domingo, 30 de junio de 2013

NO TE RINDAS by Gary Wilkerson

Pablo no parpadeó cuando vino el desastre. Considera la escena: “Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho. Con todo, es necesario que demos en alguna isla” (Hechos 27:21-26).

No sé acerca de ti, pero a mí me costaría oír esto. “¿Mi barco se va a destruir? ¡Señor! ¿qué está pasando?”

¿Qué harías si te dicen que tu barco se va a hundir? ¿Cómo reaccionarías si tu llamado se viera amenazado por circunstancias más allá de tu control? Muchos de nosotros tendríamos una crisis de identidad, debido a que nuestra identidad está envuelta en nuestro llamado, ya sea que dicho llamado sea a nuestra familia, trabajo o aun ministerio. Nuestro barco puede ser nuestra casa, nuestro auto nuevo, el éxito de nuestros hijos en los deportes o cientos de muchas otras cosas. Deberíamos agradecer a Dios por los barcos en nuestras vidas, pero ninguno de ellos vale tanto como Cristo y el pueblo al que Él nos ha llamado a servir. Nuestra identidad no puede en otra cosa que en Cristo.

Pablo lo sabía, aun cuando su nave se hacía pedazos. Él nunca desvió su mirada de su llamado, el cual era Cristo. Pablo estuvo calmado durante la tempestad debido a que tenía carga por los otros que estaban a bordo y tenía la certeza de que todos se librarían. El precioso barco de alguien iba a hundirse, pero Pablo los alentaba a todos: “tened buen ánimo”.

Si Dios te ha llamado a algo, no interesa qué tempestad pueda levantarse. Él dice: “No es el final. Cuando todo parece haber perdido el control, Yo estoy en control. ¡No te rindas!”. 

jueves, 27 de junio de 2013

LA LLUVIA TARDÍA

Zacarías 12:10 se refiere a la lluvia tardía prometida que precederá a la cosecha final. El Señor está esperando pacientemente hasta que Su lluvia tardía sea derramada ¡porque ésta producirá la cosecha final!

A principios del siglo pasado, comenzó en Canadá un movimiento pentecostal llamado “Lluvia Tardía”. Duró quizás unos 40 ó 50 años. Hoy en día, quedan sólo unas pocas iglesias de la “Lluvia Tardía”. Sin embargo, aquellos que estaban involucrados en ese movimiento estaban convencidos de que ellos estaban experimentando el gran derramamiento final del Espíritu. Muchos dijeron: “¡Esto es!”. Pero el movimiento se disipó. Y otros tantos movimientos han venido y se han ido también. ¿Por qué? ¡Porque no estaban enfocados en la cosecha!

Muchos tal llamados movimientos del Espíritu Santo desaparecieron rápidamente porque estaban centrados en el hombre, enfocándose en dones, bendiciones, autosuperación y felicidad. Danzar, reír, rugir o cualquier otra manifestación atribuida al Espíritu Santo es sólo carnalidad a no ser que produzca un quebrantamiento en el corazón por los perdidos e inconversos. ¡Si es verdaderamente del Espíritu, resultará en un hambre e inclinación por alcanzar a un mundo perdido y moribundo!

Jesús hizo el vínculo entre la cosecha y las almas perdidas cuando dijo: “Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.” (Mateo 9:38)

Cualquier verdadero derramamiento del Espíritu Santo se centrará en esta oración de Jesús. Y los pocos avivamientos documentados como genuinos todos fueron bendecidos con grandes cosechas de almas. ¡No hay un verdadero avivamiento sin una gran cosecha de almas perdidas!

Considera lo que sucedió como resultado de Joel 2:28. En Pentecostés, 3.000 personas fueron salvas en un día y más almas se añadían diariamente después. Estos creyentes en aquel entonces fueron lanzados por todo el mundo para que testificaran de Cristo a los perdidos.

“Hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque.” (Isaías 32:15) Isaías está diciendo aquí: “Cuando el Espíritu Santo viene, Él produce fruto para la cosecha. ¡Y las almas perdidas son ganadas en abundancia!”

miércoles, 26 de junio de 2013

THE FINAL HARVEST

“Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.” (Deuteronomio 11:13-14)

La temporada de siembra y cosecha en Israel era exactamente lo opuesto a la nuestra. Las primeras lluvias, que suavizaban el terreno, caían desde octubre hasta fines de diciembre, justo antes de la temporada de siembra. Y las últimas lluvias caían desde marzo hasta abril, justo antes de la cosecha, y esas lluvias maduraban la cosecha.

Es importante notar que estos dos derramamientos siempre tenían que ver con la cosecha: “y recogerás…” (Verso 14). Y, amado, si quieres juzgar cualquier mover del Espíritu Santo para discernir si es de Dios o de la carne, entonces usa este criterio: ¡La obra del Espíritu siempre está enfocada en la cosecha de almas!

No importa qué clase de manifestaciones puedas ver en cualquier avivamiento, no es un verdadero mover de Dios si no está centrado en la cosecha. Las lluvias del Espíritu Santo siempre caen para producir una cosecha de almas.

Dios derramó su Espíritu en la lluvia temprana en Pentecostés para preparar y ablandar la tierra para que la semilla del evangelio fuera sembrada. Sembradores llenos del Espíritu fueron enviados ese día del Aposento Alto a todo el mundo: a Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra para hacer discípulos de Jesucristo.

La iglesia ha visto casi 2,000 años de siembra y crecimiento ¡y es tiempo de cosecha! Todos los que han muerto en Cristo hasta ahora representan los primeros frutos, o la cosecha temprana. Pero Zacarías profetiza acerca de una cosecha final y esa es la razón por la cual Jesús aún no ha regresado (ver Zacarías 12:10). ¡El Señor he estado esperando pacientemente por su última y más grande cosecha de la tierra!

“Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.”(Santiago 5:7). - See more at: http://sermons.worldchallenge.org/en/node/23383#sthash.kpVt09Ui.dpuf

martes, 25 de junio de 2013

PRESERVADO Y LIBERADO

“Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos.” (2 Timoteo 4:18)

La palabra preservar aquí significa “guardar, proteger, conservar, mantener seguro, cercar”. Dios está diciendo: “Yo voy a guardarte, protegerte, conservarte, mantenerte seguro y voy a cercarte para que el diablo no pueda tocarte. Yo mismo te libraré hasta que llegues a Mi reino celestial.”

¿Ve usted lo mentiroso que es el diablo? Él dice que te va a atrapar, ¡pero Dios ha prometido guardarte todo el tiempo!

Hace poco tuve una experiencia increíble. Me había levantado temprano para orar y estaba sentado en la sala de estar con mi Biblia. De pronto, Satanás comenzó a invadir mi mente. Gritó maldiciones viles y amenazadoras hacia mí: “¡Vas a ser destruido! ¡Te has pasado toda una vida sirviendo a Dios por nada porque ahora te voy a atrapar y te voy a derribar en tus años finales!”.

Visualicé en mi mente a todos los evangelistas que Satanás había hecho caer en años recientes. El demonio gritó: “Los atrapé a todos y ellos amaban a Jesús tal como lo haces tú. ¿Qué te hace pensar que eres tan especial? Tú no eres bueno, no eres nada más que un mentiroso y engañador, ¡y voy a hacer que tú y tu ministerio dejen de funcionar para siempre!”

Fue el ataque más devastador que he sentido en toda mi vida. Me sentí abrumado, ¡el ataque literalmente me dejó sin aliento! Pero entonces el Espíritu del Señor vino sobre mí y me puse de pie con una ira santa, até a Satanás y lo eché de mi presencia.

“¡Diablo, eres un mentiroso y padre de todas las mentiras!” Le reprendí con la Palabra de Dios ¡Y la Palabra de Dios me liberó de todo temor!

Amado, Dios quiere hacer lo mismo por ti. ¿Lo dejarías? Escucha de nuevo la Palabra de Dios para ti: “Él guarda las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra” (Salmos 97:10). El Señor te guardará, protegerá, conservará y pondrá un seto alrededor tuyo, ¡hasta que el día que Jesús regrese! 

ANHELANDO FERVIENTEMENTE EL FIN

Lo creas o no, Pedro dice que debemos desear fervientemente el fin del mundo actual. Tu puedes decir: “¡Eso suena macabro!” Sin embargo, el apóstol escribe que hemos de esperar la disolución de este siglo malo: “¡…Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! (2 Pedro 3:12)

Ahora bien, esto no quiere decir que cuando la destrucción venga nosotros gritemos con alegría: “¡Mira, todo se está quemando!” No, aquí las palabras de Pedro son para sostenernos. Cada vez que nos desanimemos en esta vida, debemos regocijarnos: “¡De cualquier forma todo se hará humo!”

Esta verdad también tiene la intención de “incitarnos” acerca de la clase de personas que debemos ser: “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir…!” (2 Pedro 3:11)

Cuando lees estas palabras del gran fuego que viene y de un mundo nuevo y brillante donde reinará la justicia ¿Te alegras? Quizás, en lugar de eso, tú lloras: “Oh, Dios, yo creo lo que dice Tu Palabra. Creo que un día vas a enviar Tu fuego para derretir este mundo maldito por el pecado y creo que un mundo nuevo y santo está viniendo. ¡Pero no creo que yo esté a la altura de la santa y piadosa manera de vivir! No siento que llegue al estándar del cual escribe Pedro. Y me temo que no lo alcanzaré.”

Amado, tengo noticias gloriosas para ti. Te puedo mostrar, sin ninguna sombra de duda, que Dios desea sobremanera preservarte para Su mundo venidero. Necesitas Su verdad vivificante en tu corazón para sostenerte cuando el enemigo venga contra ti como una inundación.

Esto es lo que el Señor ha prometido hacer por ti:

“Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.”(Salmos 121:7-8)

“Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados” (Salmos 37:28).

“Él guarda las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra.” (Salmos 97:10).

“Y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.” (1 Tesalonicenses 5:23-24).

lunes, 24 de junio de 2013

FE QUE SE MANTIENE AL MARGEN by Gary Wilkerson

Si eres un cristiano que decide mantenerse al margen de la fe y que va a la iglesia solamente para ser confortado, no tendrás mucha resistencia por parte del enemigo. Pero si estás determinado a vivir para Jesús -si tienes una visión por los que sufren, por los perdidos y por el cuerpo de Cristo- Satanás arrojará todo su arsenal en tu contra. Tu viaje estará lleno de pruebas y peligros que sacudirán tu alma.

El viaje de Pablo a Roma, tal como se describe en Hechos 27, ilustra cómo algunos de nosotros reaccionamos a los golpes de Satanás. Cuando el barco que transportaba a Pablo completó la primera etapa del viaje, leemos: “Y siendo incómodo el puerto para invernar, la mayoría acordó zarpar también de allí, por si pudiesen arribar a Fenice…e invernar allí.” (Hechos 27:12)

Pablo estaba en contra de esta decisión, no sólo porque los sacaba de la ruta para llegar a Roma, sino porque el Espíritu le advirtió de ello a su corazón. En ese momento, sin embargo, parecía que era la decisión más conveniente de tomar. Más tarde, el barco se encontró con serios problemas y eso casi les cuesta la vida a todos.

Señalo esto porque cuando algunos cristianos se encuentran con la resistencia del enemigo en su misión, ellos deciden “ir a Fenice a pasar el invierno.” Es un hecho que todos nosotros necesitamos vacaciones para refrescar nuestro espíritu del ministerio constante a las necesidades de los demás. Pero me estoy refiriendo a algo diferente, a una condición del corazón que dice: “Toma tu misión un poco mas de relajo. Frena un poco y mantén esa velocidad”.

Cuando los cristianos hacen esto, están completamente fuera de curso. Su misión ya no es Cristo, sino más bien, el cuidado de la nave, y eso significa mantenerse alejado de las tormentas. En efecto, se retiran de la oposición que se les ha levantado.

Estos creyentes no lo saben, pero han sido despojados de su alta vocación. Eso no es poca cosa a los ojos de Dios. Si estoy navegando hacia Fenice en lugar de Roma, significa que nadie está yendo hacia Roma con la misión que Dios me dio. La nave se está conservando en buen estado y se mantiene en condiciones de trabajo, pero irónicamente, la misión para esa nave no está siendo cumplida.

Comodidad y descanso no son el objetivo del reino. La vida del Reino dice: “Esta vida no es mía, he sido comprado por precio, Jesús me guía en todo y me provee de la gracia para lograrlo, no importa la oposición que pueda venir.”

jueves, 20 de junio de 2013

EL CIELO NO ES UN CENTRO DE RETIRO

Quizás te preguntes: “Señor, ¿por qué me fastidia tanto mi trabajo? ¿Por qué siempre me siento como un extraño? ¿Qué me está pasando?

No hay nada malo en ti. ¡Dios está obrando! Te mantiene enfermo y cansado de este mundo moribundo. Él te está diciendo: “No puedes envolverte tanto en ‘lograrlo’ acá, porque todo se convertirá en humo. Pon tus afectos en las cosas de arriba, en el nuevo mundo que vendrá”.

Tú respondes: “Pero, ¡qué desperdicio! Tengo tanta energía. Tengo talentos, ideas, una mente lúcida y deseos de lograr mucho. Sin embargo, me siento sofocado, bloqueado, es tan frustrante”.

Tengo buenas noticias para ti: Cuando todo acabe y tus amigos burladores sean cortados, sus trabajos consumidos, sus carreras deshechas, su dinero quemado, tu trabajo recién está a punto de comenzar.

Verás, el cielo no es un centro de retiro para jubilados. Por el contrario, nuestro hogar eterno es un lugar de gran acción, lleno de nuevos horizontes y de planes increíbles. Dios hará total uso de todos nuestros dones, talentos y deseos allá. Él no va a desperdiciar nada de lo que te haya dado. Más bien, tus dones serán multiplicados, ¡Él te usará para Su gloria en la eternidad!

Jesús nos da varios indicios de cómo será esta experiencia:

“Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá” (Mateo 24:46-47). En griego, el texto sugiere una “cita eterna”. Estaremos sobre todos sus bienes por toda la eternidad.

“Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré” (Mateo 25:21).

“Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades” (Lucas 19:17).

Citas eternas…puestos sobre su casa…sobre sus bienes…teniendo autoridad sobre ciudades. ¡Gobernaremos y reinaremos con Jesús en Su reino, como reyes y sacerdotes!

miércoles, 19 de junio de 2013

DESPIERTA NUESTRO ENTENDIMIENTO

“Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento” (2 Pedro 3:1). El mensaje de Pedro acerca del fin del mundo presente y el comienzo de la Tierra nueva fue hecho con el fin de despertar en nosotros una esperanza y evitar que nos arraiguemos a este mundo.

Ésta es la verdad que debe despertar nuestro entendimiento: “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas…” (2 Pedro 3:11). Todas esas preciosas personas, todo lo que han obtenido, trabajando toda una vida, para guardarlo y disfrutarlo, ¡se disolverá en un fuego repentino!”.

Intenta imaginarlo: ¡Todas las empresas del Wall Street, todas las oficinas corporativas, todos los bancos, todos los servidores informáticos, se irán! Las Naciones Unidas desaparecerá. Los edificios del Capitolio, estatal y federal, serán consumidos por el fuego. El Fuerte Knox y todo su oro desaparecerán. Ya no habrán plantas de producción, rascacielos, puentes, túneles, aviones, trenes. ¡No quedarán ni siquiera cenizas! La palabra de Dios dice claramente que todas estas cosas “…serán quemadas…deshechas…” (versículos 10-11).

La palabra griega "deshechas” significa “Soltar, romper en pedazos y derretir” En otras palabras, ¡Dios va a romper en pedazos la fiesta! ¡Él va a arrancar a la gente de todos sus deseos pecaminosos y luego derretirá todo en un intenso calor!

Quiero compartir con ustedes una verdad que les ayudará a entender por qué es que el mundo secular nunca te aceptará completamente si es que tu devoción es Jesús. No interesa dónde trabajes: en el banco, en una escuela, limpiando las calles; donde sea, y probablemente has experimentado mucho rechazo, condescendencia e incomprensión, casi no te recompensan por lo que haces; eres perseguido, ridiculizado, hablan a tus espaldas, y te das cuenta de que nunca serás “uno de ellos”. De esta manera no llegas a sentirte cómodo o seguro. ¿Por qué sucede esto?

¡Es el obrar de Dios! Él lo permite para que no quedes arraigado a este mundo transitorio y pasajero. Muchos cristianos se acomodan demasiado en este mundo y acaban por alejarse del Señor. La prosperidad, la aceptación y el reconocimiento capturan sus corazones y sus mentes.

martes, 18 de junio de 2013

EL DÍA DEL SEÑOR ESTÁ CERCA

Cuando venga el día del Señor, a ninguno de los siguientes se le permitirá entrar: “…los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos…” (Apocalipsis 21:8). De hecho, todos éstos “tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre” (mismo versículo).

¡Piensa en el horror del engaño de la Nueva Era! Hoy, millones de personas están totalmente convencidas de que serán parte de un nuevo orden mundial. Creen que pronto tendrán paz y estarán satisfechos; que toda culpa, temor y condenación se desvanecerán; que el pecado ya no los acechará; que ellos podrán disfrutar libremente del homosexualismo y de la fornicación sin castigo, enfermedad o retribución. Ellos dicen para sí: “¡Fuera con ‘nacer de nuevo’! Fuera con toda esa condenación que hace que la gente se sienta mal consigo misma. Tendremos un nuevo mundo, en donde haremos como nos agrade. Nadie nos molestará o incomodará”.

Ellos están cerca de enfrentar un despertar trágico. Cuando se encuentren en un infierno, sin Dios y frente a un diablo burlador, que alegremente proclamará: “¡Bienvenido a tu Nueva Era, bienvenido a tu nuevo orden mundial!”

Por eso es que el infierno será un lugar de llanto, gemidos y crujir de dientes. Ahí será expuesta la mentira, en un fuego eterno. De pronto los condenados gritarán: “¡He sido engañado, la Nueva Era, que yo estaba convencido que vendría es un infierno eterno!” Y el horror del engaño seguirá aumentando en intensidad a lo largo de la eternidad.

Multitudes en los Estados Unidos se están metiendo en el ocultismo: ejecutivos de Hollywood, corredores de Wall Street, actores en Broadway, líderes del gobierno, gente de todo tipo de vida. Están acogiendo los falsos evangelios de la Nueva Era: La cienciología, las canalizaciones, el satanismo, el vudú, la astrología, todo tipo de religiones demoníacas orientales. ¡Están ciegos, engañados y creyendo un mentira!

El apóstol Pedro nos dice la verdad acerca del nuevo mundo venidero y cómo será. Él dice que el mundo presente será disuelto; se derretirá con el fuego que Dios mismo traerá. De cierto, el Señor enviará Su fuego reservado para purificar tanto los cielos como la Tierra:

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3:10).

UN NUEVO MUNDO ESTÁ EN CAMINO

La Biblia dice que en los últimos días aparecerán burladores, que harán escarnio del mensaje de que Jesucristo regresará para establecer un nuevo reino. Los burladores dirán: “¿Dónde está Jesús? No veo ninguna evidencia de Su retorno. ¡Todo está igual que al principio!”

Si fuéramos a intentar convencer a estos burladores de que Jesús vendrá a purificar la Tierra con fuego y va a establecer un reino de justicia eterna, nos llamarían dementes. Muchos ridiculizan la idea misma de una segunda venida de Cristo. Sin embargo, sin pestañear, ¡estos burladores se dan vuelta y proclaman que “un nuevo orden mundial” está en camino!

Tales burladores han comprado una mentira del infierno. Satanás siempre fabrica una imitación justo antes de la llegada del original. Como puedes ver, él sabe que el Rey Jesús está a punto de volver y que Su nuevo mundo está a las puertas. El diablo quiere mantener a sus propios hijos engañados al promover un mundo de fantasías, con falsas esperanzas. Así que ahora, él ha inventado una doctrina nueva, demoniaca de una Nueva Era venidera ¡para impedir que la gente acepte la realidad de un Cristo que volverá!

Esta reciente falsificación de la Nueva Era apareció por primera vez durante la era de Acuario. La onceava constelación se movería a un reino final de Nueva Era, el cual sería llamado “nuevo orden mundial”.

Los seguidores de la Nueva Era dicen que este nuevo orden mundial está a punto de amanecer. Ellos predicen que una calamidad catastrófica ocurrirá y un nuevo orden mundial se levantará del caos, marcando el comienzo de una sociedad de amor, de entendimiento y de paz mundial. Todas las enfermedades serán curadas. Las guerras cesarán. Ya no habrá pobreza. Y el único Cristo que existirá, será una “conciencia de Cristo”, es decir, un concepto mundial de hermandad. El amor hacia uno mismo será el rey y el placer será el objetivo de todos.

Tengo malas noticias para estos burladores de la Nueva Era. Lo siento, pero el diablo los ha engañado. No existe tal cosa como un mundo de fantasía al que él está llevando a la humanidad en estos últimos días.

¡Oh! Sí vendrá un nuevo mundo, de acuerdo, pero no es un “nuevo orden mundial” o una Nueva Era. Más bien y muy pronto, todos los reinos de este mundo serán de nuestro Señor y todos Sus enemigos serán puestos por estrado de Sus pies, Cristo volverá para establecer Su reino santo, y los burladores no tendrán parte alguna en él: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13).

lunes, 17 de junio de 2013

LOS VIENTOS ESTABAN EN CONTRA DE NOSOTROS by Gary Wilkerson

Para cuando el navegó hacia Roma (Hechos 27), Pablo ya había llevado una vida ministerial plena. Este hombre había logrado cosas increíbles y aún conservaba una pasión ardiente de derramar su vida por el evangelio.

Pablo fue llamado por Dios como apóstol y había supervisado iglesias a lo largo de Asia y parte de Europa. Pero él también era un evangelista y apologético que llevaba la causa de Cristo delante de cortes y reyes. Pablo lo había sacrificado todo para servir en sus misiones dirigidas por el Espíritu Santo. Ahora estaba resuelto: “Quiero llevar el evangelio de Cristo al mismo epicentro del mundo. He puesto mi meta en Roma, para predicarle al mismo César.”

Pablo estaba tan decidido de hacerlo, que puso su propia vida en riesgo para verlo cumplido. Él estaba en prisión en ese entonces y tuvo una oportunidad de ser puesto en libertad, pero él la desestimó para poder estar delante de César, a quien él había apelado. Si perdía, él podría perder su vida. Fue una elección que tomó solamente por la causa del Evangelio (ver Hechos 25:1-12).

En su viaje a Roma, Pablo fue llevado en un barco que pronto enfrentó la dificultad: “…los vientos eran contrarios” (Hechos 27:4). Éste era un obstáculo de la naturaleza, pero fácilmente Pablo pudo haberlo visto como una oposición espiritual. El hecho es que si tú has fijado tu rostro como una saeta con la visión del Evangelio, el infierno entero te perseguirá.

Esta frase pudo usarse para describir la vida de Pablo hasta ese punto. Él había soportado muchas tribulaciones, desde naufragios y golpes hasta conspiraciones de asesinato. Pablo pudo resistirlo todo porque su mente estaba siempre puesta en su misión: vivir, predicar y servir a Cristo. Tú puedes soportar mucho sufrimiento cuando tu corazón está fijo en un propósito, pero si tu corazón se ha establecido en la comodidad, no podrás soportar ningún sufrimiento en lo absoluto.

La Biblia dice claramente que debemos proclamar la gracia de Dios a un mundo caído y pecaminoso. Somos llamados a amarnos unos a otros y a adorar juntos en la verdadera unidad del Evangelio. Somos llamados a ministrar a los pobres, y al hacer todas estas cosas, llevamos la luz de Cristo a un mundo en tinieblas. En resumen, hemos sido llamados a entregar el amor de Dios a los demás a través de nuestras palabras y acciones, para que el mundo pueda cambiar.

jueves, 13 de junio de 2013

DIOS ESTÁ TRABAJANDO

Un mensaje clave para los creyentes hoy en día es que Dios tiene todo el futuro pre-programado. Él sabe el momento exacto en que Cristo regresará, y la Gran Tribulación, el Juicio Final y la Batalla de Armagedón están todos en Su calendario.

El Dios que controla todo el cielo y la tierra, dijo: “He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas…Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada.” (Isaías 40:15, 17).

Dios quiere que nos mantengamos trabajando hasta el regreso de Cristo. Eso simplemente significa que tenemos que trabajar como si el fin no viniese nunca, y vivir como si éste fuese mañana.

Dios todavía lleva la cuenta de los cabellos de nuestra cabeza. Él todavía está contando los gorriones que caen a tierra, todavía está escuchando las peticiones antes de que se le pida, y todavía sigue respondiendo antes de que le llamen. Él todavía está dando más abundantemente de lo que podamos pedir o pensar. Entonces, ¿Por qué tener miedo? (Ver Mateo 6:25-34).

¡Cristianos preparados, despierten! ¡Todo está bajo control, y Dios está trabajando! Él está salvando, sanando, bautizando, y poniendo su casa en orden. Temer es blasfemar. Se nos manda a animarnos en el Señor y comenzar a cantar y a regocijarnos a medida que vemos que la hora final se acerca. Alguien puede preguntar: “¿Pero cómo puedo regocijarme cuando veo que este viejo mundo maldecido por el pecado está cayendo en pedazos?”

Mi respuesta es la respuesta de la Biblia: “Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto…esperando la adopción, la redención…” (Romanos 8:22-23).

Una mujer en trabajo de parto puede gritar por el dolor, sin embargo, en su corazón se regocija por el nuevo nacimiento que está teniendo lugar. El reino de Dios está viniendo. El reino de Satanás está cayendo. Así que el cristiano puede decir con confianza: “¡Dios tiene todo bajo control!”

BAJO SU CONTROL

“Desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra” (Lucas 21:26). Incluso cristianos devotos están siendo atrapados en esta ola de temor y ansiedad sobre el futuro. La gente tiene miedo de que el barco se hunda. La humanidad está anhelando seguridad.

¿Te suena aterrador todo esto? Ciertamente, todo parece estar cayendo a pedazos, hasta donde el ojo natural puede discernir. En su momento más honesto, incluso el escéptico debe admitir que algo apocalíptico está teniendo lugar en el mundo.

En conjunto con una visión de calamidades, Dios me ha dado un mensaje muy especial de esperanza para todos los verdaderos creyentes. Le cuestioné desesperadamente a Dios acerca de todas las cosas que vi que vendrían. Le pedí que me mostrara cómo los cristianos podrían hacer todo lo que tienen que hacer, en un tiempo tan limitado, cuando muchos se están escondiendo. ¿Cómo pueden los cristianos mantener fuera de su corazón el miedo? ¿Cómo pueden enfrentar todos los reportes noticiosos y esperar todas las calamidades y desastres sin tener miedo por sus casas y sus niños? ¿Renuncian y le dejan este viejo mundo al diablo para que se salga con la suya? ¿Pagan todas sus deudas, colocan algunas reservas en el banco, y a continuación, sólo tratan de aguantar la crisis con la esperanza de que vendrán días mejores? ¿Compran una granja o un pedazo de tierra y huyen al campo, con la esperanza de poder escapar de las tragedias que vengan? ¿Dejan que muera su motivación y se rinden al miedo? ¿Abandonan todos sus sueños y ambiciones y se vuelven como ermitaños?

Estimado amigo, oye lo que el Espíritu Santo me habló, solo cinco pequeñas palabras, pero tan poderosas que despertaron en mí una nueva esperanza y fe gloriosas. Estas cinco pequeñas palabras son: “Dios tiene todo bajo control”.

¡Eso es, todo está bajo control! Tú y yo, y todo lo que nos concierne, está bajo Su control. No importa cómo se vean las cosas en este mundo corrompido, todas las cosas todavía están obrando para el bien de todos los que aman a Dios y son llamados conforme a su propósito (ver Romanos 8:28).

El futuro parece fatídico y perturbador, pero David dijo: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmos 23:4) El mensaje para los creyentes de hoy en día, es que el futuro está bajo el control de Dios, así que no hay que temer.

martes, 11 de junio de 2013

¡PLANES DE EMERGENCIA PARA LA CRISIS!

No importa cuán inestable se vuelva el mundo, el pueblo de Dios puede estar tranquilo y mantener su gozo fluyendo, porque nuestro Señor ha prometido protección especial para cuando la necesitemos.

¿Acaso Dios no tuvo un plan de emergencia para los hijos de Israel durante la hambruna mundial? Él envió de antemano a José a Egipto y lo ascendió a primer ministro, llenó los almacenes de grano suficiente para aguantar la intensa hambruna y luego transportó a su pueblo a corta distancia de los almacenes y los alimentó al máximo.

¿Acaso Dios no tuvo planes de emergencia para Elías? Mientras que su nación se tambaleaba bajo el impacto de un colapso económico y el alimento escaseaba a causa de una severa hambruna -y un rey malvado había puesto una recompensa por su cabeza- Dios llevo a cabo su plan de emergencia para Elías. Lo ocultó en un tranquilo arroyo y le dio de comer a través de un ave que le llevaba su comida. Este plan de supervivencia también incluyó un misterioso barril de grano que nunca se agotaba.

¿Qué decir de Noé? Qué plan tan detallado de supervivencia Dios tenía para él y su familia. ¡Un arca para que flotasen él y su familia con seguridad por encima de toda la muerte y la destrucción de un diluvio mundial!

¿Y Lot? Dios de hecho envió ángeles que lo sacaron personalmente a él y a sus hijas de la sentenciada ciudad de Sodoma. Las manos de Dios estuvieron atadas hasta que Lot fue puesto a salvo fuera de los suburbios. Fue más que una pérdida de su puesto de trabajo, más de un colapso de la economía, más que una caída de gobierno, fue la aniquilación total de su sociedad, pero Lot fue rescatado de forma segura.

Pablo comprobó los planes de contingencias de Dios una y otra vez. Este apóstol fue náufrago, perseguido por ladrones, encarcelado, acusado de traición, tramaron su asesinato y sin embargo, en cada crisis, Dios tenía un plan de contingencia para su liberación.

Nosotros también tenemos un plan de emergencia para sobrevivir diseñados específicamente para cada creyente.

Que no haya duda acerca de esto: Dios nos ayudará a salir de cada crisis. Ninguna crisis que Satanás pueda lanzar contra los hijos de Dios puede derribarlos: Ni la depresión, ni el hambre, ni la pérdida del empleo, ni la enfermedad, ni sufrimientos de cualquier tipo. Dios va a rescatar a sus hijos y no hay ni una sola razón para temer. “Así que, no os afanéis [No estén preocupados] por el día de mañana” (Mateo 6:34).

lunes, 10 de junio de 2013

ACCESO TOTAL

Cada cuatro años, Estados Unidos inviste a un nuevo presidente en lo que se llama “la oficina más poderosa de la tierra.” Su firma es ley. Él comanda el ejército más poderoso del mundo. Pero el poder que tiene es nada comparado con el poder que Jesús nos ha dado a ti y a mí.

Tenemos acceso total a la mismísima presencia del Creador, ¡El Dios vivo! “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo...acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe” (Hebreos 10:19-22).

La palabra libertad en este versículo significa “actuar abiertamente con confianza o asegurar publicidad.” Amado, esa “publicidad” es por causa del diablo. Esto significa que podemos decir a todos los demonios en el infierno: “¡Tengo derecho por la sangre de Jesucristo a entrar en la presencia de Dios y hablar con Él, y Él conmigo!"

¿Crees que tienes este derecho, que Dios está dispuesto a salir y encontrarse contigo? ¡Acerquémonos a Él con un corazón lleno de la seguridad de la fe! No venimos por la sangre de un ave o de una cabra o de un toro, sino por la sangre de nuestro Señor Jesucristo.

“Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (Hebreos 9:12-14).

Nada estremece más el corazón de Dios que ver a sus hijos viniendo a Él con valentía, sin timidez. Él quiere que vengamos diciendo: “Tengo derecho a estar aquí. E incluso si mi corazón me reprende, Dios es más grande que mi corazón” (1 Juan 3:20).

jueves, 6 de junio de 2013

UN REMANENTE

En cada generación existe un remanente que corre hacia Jesús con pasión y gratitud. Yo creo que el leproso samaritano corrió de regreso a Jesús porque no estaba atado a formas o ritos (ver Lucas 17:11-19). Él no tenía que “desaprender” nada. Como vemos, los otros nueve habían sido criados de manera ortodoxa, sus mentes habían sido enseñadas desde su niñez en los rituales y las ceremonias, y seguían aun atados por su tradición. Pero cuando el samaritano vio todo el sistema religioso, exclamó: “¡De ninguna manera!”.

Él fue testigo de la falsedad de los líderes religiosos y de los domingueros. Él vio a los fariseos robando a las viudas y llevándose sus casas. Vio sacerdotes sobornando y siendo sobornados. Él vio los templos llenos de cambistas, que cambiaban la casa de Dios en una cueva de ladrones. Vio escribas dando leyes para otros, que ellos mismos ni intentaban cumplir.

Él vio todos los exteriores blanqueados, las falsas caretas, la doble vida y se dijo a sí mismo: “Esto es un ciego guiando a otro ciego y no es para mí. Yo quiero aquello que es real”.

Mientras él iba al pueblo con los otros nueve, de vuelta al sacerdote, a la iglesia, a la sociedad y a la buena vida, se detuvo y pensó: “¡Un momento! Yo recuerdo cómo era cuando lo tenía todo, dinero, prestigio y seguridad. ¡Yo era un miserable! Todos los que se llamaban “mis amigos” me rechazaron al primer síntoma de una posible lepra. Estaba vacío, atado a hábitos pecaminosos, lleno de odio y de amargura. Vivía un infierno, ¿por qué volvería a eso?”.

De pronto, algo en su corazón comenzó a arder: “Mírenme, estoy limpio. Jesús me sanó. La iglesia puede esperar; mi familia, mi carrera pueden esperar. ¡Me voy con Jesús! ¡Quiero llegar a conocer a Aquél que me sanó!” Él llegó a la misma conclusión que llega todo pueblo remanente: “No hay nada allá afuera que yo quiera. ¡Todo es vanidad! ¡Iré a Jesús y Él será mi realidad!

MÁS DE CRISTO

“Ve…al sacerdote…para testimonio a ellos” (Lucas 5:14). Durante los años venideros, los diez leprosos que fueron sanados pudieron haber tenido un testimonio poderoso, al pasar su vida hablando de cómo con una sola Palabra Jesús los sanó: “¡Yo era un leproso! Estaba solo y sin esperanza, sucio, perdido, muriendo. Entonces vino Jesús y me limpió. Llevo veinticinco años de estar sano ¡y alabo Su nombre!”.

Todo esto suena maravilloso. Pero el problema era que ellos estarían hablando sobre un Hombre que no conocían, dando testimonio del poder de un Salvador del cual no sabían nada. Sólo lo vieron a lo lejos. Ellos podrían decirte cómo se veía Jesús, cómo hablaba, cómo caminaba, pero nunca se acercaron a Él ni a Su corazón.

Una de las mayores tristezas que he tenido en todos mis años de ministerio ha sido el ser testigo del agotamiento de es adictos y ex alcohólicos que fueron liberados milagrosamente de un vida de terrible pecado y crimen. Muchos de ellos fueron llamados por Dios para predicar, pero las iglesias y los pastores insistían en pedirles que vayan a dar sus testimonios espectaculares. Ellos eran presionados y alentados a dar los detalles más escabrosos de su pasado.

Ahora, años después, muchos de estos ex adictos me cuentan la misma historia: “Hace quince años yo era un proxeneta. Vivía con prostitutas y fui a la cárcel veinte veces. Un día alguien me habló acerca de Jesús y ¡fui lavado y sanado!”.

Amados, ¡cientos de tales preciosos convertidos están ahora consumidos, se han apartado y han naufragado! No tienen el carácter de Cristo, ni relación con Dios, porque están viviendo en una experiencia única del pasado. Nunca regresaron a Jesús, nunca llegaron a conocerle o a acercarse a Su corazón.

Muchos preguntan por qué la iglesia Times Square no trae a los convertidos de las campañas evangelísticas para que testifiquen cada semana. Es cierto, estos hombres y mujeres tienen algunos de los testimonios más increíbles que pudiéramos haber oído. Pero queremos más para ellos que terminar con un testimonio viejo y gastado. Queremos que prosigan en Jesús, que sean capaces de ponerse de pie y hablar de un caminar fresco y diario con Él, ¡hablar de lo que Él está haciendo por ellos ahora!

¡Queremos que ellos tengan más de Cristo!

miércoles, 5 de junio de 2013

LLEGAR A CONOCER A JESÚS

Después de su encuentro con los diez leprosos (ver Lucas 17:11-19), Jesús y los apóstoles probablemente comieron algo y estaban lejos del pueblo. De pronto, oyeron un bullicio detrás de ellos y cuando miraron atrás, vieron a un hombre correr hacia ellos, que ¡gritaba y agitaba sus brazos! Uno de sus discípulos dijo: “¡Es uno de los diez leprosos del pueblo!” A medida que se acercaba, le oyeron gritar: “¡Gloria a Jesús! ¡Alabado seas!”.

¡Era el leproso samaritano! Cuando vino a Jesús, ¡se postró a sus pies y prorrumpió en alabanza y gratitud! Desde su interior derramó adoración para el Hijo del Dios viviente: “¡Tú eres el Hijo de Dios, Gloria!”.

Jesús lo miró y dijo: “¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?” (Lucas 17:17). Él preguntaba: “¿Por qué sólo tú? ¿Dónde están tus amigos, los otros que sané?”.

Amados, ¡ésa es la pregunta que Jesús sigue haciendo hoy! De las muchas multitudes que Él ha sanado y limpiado, ¡tan sólo un remanente es atraído de vuelta a Él! Así que, ¿Dónde están los demás? Están en el mismo lugar donde dieron a parar los nueve leprosos: perdidos en la iglesia, absorbidos por la religión.

Yo creo en las estadísticas bíblicas. Y si la estadística de esta historia en el evangelio de Lucas es precisa, noventa por ciento de los que son tocados por Jesús terminan regresando a alguna iglesia muerta, seca. Nunca se acercan a Jesús, porque se extravían en la religión.

Los nueve leprosos estaban ansiosos por continuar sus vidas, de vuelta a sus familias. Ellos decían: “Quiero recuperar mi dignidad. ¡Quiero ir a la sinagoga otra vez y estudiar acerca del Mesías venidero!”.

Quizás tú dices: “¿Qué hay de malo con eso? ¿No debe un hombre proveer para su casa? ¿Acaso David no habla de meditar en la profundidad de Dios? ¿No se supone que los cristianos deben estar motivados a trabajar diligentemente, a hacer exactamente lo que los nueve leprosos hicieron? ¿Y no les dijo Jesús que vayan directamente al sacerdote?”.

Sí, todo eso es cierto, ¡pero nada tiene sentido si primero no llegas a conocer a Jesús!

martes, 4 de junio de 2013

GRITOS DE JÚBILO

Cuando Jesús pasaba entre Samaria y Galilea, camino a Jerusalén, pasó por un pueblo. Fuera de ese pueblo se hallaban diez leprosos sumidos en un terrible dolor y vergüenza.

Evidentemente, nueve de éstos eran judíos y uno era samaritano. Lo judíos de aquellos días, ni siquiera tocaban a los samaritanos, mucho menos vivirían con ellos, pero la terrible angustia de los diez, los había unido en una misma miseria. Parias, sin hogar, fueron forzados a vivir en un campamento aislado en las afueras del pueblo.

La ley requería que los leprosos estén a una distancia mínima de 200 a 300 pies (60 a 100 mts. aprox.) de las otras personas. Cuando alguien pasaba cerca de ellos, éstos debían gritar: “¡Inmundo, inmundo!”. Estos hombres rogaban, mendigaban y comían lo que otros ni siquiera mirarían. Probablemente vivían en vertederos de basura.

Las Escrituras presentan al leproso como un tipo de pecador que vive en la vergüenza. Debilitado y destrozado por los terribles efectos del pecado.

No sé cómo es que estos diez leprosos pudieron oír acerca de Jesús. Quizás un leproso vagabundo había pasado por ahí y les había contado sobre las sanidades milagrosas que Jesús había hecho en los leprosos de otras ciudades o pueblos. En todo caso y de alguna forma, ¡ellos sabían que Jesús iba a pasar y esperaban ansiosamente poder verlo!

A menudo me he preguntado si, cuando ellos vieron a Jesús y a los apóstoles viniendo por el camino, comenzaron a agitar sus consumidos brazos. ¿Señalaban sus miembros faltantes? ¿Agitaban sus vestimentas de trapos sucios? No sé cómo obtuvieron Su atención, pero cuando Jesús estuvo más cerca, ellos gritaron con fuerza: “¡Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros!”.

Ellos no pedían dinero, ni pedían ir al cielo cuando murieran. ¡Ellos clamaban por misericordia! Era como si estuvieran rogando: “Jesús, ¿puedes acaso mirar este cuadro tan decadente y no tener misericordia?”. Estoy seguro de que Jesús, ni por un segundo, dudó o se alejó. Él los miró directo al rostro y con gran compasión dijo: “Id, mostraos a los sacerdotes” (Lucas 17:14). 

Yo creo que la vida, la salud y la fuerza fluyeron inmediatamente en los diez hombres. Uno tras otro veían sus manos, los rostros de los otros y veían cómo su escamosa y ceniza piel comenzaba a cambiar. Una carne sana estaba siendo restaurada en sus miembros, en sus rostros. ¡Ellos estaban siendo sanados!

¿Recuerdas cuando Jesús tuvo misericordia de ti, cuán limpio y vivo te sentiste? ¿Gritaste porque sentiste su poder al limpiarte? ¿Sentiste nueva vida en ti? ¡Estos hombres debieron haber sentido dicha vida! Podemos estar seguros de que algún tipo de conmoción impactó a todo ese grupo ¡y ellos dieron gritos de júbilo!

lunes, 3 de junio de 2013

LLENOS DE LA GLORIA DE DIOS by Gary Wilkerson

“¿Cómo puedo ser lleno de la gloria de Dios?” Muchos en el Antiguo Testamento hicieron dicha pregunta y aun Moisés tuvo este clamor. La versión “King James” (en inglés) muestra la angustia de Moisés con mayor claridad: “Te ruego que me muestres tu gloria”. Este “ruego” implica una súplica, un gemir dentro del alma, una expresión de necesidad que simplemente debe ser saciada.

A Dios le debe de haber agradado la petición de Moisés, porque Él aceptó revelarle Su gloria. Le instruyó a Moisés a ocultarse detrás de una roca y asomarse brevemente mientras Él pasaba, pues Él sabía que ni siquiera Moisés podría soportar el brillo de Su gloria. Así que Moisés contempló un rayo de la gloria de Dios, sin embargo dicho rayo de gloria le impactó poderosamente.

A la mayoría de nosotros se nos ha enseñado que después de que Moisés descendió, éste tuvo que ponerse un velo sobre su rostro debido a su brillo excesivo. Sin embargo, la Escritura literalmente dice: “Y cuando acabó Moisés de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro” (Éxodo 34:33). Fue después de terminar de hablar con el pueblo que Moisés cubrió su rostro. ¿De qué se trata esto?

Pablo lo explica en Segunda de Corintios: “Moisés… ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido” (2 Corintios 3:13). La osada declaración de Pablo de que una forma de la gloria de Dios tendría un final se refería a la gloria en el rostro de Moisés. Incluso la brillante gloria de la presencia de Dios eventualmente se opacaría.

Aun así, Pablo dice que existe un tipo de gloria de Dios que nunca se opaca. “Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece” (3:11). Acá, Pablo se refiere a la gloria de Dios personificada sólo en Jesucristo. “Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro” (3:12-13). A causa de la gloria de Cristo, se nos ha dado una osadía tal ¡que ni el mismo Moisés recibió! Pablo explica: “Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (3:16-18).

En Cristo, tenemos dentro de nosotros una gloria que no se apaga. Nuestra confianza excede aun a la de Moisés, debido a que proviene del Espíritu de Cristo mismo. La gloria del Señor estaba en él a causa del tiempo que pasaba en la presencia del Señor, pero es diferente para nosotros. A causa de Jesús, la gloria de Dios en nosotros nunca deja de operar. Nos transforma continuamente “de gloria en gloria”. ¡Tenemos una gloria que no pasa, no cambia y no se opaca!