lunes, 30 de septiembre de 2013

LA PROMESA DEL PADRE by Gary Wilkerson

Los capítulos 1 al 6 del libro de Hechos describen una de las más gloriosas obras de Dios en la historia. Es una secuencia increíble de eventos llenos de acción: poderosa predicación, conversiones masivas, sanidades milagrosas. Todo era el cumplimiento de una promesa divina anunciada por Jesús.

Antes de Su resurrección, Cristo instruyó a los discípulos a que esperaran en Jerusalén para recibir la “promesa del Padre”. “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.” (Lucas 24:49)

Esa promesa comenzó su cumplimiento en el día de Pentecostés, la fiesta de las “primicias” de Israel. El mundo estaba a punto de ver los primeros frutos de la obra de Cristo en la cruz por nosotros.

Los discípulos no podían haber imaginado lo que Dios tenía en mente para ellos. Probablemente pensaron, “¡Excelente! Esta promesa significa que Dios está a punto de restaurar a Israel. Él nos liberará de los grilletes de la esclavitud romana por siempre y seremos su pueblo de nuevo.”

Hoy día creo que quizás la Iglesia tendría una reacción similar si escuchamos la misma promesa de Jesús. Podríamos pensar: “Cuando venga la promesa de Dios, nuestras iglesias se llenarán a reventar. El Espíritu Santo se moverá en otras ciudades y la gente viajará de todas partes sólo para experimentarlo. ¡Seremos bendecidos como nunca antes!”

Debemos desear que el Espíritu Santo llene nuestros santuarios, para llevar alegría y consuelo al pueblo de Dios. Pero cuando llegue la gloria de Dios, no será solamente para nuestro beneficio. Jesús no dijo: "Cuando recibáis poder de lo alto, me seréis feligreses, estudiantes de la Biblia, asistentes a las reuniones de oración.” Él dijo: “Me seréis testigos hasta lo último de la tierra.”

El poder de Dios está destinado a ir más allá de los muros de la iglesia hasta alcanzar los lugares más lejanos del mundo. Eso es lo que vemos desarrollarse en el libro de los Hechos. Cuando Pedro se levantó para predicar a la multitud que se había reunido, tres mil fueron salvos. Más tarde, cuando Pedro y Juan testificaban por todo Jerusalén, los seguían señales y prodigios en liberaciones y sanidades milagrosas.

¡Pero eso fue sólo el principio! Si la obra del Espíritu se hubiese detenido en Hechos 6, todo el poder de Dios habría permanecido en manos de los doce apóstoles. En vez de eso, un cambio tectónico tuvo lugar. Dios dijo: “Mi Espíritu ya no se moverá a través de sólo unos pocos escogidos. Voy a darle poder a cada hombre, mujer y niño que lo pida en Mi nombre”.

viernes, 27 de septiembre de 2013

MANTENIENDO LA PRESENCIA DE DIOS

Dios incluye una condición para Su presencia en nuestras vidas y está en 2 Crónicas 15. En el capítulo anterior, el rey Asa había dirigido los ejércitos de Judá a una gran victoria sobre el ejército de un millón de hombres de Etiopía. Sin embargo, Asa testificó que fue la presencia de Dios la que había dispersado al enemigo.

"Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército…Y Jehová deshizo a los etíopes delante de Asa" (2 Crónicas 14:11-12).

Mientras Asa y sus ejércitos llevaban la procesión triunfal de regreso a Jerusalén, un profeta llamado Azarías les dio el alcance a la puerta de la ciudad con este mensaje de parte de Dios: "Oídme, Asa…Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará. Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios…pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos"(15:2-4).

Aquí está el secreto de conseguir y mantener la presencia de Dios en tu vida. El Señor recordó a Asa, a quemarropa, sin tapujos: "Asa, nunca olvides cómo obtuvieron esta victoria. Me buscaron con todo su corazón cuando estaban en problemas y Yo les envié Mi presencia. ¡Fue Mi presencia la que hizo huir a sus enemigos!"

Ahora, Azarías le decía a Asa: "¿Te acuerdas cómo era el reino antes de que fueras rey? Todo estaba fuera de orden, sin ley, sin orientación, sin enseñanza justa. Nadie respetaba la ley, ¡cada cual hacía lo suyo!"

Ésta no es una teología complicada. Cualquiera puede tener la presencia permanente del Señor si él o ella simplemente buscara al Señor para ello.

"[El Señor] será hallado de vosotros" (15:2). La palabra hebrea que se encuentra aquí es matsa, que significa "Su presencia, brotando, para bendecir". En resumen, este versículo nos dice: "Busquen al Señor con todo tu corazón y Él vendrá a ustedes con Su presencia. De hecho, ¡Su presencia será un poder omnipotente que emana de sus vidas! "

jueves, 26 de septiembre de 2013

DIOS HA HECHO GRANDES COSAS

"Porque yo Jehová, Dios tuyo…te amé…No temas, porque yo estoy contigo" (Isaías 43:3-5 ).
Las historias del Antiguo Testamento de Abraham, Josué y todo Israel fueron escritas para alentarnos y exhortarnos a buscar la presencia de Dios en nuestras vidas. Podemos dar gracias a Dios por lo que hizo Su presencia para ellos, aun así cada uno de nosotros tiene un poderoso testimonio de lo que la presencia de Dios ha hecho por nosotros: guiando nuestras vidas, abriendo puertas, moviendo obstáculos, derritiendo corazones y quitándonos el miedo.

He comprobado esta verdad en mi vida. Tú podrás decir: "¡Te estás jactando!” ¡No, el hecho es que la presencia de Dios ha estado conmigo a pesar de mí mismo!

Cuando empezamos la iglesia “Times Square” en Nueva York, la presencia de Cristo emanaba de nosotros en todo lo que hacíamos. Recuerdo entrar en el despacho de un famoso productor de Broadway en busca de un teatro para que sea usado como iglesia. El secretario de este hombre y su personal se burlaron de mí, sus palabras y actitudes me aseguraron de que yo, un ministro humilde, no sería capaz de conseguir una cita. De hecho, pensé que me iban a expulsar. Pero entonces el productor salió de su oficina y cuando me vio, ¡me invitó a entrar!

Durante las siguientes semanas, el productor y yo pudimos conocernos. A veces miraba por encima del escritorio y me decía: "No sé por qué estoy pasando tanto tiempo con usted. Mi agenda está absolutamente ocupada". Pero cada vez que entraba en su despacho, su secretaria me conducía a través de los demás visitantes, diciendo: "¡Entre directamente, reverendo, él está esperándole!"

Con el tiempo, este hombre nos vendió su teatro emblemático para usarlo como la iglesia “Times Square”. Aun mientras firmaba los documentos de venta, decía: "No sé por qué estoy haciendo esto". Sólo fue la presencia de Dios la que lo llevó a vendernos dicha instalación. Pocos años después de que se hizo el acuerdo, ¡él y sus abogados vinieron a rogarnos para comprarlo de vuelta!

He visto a Dios cambiando los corazones de otras personas también. El dueño del edificio del costado se negó a vendérnoslo para usarlo como un anexo. Pero con el tiempo nos volvimos amigos, y poco después, nos vendió el edificio. Siempre me decía: "¡Alguien allá arriba está trabajando para usted!"

Ese es el poder de la presencia de Dios. Y cada cristiano puede testificar de la misma manera: "¡La presencia de Dios me ha hecho grandes cosas!".

miércoles, 25 de septiembre de 2013

LAS BENDICIONES DE SU PRESENCIA

Considera estos ejemplos del Antiguo Testamento respecto a las bendiciones que la presencia de Dios trajo a la vida de sus seguidores:

  • La presencia de Dios era tan evidente en la vida de Abraham, que aun los paganos alrededor de él, reconocían la diferencia entre sus vidas y la de Abraham: "…habló Abimelec...a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo lo cuanto haces" (Génesis 21:22). Este rey pagano estaba diciendo: "Abraham, hay algo diferente en ti. ¡Dios te guía, te preserva y te bendice donde quiera que vas! "
  • Dios prometió a Josué que ningún enemigo podía hacerle frente cuando Su presencia estuviera con él: "Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente…" (Josué 1:5-6). Cuando el Espíritu de Dios está presente, con nosotros, podemos ser fuertes y valientes, y ¡ningún enemigo podrá hacernos daño!
  • Dios le dijo a Gedeón: "Jehová está contigo, varón esforzado y valiente... Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel" (Jueces 6:12,14). La frase "tu fuerza" en este versículo se refiere al versículo 12, donde dice: "Jehová está contigo". ¿Ves lo que Dios está diciendo? "Gedeón, hay una fuerza en ti tan poderosa que puede salvar a Israel. ¡Y esa fuerza es Mi presencia!". Las Escrituras revelan que Gedeón era un cobarde, así que ¿por qué Dios lo llamó "varón esforzado y valiente"? ¡Porque quería demostrarle a Gedeón lo que una persona ordinaria puede hacer cuando la presencia del Señor está con él!
  • Dios advirtió a Jeremías que toda la nación se volvería contra él y rechazaría sus profecías. Sin embargo, Él prometió: "pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte" (Jeremías 15:20). Dios estaba diciendo: "No importa si todo el país se vuelve contra ti, Jeremías. Todo lo que importa es que Mi presencia esté contigo. ¡Ten confianza Yo estoy contigo!"
  • Dios le contó a Isaías acerca de una promesa especial que Él hace a los que ama: "No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo…te amé…No temas, porque yo estoy contigo" (Isaías 43:1-5). Dios estaba diciendo: "Con mi presencia permanente en ti, tú puedes ir a través de cualquier inundación o incendio y sobrevivir. Sin embargo, no sólo vas a sobrevivir, vas a ser bendecido y favorecido a pesar de todo, ¡porque Mi presencia está contigo!".

martes, 24 de septiembre de 2013

APTOS PARA VIVIR

La Escritura nos provee de innumerables ejemplos de cómo la presencia de Dios hace aptos a sus hijos a vivir para Él. Vemos uno de los ejemplos más poderosos de esto en la vida de Moisés.

Moisés estaba convencido de que sin la presencia de Dios en su vida, era inútil para él, intentar algo. Cuando habló cara a cara con el Señor, le dijo: "Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí" (Éxodo 33:15). Estaba diciendo: "Señor, si Tu presencia no está conmigo, entonces no iré a ninguna parte. ¡No voy a dar un solo paso a menos que esté seguro de que Tú estés cerca! "

Moisés sabía que era la presencia de Dios en Israel, la que distinguía al pueblo de las demás naciones. Y lo mismo puede decirse de la Iglesia de Jesucristo, hoy. Lo único que nos distingue de los incrédulos es la presencia de Dios "con nosotros", guiándonos y obrando Su voluntad en nosotros y a través de nosotros.

A Moisés no le importaba cómo eran guiadas las otras naciones, cómo elaboraban sus estrategias, cómo conducían sus gobiernos o cómo dirigían sus ejércitos. Él decía: "Funcionamos bajo un solo principio. La única manera de ser guiados o gobernados, para hacer la guerra y sobrevivir en esta tierra seca, ¡es teniendo la presencia de Dios con nosotros!".

"Cuando la presencia del Señor está en medio de nosotros, nadie puede hacernos daño. Pero sin Él no podemos hacer nada, somos reducidos a la nada. Que todas las naciones de este mundo confíen en sus poderosos ejércitos, sus carros de hierro, sus hábiles soldados y sus armas nuevas. ¡Nosotros confiaremos en la presencia manifiesta de nuestro Dios!".

Dios respondió a la osada declaración de Moisés: "Mi presencia irá contigo, y te daré descanso" (versículo 14). ¡Qué increíble promesa! La palabra hebrea “descanso”, se refiere a: "un reposo cómodo y tranquilo". Dios estaba diciendo: "¡No importa los enemigos o pruebas que enfrenten, ustedes siempre podrán hallar un reposo quieto en mí!".

Piensa en esto: Si una iglesia tiene la presencia manifiesta de Dios en medio de ella, no habrá ninguna prisa, afán, sudor o esfuerzo. Las reuniones de adoración no se apresurarán, con tres canciones, una ofrenda y un corto sermón. En su lugar, habrá una paz que calma y un reposo quieto ¡y todo el que camine a través de las puertas lo sentirá!

lunes, 23 de septiembre de 2013

LLAMADOS A LIBERTAD by Gary Wilkerson

"Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán" (Isaías 51:11).

¿Te atraen las siguientes palabras: Vida, gozo, preocupación por otros, deleite, confianza, libertad? ¿Te imaginas tener ese tipo de deleite en tu servicio a Cristo? ¿Cómo se puede obtener un gozo tan poderoso?

No vendrá de las obras de justicia. No tenemos el poder de ser justos por nosotros mismos. Podemos hacer todo lo posible, esforzarnos por hacer lo mejor y ofrecer sinceramente a Dios todo lo que tenemos y todo lo que somos, pero seguiría siendo tan sólo trapos de inmundicia. "Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento " (Isaías 64:6).

La libertad viene a través de la sola justicia de Cristo. Cuando Su justicia se hace nuestra, somos liberados del esfuerzo. Su Espíritu está en nosotros, liberándonos de la ley del pecado y de la culpa y haciendo nuevas todas las cosas. "Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte " (Romanos 8:2).

¡Esa libertad lo es todo! Significa libertad para llevar a cabo las responsabilidades piadosas que Él nos llama a hacer. De pronto, somos capaces de dar testimonio con abandono. Contamos con un denuedo que no lo podríamos producir por nosotros mismos. La gracia fluye a través de nosotros en lugar de que fluya un legalismo mortal y esclavizante.

Sólo hay una forma de caminar en la libertad y el gozo que Cristo ganó para nosotros: Aceptando Su don de justicia. Hacer esto significa abrazar la gracia, no las obras. Esto no significa eludir nuestras responsabilidades, por el contrario, el venir bajo la cobertura de su gracia es la única manera de asumir una verdadera responsabilidad. De otra forma, ¡no podemos lograr absolutamente nada en Su!

"…a libertad fuisteis llamados" (Gálatas 5:13).

viernes, 20 de septiembre de 2013

A SALVO EN CADA SITUACIÓN

La Biblia dice: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” (2 Timoteo 1:7).

¿Será que la actual recesión se convertirá en una profunda y larga depresión? ¿Será esta la tormenta económica de la que tantos ministros y economistas han advertido? ¿O se tratará simplemente de otro ajuste breve de la economía?

Francamente, ningún ser humano en la tierra lo sabe. Los economistas dan terribles previsiones opuestas, y los llamados “profetas” están enviando todo tipo de advertencias confusas.

Hace varios años, cientos de cristianos preocupados me escribieron acerca de una profecía que decía que la mayor parte de Florida sería inundada por un maremoto. Muchos cristianos huyeron de Florida en la fecha prevista para unas llamadas “vacaciones”, sólo en caso de que la profecía fuese correcta. ¡Florida todavía está bien!

Nadie sabe cuándo, cómo o dónde Dios enviará juicio. Los tiempos y las épocas están todas en sus manos. Dios ha tratado conmigo personalmente acerca del uso de fechas, nombres o lugares, y cuando desobedezco a Dios en este asunto, termino especulando en lugar de verdaderamente profetizando. Toda verdadera profecía debe ofrecer esperanza y consuelo para el pueblo de Dios que vive por la fe.

¿Dónde vives? ¿En una zona de terremotos, tal vez cerca de una falla geológica? ¿Vives en un barrio en expansión que parece menos seguro a medida que pasan los días? ¿Ningún alimento almacenado? ¿No hay barras de oro o dinero para protegerse contra la inflación? ¿No hay nada a que recurrir si la economía colapsa? ¿Nada para vivir si pierdes tu trabajo? ¿Te sientes excluido cuando los que te rodean se jactan de sus planes para el futuro?

¡No entres en pánico! Tienes todo lo que necesitas si tan sólo crees en la promesa de protección de nuestro Señor. Todo hijo de Dios tiene un contrato blindado de supervivencia. Cuanto más leo las palabras de Jesús, más creo que Él está pidiendo que confiemos en Él como niños para mantenernos seguros en cualquier situación.

Mi consejo es quedarse quieto y dejar de escuchar las voces que hacen advertencias contrarias a la Escritura, “Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz.” (1 Corintios 14:33)

“No tendrás temor de pavor repentino, Ni de la ruina de los impíos cuando viniere, Porque Jehová será tu confianza, Y él preservará tu pie de quedar preso.” (Proverbios 3:25-26) 

jueves, 19 de septiembre de 2013

EL ESPÍRITU Y EL PODER DE ELÍAS

El Antiguo Testamento se cierra con esta increíble profecía de Malaquías: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.” (Malaquías 4:5-6)

Esta profecía fue cumplida en gran medida en el ministerio de Juan el Bautista. Un ángel se le apareció a Zacarías y le profetizó que su hijo Juan haría volver a muchos en Israel al Señor, y que “[iría] delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.” (Lucas 1:17)

Jesús, hablando a Sus discípulos acerca de Juan el Bautista, dijo: “Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir” (Mateo 11:14). Y añadió: “El que tiene oídos para oír, oiga” (11:15). Yo creo que Jesús les estaba pidiendo que vean el significado espiritual de la venida de Juan, como fue profetizado, en el espíritu y poder de Elías.

El mismo Juan negó enfáticamente que él haya sido Elías resucitado de entre los muertos. Cuando los Judios le preguntaron explícitamente: “¿Eres tú Elías?... Y respondió: No. Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.” (Juan 1:21-23). Esta es la razón por la cual Jesús dijo a Sus discípulos que sólo los ojos y oídos espirituales entenderían que Juan el Bautista era del mismo tipo de ministerio que Elías el profeta. Juan era un predicador de la justicia, al igual que Elías, enviado para despertar a la gente a preparar un camino recto y estrecho de santidad.

Juan, ungido con el mismo espíritu intrépido y el poder que estaba sobre Elías, vociferaba contra los pecados de los Judios desobedientes, codiciosos, y amantes del placer. Cristo estaba pronto a aparecer y este poderoso hombre de la verdad repentinamente vino a preparar a un pueblo para el Señor. Este profeta del desierto fue enviado para hacer volver los corazones de las personas, lo cual es la definición verdadera del arrepentimiento. Juan predicó el arrepentimiento, la restitución, la pureza del corazón, la justicia, y un camino de practicar la santidad para corresponder con una abierta confesión de pecados.

Creo que el profeta Malaquías (así como otros profetas del Antiguo Testamento) hablan de un grupo de personas santas que será levantado justo antes de segunda venida de Cristo. Ellos ministrarán bajo el mismísimo espíritu y poder que estaba sobre Elías y Juan el Bautista.

Este grupo de creyentes de los últimos días prestará atención a la profecía de Isaías: “Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.” (Isaías 58:1). 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

PARA QUE TE CONOZCA

Dios le dio a Moisés una directiva aterradora: “Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré; y yo enviaré delante de ti el ángel…pero yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino.”(Éxodo 33:1 -3).

El pueblo de Dios estaba desenfrenado debido a la lujuria y la idolatría (Éxodo 32:25). El oro se había convertido en su dios. Querían bailar, jugar y seguir sus apetitos lujuriosos. Sólo los hijos de Leví defendieron la santidad de Dios.

Luego siguió la terrible revelación de que el Señor ya no estaba en medio de ellos, Él se había apartado para que no los matara. Pero aún así se les ordenó seguir para reclamar su herencia. Dios dijo: “Les daré lo que prometí”. Podían reclamar todos sus derechos y Su protección, pero no Su presencia.

Hoy vemos el triste espectáculo de multitudes del pueblo de Dios continuar en su búsqueda religiosa por los derechos prometidos, haciendo alarde de ayuda angelical contra los enemigos, pero que no tienen la presencia que convence de pecado, santa e impresionante de Cristo en ellos.

¿Qué podría ser peor que oír el mandato del Señor a ir a una tierra que fluye leche y miel, y sin embargo, decir que Él no iría con ellos (véase Éxodo 33:3)? Dios les dijo: “Vosotros sois pueblo de dura cerviz; en un momento subiré en medio de ti, y te consumiré.” (Éxodo 33:5).

Moisés quería algo más grande que una tierra que fluye leche y miel. Quería conocer y experimentar la presencia del Señor. Él oró: “Tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca” (Éxodo 33:12-13).

¡No es de extrañar que este precioso siervo de Dios convenciera de pecado a su generación! No es de extrañar que hubiera tanta gloria en su rostro. Él sólo quería conocer al Señor. El único favor que quería era la presencia permanente de su Señor. Así mismo sucedió con Pablo, cuyo corazón clamó: "¡Oh, lo único que deseo es conocer a Cristo!" (Ver Filipenses 3:10 TLA). 

martes, 17 de septiembre de 2013

UN AVIVAMIENTO DE LIMPIEZA

Todos los profetas vieron los tiempos finales y profetizaron de la reunión de un pueblo santo y separado que tendría una gran comprensión de la Palabra del Señor. Daniel escuchó grandes cosas de Dios, pero “no las entendió” (Véase Daniel 12:8). Sin embargo, él vio que un día vendría cuando un remanente puro, tratado y probado, lo entendería, habría un remanente de los últimos días lleno de sabiduría y discernimiento en las cosas de Dios. “Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.” (Daniel 12:10)

Isaías deploraba la ceguera espiritual del Israel apóstata. Él dijo: “…erraron en la visión, tropezaron en el juicio.”(Isaías 28:7). El poco discernimiento que una vez tuvieron fue destruido por sus deseos. Pero Isaías profetizó de un día en el que “…los sordos oirán las palabras…y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas. ...Santificarán mi nombre…y temerán al Dios de Israel. Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina” (Isaías 29:18, 23-24)

Yo creo que el avivamiento de los últimos días del cual muchos predican es un avivamiento de limpieza. Si la obra del Espíritu Santo es convencer al mundo de pecado, justicia y juicio, entonces es cierto que en un gran derramamiento del Espíritu Santo habrá poderosas olas de convicción; y una Iglesia permisiva y descuidada será estremecida y se verá obligada a enfrentarse a sus pecados.

Mientras multitudes de cristianos persiguen señales y milagros y se amontonan a escuchar a predicadores del éxito y la prosperidad, Dios ha estado llamando a un “pueblo del desierto” que se consumen con hambre por más de Cristo.

¡En este momento un glorioso grupo está surgiendo! Un día Dios comenzó a mover sus corazones y se desilusionaron con toda la hipocresía y la vergüenza. Se metieron en la Palabra de Dios y vieron por sí mismos cuales son sus propósitos definitivos. Se pusieron el manto de la justicia de Cristo por la fé, se sometieron a las demandas de Cristo, y decidieron caminar solos si fuese necesario, para ser totalmente obedientes a Él. Se propusieron escuchar y entender la voluntad del Señor. Comenzaron a ver cosas en el Espíritu y se les hizo entender que el fin de todas las cosas está cerca. Para ellos, ¡la Palabra del Señor ha llegado!

“¡Cristo viene! ¡Arrepentíos, porque el día del Señor está cercano! ¡Despojémonos de todo pecado que nos asedia y pongamos la mira en las cosas de arriba! No tomes parte en los imperios y los sueños de los hombres. Abandónalo todo y sal a Su encuentro”. ¡Esa palabra está siendo proclamada fuerte y claro!

lunes, 16 de septiembre de 2013

LLUVIAS DE GRACIA by Gary Wilkerson

Nuestra vida en Cristo comienza en la gracia, continúa en la gracia, y terminará en la gracia. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”(Efesios 2:8-9)

Una vez que comprendamos esta verdad, nuestras vidas estarán marcadas por la libertad, no por la esclavitud; por el gozo, no por el agotamiento; por el deleite, no por el temor. Pasar tiempo en la presencia de Dios se volverá un alegre regalo en lugar de un deber. Después de todo, Jesús nos dice que ya no somos Sus siervos, sino Sus amigos.

Nada de esto niega nuestra responsabilidad. Por supuesto que hay que poner la alarma del despertador para levantarse y orar. Pero ni se te ocurra hacerlo sin el aceite de la gracia de Dios. Y no se te ocurra leer la Biblia sin la gracia, o saldrás condenado y temeroso en lugar de iluminado y con poder. ¿Por qué? Es obra de la gracia de Dios mostrarnos nuestra incapacidad. Esa es la única manera de que podamos reconocer Su capacidad.

No, no dejes tu grupo de apoyo. No renuncies a tu tiempo consagrado a la oración. No renuncies a tu grupo de estudio bíblico. No renuncies a ninguna de estas maravillosas disciplinas, a menos que se estén interponiendo en el camino de la gracia de Dios trabajando totalmente en tu vida.

Algunos de ustedes podrían decir: “De la forma en que estás hablando, nadie va a orar jamás. Nadie va a disciplinarse para la tarea, no está en nosotros. Si seguimos tu sugerencia, nadie sabrá nunca el camino de Dios para nosotros.”

Sólo recuerda que la lluvia de gracia viene a nosotros desde el trono del Señor, no de nosotros a él. Eso es lo que va a atraer a todos a nuestras vidas y testimonios. Cuando la gente vea que la gracia verdadera llueve sobre nosotros, van a ver las maravillas que hace en nosotros y sabrán que nuestros corazones han sido ganados no por nuestro trabajo, sino por voluntad de Dios. ¡Que así sea en tu vida hoy día! 

viernes, 13 de septiembre de 2013

ÉL VE CADA PASO

Multitudes de cristianos se levantan cada mañana enfrentando problemas indescriptibles, dolores físicos, sufrimiento emocional, problemas económicos. Muchos están tan acosado por los problemas que se preocupan: "Todo esto es demasiado para mí, ya no tengo la fuerza para luchar contra estas cosas. ¿Cómo voy a lograrlo?"

Nuestro ministerio recibe muchas cartas de santos que soportan circunstancias extremadamente difíciles todos los días. Una mujer de Dios escribió: "He estado casada por más de treinta y cinco años, y soy una abuela; pero ahora mi familia está siendo destruida por mi marido adúltero. Él fue lleno del Espíritu Santo y fue usado por el Señor, pero ahora es un mujeriego amargado, lleno de lujuria. Por favor, oren por mí. Él ha extraído todo el amor de mí, y soy tan infeliz. No creo que pueda soportar por más tiempo."

Nuestro Padre celestial ve cada paso de nuestra vida y a pesar de todas nuestras crisis y dificultades, nos manda una y otra vez en las Escrituras: "No temas" No debemos creer que nuestros problemas nos derribarán y destruirán, porque Él es nuestro escudo.

"Bienaventurado tú, oh Israel. ¿Quién como tú, pueblo salvo por Jehová, escudo de tu socorro, y espada de tu triunfo? Así que tus enemigos serán humillados, y tú hollarás sobre sus alturas" (Deuteronomio 33:29). Dios nos está diciendo:"¡No es cierto que yo los haya abandonado! No estoy enojado con ustedes, no los he dejado a sus expensas en contra de sus enemigos. ¡Todas ésas son mentiras de Satanás!"

No importa la crisis que enfrentamos, qué dificultades poderosas tenemos delante de nosotros, nuestra victoria está asegurada: "Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó" (Romanos 8:37).

¿Significa esto que vamos a quedarnos sentados a esperar que Dios envíe un ángel para matar a todos nuestros enemigos? No, ¡nunca! Aunque Dios haya proclamado nuestra victoria, Él no va hará la parte que nos corresponde.

Todavía debemos tomar una espada para luchar contra el enemigo. La diferencia está en que lo hacemos creyendo que Dios ha prometido darnos poder: "Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo" (1 Corintios 15:57).

¡El Espíritu Santo responde a nuestra fe! Cuando invocamos su nombre, Él viene a nosotros con poder sobrenatural para hacer morir las obras de la carne. Nuestra parte es tener fe y caminar en la convicción de que el Espíritu de Dios resistirá el poder del mal que viene contra nosotros. 

jueves, 12 de septiembre de 2013

PROVISIÓN ILIMITADA

El apóstol Pablo clamó a Dios: "Señor, por favor ¡líbrame de este aguijón en mi carne!". Pero el Señor le respondió: "Mi gracia es suficiente para ti" (2 Corintios 12:9). Dios le estaba diciendo a su siervo: "Pablo, vas a tener que vivir con ese aguijón. Pero en medio de tu dolor, Yo te daré toda la gracia que necesites. ¡Tengo una provisión ilimitada para ti!"

El Señor quiere que sepamos que Su gracia es más fuerte que cualquier liberación que Él pueda traer a nuestras circunstancias. ¿Por qué? ¡Su gracia contiene la revelación completa de quién es Él! En pocas palabras, la gracia de Dios es Jesucristo, revelado plenamente en toda santidad, pero con un corazón tierno y compasivo.

Nuestro Padre celestial ve cada parte de nuestro sufrimiento y nos hace estas maravillosas promesas:
  • "Pero la salvación de los justos es de Jehová, y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia" (Salmos 37:39). 
  • "Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre" (Hebreos 13:5-6). 
  • "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia" (Isaías 41:10). 
  • "He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra" (versículos 11-12). 
  • "Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo… Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé" (versículos 13 y 17). 
Puedes lograrlo a través de cualquier situación, crisis o desastre, todo por la gracia de Jesucristo. No importa lo que venga por tu camino, ¡Él tiene la gracia que es más que suficiente y el consuelo del Espíritu Santo para ti! 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

NO ESTAMOS SOLOS

Cristo les dijo a sus discípulos: "No os dejaré huérfanos" (Juan 14:18). La palabra griega “huérfanos”, significa "de duelo, sin padre."

A veces te puedes sentir como los discípulos después se sintieron: que estás solo y Dios no está obrando en ti. No ves ninguna evidencia de Su cuidado y Satanás te miente, diciéndote que el Espíritu de Dios te ha dejado por un tiempo.

Un milagro increíble que no podemos olvidar es la promesa de Jesús a todos sus seguidores: "Yo no los voy a dejar huérfanos. ¡He pagado un precio por ustedes y son míos!"

No importa lo que estés pasando, tu Padre celestial nunca ha abandonado ni un solo pensamiento de ti y nunca lo hará. Escucha su promesa inquebrantable y eterna:

"Pero Sion dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí. ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros" (Isaías 49:14-16).

Este pasaje nos dice: "Tu necesidad de protección está siempre delante de mis ojos. Nunca hay un momento en el que Yo no esté preocupado por mantener Mis muros sobrenaturales seguros alrededor de ti. ¡Mi cerco protector siempre está ahí!"

He conocido a algunas madres, incluyendo esposas de pastores, que han abandonado a sus hijos. Un pastor nos escribió esto: "He estado casado durante veinte y cinco años, pero mi esposa me dejó recientemente por un hombre que conoció en Internet. Ella acaba de dejarnos, a nuestros hijos y a mí. Yo la amo todavía y quiero que vuelva a casa, pero ella no quiere. Estoy tan dolido ahora mismo, no puedo dormir y no sé cómo voy a lograrlo".

Dios responde a este hombre: "Incluso tu amada esposa puede abandonarte, pero Yo nunca lo haré. ¡Mis paredes alrededor de ti, siempre serán segura!"

¡Él no nos dejará huérfanos! 

martes, 10 de septiembre de 2013

RECUERDA LO QUE DIOS HA HECHO

Moisés instruyó a Israel: "No tengas temor de ellas; acuérdate bien de lo que hizo Jehová tu Dios con Faraón y con todo Egipto…de las señales y milagros, y de la mano poderosa y el brazo extendido con que Jehová tu Dios te sacó; así hará Jehová tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia tú temieres" (Deuteronomio 7:18-19).

¡Qué mensaje tan poderoso! Moisés hacía recordar a los israelitas: "No importa qué enemigos enfrenten, Dios les ha prometido la victoria sobre todos ellos. Liberó a sus padres de Faraón, ¡y hará lo mismo por ti ahora!".

"…que todos los días de tu vida te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto" (Deuteronomio 16:3). "Y acuérdate de que fuiste siervo en Egipto" (versículo 12).

El clamor de Moisés para con el pueblo fue: "¡Recuerda el pasado! Si creen que lo están pasando difícil aquí en el desierto, piensen en todos los horrores que enfrentaron en Egipto. No se olviden cómo era la vida cuando eran todos esclavos. ¡Y recuerden todo lo que Dios hizo para librarlos de todo!"

El profeta Isaías también habló la Palabra de Dios a un pueblo que estaba lleno de miedo. Éste fue un momento en el que Israel estaba convencido de que Dios lo había abandonado, pero Isaías les aseguró:

"¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno? Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige?" (Isaías 51:12-13).

Dios dijo por medio del profeta: "La razón por la que tienes miedo es porque has olvidado quién soy Yo. Sólo estás mirando tus problemas y ¡has olvidado que mi mano está todavía sobre ti!"

Es posible que tengas problemas para recordar los milagros de Dios en tu vida. Quizás pienses: "Mi vida ha sido una larga y difícil pesadilla. ¿Cómo puedo recordar los milagros de Dios, cuando yo no los he experimentado?"

Nuestras experiencias pueden inspirar fe, pero no deben ser el fundamento de nuestra fe. Por ello la Palabra de Dios siempre señala hacia lo que Jesús hizo. Debemos recordar Su victoria en la cruz y aferrarnos a ella por fe. Sólo Él nos da el poder para la victoria, por medio de Su Espíritu. 

lunes, 9 de septiembre de 2013

MODELADO POR LA GRACIA DE DIOS by Gary Wilkerson

Considera lo que Dios nos dice sobre la oración. En primer lugar se nos dice: "Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano" (Isaías 55:6). A continuación, la Biblia dice: "No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios" (Romanos 3:11). En la Escritura es un hecho que no vamos a buscar al Señor como deberíamos.

Una y otra vez se nos muestra estándar de perfección y nuestra incapacidad de alcanzarlo. ¿Por qué? Es para que podamos evitar el destino de los fariseos. Se levantaban muy temprano y hacían oraciones largas. Hicieron reglas para mantener una apariencia de conducta santa. Pero Jesús señala que, si bien parecían limpios por fuera, sus corazones estaban oscuros y podridos. "Vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad" (Lucas 11:39).

Dios está buscando un trabajo más profundo en nosotros, más profundo de lo que podríamos lograr por nuestra cuenta. Pablo lo resume en un breve pasaje: " ¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó?... ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?... ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? "(Gálatas 3:1-3)

Cuando nuestras obras obedientes no son formadas por la gracia de Dios, lo sentimos. En la superficie puede que nos sintamos orgullosos de lo que aparentemente hemos logrado, pero cuando fracasamos, nos sentimos desanimados hasta el punto de darnos por vencidos, pensando: "Ésta es una carga demasiado pesada. Ya no puedo soportarla más".

¡Exactamente! Ese es el punto: Es una carga demasiado pesada. Por eso Jesús nos dice: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga"(Mateo 11:28-30). 

viernes, 6 de septiembre de 2013

ESTARÉIS TRANQUILOS

¿Te despiertas todos los días en angustia por una lujuria o hábito que te asedia? ¿Vives en tormento, pensando: “Esta cosa horrible todavía está viva en mí?”

Dios sabe todo sobre el pecado que permanece en tu corazón. Y Él sabe cómo lo odias y cómo has llorado acerca de eso. Ahora Él quiere que oigas esta palabra: “Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado” (Salmo 28:7).

David sabía esto, por eso podía decir, “No temeré mal alguno” (Salmo 23:4). Satanás obtendría la victoria si tan sólo hubiese podido convencer a David para que tuviera miedo y ésa es la forma en que trabaja el enemigo contra ti. Él quiere que tengas miedo de que nunca serás libertado.

Pero Dios dice a todos los santos afligidos y heridos: “¡No temas! Veo y conozco todos tus sufrimientos. ¡Y no permitiré que Satanás te destruya!” Puedes preguntar, “Pero ¿qué voy a hacer? ¿Cómo puedo tener la paz y el descanso del Señor en todo esto?”

La respuesta se encuentra en la palabra de Dios a Moisés e Israel. Con un mar ante ellos, un enemigo detrás de ellos y ningún lugar donde dirigirse, Dios les ordenó: “...No temáis, estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros...Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos” (Éxodo 14:13-14).

¿Qué significa esta última frase: “estaréis tranquilos”? Significa no más preocupación, no más intentos de resolver todo, y en cambio, confiar en que Dios haga un camino para ti. Es allí cuando Él te da su palabra de dirección, como la dio a Israel: “...marchen” (Versículo 15).

Josué también enfrentó enemigos imposibles. Él y su cansada tropa de soldados inexpertos tuvieron que marchar toda la noche a Gabaón, dónde enfrentaron una gigantesca fuerza militar. Cuando Josué miró hacia el campo de batalla, vio el valle lleno de carros poderosos y soldados bien entrenados.

La Escritura dice: “Y Jehová dijo a Josué, No tengas temor de ellos; porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá delante de ti” (Josué 10:8).

Dios pronunció la victoria aun antes que Josué entrara en la batalla. Él dijo, “¡La victoria ya está ganada! Ninguno de estos soldados enemigos quedará de pie después de la batalla. ¡Ahora, ve y pelea, sabiendo que te he prometido la victoria!”

¡Ése es el mensaje de la cruz! La victoria ya está ganada para nosotros. 

jueves, 5 de septiembre de 2013

HEREDEROS SEGÚN LA PROMESA

“No tengas temor de ellas...” (Deuteronomio 7:18). Para Israel, “ellas” representaban las imponentes y bien armadas naciones impías que enfrentaron en la tierra prometida. Para nosotros hoy en día, “ellas” representan todo problema, tribulación y dificultad abrumadora que enfrentamos en la vida.

¿Por qué no debemos temer? ¡Porque Dios lo dice! No se necesita ninguna otra explicación. Dios es todo poderoso, todo suficiente y está consciente de las fortalezas satánicas que enfrentamos. Conoce cada trampa, prueba y tentación que serán lanzadas contra nosotros, y nos ordena: “¡No temerás a ninguna de ellas!”

Abraham estaba viviendo en un país extranjero, rodeado de reyes poderosos, sin saber donde terminaría. Sin embargo, la primera palabra de Dios para él fue, “No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.” (Génesis 15:1).

El significado de esta última frase es, “Yo seré una pared alrededor tuyo, tu protector, tu defensa.” En esencia, Dios estaba diciéndole a Abraham, “Vas a enfrentar dificultades, pero te protegeré a través de todas ellas.” Abraham respondió creyendo la palabra de Dios para él: “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.” (Versículo 6)

Esta misma palabra vino al hijo de Abraham, Isaac. Él también vivió en un ambiente hostil, rodeado por los filisteos que lo odiaban, lo acosaban y lo querían fuera de su tierra. La Escritura dice que cada vez que Isaac cavaba un pozo para suministro de agua, los filisteos lo tapaban: “los filisteos los habían cegado y llenado de tierra.” (Génesis 26:15)

Adonde quiera que Isaac iba, tenía el mismo problema. Incluso llamó a un pozo “Esek,” que significa “rencilla” (Véase Génesis 26:20). Aparentemente, Isaac no sintió más que disputa en su vida. Debe haber pensado: “¿Cómo alimentaré a mi familia y daré agua para mi rebaño? ¿Y cómo puedo criar a mis hijos sin temor, cuando los filisteos pueden saquearnos en cualquier momento, sin problema? Dios, ¿Por qué me has establecido aquí? ¿Cómo podré vencer?”

Mientras esta nube de duda se formaba sobre Isaac, Dios le dio la misma palabra que le había dado a Abraham: “Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo.” (Versículo 24).

Somos hijos de Abraham y Dios nos hace la misma promesa que hizo a Abraham y a su descendencia: “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3:29). 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

ESPERAR EN EL SEÑOR

El diablo tiene una estrategia para engañar a los creyentes y hacerlos dudar de la fidelidad de Dios en responder a la oración. Satanás quiere hacernos creer que Dios ha cerrado Sus oídos a nuestro clamor y ha dejado que resolvamos las cosas por nosotros mismos.

Creo que la mayor tragedia en la iglesia de Jesucristo hoy en día es que muy pocos creen en el poder y la eficacia de la oración. Sin intención de blasfemar, multitudes en el pueblo de Dios se pueden oír reclamando: “Oro, pero no obtengo respuesta. He orado por tanto tiempo, arduamente, sin ningún resultado. Solo quiero ver una pequeña evidencia de que las cosas están cambiando. Pero las cosas siguen como siempre, no sucede nada. ¿Cuánto tiempo debo esperar?” Ya no visitan el aposento secreto, porque están convencidos de que sus peticiones, nacidas en la oración, no llegan al trono. Otros están convencidos de que sólo personas del tipo Daniel, David y Elías consiguen que sus oraciones lleguen a Dios.

Con toda honestidad, muchos santos de Dios batallan con estos pensamientos: “Si el oído de Dios está abierto a mi oración y oro diligentemente, ¿Por qué hay tan poca evidencia de que Él está respondiendo?” ¿Hay alguna oración que has estado orando durante mucho tiempo, y que aún no ha sido contestada? ¿Han pasado incluso años y todavía aguardas con esperanza, sin embargo, con interrogantes?

Tengamos cuidado de no acusar a Dios, como lo hizo Job, de ser perezoso y despreocupado de nuestras necesidades y peticiones. Job se quejó: “Clamo a ti, y no me oyes; me presento, y no me atiendes.” (Job 30:20).

La visión de la fidelidad de Dios estaba nublada por sus dificultades. Él terminó acusando a Dios de olvidarlo y Dios le reprendió duramente por ello.

Es hora de que los cristianos le demos una mirada honesta a las razones por las que nuestras oraciones son abortadas. Podemos ser culpables de acusar a Dios de negligencia, cuando todo el tiempo nuestra propia conducta es responsable.

“Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te exaltará para heredar la tierra” (Salmo 37:34) 

martes, 3 de septiembre de 2013

ESTO NO ES UN JUEGO

Josafat, el rey de Judá, se dirigía a casa después de estar con Acab, el malvado rey de Israel. El Señor envió un profeta a su encuentro, con estas palabras fuertes: “Y le salió al encuentro el vidente Jehú hijo de Hanani, y dijo al rey Josafat: ¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová? Pues ha salido de la presencia de Jehová ira contra ti por esto” (2 Crónicas 19:2).

Dios le estaba diciendo a Josafat: “No te imaginas el peligro y las consecuencias de lo que has hecho. Puedes pensar que es una cosa ligera tener afinidad con alguien que está en contra mía. Acab era mi enemigo, un idólatra y tú hiciste amistad con él. Escuchaste su conversación malvada y permitiste su inmundicia. Y aún, no te pronunciaste en contra nada de eso, Josafat, ¡tengo una controversia contigo acerca de esto!”

En este punto, puedes estar pensando: “Entiendo que Acab era malvado, pero cuando considero mis propios amigos, no hay manera en que pueda pensar en ellos como enemigos de Dios.” Sin embargo, considera estos pasajes de las Escrituras:
  • “El que no es conmigo, contra mí es”(Lucas 11:23). ¿Tu amigo toma el lado del Señor en todas las cosas? 
  • “Porque como pecado de adivinación es la rebelión” (1 Samuel 15:23). ¿Está el consejo de tu amigo lleno de rebeldía? 
  • …el que condena al justo… [es] abominación a Jehová (Proverbios 17:15). ¿Tu amigo habla mal de gente piadosa? 
¡Esto no es un juego! Tus amigos son un asunto serio para Dios, porque sus acciones tienen consecuencias graves: “Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño. Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; Contra el hijo de tu madre ponías infamia. …Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, No sea que os despedace…” (Salmo 50:19-22).

Gracias a Dios, la Escritura dice: “Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá” (2 Crónicas 20:3). El rey se humilló y se arrepintió: “Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová.”(Versículo 18).

Dios respondió al quebrantamiento de Josafat dándole a Judá la victoria total contra los moabitas. Por último, la Biblia dice: “Y el reino de Josafat tuvo paz, porque su Dios le dio paz por todas partes.” (Versículo 30). 

lunes, 2 de septiembre de 2013

VENID A MÍ by Gary Wilkerson

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28). Jesús no está solamente haciendo una invitación, nos está mandando a venir a Él, porque solo Él proporciona el descanso que nuestra alma necesita.

Sin embargo, ¿Será que es posible para nosotros, por nuestra propia cuenta, ‘venir a él’? Según Jesús, es imposible: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere” (Juan 6:44). ¿Por qué Cristo nos mandaría a hacer algo que no podemos hacer?

Aquí se nos está dando una lección importante y una que es fundamental para la vida cristiana. Es decir, cuando se nos da una orden, no es suficiente con que nos entusiasmemos y digamos: “¡Yo soy tu hombre, Señor!” Si hacemos esto, estamos en problemas incluso antes de empezar. El hecho es que, cuando se nos da una orden en los evangelios, ésta expone nuestra propia incapacidad. Dios hace esto a propósito. Incluso cuando Él nos revela su voluntad y sus mandatos, Él nos muestra nuestra incapacidad de lograrlos por nosotros mismos.

Por esta razón, Jesús nos da a continuación de cada mandato imposible, una promesa. En primer lugar, dice: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere”. E inmediatamente después, Él dice: “Y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:44). Dios no sólo nos atraerá hacia Sí mismo, sino que nos levantará a una vida nueva y resucitada. Su poder nos permite caminar en un nuevo pacto con Él.

No tenemos la capacidad de tener una nueva vida por nuestra cuenta, pues ésta viene sólo a través de Él. Del mismo modo, el mismo poder que nos salva por gracia también nos mantiene por gracia. “Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios” (Juan 3:21). Significa que sus obras han sido “elaboradas en Dios”. ¡Dios está fabricando la obra en nosotros! Es por eso que a cada mandato le sigue una promesa. Tan pronto como nos revela nuestra incapacidad, Él nos revela Su capacidad y voluntad para llevar a cabo todo esto en nosotros.