viernes, 29 de noviembre de 2013

DIOS HABLA EN SERIO

¿Te expones a una fuerte predicación que amorosamente descubre tu pecado? Si es así, ¿permites que esa palabra te convenza de pecado? o ¿regresas a tu pecado sin dolor en absoluto?

Si estás rechazando las advertencias de la restricción del Espíritu Santo, desobedeciendo a Dios una y otra vez, sin ningún tipo de dolor de corazón, entonces estás siendo reclutado para la secta del Anticristo. El diablo está, silenciosamente, iniciándote en su “misterio de iniquidad", y cuando el prometedor y milagroso Anticristo venga, ¡serás barrido por sus mentiras y entregado a un engaño!

Escucha lo que Pablo dice sobre los creyentes transigentes, que ceden su principios y rehúsan amar y obedecer la Santa Palabra de Dios: "A fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia" (2 Tesalonicenses 2:12).

Aquí están los resultados ominosos de no creer ni actuar en la verdad de Dios:
  1. El corazón se endurece por el engaño del pecado. 
  2. Satanás obra en el corazón que se endureció por justificarse a sí mismo, por lo que se le aligera de todo temor a la sanción. 
  3. El creyente llega a ser cegado por la mentira que dice que no hay paga del pecado, ni día del juicio y que puede salirse libre con su placer lujurioso. 
  4. El creyente cae presa de doctrinas de demonios, pensando que lo malo es bueno y lo bueno es malo. 
  5. Eventualmente se aleja tanto de Cristo y de la verdad, que se vuelve ciego a quién es el Anticristo, y acaba por servirle y adorarle como a un dios 
  6. En el Día del Juicio, Dios le dirá a tal persona: "¡Apártate de mí, hacedor de maldad!” 
Amado, no tiene por qué ser así para ninguno de nosotros. Dios ha hecho una promesa de pacto de eliminar todo engaño de nosotros y darnos la victoria sobre el pecado, a través del poder de la cruz de Cristo. Todo lo que pide es que le declaremos la guerra a nuestro pecado, diciendo: "No voy a hacer la paz con este hábito. Me niego a mantenerlo. Líbrame, Padre, por Tu Espíritu". Cuando Él escucha esta oración, enviará tal poder del Espíritu Santo y gloria desde el cielo, ¡que el diablo no va a tener ni una oportunidad!

Ora ahora mismo para que Dios implante en ti una gran reverencia por Su Palabra. Pídele que te ayude a ser disciplinado en tu lectura de las Escrituras y pide al Espíritu que te ayude a tomar en serio lo que lees y ¡cree que Dios habla en serio!

jueves, 28 de noviembre de 2013

PARA AQUELLOS QUE NO OBEDECEN

A lo largo de las Escrituras, Dios nos da una idea clara de lo importante que es obedecer Su Palabra. Vemos un ejemplo así, en la vida del rey Saúl. Dios le dio a Saúl, instrucciones claras y específicas a través del profeta Samuel: "Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos" (1 Samuel 15:3).

¿Acaso Saúl obedeció esta orden del Señor? La Escritura nos dice: "Y Saúl derrotó a los amalecitas…Y tomó vivo a Agag rey de Amalec…Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir" (versículos 7-9).

Dios había hablado a Saúl en términos clarísimos. Pero Saúl fue a la batalla, obedeció al Señor sólo en parte. En vez de destruir a todos y a todo, perdonó el rey Agag y conservó incluso algunos de los despojos de la batalla.

El dolor por esto golpeó fuertemente a Samuel. Le dijo a Saúl: "Y Jehová te envió en misión y dijo: Ve, destruye a los pecadores de Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes. ¿Por qué, pues, no has oído la voz de Jehová, sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Jehová?" (Versículos 18-19).

En este punto, la Escritura nos da una Palabra dolorosa, escalofriante: "Y vino palabra de Jehová a Samuel, diciendo: Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras" (versículos 10-11).

¿Describe esto tu vida? ¿Te ha dicho Dios sin lugar a duda que trates con cierto hábito en tu vida, y sin embargo sigues aferrado a él, negándote a renunciar a él? Su Espíritu puede estar hablándote ahora mismo, con una voz suave, amorosa, diciéndote: "Tu pecado se interpone entre nosotros, interrumpiendo nuestra comunión. Ya no puedo bendecirte mientras persistas en ello. Confía que Mi Espíritu te ayudará, hijo mío".

Samuel le dijo a Saúl: "Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey" (versículo 23). Dios rechazó a Saúl por su desobediencia.

Dios nos está diciendo a través de este pasaje, que Él habla en serio. Él está diciendo: "Yo te estoy mostrando lo que siento acerca de tu obediencia a mí. Quiero todo tu corazón, ¡no sólo una obediencia a medias!"

miércoles, 27 de noviembre de 2013

COQUETEANDO CON EL PECADO

Los impíos siempre han estado "destituidos" de la verdad, despreciándola, pisoteándola, burlándose de ella con desprecio. Recientemente vi un ejemplo de esto en el diario “The New York Post”, cuando un escritor declaró con confianza: "La ciencia ha reemplazado ahora a la fe".

La mayor preocupación de Pablo siempre fue por aquéllos que conocieron el camino de la verdad, confesaron su fe en Cristo, y aun así continuaron coqueteando con el pecado. Pablo escribió de aquéllos que intentan sostener la verdad en la injusticia, un acto que enfurece a Dios. "Ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira…por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas"(Romanos 1:25-26).

Otros, reducidos a esclavitud por sus placeres lujuriosos, se tornaron a los falsos maestros para tratar de encontrar la paz. Terminaron aceptando "herejías destructoras…Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado" (2 Pedro 2:1-2).

Todos los mensajes de Pablo sobre la apostasía y el Anticristo apuntaban a tales cristianos carnales. No eran para los idólatras de Roma, los ateos de Grecia o para alguna tribu pagana en algún lugar desconocido. El mensaje de Pablo fue de gran importancia para la iglesia y lo escribió para ser leído en las iglesias, ¡directamente a los creyentes!

Vemos que Pablo estaba llamando al pueblo de Dios en todas partes a amar la verdad, a buscarla, a estudiarla y obedecerla. En esencia, escribió: "Que la verdad sea su guía y no se aparten de ella. Pídanle al Espíritu Santo que les dé ojos para verla, oídos para oírla y un corazón para amarla. De lo contrario, te abrirás al engaño y terminarás creyendo una mentira. Satanás será capaz de ¡iniciarte en el culto del Anticristo!"

Si tú no crees esto, simplemente recuerda las Escrituras. La Biblia dice que en los días previos a la venida de Jesús, Satanás traerá tal avalancha abrumadora de seducción, que intentará engañar aun a los escogidos, si eso fuera posible. No importará cuánto tiempo haya caminado con Jesús un cristiano; enfrentará tentaciones que nunca ha tenido en su vida. Incluso el creyente más fuerte será tentado a dudar de la fidelidad de Dios y a desconfiar de Su santa Palabra.
"Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos " (Mateo 24:24).

martes, 26 de noviembre de 2013

EL ESPÍRITU DE ANARQUÍA

“Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad” (2 Tesalonicenses 2:7).

La palabra griega que Pablo usa para “iniquidad” en este pasaje, significa literalmente, "anarquía". Por lo tanto, es un misterio de anarquía, lo que significa que multitudes van a actuar sin restricción o ley.

Sin embargo, esta anarquía no es simplemente una rebelión contra el gobierno del hombre. No se trata de una rebelión contra la autoridad civil o cometer robo, violación o asesinato. Estas cosas sí provocan la ira de Dios, pero el misterio de iniquidad es mucho más profundo. Es un rechazo total de la verdad que está en Cristo, un rechazo a la Santa Palabra de Dios y ¡es una rebelión contra las restricciones de la Escritura!

Este espíritu de anarquía está muy extendido en nuestro país hoy en día. Es el poder detrás de la ley que busca eliminar a Dios de nuestra sociedad y es el mismo espíritu que Satanás utilizó para engañar a Eva cuando le dijo, en pocas palabras: "Dios es suave, Él no te castigará por desobedecer. Tú puedes comer el fruto y satisfacer tu lujuria ¡y no tendrás que pagar por ello!"

Hoy Satanás está usando esta misma mentira para convencer a las masas de creyentes de que pueden disfrutar de sus pecados sin pagar ninguna penalidad. Se trata de una artimaña demoníaca para pervertir el Evangelio de la gracia de Cristo y convertirlo en un mensaje de libertinaje. Trágicamente, muchos cristianos tibios están sucumbiendo a este espíritu de anarquía.

Pablo dice que el Anticristo llegará al poder porque la gente estará cegada y engañada por su propio pecado: "…por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos" (2 Tesalonicenses 2:9-10).

Satanás engañará a las masas de personas, convenciéndolas de una sutil pero poderosa mentira, como convenció a Eva: "¡Dios no castiga por el pecado!"

Pablo dice que este engaño vendrá "con todo engaño…por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos" (versículo 10). Luego añade: "Por esto [motivo] Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira" (versículo 11).

El apóstol dice: "Aquellos que se niegan a obedecer o respetar la Palabra de Dios caerán bajo el poder engañoso. Al principio le sonreirán a su pecado y lo justificarán. Pero pronto buscarán activamente un mensaje de gracia fácil. Inventarán una gracia que es mucho más de lo que Dios pretendió. Su gracia nunca conduce al libertinaje, siempre lleva al arrepentimiento".

lunes, 25 de noviembre de 2013

BOTAS DE VAQUERO by Gary Wilkerson

"El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará" (2 Corintios 9:6).

Hace varios años yo estaba sirviendo como pastor asistente en la Iglesia Times Square en Nueva York. Anteriormente, cuando vivía en Texas, había comprado un par de botas originales de vaquero de Texas y ¡eran preciosas! Las llevaba puestas en mi oficina cuando un indigente entró. Él había estado a la deriva y pidiendo aventones por todo el país y tenía una mala actitud.

"No sé por qué estoy aquí", dijo. "Todas las iglesias son iguales. Gastan su dinero en edificios y ustedes, los pastores ricos, tienen autos y esas cosas".

Luego miró hacia abajo y dijo: "Mírate, tienes esas hermosas botas de vaquero y yo tengo estos zapatos viejos y rotos de lona".

"¿Te gustan estas botas?" pregunté. Y antes de que pudiera responder, ni siquiera lo pensé dos veces. Simplemente me quité las botas y se las di, y luego volví descalzo a mi casa.

Unos seis meses después, recibí una llamada telefónica de un amigo que pastorea en Greensboro, Carolina del Norte. "Gary", dijo, "no vas a creer esto. Tengo frente a mí a un tipo sentado en mi oficina que dice que hace seis meses tú le diste un par de botas de vaquero. Él no puede olvidarse de ti ni de tu iglesia. Él ha estado pidiendo aventones por todo el país durante seis meses y mientras camina, sigue mirando esas botas y pensando en el amor de Jesús".

Este hombre entró en la iglesia de mi amigo y le dijo: "Oye, este pastor en la ciudad de Nueva York me dio estas botas de vaquero. Fui a una iglesia llamada “Times Square” y él era uno de los pastores asistentes".

Steve preguntó: "¿Se llamaba Gary?".

"Sí, ése es el tipo. Se llamaba Gary".

Mi amigo Steve le dijo al hombre: "Bueno, durante seis meses, el Espíritu Santo ha estado detrás de ti. ¿Estás listo para darle tu vida a Cristo?"

El hombre respondió: "Es por eso que estoy aquí. Vine a esta iglesia a dar mi vida a Jesús hoy".

Quiero animarte a que, incluso si sientes como si estuvieras en una hambruna, busques oportunidades. ¿Estás en una hambruna en tu matrimonio? Busca una oportunidad de servir, de amar, de bendecir a tu cónyuge. ¿Estás en una hambruna con tus hijos? ¿Hay división y tensión? Busca una oportunidad de amar, de servir, de ordenar tu casa según los caminos del Señor .
¿Tienes dificultades económicas? Busca la manera de ser de bendición a otros en medio de la hambruna y encontrarás las ventanas de los cielos abiertas. Dios derramará ricas bendiciones sobre tu vida.

sábado, 23 de noviembre de 2013

HECHANDO FUERA EL TEMOR by Carter Conlon

El temor al hombre encuentra su fuente de alimentación en nuestra naturaleza de pecado. Todo comenzó cuando Satanás ya no estaba satisfecho con ser un adorador en el cielo, sino que deseaba ser adorado. Ese deseo en su corazón lo llevó a pensar fuera de los parámetros que Dios había establecido para él. Cuando Satanás vino a Adán y Eva en el Jardín del Edén, sembró subsecuentemente la naturaleza caída en la raza humana: el deseo de vivir y pensar de manera independiente a Dios, y en definitiva, querer ser como Dios.

Con esa naturaleza de pecado ahora arraigada en la humanidad, el siguiente paso fue el deseo innato de ser adorado, y así el hombre caído comenzó a volverse a otros para buscar su aprobación. Por eso tendemos a ser tan grandemente afectados por las opiniones que los demás tengan de nosotros. ¿Por qué toda nuestra identidad repentinamente gira en torno a si somos un éxito o un fracaso a los ojos de otras personas. De hecho, este deseo de la alabanza del hombre ha conducido a muchos a realizar esfuerzos para poder vivir en una esfera de aplausos y elogios. Aunque algunos puedan darse cuenta de esta trampa, a pesar de ello, para el momento en que alcanzan el pináculo de la adoración se han convertido en adictos a la aprobación de los hombres, y ya no pueden vivir sin ello.

Considera lo trágico que sería estar en pie delante del Señor un día y que alguien que alguna vez hayamos conocido nos mire a los ojos y diga: “¡Tú sabías la verdad, sabías que había un cielo y un infierno! Sé que yo era despreciable, pero ¿por qué no abriste la boca y me lo dijiste, costara lo que costara? Tú sabías que yo iba a terminar aquí al igual que mis hijos. ¿Por qué no me hablaste?”

Desafortunadamente, la única razón que un hijo de Dios pudiera tener es: “Yo anhelaba tu favor más que el favor de Dios. Quería agradarte. No quería que te rías de mí, quería tu alabanza.” ¡Qué trampa es cuando amamos más la gloria de los hombres que la gloria de Dios!

Según Pablo, la única manera de escapar de esta trampa del temor al hombre es clamando a Dios, sabiendo que Él no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (Ver 2 Timoteo 1:7). Sólo Dios puede darnos la capacidad de escapar de ser gobernados por la alabanza o la crítica de la gente. Es mas, las Escrituras nos dicen que “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4:18). El amor de Dios no sólo hechará fuera el temor, sino que nos obligará a volvernos a aquellos que viven sin Dios, a fin de ayudarlos, independientemente de cómo nos respondan.


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Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 22 de noviembre de 2013

IMPEDIMENTOS PARA LA MANIFESTACION DE LA VIDA DE CRISTO EN NOSOTROS

Si tu impedimento es la ambición, Dios puede abrirte una tremenda puerta de oportunidad. Puede ser el proyecto más grande y ambicioso de tu vida, y Dios permitirá que te embarques en él, pensando: ¡Eso es! Al fin ha llegado mi gran oportunidad.

Entonces el Señor permitirá que todo se desplome. Terminarás entre las ruinas de tu sueño, llorando: ¡Señor, pensé que este proyecto era tu voluntad! Pensé que tenía tu bendición. Oré fielmente a ti acerca del asunto, y me dejaste llegar hasta aquí. ¿Cómo pudiste permitir que fracasara tan miserablemente?

El fracaso de tu proyecto pretende ser la muerte a todo lo que impida que la vida de Cristo se manifieste en ti.

Tu impedimento pueden ser las increíbles revelaciones que recibes de la palabra de Dios. Te preguntarás: ¿Cómo puede ser que una revelación fresca pueda ser un impedimento para un amante de Jesús? Un día te puedes estar gozando por las nuevas verdades que te han sido reveladas, doctrinas profundas que nunca antes habías visto. Tu confianza aumenta, porque constantemente aplicas cada revelación nueva a tu caminar con el Señor.

De repente, sin ninguna razón aparente, tu alma entra en una etapa de sequía. Pronto tu gozo y seguridad dan lugar a un sentir de fragilidad e inutilidad. Una depresión inexplicable llena tu alma, y cada día se convierte en una carga para ti.

Las Escrituras que una vez habían cobrado tanta vida en tu corazón ahora parecen un libro cerrado. En lugar de recibir revelación, piensas si es que alguna vez podrás volver a aprender algo, pero el problema no es tu intelecto. Tu sequía pretende apresurar la muerte a toda confianza en tu carne. Es una muerte a tu tendencia de gloriarte en la revelación que te ha sido entregada, en vez de recibir tu gozo de Cristo.

El hecho es que la revelación tiende a producir orgullo. Esta es la razón por la cual Dios permitió un aguijón en la carne de Pablo. Él estaba impidiendo que Pablo se gloríe en sus muchas grandes revelaciones. Dios quería que su fiel siervo se mantuviera humilde en todo.

Todo este proceso de tener que soportar “situaciones de muerte” puede parecer cruel. Sin lugar a dudas, es uno de los aspectos más dolorosos de nuestro caminar con Jesús. Pero si permitimos que la muerte termine su obra en nosotros, la vida resucitada de Cristo fluirá libremente desde nosotros. Si, por otro lado, resistimos la obra de la muerte, ¡nunca tendremos la vida de Cristo en nosotros!

jueves, 21 de noviembre de 2013

LA VIDA DE JESÚS

El apóstol Pablo dice: “Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.” (1 Corintios 4:9).

En palabras simples, cuando cristianos consagrados, llenos de la vida de Cristo, son guiados a situaciones de muerte, nunca es un asunto privado. Las Escrituras dicen que somos un espectáculo a tres entidades diferentes: los ángeles, los demonios y la humanidad.

A veces puedes sentirte completamente solo en tu lucha, pero no estás envuelto en alguna guerra secreta que esté tomando lugar en un oscuro rincón. Al contrario, tres reinos te están observando con gran interés. Los demonios te están observando, los ángeles te están observando, y la gente te está observando. Y todos ellos se están preguntando: “¿Cómo va a reaccionar este siervo de Dios en esta prueba?”

¿De qué se tratan estas pruebas-espectáculo? ¿Por qué tenemos que pasar por estas muertes? ¿Qué busca Dios de nosotros? Nuestro Padre Celestial sabe que ciertas áreas no redimidas en nuestras vidas impiden la manifestación plena de la vida de Cristo en nosotros. Él conoce nuestros obstáculos, temores, ambiciones, deseos y todo lo que impide que Jesús resplandezca plenamente. Así que Él permite seamos puestos en “situaciones de muerte” para despojar nuestros corazones de estos impedimentos.

Si tu impedimento es el temor al hombre, Dios puede hacer entrar a alguien en tu vida cuya presencia te paraliza de temor. Todo lo que esa persona dice o hace acrecienta tu temor, hasta que se vuelve insoportable.

He visto como tal temor causa dolor físico en los santos de Dios. Algunos han terminado con hiperventilación a causa de la “persona difícil” en su vida, quedando literalmente sin aliento. ¿Por qué Dios permite que tal hombre o mujer se involucre en tu vida? Sucede porque tu Padre amoroso te está entregando a la muerte. Él te está diciendo: “Tu temor al hombre impide el fluir precioso de la vida de Cristo en ti, por consiguiente, tampoco puede producir vida en otros. Ese temor en ti tiene que terminar. ¡Tienes que morir a él!”
Tu clamor a Él puede ser: ¡Señor, sácame de esto! Pero Dios responde: “No, voy a permitir que la muerte haga su obra. ¡He ordenado todo esto para que la vida de Jesús pueda ser manifestada en ti!”

miércoles, 20 de noviembre de 2013

ENTREGADO A LA MUERTE DIARIAMENTE

El piadoso apóstol Pablo estaba lleno del Espíritu Santo y de revelación, oraba fervientemente y caminaba diariamente en comunión íntima con Jesús. Sin embargo, admitió que era continuamente abofeteado, difamado, despreciado y agraviado. Lo calumniaban, atacaban su persona, y su nombre era reprobado.

Pablo sufrió tanto y tan a menudo, que hasta sus hijos espirituales se preguntaban por qué enfrentaba constantemente problemas y persecución. Cada vez que lo veían, su cara estaba amoratada, sus huesos estaban rotos, o su cuerpo estaba cubierto de marcas. Por supuesto, que esto hería a Pablo profundamente. Aquí estaba un poderoso y sincero predicador de la gracia y liberación de Dios, y dondequiera que iba era insultado y difamado.

El apóstol dijo que le quedaba un sólo amigo, Onesíforo, quien “no se avergonzó de [sus] cadenas” (2 Timoteo 1:16). Pablo dijo de su amigo: “Este hombre no se avergüenza de mi encarcelamiento. ¡Él sabe bien que en mi vida no hay pecado escondido!”

Pablo también había sido alentado por un grupo de creyentes cuando dijo: “Porque de mis prisiones también os resentisteis conmigo” (Hebreos 10:34 RVA). Él estaba diciendo: “Esta gente siente lo que yo estoy sintiendo.” Ellos no abandonaron a Pablo en sus pruebas porque ellos mismos “con vituperios y tribulaciones [fueron] hechos espectáculo; y por otra, [llegaron] a ser compañeros de los que estaban en una situación semejante.” (Versículo 33). Estos creyentes se habían convertido en “compañeros de aflicción” para el apóstol, porque lo mismo que le estaba pasando a Pablo ¡le había pasado a ellos!

Conozco un ministro sumamente espiritual quien por años sufrió embates satánicos y persecución de otros creyentes. Cada vez que lo veía, me pedía la oración por sus problemas. Yo acedía gustosamente, pero al pasar el tiempo, ya que sus pruebas persistían, comencé a molestarme. Finalmente, le pregunté sin rodeos: “No entiendo por qué siempre eres atormentado. Eres uno de los pastores más consagrados que conozco, tienes intimidad con el Señor, siempre en oración y estudiando su palabra continuamente. ¿Por qué el Señor permitiría que enfrentes constantes problemas?”

Pero ahora entiendo que este hombre consagrado fue entregado a situaciones de muerte diariamente porque estaba lleno de la vida de resurrección. Dios quería usarlo de forma poderosa, así que lo entregaba a la muerte en cada área de su vida. Dios quería que no quedara nada que impidiera la bella manifestación de Cristo en él.

¡Satanás estaba decidido a destruir el testimonio de Pablo porque sabía que una gran manifestación de Cristo estaba a punto de brillar en su vida! 

martes, 19 de noviembre de 2013

ENTREGADO A LA MUERTE

El apóstol Pablo escribe: “Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.” (2 Corintios 4:11)

Cuando Pablo dice: “nosotros que vivimos”, está haciendo eco de las palabras de Jesús en Apocalipsis 1:18 (NTV): “Yo soy el que vive”. Pablo está hablando aquí de cristianos, aquellos que confían en Cristo y tienen Su vida habitando en ellos. Sin embargo, Pablo está diciéndonos en efecto que también hemos sido entregados a la muerte.

Así es, tal como el Padre entregó a su Hijo a la muerte, de igual manera Él entrega a todos los que están en Cristo. Dios guía a cada uno de nosotros de la mano a las mismas puertas de la muerte y dice: “Aquí, muerte, toma a éste también. ¡Haz lo que tengas que hacer con él!” Y en ese momento, la mano de Dios no nos protege, más bien, nos guía a las mismas fauces de la muerte.

Te preguntarás por qué Dios haría esto. Él lo hace por la misma razón que Él entregó su hijo a la muerte. Él sabe que la muerte, el dolor y la tristeza no nos pueden envolver por completo ni destruir, ¡Porque tenemos dentro de nosotros la vida de Cristo mismo!

Dios sabe que no hay riesgo para nosotros, como tampoco lo había para Jesús. Y Él tiene un plan de victoria para nosotros, como también lo tuvo para su propio Hijo. Sin embargo, esta victoria sólo puede lograrse en nosotros a través de la muerte.

Pablo nos advierte: “Si tienes la vida resucitada de Cristo en ti, Dios te va a lanzar a la muerte ¡todos los días de tu vida!

El apóstol añade: “Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero.” (Romanos 8:36). El significado griego aquí es: “Todos los días somos entregados a la muerte.” En resumen, Pablo está diciendo: “Todos los días confronto una nueva situación de muerte.”

Quisiera que entendieras que Pablo no se está refiriendo a la muerte física aquí, sino que a un tipo de muerte que nos sucede diariamente en nuestro caminar con Cristo. Cuando él testifica: “…cada día muero.” (1 Corintios 15:31), se está refiriendo a tribulación, aflicción, persecución, peligro y problemas de todo tipo.

En esencia, Pablo está diciendo: “Nosotros que tenemos la vida de Cristo en nosotros somos entregados constantemente a una situación de muerte tras otra. Todos los días, alguna nueva prueba nos golpea. ¡Pero tenemos la vida del Hijo de Dios dentro de nosotros! 

lunes, 18 de noviembre de 2013

BENDECIDOS PARA SER DE BENDICIÓN by Gary Wilkerson

Dios quiere bendecirte y favorecerte. Él quiere enriquecer tu matrimonio y tu vida espiritual. Él quiere que seas sabio, que puedas discernir y tomar decisiones inteligentes que te conduzcan a tener bendición en tu vida.

Sin embargo, tenemos que ser cuidadosos con las bendiciones de Dios. No cuidadosos porque Él nos bendice, sino que cuidadosos con lo que hacemos con esas bendiciones. Muchos de nosotros recibimos las bendiciones de Dios, pero luego las convertimos en algo egoísta.

En Lucas 12:16-19, Jesús habla de un hombre que fue bendecido: “La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?”

Dios es generoso y ama a derramar bendiciones sobre sus hijos. El hombre de esta historia fue bendecido en abundancia, pero al mirar de cerca el conflicto en esta historia, vemos que da un giro en la dirección equivocada.

Vemos que el hombre bendecido “pensaba dentro de sí mismo”. Allí es donde a menudo el problema comienza, mi amigo. Dios comienza a bendecirnos y nosotros empezamos a pensar: “¿Qué voy a hacer con esto?” Cuando comenzamos a preguntarnos qué hacer con nuestros recursos, el egoísmo suele brotar. Mira el lenguaje aquí: “Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?”

¿De quién son los frutos (bendiciones)? Pertenecen a Dios: ¡Todo pertenece a Dios! Así que la mente de este hombre se estaba volviendo egoísta. Estaba empezando a ver los dones de Dios, las relaciones, los talentos, como cosas que se podrían utilizar para su propio beneficio, y el egoísmo comenzó a penetrar en la fibra misma de quién era.

“Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.”

Debemos ser muy cuidados cuando escuchamos predicar acerca de las bendiciones de Dios. Nuestra percepción de Sus bendiciones es de vital importancia. ¿Queremos amontonar bendiciones para nosotros mismos y así crear un pequeño capullo perfecto para nuestra comodidad y placer? ¿O queremos mirar a nuestro alrededor y bendecir a los demás? Somos bendecidos desde el mismísimo principio del pacto de Dios de bendecir a la humanidad: ¡Bendecidos para ser de bendición!

sábado, 16 de noviembre de 2013

PERO SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS by Claude Houde

Estoy profundamente convencido de que el pecado de la incredulidad es uno de los más devastadores en el cristianismo moderno. La incredulidad espiritual nos va matando lentamente, implacablemente, año tras año, hasta que llegamos a aceptar lo inaceptable.

El Reino de Dios en todo el mundo está experimentando actualmente el mayor avivamiento espiritual en la historia de la humanidad. Sin embargo, durante el mismo período de tiempo, más del 90 por ciento de las iglesias evangélicas en Norteamérica y Europa no han mostrado un crecimiento significativo. Han quedado reducidos a recordar sus avivamientos del pasado, o se aferran desesperadamente a la última novedad que prometa algún logro impresionante e instantáneo. Por favor no me malentiendas, los avivamientos en África, China, Corea, América Latina y en países formalmente detrás de la Cortina de Hierro nos llenan de alegría y alago. Doy gracias a Dios por lo que Él ha hecho en el pasado… ¡Pero yo estoy aquí hoy en día! Debo arrepentirme (cambiar de dirección) por mi falta de fe que me ha llevado a tolerar lo intolerable. Es inconcebible vivir en tal sequía espiritual y aceptar esta rutina terrible, mientras que las nuevas páginas del avivamiento más grande para ganar almas en la historia se están escribiendo ante nuestros mismísimos ojos alrededor de todo el mundo.

La incredulidad es más grave y devastadora de lo que podemos entender o dimensionar. Rodeado por un mundo lleno de inmoralidad, decadencia, idolatría y rituales religiosos demoníacos, Jesús se mantuvo fuerte y firme. Pero Él lloró ante la incredulidad, literalmente lo destrozó. En los Evangelios, cuando trató con los seres queridos de Lázaro, Jesús lloró por su dureza de sus corazones y la negativa a confiar en Él (Juan 11:33-35). Lloró porque se negaban a creer en sus promesas de poder y resurrección, y llora por nosotros hoy en día porque nos sentamos cómodamente en la apatía espiritual, a medida que construimos racionalizaciones y embarazosas “doctrinas” seudo-religiosas, rituales y explicaciones sofisticadas que permiten justificar nuestras vidas tan faltas de verdadero poder y fruto sobrenatural.

Mis amigos, Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y por los siglos, y no hay favoritismos con nuestro Dios (ver Hebreos 13:8 y Hechos 10:34-35). Él es inmutable (Él nunca cambia), omnipotente (no hay nada que Él no pueda hacer), absolutamente justo y totalmente comprometido y deseoso de hacer en tu vida, tu ciudad y tu iglesia, lo que tan majestuosa y sobrenaturalmente está haciendo en todo el mundo. Entre nosotros y la grandeza infinita de Su poder está el abismo de la incredulidad. Es por ello que no podemos vivir un día más sin clamar: ¡Señor, auméntanos la fe!


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Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito. 

viernes, 15 de noviembre de 2013

VIDA RESUCITADA

Mientras Jesús estaba en silencio en la tumba, Satanás y sus hordas se alegraban. Ellos pensaron que habían ganado una victoria irreversible, pero en todo momento, el plan predeterminado de Dios estuvo en marcha, ¡un plan para la vida resucitada!

El Señor envió a Su Espíritu Santo a las mismas entrañas de la muerte y allí el Espíritu vivificó el cuerpo de Jesús, levantándolo de los muertos. Nuestro bendito Salvador salió de la tumba, atravesando la gruesa piedra, con este testimonio:

"El que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades" (Apocalipsis 1:18). Cristo está diciendo: "¡Yo soy el que tiene la vida eterna! Estuve muerto, pero estoy vivo, ahora y para siempre. ¡Yo tengo en Mis manos las llaves de la vida y la muerte!"

El momento en que Jesús salió de la prisión de la muerte, se convirtió en la resurrección y la vida. Lo hizo no sólo para Sí, sino para todos los que creyeran en Él desde ese día. Él nos trajo una vida de resurrección ¡más allá del poder de la muerte! Por lo tanto, ya no hay ninguna razón para que un cristiano tema a la muerte o la vea como un enemigo. Nuestro Señor la ha vencido por completo: "al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte" (Hechos 2:24).

Si has recibido a Jesús como tu Salvador y Señor, entonces Él vive en ti como el gran poder de la vida resucitada. El mismo poder de resurrección que Lo levantó de la tumba, te sustentará también. "¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros?" (2 Corintios 13:5). Tú tienes dentro de tu ser todo lo que está en Cristo, ¡una poderosa fuerza vital que Satanás no puede destruir!

"Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu" (Efesios 3:14-16). 

jueves, 14 de noviembre de 2013

ENTREGADO A LA MUERTE

En el Día de Pentecostés, el apóstol Pedro declaró a las multitudes en Jerusalén: "Jesús nazareno…entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole" (Hechos 2:22-23). 

¿Qué quiso decir Pedro al decir esto? Un diccionario griego traduce sus palabras de esta manera: "Jesús fue entregado a los enemigos, entregado a muerte de acuerdo con el plan predeterminado de Dios".

Qué extraño e incomprensible acto de un Padre celestial supuestamente amoroso. ¡Dios deliberadamente entregó a su Hijo a la muerte! Era como si Él hubiera llevado a propósito a Jesús a las manos de sus peores enemigos y les hubiera dicho: "Aquí está Mi Hijo, hagan con Él lo que quieran". Luego se quedó ahí, sin hacer nada para impedir que sus enemigos malvados lo mataran.

¿Qué tipo de plan predeterminado era éste? ¿Por qué entregaría Dios a Su propio Hijo amado a la muerte? Pedro nos da la respuesta, justamente en el siguiente versículo: "Por cuanto era imposible que fuese retenido por ella (la muerte)" (Hechos 2:24).

Dios sabía que era imposible que Jesús fuera retenido de forma permanente en las garras de la muerte. Así que no había riesgo para Él al entregar a Su Hijo a la muerte, porque Él sabía que Jesús saldría de la tumba, como Vencedor Glorioso sobre la muerte, ¡resucitado por el poder vivificante del Espíritu Santo!

Es importante, sin embargo, entender los tiempos en los que Pedro habló estas palabras. Hasta el Calvario, la muerte era algo muy aterrador para la humanidad. Todavía estaba bajo el dominio del diablo, bajo su gobierno y señorío; y por lo tanto era un enemigo a quien se debía temer.

Dios sabía que este poder de la muerte tenía que ser quebrantado y es por eso que Él entregó a Su Hijo a la muerte.

"Para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo" (Hebreos 2:14). Dios quería quitar el aguijón de la muerte, para romper el poder de Satanás sobre la muerte de una vez por todas, así que Él permitió que Jesús descendiera a la muerte, a fin de que ésta sea sorbida.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

CREE EN SU PALABRA

Si te preguntas por qué sigues cayendo, por qué continúas sintiéndote débil e impotente, haciendo precisamente lo que odias, puede ser porque no has confiado completamente en las promesas gloriosas de Dios.

Dios hizo muchas promesas a Abraham, promesas de ser su escudo y su galardón, de derrotar a todos sus enemigos, e incluso de hacer milagros en favor de él, tal como darle un hijo en su vejez. Abraham creyó estas promesas y Dios dijo que su fe le fue contada por justicia.

Igualmente, en el momento en que renunciamos a luchar contra nuestros enemigos espirituales en nuestras propias fuerzas y empezamos a establecer en nuestro corazón que Dios es capaz de lograr todo lo que promete, veremos el comienzo de nuestra justicia.

Dios nos ayuda enviando a Su propio Espíritu para morar en nuestro corazón. El Espíritu Santo es el poder de Dios y tal poder le declara la guerra a todos los poderes demoníacos: "El del Espíritu es [lucha] contra la carne" (Gálatas 5:17).

El Espíritu declara: "Ésta es ahora Mi morada, diablo. Tú ya no gobiernas aquí y tú batalla ya no es contra Mi hijo. Ahora te enfrentas a Mí y Yo voy a frustrar tus planes y voy a luchar contra ti en todos los frentes. Este hijo es ahora ¡el templo del Espíritu Santo!".

Andar en el Espíritu no es complicado. Es simplemente creer lo que Dios ha dicho: "Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne" (versículo 16). En pocas palabras, "¡Confía en el Espíritu Santo, cree en su compromiso de asumir tu causa y camina en el poder de Su promesa de luchar por ti!"

La Palabra de Dios nos da una promesa acorazada que es una cura segura para todas las angustias mentales:

"Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra" (Ezequiel 36:25-27).

¿Ves lo que Dios está diciendo? ¡Su Espíritu hace todo el trabajo en ti! Él te limpiará y te dará un nuevo corazón y entonces te llevará a la obediencia. Tu parte es creer que Él mantendrá Su palabra, ¡con una fe inquebrantable!

Confía en las manos de Dios Todopoderoso tus problemas, tu futuro, tu vida y tus pecados. 

martes, 12 de noviembre de 2013

TU GRAN GALARDÓN

Muchas voces en el mundo de hoy están analizando por qué la gente está tan perpleja y preocupada. Pero la cantidad no es mayor a una "Babel" de razones confusas. El hecho es que ningún verdadero amante de Jesucristo va a estar atribulado por la posible pérdida de cosas materiales. Más bien, ¡va a estar plagado de problemas en el mundo espiritual!

Pablo conocía la verdadera causa de nuestras perplejidades y angustias y él aborda el tema en Romanos 7:15-19: "Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago…Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago".

El apóstol está diciendo: "Justamente aquello que no quiero hacer, termino haciéndolo. Pero aquello que me encantaría hacer, en obediencia a Dios, ¡me es imposible lograrlo!"

Acá, Pablo se está refiriendo a miles de creyentes sinceros. Ellos están preocupados, ya que simplemente no pueden encontrar la victoria sobre el pecado. Ellos quieren hacer lo correcto, vivir una vida santa y pura delante del Señor; y odian el pecado que tan fácilmente los tienta e interrumpe su comunión con Cristo. Sin embargo, ¡siguen volviendo a éste!

Terminan angustiados, preocupados y cansados, gritando: "¡Miserable de mí! Yo no quiero seguir con esto. ¡Pero pareciera imposible resistirse! ¿Por qué soy tan débil? Y ¿por cuánto tiempo debo soportar esta lucha? ¿Pasaré toda mi vida llorando un río de lágrimas, confesando y arrepintiéndome y luego volviendo a mi pecado?".

Abraham hizo una pregunta similar al Señor al no ver salida al dilema en que estaba. La respuesta de Dios fue: "Yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande" (Génesis 15:1). El Señor le dijo: "Abraham, te voy a dar a Mí mismo y eso es todo. Yo seré tu defensor y tu gran recompensa, porque Yo soy el que soy. No tienes por qué temer a otro enemigo durante toda tu vida, porque ¡Yo seré Dios para ti! 

lunes, 11 de noviembre de 2013

ERES BENDECIDO by Gary Wilkerson

"Todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente, por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto" (Génesis 26:4-5).

"Guardó" es una palabra clave en este pasaje porque la obediencia trae bendición. Das un paso de fe y dices: "Dios, esto es difícil y ni siquiera estoy seguro de que lo pueda hacer". Pero das el paso y dices: "Dios, voy a obedecer" y cuando lo haces, las ventanas de los cielos se abrirán para ti. La gracia nos da el poder para hacer lo que Dios nos llama a hacer.

Somos llamados a ser un pueblo santo, a ser apartados, a ser reverentes al Señor, a obedecer Sus mandamientos. A menudo, la desobediencia nos priva del favor, de la bendición y del cumplimiento de la obra que Él quiere hacer en nuestras vidas.

No importa lo que Dios te diga que hagas, obedécele. Si te dice que des, obedécele. Si te dice que vayas, obedécele. Si te dice que te quedes, obedécele. No vivas de acuerdo a lo que tú quieras hacer, vive de acuerdo a lo que Dios quiere que hagas y descubrirás que las bendiciones vienen a ti, sobre ti y alrededor de ti. Las cosas que toques serán bendecidas por el Señor.

"Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno" (versículo 12). Vemos que Isaac sembró y cosechó una gran cosecha. Dios no está ansioso o enojado acerca de la economía de los Estados Unidos. Él no está preocupado por lo que está pasando en tu trabajo o en tu hogar. ¿Por qué? Porque Él tiene toda la capacidad, todos los recursos, todo el poder en el cielo para satisfacer todas tus necesidades conforme a Sus riquezas en gloria.

Dios quiere que sepas que Él te está bendiciendo. Así es Su corazón. Deshazte del concepto de un Dios irritado, pasado de moda, que está en el cielo esperando que cometas un error para poder quitarte cosas. ¡No! Dios quiere darte el poder de ser obediente porque Él ama bendecirte.

sábado, 9 de noviembre de 2013

SE ENCIENDE EL FUEGO by Jim Cymbala

A mi regreso de un corto viaje de descanso, saludé a la gente de mi congregación con algo importante en mi corazón. 

“Hermanos y hermanas,” dije, “verdaderamente siento que he recibido palabra de Dios acerca del futuro de nuestra iglesia. Durante el tiempo que estuve ausente, estuve clamando a Dios pidiendo que nos ayudara, que me ayudara, a comprender lo que Él más desea de nosotros. Y creo haber recibido una respuesta.

“No se trata de algo elaborado, profundo o espectacular. Pero quiero decirles hoy con toda la seriedad que me sea posible: Desde ahora en adelante, la reunión de oración será el barómetro de nuestra iglesia. Lo que suceda el martes por la noche será el indicador mediante el cual juzgaremos el éxito o el fracaso porque esa será la medida por la cual Dios nos bendecirá.

“Si invocamos al Señor, nos ha prometido en Su Palabra que responderá, que atraerá a Él a los que no han sido salvos, que derramará de su Espíritu entre nosotros. Si no invocamos al Señor, no nos ha prometido nada, nada en absoluto. Es así de sencillo. No tiene importancia lo que predique y lo que proclamemos creer en nuestras mentes. El futuro dependerá de nuestro tiempo de oración.

“Este es el motor que moverá a la iglesia. Sí, quiero que sigan viniendo los domingos, pero la noche del martes es la que tiene verdadera importancia”.

Por casualidad esa mañana estaba presente un ministro de Australia (o tal vez era de Nueva Zelandia), lo cual era una rara ocurrencia. Lo presenté y lo invité a decir algunas palabras. Se dirigió al frente e hizo un solo comentario:

“Escuché lo que dijo su pastor. He aquí algo en que pensar: Puedes saber el grado de popularidad de una iglesia por los que asisten el domingo por la mañana. Puedes saber el grado de popularidad del pastor o evangelista por los que asisten el domingo por la noche. Pero puedes saber el grado de popularidad de Jesús por los que asisten a la reunión de oración”.

Y con eso, se bajó de la plataforma. Eso fue todo. Nunca lo volví a ver.


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Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo. 

viernes, 8 de noviembre de 2013

EL PLAN DEL SEÑOR PARA NOSOTROS

El plan del Señor para nosotros siempre ha sido simple. Él ha dicho: “No tienes que temer ningún poder que venga contra ti, Yo actuaré como tu defensor en todo momento. Si simplemente confías en Mis promesas declaradas, arrojándote a mi cuidado por la fe, seré omnipotente Dios para ti. Conquistaré a todos tus enemigos y los derribaré delante de ti. ¡Serás victorioso, más que vencedor, viviendo el resto de tus días en paz, sin temor!”

Yo te pregunto: ¿Estás viviendo el resto de tus días sin temor, con un espíritu calmado y una mente tranquila? La mayoría de nosotros no vivimos ni una fracción de nuestro tiempo de esa manera. Entramos y salimos de nuestros momentos de paz, pero no entramos completamente en el descanso de Dios.

Si estás atribulado, perplejo, angustiado por un pecado asediante, tienes que entender que ¡Dios no está enojado contigo! Él no quiere disciplinarte o juzgarte. ¡Todo lo contrario, Él anhela llenarte con Su poder omnipotente!
Dios dice esencialmente la misma cosa en todos Sus pactos: "¡Estoy buscando un pueblo que crea que yo los libraré de todos sus enemigos!" "No olvidaréis el pacto que hice con vosotros, ni temeréis a dioses ajenos; mas temed a Jehová vuestro Dios, y Él os librará de mano de todos vuestros enemigos" (2 Reyes 17:38-39).

En el Antiguo Testamento, esos enemigos eran las naciones paganas: filisteos, moabitas, heteos, jebuseos, cananeos. Todos estos poderes del mal buscaban destruir al pueblo de Dios y llevarlos de vuelta a la esclavitud.
Hoy en día nuestros enemigos existen en el reino espiritual: poderes demoníacos, lujurias de la carne, malos deseos. Y en el Nuevo Testamento, Dios repite su promesa a su pueblo:

“Yo seré tu Dios y tú serás Mi hijo, Mi hija. De hecho, serás Mi hijo desde ahora hasta la eternidad. Por lo tanto, recuerda el pacto que he hecho contigo. No temerás a ningún hombre o poder, sino sólo a Mí. Te libraré de las manos de todos tus enemigos, incluyendo el acoso demoníaco, tenaz lujuria, hábitos dominantes y todos los pecados que te asedian”(Ver Hebreos 8:10) 

jueves, 7 de noviembre de 2013

LA DESCENDENCIA DE ABRAHAM

Hay victoria disponible para nosotros sobre todas estas cosas que atribulan nuestras mentes. Se encuentra envuelta en un pacto que Dios hizo hace años con Abraham y sus descendientes:

“Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron; para hacer misericordia con nuestros padres, y acordarse de su santo pacto; del juramento que hizo a Abraham nuestro padre, que nos había de conceder que, librados de nuestros enemigos, sin temor le serviríamos en santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.” (Lucas 1:71-75).

El juramento de Dios a Abraham y a sus hijos es claro como el cristal: ¡Él nos librará de todos nuestros enemigos, para que podamos vivir sin miedo - tranquilos y en reposo - todos los días de nuestras vidas!

Amados, este pacto se aplica a cada uno de nosotros que vivimos hoy en día. Según Pablo, todos los que han recibido a Cristo como Señor por la fe son “descendientes de Abraham.” “…No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.”(Romanos 9:8). “Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.” (Gálatas 3:7).

Entonces, ¿Cómo podemos reclamar la promesa de este pacto? Abraham hizo una pregunta similar al Señor, cuando él no vio ningún alivio para su dilema. Él preguntó: “¿Qué me darás, Señor, ya que yo no tengo ningún hijo?” Esta fue la respuesta de Dios: “… Yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande” (Génesis 15:1).

El Señor le dijo: “Abraham, Yo voy a darte a Mí mismo - y eso es todo. Yo seré tu defensor y tu gran recompensa, porque Yo soy el que soy. ¡Nunca necesitarás temer a otro enemigo mientras vivas, porque Yo seré Dios para ti!”

El Señor nos da una promesa tan gloriosa como esta en su nuevo pacto cuando dice: “Y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo;” (Hebreos 8:10). De hecho, desde el mismo principio de la creación, a través de toda la Escritura, oímos a Dios haciendo esta súplica a la humanidad: “¡Yo quiero ser Dios para ti!” 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

TRISTEZA QUE PROVIENE DE DIOS

Creo que podemos conocer nuestro verdadero estado espiritual por cuán atribulados nos sentimos por nuestros pecados más pequeños contra nuestro Señor.

Algunos cristianos se afligen sólo por lo que ellos consideran los “grandes pecados” como el adulterio, el abuso de las drogas, la bebida o decir palabrotas. Pero la persona verdaderamente espiritual sabe que ningún pecado es pequeño a la vista de Dios y se aflige cada vez que cuenta un chisme, dice un chiste sucio o tiene un persistente mal pensamiento, pues sabe que estas cosas salen de su corazón, el centro mismo de su ser.

Tu puedes desobedecer a Dios en tales “pequeñas cosas”, excusándote y olvidándote de ellas. Pero si lo haces, nunca madurarás en Cristo. Tu rectitud es medida por tu negativa a aceptar cualquier cosa que aflija a tu bendito Salvador.

Hace poco dije algo no muy cristiano a mi esposa. Mis palabras estaban totalmente fuera de lugar e inmediatamente caí bajo convicción de pecado. Supe que había hecho algo mal en contra de ella, así que le pedí perdón. Entonces la abracé y le dije que la amaba.

Pero mi mente todavía estaba atribulada y pensé: “¿Cómo pude ser capaz de algo tan contrario al carácter de Jesús? Después de todo, nunca he estado tan cerca del Señor, nunca he orado tanto como lo he hecho en el último año. Debo ser absolutamente malo como para que esa cosa tan ruda haya salido de mi corazón.”

En ese momento, el enemigo me susurró: “Esa pequeña metida de pata no fue una gran cosa, fue algo muy pequeño.” Pero el Espíritu Santo inmediatamente se alzó en mi corazón para refutar la voz del diablo. Él me tranquilizó: “David, el mismo hecho de que estés afligido por este pecado es una prueba de que Yo estoy trabajando en ti. Mientras más te aflijas incluso por la trasgresión más pequeña contra Mi amor, estás más cerca de conseguir la victoria”

Dios nos envió su Espíritu para hacer guerra contra nuestra carne con sus deseos y lujurias. Así que, si no te sientes atribulado cuando fallas - si puedes sacudirte el pecado sin sentido de culpa, pena o arrepentimiento - entonces el Espíritu Santo no está dentro de ti para hacer la guerra.

“Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios...” (2 Corintios 7:9)

Si estás bajo convicción de pecado aún por la trasgresión más pequeña, estás cerca de la verdadera victoria. ¡Él está ganando la batalla en tu corazón al producir una tristeza que proviene de Dios, la cual te lleva al arrepentimiento verdadero. 

martes, 5 de noviembre de 2013

NO OS TURBÉIS

Una mente turbada es la que padece de un continuo descontento, que está presionada, perturbada, inquieta, que se preocupa por el futuro y el pasado así como por las circunstancias presentes. Estoy convencido de que hay más mentes atribuladas hoy que en las generaciones pasadas.

Aparentemente muchos de los que aman a Jesús están tan atribulados en sus mentes como las masas de incrédulos. Veo evidencia de esto en algunas de las cartas que recibe nuestro ministerio. Un sin número de creyentes permanecen despiertos por la noche, afligidos y angustiados. Van a la iglesia esperando experimentar algún tipo de alivio de sus cargas, pero una vez salen del servicio, sus problemas regresan.

Jesús advirtió que en los últimos días los corazones de las personas estarían preocupados por todas las crisis que tomarían lugar en el mundo.

"Entonces habrá…angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas" (Lucas 21:25-26).

Jesús dijo que los eventos que vienen sobre el mundo asustarían tanto que las personas caerían muertas literalmente de deficiencia cardiaca.

Años atrás llegó una carta de un predicador que tenía alrededor de noventa años. Él recordaba que la inmoralidad en la década del 1920 trajo el juicio sobre América a través de la Gran Depresión. Él ha sido testigo de dos Guerras Mundiales, ha visto el cambio en el sistema de transporte desde carruajes tirados por caballos a transbordadores espaciales, y el cambio de las comunicaciones desde radios con interferencias sonoras al Internet. En pocas palabras, lo ha visto todo.

Ahora él nos cuenta que la maldad que tiene lugar en nuestra nación hoy lo aflige más que cualquier cosa de lo que ha sido testigo en la vida. Difícilmente puede asimilarlo todo, dice, porque está pasando tan rápido, y las profundidades de la depravación están más allá de la comprensión.

Aún así Jesús nos da una palabra de consuelo a pesar de todo lo que vemos que está tomando lugar. Él ordena: “…mirad que no os turbéis: porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin” (Mateo 24:6). Él nos está diciendo: “¡No permitan que ninguna de las cosas malas de las cuales les estoy advirtiendo, atribulen sus mentes!” 

lunes, 4 de noviembre de 2013

UN NUEVO CAPÍTULO by Gary Wilkerson

Hay 28 capítulos en el libro de los Hechos, pero durante siglos Dios ha estado escribiendo un nuevo capítulo a través de decenas de miles de discípulos suyos. Sus nombres no son Felipe o Tabita o Timoteo, mas bien, hoy en día tienen nombres como Jenny, Jimmy y Jonathan.

Jenny es una pelirroja australiana que asiste a nuestra iglesia en Colorado Springs. Ella tiene la sonrisa más divertida que jamás haya oído y está loca por el evangelio. Todos los días, ella y su marido ven el mover del poder de Dios en las personas con las que se encuentran.

También hay un discípulo llamado Jimmy junto a quien he ministrado durante décadas. Pocas personas evangelizan de la forma en que Jimmy lo hace. Recientemente, cuando guió a alguien al Señor, le pidió: “Déjame dirigir un estudio bíblico en tu casa”. Pronto, más personas del barrio estaban llegando y siendo salvas. Jimmy hizo lo mismo en otro vecindario y luego en otro. Estudios bíblicos están apareciendo por toda la ciudad gracias a un cristiano radical que cree en el poder del Espíritu para mover corazones de forma sobrenatural.

Jonathan es un discípulo en nuestra iglesia que tiene trece años de edad y que ora con tal autoridad como si fuese alguien que ha pasado toda su vida en misiones. Sus oraciones hacen que los adultos caigan de rodillas, porque vienen de un corazón contrito y humillado. Jonathan tiene hambre de ver a Dios salvar a los perdidos, y su hambre espiritual es contagiosa.

Los discípulos que estoy describiendo son cristianos del siglo veintiuno que han recibido el poder del primer siglo. Del mismo modo, tú y yo hemos sido llamados a ser equipados por el Espíritu de Dios para hacer la obra de Dios. Creo que es hora de que muchos miembros de la iglesia ya no sólo sean meros oyentes de la Palabra, sino también hacedores. Por supuesto que los estudios bíblicos y los grupos de oración son buenos, pero una cosa es saber acerca de Jesús y su gloria, y otra muy distinta es tener Su Espíritu viviendo dentro de nosotros, de manera que ministremos como Él lo hizo. El Espíritu Santo ha venido a morar en nosotros para que pueda lograr Sus propósitos a través de nosotros.

Te insto a orar conmigo: “Señor, hazme ser poderoso en el aprendizaje de tu Palabra e igual de poderoso en hacerla. Trae Pentecostés aquí hoy, Señor! Amén”. 

viernes, 1 de noviembre de 2013

EL PACTO DE ACAB CON EL MUNDO

En una ocasión, Acab sí se arrepintió por la predicación de Elías: "Entonces vino palabra de Jehová a Elías tisbita, diciendo: ¿No has visto cómo Acab se ha humillado delante de mí?" (1 Reyes 21:29). A partir de ese día, él podía mirar hacia atrás y decir: "¿Arrepentimiento? Sí, bajo la predicación de ese gran profeta de Dios, Elías". Pero para Acab, ésta fue una experiencia de una sola vez, no un caminar diario. El problema era que él se había vuelto amigo y hermano del mundo. “Hermano” significa "afinidad, uno igual que yo, a quien yo respeto". Él hizo un pacto con lo que Dios había maldecido. Decía amar la verdad, pero en el fondo, aborrecía el reproche.

Hoy muchos dicen: "Queremos sólo la verdad. ¡Predíquela tal como es!". Pero en sus corazones, están diciendo: "Demasiada tristeza, es demasiado duro. No puedo soportar más esto".

Acab estaba ciego al terrible hecho de que estaba siendo guiado por un espíritu de mentira. Este espíritu de mentira hizo que Sedequías, un falso profeta, se jactara de que el Espíritu de Dios estuviera sobre él (ver 1 Reyes 22:24). Ahora Acab estaba plenamente convencido de que estaba oyendo la voz de Dios y de que volvería victorioso.

Los cristianos atados por la doctrina de Jezabel están 100 por ciento seguros de que tienen razón. No pueden ver el engaño. Acab no subió pensando: "Los cuatrocientos son falsos, no tienen Palabra de Dios". No, él subió totalmente convencido, totalmente engañado, totalmente seducido.

¿Por qué algunos cristianos caen en el engaño? "He aquí, vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan. Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis, ¿vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos; para seguir haciendo todas estas abominaciones?" (Jeremías 7:8-10). Ahí está la respuesta: Aferrarse a algún pecado mimado, algún ídolo secreto en el corazón. Una justificación del pecado, un parentesco con el mundo. Luego, vienen a la casa de Dios y exclaman, jactándose: "Yo no estoy condenado". Ésta es una invitación abierta a los espíritus de mentira.