sus bienes, pero la fe los hizo gozosos porque sus ojos estaban puestos en una "mejor y perdurable herencia".

Si perdieras todas tus posesiones terrenales, ¿dejarías de confiar?

Pablo mantuvo la fe en las buenas y en las malas. En sus días finales, él pudo gloriarse: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe" (2 Timoteo 4:7). Él pudo decir: "Satanás envió mensajeros para pelear conmigo en Jerusalén, Damasco, Asia, Éfeso, Antioquía y Corinto, pero yo guardé la fe. En cinco ocasiones los judíos me golpearon con treinta y nueve azotes. He sido puesto en prisión muchas veces, azotado con varas tres veces, apedreado, robado, aún por los de mi nación, pero mantuve la fe".

"En ocasiones, he estado tan cansado, lleno de dolor, con hambre, con sed, con frío y desnudo, preocupaciones de todo tipo, sin embargo, he guardado la fe. He estado preocupado, perplejo, angustiado, perseguido, pero nunca abatido, nunca destruido, nunca sacudido en mi fe".

Estas palabras nos sostendrán en los días venideros: "No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová" (Salmos 112:7).

"Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada. Desde ahora y para siempre" (Salmos 121:7-8).

"Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto" (Salmos 27:5). "E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás" (Salmos 50:15).

lunes, 30 de marzo de 2015

CONOCIENDO AL VERDADERO JESÚS by Gary Wilkerson

Creo que nunca fue más importante que la Iglesia y el mundo conozcan al verdadero Jesús que en este preciso instante. Cuando digo "el verdadero Jesús", me refiero a la única fuente capaz de satisfacer todas las necesidades y anhelos humanos; todo deseo de ser amado, conocido y aceptado; toda esperanza de tener una vida de valor, dignidad y propósito.

Estas cosas no pueden ser halladas en el mundo. Nuestra cultura está completamente enfocada en la fama del tipo "ídolo americano", que nos dice que sólo el dinero, las apariencias o la popularidad podrán satisfacernos. Como amadores de Dios, sabemos que nuestros deseos más profundos sólo pueden ser satisfechos por Cristo.

Y aun sabiendo esto, nosotros en la Iglesia, tratamos de reducir a Jesús a nuestra propia imagen. Muchos queremos un Jesús que nos acomode: un Jesús republicano del ala derecha o un Jesús democrático de tendencia liberal. También tenemos al Jesús negro, al Jesús marrón, al Jesús blanco (al cual llamo "el Jesús del Holiday Inn", aquél de cabello rubio secado con secadora, que parece que está flotando en el aire).

Cuando digo "el verdadero Jesús", me refiero a aquel que satisface toda sed y hambre del ser humano. Él no puede ser reducido a algún concepto limitado, porque la Biblia dice que Cristo puede ser conocido sólo en Su plenitud. Se requiere todo el consejo de Dios, la figura bíblica completa para que nosotros recibamos, conozcamos y sirvamos fielmente a Jesús. "De su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia" (Juan 1:16). En resumen, nosotros somos capaces de caminar en la gracia de Cristo solamente a medida que le conocemos plenamente. Cualquier otra cosa es un caminar reducido de fe. Juan también dice: "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron" (Juan 1:11). Esto habla del rechazo a Cristo por parte de los judíos. Pero, ¿cuánto de nuestro Señor ignoramos hoy en día? ¿Enfatizamos algunas de sus enseñanzas sobre otras porque algunas son incómodas? ¿Hasta qué punto no hemos aceptado a Jesús en Su plenitud?

viernes, 27 de marzo de 2015

EL AMOR DEL PADRE

El Nuevo Testamento tiene mucho que decir sobre el castigo [corrección educativa]: “y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?” (Hebreos 12:5-7).

Jesús mismo declaró: “Yo reprendo y castigo [corrijo] a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete” (Apocalipsis 3:19).

Pablo escribió: “Mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Corintios 11:32).

El Antiguo Testamento, también, habla de castigo: “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere” (Proverbios 3:11-12).

Lo que estás pasando como un hijo de Dios no es un accidente o una calamidad aislada. Cada dificultad, cada prueba de fuego está bajo Su cuidadoso escrutinio y hay un propósito para todo. Es “para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad” (Hebreos 12:10).

La disciplina puede parecer dolorosa, como si alguna cosa extraña nos estuviera pasando. No produce gozo, pero después que pasa produce el “fruto apacible de justicia”. Sin embargo, sólo aquellos que quieren aprender y están dispuestos a ser entrenados por ella obtendrán sus frutos.

Satanás te hablará como lo hizo con Job: “¡Los justos no sufren! Si Dios te oye, si Él te salvó, si Él te amó y si sus promesas son verdaderas, debes ser rescatado inmediatamente. Su sufrimiento no debe ser tan prolongado. ¿Dónde está tu Dios? ¿Es esto lo que ganas con tu fe?”

¡Amado, que tu fe no naufrague! ¡Satanás es un mentiroso! Estás sufriendo porque Dios te ama, porque Él tiene cuidado de ti! Pediste al Señor que te haga más como Él y sólo Él sabe lo que se necesita. Él sabe lo que está a punto de destruirte y sabe exactamente cuándo hacer una vía de escape. Él no va a actuar hasta que sea Su tiempo.

¡No desmayes! Dios tiene todo bajo control, incluido aquel dolor, esa enfermedad persistente. ¡Es posible que no llegues hasta el final si Él lo quita ahora mismo! Como Pablo, tienes una espina que mantiene el orgullo lejos.

jueves, 26 de marzo de 2015

EL FUEGO DEL REFINADOR

Todos los profetas del Antiguo Testamento predijeron que el pueblo de Dios de entraría en el fuego purificador. “Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro.”(Zacarías 13: 9).

“Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia” (Malaquías 3:2-3).

Dios le dijo a Jeremías: “¿No es mi palabra como fuego?” (Jeremías 23:29). Y Jeremías dijo: “había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos” (Jeremías 20:9). ¡Dios está enviando una vez más palabra de fuego purificador, tan ardiente como las brasas sobre Su altar! Él está aumentando el calor. Verás cómo cada vez más el Señor envía santos profetas que han sido purificados como mensajeros. “Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno” (Malaquías 4:1).

Siempre que la plata o el oro se refinan por fuego, todas las impurezas, aleaciones, metales de inferior calidad, suciedad, pequeñas manchas de residuos y escorias salen a la superficie. Satanás viene cuando Dios te tiene en este proceso de purificación y estás aprendiendo de Su Palabra al rojo vivo. A medida que las impurezas son sacadas a la superficie y la corrupción oculta es separada por el fuego, el diablo dice: “Mira en el crisol y dime qué es lo que ves. Suciedad e impurezas de todo tipo. Cuanto más ardiente es el mensaje, más suciedad aparece. ¡Mírate, un crisol de fundidor lleno de suciedad y corrupción! ¡Nunca lo vas a lograr! ¡Has estado aprendiendo de la Palabra durante años y todo lo que tienes es suciedad!”

Tu le respondes: “Diablo, ¿Ves a Aquel que está sentado a mi lado? Ese es mi Maestro, el Refinador. Él está avivando las llamas y es Él quien me puso en este fuego. Y, diablo, ¡Esa escoria es sólo superficial! ¡Debajo de eso, el crisol completo está lleno de oro! El Señor nos está preparando. ¿Ves lo que tiene en su mano? Es un colador, y cuando esté listo, va a quitar la suciedad de la parte superior del crisol y lo va a seguir limpiando hasta que un día mirará dentro y sonreirá… ¡Porque verá Su propio rostro reflejado, allí mismo, reflejado en mí! "

miércoles, 25 de marzo de 2015

LA GRAN NUBE DE TESTIGOS

Dios nos ha dado una poderosa arma para usar contra cualquier ataque a nuestra fe. “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (Hebreos 12:1).

Quita la vista de aquellos que caen a tu alrededor. ¡En lugar de eso, fija tus ojos en la “grande nube de testigos” que ya han llegado a la gloria! ¡Este versículo representa un ejército de santos victoriosos de todas las épocas que están arriba de nosotros, como si estuvieran sentados en tribunas, animando a los santos que aún quedan en la carrera! Escucha su grito: “¡Quita aquel pecado; hay victoria! ¡Ganamos! ¡Luchamos hasta la muerte y no caímos…porque Dios nos guardó! Nuestra fe nunca flaqueó. ¡Corre con paciencia, continúa, la verdad funciona! ¡Somos vencedores!”

¡Sea que unos pocos predicadores caigan, sea que unos pocos miles de predicadores caigan, sea que aquellos en quienes confías caigan! ¿Acaso eso significa que el diablo está ganando poder? ¿Significa que sólo habrá unos pocos victoriosos? ¡Mira hacia arriba y ve la gran nube de testigos, todos vestidos de blanco!

¿Valió la pena todo? Pregunta a Noé. “¡Toda mi generación cayó! Sólo ocho de nosotros guardamos la fe, pero no nos rendimos por 120 años a pesar de la violencia, el pecado desenfrenado y la burla. Tú también puedes vencer.”

Dile al diablo: “Si el pecado es tan todopoderoso y dices que todos son unos farsantes, entonces ¿qué pasa con esa gran nube? ¿De dónde vino ese ejército de testigos? Si el pecado es tan fuerte, ¿Cómo es que muchos fueron libertados? Mira a ese ejército triunfante de testigos, agitando palmas y llevando coronas de justicia. ¿Cómo lo hicieron?”

“Satanás, tu robaste y arruinaste sus hogares, enviaste tus secuaces a tirar a sus hijos en los ríos, los cortaste en pedazos, les cortaste sus cabezas, clavaste espadas en sus vientres, los azotaste y los golpeaste, cortaste sus gargantas, y sin embargo no sucumbieron. ¡Su fe prevaleció!”

martes, 24 de marzo de 2015

LA FEROZ GUERRA DE LA FE

Amados, estamos en una guerra feroz, una lucha de vida o muerte por nuestra fe. Satanás está decidido a hacer naufragar y destruir la fe de los escogidos de Dios, y mientras más fuerte sea tu fe, mayor será su ataque en tu contra.

Cuando la fe ha sido destruida o se pierde, los creyentes se debilitan y se vuelven a la idolatría y la maldad. Pablo advirtió que algunos habían hecho a un lado su fe. Le encargó a Timoteo que pelee la buena batalla diciéndole: “Aférrate a tu fe en Cristo y mantén limpia tu conciencia. Pues algunas personas desobedecieron a propósito lo que les dictaba su conciencia y, como resultado, su fe naufragó” (1 Timoteo 1:19 NTV).

También advirtió a Timoteo: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4: 1). Junto con Timoteo, Pablo advirtió a la iglesia que Satanás intentaría derribar la fe de algunos. “Que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos” (2 Timoteo 2:18).

Pedro sufrió un feroz ataque de Satanás en contra de su fe. Su fe enfureció tanto al infierno, que el diablo pidió permiso para zarandearlo a ver si permanecería en pie. “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte.” (Lucas 22:31-32).

Un cristiano con fe inquebrantable es marcado como el “Enemigo Número 1” en el infierno y la razón es la siguiente: Por la fe y el poder que libera, someten reinos; nace la justicia; obtienen las promesas de Dios; cierran bocas de leones; apagan el fuego satánico y escapan de la espada. En su debilidad los fieles son hechos fuertes y se vuelven valientes en la batalla, haciendo que el ejército del demonio huya. Estos fieles despiertan a los muertos y no se rinden cuando son torturados. Soportan gozosos las burlas, palizas, lapidaciones, y, si se les encierra en la cárcel, cantan.

¡La fe sustenta a los que la poseen!

lunes, 23 de marzo de 2015

TODO ES NUEVO by Gary Wilkerson

Como pastor, he notado que hay un problema común en la mayoría de la gente se sienta en mi oficina para consejería. “He fallado a los estándares de Dios”, dicen cansados. “Mi pecado me ha separado de la comunión con el Señor”. Ellos piensan que sus pecados hacen que el Espíritu Santo se aleje aleteando como una paloma para luego revolotear en el aire hasta que sus corazones estén bien.

Todos estos son creyentes sinceros, sin embargo, no podrían estar más equivocados acerca de Dios. ¡Cuando pecamos, es cuando necesitamos aun más la comunión de Cristo! Jesús no nos abandona en nuestro pecado. Él intercede por nosotros, yendo al Padre y enviando al Espíritu para recordarnos de Su gracia, una gracia que se basa en Su sangre derramada, no en nuestro desempeño.

Sí, la Biblia y el Espíritu Santo convencen de pecado, pero no hemos de estar preocupados por el resultado de nuestro pecado. La gracia de Dios es más poderosa que cualquier demonio, nuestra naturaleza pecaminosa, o cualquier montaña de culpa. ¡Así que el resultado de nuestro pecado es descansar en Él! No tenemos que restablecer la comunión con Él, porque Él ya está trabajando en convencernos de pecado, lavarnos y limpiarnos. ¡Él nunca nos deja; Su obra divina en nosotros nunca se detiene, incluso cuando dejamos de ser piadosos!

Esto significa que ya no estás bajo la ley del pecado, sino que has sido puesto en libertad para caminar en el Espíritu por la gracia. Tu viejo hombre se ha ido; todas las cosas son hechas nuevas. Ya no tienes que decir: “No puedo hacer lo que quiero hacer”. Tu lema ahora es: “Puedo hacer todas las cosas a través de Cristo que me fortalece” (Ver Filipenses 4:13). Sí, tu puedes, y no en tu propia capacidad, sino a través de Cristo, que te ha limpiado y te ha llamado a la justicia por Su gracia.

“Porque Dios ha hecho lo que la ley, debilitada por nuestra naturaleza pecaminosa, no podía hacer” (Ver Romanos 8:3). No podemos trabajar duro para lograr nuestro camino a la justicia. Dios ha establecido Su justicia en nosotros a través de Su Hijo, “para que se cumpliera totalmente la exigencia justa de la ley a favor de nosotros, que ya no seguimos a nuestra naturaleza pecaminosa sino que seguimos al Espíritu” (Romanos 8:4 NTV).

¿Estás ansioso? ¿Atormentado por tus fracasos? Te preguntas: “¿Existe realmente lo que llaman libertad para mí? ¿Funciona esta vida cristiana?” Jesús responde: "Tú has sido hecho libre”. Esta es la realidad que Dios declara acerca de ti.

Repite esta oración: “Dios, sé que has hecho todo esto por mí, pero he vivido como si no lo hubieses hecho. Establécelo en mi corazón ahora. Puedo caminar en el Espíritu sabiendo que Tú has hecho todo para hacerme justo. ¡Amén!”

sábado, 21 de marzo de 2015

EL DOLOR DE LA HIPOCRESÍA by Nicky Cruz

Nunca voy a entender cómo es que algunas personas pueden decir que Jesús es su Salvador y aun así vivir como si nunca hubiesen experimentado Su gracia salvadora. Cómo pueden pedirle a Dios que los redima mientras viven vidas sin arrepentimiento ni remordimientos. Cómo pueden hablar como si conocieran a Cristo cuando sus acciones muestran claramente que no saben nada acerca de Él.

Este tipo de personas le hacen más daño al reino, que todo lo que Satanás podría aspirar a lograr jamás. Ellos son grandes aliados del enemigo en un mundo que ya busca la manera de subestimar las declaraciones de Cristo. Pablo nos dice: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente” (Romanos 12:2). Durante demasiado tiempo, los cristianos se han amoldado a las costumbres del mundo. Hemos permitido que el mundo no sólo nos afecte, sino que nos infecte por completo. Que tome el control de nuestros corazones y mentes, y nos mantenga atados al pecado, incluso a pesar de que nos convencemos a nosotros mismos de que somos libres.

Pero Jesús promete transformar nuestros corazones y mentes, renovarnos y cambiar nuestra forma de pensar, de vivir y de actuar. Si no le hemos permitido que haga eso, no lo hemos aceptado realmente.

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio”, escribió David, “y renueva un espíritu recto dentro de mí.” (Salmo 51:10). Estas palabras deberían representar el deseo de todo seguidor de Cristo. Debería ser nuestra oración diaria. Pedirle a Dios un nuevo corazón y una nueva mente, suplicar una vida pura, luchar momento a momento por vivir con mayor misericordia y gracia e inocencia, para llegar a ser más como Jesús cada día que pasa.

Cuando el mundo nos mira, lo que ve definirá su perspectiva de Dios. Definirá la manera en que perciben a nuestro Padre celestial, lo que piensan de Él, y cómo llegan a comprender Su bondad y gracia. Somos embajadores del reino de Dios en un mundo perdido y caído. Y nuestras acciones, tanto buenas como malas, reflejarán directamente a Dios.

__________
Nicky Cruz, evangelista internacionalmente conocido y prolífico autor, se volvió a Jesucristo de una vida de violencia y crimen después de encontrarse con David Wilkerson en la ciudad de Nueva York en 1958 La historia de su dramática conversión fue contada por primera vez en el libro “La Cruz y el Puñal” escrito por David Wilkerson y más tarde en su propio best seller “Corre, Nicky, Corre”.

viernes, 20 de marzo de 2015

¡NO TE QUEDES ATRAPADO EN BABILONIA!

¡Babilonia está cayendo! Ese mundo mercantilista de ambición y ego está colapsando. "Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas" (Apocalipsis 18:4).

Hemos espiritualizado tanto a Babilonia, que nos perdimos una verdad simple y fundamental. Se menciona en Apocalipsis 18 e incluye "deleitarse" y "enriquecerse" (ver Apocalipsis 18:3).

No hay nada malo con que los mercaderes se hagan ricos. Pero Babilonia representa un espíritu de codicia, un espíritu tan poderoso, tan malo e influyente, que dice: "La gente no importa, ¡todo lo que importa al final es el balance financiero!"

Los mercaderes van a llorar en aquel día de terror, no por las multitudes que se estén quemando en un holocausto, sino porque habrán perdido su máquina de hacer dinero. Al distrito financiero "Wall Street", se le ha llamado: "Capital de la codicia", pero este espíritu no está limitado a un lugar; está arrasando con toda la sociedad en general, ¡inclusive con la Iglesia!

El Espíritu Santo está diciendo: "No dejes que tu codicia haga más ricos a los mercaderes. No seas arrastrado por el gastar y el endeudarte. Frena tus apetitos. ¡Ya es suficiente! Sal del molino de codicia de Babilonia. ¡Sacúdete de ese espíritu que desea enriquecerse y tener cada vez más posesiones! No participes del pecado de Babilonia, el cual es comerciar con un espíritu de codicia".

¡Qué asombrosa preparación!: Jesús me quiere con Él. Desde el día en que se fue de la Tierra, Él ha estado haciendo los preparativos para encontrarme con Él en el cielo.

¡Gracias Dios, por otra gran preparación! Jesús dijo: "Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis" (Juan 14:2-3).

Estoy profundamente fortalecido por dicho amor. ¡Él está preparando para mí; y yo, a cambio, deseo prepararme para Él!

jueves, 19 de marzo de 2015

NO AMÉIS AL MUNDO

La Palabra dice: "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo" (1 Juan 2:15). Jesús advirtió: "Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee" (Lucas 12:15).

Las cosas, nuestras posesiones, nos pueden atar a este mundo. Mientras el cielo y el infierno se están preparando para la guerra, nosotros nos vamos de compras. ¡Los valores eternos están en juego! El final de todo lo que conocemos está cerca, ¡y nosotros estamos ocupados jugando con nuestros juguetes!

La Escritura dice que en los días de Noé "estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca" (Mateo 24:38). Y que en los días de Lot "compraban, vendían, plantaban, edificaban" (Lucas 17:28).

Ahora bien, esta actividad no era mala en sí misma. Estoy seguro de que el mismo Noé debía comprar y vender. ¡Después de todo, él estuvo envuelto durante 120 años en un proyecto de construcción! Pero la clave en todo esto está en que estas personas hacían todas estas cosas hasta el mismo día del juicio, así que nadie estaba oyendo, atendiendo ni preparándose. ¡Nadie se estaba desprendiendo del espíritu de esclavitud a los bienes materiales!

Recientemente, un amigo misionero, escribió en una carta enviada desde Hong Kong, que él acogió a dieciocho estudiantes chinos para que duerman en su pequeño apartamento. Los estudiantes, que estaban huyendo del comunismo, no tenían dinero y sólo tenían lo que llevaban puesto.

Estos cristianos son un ejemplo de personas que han "soltado". No huían de su país porque querían el materialismo occidental. Por el contrario, ¡ellos sólo querían ser libres! Querían vivir en un país ¡donde el alma es libre para adorar!

En contraste, la Iglesia no está escapando, sino profundizando más; en sus televisores, sus reproductores de video, sus propias conveniencias, su "buena vida".

Resuenan en mi alma las asombrosas palabras que Jesús les dio a sus siervos, al decirles que de toda palabra ociosa "darán cuenta" (Mateo 12:36). Si hemos de dar cuenta de toda palabra, ¿no estamos también llamados a dar cuenta de todo tiempo ocioso y todo dinero derrochado?

Todos estaremos delante del Señor y rendiremos cuenta. De modo que es mejor preguntarnos ahora: ¿Cuáles son mis razones? ¿Por qué soy tan descuidado? ¿Por qué tan egoísta? ¿Por qué tan derrochador?

miércoles, 18 de marzo de 2015

EL CAMPO DE BATALLA FINAL

“Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Apocalipsis 12:12).

Escucha con tu espíritu estas palabras: Satanás sabe que le queda poco tiempo, porque ha "descendido" a la Tierra. ¡Este planeta es el campo de batalla final! Él ha preparado sus fuerzas y su estrategia ya está en marcha.

¡Todo el infierno es una gran red satánica de operaciones!
Amado, el principal objetivo de Satanás son los escogidos de Dios. No es la nación apartada y apóstata de Israel, tampoco lo es una iglesia tibia y satisfecha en sí misma, sino más bien, ¡la novia sin mancha de Cristo! Un pueblo escogido, santo, compuesto por judíos y gentiles comprados por sangre, ¡la verdadera Iglesia!

Satanás va a engañar de tal forma a los impíos, que éstos no se arrepentirán aún ante el juicio más severo de Dios. "Espíritus de demonios, que hacen señales...para reunirlos a la batalla...del Dios Todopoderoso" (Apocalipsis 16:14). Ellos no se volverán al Señor, ni siquiera si infierno los mirara a los ojos. ¡Sólo un pueblo completamente engañado podría blasfemar contra Dios bajo un sol abrasador que consume!

El punto principal de mi mensaje es este: Mientras todo el cielo y todo el infierno están en alerta, y en todo el ámbito espiritual los preparativos para la hora final están furiosos, ¡millones de cristianos están profundamente dormidos! Esta perezosa y soñolienta falta de interés espiritual de los últimos días tiene que ser el origen del desconcierto, ¡tanto de los ángeles como de los demonios!

Los discípulos se quedaron dormidos mientras el Señor agonizaba en el huerto y eso ha cambiado mucho hoy. Estos seguidores no estaban preparados. Ellos durmieron, luego abandonaron al Señor y huyeron.

Juan el Bautista fue delante de Jesús "para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto" (Lucas 1:17). El apóstol Juan vio la Ciudad Santa, la Nueva Jerusalén, consistente en un pueblo: "dispuesta[o] como una esposa ataviada para su marido" (Apocalipsis 21:2). Amados, la Palabra es sumamente clara: ¡Debemos estar preparados!

martes, 17 de marzo de 2015

SILENCIO EN EL CIELO

Vivimos en los días de la preparación final. En el cielo, el infierno y la tierra una tremenda actividad está erupcionando a medida que la creación se anticipa a la culminación de la historia del hombre.

Si el Espíritu Santo quitara las escamas de nuestros ojos, nosotros, los creyentes estaríamos gozosos y horrorizados al mismo tiempo por lo que veríamos. Clamaríamos: "¿Qué está sucediendo? ¿Por qué están todos tan apresurados, tan determinados, tan intensos? ¿Qué está a punto de suceder?"

¡Ahora mismo los cielos están encendidos de anticipación! Sin lugar a dudas, un conflicto final está en camino, un tiempo en el que todos los enemigos serán puestos debajo de los pies de nuestro Señor. ¡Dios está muy ocupado en este preparativo!

Si el velo que está separando lo físico de lo espiritual pudiera ser levantado por un momento, ¡qué escenario tendríamos ante nuestros ojos! Por donde miráramos, veríamos que se están llevando a cabo preparativos. Estos preparativos sólo pueden ser vistos cuando se nos permiten ver destellos en lo eternal. Y, sin especular, podemos ver lo que Dios ha revelado en Su Palabra acerca de esta preparación final que se lleva a cabo en el cielo.

Apocalipsis 6:1 dice que el Cordero abrió un sello y hubo "voz de trueno". Pero, más adelante, aparece una de las declaraciones más alucinantes de toda la Palabra de Dios: "Se hizo silencio en el cielo como por media hora" (Apocalipsis 8:1).

Ningún ser angelical clamaba: "¡Santo, Santo!" Ningún coro cantaba, ¡ningún sonido era oído en todo el reino eterno de Dios! Literalmente, los cielos fueron sacudidos por este trueno santo, pero luego Dios estuvo en silencio. ¿Por qué el silencio? y, ¿por qué media hora?

El profeta Zacarías nos provee una clave: "Y Jehová poseerá a Judá su heredad en la tierra santa, y escogerá aún a Jerusalén. Calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha levantado de su santa morada" (Zacarías 2:12-13).

Acá vemos a Dios listo para reclamar Su heredad. Todas las cosas han sido puestas en su lugar. Delante de Él, de pie, se encuentran siete ángeles de juicio, esperando instrucciones para ir y castigar la Tierra. El tiempo señalado desde la fundación del mundo, ya ha llegado.

Las palabras usadas en las Escrituras, acá hablan de un silencio santo, de una gran calma antes de la tormenta. Y este silencio es demasiado santo, demasiado incomprensible para la mente humana. Ni siquiera podemos especular el porqué, en este período, justo antes del juicio final, Dios en Su cielo, está en silencio.

lunes, 16 de marzo de 2015

NO ESTÉS ANSIOSO by Gary Wilkerson

Déjame hacerte una simple pregunta: ¿Has sido libertado? Probablemente pienses: "¡Por supuesto! Yo fui redimido y santificado por Jesús y vivo para Él. Ese es el testimonio de todo creyente".

Ahora toca la siguiente pregunta: ¿Tu vida diaria refleja la libertad gloriosa que acabas de describir? ¿O eres como las multitudes de cristianos que sirven, los cuales están en un círculo vicioso espiritual? ¿Tu caminar cristiano está en constantes subidas y bajadas, luciendo espiritual un momento y carnal al siguiente momento?

Aceptamos por fe las grandes verdades teológicas sobre la obra de Jesús para nosotros: la salvación, la redención, la santificación y la liberación. Sin embargo, para la mayoría de nosotros, éstas son "verdades espirituales" de otro mundo. Cantamos y nos regocijamos en la Iglesia por lo que Jesús hizo por nosotros, pero Su regalo de libertad, ¿es una realidad en nuestro diario vivir?

En ocasiones, todos luchamos por mantenernos puros en nuestros pensamientos y acciones. Cada vez que fallamos en nuestro caminar, lo cual es frecuente, nos preguntamos: "¿En verdad Dios me hizo libre?" Si tu respuesta a ello es "no", si te sientes atrapado en una vida que sube y baja, quizás te preocupa tu posición en Dios. Probablemente, en ocasiones, hasta cuestionas tu propia salvación. Amigo, eso no es libertad. Entonces, ¿qué significa verdaderamente haber sido hecho libre en Cristo?

La primera evidencia de esto, viene de Jesús, quien dice: "¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?...Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas" (Mateo 6:27,33).

Últimamente, me he puesto ansioso por algo muy real: ¡Mi edad! En mi década de los veinte años, veía a mi papá en sus cincuentas y pensaba: "Él es tan anciano". Ahora que yo estoy en mis cincuentas, y hace tiempo estoy en la segunda mitad de mi vida, me estoy comenzando a aterrar. ¿Qué me dice Jesús en mis preocupaciones?: "Gary, ¿puedes acaso añadir siquiera una hora a tu tiempo de vida? No estés ansioso".

Cristo nos ofrece las mismas palabras a todos los que estamos preocupados por nuestras vidas espirituales: No estés ansioso. A pesar de cuán quebrantado y tambaleante te sientas acerca de caminar con Él, Él declara: "Eres una nueva criatura". En el momento en que elegiste seguir a Jesús, Él te hizo nuevo, y eso nunca cambia, aun cuando pienses que te has apartado demasiado, Jesús dice lo contrario: "No estés ansioso. Yo te he provisto de todo lo que necesitas para tener comunión conmigo".

sábado, 14 de marzo de 2015

ORACIÓN DE AVIVAMIENTO by Jim Cymbala

Los avivamientos nunca han sido dominados por la predicación elocuente o brillante. Si uno hubiera cronometrado el tiempo de las reuniones, habría descubierto que se dedicaban muchos más minutos a la oración, al llanto y al arrepentimiento, que a las predicaciones. En el “avivamiento de oración” de 1857-59 prácticamente no se predicaba. Sin embargo, parece ser que se produjo la cosecha más grande de cualquier despertar espiritual de la historia Norteamericana: se estima que hubo aproximadamente un millón de convertidos a lo ancho de los Estados Unidos, de una población nacional que en esa época solo llegaba a los treinta millones. Esa proporción equivaldría a que unos nueve millones de estadounidenses hoy en día cayeran de rodillas en arrepentimiento.

¿Cómo sucedió esto? Un callado hombre de negocios llamado Jeremiah Lanphier empezó una reunión de oración los días miércoles al mediodía en una iglesia holandesa reformada aquí en la ciudad de Nueva York, a menos de medio kilómetro de Wall Street. La primera semana se presentaron seis personas. La semana siguiente asistieron veinte. La semana siguiente, cuarenta…y decidieron hacer reuniones diarias en lugar de semanales.

“No había fanatismo, ni histeria, solo un increíble movimiento de personas hacia la oración”, informa J. Edwin Orr. “En los servicios no se predicaba, en lugar de eso, cualquiera tenia la libertad de orar”.

Durante la cuarta semana, ocurrió el pánico financiero de 1857; se produjo la caída de la bolsa de valores y quebraron los primeros bancos. (Al cabo de un mes, más de 1400 bancos habían quebrado). La gente comenzó a invocar a Dios con mayor seriedad que nunca. La iglesia de Lanphier comenzó a hacer tres reuniones de oración al mediodía, en tres cuartos diferentes. La Iglesia Metodista de John Street, a pocos pasos al este de Broadway, también se llenó de gente. En poco tiempo, el Teatro Burton en la calle Chambers estaba repleto con tres mil personas cada mediodía.

El mismo escenario pronto se replicó en Boston, New Haven, Filadelfia, Washington y en el Sur de los Estados Unidos. Al llegar la siguiente primavera dos mil habitantes de Chicago se reunían cada día en el Teatro Metropolitano para orar. Un joven de 21 años, recién llegado a la ciudad, sintió su primer llamado a la obra cristiana en esas reuniones. Le escribió a su madre para decirle que iba a comenzar una clase de escuela dominical. ¿Su nombre? ¡Dwight L. Moody!

¿Alguno piensa que en los Estados Unidos de la actualidad hacen falta predicadores, libros, traducciones de la Biblia, y prolijas declaraciones doctrinales? Lo que falta en realidad es el fervor para invocar al Señor hasta que abra los cielos y se muestre en poder.

__________

Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 13 de marzo de 2015

UN SOLO PASO

¿Es posible amar realmente al Señor, tener un corazón para Dios, invertir tiempo y dinero en Su obra, poner a Dios primero que todo, dedicarse a Él, y todavía tener áreas de desobediencia a la clara Palabra de Dios?

Salomón quería con todo su corazón la sabiduría divina y el discernimiento para conocer la diferencia entre lo bueno y lo malo. Dios se le apareció en un sueño y le dijo: “Pide lo que quieras que yo te dé” (1 Reyes 3:5). A Salomón se le dio un “corazón entendido…para discernir entre lo bueno y lo malo” (3:9). Pero Dios agregó esta advertencia: “Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días” (3:15). ¡Salomón escuchó un poderoso mensaje de Dios mismo! Tenía los mensajes de su padre David todavía resonando en su mente y también el ejemplo del pecado de su padre y el juicio subsecuente. Tenía la ley y los jueces, incluidos Débora, Samuel y el profeta Natán. David le advirtió: “Guarda los preceptos de Jehová tu Dios…observando sus estatutos y mandamientos…de la manera que está escrito en la ley de Moisés” (1 Reyes 2:3)

Salomón conocía la Palabra de Dios, y como resultado de todo lo que Dios le reveló… ¡escribió mas de mil cantares y tres mil proverbios! En sus proverbios, el advirtió acerca del poder de la mujer extraña: “Mas su fin es amargo como el ajenjo, agudo como espada de dos filos. Sus pies descienden a la muerte; sus pasos conducen al Seol” (Proverbios 5:4-5). ¡Oh, como conocía la Palabra de Dios! Cuán bueno era al predicarla a otros. Líderes mundiales venían a consultarle a él. Pero así de sabio, con poder de discernir y bendecido por Dios como era, todavía se aferraba a áreas de desobediencia en su vida.

Salomón dio un solo paso de desobediencia que eventualmente lo convirtió en un hombre endurecido, a prueba de sermones y guiado por sus deseos. Consideró que era tan solo un pequeño desliz cuando tomó a la hija de Faraón como su esposa, para él era solo un casamiento por conveniencia. Él “tomó la hija de Faraón, y la trajo a la ciudad de David” (1 Reyes 3:1). ¡Ella era la mujer extraña contra la cual Salomón advertía en Proverbios, la mujer cuya puerta guía al infierno! La hija de Faraón representa ese solo cordón que todavía te sujeta a algo de este mundo, un solo, único pecado asediante que no ha sido rendido: ¡Esa sola transigencia que siempre parece ser justificable!

jueves, 12 de marzo de 2015

ÁNIMO PARA TRABAJAR

La oración y la humildad, junto con un odio por el pecado, producen un “ánimo para trabajar”. “Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar.” (Nehemías 4:6). Los verdaderos avivamientos de santidad siempre producen trabajadores. Libros y seminarios y conferencias no lo hacen… ¡Pero el avivamiento lo hace!

Cuando Dios está haciendo algo genuino entre Su pueblo, Satanás conspira contra ellos. “Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho; y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño.” (Nehemías 4:7-8).

¡El enemigo se enojó mucho y conspiró para subir contra ellos para luchar y para obstaculizarlos! Su táctica era infiltrarse en secreto en medio de ellos acercándose sigilosamente de forma inesperada. “No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos, y hagamos cesar la obra” (Versículo 11).

Planearon poner en medio de ellos un ejército secreto de personas falsas encubiertas. El enemigo no hizo un ataque abierto, repentino o frontal, sino que dijo: “¡Vamos a llegar desde en medio de ellos!”

¡La táctica era sabotaje interno! El enemigo dijo: “Nunca sabrán lo que está sucediendo”.

Y la estrategia de Satanás nunca ha cambiado. Incluso ahora está enviando sus “ángeles de luz” en las reuniones alrededor del mundo con sabotaje y seducciones doctrinales.

¿Cómo podemos detectarlos? ¿Cuál es nuestra salvaguardia? “Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche” (Nehemías 4:9). La clave aquí es un intenso odio por el pecado, verdadero quebrantamiento, oración ferviente y constante vigilancia, junto con mantenerse saturado con la Palabra de Dios.

Amado, permite que el Espíritu Santo escudriñe tu corazón muy profundamente, para que andes totalmente libre de culpa ante el Señor en esta hora tardía.

miércoles, 11 de marzo de 2015

DIOS ESTA TRABAJANDO

En 1986 caminé por Times Square en la ciudad de Nueva York, llorando y lamentándome a causa de todo el mal que vi en las calles. Volví a mi casa en Texas y seguí llorando y lamentándome por más de un año. Entonces Dios dijo: “David, anda y haz algo respecto de toda esa ruina.”

Yo había ido y había visto la destrucción, pero…¡No estaba completamente quebrantado hasta que fui movido por la esperanza de comenzar a reconstruir el muro!

¿Has comenzado a “ver la ruina” en tu propia vida? Al igual que David, ¿Has pecado trayendo reproche a Su nombre? ¿Existe alguna brecha en tu pared, algo que no ha sido reparado?

Amado, es bueno caer sobre la Roca (Jesús) y ser destrozado, ser roto en pequeños pedazos. Cuando ves a Cristo en toda Su gloria, la visión de él te hará pedazos. ¡Incluso las cosas buenas de ti: el talento, la eficiencia y todas tus habilidades, se harán añicos cuando estés de pie delante de Él, inútil y agotado!

Daniel dijo: “Y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno” (Daniel 10:8). El quebrantamiento significa la total destrucción de toda la fuerza y capacidad humana. ¡Es reconocer plenamente la realidad del pecado y de la afrenta que trae al nombre de Cristo!

Sin embargo también significa reconocer esto: “ponte en pie; porque a ti he sido enviado ahora” (Daniel 10:11). Es la profunda convicción de que las cosas cambiarán, que vendrá sanidad y restauración. ¡Tus ruinas serán restauradas por Dios!

Es una fe santa que dice: “¡Dios está obrando en mí! Satanás no puede retenerme. Yo no voy a deteriorarme ni a caer. Mi pecado me ha herido, pero me he arrepentido. ¡Ahora es tiempo de levantarme y reconstruir!”

Hasta que no te apoderes de esta esperanza, celo y determinación, no superarás la etapa de las lágrimas. Tu vida todavía puede parecer un montón de escombros, con montículos de suciedad y lugares deteriorados que necesitan reparación. Pero recuerda que tú tienes Su espada en tus manos. ¡Y sobre ti hay un gran letrero puesto por la propia mano del Señor que dice: “DIOS TRABAJANDO!”.

martes, 10 de marzo de 2015

UN CORAZÓN ROTO

Una vez pensé que sabía lo que era un corazón roto. Pensé que había experimentado mucho quebrantamiento, hasta que el Espíritu Santo me abrió los ojos a un significado más profundo de la palabra.

David dijo: “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.” (Salmo 34:18).

El quebrantamiento es más que llanto, más que tristeza, más que un espíritu quebrantado y más que humillación. De hecho, muchos que lloran no están quebrantados, muchos que se tiran al piso delante de Dios y gimen no están quebrantados. ¡El verdadero quebrantamiento libera en el corazón el más grande poder que Dios pueda confiar al ser humano, más grande que el poder de levantar de la muerte, más grande que el poder sobre las enfermedades y dolencias!

El Espíritu dijo a mi corazón: “Te mostraré lo que es para Dios el quebrantamiento para así poder liberar el ti el poder que se necesita cuando todo está arruinado”. ¡Este quebrantamiento da como resultado el poder de restaurar ruinas, un poder que trae un tipo especial de gloria y honor a Dios cuando su pueblo se encuentra pasando por tiempos difíciles!

El quebrantamiento tiene que ver con muros destartalados, desmoronados y arruinados. “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado…haz bien con tu benevolencia a Sion; Edifica los muros de Jerusalén.” (Salmos 51:17.18). Dios asoció los muros de Jerusalén con el quebrantamiento.

Déjame mostrarte un ejemplo de un hombre realmente quebrantado: “Me levanté de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declaré a hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalén; ni había cabalgadura conmigo, excepto la única en que yo cabalgaba…Y subí de noche por el torrente y observé el muro, y di la vuelta y entré por la puerta del Valle, y me volví”. (Nehemías 2:12,15)

En la oscuridad de la noche, Nehemías “observó el muro”. La palabra hebrea shabar usada aquí es la misma usada en el Salmo 51:17 para “corazón humillado”.

Algunos podrían pensar que Nehemías se quebrantó cuando se “[sentó] y [lloró], e [hizo] duelo por algunos días, y [ayunó] y [oró] delante del Dios de los cielos.” (1:4). Sin embargo, este llanto y confesión fueron solo el comienzo del quebrantamiento. ¡El corazón de Nehemías no se quebrantó por completo hasta que vino a Jerusalén, vio las ruinas y se dispuso a hacer algo al respecto!

lunes, 9 de marzo de 2015

BATALLA CONSTANTE by Gary Wilkerson

¿Por qué sentimos que estamos en una batalla constante? Es como en las caricaturas, en donde un diablo se sienta en un hombro y un ángel en el otro, cada uno en guerra por la atención. Nosotros estamos involucrados en una batalla, pero no de ese tipo. Pablo se dirige a nuestro verdadero dilema en Romanos: “Por lo tanto, el problema no es con la ley, porque la ley es buena y espiritual. El problema está en mí, porque soy demasiado humano, un esclavo del pecado. Realmente no me entiendo a mí mismo, porque quiero hacer lo que es correcto pero no lo hago. En cambio, hago lo que odio… Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa no existe nada bueno. Quiero hacer lo que es correcto, pero no puedo” (Romanos 7:14-15, 18, NTV).

Pablo habló sin rodeos aquí al describir su condición: “Soy de carne y hueso. Hago mal todo el tiempo. Nada bueno habita en mí”. Por lo tanto, ¿Es ésta la descripción básica de Pablo de un cristiano? ¿Acaso está diciendo: “Todos tus días estarán llenos de tales conflictos”? De ningún modo.
Aún Pablo prosigue diciendo: “Cuando quiero hacer lo que es correcto, no puedo evitar hacer lo que está mal. Amo la ley de Dios con todo mi corazón, pero hay otro poder dentro de mí que está en guerra con mi mente. Ese poder me esclaviza al pecado que todavía está dentro de mí. ¡Soy un pobre desgraciado! ¿Quién me libertará de esta vida dominada por el pecado y la muerte?” (7:21-24).

Muchos cristianos paran aquí y dicen: “Ese soy yo, soy salvo, pero mi vida es miserable. No hay manera de que Dios me pueda utilizar, nunca. Paso cada hora del día sólo luchando contra el pecado”. El problema es que estos cristianos no saben quiénes son en Cristo y ese es exactamente el punto de Pablo. El nos pinta el cuadro completo de nuestro dilema, describiendo nuestra condición miserable, y pregunta: “¿Hay alguna salida? ¿Cómo voy a ser liberado de esto? Es imposible en mi propia fuerza”.

Luego, en uno de los pasajes más impresionantes registrados en las Escrituras, Pablo nos da la respuesta de Dios a la condición humana: “¡Gracias a Dios! La respuesta está en Jesucristo nuestro Señor…Ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús; y porque ustedes pertenecen a él, el poder del Espíritu que da vida los ha libertado del poder del pecado, que lleva a la muerte” (7:25, 8:1-2).

Hay una nueva ley obrando en ti ¡Porque hay una nueva autoridad en la ciudad! Jesús, la nueva autoridad, ha hecho que el “hombre viejo y corrupto” haya salido corriendo de nuestra carne. Ya no vives bajo la ley del pecado y de la muerte, porque “la ley del Espíritu te ha hecho libre en Cristo Jesús”.

sábado, 7 de marzo de 2015

QUITANDO EL OPROBIO DE EGIPTO by Carter Conlon

La iglesia estadounidense ha sido cautivada durante mucho tiempo por la sociedad que le rodea. La teología de la sociedad caída se ha convertido en la teología de muchos del pueblo de Dios. Pero ahora se está levantando otra generación: personas que están cansadas ​​de este desierto, cansadas ​​de la falta de poder, cansadas de que el nombre de Jesús sea pisoteado.

El Señor está llamando a los suyos y diciendo: “Tuve que morir para darte vida, y si deseas heredarla, debes elegir alejarte del pecado. Debes rehusarte a caminar en lo que es una práctica común en la sociedad caída”. Esta es la hora de lo milagroso de nuevo, y Dios nos ha invitado a cada uno de nosotros a ser parte de ella. Somos un tipo de la generación de Josué, a punto de entrar en la tierra prometida, pero no podemos ir hasta que el oprobio de Egipto sea quitado, hasta que estemos claramente marcados como el pueblo de Dios.

Esa es la razón por la que al final de su carta a los Corintios, Pablo dijo: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2 Corintios 13:5). ¡Examínate a ti mismo!

¿Cómo lo haces? Es muy sencillo: Comienza por hacerte algunas preguntas.

¿Estoy viviendo en victoria? ¿Tengo dominio sobre el pecado, o el pecado tiene dominio sobre mí? ¿Trato de presentar un argumento para justificar mis prácticas pecaminosas? Recuerda, Jesús da su Espíritu Santo a los que creen en Él para el perdón de pecados, con la promesa de que el pecado ya no tendrá dominio sobre ellos. Él declara que las cosas viejas literalmente son cortadas de raíz, y aunque pueda parecer que tengan vida, en realidad están muertas. En su lugar hay una vida nueva, un nuevo poder, una nueva victoria, una nueva esperanza y un nuevo futuro.

Pregúntate a ti mismo: ¿Es mi vida un testimonio de Cristo? ¿Las personas me preguntan la razón de la esperanza que hay dentro de mí? ¿Estoy siendo atraído por un conocimiento interno de que los planes del Señor para mí son para bien y no para mal, para darme el fin que espero, un lugar al que mi corazón siempre ha anhelado ir?

Si estás determinado a seguir el camino de Dios, Él te dará la gracia que necesitas. Vas a encontrar vida y vas a encontrarla más abundantemente.

__________
Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 6 de marzo de 2015

UN CORAZÓN QUE CONFÍA

Recientemente, Dios me ha venido mostrando algo acerca de confiar en Él ¡que nunca antes había visto! El salmista escribió: “En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y tú los libraste. Clamaron a ti, y fueron librados; confiaron en ti, y no fueron avergonzados” (Salmos 22:4-5).

Vez tras vez, David testificaba: “En Jehová he confiado” (Salmos 11:1); “Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos” (Salmos 25:2). La raíz hebrea de la palabra “confío”, sugiere “arrojarse por un precipicio”. Esto es lo mismo que haría un niño cuando oye a su padre decir: “¡Salta!” y obedece confiadamente, arrojándose del borde hacia los brazos de su padre.

Ese es un aspecto de confiar. Algunos de ustedes están en ese lugar ahora mismo. Están en el borde, vacilando, ¡y no tienen otra opción fuera de arrojarse a los brazos de Jesús! Algunos simplemente se han resignado a su situación, la cual, en verdad, no es otra cosa que fatalismo. Ellos llaman a esto confiar, pero no es confiar, es adormecimiento. La confianza es mucho más que una resignación pasiva, ¡es creer activamente!

Algunos de ustedes han hecho de nuestro Señor, una especie de compañía cósmica de bomberos y rescate. Es como si Satanás incendiara tu casa y tú estuvieras inmovilizado sobre el techo, gritando: “¡Señor, ayúdame!” Así que viene el Señor, con Sus ángeles agarrando una gran red, diciendo: “¡Salta!” Entonces tú saltas, la casa se incendia y tú dices: “¡Señor, gracias por rescatarme!”

Muchos de nosotros limitamos nuestra confianza a estas operaciones de rescate, como diciéndole al Señor: “Yo confío en que Tú vendrás y apagarás todos mis incendios, me salvarás de todos mis problemas y me librarás de todas mis pruebas. Tú estarás allí, Señor, cuando te necesite”.

El corazón que confía, dice: “¡Todos mis pasos son ordenados por el Señor! Él es mi Padre amoroso. Él me formó por completo cuando estaba en el vientre de mi madre y contó cada cabello de mi cabeza. Yo soy la niña de sus ojos y Él tiene un plan eterno para mí”. ¡Dios tiene todo bajo control!

jueves, 5 de marzo de 2015

LAVADOS POR SU PALABRA

Hoy en día, ¡muchos cristianos quieren que la sangre los cubra pero que no los lave! El ritual del tabernáculo del Antiguo Testamento nos da un claro ejemplo de la manera de andar con Dios que los cristianos deben tener.

El tabernáculo tenía un atrio exterior en el que el animal era sacrificado. Éste proveía la sangre que cubría el pecado. Pero afuera, también estaba el lavacro, en el que se llevaba a cabo la limpieza. Ningún sacerdote podía entrar en el Lugar Santísimo y tener comunión con Dios cara a cara sin haber sido lavado.

Algunos cristianos creen que pueden sortear el lavacro, el cual representa, para nosotros, el lavamiento por la Palabra de Dios. Creen que pueden forzar su entrada al Lugar Santo, estando llenos de pecado y de hábitos pecaminosos profundamente arraigados en sus corazones. Sólo entra directamente y gloríate: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.
El corazón perfecto, busca más que seguridad o cubierta para su pecado. ¡Busca estar en Su presencia para tener comunión! Tener comunión es hablar con el Señor, compartir una dulce amistad y buscar Su rostro. ¡Y eso es lo que se obtiene en el Lugar Santísimo! Sucede en este orden: cubierta, limpieza, compromiso, comunión.

Muchos creyentes, sin embargo, no quieren nada más que ser cubiertos, ¡un boleto rápido a la gloria: Sin dolor, sin cruz, sin limpieza! Van por allí declarando: “¡Estoy bajo la sangre, estoy a salvo!”

Pero sólo recitan la mitad del versículo: “Y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7). Leámoslo completo: “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz…y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:6-7). Jesús dijo: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Juan 15:3).

Oímos sermones que dicen: “No necesitas ser escudriñado. ¡Todos tus pecados están bajo la sangre! Todo este desenterrar y buscar el pecado sólo trae condenación y culpa”.

En Apocalipsis 2:23, Jesús dice: “Todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras”.

Amados, ¡él se estaba dirigiendo a la iglesia!

miércoles, 4 de marzo de 2015

UN CORAZÓN QUE SE PUEDE ESCUDRIÑAR

Una vez, en un viaje largo desde Desafío Juvenil de Pensilvania hasta la ciudad de Nueva York, el Señor habló a mi hombre interior: “Existe tal cosa como un corazón perfecto. ¡Te voy a mostrar lo que es para que puedas buscarlo!” En aquel tiempo, Dios reveló a mi espíritu que Cristo se compromete con aquellos que andan delante de Él con un corazón sensible y perfecto.

“Jehová escudriña los corazones de todos” (1 Crónicas 28:9). El corazón perfecto clama, como David: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón…Y ve si hay en mí camino de perversidad” (Salmos 139:23-24).

Dios también le dijo a Jeremías: “Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón” (Jeremías 17:10). El significado hebreo de esta frase es: “Yo examino profundamente”. La Escritura dice: “Porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1 Corintios 2:10).

En Apocalipsis 2:24, Jesús habla sobre “las profundidades de Satanás”, sobre hundirse en el profundo hoyo del pecado. Él estaba diciendo que la maldad llega hasta lo profundo del alma; que tiene raíces que llegan hasta el infierno. David dice de los malvados: “Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como su corazón, es profundo” (Salmos 64:6). “Porque abismo profundo es la ramera” (Proverbios 23:27).

Todos estos pasajes son advertencias santas: “Uno no se da cuenta de cuán profundamente afecta esta asociación con la maldad. Lo transporta a uno a las profundidades de Satanás mismo, profundidades misteriosas y sin fondo. Este camino lleva al infierno”.

En estos días finales, el pecado se ha vuelto complicado, sutil, sensual y más sofisticado. Viene disfrazado de arte, cultura y educación. Creo que ahora hay nuevas profundidades de pecado. Ha adquirido raíces más Fuertes, más profundas. Nuestros hijos son confrontados por profundidades de pecado, ¡que nunca conocimos ni conoceremos! “Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas” (Isaías 29:15).

El corazón perfecto quiere que el Espíritu Santo venga y escudriñe las profundidades de lo más interior de nuestro ser, quiere que alumbre todas las partes escondidas; que investigue, desentierre y exponga todo lo que no es de Cristo.

martes, 3 de marzo de 2015

CON UN CORAZÓN PERFECTO

¡Es posible andar delante del Señor con un corazón perfecto! Dios le dijo a Abraham: “Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto” (Génesis 17:1).

También, Dios les dijo a los hijos de Israel: “Perfecto serás delante de Jehová tu Dios” (Deuteronomio 18:13). David tuvo la determinación en su corazón de obedecer este mandamiento. Él dijo: “Entenderé el camino de la perfección…En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa” (Salmos 101:2).

La escritura también señala que Salomón quedó corto del mandato de Dios de ser perfecto: “Su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David…y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre” (1 Reyes 11:4-6).

Vemos también, el mandamiento del Señor de ser perfectos en el Nuevo Testamento. Jesús dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48).

Pablo escribió: “a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre” (Colosenses 1:28). Y en la misma carta: “para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere” (4:12).

Y Pedro dijo: “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca” (1 Pedro 5:10).

La perfección no quiere decir que el corazón no tenga pecado o falta. El hombre juzga según las apariencias externas, según lo que ve. Pero Dios juzga el corazón, los motivos que no se ven (1 Samuel 16:7). Se decía que David tuvo un corazón perfecto para con Dios “todos los días de su vida”, sin embargo, él le fallaba a menudo al Señor. Su vida fue marcada para siempre por el adulterio y un homicidio notorio.

La definición básica de “perfecto” es: completo, maduro. En el hebreo y griego, la definición incluye: rectitud, sin mancha, sin tacha, totalmente obediente. Significa terminar lo que se comenzó; una obra completa. Wesley lo llamó: “obediencia constante”. Un corazón perfecto es un corazón sensible. Rápida y totalmente responde al amor, los susurros y las advertencias del Señor. Este corazón dice todo el tiempo: “Habla, Señor, porque tu siervo oye. Muéstrame el camino y yo caminaré en él”.

lunes, 2 de marzo de 2015

LA GRACIA DE DIOS OBRANDO EN NOSOTROS by Gary Wilkerson

La mayoría de nosotros admitiría que rara vez siente la gracia de Dios obrando en su vida. Es por ello que rápidamente dudamos que Su presencia mora en nosotros. Pablo nos menciona este dilema en Gálatas, cuando escribe: “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16).

Suena bastante sencillo, ¿cierto? Pero tendemos a tomar este consejo de Pablo como un duro mandamiento para ser obedecido con mucho esfuerzo. Apretamos nuestros dientes y decimos: “Yo voy a andar en el Espíritu hoy”. Entonces, cuando tropezamos, pensamos que no estamos “siendo espirituales”, así que nos esforzamos aun más por andar en el Espíritu. De pronto, nos hallamos otra vez bajo la ley, porque nos hemos tornado a nuestra habilidad carnal en lugar de confiar en que ya estamos en el Espíritu.

Pablo dice: “Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley” (Gálatas 5:18). En otras palabras, el Espíritu de Dios mora en ti, dándote acceso en todo tiempo a Su gracia, la cual te hace apto. Cuando Pablo dice: “Andad en el Espíritu”, él está diciendo: “Anda bajo la gracia, no bajo la ley”.

Luego Pablo nos muestra el resultado de andar en el Espíritu: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:22-23). Presta atención: Estas cosas no suceden debido a lo que hacemos. Son el fruto de la justicia que Dios ha puesto en nosotros; el resultado de Su obra en nosotros. A lo mejor, no te sientes muy amado en ocasiones, pero el amor está en ti porque Dios lo ha puesto allí. Quizás no sientas gozo y paz, pero Dios ha implantado ambos en lo profundo de ti. Su Espíritu está obrando en ti cada hora de cada día, para Su gran gloria y para tu bendición más profunda.