miércoles, 31 de octubre de 2012

LA MISIÓN IMPOSIBLE

"Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). Cristo dijo: "Yo vine a este mundo por una razón: Alcanzar y salvar a las almas perdidas" Pero esta no era sólo la misión de Jesús, Él la hizo nuestra misión también: "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura" (Marcos 16:15).

Jesús estaba hablando aquí a un pequeño grupo de creyentes, alrededor de 120 personas que se habían reunido en el aposento alto. ¡Y qué imposible tarea colocó ante ellos!

"Vayan a las naciones extranjeras, vivan con la gente y estudien sus idiomas. Pongan sus manos sobre los enfermos, echen fuera demonios, proclamen las buenas nuevas. Vayan al mismo asiento de Satanás y prediquen el poder y la victoria del Salvador resucitado."

Debemos darnos cuenta que Jesús estaba hablando a hombres y mujeres ordinarios, insignificantes y sin educación. Él estaba poniendo el mismísimo futuro de Su Iglesia en sus hombros. Deben haberse sentido abrumados.

¿Puedes imaginar la conversación que debió haber tenido lugar una vez que su Maestro ascendió al cielo?: "¿Lo escuché bien? ¿Cómo podríamos nosotros empezar una revolución mundial? No tenemos ni un centavo y los romanos nos están golpeando y matando. ¿Si somos tratados de esta manera aquí en Jerusalén, cómo vamos a ser tratados cuando lleguemos a Roma testificando y predicando?"

Otro podría haber dicho: "¿Cómo espera nuestro Señor que vayamos por todo el mundo con el evangelio, cuando ni siquiera tenemos suficiente dinero para ir a Jericó? ¿Cómo vamos a aprender otros idiomas cuando no hemos sido educados para ello? Todo esto es imposible."

Era verdaderamente una misión imposible. ¡Sin embargo, nuestro desafío hoy es igual de desalentador!

Si todos los que leen este mensaje permitieran que el Espíritu Santo haga esta palabra verdadera en ellos –buscarlo para obtener su carga y dirección- no sería posible expresar el tipo de cosecha que el Espíritu Santo podría traer. La verdad es que los trabajos más grandes para la eternidad no se hacen en cruzadas masivas, sino que con un santo que alcanza un alma perdida.

SU PODER PARA LIBRARNOS

El ejército Asirio había rodeado Jerusalén. En este punto, el rey Ezequías decidió: “No vamos a apoyarnos en el brazo de carne esta vez. ¡Vamos a hacerlo todo a la manera de Dios!”

El rey se humilló a sí mismo y buscó a Dios en oración: “Aconteció, pues, que cuando el rey Ezequías oyó esto, rasgó sus vestidos, y cubierto de cilicio vino a la casa de Jehová” (Isaías 37:1). Ezequías confesó: "Señor, yo sé que no tengo nada para darte excepto mi fe. Estoy indefenso en mis propias fuerzas para luchar contra Senaquerib. Estamos rodeados por nuestros enemigos. ¡Por favor, danos tu dirección!"

Ezequías sabía que Isaías tendría palabra de Dios para guiarlos, así que esta vez mandó a sus emisarios al profeta. Estos hombres dijeron a Isaías: "Porque los hijos han llegado hasta el punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas" (Versículo 3). En otras palabras: "Esta vez queremos hacerlo a la manera de Dios, pero no nos quedan fuerzas ¿Qué debemos hacer?"

Isaías tenia la palabra de Dios para ellos: "No temas por las palabras que has oído... Yo haré que [Senaquerib] perezca a espada" (versículos 6-7). Dios estaba diciendo: "Cualquier enemigo tuyo es enemigo mío ahora, ¡Porque me has entregado tu batalla! Si alguien habla tu contra, te hiere o abusa de ti, es un ataque contra Mí. ¡Y Yo me haré cargo de ese enemigo, ya sea humano o sea demoníaco!".

"No entrará en esta ciudad, ni arrojará saeta en ella; no vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte" (Versículo 33). Dios dice: "Otros pueden estar cayendo a tu alrededor, pero eso no significa nada. Tú estás caminando en pacto conmigo y Yo he prometido hacer batalla contra cualquier enemigo que te ataque".

martes, 30 de octubre de 2012

HAY DE LOS QUE DESCIENDEN A EGIPTO

“¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová! (Isaías 31:1)

El profeta Isaías advirtió a Israel que no había posibilidad de victoria para ellos si intentaban luchar contra su adversario en su propia fuerza. Isaías 31 describe un cuadro perfecto de la futilidad de tratar de hacer batalla con el enemigo en nuestra capacidad humana. Yo creo que este capítulo es un tipo y sombra de la falta de efectividad de nuestros esfuerzos actuales para derrotar deseos, hábitos y pecados que nos acosan, confiando en ideas y ayudas humanas.

En el momento en que Isaías escribió este mensaje de advertencia, el Rey Senaquerib y el ejército Asirio ya habían marchado a través de Judá. Habían capturado la mayoría de las ciudades a su paso, y ahora planeaban sitiar Jerusalén. En Hebreo, la palabra Senaquerib significa “exitoso” y Asiria significa “pecado en aumento”. En conjunto, estas dos palabras nos proveen una imagen de un enemigo malvado que estaba teniendo gran éxito contra el pueblo de Dios.

En efecto, Asiria representa a todo espíritu demoniaco y lujurioso que nos ataca. Y Senaquerib es el diablo mismo, convencido de que tendrá éxito en derrotarnos y llevarnos a la desesperación. Yo creo que Dios quiere demostrarnos por medio de este capítulo como el diablo y sus huestes demoniacas están trayendo olas de tentaciones contra la iglesia, con creciente intensidad y mucho éxito.

Este capítulo también es un ejemplo de cómo el pecado aumentará en los últimos días. La Escritura dice que la sociedad ira de mal en peor (Véase 2ª Timoteo 3:13) y que la iglesia será inundada con engaños y doctrinas de demonios. Yo creo que estamos viendo esto suceder ahora mismo. Huestes demoníacas se han infiltrado en todos los medios de comunicación y en toda forma de tecnología, inundando nuestra cultura con sensualidad, desnudos y perversiones de todo tipo. Como fue profetizado en Apocalipsis 12:15, Satanás “arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río.”

lunes, 29 de octubre de 2012

AHORA HAY UN NUEVO PACTO by Gary Wilkerson

“Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.” (Hebreos 10:12-14).

¡Qué gran sacrificio! Dios dice ahora que el pacto no es como aquel que hizo con los ángeles. No es como el pacto hecho con Adán - pues Adán falló. Tampoco es como el pacto de la circuncisión - donde los hijos de Israel fallaron. No es como el pacto hecho con la Ley de Moisés y no es como el pacto del sacrificio de los sumos sacerdotes. Dios dice que este es un nuevo pacto hecho a través de Su Hijo, Cristo Jesús. Se trata de un mejor pacto, un pacto más excelente, un pacto sagrado. Es el pacto de Cristo que nos convierte a una nueva vida, una nueva criatura. Él está removiendo lo viejo y haciendo todas las cosas nuevas.

Este no es un pacto basado en nuestros esfuerzos. No es una sociedad con Dios. No es que Dios este negociando con su pueblo en términos de beneficio mutuo. No es Dios diciendo: "Voy a hacer esto si tú haces esto otro." En lugar de eso, Dios dijo: "¿Has tenido suficiente de estos pactos anteriores? ¿Estás lo suficientemente cansado ahora de fallar? "¿Estás cansado y frustrado de tratar, en tu propio poder moral, de mostrar cuan santo eres delante de Dios? ¿Estás cansado de verte a ti mismo al nivel de Dios, como si Dios trajera las ofertas de su pacto y entonces tú trajeras las tuyas en pie de igualdad?

La Palabra de Dios dice que cada pacto que Él hizo tiempo atrás tenía un propósito: mostrarnos la incapacidad de nuestra fibra moral, nuestra incapacidad de guardar un pacto al mismo nivel de Dios (Véase Hebreos 1:1). Esto finalmente nos llevó al punto -tal como Dios lo hace a través de la ley ahora, incluso en los tiempos del Nuevo Testamento- en el que decimos: "Yo no puedo hacer esto solo. Vengo con las manos vacías, Señor. Si tu no tomas las dos partes del pacto, la tuya y la mía, si tu no cumples Tus promesas y mis promesas, no puedo mantenerme en pie".

viernes, 26 de octubre de 2012

PODER DE PROTECCIÓN DE DIOS

Isaías utiliza la imagen de las aves para ilustrar el poder protector de Dios para con Su pueblo: "Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén, amparando, librando, preservando y salvando" (Isaías 31:5). El significado de este verso en hebreo es: "Así como el aleteo de gallinas sobre sus crías, así Jehová, Dios de los Ejércitos, extenderá sus alas sobre Jerusalén."

Dios le estaba diciendo a Israel: "Si quieres ser protegido de los ataques del enemigo, entonces refúgiate bajo Mis alas. Yo te mantendré seguro, cubriéndote tal como la gallina cubre a sus polluelos. ¡No tienes que vivir más en temor de tus enemigos!"

Déjame preguntarte: ¿Estás en gran batalla en este momento? ¿Te estás enfrentando a un enemigo demasiado poderoso para ti? Si es así, ¿Cómo esperas permanecer puro, fiel y a semejanza de Cristo, mientras que otros a tu alrededor están fallando a diestra y a siniestra? ¿Cómo vas a obtener la victoria sobre los deseos y tentaciones cuando Satanás venga contra ti como león rugiente?

Dios pide simplemente que tú bajes tu espada y confíes en Él para tomar Su espada a tu favor. Él quiere que llegues al punto en donde digas: "Señor, sé que la batalla ya no es mía. He fallado muchas veces. Ahora vengo a Ti con fe sencilla. Ayúdame, Dios".

El Señor te está exhortando: "Aférrate a mí en medio de tu batalla. Tu victoria es una cuestión de fe en Mi poder y en Mi voluntad de liberarte. Cuando el enemigo te abrume, ven a Mí y derrama tu alma. Búscame con todo tu corazón y Yo daré la batalla por ti."

La batalla nunca es nuestra. Siempre es del Señor.

"Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día" (Salmo 91:4-5).

jueves, 25 de octubre de 2012

NO CON EJÉRCITO

Muchos cristianos hoy en día rápidamente recurren a cosas hechas por el hombre en un intento de alcanzar victoria sobre la carne, tal como lo hizo Israel. Un ejemplo notorio es el vasto número de libros de autoayuda que se encuentran en los estantes de las librerías cristianas. Literalmente, miles de libros prometen formulas de éxito asegurado para superar, apaciguar y someter nuestra carne. De hecho, dondequiera que vamos se nos ofrecen opciones carnales para todas nuestras necesidades. Las iglesias prometen reuniones ungidas de avivamiento en donde podemos satisfacer todas nuestras necesidades espirituales, bien sea por la oración o por la imposición de manos. Evangelistas ofrecen liberación inmediata, sanidad instantánea y palabras instantáneas de Dios.

La verdad es que Dios le dio a Israel la opción de elegir entre Él o la carne en medio de su situación. Él les dijo: "Anda y ejerce tu propia voluntad. Busca dentro de tu hombre interior, estudia tus libros, planifica tus estrategias, haz todo lo que sabes hacer. Pero todavía te estás apoyando en la carne. Ninguno de tus esfuerzos te traerá un solo momento de victoria".

Mientas más estudio la Palabra de Dios, se hace más evidente para mí que: Todo esfuerzo humano en busca de liberación del pecado está destinado a fallar. Dios nos permitirá pasar por tiempos duros una y otra vez, hasta que estemos totalmente convencidos de que debemos morir a todos los esfuerzos de la carne.

Cuando Israel intentó derrotar a su poderoso enemigo a través del poder humano, Dios inmediatamente condenó este esfuerzo: "Caerá el ayudador y caerá el ayudado, y todos ellos desfallecerán a una" (Isaías 31:3). La Palabra de Dios declara en un lenguaje muy claro que toda victoria depende solamente de Él. Sólo Él tiene el poder para librarnos de nuestros enemigos.

Es posible que tengas una voluntad santa, un sólido trasfondo moral y una mente sin contaminación. De hecho, puedes ser una de las personas más santas que camina sobre esta tierra, pero la Biblia dice que ninguno de tus dones o habilidades humanas funcionan contra el diablo. Siempre fracasarás en tus propios esfuerzos.

Si estás en medio de una lucha abrumadora, debes aprender la palabra que Dios le dio a Zacarías: " No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los Ejércitos" (Zacarías 4:6).

martes, 23 de octubre de 2012

ENCONTRANDO LAS CLAVES DE LA VICTORIA

Tan pronto como comencé a estudiar el Nuevo Pacto, comenzaron a salir verdades gloriosas de los acuerdos de Dios con Israel en el Antiguo Testamento. Pablo afirma: "Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos" (1 Corintios 10:11). Sentí al Señor preguntándome: "David, ¿quieres las claves de la victoria? ¿Quieres saber cómo vencer el pecado, la carne y el diablo? ¿Quieres saber cómo batallar contra el enemigo? Entonces ve a mi Antiguo Testamento y aprenderás de los ejemplos que hay allí. Yo los he escrito todos para ti, para que puedas aprender las lecciones de la obra divina".

En la noche de Pascua, ni un solo israelita estuvo en peligro cuando el ángel de la muerte arrasó Egipto. Cada hombre, mujer y niño de Dios descansó protegido y seguro bajo la cobertura de sangre que fue rociada en los postes de las puertas de sus casas (Éxodo 12). Este cuadro de seguridad representa el poder protector de la sangre de nuestro Señor sobre Sus hijos hoy en día. Como cristianos, tenemos que creer y confiar que tenemos la sangre de Cristo derramada en los postes de las puertas de nuestro corazón.

La confianza de Israel en la sangre del cordero sacrificado logró muchas cosas en sus vidas. No sólo los protegió del ángel de la muerte, sino que también los sacó de Egipto y los libró de la esclavitud del Faraón. Sin embargo, había otros enemigos de los cuales Israel necesitaba librarse. Asimismo hoy, nuestra confianza en la sangre de Cristo va más allá que el obtener la salvación para la eternidad. También implica descansar en el poder de Dios para librarnos de toda fortaleza del enemigo.

Por favor, no me malinterpreten. Si eres salvo - vives bajo la cobertura de la sangre de Cristo, confiando por la fe en Su obra en la cruz por ti – eso es absolutamente maravilloso. Pero, ¿Qué hay acerca de tu batalla constante contra el poder del pecado que se libra dentro de ti? ¿Qué pasa con tu hábito que te acosa? ¿Qué poder tienes para batallar contra estos enemigos de tu alma?

El hecho es que, incluso si hemos sido salvados y asegurados por la sangre de Cristo, todavía estamos inmersos en una batalla contra abrumadores principados, poderes satánicos y fortalezas demoníacas. Tenemos que reclamar el poder que está disponible para nosotros a través del Nuevo Pacto de Dios, ¡Pero ese poder viene sólo por la fe!

EL NUEVO HOMBRE

El Nuevo Pacto de Dios con nosotros se puede resumir en una poderosa frase: Es Su promesa irrevocable de liberar a Su pueblo del dominio del pecado a través del poder del Espíritu Santo.

Este nuevo pacto acaba con todos nuestros esfuerzos endebles de agradar a Dios por medio de la carne. Es el fin de todas nuestras luchas para vencer el pecado, ya sea a través de la determinación, la fuerza, el razonamiento o cualquier otro esfuerzo de la carne. En pocas palabras, el Nuevo Pacto de Dios quita la presión de nosotros y la pone toda en Él.

Por medio de este Pacto, el Señor dice: "Ya no te pediré que me traigas un corazón piadoso. En lugar de eso, quitaré tu corazón de piedra y pondré en ti un corazón nuevo, uno que tenga anhelo por Mí. Yo haré que ansíes y que hagas mi voluntad, a través del poder de Mi Espíritu "(vea Ezequiel 11:19-20).

En términos simples, el Nuevo Pacto es el fin del hombre "yo puedo" que está en nosotros que dice: "Puedo hacerlo todo en mi propia fuerza. Si tan solo pasara suficiente tiempo en oración y estudio de la Biblia, si tan sólo pudiera resolver todos mis problemas, sería capaz de hacer cambios en mi vida. "
El Nuevo Pacto de Dios dice adiós a este viejo hombre del "yo puedo" y presenta al "nuevo hombre" que dice: "No puedo hacer nada en mi propia fuerza, pero puedo hacerlo todo través del poder del Espíritu Santo."

Una de las cosas más importantes que he aprendido de mi estudio del Nuevo Pacto es que éste es el secreto para tener una vida victoriosa en los últimos días. A medida que el tiempo de la venida de Cristo se acerca, el diablo va a dejar libres poderes demoníacos contra el pueblo de Dios, como el mundo nunca ha visto.

Vemos que esto ya está ocurriendo dentro de las paredes de la iglesia. Satanás se ha infiltrado en la casa de Dios con mentiras sutiles, falsas doctrinas y enseñanzas demoníacas. Por desgracia, cristianos sin discernimiento las están creyendo. Miles de engaños y herejías están girando como un remolino dentro de la iglesia, y yo te pregunto: ¿Cómo van a ser capaces de mantenerse firmes los creyentes en tales tiempos?

El Señor contesta prometiendo que Él mismo se hará cargo del problema. Él nos asegura: "No tengas miedo. Voy a tomar este asunto en mis propias manos y te daré poder contra todo ataque del enemigo y lo haré a través de Mi Nuevo Pacto contigo."

lunes, 22 de octubre de 2012

YO SERÉ SU DIOS by Gary Wilkerson

”Y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios. Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, de todo mi corazón y de toda mi alma.” (Jeremias 32:38-41)

Amo el hecho de que Dios llama a esto un Pacto Eterno. Si yo pudiera impartir una cosa en tu vida, sería este mensaje de entendimiento, de entrar y disfrutar de la realidad que el que pacto de Dios con nosotros es un Pacto Eterno.

¿Puede ser quebrantado este Nuevo Pacto? Dios dice a través del profeta Jeremias que: “Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente” (Jeremías 31:35-36)

¿Cuándo será quebrantada la promesa del Nuevo Pacto? Cuando las estrellas se nieguen a brillar, cuando ya no exista más el sol, cuando el hombre pueda descender a las profundidades del corazón de la tierra y cuando pueda contar las estrellas y medir en universo. Entonces, Dios nos está diciendo: “¡Este nuevo pacto es un pacto eterno!”

jueves, 18 de octubre de 2012

LA COSECHA DEL ESPÍRITU

"Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?" (Gálatas 3:5).

Pablo dice que Dios nos da una medida del Espíritu Santo y que no lo hace de acuerdo a nuestras obras, sino según nuestra fe en Él.

Jesús es la única persona que tuvo el Espíritu Santo sin medida. Sin embargo, ha habido muchos hombres y mujeres a través de la historia a quienes les fue dada una gran medida del Espíritu. Tales creyentes siempre supieron que no tenían que esforzarse para llorar por un mundo perdido y destruido, porque el Espíritu Santo llora a través de ellos.

Nuestra parte es orar: "Espíritu Santo, Tú conoces a todos los que en mi círculo de influencia que están bajo convicción, porque Tú eres el único que les da convicción. Tú ves cada lágrima que cae en la tranquilidad de la noche y Tú conoces a todos aquellos que están desesperados y llorando por ayuda. Yo soy tu instrumento. Lléname con tu carga y guíame a aquellos que Tú has preparado"

Dios quiere darnos poder por una razón: para llevarnos a las calles, llenos de Su Palabra y guiados por Su Espíritu. ¡Él quiere que seamos capaces de hablar una palabra penetrante, convincente que tiene el fuego inconfundible del Espíritu!

¿Se conmueve algo en tu alma por los perdidos? ¿Sientes una carga por aquellos que están en tu círculo de influencia? ¿O te centras interminablemente en sus propias necesidades? Si tú no conoces el corazón de Cristo ni tienes Su carga, nunca puedes esperar ser usado por él.

Para muchos cristianos, la obra de la eternidad puede no estar en una tierra lejana, sino que centrada en la familia, amigos y compañeros de trabajo. Los requisitos, sin embargo, son siempre los mismos. Para alcanzar a los perdidos, debemos pedir al Señor que se mueva en ellos poniéndoles convicción y que prepare nuestros corazones con una palabra oportuna.

Ayuna y ora y pídele al Espíritu Santo que te guíe a aquellos que Él ha convencido y preparado para escuchar su Palabra. ¡Entonces confía en su dirección y en su poder para obrar lo milagroso!

LLEGARON A SER INTRÉPIDOS

Cuando el Espíritu Santo cayó sobre Sus discípulos, ellos llegaron a ser intrépidos. Cuando fueron al templo a testificar, el Espíritu Santo hizo que sus palabras cortaran, convencieran, como espadas perforando el corazón. Ellos predicaron el evangelio con poder y autoridad porque tenían el fuego del Espíritu Santo dentro de ellos.

Bajo esta predicación ungida, en apenas poco tiempo unas cinco mil personas fueron salvadas. Aún sacerdotes se convirtieron. Y derramamientos adicionales ocurrieron en los pueblos cercanos, en ciudades distantes e incluso entre los gentiles.

La mejor parte de esta escena increíble es que la iglesia tuvo la totalidad de su dirección del Espíritu Santo. Nada aconteció hasta que los discípulos se hubieron encerrado con el Señor y ayunaron y oraron. Cuando hicieron esto, el Espíritu vino y comenzó a dirigir cada uno de sus pasos.

Pero algo más ocurrió que es muy importante. Los discípulos habían de llevar el evangelio a cada nación, cada pueblo, pero la tradición judía les prohibía tocar aún la ropa de un gentil. ¿Cómo se suponía que llevaría las buenas nuevas a la gente con la que no se les permitía ni siquiera asociarse? Parecía una orden imposible porque incluso los judíos conversos se atenían a estos prejuicios.

La proclamación universal del evangelio comenzó sólo cuando el Espíritu Santo asumió el control. El Espíritu Santo visitó a Pedro durante su tiempo diario de oración en un tejado: "Volvió la voz a [Pedro] la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común (impuro)" (Hechos 10:15).

Él le dijo a Pedro: "No te atrevas a llamar impuro lo que he santificado y he hecho limpio. Ahora, baja, porque hay unos gentiles que tocan a tu puerta. ¡Quiero que vayas con ellos y les prediques acerca de Jesús!"

El Espíritu Santo había resuelto el problema del perjuicio de la noche a la mañana. Él abrió el mundo gentil al evangelio simplemente hablándole a sus seguidores. ¡Todo fue dirigido claramente desde el cielo!

Los poderosos creyentes del primer siglo recibieron todas sus órdenes de marcha del Espíritu Santo mismo: "Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron…" (Hechos 13:4). Ellos nunca hicieron un sólo movimiento hasta no estar primeramente a solas con Dios en ayuno y oración. ¡Y el Espíritu Santo les respondió dándoles una dirección clara!

martes, 16 de octubre de 2012

EL ESPIRITU DE PABLO SE CONMOVIÓ

Cuando el apóstol Pablo miró a las multitudes idólatras en Atenas, su espíritu se conmovió (Vea Hechos 17:16). Igualmente, cuando yo miro por la ventana de mi apartamento cada noche, viendo las masas en Manhattan, experimento lo que Pablo sintió. Veo muchos edificios hermosos – desde el horizonte de Midtown Manhattan hasta la Estatua de la Libertad – sin embargo, todos ellos parecen lápidas! Están repletos de muertos vivientes, multitudes de personas que están muriendo y se van al infierno. Tengo que clamar a diario: "¡Señor, te necesitamos! Nosotros no podemos hacer nada para alcanzar a estas personas sin Tu dirección y sin Tu poder!"

Jesús sabía todo lo que Su iglesia enfrentaría en la actualidad, la oposición abrumadora, los muchos obstáculos. Y Él sabía exactamente lo que le acontecería a nuestra sociedad. Él sabía que habría un derrumbe moral, que la humanidad iría de mal en peor, y que un diablo enojado arrojaría un río infernal contra Su Iglesia.

Jesús no habría enviado a sus discípulos sin que Él supiera que el poder dado a ellos sería más que suficiente para satisfacer cada necesidad y oposición. Estos hombres que habían corrido de miedo cuando los soldados vinieron por Él, eran tímidos, temerosos, inexpertos y no calificados. Sin embargo, Jesús sabía que estos hombres –cuando se rindieran completamente al Espíritu Santo- harían milagros, pondrían en fuga demonios, y vencerían cada adversario y desafío.

Creo que las palabras de Jesús a sus discípulos desvalidos aplican a nosotros hoy: "He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos…hasta que seáis investidos de poder desde lo alto" (Lucas 24:49).

Jesús estaba diciendo, en esencia: "Si ustedes tratan de evangelizar en su propia fuerza, en poco tiempo caerán de bruces. Conozco las batallas y los obstáculos que enfrentan y les daré un poder mayor que cualquier otro en el universo. Serán capaces de pararse frente a reyes, príncipes, gobiernos. Tendrán autoridad sobre demonios y principados. Pero no pueden hacer nada por Mí, a menos que estén llenos del Espíritu Santo. "

BROADWAY EN HORA PUNTA

Mientras caminaba por Broadway durante la hora punta observaba las caras de las multitudes que pasaban, un pensamiento golpeó mi alma como un trueno: “Casi todas las personas que van pasando se irán al infierno”

Yo me doy cuenta que esto quizás suena duro o presuntuoso. Usted podría pensar: “Seguramente alguno de esos transeúntes conoce al Señor. Ciertamente muchos entre la gran multitud han visto o experimentado algún tipo de religión”

Con cada cuadra que caminaba, un pensamiento me impactaba una y otra vez: “Ellos están perdidos. ¡Ellos van a pasar la eternidad sin Jesús!” Finalmente, traté de consolarme con el pensamiento: “Pero nuestra iglesia ha visto miles de personas convertidas. La Iglesia Times Square es una de las congregaciones más grandes en la ciudad de Nueva York”

Pero aun, algo me angustiaba en el alma. Tuve que reconocer ante el Señor: “Oh, Padre, ya no tengo la carga que tuve una vez. ¡No lloro como lo hice cuando vine por primera vez a la ciudad de Nueva York!”

En 1958, Gwen y yo vivíamos en Philipsburg, Pennsylvania, un pueblo de alrededor de 1500 personas. En aquellos días, yo me adentraba en el bosque cerca de nuestro hogar y lloraba por horas por las almas de Nueva York. Yo tenía un Chevrolet verde pequeño, y cada semana mientras conducía a la ciudad para ministrar, lloraba durante todo el trayecto de 3 horas de viaje.

Hoy en día, predico en uno de los teatros más hermosos en el mundo, el histórico Teatro Mark Hellinger. Sin embargo, me pregunto cuántos en nuestra congregación, y cuántos de los que leen esto, se sienten de la manera que yo me sentía caminando por Broadway. Tuve que parar y preguntarme: “¿Cuánto tiempo ha pasado desde que lloraste por los perdidos? ¿Todavía tienes la carga del Señor para alcanzarlos con el evangelio?”

¿Es usted capaz de trabajar al lado de sus colegas, saludar a sus vecinos, conversar con los miembros de su familia que aún no son salvos y nunca preocuparse por sus almas? ¿Ocupa su mente simplemente con sobrevivir, y proveer para su familia? ¿Ya no siente mas esa carga de testificar, alcanzar al mundo perdido y agonizante?

“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Salmos 126:5-6)

lunes, 15 de octubre de 2012

EL PACTO ETERNO by Gary Wilkerson

“Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.” (Hebreos 8:6)

“He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra Egipto…” (Vea Hebreos 8:8-9)

Dios tomó a Su pueblo de la mano y los sacó de la cautividad, de la esclavitud, de la miseria. Los guió milagrosamente abriendo el Mar Rojo, en el desierto y después en la Tierra Prometida. Ese es un buen pacto, pero Hebreos dice que el nuevo pacto es mucho mejor y aun más excelente.

La segunda parte de Hebreos 8:9 nos dice. “Porque ellos no permanecieron en mi pacto”. Esa es la razón por la cual se necesitaba un nuevo pacto.

“Por lo cual, éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mi por pueblo; y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades” (Hebreos (8:10-12)

Dios dice que el nuevo pacto va a ser mejor, aun más excelente que el antiguo, no como el que Él hizo con los hijos de Israel en Egipto. Él va a hacer algo diferente esta vez; no es solamente un pacto. Es un nuevo poder que Él nos da. El nuevo poder que nos habilita para que podamos ser tan fieles como lo es Él en guardar Su pacto, porque ahora Él vive en nosotros. Esa es la diferencia en este nuevo pacto, el pacto eterno!

viernes, 12 de octubre de 2012

SU PROMESA ES TODO LO QUE NECESITO

Dios sella todas sus promesas con un juramento y tenemos el derecho "legal" de mantenernos sobre ellas. Dios no puede retractarse de ninguna de sus promesas, de lo contrario no sería Dios. Así que podemos sostener cada promesa y decir: "Señor, voy a estar de pie en lo que has dicho".

Usted puede decir: "Espera un minuto. ¿Quiere decir que no debemos estar en comunión con el Señor?" No me refiero a eso. Pero el hecho es que nuestra comunión con Dios no se limita a la adoración, la alabanza o la oración. Estamos en comunión con Él activamente cuando descansamos en la Palabra escrita, la Palabra revelada y nuestra comunión con Él también incluye confiar en Él.

El Espíritu Santo nos "habla" sobre todo porque nos lleva a pasajes bíblicos pertinentes que nos muestran la mente de Dios sobre cualquier asunto y nos dice cuáles son los pasos a seguir. ¿Por qué habría de hablar con una voz interior cuando no hemos "escuchado" su voz revelada en la voz escrita?

Dios no tiene que decirnos todo o revelarnos todos sus planes para nosotros. De hecho, podemos tener intimidad con Dios simplemente por renunciar a nuestros esfuerzos por averiguar su voz. Este tipo de intimidad dice: "Señor, aunque nunca he oído una sola palabra tuya, aun así, me das todo lo que necesito. Sé que me amas. Tu Palabra ha venido a mí y voy a descansar en ello."

David es un ejemplo de este tipo de confianza. Cuando este hombre de Dios yacía en su lecho de muerte, dijo: "En verdad, ¿no es así mi casa para con Dios?..." (2 Samuel 23:5). En otras palabras: "No he visto aún el cumplimiento de todas las palabras que el Señor me ha dado, sin embargo, se me ha dado la promesa de que mi casa no caerá."

David no tuvo ningún profeta cerca, diciéndole estas cosas. No tuvo un sueño, ninguna visión, ninguna voz interior que le hablaba. En cambio, cuando se enfrentó a la eternidad, él dijo: "Dios me dio una promesa del pacto en Su Palabra. Y voy a ir de pie en la eternidad con esa promesa."

David continuó en el mismo versículo: "Porque esto es toda mi salvación y todo mi deseo." Él estaba diciendo, en esencia: "Puedo enfrentar la muerte ahora porque Su promesa es todo lo que necesito."

Nosotros podemos fallar en nuestro discernimiento, y puede fallar nuestro oído, y nuestras decisiones, pero podemos regocijarnos en nuestro Dios, que es nuestra fuerza. ¡Simplemente debemos rendirnos, quedarnos quietos y ver la salvación!

jueves, 11 de octubre de 2012

QUEDARSE QUIETO ES UN ACTO DE FE

Quedarse quieto no significa ser pasivo o descansar en el destino. El destino dice: "Lo que será, será". Pero la fe cambia todo. Quedarse quieto es un acto de fe, un descanso activo en las promesas de Dios, el cese de todas las preguntas, dudas y esfuerzos inútiles.

Desde que he estado en el ministerio, un área importante de lucha para mí ha sido conocer la voz de Dios. Creo que esta lucha es común entre los cristianos. Nos preguntamos: "¿Cómo puedo saber si la voz que escucho es de Dios o es mi carne?"

Cada vez que me enfrento a una necesidad crítica que requiere una respuesta, me dirijo al Señor en oración y clamo: "Padre, tu Palabra dice que tu hablas con tu pueblo. ¡Por favor, Dios, habla conmigo. Dame tu dirección!" Y luego citao promesas bíblicas:
  • "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen" (Juan 10:27). 
  • "Tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él" (Isaías 30:21). 
  • "[Mi] palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón" (Deuteronomio 30:14). 
En efecto, una voz quieta, pequeña a menudo viene a nosotros y Dios comienza a hablar, de pronto tenemos una gran sensación de paz y calma. La voz es reconfortante, relajante, y dejamos nuestro lugar de oración con esa sensación maravillosa. Pero a veces la palabra que escuchamos en oración no ocurre y nos damos cuenta de que hemos escuchado otra voz, no de Cristo. En tal caso, o bien era la voz de nuestros propios deseos y ambiciones o la voz de nuestra carne.

Pablo dice: "Hay, y pueden haber muchos tipos de voces en el mundo, y ninguna de ellas carece de significado" (1 Corintios 14:10). Hay muchas voces, incluyendo la voz de la carne, la voz de la voluntad, la voz de la ambición y todas gritan por nuestra atención.
No importa lo mucho que oremos o qué tan cerca estamos del Señor, todos somos falibles y cometemos errores. Nuestra carne todavía tiene una voz y, a veces, se pondrá en el camino.

Déjenme decirles cómo Dios me llevó a través de esta prueba de fe. Estoy convencido de que Dios predispone y establece todas mis circunstancias. Él ha prometido, por su pacto, que me guiará con su Espíritu y me guardará de caer. Así que ahora oro con fe, creyendo su palabra para mí, me quedo quieto y espero a que Él actúe.

miércoles, 10 de octubre de 2012

¡FIJARÉ MIS OJOS EN TI!

Después que Samuel ungió a Saúl como rey, lo acompañó hasta el borde de la ciudad y dijo: «espera un poco, que tengo que comunicarte lo que Dios me ha dicho» (1 Samuel 9:27). ¡Imagínese! Mandar al rey de Israel a detenerse en lugar de actuar.

Samuel le decía: "Saúl, acabo de ungirte y ya tu mente está corriendo. Estás pensando: « ¿Qué está haciendo Dios? ¿Cómo puedo conocer su voz, su voluntad? » Deja de esforzarte, Saúl, ¿Quieres saber de Dios? Entonces quédate quieto y escucha, yo te daré la palabra de Dios."

Esto ilustra perfectamente el principio que quiero enfatizar aquí: La palabra del Señor -la voz de la dirección y la liberación - se da a los que están todavía delante de Dios.

Judá fue invadido por una coalición de ejércitos poderosos y la Escritura dice que el rey Josafat "temía, y se puso a buscar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá" (2 Crónicas 20:3).

La gente comenzó a orar: ¡En tus manos están la fuerza y el poder: nadie puede oponerte resistencia! … En nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros: no sabemos qué hacer: pero nuestros ojos están en ti". (Versículos 6, 12).

Una vez más, vemos que no hay nada malo en tener miedo. Dios es paciente para con nosotros, y no tiene el miedo en nuestra contra. De hecho, debemos orar la misma oración que Josafat oró: "Señor, estoy asustado El enemigo viene como una inundación, y yo no se qué hacer, pero sé que tu tienes todo el poder y la fuerza, por lo que no haré nada, Señor, excepto orar, fijaré mis ojos en ti."

El Espíritu ordenó: "No temas ni desmayes... porque la batalla no es vuestra, sino de Dios.... No tendréis necesidad de luchar en esta batalla: paraos, vosotros estad firmes, y ved la salvación del Señor con vosotros."(Versículos 15-17).

La expresión “paraos” significa "toma tu posición. No dudes en este asunto". En otras palabras: "Toma una posición de fe. Estad convencidos de que esta es una batalla del Señor para luchar, no es tuya."

martes, 9 de octubre de 2012

QUÉDESE QUIETO Y ESPERE

Dios habla a su pueblo por la voz de su Espíritu: " Entonces oirán ustedes decir a sus espaldas estas palabras: «Éste es el camino; vayan por él. No se desvíen a la derecha ni a la izquierda.»" (Isaías 30:21).

La voz de su Espíritu viene a nosotros principalmente a través de las Escrituras. El puede mostrarnos un pasaje bíblico que será la clave para nuestra liberación. Pero antes de que podamos escuchar su voz de dirección, Dios requiere algo de nosotros: Debemos quedarnos quietos y esperar a que Él actúe.

Esta palabra no es una sugerencia sino un mandamiento. Es el secreto de nuestra victoria total y liberación. En efecto, el Señor mandó a su pueblo a detenerse en varias ocasiones.

En Josué 3 leemos de otro cruce que Israel tenía que hacer, en el río Jordán. Dios instruyó a la gente: "Cuando lleguen a la orilla del Jordán, deténganse." (Josué 3:8). Entonces el Señor añadió: "Tan pronto como las plantas de los pies de los sacerdotes... se asienten en las aguas del Jordán... las aguas del Jordán dejaran de correr... y se detendrán formando un muro" (versículo 13).

Dios estaba diciendo: "Al llegar al agua, planta tus pies en ella y te quédate ahí parado. ¡Quédate quieto, descansa. Sólo espera a que actúe y voy a dividir las aguas para ti!"

La palabra hebrea para estar quieto en este pasaje significa "detener toda actividad, cesar toda lucha." Sin embargo, ¿cuántos israelitas obedecieron cuando llegaron al Jordán? Mientras estaban en pie, con los pies en el agua, muchos deben haber pensado: "¿Cómo sabemos que esto va a funcionar?"

Algunos podrían haber tenido la tentación de construir una especie de puente de pontones y tratar de atravesar el rio por su propio ingenio. Pero eso habría sido en vano.

Dios actuó en esa ocasión, separó las aguas. El acto de obediencia de Israel estuvo acompañado por la fe y ¡Dios respondió a su fe!

lunes, 8 de octubre de 2012

COMUNIDAD DEL EVANGELIO by Gary Wilkerson

El Espíritu Santo nos ha llamado a ser una "comunidad del evangelio". Muchas iglesias están tratando de tener comunidad, pero no tienen una auténtica comunidad bíblica porque el evangelio no está funcionando dentro de ellas; realmente no saben cómo amarse unos a otros porque están tratando de tener comunidad sin la Palabra de Dios.

En Lucas 8, leemos: "La madre y los hermanos de Jesús fueron a donde él estaba, pero no podían acercarse a él por causa de la multitud. Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están allí afuera, y quieren verte.» Pero él respondió: «Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica.»"(Lucas 8:19 -21).

En ninguna parte de la Escritura se lee específicamente del evangelio de la comunión, o de pequeños grupos, o de la consejería, o de la adoración. Por lo tanto, usted puede preguntar, ¿qué es? Yo creo que Jesús nos estaba dando la definición de una comunidad del evangelio aquí en Lucas.

Jesús estaba diciendo: "Mi comunidad no es la multitud que me rodea ni tan sólo mi madre y hermanos. Mi verdadera comunidad del evangelio, mis hermanos y hermanas, son los que escuchan, que conocen e invierten sus vidas en la Palabra de Dios. Los miembros de mi comunidad oyen la Palabra y la hacen."

La verdadera comunidad del evangelio es del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Significa hacer la Palabra de Dios juntos, significa escuchar la Palabra de Dios, amarse unos a otros y ayudar a los demás cuando no están viviendo de acuerdo a la Palabra. Es un grupo de personas que construyen sus vidas alrededor de oír la Palabra de Dios, comprendiendo lo que la palabra está hablando y sabiendo que el Espíritu Santo es quien empodera esta Palabra escrita.

Jesús es siempre el centro, el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Él es todo en nuestra comunidad del evangelio y siempre debe ocupar el lugar preminente a medida que crecemos juntos en Él.

viernes, 5 de octubre de 2012

YO TE ESFUERZO

Quiero hablar de la esclavitud del pecado, es decir, su batalla con la carne. Bajo el nuevo pacto, Dios permitirá situaciones que le muestren cómo usted es totalmente dependiente de Él para liberarle por la fe.

Dios nunca lo meterá en tentación sino que le permitirá llegar hasta el final de sus posibilidades. Si tiene un pecado que le asedia, Satanás vendrá contra usted continuamente con sus mentiras: "¡Eres demasiado débil nunca lo vas a lograr!".

Se oye el ruido de las cadenas con que Satanás trata de atarle a su hábito una vez más y usted se pregunta: "Señor, ¿cómo voy a levantarme de esto? ¡He caído tan bajo!"

¿Qué puede hacer? Usted sabe que no puede correr más rápido que el enemigo y no es rival para él en una pelea, por lo que se acobarda ante él, temblando de miedo.

Usted puede decirse a sí mismo: "Voy a volver a mis viejas costumbres. Por lo menos voy a estar a salvo de toda esta guerra espiritual ¡Esto es demasiado para mí!" Pero usted sabe que no puede volver a su viejo amo. Si se vuelves atrás ahora y deserta de Cristo, le costará la vida.

Muchos cristianos se quedan atrapados en el ciclo infernal de pecar y confesar, pecar y confesar. Corren a los amigos, consejeros, cualquiera que les escuche como lloran y oran. Tales creyentes hacen todo menos quedarse quietos y confiar en el Señor para traer su liberación.

El Antiguo Testamento nos da ejemplo tras ejemplo de cómo no tenemos poder en nuestra carne para librar batallas espirituales. Nuestro viejo hombre es completamente débil e impotente, pero tenemos un nuevo hombre dentro de nosotros. Este hombre nuevo entiende que no hay forma salida humana, que Dios tiene que hacer todo el combate. Nos resistimos al diablo no en nuestras fuerzas, sino por el poder del Espíritu Santo, que se revela en nosotros por la fe.

"No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo" (Isaías 41:10).

jueves, 4 de octubre de 2012

EL SEÑOR PELEARÁ POR VOSOTROS

Como los egipcios rápidamente se acercaron a los hijos de Israel, no había lugar para que ellos escaparan. Las montañas de ambos lados estaban desnudas, sin árboles o cuevas para esconderse. Y el mar los encerraba en el otro lado ¡Era una situación imposible! La Escritura dice que en este momento: “Mientras el faraón se acercaba, los israelitas levantaron la vista y se llenaron de pánico al ver que los egipcios los alcanzaban. Entonces clamaron al Señor” (Éxodo 14:10).

Póngase usted mismo en esa situación. Su familia reunida a su alrededor: niños, abuelos todos sus parientes. De repente se oye el ruido de los carruajes, el ruido de sables, y el grito de guerra de un feroz y asesino ejército sediento de sangre. ¿No le daría miedo?

La verdad es que Dios es paciente con nosotros cuando el rubor terrible del miedo humano nos supera en una crisis repentina. Nuestro Señor no es un duro capataz, Él sabía que iba a ser una experiencia aterradora para Israel. De hecho, él habría estado satisfecho con una oración como: "Señor, ¡tenemos miedo! Sin embargo, sabemos que siempre lo has sido fiel para liberarnos. Cuando estuvimos en Egipto, Tú nos libraste del ángel de la muerte y de todas las plagas. Sabemos que tienes el poder para librarnos de esta crisis también. Padre, ¡encomendamos nuestras vidas en tus manos!"

Pero, ¿era ese el grito de Israel? ¡No! La Escritura dice, "Ellos dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? ... Habría sido mejor servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto "(versículos 11-12).

Estaban siendo sarcásticos, casi hasta el punto de blasfemia ¡Esto ciertamente no era el grito de la fe!

¿Esta enfrentado su propia crisis en este momento? Usted puede preguntar, "¿Qué se supone que tengo que hacer en una crisis como esta? ¿Qué sucede cuando estoy abrumado por el miedo porque todo se viene abajo a mi alrededor?"

Así es cómo Dios respondió a Israel cuando se enfrentaban a la crisis: "no temáis; estad firmes, y ved la salvación del Señor... El Señor peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos" (versículos 13-14). El Señor les dice: "La primera cuestión que debemos tratar es ¡el miedo! Voy a luchar por ti y voy a salvarte y liberarte. ¡Deja que esa promesa sea tu fuerza y eche fuera todo tu miedo!"

miércoles, 3 de octubre de 2012

LA CRISIS DEL MAR ROJO

El Antiguo Testamento enumera muchos tiempos de prueba del pueblo de Dios. Tal vez el mayor ejemplo fue la crisis en el Mar Rojo. Esta crisis fue arreglada completamente por Dios y creada por las órdenes que dio al pueblo de Israel. La Escritura dice que fue Dios quien endureció el corazón del Faraón, causó que los egipcios persiguieran a Israel, y permitió que el ejército egipcio los alcanzara junto al mar.

Dios le dijo al pueblo que acampara entre Migdol y Pi-hahirot, un lugar situado entre dos puertos de montaña, con el mar al borde de un tercer lado (véase Éxodo 14). La única vía posible de escape era ir de nuevo al desierto y fue bloqueada por el ejército de Faraón que se acercaba. Los israelitas estaban horrorizados por su situación, pero ¡su Dios los había llevado allí!

Permítanme señalar algo: Dios podría haber golpeado las ruedas de los carros de los egipcios en cualquier momento, dejándolos varados y matándolos de hambre en el desierto. Pero, en cambio, esperó hasta que estuvieron entre las paredes del mar dividido.

Dios podría haber enviado la nube sobrenatural sobre el campamento de los egipcios para confundirlos. Los soldados habrían corrido entre la niebla confundidos durante días. Pero, en cambio, eligió enviar la nube detrás de los israelitas como protección.

O Dios pudo haber enviado un solo ángel para matar a todo el ejército egipcio en un abrir y cerrar de ojos. De hecho, Él podría haber elegido destruirlos en cualquier momento. Pero el Señor no hizo ninguna de esas cosas. En cambio, Él apretó a Israel en esta situación difícil y alarmante, una crisis de la que era imposible escapar por medios humanos.

Creo que el Señor tenía dos objetivos al permitir esta situación imposible para su pueblo:
Estaba decidido a aniquilar a los enemigos de Israel, nunca más tendrían que mirar por encima del hombro con miedo. Dios estaba diciendo en esencia: "Voy a esparcir cuerpos de tus enemigos a lo largo de la costa para que pueda ver cada uno de ellos muerto. ¡Entonces sabrás que tengo todo el poder!"
Dios quería dar una oportunidad a su pueblo para poner sus vidas en Sus manos, estar quietos y confiar en Él para darles dirección.

¿Cómo sabemos que Dios ha colocado esta situación terrible para poner a prueba a su pueblo? Su propia Palabra lo dice: "Debes recordar todo el camino por el que Jehová tu Dios te ha traído estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, y para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar sus mandamientos, o no". (Deuteronomio 8:2).

martes, 2 de octubre de 2012

¡QUÉDATE QUIETO!

Las tres palabras que más se escucha entre los cristianos en tiempos de crisis son: "Señor, ¡haz algo!" Va en contra de nuestra naturaleza estar quieto y no hacer nada cuando enfrentamos pruebas desconcertantes. De hecho, esperar pacientemente a que Dios actúe es probablemente la cosa más difícil de la vida cristiana. Incluso los creyentes consagrados entran en pánico cuando el Señor no se mueve de acuerdo a sus tiempos.

Constantemente damos fechas límite a de Dios y le ponemos plazos. Gritamos: "Señor, ¿cuándo vas a hacer algo al respecto? ¡Si no actúas ahora, será demasiado tarde!" Pero Dios nunca esta demasiado tarde. Él actúa siempre de acuerdo a su horario, no el nuestro.

Nuestro Dios está siempre en buscando en la tierra aquellos que confían en Él en toda situación desesperada, de crisis y prueba. En efecto, Él a menudo nos lleva a situaciones que son críticas y difíciles con el fin de ponernos a prueba. Él quiere ver si estamos dispuestos a quedarnos quietos y esperar a que traiga liberación sobrenatural.

La Biblia dice muy claramente: "Los pasos del hombre son ordenados por el Señor, y él aprueba su camino" (Salmo 37:23). La palabra hebrea para “ordenados” significa: "prestablecido, preparado de antemano paso a paso, fijo, ordenado por Dios."

Esto significa que es Dios, no el diablo, quien nos lleva a lugares difíciles. Podemos clamar: "Señor, ¿por qué permites que mi crisis continúe?" Pero la verdad es que no sólo permitirá nuestra prueba sino que lo hace deliberadamente con un propósito. Y eso es difícil de aceptar para nosotros.

Dios permite estas cosas difíciles en nuestras vidas con el fin de producir fe en nosotros. Él nos está conformado en ejemplos piadosos de la fe, para ser su testimonio a los no creyentes en esta era de impiedad.

Creo firmemente que cada paso que doy es ordenado por nuestro Padre Celestial y Él nunca me llevaría al borde de una situación difícil sólo para abandonarme. Él no diría: "Bueno, David, te he dirigido hasta este punto. Ahora estás por tu cuenta."
¡No! Dios es absolutamente fiel con Sus hijos, en cada crisis. Él siempre nos está preguntando: "¿Serás uno de los que he estado buscando, alguien que no cunda en pánico, que no me acuse de traicionar, abandonar y hacer daño a mis hijos? ¿Vas a quedarte quieto en tu crisis y confiar en mí para ver lo que va a ocurrir?"

lunes, 1 de octubre de 2012

LA PARTE MÁS DIFÍCIL DE LA FE by Gary Wilkerson

Cuando yo era niño, mi padre me enseñó una de las mejores lecciones de fe que he aprendido. "Hijo, la parte más difícil de la fe es, siempre, la última media hora. Cuando sientes deseos de rendirte, cuando piensas que estas fuera del camino, cuando no oyes nada de parte de Dios… solo espera; pues la última media hora es la parte más difícil de la fe”.

¿Alguna vez ha conducido en un largo viaje? Pasan cientos de kilómetros y el viaje va muy bien. Finalmente aparece un cartel que dice que su destino está a sólo 30 kilómetros por la carretera. Los últimos 30 kilómetros pueden parecer casi tan largos como las 500 millas que acaba de recorrer. La última media hora de un viaje es a veces la más difícil porque está casi allí y tiene que aguantar un poco más.

"Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa» (Hebreos 10:36, NVI).

Sé que algunos de ustedes sienten desmayar pero quiero animarlos a aguantar un poco más. Usted siente que su sueño nunca se hará realidad pero Dios le está diciendo: "Aguanta, hijo. Espera, iglesia. Espera unos minutos más. Espera un par de semanas más ¡porque tu victoria está a la vuelta de la esquina!"

No puedo decirle cuántas personas he conocido que tenían una palabra de Dios, pero como la respuesta tardó en llegar ellas abandonaron la esperanza y ahora están viviendo una vida de mediocridad. Si hubieran esperado apenas un poco más, todas las cosas que Dios había dicho se habrían hecho realidad. Pero ellos se han retraído de la fe; retirado su valor y han dejado su visión y propósito. Ellos están viviendo una vida de silenciosa desesperación porque ya no confían en Dios ni creen en El para lograr grandes cosas. Se están moviendo en su propia fuerza sin el poder de Dios.

No pierda la esperanza. ¡Dios está guardando lo mejor para el final!