miércoles, 31 de diciembre de 2014

COMPARTIENDO LA CARGA DEL SEÑOR

Toda carga verdadera que el Señor me ha dado para llevar ha nacido de un encuentro profundo y transformador de vida en la presencia de Jesús. En 1957, el Espíritu de Dios vino sobre mí como un espíritu de llanto. Vendí mi televisor, que era el que dominaba mi tiempo libre, y durante un año me encerré con mi Señor en oración. Pasé meses orando en mi estudio y en el bosque. Y mientras estaba en Su presencia, el me abrió su corazón y me mostró un mundo en sufrimiento. Luego me dio una orden: “Ve a Nueva York”. Obedecí, y mientras caminaba por esas calles Él me compartió su carga por las pandillas, los drogadictos y los alcohólicos.

Hace unos años, Dios me llamó a una vida de comunión mucho más profunda. Pasé meses a solas con Jesús, fui depurado y abandoné toda ambición, queriendo sólo complacerlo. Una vez más me dio la orden: “Regresa a Nueva York”. Ahora nuestro ministerio se mueve sólo a través de la oración y de estar en Su presencia. La carga que tenemos debe ser Su carga, o de lo contrario todo es en vano.

Cuando yo tenía ocho años de edad, las reuniones en el campo eran populares. En esos tiempos no había campings especiales o lugares de retiro cristianos; todo lo que las iglesias podían permitirse eran tiendas de campaña y pequeñas cabañas. Gwen y yo solíamos ir al “Campamento de Aguas Vivas” en Cherry Tree, Pensilvania. La gente iba llena de Su presencia a ese campamento, no teníamos televisores, y nadie se atrevía siquiera a pensar en ir al teatro. ¡Jesús era nuestro todo!

Las reuniones duraban casi toda la noche y en tales reuniones, donde Jesús brillaba tan poderosamente, todos corríamos al altar. Recuerdo haberme arrodillado en la paja, y mientras estaba en la presencia de Dios Él se convirtió en mi vida. Allí me habló, diciendo: “¡Dame tu vida!” Dudo que hubiese estado ministrando hoy si no hubiese sido por los queridos santos que llegaron a esas reuniones en el campo tan llenos de Jesús, ellos manifestaron Su gloria. Estuve tendido durante horas, llorando y temblando en el altar de esa reunión de campo, y cuando me puse de pie, siendo tan sólo un niño, la mano de Dios estaba sobre mi vida y Su carga estaba en mi alma.

Nadie compartió la carga del Señor más que el apóstol Pablo. Jesús puso sobre sus hombros el yugo de Su propio corazón. Pero, ¿Cómo recibió Pablo esa carga? ¡A partir de un encuentro con el sol brillante de la presencia de Cristo! “Repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y [cayó] en tierra” (Hechos 9:3-4). Esta fue la presencia de Jesús. El ministerio de Pablo nació de ese encuentro. ¡Observa ese “Levántate y entra en la ciudad” (versículo 6) que vino después! Cuando tienes la presencia real y viva de Jesús, no necesitas comités, estrategias o seminarios sobre “cómo hacer tal o cual cosa” para obtener dirección. El Espíritu Santo viene y te dice: “Ve aquí. . . ve allí. . . hazlo de esta manera”. ¡Él te dice cuándo, dónde y cómo!

martes, 30 de diciembre de 2014

CAÍ A SUS PIES

Llegará el día cuando Jesús se revelará plenamente a la humanidad malvada. Cuando eso suceda la gente clamará que las rocas y las montañas caigan sobre ellos y los escondan de Su impresionante presencia. “Se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono” (Apocalipsis 6:15-16).

En la Iglesia Times Square, a menudo predicamos contra el pecado, y muchos pueden decir: “He dejado todo lo que el Espíritu ha expuesto en mí que no está conforme a Jesús.” Sin embargo, me doy cuenta que todavía nos falta; todavía nos quedamos cortos de Su gloria. La sola predicación no traerá el odio por el pecado que tantos necesitan en estos últimos días, se requerirá una profunda y penetrante manifestación de la presencia santa de Dios, porque sólo en Su presencia vamos a aprender a odiar el pecado y caminar en Su temor.

Oigo a cristianos que hacen alarde: “En el día del juicio no voy a tener que caer sobre mi rostro. ¡Estaré valientemente en pie, con todo y mis imperfecciones, porque estoy confiando en Su salvación, no en mis obras!”. Es cierto que no somos salvos por las obras, pero si no obedecemos los mandamientos de Cristo, entonces nunca le amamos realmente y Él no se manifestó en nosotros (Juan 14:21).

El apóstol Juan, nuestro “hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación” (Apocalipsis 1:9), el que una vez que se recostó cerca del pecho de Jesús, vio a Cristo en Su santidad glorificada. Juan testificó: “Y…vuelto, vi…a uno semejante al Hijo del Hombre…sus ojos como llama de fuego…y su voz como estruendo de muchas aguas….y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas” (Apocalipsis 1:12-17).

Puede que seas como Juan, un hermano recto en el Señor, un siervo o sierva que ha soportado muchas tribulaciones, pero ¿Puede alguien estar delante de una Presencia que brilla como el sol en toda su fuerza? No seremos capaces de mirar a esa santidad así como ahora no podemos mirar hacia el sol sin tener que usar gafas oscuras. Él tendrá que capacitarnos en aquel día, tendrá que tocarnos y confortarnos para no tener miedo. “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría…sea gloria y majestad, imperio y potencia” (Judas 1:24-25).

lunes, 29 de diciembre de 2014

EL PACTO VIVIENTE by Gary Wilkerson

“Hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza.” (Juan 5:45). ¿Qué quiso decir Jesús cuando habló esto? Moisés representa la ley del Antiguo Pacto recibida de parte de Dios en el monte Sinaí. Si ponemos nuestra esperanza en cumplir la ley de Dios, es la voz de Moisés la que nos acusa cuando fallamos. Puedes pensar: “¿Por qué alguien querría poner su esperanza en el Antiguo Pacto?” Bueno, los cristianos lo hacen todo el tiempo. Sucede cuando decimos: “Dios me ha dado una orden y puedo cumplirla. Yo puedo mantener Su estándar de santidad”.

Así es como “ponemos nuestra esperanza en Moisés”. Ese es también el momento en que nuestros corazones comienzan a enfermarse: “La esperanza que se demora es tormento del corazón” (Proverbios 13:12). No tenemos ninguna esperanza real cuando fijamos nuestra vista en el cumplimiento de la ley de Moisés, porque no poseemos la capacidad para hacerlo.

Bajo estos términos, podemos tratar de adorar a Jesús, pero algo en nuestros corazones no se siente bien, se siente atado a lo terrenal. Tenemos la sensación de que falta algo, y es esto: la gracia de Dios que viene a nosotros en Cristo, el pacto viviente. Cuando la voz de Moisés nos acusa: “Tú no eres santo”, seguimos intentando pero el resultado continúa siendo el mismo, y terminamos en desesperación.

Dios no nos acusa y es absolutamente esencial para nosotros tener esto como nuestra base firme, una fundación basada no en la ley o en acusaciones o en la desesperación, sino en la acción gloriosa y llena de gracia de Dios mismo. Cuando Él escucha las acusaciones en contra de nosotros, le dice a Jesús: “aplástala”. En ese momento, escuchamos la voz del Espíritu Santo diciendo: “No hagas caso a esa mentira, ha sido destruida en la cruz”. Tampoco Dios nos acusa. Su Hijo nos ha hecho libres.

Se nos ha dado a Jesús, y en nuestros momentos de desánimo vamos a escuchar Su voz por encima de todas los demás: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:11). ¡Que Dios te suministre Su gracia para que puedas construir sobre ese fundamento y regocijarte!

sábado, 27 de diciembre de 2014

EL PADRE DE LA FE by Claude Houde

Si quieres crecer espiritualmente, si tienes sed de lo milagroso y lo divino en tu vida diaria, es absolutamente necesario que prestes mucha atención a Abraham. Él no es un personaje común del Antiguo Testamento, o un nombre más en una lista. El apóstol Pablo lo llamó el “Padre de la fe”, el ejemplo, el modelo, el norte, el estándar y el padre de todos los creyentes (Ver Romanos 4:12).

Isaías, el profeta, nos hace esta vibrante llamada: “Escúchenme, los que siguen la justicia, los que tienen sed del Dios viviente. Miren a la roca de donde fueron cortados...Miren a Abraham su padre. Porque cuando no era más que uno solo y un desconocido lo llamé, lo bendije y lo multipliqué. Porque el Señor restaurará todos sus lugares arruinados, y cambiará el desierto en paraíso de aguas vivientes. Alegría y voces de alabanza y gozo se escucharán de nuevo. ¡Préstenme atención, Mi pueblo! Pongan sus ojos en Abraham.” (Ver Isaías 51:1-4).

¿Al leer estas líneas, tienes la impresión de que Abraham tiene algo que decirnos? Bueno, tienes razón. Pablo, el erudito, apóstol y una persona que cambió el mundo, cuyos notables e inspirados escritos han marcado la historia de la humanidad, nos dice que “hay una promesa que está asegurada para los que son de la fe de Abraham” (Ver Romanos 4:16).
Estimado lector, levantemos el velo y descubramos un tesoro. Introduzcámonos en el Libro de los Comienzos -la Génesis de la fe de Abraham- para excavar una mina de oro espiritual de valor eterno: la fe con negación.

El Señor le dijo a Abraham: «Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una fuente de bendición hasta los fines de la tierra y las generaciones por venir.» (Ver Génesis 12:1-3)

Queridos amigos, esta fe con negación que caracterizó y definió la personalidad y la vida de Abraham tocaron el corazón de Dios y se convirtieron en una clave para el cumplimiento perfecto de la asombrosa promesa que acabas de leer. En términos bíblicos y en la perspectiva global de las Escrituras, Abraham no sólo es el padre de los millones de judíos a través de la historia, sino también el padre espiritual de cada creyente que ha puesto su fe en Cristo, a través de los siglos y hasta nuestros días. Hay más de mil millones de seguidores de Cristo en la tierra. Somos el movimiento religioso de más rápido crecimiento en el mundo, y de acuerdo a las Escrituras cada uno de estos preciosos cristianos ¡es un hijo o una hija de Abraham!

__________
Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito.

viernes, 26 de diciembre de 2014

ESTO ES SANTIDAD

"Acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo…fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad" (Romanos 1:3-4). La verdadera santidad trae consigo un espíritu que obra. Dondequiera que encuentres la presencia de Jesús obrando en o entre Su pueblo, descubrirás en ellos más que obediencia, más que separación del mundo, más que abstinencia de cosas inmundas. Encontrarás un espíritu de obediencia.

Para estas personas, la obediencia no se trata sólo de hacer lo correcto y evitar lo incorrecto. Sobre el creyente que se deleita tanto en agradar al Señor, reposa un espíritu que automáticamente lo atrae a la luz. "Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios" (Juan 3:20-21).

Una persona santa no tiene miedo de la luz de la presencia de Dios. Más bien, invita a esa luz deslumbrante, porque un espíritu de santidad en él, grita: "¡Quiero que todo lo oculto salga! Quiero ser como Jesús tanto como le sea posible a un ser humano en esta Tierra" Este siervo corre a la luz y cuando se rinde, la luz de la presencia de Cristo se convierte en pura gloria para él.

Escucha el lenguaje del Espíritu de santidad, las motivaciones de aquel espíritu: "Guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él" (1 Juan 3:22). En la traducción griega, estas palabras son muy fuertes: "Nosotros guardamos sus mandamientos, siguiéndolos con gran emoción, ¡porque sabemos que Le agrada!"

Así es como, yo creo, este espíritu de santidad opera en una iglesia en donde se manifiesta la presencia de Jesús. En primer lugar, los hermanos y hermanas vienen a la iglesia con una sonrisa victoriosa en su rostro. Ellos testifican: "¡Estoy siendo transformado! El Señor está poniendo en mi corazón el deseo de obedecer y de caminar sin mancha en Su presencia" Y mientras tú eres testigo de esto, tu espíritu se regocija y dice en tu interior: "¡Gracias a Dios, otro siervo le está trayéndole a Él, complacencia! ¡Mi hermano y mi hermana están haciendo que los cielos se regocijen!". Tu entusiasmo se extiende más allá de la libertad que disfrutamos en el presente, más allá de nuestro rescate del poder del Diablo. Porque más allá de todo lo demás, nos estamos convirtiendo en un cuerpo que está aprendiendo a complacerlo. No obedecemos porque es nuestro deber hacerlo, o por un temor de esclavo, sino porque en nosotros se encuentra un espíritu de obediencia. ¡Nos regocijamos en el gozo de Cristo, nos regocijamos en que Su corazón se regocije! Esto es santidad.

jueves, 25 de diciembre de 2014

LA PRESENCIA DE DIOS

¡La presencia de Jesús tiene el poder de destruir y expulsar el pecado! "Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, y huyan de su presencia los que le aborrecen. Como es lanzado el humo, los lanzarás; como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios" (Salmo 68:1-2).

Esta es una figura de lo que debería suceder cuando estás a solas con Dios en tu lugar secreto de oración. Su asombrosa presencia es como un huracán que se lleva toda la suciedad y el humo de la concupiscencia; como un fuego consumidor, que derrite toda dureza. La maldad perece en Su presencia.

"Los montes se derritieron como cera delante de Jehová" (Salmo 97:5). Los montes en este salmo representan fortalezas satánicas y montañas de terquedad, todo aquello que se derretirá para los que se encierran con Dios.

Podemos orar hasta el agotamiento: "¡Oh Dios, envía su poder para exponer y destruir el pecado en todas nuestras iglesias!". Pero no dará ningún resultado hasta que el Espíritu no levante en nuestras iglesias un remanente santo y de oración, cuyos corazones puros inviten Su presencia al santuario.

No experimentarás la verdadera presencia de Jesús hasta que tengas en tu interior, un creciente odio por el pecado, una convicción penetrante de tus fracasos y un profundo sentido de tu extremo pecado. Los que no tienen la presencia de Cristo, tienen cada vez menos convicción de pecado. Cuanto más se apartan de Su presencia, se vuelven más atrevidos, más arrogantes y más cómodos en ceder sus principios. Aun así, no es suficiente para nosotros el comer y beber en Su presencia; también debemos ser transformados y purificados al estar con Él. "Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad" (Lucas 13:26-27).

Los que confiesan haber comido y bebido en Su presencia, realmente dirán: "Nosotros hemos estado en Tu presencia, hemos escuchado Tu enseñanza" Estas personas serán juzgadas por sus propias palabras. Ellos admitirán que estuvieron sentados en Su presencia, pero no fueron transformados. Permanecieron ciegos a su propia pecaminosidad, endurecidos e inalterable ante la presencia de Cristo. Jesús les responderá: "Nunca os conocí. ¡Apartaos de Mí!". ¡Qué peligroso es estar sentado entre los santos de Dios que irradian Su gloria y Su presencia, en donde Jesús Se revela poderosamente, y no ser transformado! ¡Qué mortal es no ver la fealdad del pecado, la plaga del corazón! ¿Te atreverás a decirle al Señor: "Yo asistí a una iglesia donde Tu presencia era real; me senté en Tu santa presencia?" Habría sido mejor para ti que nunca hubieras conocido Su presencia.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

EL VERDADERO AVIVAMIENTO

Recientemente, cuatro adolescentes me dijeron: "El año pasado usted predicó en nuestra iglesia y en aquel entonces estaba muerta. Así que, nosotros cuatro empezamos una reunión de oración sólo para nosotros. Queríamos arreglar cuentas con Dios, arrepentirnos y estar en fuego por Jesús. Nuestro grupo se incrementó hasta diez y ayudamos a otros estudiantes a encontrar la salvación. Ahora invitamos al pastor y a los diáconos a orar con nosotros. ¡Verdaderamente vemos que la iglesia ha cambiado, ahora!".

Un verdadero avivamiento, como yo lo veo, es una restauración de este tipo de amor intenso por Jesús. Se caracteriza por un nuevo deseo de obedecer cada una de Sus Palabras, una actitud del corazón que dice: "Todo lo que Él diga, lo haré". De hecho, un avivamiento es un retorno al amor obediente por un pueblo que individualmente ha confesado y abandonado todo pecado, con el único deseo de convertirse en canales de la presencia de Cristo. El avivamiento se encarna en estas personas. Traen con ellos la gloria y la presencia de Cristo porque Su vida fluye a través de ellos en todo tiempo.

Pastores de iglesias grandes me han dicho: "Tienes que venir y ver lo que Dios está haciendo. Miles de personas están viniendo, ¡estamos repletos! Y nuestra adoración es algo espectacular". Visité algunas de estas iglesias con gran expectativa, pero rara vez sentí o experimenté la verdadera presencia de Jesús en estas reuniones masivas. Las congregaciones no mostraban un verdadero arrepentimiento y creo que si un profeta se hubiera levantado y expuesto el divorcio, el adulterio, la fornicación, y la mezcla con la música impía que existía en estas iglesias, media iglesia se habría marchado.

¡Ellos se estaban divirtiendo! En una iglesia, un líder invitó a cerca de cincuenta personas a una lugar de oración aparte, en donde les dio una charla de ventas. Él decía que ellos debían unirse a esa iglesia "para que tengas cobertura, para que tus oraciones sean respondidas". En dicha congregación, no había instrumentos o canales de la presencia de Dios. La tal llamada “adoración” y “alabanza” eran simplemente ruido, y yo sabía que no pasaría mucho tiempo antes de que la gente gritara por más entretenimiento. Donde no está la verdadera presencia de Cristo, las personas buscan solamente emociones.

Salí de estas reuniones sabiendo en mi corazón que entre ellos no estaba Jesús. Era claro que ellos no vivían en obediencia a Él, por lo tanto, no podían verdaderamente amarlo. Jesús no se manifestará a los que dicen que lo aman, pero no obedecen. "Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él" (Juan 14:23).

martes, 23 de diciembre de 2014

LLENOS DE LA PRESENCIA DE CRISTO

Pregúntale a cualquier cristiano: "¿Amas a Jesús?" y él te responderá: "¡Por supuesto que sí!". Pero las palabras por sí solas no son suficientes en la santa luz de Su Palabra, porque Jesús mismo dijo que sólo dos cosas pueden demostrar nuestro amor por Él. Si estas dos evidencias no están presentes en tu vida, entonces tu amor por Jesús es sólo de palabras; no de hecho ni de verdad. Éstas son: (1) Tu obediencia a todos los mandamientos de Jesús y (2) Una manifestación de Su presencia en tu vida.

Hay un versículo que dice: "El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama…y yo le amaré, y me manifestaré a él" (Juan 14:21). "Manifestaré" significa "brillar o brotar". En otras palabras, convertirse en un instrumento o canal que irradia la presencia de Cristo.

La iglesia a menudo ora: "Oh Señor, envíanos Tu presencia. Ven, desciende sobre nosotros, muévete en medio de nosotros. ¡Revélate a nosotros!". Pero la presencia de Dios no desciende así nomás. No cae de repente y sorprende o abruma a la congregación. Parece que tenemos una idea de que la presencia de Cristo es un humo invisible que Dios esparce en la atmósfera, como la nube de la gloria del Antiguo Testamento que llenaba el templo donde los sacerdotes no podían estar de pie para ministrar.

Nos olvidamos de que en estos días nuestros cuerpos son el templo de Dios, y que si Su gloria viene, debe aparecer en nuestros corazones y llenar nuestros cuerpos. Cristo no vive en edificios o en una cierta atmósfera; tanto así, que los cielos de los cielos no pueden contenerlo. Más bien, Él se manifiesta a través de nuestros cuerpos, santificados y obedientes, Su templo: "Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo" (2 Corintios 6:16). ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros…?" (1 Corintios 6:19). Pero ¿por qué en nuestras iglesias hay tan poca presencia de Jesús? ¿Por qué hay tantas congregaciones muertas? Porque, ya sea el pastor, el pueblo o ambos, ¡están muertos espiritualmente! La experiencia de la presencia de Jesús en una iglesia no es un tanto un asunto corporal, sino más bien individual. Es cierto que un pastor muerto, sin vida espiritual y sin vida de oración puede esparcir muerte al pueblo. Pero también es cierto que cada miembro sigue siendo un templo y es personalmente responsable de obedecer a Dios y de estar dispuesto a ser un instrumento de Su presencia. Tu iglesia puede estar muerta, pero tú puedes estar lleno de la presencia de Cristo.

lunes, 22 de diciembre de 2014

HAMBRIENTOS DE GRACIA by Gary Wilkerson

Estoy convencido de que hay un hambre en todo el mundo por la gracia de Cristo y la Escritura lo atestigua. Lucas escribe que cuando Jesús predicó el Sermón del Monte, una gran multitud de gente "había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades; y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados" (Lucas 6:18). Estas multitudes vinieron porque habían oído un rumor sobre un hombre de gracia que los sanaría.

"Y descendió con ellos…una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón" (Lucas 6:17). Las masas adoloridas no viajaban esas distancias porque querían escuchar a un predicador animándolas a esforzarse más. Ellos ya estaban desgastados por el desánimo, la enfermedad y la desesperación por esfuerzos de permanecer piadosos. Y ésta no era tan sólo una reunión de gente “buena”. Muchos vivían probablemente entre la vida y la muerte, personas hechas a un lado por su quebrantada condición. En cualquier caso, guardar la Ley no les trajo vida.

A estos peregrinos hambrientos, la reputación de la gracia de Jesús resultó ser cierta. Él no sólo predicaba la gracia pero la demostraba, sanando a todos: "Poder salía de él y sanaba a todos" (Lucas 6:19).

Cuando niño, medía mi caminar con Cristo por lo bien que demostraba humildad, pureza y misericordia. Si me sorprendía a mí mismo siendo agresivo, pensaba: "Tengo que ser más humilde y manso". O si tenía pensamientos sexuales, me preguntaba: "¿Cómo voy a ser capaz de mantener un corazón puro?" Al igual que muchos antes que yo, convertí la promesa de la gracia de Dios de bendecir, en leyes que trataba de guardar. Si yo "vivía" las bienaventuranzas lo suficientemente bien, entonces tal vez Dios diría: "Gary, eres bendecido".

¡No! Eso es completamente al revés y totalmente opuesto al evangelio de Cristo. Cuando Jesús miró a esa multitud de personas, Él los vio que ya eran pobres en espíritu, de rodillas en humildad, abatidos por la enfermedad, agotados por sus esfuerzos de vivir una buena vida. Entonces, ¿qué hizo? ¡Habló bendiciones sobre ellos! Así como el Señor habló creación sobre un vacío de absoluta oscuridad, Jesús habló bendiciones divinas sobre los pecadores devastados, personas golpeadas por la vida. Él les aseguró: "Ustedes vinieron aquí en lamento, pero yo les digo que son bienaventurados en los ojos de Dios, bienaventurados en su matrimonio, bienaventurados en sus labores, bienaventurados en las profundidades de su alma".

¡Este era un mensaje radical a sus oídos! Estas personas sólo conocían los términos del Antiguo Pacto. Ellos pensaban que merecían oír: "¡Estás maldito! No guardaron la Ley de acuerdo a Deuteronomio, de lo contrario sus vidas serían bendecidas". Jesús les dijo lo contrario: "Antes de que ustedes hayan hecho algo por Mí, antes de que hayan orado, adorado o confesado, ¡Yo ya los bendije!"

sábado, 20 de diciembre de 2014

SEMILLAS DE PERDÓN by Nicky Cruz

Me gustaría que pudieras experimentar el milagro que nuestra familia ha experimentado. Me gustaría que pudieras sentir la diferencia entre la forma en que vivimos ahora y cómo vivíamos durante los días de mi juventud. Hoy en día amo a mis hermanos y hermana con pasión. No hay nada que me guste hacer más que sentarme con mi familia y reír y hablar y llorar con ellos.

Las veces que me toca viajar a Puerto Rico de visita son algunos de mis recuerdos más preciados. Cuando vuelvo a casa ya no soy Nicky Cruz el evangelista o expositor, soy sólo un hermano, uno más de la familia, y eso me encanta. De hecho, dos de mis hermanos pastorean iglesias en Puerto Rico, y nunca me han pedido que hable en sus congregaciones. Saben que cuando llego a casa voy a juntarme con ellos.

Tengo tantos recuerdos de quedarme hasta tarde con mi familia, comiendo, riendo, bromeando, orando y llorando juntos. A veces nos quedamos hasta la una de la mañana contando historias, haciendo bromas, disfrutando la alegría que todos compartimos. ¡Es como una gran fiesta!

Pero no solía ser así con nosotros. No siempre estábamos tan felices, despreocupados y amorosos. ¡Cuando Jesús llego a nuestras vidas, trajo consigo una explosión de amor! Abrió las puertas de la misericordia y el perdón. En mi familia hay mucho dolor en nuestro pasado, sin embargo, ni uno de nosotros alberga resentimientos. Nadie guarda rencor. No tenemos nada más que amor en nuestros corazones. No pasamos tiempo lamentándonos, sino que nos regocijamos en el Jesús que conocemos hoy en día, y en el futuro que trae para todos nosotros.

Me rompe el corazón ver familias que se aferran al pasado. Hermanos y hermanas que se aferran a la amargura y el resentimiento de los días pasados. Esposos y esposas que han sido heridos por palabras o acciones, que permiten que la herida supure, crezca, y los corroa como un cáncer.

Jesús puede hacer por el corazón del hombre lo que nadie más puede hacer. Puede lograr un cambio que nadie podría imaginar. Cuando Él viene a vivir en tu corazón, hace más que perdonarte, Él va dejando semillas de perdón, semillas sobrenaturales que no sólo borran el pecado, sino que borran el dolor que el pecado había traído.

Nunca podría agradecer lo suficiente a Jesús por lo que ha hecho en nuestra familia. Por el perdón, la misericordia y la gracia que Él ha traído, al unirnos de nuevo.
Y Él puede hacer lo mismo por cualquier persona.

__________ 

Nicky Cruz, evangelista internacionalmente conocido y prolífico autor, se volvió a Jesucristo de una vida de violencia y crimen después de encontrarse con David Wilkerson en la ciudad de Nueva York en 1958 La historia de su dramática conversión fue contada por primera vez en el libro “La Cruz y el Puñal” escrito por David Wilkerson y más tarde en su propio best seller “Corre, Nicky, Corre”.

viernes, 19 de diciembre de 2014

NO TE SIENTAS MAL

Noemí intentó una última vez animar a Rut para que se vuelva a casa, pero Rut no se iría. “Rut se aferró con firmeza a Noemí.” (Rut 1:14). La palabra usada aquí sugiere una doncella de rodillas con sus brazos alrededor de la cintura de su ama, como si nunca la fuera a dejar ir. ¡Rut quería a Dios!

Tan pronto como Rut cruzó la frontera hacia Judá, ella estaba en el camino para ganar a Cristo. No había ningún letrero que lo dijera, pero sabemos hacia dónde conducía el camino: ¡directo al corazón de Jesús! Rut y Noemí llegaron al lugar de bendición, eran pobres y no sabían de donde vendría su próxima comida, pero llegaron al comienzo de la temporada de cosecha.

Rut no tenía un centavo, no se vislumbraba ningún futuro para ella, sin embargo, era una mujer virtuosa, y había comprometido todo al Señor. Ella dijo: “Déjame ir a los campos de cosecha a ver si alguien en su bondad me permite recoger” (Rut 2:2). Sólo los muy pobres hacían tal trabajo. La ley exigía que los dueños no cosechen las cuatro esquinas de sus campos ni recojan los restos, para que los pobres pudieran tenerlos. “Cuando recojas las cosechas de tu tierra, no siegues el grano en las orillas de tus campos ni levantes lo que caiga de los segadores…déjalas para los pobres” (Levítico 19:9-10).

Parecía como si Rut hubiese hecho un mal negocio: ¡Su devoción la llevó hasta el lugar de la visitación y ahora estaba trabajando duro en un empleo de salario mínimo! Incluso estaba por debajo del umbral de la pobreza. ¡Obsérvala bien, porque así es como puedes terminar tú si te desprendes y recorres todo el camino hacia Dios!

Esta fue la cruz del apóstol Pablo hasta su muerte: “Hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres. Nosotros somos insensatos por amor de Cristo…padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen…padecemos persecución…nos difaman…hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.” (1 Corintios 4:9-13).

Pero no te sientas mal por Rut, ¡porque ella estaba a punto de ganar a Cristo!

jueves, 18 de diciembre de 2014

CRUZANDO LA FRONTERA

Como vemos en Rut 1, Noemí, Orfa y Rut llegaron a la frontera entre Moab y Judá y allí se enfrentaron a una decisión. ¿Seguirían el mover de la gracia de Dios para llegar a la plenitud de Cristo? Sus nombres nos dan una pista: Noemí significa gracia; Orfa significa terca; y Ruth significa amiga, compañera.

Una confrontación tuvo lugar en la frontera cuando Noemí decide poner a prueba el compromiso y determinación de Orfa y Rut. Para ellas, la decisión de seguir requeriría más que solo emoción y palabras. Deberían elegir entre volver, o seguir sin ninguna promesa de recompensa y con una clara visión de los altos costos si seguían.

En vez de predicar la prosperidad, las cosas fáciles y el éxito, Noemí les presenta una imagen de sufrimiento y pobreza. No hubo promesa de bienes terrenales, sólo un caminar de fe. De hecho, ella les anima a volver a las casas de sus propias madres (Ver Rut 1: 8-9).

Tanto Orfa como Rut se mantuvieron firmes hasta este punto: “se echaron a llorar desconsoladas…le dijeron…queremos ir contigo a tu pueblo” (Rut 1:9-10). Ya sabes por el nombre de Orfa que, a pesar de su río de lágrimas, a pesar de todas sus palabras convincentes acerca de seguir, ella abandona y vuelve a su idolatría. Exteriormente, sin embargo, ella estaba quebrantada y era sensible, y parecía ser parte de este mover hacia a Dios.

Creo que Noemí pudo ver dentro del corazón de Orfa, en su lucha interior. Probablemente pensó para sí misma: “¡Pobre niña! Ella piensa que quiere la plenitud del Señor, pero todavía está cautivada por este mundo. Sería una mujer infeliz si continúa, ¡porque siempre estaría mirando hacia atrás!”

Así que Noemí dice: “Sigan su camino!" Orfa debe haber tomado una decisión en su corazón: “Voy a volver a Moab y servir a Dios, ¡a mi manera! Todavía amo a estas preciosas mujeres santas, pero tengo que seguir con mi vida. No estoy lista para renunciar a mi pasado”.

La Biblia dice: “Entonces volvieron a llorar juntas y Orfa se despidió de su suegra con un beso” (Rut 1:14). Un manuscrito original agrega la frase: “y se volvió”.

Algunos de los que están leyendo esto ahora están a punto de dar un beso de despedida a sus hermanos. Algo en sus corazones los está llamando: un círculo de amigos especiales o viejos amores. Pero como Noemí dijo acerca de Orfa: “Tu cuñada regresó a su pueblo y a sus dioses” (Rut 1:15), así mismo, ¡un ídolo tiene sus corazones: algo del pasado de lo que no se pueden liberar!

miércoles, 17 de diciembre de 2014

EL FIN DE LA HAMBRUNA

En Rut 1:6 leemos que el Señor “había visitado a su pueblo para darles pan”. Noemí escuchó que la hambruna en Judá había terminado, que Dios había visitado otra vez a su pueblo con abundancia de pan y bendiciones. Los recuerdos de las bendiciones pasadas inundaron el alma de Noemí, y ella empezó a añorar el lugar santo. Estaba harta de Moab y de su idolatría y muerte. Por lo que “se levantó con sus nueras, y regresó…salió, pues, del lugar donde había estado…y comenzaron a caminar para volverse a la tierra de Judá.” (Rut 1:6-7).

Las nueras de Noemí, Orfa y Rut, dijeron adiós a sus padres, amigos y familia. Le dijeron a sus seres queridos de toda la vida que se irían para siempre, que iban a Judá, un lugar donde Dios estaba “visitando a Su pueblo”.

¡Hoy, una vez más, el Señor está visitando a su pueblo! ¡Una vez más una hambruna ha terminado! Aquí, en la iglesia de Times Square y en otras iglesias alrededor del mundo, la pura Palabra de Dios se está predicando. Cuando el Señor visita a su pueblo, “les da pan”.

Durante la anterior hambruna de la Palabra, mientras que otros huían al Moab de hoy en día -la mundanidad, el letargo, la frialdad, el placer y el éxito- un remanente santo ha perseverado. Soportaron la auto-exaltación de evangelistas de la televisión, la sensualidad sórdida que irrumpió en la casa de Dios, la estupidez en el púlpito, y la burla de los cristianos apóstatas.

Oraron, ayunaron e intercedieron. Y ahora el Señor ha escuchado su clamor y está visitando a Su pueblo. ¿Por qué la Iglesia Times Square está llena con buscadores de hambrientos? ¡Porque se ha corrido la voz de que Dios está aquí! Las personas están escuchando que la palabra de Dios está fluyendo. Lo mismo ocurre en otros lugares, a medida que se propaga la noticia que una visita de Dios se está llevando a cabo. ¡La hambruna se ha acabado! ¡Dios ha enviado pan del cielo y si todavía no lo has probado, entonces sale de Moab y ve al lugar donde Dios está visitando a su pueblo!

Esto es lo que hicieron Noemí y sus dos nueras. Su partida hacia la frontera de Judá representa un mover hacia el Señor. Ellas estaban siendo atraídas por el Espíritu de Dios, atraídas por la noticia de su visitación.

Hoy en día, de la misma manera, en el Espíritu veo incontables multitudes regresando a casa, de vuelta a la plenitud de Cristo, lejos de lo falso, de la futilidad del evangelio de la prosperidad y de lo fácil, de la doble moral y de la falta de entusiasmo.

martes, 16 de diciembre de 2014

EL LIBRO DE RUTH

El libro de Rut relata la maravillosa historia de una doncella pagana convertida que ganó el corazón de su señor terrenal. Yo creo que esta es una historia profética, un mensaje que nos habla poderosamente hoy en día, pues ¡ganamos a Cristo de la misma manera que Rut ganó a Booz!

¡Pero este relato es más que solamente historia! Pablo escribe: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1 Corintios 10:11).

La historia de Rut comienza con estas palabras: “hubo hambre en la tierra” (Rut 1:1). Así, el israelita Elimelec, su esposa Noemí, y sus dos hijos, Mahlón y Quelión, huyeron de Judá a Moab. Elimelec murió allí, y los dos hijos de Noemí se casaron con mujeres paganas, Orfa y Rut, y permanecieron en Moab por otros diez años.

Pero Moab era un lugar de idolatría, la congregación de los impíos, el asiento de los burladores. Moab mismo, debido a quien la región fue nombrada, nació de una relación incestuosa entre Lot y una de sus hijas. De hecho, el nombre “Moab” significa fornicación. Fue quien sedujo a Israel en el desierto, luego de lo cual 24.000 murieron a causa de una plaga. Dios prohibió a los israelitas casarse con mujeres moabitas, “porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses” (1 Reyes 11:2).

En el reino espiritual, esto mismo sucede cuando se produce un hambre por la Palabra de Dios: el pueblo de Dios se vuelve hacia el mundo, cede a la seducción de la idolatría, y se mezcla con los impíos. Este tipo de hambre impulsa a los creyentes a otro lugar para encontrar algo que satisfaga sus necesidades internas.

Los cristianos de hoy se enfrían y se descarrían, porque no están recibiendo la verdadera comida espiritual. Van a la iglesia, pero la despensa está vacía. La predicación que oyen es superficial, no hay sustancia, no hay agua viva, solo entretenimiento. ¡Abunda la hambruna en la mismísima casa de Dios!

Es por esto que nuestras iglesias están siendo invadidas por el adulterio, el divorcio, la música rock, la psicología no bíblica y un evangelio de la Nueva Era, con nuestros jóvenes consumiendo drogas y volviéndose promiscuos. La hambruna en la iglesia los ha impulsado a Moab, el lugar de idolatría. ¡Y Moab es un lugar donde los hombres jóvenes mueren, al igual que los hijos de Noemí murieron en Moab!

lunes, 15 de diciembre de 2014

ÉL DICE QUE ERES BENDITO by Gary Wilkerson

Muchos cristianos no lo admiten, pero en el fondo creen que la gracia de Dios es demasiado buena para ser cierta. Piensan que les otorga demasiada libertad así que se aferran a su sentido de las obras porque están convencidos que es la única cosa que los mantendrá en un camino justo.

Pablo anticipa este pensamiento, que termina en obras muertas: “Ahora bien, ¿eso significa que podemos seguir pecando porque la gracia de Dios nos ha liberado de la ley? ¡Claro que no! ¿No se dan cuenta de que uno se convierte en esclavo de todo lo que decide obedecer? Uno puede ser esclavo del pecado, lo cual lleva a la muerte, o puede decidir obedecer a Dios, lo cual lleva a una vida recta. Antes ustedes eran esclavos del pecado pero, gracias a Dios, ahora obedecen de todo corazón la enseñanza que les hemos dado.” (Romanos 6:15-17, NTV).

¿Cuál es la enseñanza a la que Pablo se refiere aquí? ¡Es que ahora somos propiedad de la gracia de Jesucristo! Por lo tanto, ya no seguimos pecando como lo hacíamos antes, debido a que esa ya no es nuestra identidad: “Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!” (2 Corintios 5:17, NTV). Por último, Pablo dice: “Por lo tanto, mis amados hermanos, la cuestión es la siguiente: ustedes murieron al poder de la ley cuando murieron con Cristo y ahora están unidos a aquel que fue levantado de los muertos. Como resultado, podemos producir una cosecha de buenas acciones para Dios” (Romanos 7:4, NTV).

La nueva vida que se nos ha dado, la vida de Cristo mismo, nos resucita para servirle en libertad, paz y gozo. Liberados de obras agotadoras de obligación, podemos ahora gritar con David: “¡Me complace hacer tu voluntad, Dios mío!” Y no podemos evitar dar testimonio de Jesús a un mundo hambriento y desesperado por Su gracia. En una palabra: ¡La gracia produce resultados!

Amigo, no puedes extraer vida de algo que está muerto. Sólo Jesús tiene el poder de resucitar a una nueva vida a nuestro hombre muerto y viejo. Ese tipo de gracia es incomprensible, sobrepasa tanto nuestra capacidad de comprensión que quizás nunca vamos a entenderla completamente en esta vida. Del mismo modo, nunca seremos capaces de lograrla por nosotros mismos. Como Pablo escribe: “Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad. Todo lo que ahora conozco es parcial e incompleto, pero luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce a mí completamente.” (1 Corintios 13:12).

Nota la última frase, el Señor te conoce por completo, aun en medio de tu enredada vida de lamentos y quebrantamiento, y Él dice que eres bendecido. Verás, la nueva vida que tienes no es el resultado de lograr, sino de recibir. Por lo tanto, ¿dejarías tu escala de medición y caminarías en la nueva vida con la que Jesús te ha honrado? Él ya ha pronunciado Su bendición sobre ti…¡así que recíbela!

viernes, 12 de diciembre de 2014

CRUZANDO LA LÍNEA DE LA OBEDIENCIA

“Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos” (Lucas 22:31-32).

Cuando Jesús caminó sobre la Tierra, Él sabía muy bien acerca de la ferocidad de los poderes de maldad y de cómo Satanás viene con todas las armas del infierno para atacar a los discípulos del Señor. No creo que ninguno de nosotros conozca o entienda el gran conflicto que acontece ahora mismo en el mundo espiritual. Tampoco llegamos a entender cuán determinado está Satanás en destruir a todos aquellos santos que han decidido firmemente en sus corazones, seguir a Cristo hasta el final.

En nuestro caminar cristiano, cruzamos una línea; Yo la llamo "La Línea de la Obediencia", la cual activa todas las alarmas en el infierno. En el momento que cruzas esa línea hacia una vida de obediencia y dependencia de Jesús y determinas en tu corazón nunca volver atrás, te conviertes en una amenaza para el reino de las tinieblas y un blanco para los principados y potestades. El testimonio de cada creyente que se vuelve al Señor con todo tu corazón, que anhela la santidad y un caminar más profundo con Jesús, ¡incluye una repentina avalancha de problemas, tribulaciones y pruebas extrañas e intensas!

Tal vez tú fuiste alguna vez un discípulo a medio tiempo. Amabas al Señor, pero eras perezoso espiritualmente. No eras un ávido estudiante de la Biblia ni te atraían las cosas espirituales. No querías ser un fanático y las cosas en tu vida iban bastante bien. El diablo no te molestaba mucho porque tenías un pie afuera y un pie adentro.

Pero ahora, estás ocupado para Dios. Su Palabra ha cobrado vida en ti y oras, lloras y amas a las almas perdidas. Todo ha cambiado, incluyendo tus tribulaciones. ¡Qué gran cambio de corazón has experimentado!

Pero, al mismo tiempo has dejado marcas en el mundo invisible. Has cruzado la línea de la obediencia. A todos los que han cruzado la línea de la obediencia, Jesús les dice: “Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte” (Lucas 22:32).

jueves, 11 de diciembre de 2014

EL CRUCE FINAL

“Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón. Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto…de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán” (Josué 3:13-14,17).

Cruzar el Jordán es símbolo de entrar a la libertad en Cristo. ¡Dios siempre nos saca de un lugar para traernos a Él mismo! No es suficiente escapar del poder de Satanás, de la prisión de la esclavitud; también debemos entrar en la vida resucitada de Cristo. Aquí, Canaán no representa el cielo, ya que esta tierra es un lugar de guerra espiritual. Pero es un lugar en el que Jesús quiere que disfrutemos de las bondades de Su victoria, un lugar de alegría, felicidad y contentamiento.

Cuando Israel llegó al Jordán, ya no era guiada por la nube en el día ni el fuego en la noche (ver Éxodo 13:21), sino por el Arca del Pacto. Vemos el arca, un símbolo de Jesús, descendiendo al Jordán, sumergiéndose en la muerte, diciendo: "¡Síganme!" Es Jesús, invitándonos a ser bautizados en Él.

Saliendo del Jordán, los hijos de Israel entraron en la Tierra Prometida, que es un símbolo de morar en Cristo. "Y el pueblo subió del Jordán…y acamparon en Gilgal" (Josué 4:19). En este punto, ellos a salvo por la sangre, librados del poder del enemigo y resucitados a una novedad de vida en la tierra de llena de leche y miel de Dios.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

¿HAS GANADO EL CORAZÓN DEL SEÑOR?

"Ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo" (Filipenses 3:8).

¿Has ganado el corazón del Señor? El apóstol Pablo declaró el propósito de renunciar a su vida pasada: "Para ganar a Cristo". Él estaba completamente cautivado por Cristo, sólo tenía ojos para el Señor.

¿Por qué sentiría Pablo la necesidad de "ganar" a Cristo? Cristo ya se le había revelado, no sólo al apóstol, pero en él. Aun así, Pablo estaba decidido a ganar el corazón y el afecto de Cristo.

Como puedes ver, todo el ser de Pablo, su ministerio, su vida, hasta su misma razón de vivir, estaban enfocados sólo en agradar a su Amo y Señor. Para él, ¡todo lo demás era basura! Creo que una de las razones por las que Pablo nunca se casó era precisamente para dedicar más tiempo a la atención "de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor" (1 Corintios 7:32). Y él instaba a otros en la misma dirección: “Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo" (Colosenses 1:10).

¿Es bíblico este "ganar el corazón de Jesús"? ¿No somos acaso todos, el objeto del amor incondicional de Dios? De cierto, Su amor benevolente se extiende a toda la humanidad, pero hay otra clase de amor, un amor afectuoso, como existe entre un esposo y una esposa, que sólo unos cuantos pueden experimentar.

Este amor se expresa en el Cantar de los Cantares, donde Salomón representa a Cristo. En este pasaje, el Señor habla de Su novia: "Prendiste mi corazón…esposa mía; has apresado mi corazón con uno de tus ojos, con una gargantilla de tu cuello. ¡Cuán hermosos son tus amores…esposa mía! ¡Cuánto mejores que el vino tus amores!" (Cantar de los Cantares 4:9-10). Más tarde, Él dice: "Aparta tus ojos de delante de mí, porque ellos me vencieron" (6:5). La novia responde: "Yo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento" (7:10).

Yo creo que la esposa de Cristo consiste en un pueblo santo que tanto anhela agradar a su Señor, obedecerle y vivir apartado del resto, que el corazón del Señor es apresado. La palabra "apresado", utilizada en este versículo significa "robar mi corazón". Los seguidores de Cristo apresan Su corazón con uno de sus ojos (Cantar de los Cantares 4:9). Esa mirada con un ojo quiere decir poner todo nuestro ser enfocado sólo en Cristo.

martes, 9 de diciembre de 2014

EL OPROBIO DE EGIPTO

En Josué 5, Israel estaba en el apogeo de su gloria y poder, había experimentado milagros increíbles. Su pueblo era amado, vivía con seguridad y los corazones de sus enemigos se derretían: "y no hubo más aliento en ellos delante de los hijos de Israel" (Josué 5:1). El versículo dos dice: “En aquel tiempo”, es decir, tiempo de victoria, bendición, dirección y favor, era un tiempo estaban listos para entrar y poseer la tierra. De hecho, Dios dijo: "¡Deténganse! Tenemos un problema. Parece que todo está bien: grandes victorias nos esperan, pero tenemos que resolver un asunto pendiente. El oprobio de Egipto, todavía está en sus corazones y debe ser arrancado y expulsado".

Es como si Dios le estuviera diciendo a Su pueblo: "He soportado pacientemente tu alejamiento de mí, tus quejas, tus interminables y constantes codicias. Diez veces tus padres Me provocaron en el desierto y Yo lo perdoné todo. Cuando te encontré oprimido en el horno de hierro de Egipto, te lavé, te aseguré con mi sangre y te libré de tus enemigos. Pero todo este tiempo has escondido un secreto en tu corazón. Te has negado a rendir un ídolo que tiene una fortaleza en tu corazón".

El profeta Amós confirmó que Israel tenía un corazón idólatra: "¿Me ofrecisteis sacrificios y ofrendas en el desierto en cuarenta años, oh casa de Israel? Antes bien, llevabais el tabernáculo de vuestro Moloc…la estrella de vuestros dioses que os hicisteis"(Amós 5:25-26). Este fue el oprobio: Todo el tiempo, a pesar del amor, protección, bendición y guía de Dios, los israelitas habían traído un secreto en su corazón. Aun mientras cantaban las alabanzas del Señor, otro dios estaba gobernando las motivaciones de su corazón.

¡Ellos habían escondido los ídolos de sus padres entre el equipaje! Ni siquiera la asombrosa voz de un Dios santo y terrible pudo inducirlos a abandonar sus pequeños altares, sus imágenes de oro de Egipto. Ellos querían seguir adelante y servir a Dios, mientras seguían aferrados a sus ídolos. El Señor había sido paciente hasta ese momento, pero ahora les dio un ultimátum: "Voy a avanzar, pero sólo con un pueblo santo. Hay un mundo de gozo y paz que está adelante, pero no pueden traer su oprobio con ustedes. ¡Arránquenlo! ¡Afilen sus cuchillos! No se permite carne alguna a partir de este punto. ¡Ninguna idolatría! ¡Ninguna codicia arraigada! ¡Ningún oprobio secreto!"

lunes, 8 de diciembre de 2014

RECIBE LA BENDICIÓN DE LA GRACIA by Gary Wilkerson

Muchos cristianos hoy imaginan sus vidas como las balanzas de la justicia. En un lado, están todas sus obras piadosas y en el otro, está un montón de pecados y fracasos que va en aumento. Si piensan que sus vidas se inclinan demasiado hacia el fracaso, se sienten obligados a orar más, a estudiar su Biblia más e ir más seguido a la iglesia. Sin embargo, nuestras buenas obras “extra”, por muchas que sean, jamás podrán contrarrestar siquiera al peso de la justicia propia que las originó.

Hace poco vi un videoclip de una escena en una ventana de un autoservicio de comida rápida. Cuando el conductor terminó de dar su orden, la voz del parlante le preguntó: "¿algo más?" Sintiéndose culpable, el conductor agregó papas fritas a su pedido. Una vez más la voz volvió a preguntar: "¿algo más?" Desconcertado, el conductor agregó un postre. Y otra vez, la voz preguntó: "¿algo más?” Finalmente, el conductor gritó: "¡No, no, no! No 'algo más'".
Esa es una imagen de nosotros tratando de obtener la justicia de Dios.

Cuanto más esfuerzo personal pongamos, más nos acercaremos al momento en que finalmente estemos obligados a gritar: "¡No más 'algo más' para mí". Esto explica el porqué tantos cristianos se sienten exhaustos ante la sola idea de servir a Dios. Pablo llama esos esfuerzos "obras muertas" por una razón: Este proceder nunca producirá justicia o gozo, sino sólo cansancio y miseria. No hay vida en ello, sólo muerte, porque no es el evangelio de Cristo.

Pablo escribe: "Pues si por la transgresión de uno solo [Adán] reinó la muerte…" (Romanos 5:17). Si la muerte gobierna tu caminar, si llevas el peso de las acusaciones constantes del pecado, si nada de lo que haces es lo suficientemente bueno, entonces tú estás escuchando a la antigua voz de la naturaleza adámica. De aquella vieja naturaleza, brota todo intento carnal de apaciguar a Dios, lo cual es contrario a tu identidad en Cristo.

Pablo luego añade en el mismo versículo: "…mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia" ¿Cómo obtenemos esta justicia? Pablo nos lo dice en la siguiente frase: "Todos los que la reciban vivirán en triunfo sobre el pecado y la muerte a través de este único hombre: Jesucristo". Estamos destinados a triunfar sobre todo pecado, no a través de nuestros propios esfuerzos, sino a través de este único hombre: Jesús. Y así, Cristo nos urge: "¿Por qué no llevas esa balanza de tu propia creación y la entregas a los pies de la cruz? Yo nunca te pedí apaciguarme. Yo te he llamado para que hagas una cosa: Recibir Mi bendición de la gracia".

sábado, 6 de diciembre de 2014

LA ESPADA DEL SEÑOR by Carter Conlon

“Llegaron, pues, Gedeón y los cien hombres que llevaba consigo, al extremo del campamento, al principio de la guardia de la medianoche, cuando acababan de renovar los centinelas; y tocaron las trompetas, y quebraron los cántaros que llevaban en sus manos. Y los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en la derecha las trompetas con que tocaban, y gritaron: ¡Por la espada de Jehová y de Gedeón! Y se estuvieron firmes cada uno en su puesto en derredor del campamento; entonces todo el ejército echó a correr dando gritos y huyendo.” (Jueces 7: 19-21).

¡Todo el ejército enemigo huyó ante Gedeón y sus trescientos! Al sonido de trompetas, los israelitas rompieron los cántaros en sus manos que representaban la ruptura de todo razonamiento humano, toda fragilidad humana, todo el sentido de autodesprecio e indignidad. Lo rompieron todo y tomaron la antorcha que estaba dentro de la vasija de barro, que era un símbolo del poder de Dios.

“¡Por la espada de Jehová y de Gedeón!”, gritaban. Eso se refiere al poder de Dios a través de las personas que creen en Él. Como podrás ver, cuando decides tomar posición en un lugar público, rehusándote a dejar que el testimonio de Dios sea ocultado, Dios hará por ti lo que hizo por Gedeón y su ejército: ¡Enviará confusión en las filas del enemigo! La Biblia nos dice que los madianitas comenzaron a pelearse entre sí. La confusión se produjo porque el testimonio visible de Dios se había levantado en la tierra de nuevo, a través de personas que simplemente le creyeron a Dios a pesar de su debilidad y fragilidad.

De este modo, la misma victoria increíble está disponible para ti y para mí hoy en día. Todo lo que ha sido necesario siempre es que alguien, o quizá diez o veinte o cincuenta o cien, se pongan en pie y declaren: “¡Le creo a Dios! Creo que Dios puede tomar mi vida y cambiar la situación. Creo que Él puede poner compasión en mi corazón y convertirme en una voz en esta generación. Le creo incluso en mi insuficiencia. Sé que no tengo mucho que aportar, pero creo que Dios proveerá todo lo que necesito”.

¡Incluso ahora me imagino que todo el infierno está temblando, porque el enemigo sabe lo que sucede cuando tú y yo nos atrevemos a creer de esta manera!

__________
Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 5 de diciembre de 2014

LA ESPADA AGUDA

Juan era pastor de las siete iglesias de Asia, y a través de revelación Jesús se le apareció y le mostró los pecados ocultos en el pueblo. Juan se dirigió a estos amados como hijos a quienes Dios ³amó, yŠlavó deŠpecados con su sangre² (Apocalipsis 1:5). Ellos eran ³reyes y sacerdotes para Dios² (Versículo 6). Pero en un determinado día del Señor, el Espíritu de Dios vino sobre Juan y escuchó la Palabra de Dios sonando como una trompeta: ³Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,² (Versículo 10). Jesús se le apareció y ³de su boca salía una espada aguda de dos filos² (Versículo 16).

¡Una espada aguda se le apareció a una iglesia amada y lavada con sangre! Y a pesar de su bondad, arduo trabajo o amor, Dios la encontró falta.

En Apocalipsis 2, Juan describió una congregación maravillosa en Éfeso. Eran pacientes y trabajadores; odiaban las malas obras, pero se estaban enfriando. Habían perdido su amor al rojo vivo por Jesús y habían caído en el letargo. Jesús clamó: ³arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero [No tendrás unción]² (Versículo 5). En Pérgamo una congregación estaba ³reteniendo Su nombre, no habían negado la fe y habían algunos dispuestos a morir² (Ver versículo 13). Pero una cosa estaba terriblemente mal: la falsa enseñanza estaba entrando silenciosamente y doctrinas de demonios se estaban arraigando. Jesús dijo: ³Arrepiéntete o voy a luchar contra ti con la espada de Mi boca.²

Un espíritu de Jezabel se había infiltrado en la congregación de Tiatira, a pesar de que la gente de allí eran siervos caritativos, llenos de fe, paciencia y buenas obras. A esa iglesia, Jesús dijo: ³Yo la arrojoŠen gran tribulaciónŠsi no se arrepienten de las obras de ella² (Versículo 22).

La congregación de Sardis tenía la reputación de ser una iglesia viva. Pero Jesús dijo: ³Tienes nombre de que vives, y estás muerto² (Apocalipsis 3:1). A ellos no les quedaba mucha espiritualidad porque su corazón no era perfecto para con el Señor. Sin embargo, como muchas iglesias hoy en día, se veían a sí mismos como llenos de vida. Sólo los que andaban en el Espíritu sabían que, en realidad, estaban muertos.

Jesús llegó con una espada aguda y colocó a todos aquellos bajo su palabra cortante. ¡Este es verdadero amor!

jueves, 4 de diciembre de 2014

QUITANDO EL OPROBIO DE EGIPTO

"Hazte cuchillos afilados, y vuelve a circuncidarŠa los hijos de Israel. Y Josué se hizo cuchillos afilados, y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot" (Josué 5:2-3).

No voy a plantear una discusión teológica acerca de la circuncisión, pero este antiguo proceso tiene un gran significado para la Iglesia de hoy. ¡Qué experiencia dolorosa debe haber sido para los israelitas quitar el prepucio con un cuchillo afilado como una señal al mundo que se unieron en una alianza fiel con Dios! Estas personas habían nacido en el desierto y nunca habían sido circuncidados. Y después que el evento se llevó a cabo, estaban indefensos y débiles durante días.

¡Entrar al quirófano hoy significa someterse a la cortante y afilada Palabra de Dios! "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos" (Hebreos 4:12). La Palabra verdaderamente corta: "Cuando oyeron esto, fueron compungidos de corazón" (Hechos 5:33). Cuando Esteban predicó "se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él" (Hechos 7:54).

La Biblia dice que la Palabra de Dios circuncida nuestros corazones. "La circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios." (Romanos 2:29). Hay una "circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo" (Colosenses 2:11).

Cada uno de nosotros tiene en su interior el "oprobio de Egipto" que debe ser removido, todo lo que es de nuestra carne. Y hay una operación en la que el Espíritu de Dios arranca todos esos deseos y dominios del mal: ¡Cuando la Palabra de Dios es anunciada por el ungido de Dios con demostración del Espíritu Santo y poder, se convierte en el cuchillo afilado! Dios tiene sus Josués hoy en día y les ha mandado a tomar a su pueblo asegurado por su sangre, liberado, redimido y resucitado, y a colocarlos bajo el cuchillo de Su Palabra para remover todos los rastros de idolatría y transigencia.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

SEMBRADORES DE LOS ULTIMOS TIEMPOS

¡El Señor va a tener una gran cantidad de sembradores dispuestos en los últimos días!

“Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” (Mateo 25:20-23).

¡Voy a demostrarte que la verdadera Iglesia de Jesucristo no se apagará con un gemido! No va a ser aplastada o paralizada por la ola de maldad. No va a estar débil, confundida o derrotada por los poderes demoníacos. ¡Nunca! Esta parábola demuestra que Dios tendrá una gloriosa cosecha fructífera al final de los tiempos. Dos de cada tres siervos del Señor llegarán al Juicio cargados con fruto y llenos de gozo, felices por una gran cosecha. No estarán perdiendo terreno o lográndolo apenas. En lugar de eso, van a decir: “¡He ganado! Lo que Dios me dio se ha duplicado”. Van a ser cristianos “buenos y fieles”, no descarriados o muertos. No serán desanimados, deprimidos, o abatidos, sino más bien, tendrán el gozo del Señor.

Jesús es “el hombre que se fue lejos” (Ver Mateo 25:14) que “después de mucho tiempo” (ver Mateo 25:19) retornó y llamó a sus siervos para arreglar cuentas con ellos. Nosotros somos aquellos siervos, “sus siervos”, y los talentos representan nuestra medida de gracia y revelación de Jesús. Se nos manda a salir y sembrar esta revelación. Algunos tienen una mayor revelación de Jesús que otros, pero todos deben sembrar.

martes, 2 de diciembre de 2014

VIVIENDO LA VIDA DE CRISTO

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios…. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:1,14).

¿Cuánto de la Palabra se hizo carne? ¡Todo! “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9). Así que, ¿Cómo podemos vivir de toda palabra que sale de su boca? ¿Tomamos libreta y lápiz, anotamos cada mandamiento de Jesús, y luego nos disciplinarnos para abordar cada uno hasta que dominemos todos ellos? ¡Amado, incluso después de todos estos años de predicar, todavía no sé todos los mandamientos preciosos del Señor!

Como yo lo veo, hay sólo una manera de agradar al Señor: Presenta tu cuerpo a Él, es decir, sal del camino y deja que Jesús viva Su vida en ti. Pablo dijo: “ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20). No se refería a una vida espiritual mística que se vive dentro de los confines de la mente. ¡No! Pablo continúa en el mismo versículo: “lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios.”

Dios nos está guiando a esa buena tierra llena de leche, miel, aceite y vino: las bendiciones espirituales en Cristo para las que Dios nos ha estado preparando. Cuando tengamos un cuerpo totalmente muerto, crucificado, humillado y dependiente, Cristo lo posee y vive Su vida en nosotros y a través de nosotros. Dios no trabaja a través de la carne, ¡ni siquiera “buena” carne! ¡Trabaja sólo a través de su Hijo Jesús!

Pablo era un “buen” hombre, santo, impecable y que guardaba los mandamientos de Dios. Pero a esa “bondad” Pablo tuvo que morir diariamente, para que así Cristo pudiera hacer Su obra y vivir su vida en él. Para Pablo la clave era: “No yo, sino Cristo”, un diario quitarse a Pablo y vestirse de Cristo. Sin embargo, muchos de nosotros no queremos vivir a Jesús, sólo queremos vestirnos de Él cuando es conveniente, ¡ponerlo y sacarlo como un traje de vestir!

Vivir a Cristo no es complicado. En primer lugar, debes desear Su vida con todas tus fuerzas. Luego debes salir del camino y rendir todo a Él, confiando en que Él te posea por completo. Por último, debes creer que cuanto más te vacíes de ti mismo, ¡tanto más te llenará de Él!

lunes, 1 de diciembre de 2014

FE VERDADERA by Gary Wilkerson

En el Antiguo Testamento, no se suponía que David debiese entrar en el Lugar Santísimo del templo, pero lo hizo, y su experiencia se tradujo en un poderoso salmo que el pueblo de Dios recita hasta este día: “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.” (Salmo 91:1).

Aunque David fue donde se suponía que no tenía que ir, esto le llevó a reflexionar sobre la sorprendente revelación de la presencia de Dios en la tierra. Mi punto es que: Muchos santos en la Biblia y la historia han sorteado dificultades simplemente por la fe, avanzando en el calendario de Dios por su clamor apasionado hacia Él.

Una de ellas fue una persona que no era de Israel, quien buscó a Jesús para que sanara a su hija afligida. “Y he aquí una mujer cananea…clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.” (Mateo 15:22). Esta mujer se había acercado a Jesús con una gran necesidad, su hija estaba siendo atormentada por un espíritu demoníaco. Sin embargo, Cristo no fue conmovido a actuar: “Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.” (15:23).

Pero la mujer se quedó y siguió molestándolos, presionando con su petición, negándose a irse. Si estás familiarizado con las Escrituras, ya sabes que Jesús dijo varias parábolas que alaban este tipo de persistencia: “Sigue llamando, sigue buscando, sigue pidiendo. Dios recompensará tu fe”.

Hubiese sido fácil para esta mujer a renunciar, pero ella persistía, y, finalmente, Jesús le dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos” (15:26), refiriéndose a la prioridad de Israel sobre los gentiles. Me parece increíble su respuesta: “Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.” (15:27). Ella estaba diciendo: “Jesús, si estamos hablando acerca del poder del cielo, entonces, incluso un pedazo es suficiente.”

Ella tenía razón: Las migajas que caen de la mesa de Dios son suficientes para satisfacer cualquier necesidad en esta tierra. Y ella tenía fe en que incluso la medida más pequeña liberaría a su hija por completo. ¡Amigo, esa es verdadera fe! Esta mujer no pidió tímidamente. Ella pidió creyendo en la bondad de Dios, sabiendo que incluso el trozo más pequeño de Su gloria era suficiente para llevar a cabo una liberación milagrosa.