jueves, 31 de octubre de 2013

EL ESPÍRITU DE JEZABEL

El espíritu de Jezabel aborrece a los profetas de Dios y las profecías divinas. "Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas. Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos" (1 Reyes 19:1-2).

Los cristianos atados por la doctrina de Jezabel no tienen consideración alguna por los santos profetas de Dios. Se sientan fríamente, tal como lo hizo Jezabel, que estuvo inmóvil, mientras Acab observaba con detalles la milagrosa escena de autoridad sobrenatural en el Monte Carmelo. Pero a Jezabel no le impresionó. Todo lo que hizo fue endurecer más su determinación.

Así también es ahora. Los maestros de la doctrina de Jezabel y aquéllos que, como Acab, son sus víctimas, no están abiertos a la convicción del Espíritu Santo o al mensaje de arrepentimiento y santidad. Ellos oyen y luego siguen su camino, más determinados que nunca en sus doctrinas. No hay temor de Dios delante de sus ojos.

La señal más segura de un falso maestro y una doctrina de Jezabel es el apagar las advertencias proféticas y rechazar el oír acerca del juicio. Lo llaman negativismo y pesimismo. Se ríen, se burlan y lo ridiculizan. Jeremías dice que esos pastores son ciegos y mudos, y el Señor les dijo que obedecieran: "Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante" (Jeremías 7:24).

Los que enseñan la doctrina de Jezabel dicen ser profetas, pero hay una prueba para profetas verdaderos y falsos. Los profetas de Jezabel profetas sólo profetizaban cosas buenas, sólo paz y prosperidad. "Y en los profetas de Jerusalén he visto torpezas; cometían adulterios, y andaban en mentiras, y fortalecían las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su maldad; me fueron todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra. Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos contra aquellos profetas: He aquí que yo les hago comer ajenjos, y les haré beber agua de hiel; porque de los profetas de Jerusalén salió la hipocresía sobre toda la tierra. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová. Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros" (Jeremías 23:14-17).

Los que tienen el espíritu de Jezabel no hacen tornar de la maldad a la gente. Hablan de sueños y actúan neciamente en el púlpito. 

miércoles, 30 de octubre de 2013

EL MAYOR ENGAÑO

El mayor engaño en la iglesia moderna es el asunto de usar la Palabra de Dios para poner una etiqueta de aprobación sobre la codicia. Por fuera, la doctrina de Jezabel funciona (ver 1 Reyes 21:14-16). Le dio a Acab lo que quería. Encima de todo, era su derecho, porque cuando un hombre era apedreado por alta traición contra el rey, todos sus bienes pasaban a manos del rey.

Nabot de Jezreel le había dicho a Acab que no le daría la heredad de sus padres, porque el Señor le había prohibido hacerlo.

"…Y [Acab] se acostó en su cama, y volvió su rostro, y no comió. Vino a él su mujer Jezabel, y le dijo: ¿Por qué está tan decaído tu espíritu, y no comes? ¿Eres tú ahora rey sobre Israel? Levántate, y come y alégrate; yo te daré la viña de Nabot de Jezreel" (1 Reyes 21:4-7).

Escucha la doctrina de Jezabel: "Tú eres el rey, el número uno, y tiene derechos. Que nada te detenga de conseguir lo que quieres". Ella le dijo a Acab: "¡Sé feliz! Te lo conseguiré". Ese es el falso evangelio en pocas palabras. "No te preocupes. No te sientas triste o condenado por esos deseos que te consumen. Te lo conseguiré". Al igual que los métodos engañosos que Jezabel usó, estas doctrinas tuercen y manipulan las Escrituras.

Pero Acab no pudo disfrutar de lo que recibió debido a un molestoso profeta de Dios. "Entonces vino palabra de Jehová a Elías tisbita, diciendo: Levántate, desciende a encontrarte con Acab…en la viña de Nabot, a la cual ha descendido para tomar posesión de ella. Y le hablarás diciendo: Así ha dicho Jehová: ¿No mataste, y también has despojado? En el mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu sangre…Y Acab dijo a Elías: ¿Me has hallado, enemigo mío? El respondió: Te he encontrado, porque te has vendido a hacer lo malo delante de Jehová" (1 Reyes 21:17-20).

Imagínate a Acab caminando en su nueva propiedad, diciendo: "¿No es bella la vida? ¡Ah!, Jezabel, no estaré necesariamente de acuerdo con todos sus métodos, pero sin duda lo logra". Sin embargo, detrás de cada paso suyo, estaba el profeta Elías.

Así también es hoy. Dios ha enviado profetas, clamando a voz en cuello, confrontando la doctrina de Jezabel del materialismo, incomodando a los cristianos a disfrutar de sus juguetes y adquisiciones. Se han vendido. No pueden verlo, pero el pecado está detrás de todo esto. Cada vez que me pronuncio en contra de la doctrina de la prosperidad, siento el espíritu y el poder de Elías sobre mí. Vas a oír más y más sobre esta doctrina de Jezabel siendo desenmascarada. En todas partes, se oirán voces proféticas altas y claras, clamando: "¡Pecado! Lo poseíste vendiéndote al pecado". 

martes, 29 de octubre de 2013

EL PELIGRO DE NO RENUNCIAR AL PECADO OCULTO

Tres características particulares de la doctrina de Jezabel se hallan en la Jezabel del Antiguo Testamento, la madre y la personificación de las falsas doctrinas. De acuerdo a Jesús, su nombre es sinónimo de falsa doctrina, cualquier doctrina que enseña que algo malo puede ser bueno, que lo profano puede ser puro.

En hebreo, “Jezabel” significa "casta, virtuosa, sin idolatría". ¡Imagínate! La mujer más impía, idólatra, manipuladora y odiosa de toda la Biblia se llama virtuosa, sin pecado. A algo muy malo se le ha llamado bueno. E, irónicamente, inclusive "casto".

¿Cómo se convirtió en casta? "Y Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes de él. Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel…y fue y sirvió a Baal, y lo adoró" (1 Reyes 16:30-31). “Acab” significa"estampado con la naturaleza de su padre". Jezabel representa la doctrina falsa y Acab es su víctima. La Biblia dice que no bastó que Acab tuviera un corazón inclinado hacia el pecado, la idolatría y la transigencia. Él trae a su vida una influencia satánica que lo confirmará en su pecado. "A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendió para hacer lo malo ante los ojos de Jehová; porque Jezabel su mujer lo incitaba" (1 Reyes 21:25).

El mensaje es que la tendencia de los cristianos que no renuncian a la lujuria y al pecado oculto, es a abrazar y a contraer matrimonio con una doctrina falsa que sólo los emocionará y confirmará en sus pecados. Lo último que necesitaba Acab era una Jezabel. Ella sacó lo peor de él, lo magnificó y destruyó a Acab. Lo mismo ocurre con la falsa doctrina. Si hay algún pecado, lujuria o mundanalidad en ti, lo último que necesitas es una doctrina que sacará lo peor de ti.

Cuando David pecó con Betsabé, él no necesitaba un profeta falso con un mensaje tranquilizante que le diga lo mucho que Dios lo amaba. Necesitaba al inflexible profeta Natán, exclamando con un dedo señalador: "¡Tú eres el hombre!".

Aquéllos que predican la doctrina de Cristo muestran a la gente la diferencia entre lo bueno y lo malo. No hay mezcla en sus labios. "Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio" (Ezequiel 44:23).

Tenemos toda una generación de chicos confundidos que ni siquiera puede reconocer el mal cuando lo ven. Los falsos profetas los han engañado. Ellos llaman bueno a los rockeros de cabello morado, que se visten como sadomasoquistas, altaneros, contorsionándose sexualmente en el púlpito. Se nos dice que el sexo fuera del matrimonio es bueno siempre y cuando estés enamorado y respetes verdaderamente a la otra persona. Los falsos profetas se han convertido en los defensores del pecado.

lunes, 28 de octubre de 2013

UN VERDADERO PENTECOSTÉS

En Hechos 11, leemos sobre un cambio histórico en la iglesia, el cual llegó a través de creyentes anónimos, llenos del poder del Espíritu. Éstos fueron los primeros en llevar las buenas nuevas de Jesús más allá de las barreras del judaísmo, hacia los gentiles: "Pero había entre ellos…los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús" (Hechos 11:20). Me encanta la frase "había entre ellos" que se utiliza aquí. Estos creyentes anónimos y fieles no tenían ni idea del papel fundamental que desempeñaron en la historia.

Pentecostés no es sólo un evento que ocurrió hace 2,000 años, sino un fenómeno viviente que continúa sucediendo alrededor del mundo. En algún lugar en este momento, hay pequeños grupos de personas clamando a Dios y Su Espíritu está descendiendo sobre ellos, dándoles el poder para ser Sus testigos delante de un mundo perdido.

Pentecostés está sucediendo ahora mismo en Varanasi, una ciudad al norte de la India que visité hace no mucho tiempo. Menos del uno por ciento de la población iba a la iglesia, cuando una joven cristiana llegó allí unos años atrás. Ella empezó a conducir a las personas a Jesús, una por una; y los convertidos, guiaban a otros al Señor. Esta joven no se guardó Pentecostés para sí misma y hoy hay miles de creyentes dinámicos en la región, con un poderoso testimonio para Cristo. Hay otras como ella en todo el mundo, cristianos que claman al Espíritu para llevar el amor del Padre más allá.

En varias ocasiones, mi padre, David Wilkerson, me hablaba de lo que más le dolía cuando pastoreaba una pequeña iglesia de Pensilvania en 1950. Era una iglesia pentecostal, así que los servicios seguían un rumbo determinado. Una hermanita tocaba el órgano y la congregación cantaba algunas canciones tradicionales. Alguien se ponía de pie y pronunciaba un mensaje en lenguas, seguido de otro que daba la interpretación. Entones Papá predicaba. Más tarde, él hacía una oración y la gente venía al altar, clamando para que el Espíritu Santo viniera. Luego, todos se iban a casa.

Esta iglesia no tenía campañas evangelísticas, ni ministerio de misericordia. Muy pocas personas fueron traídas a Cristo durante los pocos años que mi padre pastoreó. Eran cristianos que buscaban Pentecostés para sí mismos, pero nunca conocieron el Pentecostés que Dios tenía en mente para ellos. La oración del corazón quebrantado de mi padre lo decía todo: "Señor, si de esto se trata Pentecostés, no lo quiero. Si se trata de tener un club de "bendíceme” semana tras semana, no tendré nada que ver con ello".

Fue a causa de su deseo por un verdadero Pentecostés, que Papá dejó de ver televisión y en lugar de ello, pasaba tiempo en oración. Lo demás es historia. Durante las décadas posteriores, se distribuyeron varios millones de copias de su libro “La Cruz y el Puñal”; habiendo más de 1,000 centros “Desafío Juvenil” alrededor del mundo que trabajan para rescatar a los perdidos y quebrantados. Todas estas obras proclaman el poder activo de Dios, hoy, a través del Espíritu Santo.

viernes, 25 de octubre de 2013

LA DOCTRINA DE JEZABEL

Lee Apocalipsis 2:18-29 y verás que Cristo advirtió a la Iglesia en contra de la doctrina de Jezabel: “…que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.” (Apocalipsis 2:20). La palabra griega para Jezabel aquí es sinónimo de “falso maestro”. Ella claramente representa falsas doctrinas, y Jesús lo aclara a continuación: “a cuantos no tienen esa doctrina”. (Apocalipsis 2:24)

Aquí se muestra a un grupo del pueblo de Dios, lleno de buenas obras y amor, que tienen una forma de fe y paciencia. Pero con todo lo bueno y loable que sea, algo muy peligroso esta sucediendo, algo tan seductor, que Cristo advierte que enviará juicio y hará de ellos un ejemplo para todas las iglesias. Algunos miembros de las iglesias estaban vendiéndose a Satanás. Sus buenas obras, amor, servicio, fe y paciencia fueron opacadas por la seducción de una falsa doctrina. Estaban bajo el encanto de una falsa enseñanza, enseñanza que vino disfrazada como la verdadera Palabra, pero era, de hecho, maligna.

Es peligroso sentarse a escuchar una doctrina errada y Cristo no toma este asunto ligeramente. Sus ojos están penetrando a la Iglesia, y Él mismo ha venido a advertir, exponer y salvar a Su pueblo de esta terrible seducción. A qué iglesia vas, a quién estás escuchando y qué enseñanza se adueñó de tu corazón, son asuntos muy, muy serios.

La marca de un cristiano seducido es que “es llevado de una parte a otra” buscando enseñanzas nuevas, diferentes y extrañas. La Biblia advierte: “No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas” (Hebreos 13:9). Estamos hablando de correr de un lugar a otro, de seminarios a convenciones, de iglesia en iglesia, sin tener raíces en ningún lugar. Los oídos de tales personas están siempre ansiosos de oír algo nuevo, sensacional, entretenido y placentero a la carne. También llegan a la iglesia de Times Square aquí en Nueva York: buscadores que deambulan sin destino, cabalgando en los vientos de doctrinas. Ellos se asemejan a los atenienses quienes: “…en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.” (Hechos 17:21). Pablo advirtió a Timoteo: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias.” (2 Timoteo 4:3)

jueves, 24 de octubre de 2013

DEPRIMIDO Y DESALENTADO

Debilidad, quebrantamiento, problemas, inquietud, luto, todas estas cosas desalentaron el espíritu de David. Se sentía vacío, sin dirección, como si no hubiese aprendido nada a través de los años. “…y aun la luz de mis ojos me falta ya” (Salmo 38:10). David estaba diciendo, “He perdido mi entendimiento espiritual. ¡No puedo llegar a Dios como lo hacía antes!”

Entiendo cómo se sintió David. He dirigido cruzadas evangelísticas en las cuales miles han llegado a Cristo. He ayudado a conducir a multitud de drogadictos y alcohólicos hacia la liberación en Jesús. Mi vida ha estado repleta de muchas ricas bendiciones, pero a menudo, algunos días después de estos eventos, he sido agobiado por el desaliento y he acabado pensando: “Señor, ¡No he logrado nada para Ti!”

Esta es la obra del espíritu de desaliento que trae Satanás. ¡Nos hace un blanco para los poderes del infierno momentos después de nuestra victoria espiritual más grande!

Este abrumador espíritu demoníaco desalentó tanto a David que estaba mudo ante la presencia de Dios. Él dijo: “Mas yo, como si fuera sordo, no oigo; y soy como mudo que no abre la boca. Soy, pues, como un hombre que no oye, y en cuya boca no hay reprensiones.” (Salmo 38:13-14)

El significado de esta frase en hebreo es “un hombre que ya no tiene más respuestas ni argumentos.” David estaba diciendo: “Señor, estoy tan desalentado que ni siquiera puedo levantar mis manos a ti. No puedo orar, porque estoy muy confundido para hablar. Estoy agotado y vacío. No tengo nada que decir.”

David expresó el llanto universal del alma justa, que soporta un ataque de desaliento: “Pero yo estoy a punto de caer, Y mi dolor está delante de mí continuamente” (Salmo 38:17). La palabra hebrea para “caer” en este versículo significa “desfallecer.” David le estaba diciendo a Dios, “No lo lograré, Señor. ¡Estoy al final de mis fuerzas y a punto de desfallecer!”

Le podemos expresar a Dios todo lo que queramos acerca de nuestros sentimientos de fracaso, podemos contarle de nuestra desesperación por nuestros pecados y errores tontos, pero nunca debemos albergar el pensamiento de que Él nos ha abandonado.

David es nuestro ejemplo de una persona que se desalentó pero que mantuvo su fe. Aún en su punto más bajo, David no se permitió a si mismo sumirse en la incredulidad. Él proclamó, “Porque en ti, oh Jehová, he esperado; Tú responderás, Jehová Dios mío.”(Salmo 38:15).

miércoles, 23 de octubre de 2013

UNA PALABRA BUENA

Nuestro Señor tiene un plan maravilloso para cada uno de sus hijos que le ama y ningún ataque satánico contra Sus hijos podrá alterar jamás esos planes. Dios sabe las penas, luchas y aflicciones que podemos estar enfrentando hoy, pero también sabe las cosas gloriosas que Él ha preparado para nosotros. Él sabe la revelación que recibiremos, cuan útiles seremos, el fruto que veremos, el gozo y la paz que poseeremos. ¡Él tiene una “palabra buena” para todo aquel que le ama!

“…Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu” (1 Corintios 2:10). El Señor desea mostrarnos Su “palabra buena” acerca de lo que ha preparado para nosotros, y Su Espíritu es el mensajero que entrega esa palabra buena. ¡El Espíritu Santo dará alas a nuestro espíritu decaído con la revelación de Dios para nosotros y volaremos como águilas saliendo de la trampa de Satanás!

Escucha estas palabras maravillosas de Isaías:

“¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” (Isaías 40:28-31).

La obra del Espíritu Santo es alentarnos y nuestro trabajo es simplemente confiar que Él cumplirá lo que el Padre le ha mandado a hacer.

Ve a tu habitación secreta ahora mismo, aún en tu estado de desaliento, y guarda silencio ante el Señor. Aunque no tengas las fuerzas suficientes para hablar, lo puedes alcanzar en espíritu con esta oración:

“Señor, yo sé que tu Espíritu habita en mí y sé que lo enviaste para alentarme, fortalecerme y revelarme la mente de Cristo. Así que acudo a Ti ahora mismo con la fe simple de un niño. Habla a mi corazón palabras de consuelo porque ya no me quedan más fuerzas. Levántame y dirígeme.”

¡No vas a desmayar! Vas a salir de tu prueba victorioso, porque tu fe habrá sido probada y tratada como oro. ¡Verás que el Señor cumplirá cada promesa que te ha hecho!

martes, 22 de octubre de 2013

EN MOMENTOS DE DESALIENTO

Lo primero que el Espíritu Santo hace a menudo en momentos de desaliento es traer a la memoria las preciosas promesas de Jesús. Lo ha hecho conmigo inundando mi alma con promesas de la Palabra de Dios. “Tu vida no ha terminado”, me aseguró. “Tú no lo sabes, pero lo mejor está todavía por delante de ti”. ¡La obra del Espíritu Santo es deshacer las mentiras del enemigo y traer aliento de lo alto!

Multitudes de cristianos entran en la presencia de Dios cada día anticipando ser reprendidos por Él. Cómo debe entristecer esto a nuestro Señor. Cuando vamos a la oración, debemos estar preparados para escuchar una buena palabra de nuestro Padre amoroso. Durante años, cada vez que entraba a mi cuarto de oración, esperaba oír un reproche del Señor. Gracias a Dios, Él me ha enseñado una mejor manera.

Por otro lado, hay denominaciones enteras que evitan cualquier mención de un reproche santo. Mencionan muy poco sobre el pecado porque quieren predicar sólo mensajes positivos y optimistas. En el proceso, ignoran las reprensiones pronunciadas por Cristo y los escritores del Nuevo Testamento, que convencen de pecado y que dan vida. Tales iglesias dicen predicar un evangelio de amor, misericordia y gracia. Pero, tristemente, abusan de la gracia de Dios, tomándola como una licencia para pecar.

Estoy consciente que no estoy escribiendo este mensaje a ese tipo de personas. Más bien, estoy hablando a cristianos vencedores que evitan el pecado como una forma de expresar su amor por el Señor. Me dirijo a los que disfrutan intimidad con Cristo, porque tienen hambre y sed de Él constantemente. Si esto te describe, y estás abatido y deprimido, por favor quiero que sepas que ¡te está pasando esto porque estás siendo atacado por amar a Jesús!

Ten la seguridad de que todos los que esperan en el Señor recibirán Sus promesas gloriosas:

“Desde el principio del mundo, ningún oído ha escuchado, ni ojo ha visto a un Dios como tú, quien actúa a favor de los que esperan en él” (Isaías 64:4 NTV).

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios”. (1 Corintios 2:9-10)

lunes, 21 de octubre de 2013

INVESTIDOS CON PODER by Gary Wilkerson

Agradezco a Dios que Su promesa de ser “investidos de poder desde lo alto” (ver Lucas 24:49) no se detuvo en la Iglesia de Hechos. Sin embargo, en cierto sentido, ahí es precisamente donde se ha detenido para muchos en la iglesia de hoy. Asignamos el poder de Dios a los predicadores, líderes, locutores, autores o cualquier persona con una “plataforma”. Pero ¿Está Dios obrando en las bancas de la iglesia? ¿Está obrando el poder del Espíritu a través de cada creyente, sea hombre, mujer o niño, de la manera que el Señor quería? Si hemos sido salvos, entonces estamos destinados a ser llenos con el poder de Dios para hacer las obras de Dios.

Así es como sucedió en Hechos: “En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles” (Hechos 8:1). De acuerdo a este versículo, los apóstoles permanecieron en Jerusalén, pero todos los demás creyentes fueron esparcidos por toda la región. “Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.”(Hechos 8:4-5). Y así, el nuevo poder para ministrar fue desatado.
Permítanme añadir que el hombre llamado Felipe mencionado aquí era un laico. Señales y milagros acompañaban a este hombre mientras él predicaba. Los endemoniados eran liberados, las personas con discapacidad eran sanadas y saltaban de alegría. Más tarde, cuando Pedro vino a Samaria para presenciar estas obras, vio que “había gran gozo en aquella ciudad” (8:8). ¡Una ciudad entera fue conmovida por el gozo de Dios! Ese es un gran impacto realizado por una sola persona, un laico.

A continuación vemos a Ananías, un seguidor de Jesús que vivía en Damasco. No se nos dice mucho acerca de Ananías, pero sabemos que él estaba lleno del Espíritu Santo, y tenía un trabajo difícil por delante, pues Dios lo llamó a testificarle a Saulo, el famoso cazador de cristianos, que en ese momento estaba furioso contra la iglesia. Ananías fue llamado a la línea de fuego y él sabía que si no había escuchado a Dios correctamente, podría ser asesinado.

Ananías tuvo que superar un genuino temor por su vida, pero lo hizo al ser superado con el amor de Dios. Repentinamente, Ananías se llenó de compasión hacia un hombre que se había proclamado el enemigo mortal de todo cristiano. Entonces salió en fe, y la historia de la conversión de Saulo es bien conocida, se transformó a Pablo, el más famoso seguidor de Jesús de todos los tiempos, o quizás la transformación más importante de la historia. Pablo no sólo fue salvo, sino que también escribió la mayor parte de lo que se convirtió en el Nuevo Testamento. 

viernes, 18 de octubre de 2013

TODO LO QUE NECESITAS

"Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Juan 14:26).

Experimenté un ataque particularmente pesado en un determinado momento de mi vida. Sucedió cuando estaba tan cerca de Jesús como en cualquier otro momento. Una mañana, cuando estaba preparando un sermón, me sobrecogió una intensa desesperación. Vino de la nada, agobiándome. Sin importar cuánto lo intentara, no podía quitármela de encima.

Cuando me senté en mi escritorio con mi Biblia abierta, traté de seguir trabajando en el sermón, pero no podía llegar a ninguna parte. De pronto fui bombardeado con dudas sobre mi capacidad para preparar un verdadero mensaje del Señor. Mi mente se llenó de pensamientos horribles que me decían: "Tú no entiendes las cartas de Pablo. No has comprendido los conceptos del "viejo hombre" y del "nuevo hombre". No comprendes el "morir al pecado" cuando el pecado todavía existe. ¿Cómo te atreves a presumir de predicar la Palabra de Dios? "

Me senté allí durante tres horas, decidido a preparar un mensaje, pero no salió nada. A media mañana, todas las palabras en las páginas de mi Biblia parecían entreverarse. Mi mente estaba confundida y mi espíritu adormecido, incapaz de escuchar nada del Señor.

Me hundí más en la desesperación, convencido de que no tenía nada para darle a la gente en nuestra iglesia. Así que cerré la Biblia y me fui de mi estudio.

Mientras caminaba por la casa, mi desánimo sólo creció. Traté de averiguar por qué había venido sobre mí en primer lugar, pero no tenía idea. Por último, entré en mi cuarto de oración y me senté en el suelo. Ni siquiera pude musitar una palabra para decirle al Señor. En lugar de ello, clamé desde mi espíritu: "Señor, no sé qué hacer. Me siento tan deprimido que ni siquiera puedo llegar a ti, pero sé que nunca te he amado más que en este preciso momento. Por favor, ayúdame".

Cuando el diablo viene con su espíritu de desánimo, te bombardea con una mentira tras otra. Para cuando ha terminado, tú estás gritando: "¡Oh, Dios, nunca lo lograré!"

Esto es exactamente lo que el diablo hizo conmigo. Mientras oraba, soporté su bombardeo de mentiras infernales durante una media hora. Entonces, la voz quieta y apacible de Dios penetró a mi espíritu con estas palabras de amor y de compasión: "David, eres muy amado. No te preocupes, Mi mano está sobre ti. Estás bajo un severo ataque, pero no temas. Tú no necesitas absolutamente ninguna de tus propias fuerzas para esta batalla, ¡Yo tengo todo lo que necesitas!" 

jueves, 17 de octubre de 2013

BAJO ATAQUE

Cuando te está atacando el enemigo a través de un espíritu de desánimo, no sentirás ganas de orar. Pero aun así debes ir al lugar secreto y estar en la presencia de Jesús. No te preocupes por tratar de orar y forzar tu solución a la desesperación. Este es el tiempo en el que el Espíritu de Dios obrará en ti para sacarte del pozo.

Cuando te acerques al Señor, sé honesto con él acerca de lo débil e impotente que te sientes. Hazle saber: "Jesús, estoy seco. No me quedan fuerzas. Si alguna vez voy a salir de esta depresión, Tú tendrás que hacer que suceda".

En esos momentos “bajos”, el Señor es muy paciente con nosotros. Él no espera que tú y yo ejecutemos algún esfuerzo intenso y ferviente en la oración. Él conoce nuestra condición, y él se identifica con nosotros. Sólo siéntate en su presencia y confía que Su Espíritu hará lo que fue enviado a hacer. No importa cuán derribado estés, ¡Él nunca te abandonará!

Tenemos la idea de que cada vez que fallamos al Señor, el Espíritu Santo revolotea, alejándose como un ave, porque Él está ofendido. Pero, ¿cómo podría el Espíritu de Dios abandonarme cuando más lo necesito? Si él me dejara cada vez que fallo y caigo profundamente en desánimo, ¿cómo podría ser mi Consolador?

Jesús nos prometió: " Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre… No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros" (Juan 14:16, 18).

Cuando el pesado espíritu de desánimo del diablo se asienta sobre su vida, puedes estar tan angustiado que ni siquiera puedes susurrar una oración. Pero aun así, tú puedes hablarle a Jesús en tu espíritu. Sólo dile suavemente: "Señor, ayúdame. Este ataque es demasiado para mí. No puedo hacer otra cosa que sentarme aquí en fe. Confío que tu Espíritu me lo quitará de encima". 

miércoles, 16 de octubre de 2013

LA PRUEBA DE FUEGO

En sus momentos de desánimo, David no podía entender por qué estaba tan abatido. Se preguntó: "¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí?" (Salmo 42:5). Sin embargo, sus preguntas no eran dudas acerca de Dios. De hecho, David comienza el salmo expresando su profunda sed del Señor: "Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?" (Versículos 1-2).

En medio de su desánimo, David clamó por una revelación del Señor. Él decía: "Dios, nunca ha habido un momento en que yo te haya amado más, así que ¿por qué estoy sufriendo de este desánimo abrumador?"

A veces David experimentaba desesperación y depresión a causa de su pecado. Él soportó el castigo del Señor por su orgullo cuando contó sus guerreros, lo cual era contra de la ley de Dios. Y sintió el dolor de la vara de Dios cuando cometió adulterio con Betsabé y dispuso que su marido muera asesinado. Su corazón se quebrantó a causa del juicio que trajo sobre su familia a causa de estos pecados.

Hoy en día, muchos creyentes están deprimidos porque el Espíritu Santo ha querido llevarlos a la victoria, pero ellos se resistieron. Eligieron el camino de la carne y éste siempre conduce al dolor y al desaliento.

Sin embargo, me estoy dirigiendo a los creyentes arrepentidos, aquéllos que buscan a Dios con todo su corazón. Estos siervos fieles han sido presa de un tipo diferente de desánimo, el tipo que viene sobre ellos repentinamente, de la nada, sin ninguna razón aparente.

Cuando llegue el ataque, no pienses que es algo inusual. Dios permite este tipo de pruebas de fuego en todos sus santos. Pedro escribe: "Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese" (1 Pedro 4:12).

Si éste es tu caso, puedes estar absolutamente seguro de que estás bajo ataque. Satanás ha enviado una nube de desánimo para agobiarte. Ésta ha sido el arma favorita del enemigo durante siglos contra los elegidos de Dios, ¡pero Él (Dios) siempre tiene la victoria! 

martes, 15 de octubre de 2013

EL ESPÍRITU DE DESÁNIMO

"Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día…Estoy debilitado y molido en gran manera; gimo a causa de la conmoción de mi corazón…Mi corazón está acongojado, me ha dejado mi vigor, y aun la luz de mis ojos me falta ya…Mas yo, como si fuera sordo, no oigo; y soy como mudo que no abre la boca. Soy, pues, como un hombre que no oye, Y en cuya boca no hay reprensiones" (Salmos 38:6, 8, 10, 13-14).

Mientras leo este salmo, me imaginaba a David cayendo en la desesperación. Tal vez lo que más le preocupaba era que no podía entender por qué repentinamente fue echado tan bajo. Este hombre tenía hambre del Señor, derramaba su corazón diariamente en oración. Reverenciaba a Dios y escribía Salmos exaltando Su gloria. Pero ahora, en un estado depresivo, lo único que podía hacer era clamar: "Señor, estoy al final de mi camino y ¡no tengo ni idea de porqué está sucediendo esto!".

Al igual que muchos cristianos desanimados, David trató de averiguar por qué se sentía tan vacío y quebrantado en espíritu. Probablemente revivió cada fracaso, pecado y acto necio en su vida y pensó: "Oh, Señor, ¿acaso todos los actos imprudentes que hice en mi vida, me dejaron tan herido que ya no tengo esperanza?"

Finalmente, David llegó a la conclusión de que Dios lo estaba castigando. Clamó: "Jehová, no me reprendas en tu furor, ni me castigues en tu ira" (versículo 1).
Permíteme señalar que David no estaba escribiendo sólo acerca de su propia condición en este Salmo. Él estaba describiendo algo que todos los amantes devotos de Jesús enfrentan en algún momento de sus vidas: estar bajo el ataque de un espíritu devastador de desánimo, que proviene directamente de las entrañas del infierno. Ningún cristiano lo trae a sí mismo, tampoco el Señor lo envía; y tal ataque, por lo general, no tiene nada que ver con algún pecado o defecto específico del creyente.

Simplemente, el espíritu de desánimo es el arma más potente de Satanás contra los escogidos de Dios. Muy a menudo, él la utiliza para tratar de convencernos de que hemos atraído la ira de Dios sobre nosotros mismos por no cumplir con Sus santas normas. Pero el apóstol Pablo nos exhorta a no caer en la trampa del diablo: "Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones" (2 Corintios 2:11).

lunes, 14 de octubre de 2013

AHORA QUE SE OBTUVO LA VICTORIA by Gary Wilkerson

Como cristianos sabemos que Jesús ganó la victoria para nosotros en el Calvario. Él venció a la muerte, a Satanás y al poder del pecado. La pregunta que queda para los creyentes es: "¿Y ahora qué? Sé que Jesús ganó mi victoria en la cruz, pero ¿qué pasa con mis luchas en el presente? ¿Dónde está Su victoria de la batalla que se está llevando a cabo en mi vida en este momento?"

Ésta es una pregunta importante y La Palabra tiene una respuesta para cada cristiano. Comienza con esta escena: "Los filisteos juntaron sus ejércitos para la guerra…en Soco, que es de Judá"(1 Samuel 17:1). Esta imagen presenta una verdad espiritual que nunca cambia: Las fuerzas de la oscuridad están en contra el pueblo de Dios.

Cuando Jesús vino a ser tu Salvador, Él te hizo una nueva creación y aunque tú has cambiado, el mundo no lo hizo. A causa de ello, hay poderes que se alinean en tu contra: el mundo, el diablo e incluso tu propia carne, que batalla contra tu espíritu.

Algunas veces, tus batallas contra estas fuerzas son externas; ataques a tu matrimonio, a tu economía, a tus hijos y a veces son internos. Nos agobian las preocupaciones: "¿Podrá mi matrimonio sobrevivir a esta largo y frío silencio?"

"¿Entregará mi hijo, su vida al Señor algún día?"

"¿Soy siquiera digno de llamarme cristiano?" Todas estas presiones nos empujan hacia la duda y la desesperación, haciendo que nos preguntemos: "¿Dónde está Dios en todo esto? No puedo verlo más allá de mis batallas diarias".

A veces clamamos: "¡Basta!" Y trazamos una línea en la arena. Nos decimos a nosotros mismos: "Estoy cansado de ser golpeado por el enemigo", pero el diablo continúa cruzando esa línea. Esto le sucedió a Israel cuando enfrentaba a los filisteos. "Y los filisteos estaban sobre un monte a un lado, e Israel estaba sobre otro monte al otro lado, y el valle entre ellos" (17:3). ¿Detuvo esto al enemigo? No, en absoluto. Los filisteos trajeron un arma más grande en forma de Goliat, un hombre gigante.

David sabía que no era rival para Goliat, pero también sabía que la batalla no era suya sino de Dios. Cuando escuchó las burlas de Goliat, él testificó: "Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré…y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel…porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos"(17:46-47).

La victoria espiritual nunca es nuestra, viene de nuestro Libertador. 

viernes, 11 de octubre de 2013

PODEMOS ESCUCHAR HOY SU VOZ

Millones se han convertido porque un hombre se tomó el tiempo necesario hasta escuchar la voz de Dios. Saulo “cayendo en tierra oyó una voz” (Hechos 9:4). Y cuando él llegó a ser Pablo, seguía oyendo esa voz. El Señor habló con él, hombre a hombre.

Pedro permitió que la voz del Salvador llegara a él. “Pedro subió a la azotea para orar…Y le vino una voz” (Hechos 10:9,13).

Las puertas del reino se abrieron a causa de un hombre que obedeció a una voz. Estamos viviendo en los mismos tiempos del Nuevo Testamento que vivieron Pablo y Pedro. Nosotros también, debemos permitir que Su voz venga a nosotros. ¡Lo que Dios podría hacer con los cristianos que aprendan a oír del cielo!

En lugar de esperar que Su voz venga a nosotros, corremos buscando consejeros y psicólogos cristianos. Corremos de una sesión a otra, leyendo libros, escuchando grabaciones, anhelando oír de Dios. Queremos una palabra clara de dirección para nuestras vidas y buscamos que los pastores nos digan lo que está bien y lo que está mal.
Deseamos un líder a quien seguir, un diagrama para el futuro. Pero son pocos los que saben cómo ir al Señor y oír su voz. Muchos saben cómo llamar la atención de Dios, cómo tocar verdaderamente a Dios, pero no tienen idea de cómo Dios los puede alcanzar.

“El que tiene oídos para oír, oiga” (Mateo 11:15).

Dios quiere sacudir la tierra una vez más. “Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo” (Hebreos 12:25-26).

A la última iglesia, la iglesia de Laodicea, el Señor le dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). 

jueves, 10 de octubre de 2013

MEJOR QUE PENTECOSTÉS

¡Juan el Bautista nunca llegó hasta Pentecostés! Él no vio las lenguas de fuego ni escuchó el estruendo del viento recio. Él no vio a Jerusalén sacudirse ni a las multitudes convertidas. ¡Pero Juan dijo que su gozo fue cumplido! Él había escuchado algo mejor que el viento recio – mejor que buenas noticias – mejor que la risa de una novia feliz. Él había escuchado la voz del Salvador.

“El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido” (Juan 3:29).

Juan disfrutó del gozo más grande que cualquier seguidor de Jesús pudiera conocer. Él dijo, “Me quedé quieto y lo escuché hablarme. Su voz hizo saltar mi corazón. Él me habló personalmente. Yo escuché a mi Señor y ese es mi gozo. Sólo escuchar su voz.”

Juan podía decir, “Oh sí, yo lo amo. Yo he adorado postrado a sus pies, y le he dicho cuán indigno yo soy. Pero mi gozo no está en lo que le dije, ¡mi gozo está en que él me habló! Escuché su voz, y me regocijo tan solo en el sonido de esa voz.”

Algunas personas enseñan que el Señor ya no habla a los hombres, excepto a través de su Palabra revelada. Ellos no pueden creer que los hombres puedan ser dirigidos y bendecidos al escuchar esa voz apacible y delicada hoy en día.

Jesús dijo, “Mis ovejas conocen mi voz; ellas escuchan cuando las llamo…a otro no escucharán…” Hoy en día estamos temerosos de todos los abusos, temerosos de ser guiados hacia revelaciones contrarias a la Palabra de Dios. Pero, ningún abuso es culpa de Dios. Cada visión falsa, profecía falsa, dirección falsa es el resultado directo del propio orgullo del hombre y de su voluntad propia. Los hombres abusan cada don de Dios. No obstante, Dios todavía habla directamente a los corazones de aquellos dispuestos a escuchar.

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo…” (Hebreos 1:1).

“Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 3:7). 

miércoles, 9 de octubre de 2013

UNA LECCIÓN SOBRE ESCUCHAR

Dios tenía que enseñarle a Elías una lección sobre escuchar, así que lo llevó a la cima del monte Horeb y le dio un sermón ilustrado.

“Él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?” (1 Reyes 19:11-13).

Cuando ese viento comenzó a rugir, yo creo que Elías pensó, “Ya era hora, Señor. Que este viento remueva a Jezabel de su trono – que ella y sus amigos pecadores sean arrojados a los vientos. ¡Destrúyelos a todos!” ¡Pero Dios no estaba en el viento!

De repente, vino un gran terremoto y Elías dijo, “¡Eso los asustará en sobremanera! Dios se encargará. ¡Él los sacudirá hasta que no quede nada de ellos! Señor, tú estás vengando a tu siervo.” ¡Pero Dios no estaba en el terremoto!

Después del terremoto, ¡un fuego! ¡Los cielos radiaban con el fulgor de las llamas! Elías clamó, “Señor, ellos no aceptaron el fuego que cayó sobre el altar - ¡Quémalos ahora! ¡Quema al impío Acab! Frita a Jezabel. Que tu fuego consuma a los impíos. ¡Dios, yo sé que tú estás en este fuego!” ¡Pero Dios no estaba en el fuego!

“Y tras el fuego un silbido apacible y delicado” (verso 12).

¿Puede usted imaginarse esto? Un profeta que no temía a un huracán ni a un terremoto, ni al fuego del cielo, ahora está asustado por el susurro de una brisa apacible. “Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto” (verso 13).

¡Elías cubrió su cabeza con su abrigo! ¿Por qué? ¿No había hablado este profeta con Dios varias veces? ¿No era él un gran hombre de oración? ¿No lo había usado Dios grandemente? ¡Sí! ¡Pero para Elías esa voz apacible y delicada era desconocida!

Cuando Elías finalmente permitió que aquella voz hablase – al estar solo, callado, lejos de las muestras de poder – él recibió las direcciones más específicas de todo su ministerio.

“Vuélvete por tu camino; por el desierto de Damasco; ungirás a Hazael por rey de Siria; ungirás a Jehú por rey sobre Israel; y unge a Eliseo para que sea profeta en tu lugar…” (ver 1 Reyes 19:15-16).

¿Cuántos hijos de Dios están tan ocupados hoy día y nunca han conseguido que la voz venga a ellos? Ellos están ocupados testificando – haciendo el bien – orando por un despertar espiritual – ayunando – intensos – dedicados. Sin embargo, ellos han escuchado todo, menos la voz del Señor. 

martes, 8 de octubre de 2013

UNA MIRADA FUGAZ AL CORAZÓN DE JESÚS

“¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: ‘Pasa, siéntate a la mesa’? ¿No le dice más bien: ‘Prepárame la cena, cíñete y sírveme hasta que haya comido y bebido. Después de esto, come y bebe tú’?” (Lucas 17:7-8).

No tenemos ningún problema en identificarnos con el sirviente en su deber hacia su amo. Ningún problema en ponernos nuestro delantal y servir al Señor una mesa llena de alabanzas – un buen banquete de adoración. ¡Amamos alimentar a nuestro Señor! Es nuestro mayor gozo, nuestra realización suprema – ministrar al Señor.

Pero tenemos dificultad con la última parte – la parte del Señor. “Después de esto, come y bebe tú”. Eso es demasiado para nuestro entendimiento. No sabemos cómo sentarnos después de haberlo servido – ¡para permitirle el mismo gozo a él que nosotros experimentamos al servirle! Le robamos a nuestro Señor el gozo de ministrarnos.

Creemos que nuestro Señor recibe suficiente placer de lo que hacemos por él, pero hay mucho más. Él responde a nuestra fe y se regocija cuando nos arrepentimos. Él le habla al Padre de nosotros y se deleita en nuestra confianza como de niños. Pero yo estoy convencido de que su necesidad más grande es tener una comunicación uno-a-uno con aquellos que dejó aquí en la tierra. Ningún ángel en el cielo puede suplir esa necesidad. Jesús quiere hablar con aquellos que se encuentran en el campo de batalla.

¿De dónde tengo yo la noción de que Cristo se siente solo y tiene una necesidad desesperante de hablar? Está todo allí en el pasaje donde Cristo se les aparece a los dos discípulos en el camino a Emaús. Jesús recién había resucitado y ese mismo día dos de sus discípulos estaban caminando de Jerusalén a Emaús. Ellos estaban tristes porque su Señor se había ido, pero cuando él se les acercó, no lo reconocieron. Él quería hablarles; tenía mucho que decirles.

“Y sucedió que, mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos…Y comenzando desde Moisés y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” (Lucas 24:15, 27).

No podía haber ninguna experiencia mejor para esos discípulos y se decían el uno al otro, “¿No ardía nuestro corazón en nosotros mientras nos hablaba?” Pensamos en el gozo de los discípulos, pero ¿qué hay del gozo de Jesús? Yo puedo ver a un Señor resucitado, con lágrimas cayendo sobre sus mejillas glorificadas, y con el corazón lleno de gozo. Él estaba satisfecho, su necesidad había sido suplida, y lo veo gozoso en sobremanera. Él había ministrado, y en su forma glorificada él había podido experimentar por primera vez una comunión mutua. Él había derramado su corazón, pero su corazón ya no se sentía solo y su necesidad había sido suplida. 

lunes, 7 de octubre de 2013

CÓMO VENCER SOBRE LA TENTACIÓN

El poder para aguantar y no ceder a la tentación, no viene de llenar nuestras mentes con versos de las Escrituras, o de hacer promesas y votos, o de pasar horas en oración y ayuno, ni aún de entregarnos a alguna gran causa espiritual. Estas cosas son todas loables y normales para el crecimiento Cristiano, pero no es ahí donde se encuentra nuestra victoria.

El simple secreto para aguantar cualquier tentación es ¡romper el miedo que tenemos al poder de Satanás! El temor es el único poder que Satanás tiene sobre el hombre. Dios no nos da el espíritu de temor. ¡Eso es sólo de Satanás! Pero el hombre le tiene miedo al diablo. Está atemorizado de los demonios. Tiene miedo a fallar. Miedo a que sus apetitos y hábitos no puedan ser alterados. Miedo a sus deseos íntimos, a que estos estallarán y controlarán su vida. Miedo a que él sea uno entre mil que es diferente a los demás, lleno de lujuria, y sin compostura.

El hombre tiene miedo a no poder dejar su pecado. Él acredita a Satanás con poder que éste no tiene. El hombre clama, “¡Estoy atrapado y no puedo parar! Estoy hechizado y en poder del diablo. ¡El diablo me hace hacerlo!”

El miedo tiene tormento. Mientras usted esté con miedo del diablo, usted nunca podrá romper el poder de ninguna tentación. El temor le da alas a Satanás, y los Cristianos que tienen miedo del diablo tienen poco o nada de poder para resistir.

¡Todo está basado en una mentira! La mentira es que Satanás tiene poder para derribar a los Cristianos que están bajo presión. ¡No es así! Jesús vino a destruir todo el poder del diablo sobre los hijos de Dios que han sido lavados en la sangre. Yo me he preguntado varias veces por qué Dios permite que las personas espirituales sean tentadas. ¿Por qué Dios no remueve todas las tentaciones en lugar de dar con la prueba “la salida para que podáis soportarla” (1 Corintios 10:13)? La respuesta es simple. Una vez que usted se da cuenta de que Satanás está sin poder – una vez que usted se da cuenta de que él no puede hacerle hacer ninguna cosa – una vez que usted se da cuenta que Dios tiene todo el poder para mantenerlo sin caída – de ahí en adelante usted puede “aguantar” cualquier cosa que Satanás lance contra usted. ¡Usted podrá atravesar eso sin temor a fallar!

No somos librados de la tentación, pero sí del miedo al diablo que nos hace ceder a ella. Seguiremos siendo tentados hasta que lleguemos al lugar de “descanso” en nuestra fe. Ese descanso es la confianza inamovible de que Dios ha derrotado a Satanás, de que Satanás no tiene en nosotros derecho ni reclamo, y que nosotros emergeremos como oro probado en el fuego. 

viernes, 4 de octubre de 2013

LA REVELACIÓN PLENA

¿Por qué Moisés buscó tan desesperadamente una visión de la gloria de Dios? Yo creo que la razón se encuentra en este versículo: “Allí me reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santificado con mi gloria.” (Éxodo 29:43). La palabra santificado aquí significa “hecho limpio.” Dios estaba diciendo: “Moisés, mientras tú y el pueblo Me adoren, Me reuniré contigo y te daré Mi presencia, y cuando te revele Mi gloria, te limpiaré”

Este es uno de los más poderosos versículos en toda la escritura. Ofrece esperanza a todo el que lucha contra un pecado que le asedia y anhela ser libre y limpio. Dios promete: “Tu templo será limpiado por la revelación de Mi gloria, y esa revelación está disponible para ti ahora mismo ¡En Mi Hijo, Jesucristo!”

¡Podemos encontrar esta revelación de Cristo solamente cuando vamos a las escrituras! Pablo dice que a medida que permitimos que la palabra de Dios nos muestre una revelación cada vez más creciente de Jesús, seremos transformados de gloria en gloria: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” (2 Corintios 3:18)

Esta revelación de la gloria de Dios provee del poder que guarda nuestras vidas: “Por encima de todos estará la gloria del Señor” (Isaías 4:5 DHH). En otras palabras, la gloria de Dios nos mantendrá limpios en nuestro peor momento. Satanás puede mentirnos: “¡Estas vencido! Eres un tramposo, un mentiroso, un adúltero.” Pero podemos contestar: “No, diablo. Yo tengo un Sumo Sacerdote ¡y he sido limpiado por una visión de Su gloria!”

Cuando Dios le reveló a Moisés todas estas cosas acerca de Su naturaleza, también le dio la revelación plena de que Él, “de ningún modo tendrá por inocente al malvado” (Éxodo 34:7). Azarías le profetizó al rey Asa en su hora más próspera: “Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará.” (2 Crónicas 15:2). En otras palabras, “Si tú menosprecias la gloria de Dios, si justificas tu pecado y descuidas al Señor, ¡Él no te limpiará!”

Lo que Dios nos está diciendo aquí es tan sencillo: “¡Dedica tiempo para conocer a Mi Hijo! Escudriña Mi Palabra y búscame en tu aposento secreto de oración. Entonces, mientras habitas en Mi presencia, tus ojos se comenzarán a abrir a Mi gloria. Todo está develado en Cristo: la revelación plena de Mi amor, gracia, misericordia y bondad.”

jueves, 3 de octubre de 2013

LA MANIFESTACION DE SU PRESENCIA

Moisés buscaba de Dios una manifestación continua de su presencia diciendo: “para que te conozca” (Éxodo 33:13). Y Dios le respondió: “Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.” (Versículo 14)

La petición de Moisés sería más que suficiente para la mayoría de los creyentes. Todos queremos la presencia de Dios, dirigiéndonos, guiándonos, dándonos poder y bendiciéndonos. Realmente, ¿Qué más puede desear todo creyente? Sin embargo, tener la garantía de la presencia de Dios no fue suficiente para Moisés. Él sabía que había algo más, y clamó: “Te ruego que me muestres tu gloria.” (Versículo 18)

Dios le mostró a Moisés Su gloria, pero no apareció en alguna nube luminosa ni en una demostración de poder que hiciera temblar la tierra. No, Dios expreso Su gloria en una simple revelación de Su naturaleza:

“Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado” (34:6-7). ¡La gloria de Dios fue una revelación de su bondad, misericordia, amor y compasión!

He escuchado a muchos cristianos decir, “Oh, de qué manera descendió la gloria de Dios en nuestra iglesia anoche! Hubo tal increíble alabanza y la gente caía por el Espíritu.” Pero eso no es prueba de una manifestación de la gloria de Dios. No tiene nada que ver con Dios mas allá de las emociones humanas. ¡No incluye una revelación de quien es Él!

Algunos pueden argumentar: “Pero, ¿Y qué de la experiencia de los discípulos en el Monte de la Transfiguración? ¿No era esa una manifestación de la gloria de Dios? Hubo una poderosa luz y la aparición milagrosa de Moisés y Elías.”

Pero la gloria de Dios no estaba en Moisés o Elías ni en la luz espectacular. Más bien, Su gloria estaba en Jesús: “Y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz…y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.”(Mateo 17:2,6)

Dios estaba diciendo, “Aquí está mi gloria personificada: ¡En Cristo!” De hecho, Jesús es el cumplimiento de todo lo que Dios dijo que Él era para Moisés: lleno de gracia, misericordioso, paciente, abundante en bondad y verdad, que guarda misericordia a millares, y que perdona la iniquidad y la transgresión de pecados. Y ahora Dios estaba diciendo: “Aquí está la imagen viviente de Mi gloria ¡Está toda personificada en Mi hijo!” 

miércoles, 2 de octubre de 2013

LA NUBE DE SU PRESENCIA

Cuando Israel estaba en el desierto, Dios manifestó su presencia a través de una nube. Esta nube fue una manifestación física de la promesa de Dios de estar con su pueblo. Bajaba y cubría el tabernáculo de noche y de día, y actuaba como su guía para cada tarea. Cuando la nube se movía, ellos se movían, y cuando se quedaba, ellos se quedaban. El pueblo no necesitaba hacer una reunión de comité para tratar de descubrir su dirección o futuro. Ellos ponían su confianza en esa nube visible de la presencia de Dios.

En la actualidad, esa misma nube de Su presencia flota sobre tu aposento secreto de oración. Espera todos los días para envolverte en su paz. Te guiará, te dará poder y paz, y te dará dirección detallada para tu hogar, tu trabajo y relaciones.

Tu aposento secreto puede ser dondequiera: en la ducha, en el bus o tren, o durante tu trayecto diario al trabajo. Puedes cerrar la puerta a todo lo demás y decir, “Señor, tengo media hora ahora mismo. Te amo Jesús, y te adoro. ¡Este es mi tiempo de aposento secreto contigo!”

Es algo maravilloso estar encerrado con Dios, desarrollando una vida de oración consistente. Dios promete que mientras te conviertes en un siervo que le busca y ora, Su presencia se manifestará en tu vida, cerrando y abriendo puertas y obrando Su orden divino alrededor tuyo. Sin embargo, algo aún más grande que esto sucederá: ¡la presencia de Dios te llevará a una revelación de Su gloria!

Existe una diferencia entre la presencia de Dios y Su gloria. La mayoría de los cristianos conoce su presencia (Su gran obra en sus vidas), pero pocos conocen Su gloria. En Éxodo, se nos deja entrever esta diferencia: “Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo.” (Éxodo 40:34)

El apóstol Pablo escribe que el cuerpo de todo creyente es el tabernáculo de Dios: “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Corintios 3:16). Como los israelitas que vivían bajo la nube de la presencia de Dios, nosotros estamos constantemente bajo la cobertura de la gracia de Dios. Sin embargo, ¿Cual es la diferencia entre contemplar la presencia de Dios y contemplar Su gloria?

martes, 1 de octubre de 2013

CON TODO SU CORAZÓN

Dios asegura promesas especiales para aquellos que determinan buscarle con todo su corazón. Una de esas promesas es el pacto de Su presencia. No obstante, este pacto es estrictamente condicional. Las escrituras dejan en claro que si nos atenemos a la regla de este pacto, gozaremos de la increíble bendición de la presencia de Dios en nuestras vidas. Y esto no se refiere tan solo a asuntos de salvación. Habla de ser tal buscador de Dios que Su impresionante presencia es derramada sobre nosotros y es vista y conocida por todos.

Dios reveló este pacto de su presencia a través de un profeta anónimo quien le entregó un mensaje a Elí, el sumo sacerdote de Israel. En ese tiempo, Elí estaba descarriado. El Señor le había hablado, advirtiéndole en contra de permitir el pecado y la transigencia, pero Elí había ignorado todas las palabras de Dios. Y ahora, este profeta anónimo le dijo a Elí: “Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.” (1 Samuel 2:30).

La frase “tenidos en poco” tiene que ver con Dios quitando su presencia. Esto no significa que una persona está maldita, sino más bien que tendrá que caminar por el poder de su propia carne. Dios le estaba diciendo a Elí, “Mi intención fue bendecir tu casa, favorecerte, pero me has menospreciado, volviéndote suave con el pecado y permitiendo que tu lujuria me eche a un lado. ¡Ahora quitare mi presencia de ti!”

Muchas personas vienen a Cristo con una gran explosión inicial de fe. Sin embargo, al pasar el tiempo su celo se acaba, y comienzan a descuidar al Señor. “Tienen en poco” sus mandamientos y vuelven a sus viejos caminos de pecado. Aún así todavía creen que la presencia de Dios permanece sobre ellos. Pero eso es una mentira, una ilusión. La Biblia deja en claro que si tú lo abandonas, ¡Él te abandonará!