martes, 30 de septiembre de 2014

ELLOS TRASTORNARON EL MUNDO ENTERO

"Estos que trastornan el mundo entero también han venido" (Hechos 17:6). ¿El mundo de quién está trastornado? El del círculo religioso en el que nadie toma en serio el señorío de Cristo.

La esposa de un ministro aquí en Nueva York me dijo: "¡La Iglesia “Times Square” ha irritado casi a todas las iglesias carismáticas en la ciudad!, Ud. lo sabe ¿no es así?". Yo no lo sabía. De hecho, no sé no siquiera si es verdad. Pero si lo es, y si es a causa de la arrogancia de este púlpito o de personas que van por ahí diciendo que esta es la única iglesia que predica la verdadera santidad, ¡entonces estaríamos cometiendo un grave error! Pero, por otro lado, si los ministros y las congregaciones están "trastornándose" porque predicamos el incondicional señorío de Cristo, si la gente se está saliendo de dichas iglesias porque ven que su pecado no es expuesto ni son desafiados, si la gente va de acá, siendo más como Jesús, caminado en Su pureza, ¡entonces la gente se está molestando por las razones correctas!

Les puedo asegurar, por la Palabra de Dios, que nada altera o irrita más a las iglesias y predicadores muertos y sin convicciones que alguien que ande en la plenitud de Cristo, alguien que viva y predique el evangelio exigente de santidad como lo hizo Pablo. ¡Es una reprobación! En cada iglesia encontraremos unos pocos cristianos "devotos", como Pablo los llamaba. Pero el día en que digas como Pablo: "Estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús" (Filipenses 3:8) ¡será el día en el que serás señalado como un alborotador!

“Los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas" (Hechos 17:10). Una vez más pareciera que Satanás había ganado la batalla dado que Pablo y Silas tuvieron que salir de la ciudad a hurtadillas en la oscuridad de la noche. Tan sólo imagínate los comentarios orgullosos de la gente en el siguiente día de reposo: "¿Qué tipo de avivamiento fue este? Nosotros estuvimos aquí antes de que ellos vinieran y todavía estamos aquí ahora que ya se han ido. ¡A la gente no le gusta ese tipo de predicación por estos lugares! Continuemos con Dios sin la interrupción de estos alborotadores de santidad". Pero Pablo y Silas habían hecho que la mirada de los conversos esté tan puesta en Jesús y no en ellos mismos, que podían irse del pueblo y aun así el cuerpo florecería ahí. En persecución, la iglesia de Tesalónica se volvió tan fuerte en la fe que se convirtió en un poderoso testimonio para toda Asia. ¡Y llegaron a ser el gozo del corazón de Pablo!

GUARDADORES DEL PACTO by Gary Wilkerson

La gloria del Nuevo Pacto fue evidente en el Monte de la Transfiguración, donde Jesús había tomado a tres de Sus discípulos. "Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él” (Mateo 17:1-3).

La gloria era tan inmensa que por un momento una porción del cielo se abrió paso a la esfera terrenal. Repentinamente, los discípulos: Pedro, Santiago y Juan, vieron a Moisés y Elías, hablando con Cristo. Pedro estaba tan asombrado por esto que clamó: "Tenemos que construir tres tabernáculos aquí". Pedro estaba viendo varios pactos de Dios a la vez: en Jesús, en Moisés y en los profetas.

Pero Dios Padre retira a Moisés (la ley) y a Elías (los profetas) de la visión de Pedro, diciendo: "Mi Hijo personifica toda la ley y los profetas, la totalidad de todos los pactos, todo lo que la humanidad necesita y necesitará. Tú tienes un mandato ahora, Pedro, y éste consiste en enfocarte en Cristo. Cuando ames como Él ama, con mi Espíritu en ti, cumplirás toda la ley de Moisés y los profetas. La ley no será la fuerza que impulsará tu vida, Jesús lo será" (ver Mateo 17:5).

¡Qué momento de revelación para Pedro y para nosotros hoy! La razón por la cual leemos nuestras Biblias u oramos no es debido a la ley de Dios. Lo hacemos para conocer a nuestro Padre amoroso. Del mismo modo, a los ojos del Padre, todas las necesidades de la humanidad son saciadas por completo en Jesús. Es por eso que, cuando Dios nos mira hoy, Él no ve a Su pueblo rompiendo Su pacto continuamente. En lugar de ello, ¡Él ve en nosotros las marcas de Su Hijo y por lo tanto nos mira como guardadores del pacto!

Dios no ve una lista de fracasos junto a una lista de buenas obras, con una enorme brecha entre ellas. Él no ve nuestras obras en absoluto. Él sólo ve a Su Hijo en nosotros. Y mientras lo hace, nos concede todos los beneficios de Su pacto con el Hijo. Todo el perdón es nuestro. Toda la paz es nuestra. Toda la aceptación es nuestra. Toda la gracia abunda en nosotros, sin importar si estamos arriba o abajo, en éxito o en fracaso. Su gracia para nosotros nunca cambia.

sábado, 27 de septiembre de 2014

DANIEL PROPUSO EN SU CORAZÓN by Claude Houde

Daniel “propuso en su corazón no contaminarse” (Daniel 1:8). Esta fue una acción valiente, y nos habla a ti y a mí hoy en día. Cuando Daniel era adolescente fue secuestrado y llevado cautivo a una tierra hostil y aterradora. Él fue desarraigado y apartado de sus seres queridos, lo que debe haber sido una experiencia traumática que dejó profundas cicatrices. Desconcertado, asustado y abandonado, se encontró prisionero en la corte de un rey decadente. El monarca inmoral y cínico lo renombró como “Beltsasar”, que significaba “Bel reinará sobre mí; a Bel voy a seguir y honrar”. Bel era un ídolo de aquella época, objeto de adoración e idolatría demoníaca y repugnante.

El rey ordenó a Daniel adaptarse completamente a la filosofía, mentalidad y prácticas de la corte y del país. Fue arrojado a una cloaca de inmoralidad, lujuria, crueldad y violencia, pero Daniel era un hombre de gran fe. Dios, por Su Espíritu, había grabado en el corazón de Daniel una misión, visión y valores diferentes. Por la fe Daniel siempre rechazaría el nombre Beltsasar. Capítulo tras capítulo, lo vemos resuelto, con poder sobrenatural para resistir, sin permitir a nadie cambiar lo que estaba llamado a ser ni a Aquel por quien estaba a favor. El nombre “Daniel” significa “Dios será mi juez”.

¡Estimado lector, esta resolución es para ti! Si la tragedia, la injusticia o la vida misma han tratado de “ponerte un nombre”, tú puedes y debes resistir por el poder de Dios y por la fe. Puedes responder al enemigo de tu alma y de tu destino diciendo simplemente que “Dios es mi juez, mi fuente, mi futuro, mi esperanza y mi poder. ¡Él aun no ha dicho Su última palabra!”

Tal vez tu “nombre”, tu historia de vida y realidad se pueden describir con palabras tales como: maltratado, olvidado, perdedor, criminal, infiel, en esclavitud, un fracaso, divorciado, suicida; o tal vez tragedia, engaño o sufrimiento. Estas experiencias trágicas y épocas en tu vida han hecho de ti la persona que eres hoy. Quiero decirte, como levantando suavemente tu barbilla y mirándote a los ojos: “Dios tiene un mensaje para ti hoy en día, donde quiera que estés en el mundo. Tú puedes tomar una decisión y llegar a Dios en fe con una resolución”.

Entiendo que a menudo somos productos de nuestro pasado, pero no tenemos que ser prisioneros de él. Al clamar a Dios en fe, poniendo tu vida en Sus manos todos los días y recibiendo Su Espíritu que hace nuevas y posibles todas las cosas, puedes crucificar tu pasado, y poner fin a tendencias y hábitos que ya no permitirás que te limiten o definan.

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Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito.

viernes, 26 de septiembre de 2014

UNA PALABRA INFLEXIBLE

“Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo”. (Hechos 17:1-3). Los líderes de la sinagoga de Tesalónica probablemente habían realizado reuniones tranquilas durante años, sin ser molestados. Enseñaban las Escrituras con diligencia y parecían muy santos en su apariencia externa.

Entonces Pablo, el alborotador, entró en escena y en tan sólo tres semanas de predicar del reinado de Jesús, revolucionó toda esa zona de Tesalónica. Sabía por experiencia que sólo unos pocos devotos escucharían la exigente palabra de Cristo y que la mayoría no renunciaría a sus rígidas tradiciones religiosas. También sabía que se llenarían de envidia y odio hacia todo lo que perturbara su forma de hacer las cosas. Pablo declaró que la predicación de su evangelio causó discordia: “Tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios en medio de gran oposición” (1 Tesalonicenses 2:2)

¿Qué causó esta violenta oposición? Pablo y Silas no eran escandalosos o provocativos, ni andaban robando iglesias.

Más tarde, en una carta a los de Tesalónica que siguieron al Señor, Pablo escribió: “Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño…no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo…antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos…hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos” (1 Tesalonicenses 2:3-8). Estas personas religiosas que durante años habían actuado de manera recatada y amante de Dios ahora estaban enfurecidos. Se convirtieron en una turba enojada, asaltando la casa de Jasón y alborotando a la gente y los gobernantes de la ciudad (Ver Hechos 17). La causa de toda esta contienda era esta palabra inflexible: “Hay otro rey: Jesús.” (Hechos 17:7)

jueves, 25 de septiembre de 2014

CONFIADO COMO UN LEÓN

Predico mucho acerca de la oración, porque creo en la oración eficaz del justo. ¡Pero la oración por sí sola no va a sacudir una ciudad!

Elías era un hombre de oración poderosa, pero fue más que su oración lo que hizo temblar el reino de Acab y provocó la furia de Jezabel. De hecho, llamó a los falsos profetas al Monte Carmelo y los desafió. Jezabel había matado a los profetas de Dios y había conducido a Israel a la apostasía y a la horrible idolatría del culto a Baal - ¡y nadie la había desafiado! A pesar de que siete mil creyentes no habían doblado sus rodillas ante Baal, permanecían en silencio, anónimos y con miedo. ¡Y apareció Elías, a quien Acab llamó “el alborotador de Israel!” (Ver 1 Reyes 18:17 NTV). Elías terminó en el arroyo de Cisón con una espada en su mano, degollando a cientos de falsos profetas de Baal “en el nombre de Jehová”.

Elías no se comportaba como un caballero con el diablo y su multitud. Mientras ellos“andaban saltando cerca del altar…Elías se burlaba de ellos” (1 Reyes 18:26-27). La iglesia de los últimos tiempos se ha acobardado ante los poderes de las tinieblas debido a la falta de santidad, porque la Escritura nos dice: “el justo está confiado como un león” (Proverbios 28:1). Algunos dirán: “¡Pero Jesús era manso! Él nunca abrió su boca o se resistió cuando lo llevaron a ser crucificado”. Pero eso fue porque la hora de las tinieblas había llegado, la hora en que iba a ser entregado en manos del enemigo. Él no se quedó en silencio en el templo cuando expulsó a los cambistas. Tampoco se quedó en silencio cuando llamó a los líderes religiosos serpientes, guías ciegos, sepulcros blanqueados, generación de víboras (Ver Mateo 23). ¡Incluso le dijo audazmente a algunos que Satanás era su padre!

Muchas iglesias hoy están llenos de diplomáticos silenciosos y caballeros, que no quieren causar problemas. ¡Nadie quiere problemas! Así el reino del diablo no es desafiado. ¡Tenemos más que suficiente de cristianos sonrientes y apocados! Escuché a un hombre embravecido que me dijo: “Hagamos una apuesta en dinero, no importa el monto! Ustedes, la gente de la Iglesia no puede detener nada. Consiguen un poco de publicidad, pero nada cambia. No pueden cerrar nada. No tienen poder alguno”. Él estaba hablando acerca del aborto y pude detectar la burla de Satanás en el tono de su voz. ¡Fue un atrevimiento! Era como si quisiera decir a todos los cristianos: “Todos ustedes son unos debiluchos espirituales. No van a durar, se darán por vencidos cuando venga la oposición. Correrán de vuelta a la seguridad de sus cuatro paredes y se ocultarán”.

¡No! “El justo está confiado como un león”.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

DIOS ESTARÁ CONTIGO

“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios…entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron” (Hechos 16:25-26). El carcelero, al ver lo que había sucedido, se postró ante Pablo y Silas, diciendo: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:30)

Aquellos funcionarios municipales y líderes religiosos se fueron a la cama pensando: “¡Lo hicimos! Eso es lo último que vamos a oír de esos alborotadores vagabundos. ¡Realmente los hicimos callar!”. ¡Pero que conmoción al día siguiente! Puedo imaginar a los soldados golpeando las puertas de la alcaldía, de los concejales de la ciudad, y de los líderes religiosos, diciéndoles: “¡Rápido! Vayan a la ciudad. ¡Tenemos un gran problema!”. En estado de shock, los funcionarios probablemente respondieron: ¿Qué? ¿Un terremoto? ¿Las puertas de la cárcel se abrieron y las cadenas de todos los presos cayeron y ni siquiera trataron de escapar? ¿Y el carcelero se unió a su fe?”

Los líderes de la ciudad estaban realmente atemorizados porque era un crimen golpear a ciudadanos romanos (Tanto Pablo como Silas eran ciudadanos romanos). “¿Qué quiere decir que no se moverán de nuestra cárcel? ¿Qué exigen qué? ¿Qué vayamos y les pidamos disculpas y que los escoltemos para salir de la cárcel?”

“Y viniendo, les [trataron de apaciguar]; y sacándolos, les pidieron que salieran de la ciudad.” (Hechos 16:39)

¡Me encanta! Allí estaban, no haciendo alarde de su autoridad espiritual, sino simplemente actuando como embajadores del Rey Jesús. Habían sido testigos del poder de Cristo siendo burlado, y ahora Pablo y Silas querían que el pequeño grupo de oración viera cómo Dios manifiesta su poder a los que están en contra de las fuerzas del infierno. Se dirigieron directamente a la casa de Lidia…¡y qué reunión debe haber sido esa! Pienso que Pablo le dijo al grupo que se reunía en esa casa: “Miren, el diablo puede enfurecerse, las potestades pueden amenazar, ¡pero Dios tiene todo el poder! ¡Dios estará contigo si tú tomas tu posición!”

martes, 23 de septiembre de 2014

¡NECESITAMOS MÁS ALBOROTADORES!

¡Mi oración es que cada miembro del cuerpo de Cristo se convierta en un alborotador! ¡Necesitamos un ejército de alborotadores tan llenos del Espíritu Santo que agiten la ciudad de Nueva York y las demás ciudades de todo el mundo, que remuevan las instituciones impías; que desafíen a las iglesias tradicionales muertas; que perturben a los líderes, los alcaldes, los consejos municipales y los líderes de la comunidad! En otras palabras, necesitamos alborotadores que se muevan en el Espíritu Santo, proclamando el reinado de Cristo con tanta eficacia, que ciudades enteras se alboroten.

¡Pablo y Silas fueron dos de los mayores alborotadores del mundo! La Biblia habla de “hombres que han [arriesgado] su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 15:26). Pablo, Bernabé, Silas y Timoteo eran tales hombres, caminando en el poder del Espíritu. Como se ve en Hechos 16, cuando el Espíritu Santo les prohibió hablar de la Palabra en Asia, ellos obedecieron. Cuando intentaron ir a Bitinia y el Espíritu no se los permitió, en lugar de eso fueron a Troas, bajo la dirección del Espíritu.

Pablo tuvo entonces una visión de un hombre llamándolos a Macedonia, por lo que procuró de inmediato salir a Filipos, la principal ciudad de Macedonia. Cuando llegaron, una muchacha que era adivina les seguía, dando voces: “Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación” (Hechos 16:17). Después de soportar eso durante muchos días, Pablo “se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora” (Hechos 16:18). De pronto, toda la ciudad estaba alborotada. ¡Esta adivina aparentemente había sido una gran atracción turística, pero ahora estaba sana y alabando al Señor!

Pablo había alterado el statu quo. Había desafiado al diablo que había estado haciendo lo que quería durante años. Los dueños de la mujer esclava que ahora había sido liberada, arrastraron a Pablo y Silas al mercado para ser juzgados ante los magistrados de la ciudad. El cargo era: “Estos hombres…alborotan nuestra ciudad” (Hechos 16:20).

¡Necesitamos más alborotadores como ellos hoy en día!

lunes, 22 de septiembre de 2014

JESÚS TOMÓ NUESTRO LUGAR by Gary Wilkerson

Cuando Jesús "tomó nuestro lugar", se trataba de algo más que ir a la cruz.

Sí, no solo tomó nuestro lugar al ser condenado por nuestros pecados, sino que también tomó nuestro lugar en otro aspecto -como alguien que caminó perfectamente en pacto con Dios. Jesús vivió como un hombre que no tenía pecado, sin mancha, que guardó cada mandamiento santo, y que cumplió la ley con perfecta obediencia. Él hizo que el pacto sea completo. ¡Esta es una noticia increíble!

Sin embargo, aquí hay noticias aun mejores: Jesús no se dejó los beneficios del pacto para Él solo, sino que los comparte con todos nosotros. Cuando Él está ante el Padre, dice: “He traído a mis amigos conmigo para compartir con ellos las bendiciones de Tu pacto. Cuando ellos están delante de Ti, lo hacen en Mí. Así que toda mi justicia es de la ellos y su perdón es activado a través de nuestro pacto, Padre”.

¡Gracias a Dios que no nos eligió a nosotros para mantener el pacto con Él! Sin embargo, el hombre que ha mantenido el pacto en forma perfecta nos pide unirnos a Él en su relación de pacto con el Padre. Y cuando decimos que sí, andamos en el propio Espíritu de Cristo. Esto es lo que Ezequiel profetizó cuando dijo: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros… Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos” (Ezequiel 36: 26-27).

Algunos cristianos se sienten abrumados ante la idea de guardar los mandamientos de Dios y piensan: “Tengo que leer más la Biblia, orar más y evangelizar más”. Si piensas de esa manera, no estás viviendo bajo el Nuevo Pacto, estás viviendo bajo la Ley Mosaica, y eso es una completa miseria, porque nunca se puede guardar totalmente la ley; cuando se quebranta una parte de ella, se la quebranta toda.

Cuando vienes a Cristo, es de esperar que la revelación del Nuevo Pacto de Dios haga brillar una luz de la comprensión en tí. No es necesario que se te dé la orden de buscar el rostro de Dios, de compartir las buenas nuevas de Cristo con tu vecino, de conocer la libertad que tienes en Aquel que logró todo para tí. ¡Su naturaleza comenzó a transformar tu naturaleza-y tú haces estas cosas con un corazón de alegría!

sábado, 20 de septiembre de 2014

UN CORAZÓN CON PROPÓSITO by Nicky Cruz

Cuando Dios redime a su pueblo, hace mucho más que salvarnos; Él nos restaura. Lo que sea que Satanás haya robado, Dios lo restaura. Sea cual sea el tiempo que hayamos perdido en pecado, Él lo recupera a través de Su amor. Las heridas causadas por el mundo son curadas por Su maravillosa gracia.

Este es el Jesús que adoramos: ¡El Salvador que murió para que nosotros podamos vivir!

Este es el mensaje que traemos a un mundo todavía atado por el pecado.

Este es el único testimonio que merece ser contado: ¡La única cosa que realmente importa!

¿Cómo no gritarlo a los cuatro vientos? ¿Cómo podríamos caer en momentos de apatía después de todo lo que Dios ha hecho por nosotros? ¿Cómo podríamos no vivir con pasión y celo, sabiendo lo que sabemos, entendiendo lo que entendemos acerca de Satanás y sus mentiras, después de experimentar el perdón incondicional que Jesús trae?

¿Cómo podría alguien guardar silencio?

¡Desde el día en que Jesús entró en mi corazón, mi obsesión en la vida ha sido salvar almas perdidas! En ese momento, Jesús puso en mi corazón una obsesión por las almas, una pasión ardiente por aquellos que necesitan un Salvador. Es un fuego que nunca ha menguado, nunca se ha agotado, nunca se ha aplacado. Es la sangre que corre por mis venas que me impulsa a seguir, día tras día, mes tras mes, año tras glorioso año. ¡Mi corazón estalla con el mensaje del amor y la fidelidad de Dios, y todo lo que quiero hacer es compartir esa verdad con los demás!

Una vez alguien me preguntó: “¿Cuál es el milagro más grande que hayas visto?” Ni siquiera tuve que detenerme a pensar antes de responder: “Cuando Dios llega a un corazón en pecado y lo reemplaza por amor…ese es el más grande milagro de Dios”. Veo que sucede todos los días, y cada vez es tan real y potente como el día en que lo experimenté yo mismo.

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Nicky Cruz, evangelista internacionalmente conocido y prolífico autor, se volvió a Jesucristo de una vida de violencia y crimen después de encontrarse con David Wilkerson en la ciudad de Nueva York en 1958 La historia de su dramática conversión fue contada por primera vez en el libro “La Cruz y el Puñal” escrito por David Wilkerson y más tarde en su propio best seller “Corre, Nicky, Corre”.

viernes, 19 de septiembre de 2014

LOS JUICIOS DE JEHOVÁ SON VERDAD

El amor de David por el Señor nunca se enfrió porque él tenía respeto a cada palabra. "El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Tu siervo es además amonestado con ellos; en guardarlos hay grande galardón" (Salmo 19:9-11). “¡Con ellos tu siervo es amonestado!” ¿Quién va a advertir a aquellas ovejas engañadas, cuyos pastores no les dicen la verdad? Ellos la llaman: Predicación negativa del juicio, falsas profecías. En cambio, David y los profetas la llamaron: ¡Dulce miel!

Lo más dulce y misericordioso que Dios está haciendo por Su pueblo hoy es enviar una vez más, profetas y atalayas sin miedo, para despertar a la iglesia e inculcar el temor de Dios ¡Qué dulce suena: "Huye de la ira de Dios”, dulzura! ¡"Sin santidad nadie verá a Dios", dulzura! ¡“Si no te arrepientes, morirás en tus pecados”, dulzura! ¡"La tierra y las obras serán quemadas con fuego", dulzura! Creo que puedes decir, como Jeremías: "Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón" (Jeremías 15:16).

Jesús advirtió: Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo" (Mateo 24:13). Esto habla de aquellos cuyo amor nunca se enfría, sino que crece y persevera a través de las pruebas. Timoteo relaciona este concepto a nuestra actitud hacia la sana doctrina: "Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina…y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas" (2 Timoteo 4:3-4). En estos últimos días, veremos una gran resistencia a la doctrina pura e incorrupta. La sana doctrina hace santo al oyente; pero muchos no querrán saber nada de ella, no la soportarán. Habrá un rechazo total a la predicación de la santidad y a las advertencias proféticas. (ver 2 Tesalonicenses 2:10-12).

Miles de cristianos estarán tan fríos a la medianoche que ni siquiera los juicios de Dios los harán volver a Dios. Jeremías llora por su pueblo: "Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección" (Jeremías 5:3). Tenemos esta advertencia de Pedro: "Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo" (2 Pedro 3:17-18). ¡No te dejes llevar por el pecado o por las falsas doctrinas o por ira contra la Palabra!

jueves, 18 de septiembre de 2014

MIEL DEL CIELO

Tenemos que aprender a aceptar cada palabra de Él como miel del cielo. Tú puedes medir el amor de cualquier creyente a su Señor por el respeto que tiene por toda palabra que sale de la boca de Dios Un predicador dijo una vez: "¡No puedo servir a un Dios de ira! Predicaré únicamente sobre el ánimo, no el reproche. ¡Dios es amor! ¡Basta ya de todos lamentos y ayes!” Este hombre no sabe nade sobre la miel de Dios.

El Señor instruyó a Ezequiel: "Hijo de hombre, ponte sobre tus pies, y hablaré contigo…yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día. Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón…Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy. Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y en ella había un rollo de libro. Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y había escritas en él endechas y lamentaciones y ayes" (Ezequiel 2:1,3-4,8-10).

Los ayes de Dios eran miel para los profetas: "No seas rebelde". ¿Cómo podría Ezequiel ser rebelde? Al no predicar la verdad acerca del juicio que Dios le había dado. “he aquí una mano extendida hacia mí”. ¡Esta era la mano de Dios! La mano de Dios contenía un rollo escrito por delante y por detrás con "endechas y lamentaciones y ayes", todas escritas por el dedo de Dios. ¿Qué debía hacer Ezequiel con todas estas duras palabras de Dios? ¡Se le dijo que las comiera! ¡Que llene su estómago con ellas! "Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel. Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo. Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel" (Ezequiel 3:1-3).

Esta era comida del cielo, ¡maná remojado en miel! "…llena tus entrañas de este rollo que yo te doy". Las entrañas representan el corazón y "llena” quiere decir que lo tomes en serio, ¡que le prestes atención! “Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel”.

Jeremías dijo que todos los profetas del pasado habían advertido sobre los juicios y ayes. "Los profetas que fueron antes de mí y antes de ti en tiempos pasados, profetizaron guerra, aflicción y pestilencia contra muchas tierras y contra grandes reinos” (Jeremías 28:8). Todos los profetas vivan según cada palabra que salía de la boca de Dios; tanto la palabra triste como la palabra alegre. ¡Ellos las consideraron todas como miel!

miércoles, 17 de septiembre de 2014

LA PREPARACIÓN DE SIÓN

Pedro daba estas advertencias maravillosas para despertar en las mentes, el recuerdo de las advertencias de los profetas (ver 2 Pedro 3:1-2). Pedro continúa diciendo: "En los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo [enseñando, predicando]: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación" (2 Pedro 3:3-4). Pedro llama a éstos predicadores: ¡Mentirosos burladores! ¡Las cosas no siguen "como si nada pasara", desde el principio de la creación! Estos predicadores ignoran voluntariamente las advertencias anteriores de Dios sobre el juicio: "Estos ignoran voluntariamente, que…el mundo de entonces pereció anegado en agua" (2 Pedro 3:5-6).

¡Esta es una acusación seria! Pedro decía: "Ellos saben que una vez hubo un predicador de justicia llamado Noé, que advirtió del juicio durante ciento veinte años. Ellos saben que Dios ya había demostrado al mundo que Él juzgaría la maldad y la violencia. Ellos saben que Dios envió un diluvio devastador que destruyó todo lo que respiraba en la tierra". Hoy tenemos maestros y falsos profetas que saben que la Biblia está llena de advertencias, llena de ejemplos de cómo juzga Dios el pecado (por ejemplo: La destrucción de Sodoma), pero deliberadamente hacen caso omiso. ¿Por qué? ¡Porque andan según sus propias concupiscencias! Su deseo de aceptación o popularidad, los ha hecho ciegos a todos los justos juicios de Dios.

Estos predicadores están predicando justamente lo contrario del mensaje de Pedro y los apóstoles. Pedro advirtió: Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz” (2 Pedro 3:13-14).

¿Por qué nos hemos librado hasta ahora? Por la misma razón por la que Dios ha esperado pacientemente ciento veinte años en los días de Noé. “Cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua" (1 Pedro 3:20). El Señor no se complace en la muerte del impío. Incluso ahora "es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento" (2 Pedro 3: 9).

Dios está a la espera de la preparación de Sión, Su pueblo santo de los últimos días. Él está derramando Su Espíritu Santo, llamando un pueblo consagrado totalmente a Él, sin mancha ni arruga.

martes, 16 de septiembre de 2014

¿DE QUÉ PAÍS ERES?

De acuerdo a la Palabra de Dios, los cristianos han de vivir cada día como si "el fin de todas las cosas está cerca". Tenemos que anhelar Su venida, estar alertas y ser diligentes, como siervos que esperan a que su señor regrese de un viaje largo. Debemos alegrarnos, porque vamos a dejar esta tierra para vestir nuevos cuerpos. Debemos siempre anhelar estar con el Señor.

En la epístola de Pedro, él advirtió: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:10-13).

En el griego original, el versículo 11 se lee: "A la luz de que todo se disolverá, ¿de qué país eres?". ¿Eres de esta Tierra, la cual se disolverá y derretirá? ¿O eres un ciudadano de la Sión celestial, la ciudad cuyo constructor es Dios? Pedro está diciendo que este conocimiento que Dios nos da sobre la destrucción de la Tierra y el Cielo actuales, debiera animarte a vivir una vida santa y agarrarte menos de este mundo. Pedro continúa diciendo que no debemos tener miedo de la destrucción venidera, ¡más bien debemos esperarla, anticiparla y mantener limpia nuestra ropa! “Estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz" (3:14).

Si Pedro hubiera resucitado y visitado Estados Unidos hoy, se habría sorprendido por todos los sermones sentimentales endulzados, ¡dados por los que yo llamo "profetas de almohada"! Pedro les preguntaría: "¿Por qué no advierten a su pueblo sobre la destrucción que está en camino? ¡Dios me dio este mensaje directamente a través del Espíritu Santo! ¿Por qué ellos no creen? ¿Por qué no están exhortándolos a vivir una vida santa con estas advertencias? ¿Acaso no saben que Jesús dio la misma advertencia cuando dijo: “El sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas"? (Mateo 24:29).

lunes, 15 de septiembre de 2014

UN PACTO PERFECTO by Gary Wilkerson

“Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo” (Hebreos 2:17).

Siempre me he preguntado por una frase en este versículo: "Por lo cual debía ser”. Este pasaje se refiere a Jesús, por supuesto. ¿Por qué Jesús debía hacer algo? Él es Dios. Leemos que Él eligió venir a la Tierra, eligió sanar, eligió amar a todos los que Le rodearon. Así que, ¿por qué dice que Él debía hacer lo que hizo, hacerse carne y ser un sacrificio vivo por nuestros pecados? ¿No podría fácilmente haber declarado desde el cielo: "Enviaré ángeles para traer redención a la humanidad"? Acá tenemos uno de los pocos casos en las Escrituras donde el Señor ejecuta una orden. ¿Por qué?

Todos sabemos que bajo el Nuevo Pacto nuestros pecados son cubiertos por el don de la gracia de Cristo. Entonces, ¿qué es un pacto? Es un acuerdo entre dos o más partes donde cada uno debe cumplir ciertos términos. Hay muchos tipos de convenios, incluyendo el pacto matrimonial, en el que dos personas se convierten en una sola entidad. Los contratos legales son pactos para empresas, por ejemplo, cuando dos propietarios unen sus esfuerzos para que ambas partes sean beneficiadas. Los tratados de paz entre las naciones son pactos, donde las partes en conflicto acuerdan el cese de hostilidades y se benefician mutuamente en otras maneras.

A lo largo de la Biblia vemos que Dios hizo pactos con Su pueblo. En cada caso, Él dice: "Esto es lo que haré por mi parte. Y mientras tú cumplas tu parte, éstas son las bendiciones y beneficios que vendrán a ti". Dios siempre ha cumplido su parte en estos pactos, sin embargo el hombre nunca ha sido capaz de hacerlo. Ha fallado continuamente en cumplir la suya en cada pacto.
El Señor previó todo esto y desde el principio hizo planes para poner en marcha un pacto perfecto que no se podía ser quebrantado. Él promulgaría un pacto como nunca antes hubo, uno con una disposición única: una garantía de que ninguna de las partes rompería jamás el pacto.

Lo hizo al hacer pacto no con el hombre, pero con un Hombre-Jesús. Muchos cristianos creen que el Nuevo Pacto es exclusivamente un acuerdo entre Dios y el hombre, pero no lo es; es un pacto entre el Padre y Su Hijo. Cristo fue aquél elegido por Dios con quien llevar a cabo este pacto, no con Adán, ni Noé, ni contigo ni conmigo.

Jesús mismo es la garantía de que se mantenga el pacto. Cualquier otro hombre habría fracasado en esto, pero Jesús mantiene el pacto perfectamente. ¡Esa es nuestra garantía!

sábado, 13 de septiembre de 2014

MÁS PROFUNDO SÍ, MÁS ANCHO NO by Jim Cymbala

Las cosas de Dios tienen una circunferencia y se conservan en un conjunto escrito de verdades. Es como un pozo sin fondo, y nadie ha llegado jamás a comprender la profundidad de la verdad de Dios.

Introducirse en el poder del Evangelio, o de la oración, o el Espíritu Santo, o el amor divino, equivale a sumergirse cada vez más profundamente en el pozo de Dios. Cada hombre o mujer que Dios ha usado ha descendido dentro de esta vasta reserva.

Sin embargo, la tendencia actual, es simplemente tan solo chapotear en la verdad por un tiempo. . . y luego saltar afuera del pozo al suelo circundante. “Observen esto, ¡Dios está haciendo algo nuevo!” proclama la gente. Al cabo de unos seis meses, más o menos, por supuesto, la novedad se desvanece y saltan de nuevo a una nueva zona de césped. Pasan sus vidas enteras saltándose el pozo de Dios, de un lado al otro, sin llegar a sondear nunca la profundidad de las aguas vivas que están dentro de él.

Allí dentro del pozo no hay motivo para abandonarlo o saltar fuera de él. ¿Quién llegará alguna vez a comprender la plenitud del amor de Dios? ¿Quién podrá agotar alguna vez la riqueza de Su misericordia hacia los seres humanos caídos? ¿Quién logrará alguna vez entender el verdadero poder de la oración?

En especial desde la década de los sesentas, han llegado modas a la iglesia de Norteamérica que luego se van, sólo para ser reemplazadas por nuevas modas. Leonard Ravenhill, el predicador y autor británico de mentalidad pro-avivamiento, me dijo poco antes de morir: “La gente dice que la iglesia de hoy está ‘creciendo y extendiéndose’. Sí, ahora tiene alrededor de diez millas de ancho y un cuarto de pulgada de profundidad."

Si en estos días nos aventuramos a entrar en un gimnasio es probable que nos topemos con personas que parecen superestrellas por sus costosas zapatillas. El único problema es que no logran meter la pelota en el aro. Cuentan con todo el equipo deportivo mas actualizado, pero aun así no pueden jugar al baloncesto.

Nosotros, como pueblo de Dios, contamos con todo el equipo que necesitamos. Ha estado a nuestra disposición durante dos mil años. Él nos ha dado todo lo necesario para anotar puntaje en el marcador y obtener victorias en su nombre. Así que avancemos confiando plenamente en lo que hemos recibido.

Dios no cambiará en nada. Su anhelo de brindar ayuda a nuestra vida, nuestra familia y nuestra iglesia no será mayor mañana que hoy en día. Si simplemente hacemos uso de Sus promesas, le veremos hacer cosas que nunca podríamos pedir o imaginar, tal como lo hizo en el Nuevo Testamento.

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Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 12 de septiembre de 2014

EL ESPÍRITU DE JEHOVÁ LEVANTARÁ BANDERA

Aquellos que no oran, que no están listos, no podrán sostenerse en pie en el día del juicio que se aproxima. ¡Serán vencidos por hordas de demonios! En Apocalipsis 6:17 se hace esta pregunta: “Porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?” Todo hijo de Dios que está habitando en Él durante los tiempos de indignación se mantendrá firme. “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.” (Efesios 6:13). “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría,” (Judas 24).

“Porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él.” (Isaías 59:19). En ocasiones, puedes ser atacado de forma inesperada. Puede que estés disfrutando de la luz, regocijándote, dándole gracias a Dios, cuando de la nada te sientas abrumado. Puede ser tu temperamento porque Satanás puede provocarte. Puede ser el miedo que viene como inundación repentina e inesperada. Puede ser la enfermedad, que te derrumba y roba tus fuerzas. Puede ser una vieja lujuria que pensaste había sido conquistada; no la buscaste, ¡pero ahí está! O puede ser la tristeza, o la depresión. Puede que ni siquiera sepas que lo está causando, pero de repente estás inundado.

Pero con David, podemos decir: “Con mi voz clamaré a Jehová; Con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja; Delante de él manifestaré mi angustia. Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo. Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer; No tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida. Clamé a ti, oh Jehová; Dije: Tú eres mi esperanza, Y mi porción en la tierra de los vivientes. Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido. Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo. Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; Me rodearán los justos, Porque tú me serás propicio.” (Salmo 142).

jueves, 11 de septiembre de 2014

COMO ROCÍO DEL CIELO

Escudriñando a los profetas podemos averiguar dónde estamos en relación con las profecías. Nos encontramos en Isaías 26 y en Deuteronomio 4:30-31, que dice: “Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz; porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.” ¡Estos versos son para los últimos días, para nuestro tiempo!

Norteamérica fue fundada como una tierra para los rectos. Dios nos favoreció y nos mostró Su bondad, pero nuestra nación no reconoce el poder de Dios y su obra a favor nuestro. Debido a esto, Dios va a enviar pronto juicio: “Con mi alma te he deseado en la noche [los últimos días], y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia” (Isaías 26:9). La noche del juicio ha llegado en la visión profética de Isaías y el pueblo ve esta noche de oscuridad que cae. Ellos se vuelven al Señor para buscarle con todas sus fuerzas.

Dios está levantando un remanente que esta orando como por dolores de parto. “Como la mujer encinta cuando se acerca el alumbramiento gime y da gritos en sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová. Concebimos, tuvimos dolores de parto, dimos a luz viento; ninguna liberación hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo. Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos.” (Isaías 26:17-19). Aquí se describe a una mujer “llorando por sus dolores.”

¡Esa mujer es la iglesia viva saliendo de una iglesia muerta! Hay cientos como tú. En los años que pasaron había algo tratando de nacer: un clamor de dolor espiritual. Querías ser liberado, así que anduviste de aquí para allá en busca de la liberación, pero sólo obtuviste vientos de doctrinas contradictorias. ¡Sin embargo, tu corazón despertó y resucitó! “Tus muertos vivirán”, despertaste y ahora cantas una nueva canción. “Tu rocío es cual rocío de hortalizas”, hay gloria del Señor sobre ti, como el rocío del cielo, debido a la luz. “Rocío de hortalizas” se traduce como, “nacido de la luz sobrenatural”. Dios te trajo a la luz de Su gloriosa Palabra. Estás despierto y cantas porque has resucitado de entre los muertos, con una nueva luz de Su Palabra todos los días, como el rocío.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

DIOS ESTA LLAMANDO A UN REMANENTE

Los profetas del Antiguo Testamento predijeron que en los últimos días, mientras caen calamidades, Dios llamará a un remanente a apartarse con Él. Uno de los profetas, Daniel, entendió el reloj del tiempo de Dios de su época, porque había estudiado a los profetas del pasado. “En el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años. Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza” (Daniel 9:2-3).

Mediante el estudio de las profecías de Jeremías, Daniel descubrió que los setenta años de exilio para Israel estaban por terminar. Jeremías 29:10-11 dice: “Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”

¿Por qué no estaba regocijándose Daniel? ¿Por qué no tomó la promesa por fe y simplemente descansó? ¿Por qué empezó a llorar, orar y ayunar, y se sentó en cilicio? Porque descubrió que había también una condición para que todo lo bueno suceda. Sí, Dios había prometido liberarlos, hacerles bien, pero allí estaban los versículos 12 al 14 en el mismo capítulo: “Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad”.

El pecado o la indiferencia pueden frustrar las promesas de Dios. Daniel descubrió a partir de la advertencia de Moisés en Deuteronomio que Israel sería esparcido a causa del pecado, pero también descubrió la promesa de que podría ser liberado: “Más si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma” (Deuteronomio 4:29).

martes, 9 de septiembre de 2014

PODER EN LA ORACIÓN

¡Dios está ansioso por demostrarnos que tenemos poder en la oración!

“Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces. A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre” (1 Reyes 18: 42-44).

Elías era humano y como tal le afectaban las mismas cosas que a nosotros, los mismos temores, anhelos, esperanzas, desesperación y necesidades, y ¡sin embargo, sus oraciones obtenían resultados! Dios nos está mostrando aquí lo que se debe hacer en cada crisis: ¡Corre a Él! ¡Hazlo fervientemente! ¡Ora que puertas se abran y se cierren! Elías oró fervientemente y siguió orando y esperando hasta que el Señor respondió. Siete veces envió a su siervo a mirar el horizonte por sólo una pequeña señal.

Hoy en día, después de una o dos sesiones de oración, nos damos por vencidos y nos enojamos con Dios. Decimos: “No funcionó para mí. Oré, y mi marido y yo, todavía estamos teniendo problemas. Todavía no tengo lo que necesito”.

Es obvio que la gente no ora porque no cree que funcione. No saben lo que significa perseverar en oración, volver a poner su cabeza en el suelo una y otra vez como lo hizo Elías. A esto le llamamos “echar mano de Dios”. En el Antiguo Testamento se le llama “luchar con Dios”. La oración de Jacob fue: “No te dejaré, si no me bendices” (Génesis 32:26). La espera y los retrasos son con un propósito: para conformarnos a la imagen de Cristo. No es posible que pases mucho tiempo en Su presencia sin llegar a conocerlo. Cuanto más se demora la respuesta y cuanto mas fervientemente oras, tanto más importante se vuelve Él y menos importante se vuelve la respuesta. ¡De una forma u otra, tú ganas!

lunes, 8 de septiembre de 2014

ENFRENTANDO DIAS DIFÍCILES by Gary Wilkerson

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables…amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita” (2 Timoteo 3: 1-5).

Pablo está hablando aquí de feligreses entregados pero los describe como teniendo sólo una apariencia de piedad. Pablo dijo que estos cristianos estaban “siempre aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad” (3:7). En otras palabras, escuchaban todas las enseñanzas del Evangelio, pero nunca las tomaban en serio. Eso los hizo ineptos, Pablo dijo, porque “[resistieron] a la verdad” (3:8).

Puede que nunca nos veamos enfrentados a las mismas pruebas que los creyentes del Nuevo Testamento tuvieron que enfrentar, pero Dios aun nos da el poder del Nuevo Testamento. De seguro nos enfrentaremos a nuestras propias pruebas porque no somos inmunes a lo que se avecina en el mundo. Pero esas dificultades pueden producir en nosotros un poder como nunca hemos visto antes.

Es por ello que ya no podemos darnos el lujo de ser normales en nuestra fe. Piensa en el rápido aumento del número de no creyentes en nuestro mundo. Cada uno representa un alma que se dirige al infierno, alguien por quien Jesús murió. Esas cifras por sí solas nos llaman a elevarnos por encima del cristianismo “normal”, para proclamar el evangelio de Cristo sin temor ni impedimentos. Eso requiere de Su poder, el cual no se puede lograr u obtener por nuestros propios méritos, sino que se recibe sólo a través de Su gracia.

He parafraseado a Leonard Ravenhill muchas veces, pero este comentario suyo se repite en mi mente: “El cristianismo de hoy está tan por debajo de lo normal que si cualquier cristiano comienza a actuar como un cristiano normal de Nuevo Testamento, sería considerado anormal.”
Dime, ¿Estás no tan sólo escuchando la Palabra de Dios, sino que poniéndola en práctica? ¿O hay alguna disparidad entre el poder de Cristo y tu vida? Ora conmigo: “Señor, estoy cansado de conformarme con el cristianismo normal. Llena mi vida con Tu poder celestial. Soy un vaso vacío…¡Lléname de Tu poder! Cueste lo que cueste, Señor, llévame a donde quieras que vaya”. ¡Ora así y verás Su poder ser liberado en tu vida!

sábado, 6 de septiembre de 2014

DEBEMOS ORAR by Carter Conlon

El libro de Jueces describe un momento en que Israel, el pueblo de Dios, que fue llamado a ser un testimonio sobrenatural en la tierra, comenzó a comportarse engañosamente en Su presencia. No quisieron andar honestamente con Dios y eran triviales en su adoración a Él, si es que no abandonaban por completo la adoración a Dios.

Comportarse engañosamente con Dios siempre resultará en falta de poder, lo que finalmente da paso a los enemigos de esa sociedad. Por enemigos, me refiero a aquellos que los no conocen a Dios, que no tienen ningún deseo de conocerlo, y que no quieren que nadie más esté en relación con Él. Tú y yo vivimos en un tiempo muy similar a aquel período de tiempo en el Antiguo Testamento.

Fue durante la temporada de cosecha que los enemigos de Israel, en este caso a los madianitas, vinieron a devorar todo lo que estaba siendo recogido por el pueblo de Dios (Ver Jueces 6: 2-3). Tenían la intención de llevar a los israelitas a un lugar empobrecido a fin de que sean incapaces de cumplir con su propósito dado por Dios en la tierra. Sabiendo que eran totalmente superados en número por el enemigo, que de hecho las Escrituras describen como tan numerosos que cubrían la tierra como la arena, los hijos de Israel empezaron a clamar al Señor, tal como está empezando a suceder en nuestros días.

Dios escucha el clamor de la madre soltera cuyos hijos están en las calles; el clamor del padre que no sabe cómo va a mantener a su familia. Él oye el clamor de los que leen las noticias y ven los horrendos crímenes que se están convirtiendo en un hecho cotidiano en esta generación.

Mi querido amigo, ¡tenemos que orar! El día y hora demandan que aquellos de nosotros que todavía conocemos la misericordia de Jesucristo empecemos a implorar por este país. Creo que sólo un despertar de los orígenes del pueblo de Dios puede ofrecer un tiempo de gracia ante los días muy oscuros que vienen. ¡Qué maravilloso sería si en el registro de los cielos se destacara el 2014 como el año en el que tú y yo comenzamos a orar por la gente de esta tierra con una fe y una intensidad que sólo Dios podría habernos dado!

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Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 5 de septiembre de 2014

TENEMOS PODER EN LA ORACIÓN

La mayoría de cristianos rara vez ora, debido a que se les ha enseñado a "tomar todo por fe". En esta Iglesia “Times Square” predicamos sobre la fe, pero no al punto de excluir la oración. ¡Enseñamos la obediencia, el arrepentimiento, la Palabra, la fe y la oración! Se dice: "¿Por qué orar? ¿Por qué suplicar a Dios por algo que ya ha prometido? Si Él ya sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos, ¿por qué seguir pidiendo?". Algunos incluso enseñan: "Si le pides algo que Él ya ha prometido, es incredulidad. Sólo tienes que reclamar sus promesas y luego esperar; no hay necesidad de orar al respecto".

Abraham tenía la promesa de convertirse en una nación grande y fuerte; Dios mismo le había hecho esta promesa: “Porque toda la tierra que ves, la daré…Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra" (Génesis 13:15-16). Dios había prometido bendecir a quienes los que lo bendijeran y maldecir a quienes lo maldijeran. Abraham tenía tanta fe que Dios la contó como justicia: " Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia" (Génesis 15:6). Aquí tenemos a un hombre de Dios, confiando en las promesas de Dios y lleno de fe; sin embargo, corría al altar vez tras vez para orar (ver Génesis 12:8 y Génesis 13:4). Así que, vemos que ni la fe ni las promesas de Dios pueden sustituir la oración”.

Moisés también consideró su comunión con Dios más preciosa que toda bendición. ¡Míralo parado en la cima de la montaña con sus brazos siendo levantados hacia Dios por Aarón y Hur! Dios ya había prometido que los amalecitas serían derrotados y que Israel tendría la victoria. Sin embargo, Moisés sube al monte para invocar a Dios con los brazos levantados. "Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi" (Éxodo 17:15).
En comparación a la iglesia primitiva, somos ateos respecto a este asunto de la oración. Muchos hoy en día consideran la oración como un trabajo duro y aburrido, así que sólo lo hacen de vez en cuando. ¿Te imaginas un esposo y una esposa que viven en la misma casa, que casi nunca hablen entre ellos y, sin embargo, hablan en público como si tuvieran intimidad? ¡De la misma manera algunos tratan a nuestro bendito Señor! La oración, secreta e íntima, es el arma más poderosa que Dios ha dado a Su pueblo; sin embargo, se descuida, se desprecia, y se utiliza rara vez.

Dios está ansioso por mostrarnos que tenemos poder en la oración. Él nos da un glorioso recordatorio: “La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16).

jueves, 4 de septiembre de 2014

PALABRAS ESPECÍFICAS DE DIOS

Pedro estaba orando en la azotea (Hechos 10:9) y, a muchos kilómetros de distancia, otro hombre estaba también orando, Cornelio. "Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas" (Hechos 10:1-6). ¡Qué instrucción más detallada!

Entretanto, Pedro tenía una visión: "Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan…no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado” (Hechos 10:19-20). Pedro va a la casa de Cornelio y se encuentra con un hombre orando. “Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente, y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída...Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará. Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado” (Hechos 10:30-33). El Espíritu Santo fue tan específico que incluso dio ambos nombres: “haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro" (versículo 32).

A través de todo el libro de los Hechos, leemos estas palabras: "Dios les dijo...", "Dijo el Señor...", "El Espíritu Santo dijo..." "El ángel dijo…". El cielo no estaba cerrado. Ellos tenían la mente clara del Señor, una mente muy práctica, detallada y clara. Pero la palabra del cielo vino sólo después de mucha oración, después de mucho tiempo de estar encerrados con Dios en el secreto.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

BUSCANDO EL ROSTRO DEL SEÑOR

El libro de los Hechos es la historia de los hombres y mujeres santos que buscaron el rostro del Señor. De principio a fin, nos enseña cómo la oración mueve a Dios. Ya sea en Aposento Alto, en la prisión, en alguna casa oculta de las autoridades o en la casa de Simón o en la calle llamada Derecha, ¡estas personas oraban! Oraban por la mañana y a veces toda la noche, oraban sin cesar. Cornelio oraba siempre y Pedro oraba sobre azoteas. En la orilla del mar, en el templo o en el desierto, invocaban al Señor continuamente. Pasaban horas y días encerrados con Dios, hasta que recibían una guía clara y detallada. Y ¡qué información específica increíble les daba Dios!

Ananías era un hombre de Dios, un discípulo dedicado a la oración. "Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista" (Hechos 9:10-12).

Escucha las instrucciones detalladas que Dios le dio. Él le indicó la casa precisa, el nombre del dueño de dicha casa y el nombre de aquél por quien debía orar. Entonces Dios le dijo: "Él sabe que vas a ir, inclusive sabe tu nombre y sabe qué vas a hacer cuando entres a su habitación, ¡porque yo se lo conté todo!" ¿Por qué le informaría el Señor a este recién convertido estos detalles específicos? ¡Porque él oraba! "Durante tres días, Saulo había ayunado y orado. Él no decía: "Señor, ¿qué puedes hacer por mí?", más bien: "Señor, ¿qué quieres que haga por ti?"

Si Saulo se hubiera convertido en nuestro tiempo, él estaría enfrentando a un mundo cautivador, medios de comunicación, publicación de un “best seller” e invitaciones para dar su testimonio en diversas iglesias en todo lugar. Como Saulo, muchos son salvados milagrosamente hoy en día, pero a diferencia de él, pronto caen en confusión y no saben qué hacer. Dios le dijo a Saulo: "Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer" (Hechos 9:6). Dios le estaba diciendo: "¡Ve y ora! Buscar Mi rostro y aprende a esperar en Mí". No recibió dirección alguna hasta haber pasado tres días en oración. Pero algo poderoso sucedió durante la oración: Saulo llegó a conocer la voz del Señor y aprendió a depender de Su dirección. Aunque él era un creyente recién nacido, él ya estaba siendo claramente guiado por Dios. Él no necesitó a un consejero o a un profeta para que le muestre qué hacer; no necesitó a nadie que le dé una palabra de conocimiento. ¿Por qué? Porque el Señor había dicho: "Yo le mostraré" (Hechos 9:16).

martes, 2 de septiembre de 2014

MÁS DE JESÚS

No puedo leer el libro de Los Hechos sin avergonzarme. Los apóstoles vivían y ministraban en el ámbito de lo milagroso. Incluso, hombres comunes y corrientes como Esteban y Felipe, hombres que servían las mesas, eran poderosos en el Espíritu Santo, hacían milagros y despertaban ciudades enteras. Los ángeles se les aparecían, rompiendo sus cadenas y sacándolos de cárceles de máxima seguridad. Tenían visiones poderosas, claras y detalladas.

Pedro estaba tan lleno del Espíritu Santo, que llevaban los enfermos a las calles en sus camas y lechos, para que su sombra pudiera caer sobre ellos y sanarlos (Hechos 5:15). Cojos eran sanados y se iban saltando al templo y milagros eran registrados: "Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían"(Hechos 19:11-12).

¿Por qué no podemos vivir hoy en tales circunstancias? Dios no ha cambiado; ¡nosotros sí! El mismo Señor está con nosotros, tenemos las mismas promesas y Dios está más que dispuesto a hacerlo otra vez. Pero, por desgracia, hoy en día existe la idea de que no necesitamos lo milagroso. Se dice: "Esta generación tiene una revelación mayor; es más educada, tiene más conocimiento. No esperamos que el Señor obre hoy como lo hizo entonces, porque eso fue necesario solamente para establecer la iglesia".

Mi respuesta a ello es que si los milagros fueron necesarios para establecer la Iglesia, éstos son más necesarios al final de la era de la Iglesia. Hombres malvados se han vuelto peores y peores, mientras el pecado está abundando aún más. Los engañadores han aumentado, la violencia ya no se puede controlar y el infierno ha ampliado sus fronteras. Satanás ha descendido con gran ira. A medida que las doctrinas de demonios fluyen como un río, la apostasía se pone cada vez peor.

Estamos viviendo en la gran caída. El aborto ha llenado la tierra con culpabilidad de sangre. Nuestra juventud está fuera de control con la cocaína, el crack, la heroína y el alcohol esparciéndose incluso en las escuelas, devastando y matando, convirtiendo adolescentes en enfermos, ladrones y asesinos. Las nuevas enfermedades se están extendiendo por todo el mundo.

¡Necesitamos más de Jesús, más de Su poder salvador y sanador que en ninguna generación anterior! Los apóstoles sabían cuál era el costo de lo milagroso y lo pagaron sin dudar, pero nosotros no hemos estado dispuestos a pagar el precio.

lunes, 1 de septiembre de 2014

¡PUESTOS LOS OJOS EN JESÚS! by Gary Wilkerson

“Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe” (Hebreos 12:1-2, NVI).

Nuestra carrera de fe puede ser estorbada por el "pecado que nos asedia". Mientras corremos la carrera de la fe, el enemigo va a ponernos zancadillas. Esto sucede a menudo después de nuestros mayores momentos de victoria. En un momento pensamos: "¡Dios se está moviendo! Ahora veré Su promesa cumplida”, pero entonces nuestra situación gira en la dirección opuesta, haciendo tropezar nuestra fe. Nos quedamos pensando: "Señor, pensaba que ésta era mi victoria. Pero ahora las cosas están peor que nunca".

Así que, ¿dónde está nuestra esperanza? La encontramos al final del versículo: "Corramos con perseverancia la carrera [que Dios nos ha puesto] que tenemos por delante” (12:1). Aunque nuestras circunstancias nos hacen dudar y el pecado nos hace tropezar fácilmente, la carrera en la que estamos, es de resistencia. Se nos enseña a soportar, manteniendo nuestros ojos en Jesús. Nuestra carrera no consiste en acumular mucha fe, no podemos acumular nada por nosotros mismos. Debemos mirar a Jesús para que Él nos provea de fe, porque Él es "el iniciador y perfeccionador de nuestra fe" (12:2).

¡Qué maravilloso: Cristo inicia la fe en nuestros corazones! Mucho antes de que Él nos llamara a correr nuestra carrera particular, este pensamiento estaba en su mente: "Yo quiero verlo terminado". Él inició la fe en nosotros y nos puso en una carrera para ver realizados Sus propósitos.

Dime, ¿qué ha pasado con la fe que Dios plantó en tu corazón? ¿Sientes que ha muerto? ¿Estás cansado después de tropezar tantas veces? Amigo, ¡no te desesperes! Dios ha prometido iniciar la fe en ti y eso incluye a reavivar la fe que has tenido. "Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios" (Romanos 10:17).

Si tu promesa aún no se ha cumplido, ten la seguridad de que Dios está obrando "perfeccionando tu fe".