jueves, 31 de mayo de 2012

JESUS NOS RESCATO

Por el pecado de Adán, todos fuimos hechos pecadores y por el sacrificio de Jesús fuimos hechos justos. Jesús nos rescató, pagó el precio para que el diablo no pudiera reclamar a aquéllos que se arrepienten y confían en Cristo y en Su obra terminada.

Desde el principio, Dios sabía que el hombre no podía cumplir Su divina ley. Él instituyó la ley para darle orden a la raza humana y que esta no se destruyera a sí misma. La ley fue creada para nuestra propia protección. Fue hecha para hacernos dar cuenta que en nuestra propia fortaleza y justicia, no podemos pararnos frente al Dios santo. La ley fue un espejo que Dios nos puso enfrente para decirnos, “Déjame mostrarte lo que yo espero de tí, lo que mi justicia requiere. Aquí esta Mi ley y aquí es donde tú has fallado, donde vives en pecado. Tú has fallado en este punto.... en este punto.... en este punto. ¡Nadie es suficientemente justo para cumplir Mi ley!

Los fariseos trataron de cumplir la ley. Ellos velaron sobre más de 600 regulaciones, desde lavarse las manos hasta rehusarse a tocar a un gentil. Ellos intentaron cumplir toda la ley creyendo que un día se pararían delante de Dios y dirían, “Yo guardé todas tus leyes. Yo hice esto y esto. Ahora tienes la obligación de salvarme.”

Sin embargo, nadie puede esperar que sus grandes obras ameriten justificación. La Palabra de Dios sostiene que “¡Si tú has fallado solamente una parte de la ley, tú la has fallado toda!” Si usted espera que Dios acepte su buen comportamiento, ¡olvídelo! Usted nunca será capaz de cumplir la ley completa.

Debido a que nosotros no pudimos cumplir con las demandas de justicia establecidas en la ley de Dios, Jesús vino a la tierra y de manera perfecta la cumplió. Él nunca falló y todo lo hizo motivado por amor. “No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir...” (Mateo 5:17).

Cuando Jesús ascendió con el Padre, Su obediencia perfecta satisfizo todas las demandas de la ley, y Su sangre fue presentada para pagar el precio de nuestro pecado. Aquí se paró un Hombre ante la presencia de Dios cuya justicia fue perfecta y por tanto, aceptable ante el Padre.

miércoles, 30 de mayo de 2012

NUESTRA HERENCIA

Cuando Elías subió al cielo, él le dejó su manto a Eliseo. (2 Reyes 2:13). De la misma manera, cuando Jesús ascendió al Padre, Él nos dejó su propio manto - Su justicia perfecta. Él lo puso sobre nosotros, de la misma manera que Elías lo hizo con Eliseo. La acción del profeta fue un tipo, una sombra de lo que acontecería cuando Jesús se reuniera con el Padre. Incluso, ¡nosotros somos herederos de un maravilloso manto de justicia que nos cubre por completo, haciéndonos aceptos ante la santa presencia de Dios!

Este manto es nuestra herencia y Dios espera que la valoremos. Él anhela que la busquemos con el objetivo de ser herederos de Su legado. Usted puede recordar lo que le sucedió al rey Acab cuando se enfrentó con Nabot pues codiciaba su viñedo. Para Nabot su viñedo era muy valioso, de ahí que rechazó la oferta de Acab para comprarla al decirle, “¡Líbreme Jehová de darte yo la heredad de mis padres! (1 Reyes 21:3). Él le estaba diciendo “¡Dios no permita que nadie toque mi heredad. Es mía!”

Yo creo que la cosa más importante que usted puede buscar en Dios es comprender que esta herencia es suya y que está esperando ser reclamada. El conocimiento de la justicia perfecta de Jesús lo pondrá a usted en una roca inamovible. Este terminará con todas sus batallas innecesarias y lo colocará en la presencia de Dios como un individuo justificado y acepto.

Si Dios le ha provisto una heredad que le permite pararse delante de Él con justicia perfecta a través de Jesucristo, entonces usted debiera anhelarla. Esta necesitaría ser una herencia que nadie puede quitarle. Ninguna mentira del diablo podría quitarla de su espíritu, ningún hombre podría robársela, ninguna emoción podría diluirla.

Debido a que Dios la proclamó, ¡usted debe sostenerla! Usted necesita buscarla, perseguirla, permitir que su alma no descanse hasta tenerla entre sus manos, “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33).

martes, 29 de mayo de 2012

JUSTICIA PERFECTA

Dios solamente acepta una clase de justicia — la justicia perfecta. ¡Nada más permanecerá ante Su presencia en el Día del Juicio! A menos que nuestra justicia sea absolutamente perfecta Él no podrá salvarnos, justificarnos o aceptarnos. La justicia perfecta de Jesucristo nuestro Señor solamente puede obtenerse a través de la fe.

El autor de Hebreos nos introduce a la verdad referente a que esta justicia es la herencia de todo verdadero creyente. Es algo que Jesús nos ha dejado, algo que nos pertenece, que es nuestro legado: “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvaría; y por esa fe condenó al mundo y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.” (Hebreos 11:7).

Noé llegó a ser un heredero no por construir un arca, sino porque él creyó y predicó. Él comprendió este conocimiento revelado por Dios acerca de la justicia perfecta - una justicia que se obtiene por fe - y así, ¡él se convirtió en heredero de la misma!

Amado, a usted y a mí nos fue dada una gran herencia cuando Cristo partió de la tierra. Él nos dejó el título de su perfecta justicia. Por supuesto, Jesús vivió en absoluta pobreza mientras estuvo en la tierra; Él no poseyó ninguna porción de tierra, ni tuvo dinero. Pero Él nos dejó riquezas más valiosas que una mina de diamantes de Sudáfrica; más valiosas que las regiones petroleras del Medio Oriente; más valiosas que el oro y la plata localizadas en las montañas de América. Jesús nos dió una heredad que nos hace más ricos que cualquier persona en la faz de esta tierra. Es la herencia de una justicia perfecta que nos permite pararnos frente a Dios sin condenación.

Una vez que usted comprende esta herencia, usted puede ponerse de pie en contra de cualquier demonio del infierno. ¡Satanás no será capaz de acusarle ante el Padre, ante los hermanos, ante su propia conciencia, porque usted es heredero de la perfecta justicia de Jesucristo!

lunes, 28 de mayo de 2012

LOS 300 DE GEDEON by Gary Wilkerson

“Llegó Gedeón al Jordán y lo pasaron él y los trescientos hombres que traía consigo, cansados, pero todavía persiguiendo a los de Madián.” (Jueces 8:4, RV1995).

Jueces 7:1 nos dice que Gedeón y sus 32,000 hombres estaban a punto de iniciar la guerra en contra de los madianitas, quienes contaban con más de 100,000 soldados. Esta no sería una batalla muy pareja.

Dios le dijo a Gedeón y a sus hombres, “Ahora, pues, haz pregonar esto a oídos del pueblo: Quien tema y se estremezca, que madrugue y regrese a su casa desde el monte de Galaad.”(ver Jueces 7:3).

Observemos que 22,000 hombres abandonaron la tropa y solamente quedaron 10,000. Y Dios le dijo a Gedeón, “Aún son demasiados; llévalos a beber agua y allí los pondré a prueba. Del que yo te diga: “Vaya este contigo”, irá contigo; pero de cualquiera que yo te diga: “Que éste no vaya contigo”, el tal no irá. (Jueces 7:4, RV1995)

Por lo tanto, ¡ahora solamente serían 300 contra 100,000!

Entrada la noche y con únicamente 300 soldados, Gedeón ingresó al campamentos de los madianitas y escuchó a dos soldados madianitas hablar. Un soldado le decía al otro, “—He tenido un sueño: Veía un pan de cebada que rodaba hasta el campamento de Madián. Llegó a la tienda y la golpeó de tal manera que cayó; la trastornó de arriba abajo y la tienda cayó. Su compañero respondió: —Esto no representa otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joás, varón de Israel. Dios ha entregado en sus manos a los madianitas con todo el campamento.” (7:13-14).

¡Aquéllo que Gedeón escuchó alentó su alma y él empezó a creer que podía ganar la batalla! ¿Cuál fue su reacción?

“Cuando Gedeón oyó el relato del sueño y su interpretación, adoró. (7:15). ¡Gedeón empezó a alabar! El propósito de Dios al llevarnos a un lugar de victoria en medio de nuestro abatimiento, en medio de nuestro dolor, es provocar en nosotros el exaltar y adorar a Jesucristo.

Dios no quiere solamente obtener la victoria en su vida al auxiliarle con sus finanzas, al ayudarle con su matrimonio. Por supuesto que Él lo ayudará con todas estas cosas, pero lo que Dios realmente anhela es que su pueblo lo adore a Él.

viernes, 25 de mayo de 2012

CONOCIENDO LOS MOMENTOS DE REFRIGERIO

Yo creo que en esta ocasión le estoy hablando a un grupo de gente santa que ama a Jesús con todo su corazón y quienes se encuentran bajo una profunda desesperación.

¿Cuál es el camino a la victoria?

1. Navegue en la Palabra de Dios. Agárrese de su promesa especial, llévesela al lugar secreto de oración, y clámesela al Señor. Yo le presento mis promesas favoritas al Señor en todo tiempo cuando clamo a Él:

  • “¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:9-11). 

Pídale al Señor cosas buenas pues Él está esperando dárselas a usted. Pídale que lo libere, que tome toda su vergüenza, que remueva toda mancha de pecado. Él anhela hacer esto por usted.
  • “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.” (Efesios 3:20-21). 
Todos los días tome esta promesa de Dios, y dígale, “Padre, tú has dicho que harás más allá de todo lo que yo te pida, por lo mismo hoy te pido que contestes mi oración.” ¡Dios se complace al ver una fe abundante!

2. Confíe en el Espíritu Santo. El Padre ha enviado Su Espíritu para que habite en su corazón pero usted deberá reconocer que Él está en usted para contestarle. Dios no tiene que enviar a un ángel para que le hable a usted; Él ya ha puesto sus recursos dentro de usted -al mismo Espíritu Santo.

Dígale a Él , “Espíritu Santo, tú conoces la salida de este desastre. Yo no. Esto se encuentra más allá de mí. Por lo tanto, yo renuncio en este momento y te doy la dirección de mi vida. Sé que lo que estoy pasando no es algo extraño a otros creyentes y voy a agarrarme del Señor, de sus preciosas promesas. ¡Voy a confiar en que tú harás el resto pues conoces la mente de Dios!"

Amigo, si usted hace esta simple confesión, usted experimentará tiempos de refrigerio de parte del Señor. Aún cuanto usted esté listo para darse por vencido, Él permanece fiel para librarlo.

jueves, 24 de mayo de 2012

ANGUSTIADO EN GRAN MEDIDA

Posiblemente usted al igual que Pablo se encuentra angustiado en gran medida. Usted tal vez está siendo probado más allá de su capacidad de resistencia. Su fortaleza está por agotarse y está a punto de darse por vencido. Usted quiere huir, pero no hay ningún lugar a donde ir. Ahora usted dice junto con Pablo, “¡Esto es más de lo que puedo soportar!”

Entonces, ¿cuál es el camino a la victoria? Todo lo que yo puedo decirle es cómo Dios continúa sacándome hacia adelante. Aquí se encuentran dos verdades importantes que Él me ha dado:

1. No piense que usted está experimentado alguna extraña y única batalla. Por el contrario, usted está con compañía. Recuerde a Job, Jeremías, Elías, David, Pablo, incluso yo. Lo que usted está viviendo es común a otros creyentes durante siglos. “Amados, no os sorprendáis del fuego de la prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciera. Al contrario, gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.” (1 Pedro 4:12-13).

2. Cuando usted piense que no puede seguir por otra hora más - cuando todo parezca sin esperanza - clame a Dios con todo su ser, “¡Señor, ayúdame!” Considere el consejo del salmista en los siguientes versículos:
  • “En cuanto a mí, a Dios clamaré, y Jehová me salvará. En la tarde, al amanecer y al mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz. Él redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, aunque muchos estén contra mí.” (Salmo 55:16-18). 
  • “Te amo, Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio...En mi angustia invoqué a Jehová y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su Templo y mi clamor llegó hasta sus oídos.” (18:1-2, 6). 
  • “Jehová, Dios mío, a ti clamé y me sanaste. Jehová, hiciste subir mi alma del seol. Me diste vida, para que no descendiera a la sepultura. (30:2-3). 
He aquí un versículo clave: “Él librará al menesteroso que clame y al afligido que no tenga quien lo socorra.” (72:12). ¡Jesús ha enviado a su Espíritu Santo para que sea nuestra ayuda y Él no se hará el sordo a nuestro clamor!

miércoles, 23 de mayo de 2012

EDIFICANDO SOBRE LA ROCA

“A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca.” (Mateo 7:24).

Amado, usted no está edificando sobre la roca si necesita a un pastor que lo sacuda para que obedezca a Dios - si necesita una lista de lo que debe o no hacer. Usted no necesita un libro con reglas, usted necesita amar a Jesús apasionadamente. Usted necesita estar tan enamorado de Jesús que conoce lo que a Él le complace.

Entre más lo ame a Él, le será más fácil servirle y obedecerle. A usted no le importará más lo que el mundo piense de usted. Usted podrá contestar, “¡Yo he escuchado a mi Padre y estoy haciendo lo que complace su corazón!”

Cuando su corazón se encuentra extasiado por Jesús, tal obediencia fluye naturalmente. Usted no tendrá que presentarse continuamente ante el Señor diciendo, “¡Oh Dios, rompe el poder del diablo que hay sobre mí!” ¡Todas esas cadenas se empezarán a caer al mismo tiempo que usted empiece a conocer su corazón!

¿Está usted enamorado de Jesús? Si su respuesta es afirmativa, le tengo varias preguntas: ¿Cómo puede pasar una semana sin que le dedique tiempo a Su Palabra? ¿Cómo no puede anhelar estar a solas en oración con Él? ¿Cómo no tiene tiempo para entablar una conversación amorosa con su Padre, para alabarle, cantarle, y buscar lo que a Él le complace? Estos son cimientos de la obediencia.

Jesus nos dice, “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él.” (Juan 14:21). ¡Qué promesa tan increíble! - todo se basa en una obediencia por amor.

Lea los evangelios y llegue a conocer las palabras de Jesús presentadas en Mateo 5-7, empezando con el Sermón de Monte. Mientras aprenda sus Palabras, ¡ejecútelas! Los mandamientos de Dios no son dolorosos; no son una carga puesta sobre nosotros. Por el contrario, al obedecerlos se vuelve más fácil crecer en nuestro amor por Él.

¡Esto es lo que significa edificar sobre la roca! Entonces, cuando la tormenta llegue, usted se parará sin temor. Nada lo moverá porque usted ha estado caminando con una obediencia por amor y que complace al Padre.

martes, 22 de mayo de 2012

LA MURALLA FUE TERMINADA

Con frecuencia Satanás atacará su mente para frenar la gran obra de Dios. Él reunirá a enemigos para evitar su labor. Ellos vendrán al unísono en contra suya para rebajar al ministro y así frenar el ministerio.

Usted puede estar seguro de lo siguiente: Si usted se encuentra en una misión divina - si usted ha sido llamado a hacer la obra del Señor y está ocupado realizando su llamado confiando en Jesús - ninguno de esos complots prosperarán en contra suya.

Nehemías fue llamado por Dios para reconstruir las murallas de Jerusalén. La obra estaba progresando maravillosamente pues las murallas estaban creciendo sólidamente. De repente Satanás generó una revuelta que detendría dicha obra. Cuatro líderes prominentes se aliarían en contra de Nehemías: “Pero ellos habían pensado hacerme mal.” (Nehemías 6:2).

Cuatro veces estos líderes le tendieron una trampa. Ellos le llamaron a Nehemías: “Sal de la muralla. Nosotros queremos reunirnos contigo. ¡Nosotros insistimos en hablar contigo!” Pero las cuatro veces Nehemías contestó: “¡Yo no saldré de estas murallas! Yo tengo una obra qué realizar aquí pues Dios me la ha encomendado” (ver Nehemías 6:3).

Amado, usted no puede enredarse en discusiones con personas que solamente quieren pelear. Todo esto lleva a la distracción. Usted debe seguir adelante haciendo la obra del Señor.

La razón por la cual Satanás atenta contra su vida de oración, su consagración a Dios, su caminar con Él no se centra en querer derribarlo. Él también quiere arruinar el ministerio que Dios le ha dado a usted. ¡Él quere destruir todo aquello que le da a Dios la gloria!

Estos cuatro VIPs comenzaron a crear rumores en contra de Nehemías. Ellos clamaron, “¡Tú estás haciendo esto para ti mismo, no para Dios!” Uno de ellos, Tobías, envío cartas calumniosas a otros líderes en Israel. Toda calumnia, conspiración, trampa, fueron diseñadas para engendrar miedo en el corazón de Nehemías con la esperanza de desalentarlo y que este terminara huyendo. Nehemías resume esto en el versículo 13: “Pues fue sobornado para intimidarme, para que así yo pecara. Ellos aprovecharían esto para crearme mala fama y desprestigiarme.”

¡Pero ninguna de estas trampas pudieron frenar la obra de Dios! La Escritura dice: “La muralla se terminó... Cuando todos nuestros enemigos se enteraron de esto, las naciones vecinas se sintieron humilladas, pues reconocieron que ese trabajo se había hecho con la ayuda de nuestro Dios.” (versículos 15-16 NVI)

lunes, 21 de mayo de 2012

USTED PUEDE DEJAR ATRAS A LOS CARROS DE GUERRA by Gary Wilkerson

Jezreel era conocida como la ciudad de carros de guerra. Esta sobresalía en cuestiones de guerra por su gran flota de vehículos de hierro hechos para agilizar la movilización en tiempos de batalla. Los carros representan la fortaleza del hombre. Estos significan el poder para avanzar con gran agilidad y con la habilidad para alcanzar algo a través de un recurso poderoso y dominante.

Actualmente existe un “estilo de vida de carro de guerra” -uno de confort y facilidad en donde nuestras necesidades son satisfechas. Si queremos hacer algo, caminos hacia adelante y lo logramos.

Para un cristiano, el estilo de vida de carro de guerra puede ser muy atractivo. Acorde con los estándares del mundo referente al éxito, nosotros observamos que se necesitan impresionantes “carros de guerra.” Estos son medios, materiales de riqueza que otorgan a la gente facilidad, seguridad y confort en todo tiempo.

Sin embargo, el siervo de Dios no busca primordialmente estas cosas. En su lugar, este busca obedecer la voz del Maestro y conseguir lo que le aqueja a Su reino. El cristiano desde el inicio de su fe aprende que al buscar al Señor primero, “todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33).

Este mismo creyente algunas veces podrá encontrarse sin los recursos que necesita para hacer ciertas cosas por su familia. Él no ve su llamado o ministerio cumplirse. Por lo tanto, él es tentado a pensar, “ Los recursos están afuera y el mundo los está utilizando en gran manera, pero yo no cuento con ninguno de ellos. Yo los necesito para lograr la obra de Dios. ¿Cómo los puedo obtener?”

Elías sabía que esto iba más allá de buscar los recursos del mundo. Imagínese la escena donde él se presenta ante el Rey Acab. El rey se encuentra allí, en su impresionante carro de guerra observando al pequeño profeta. No obstante Elías le habló firmemente a Acab: “Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te lo impida.” (1 Reyes 18:44).

Posteriormente leemos, “Pero la mano de Jehová estaba sobre Elías, que se ciñó la cintura y corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel.” (1 Reyes 18:46). ¡El hombre de Dios dejó atrás por muchas millas al carro de batalla! ¿Cómo logró Elías esto? La frase, “se ciñó la cintura” significa esencialmente, “ceñir el lomo,” es decir, prepararse a sí mismo.

El apóstol Pablo nos dice que nosotros hemos sido llamados por Dios para correr la carrera. Pedro se refiere a esta carrera cuando habla de ceñir nuestros lomos con nuestra mente. Él nos está diciendo que necesitamos prepararnos a nosotros mismos para la batalla reforzando nuestra creencia y confianza en el Señor. Cuando usted ve carros de batalla frente a usted cargando a gente para llevarlos a la meta, no se desaliente. No desmaye ante el poder que ellos tienen y que usted carece. Dios tiene un camino diferente para usted. Cuando usted fija sus ojos en el Padre y permite que Su mano poderosa se manifieste, usted también podrá dejar atrás a los carros de guerra.

viernes, 18 de mayo de 2012

PROCLAMANDO LA VICTORIA

¿Qué espera Dios una vez que hemos sido rociados con la sangre de Jesús? ¿Estamos obligados a hacer algo por haber sido rociados? ¡Sí lo estamos! Si hemos sido rociados con la sangre de Jesús, estamos encomendados a dos cosas:
Debemos caminar en paz y sin duda alguna.

Cuando Moisés roció la sangre sobre los pecadores israelitas, ellos nunca dudaron de haber sido perdonados y aceptados por Dios. Ellos confiaron en ese rocío.

Hoy, la sangre que ha sido rociada sobre nosotros no proviene de bueyes, cabras, borregos sino de Cristo, el Cordero de Dios. Sin embargo, nosotros aún tenemos dudas y mayores temores que los israelitas.

Martín Lutero dijo que era blasfemia tomar de regreso todos los pecados que le fueron entregados a Cristo, y yo estoy de acuerdo con él. Es un sacrilegio absoluto el andar en temor, culpa y condenación. Nosotros no debemos decir, “La Biblia dice que por fe yo he sido limpiado, justificado y protegido del poder de Satanás, no obstante yo no puedo creer que tal cosa tan gloriosa sea posible.”

2. Nosotros debemos alabar a Dios con un corazón agradecido -sin dudar.

Nosotros somos encomendados a darle gracias a Dios con alabanzas por la preciosa sangre de Jesús:
“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.” (Romanos 5:11).

“Alegraos en Jehová y gozaos, justos; ¡cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón!” (Salmo 32:11).
“Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; andará, Jehová, a la luz de tu rostro.” (Salmo 89:15).
“En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios, porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió y como a novia adornada con sus joyas.” (Isaías 61:10).

Proclame la victoria de la sangre de Jesús sobre su vida y empiece a adorarle ahora mismo por la promesa de aquel gran día de redención.

jueves, 17 de mayo de 2012

NUESTRO SUMO SACERDOTE

En el Antiguo Testamento se habla que una vez al año el sumo sacerdote entraba al Lugar Santísimo para hacer expiación, que significa “reconciliación.” Este acto se refiere a limpiar todos los pecados del pueblo para poder ser reconciliados y tener comunión nuevamente con el Padre celestial.

El sacerdote entraba al Lugar Santísimo con incienso, con un monto de carbones encendidos provenientes del altar, y un contenedor con sangre de un buey crucificado. Dentro del Lugar Santísimo había un arca que contaba con un propiciatorio en su parte superior, sitio donde Dios “habitaba” - era Su misma presencia.

Después de purificarse a sí mismo en una elaborada ceremonia, el sacerdote entraba al Lugar Santísimo con gran reverencia y temor. Este arrojaba el incienso en el fuego causando un aroma y humo que ascendían. Lo anterior representaba las oraciones de Cristo intercediendo por Su pueblo. Posteriormente, el sacerdote sumergía su dedo en la sangre y la rociaba siete veces sobre el propiciatorio.

“Tomará luego de la sangre del becerro y la rociará con su dedo en el lado oriental del propiciatorio, y delante del propiciatorio esparcirá con su dedo siete veces de aquella sangre.” (Levítico 16:14).

Cuando la sangre era rociada en el propiciatorio,e l perdón de todos los pecados era culminado y todos los pecados pasados eran cubiertos. Cuando el sumo sacerdote salía del Lugar Santísimo, el pueblo sabía que Dios había aceptado el sacrificio y que sus pecados habían sido perdonados. ¡Israel nunca dudó!

Amado, nosotros también tenemos por la eternidad a un Sumo Sacerdote - Jesús, nuestro Señor, nuestro Sumo Sacerdote. Jesús llevó su propia sangre al propiciatorio - a la presencia de Dios, al Lugar Santísimo - y la presentó para la remisión de todos los pecados, de todos los creyentes, por la eternidad.

Las Escrituras dicen: “y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar santísimo, habiendo obtenido eterna redención.” (Hebreos 9:12).

Jesús llevó su propia sangre al cielo por nosotros y ésta no es guardada como monumento conmemorativo. Su sangre es para ser rociada sobre todo aquél que viene a Él en fe.

miércoles, 16 de mayo de 2012

DISFRUTE SU COMPAÑIA

En Éxodo 24, Dios hizo un pacto con Israel. Él prometió, “Si ustedes obedecen mis palabras, yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo.” Tras leer Moisés la ley al pueblo, ellos contestaron, “Obedeceremos y haremos todas las cosas que Jehová ha dicho.”

Este pacto tenía que ser sellado -ratificado y puesto en vigor -. Esto solamente podía suceder si la sangre era rociada sobre dicho pacto. Hebreos nos dice que, “[Moisés] tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo.” (Hebreos 9:19).

La sangre proveniente de las ofrendas puestas bajo fuego era contenida en una vasija. Moisés tomó parte de esta sangre y la esparció sobre el altar. Después tomó un hisopo (planta), la sumergió en la vasija y roció parte de la sangre en los once pilares (representando las doce tribus de Israel). Finalmente, Moisés sumergió el hisopo en la vasija y roció la sangre en el pueblo para así sellar el pacto.

Queda claro que el roció de la sangre le dió a los Israelitas completo acceso a Dios - con gozo. En esta ocasión no tenía nada que ver con el perdón del pecado sino con la comunión. Ellos fueron santificados, purificados para estar en la presencia de Dios.

Moisés y los setenta ancianos subieron a la montaña para encontrarse con Dios, donde el Señor se les apareció. Estos hombres vieron una mesa delante de ellos y las Escrituras insinúan que con facilidad, confort y sin miedo a ser juzgados, ellos se sentaron delante de la presencia de Dios, comieron y bebieron con Él: “Pero no extendió su mano contra los príncipes de los hijos de Israel: ellos vieron a Dios, comieron y bebieron.” (Éxodo 24:11).

Esto es simplemente maravilloso. Estos hombres pudieron comer y beber en la misma presencia de Dios, mientras que poco antes, ellos tenían miedo en sus vidas. La sangre había sido rociada y ellos comprendieron la seguridad, poder y seguridad que había en ella. ¡Ellos no tuvieron miedo!

Amados, hoy nosotros tenemos un nuevo pacto con Jesucristo, un pacto sellado con Su propia sangre. Cuando Su preciosa sangre fue rociada sobre su alma, tuvo el objetivo de la comunión para que usted pudiera ir con firmeza - facilidad y sin miedo a ser juzgado - en la presencia de Dios. Se le ha dado acceso a Él, sin ninguna condenación por el pecado, libre para hablar con Dios y disfrutar de Su compañía.

martes, 15 de mayo de 2012

EL REGALO MAS PRECIADO

La sangre de Jesús es el regalo más preciado que nuestro Padre celestial pudo darle a Su iglesia. Los cristianos comprenden su valor.

Los cristianos continuamente cantan sobre el poder de la sangre. Inclusive, el himno de una iglesia Pentecostal es, “Hay poder, poder, magnífico operante poder en la preciosa sangre del Cordero.” Sin embargo, la mayoría de los creyentes rara vez hacen uso del poder de la sangre, posiblemente porque no comprendemos su gran significado. Por ejemplo, nosotros constantemente “clamamos la sangre” como una especie de fórmula mágica para protección, pero pocos cristianos pueden explicar su gran gloria y beneficios.

Si yo le preguntara a usted cuál es el significado del poder de la sangre, usted posiblemente contestaría, “Este significa que todos nuestros pecados han sido perdonados y ahora soy libre.” No obstante, más allá del perdón, ¿qué significa para usted la sangre de Jesucristo? ¿Puede explicarle a su familia o a un compañero de trabajo el valor y significado de la sangre de Jesús?

Permítame compartir con usted los beneficios de la sangre de Jesús. 

1. La sangre de Jesús nos redime del poder del pecado y de las tinieblas. “En él tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Efesios 1:7). Nosotros no estamos más en condenación.
2. La sangre de Jesús ha pagado por la iglesia completa de Dios. “Por tanto, mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.” (Hechos 20:28).
3. La sangre de Jesús derrumba toda muralla. “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación” (Efesios 2:13-14).
4. La sangre de Jesús nos santifica. “... la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado.” (1 Juan 1:7).
5. La sangre de Jesús vence a Satanás. “Ellos lo han vencido [al diablo] por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos...” (Apocalipsis 12:11).
6. La sangre nos da acceso al Lugar santísimo - a nuestro Padre celestial. “Así que, hermanos, tenemos libertad para entrar en el Lugar santísimo por la sangre de Jesucristo” (Hebreos 10:19).

¡A través de la sangre de Jesús nosotros somos capaces de venir al Padre firmes - sin miedo!

lunes, 14 de mayo de 2012

BUSCANDO UNA VISION DE PARTE DE DIOS by Gary Wilkerson

En Hageo 2:15-16, el pueblo de Israel estaba teniendo dificultad para construir su edificio. Su clamor era, “venían al montón de veinte efas, y sólo había diez; venían al lagar para sacar cincuenta cántaros, y sólo había veinte.”

¿Acaso esto describe su propia vida o su llamado? Usted necesita ciertas “porciones” para lograr lo que Dios le ha puesto frente a usted pero solamente puede lograr parte de esto. Usted tiene la esperanza de recibir cierta porción pero usted solamente puede recibir una pequeña.

Dios tiene un mensaje para usted: Él quiere suplir todo lo que no podemos alcanzar nosotros mismos. Inclusive Jesús nos dice que el Padre anhela duplicar nuestra cosecha. En Juan 4:35 nosotros vemos a Jesús y a sus discípulos caminando cerca de la cosecha. Él señala los campos y les dice a Sus seguidores, “¿No decís vosotros: “Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega”? Yo os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.”

Los discípulos se quedaron perplejos. Ellos vieron que las plantas estaban solamente a la mitad de su crecimiento y pensaron, “cualquiera con sentido común puede observar que estos campos están casi listos para la cosecha.” Pero Jesús estaba hablando acerca de la cosecha de almas para el reino de Dios.

La lección de la cosecha tiene un significado aún más amplio en nuestras vidas. Para nosotros, todo tiene que ver con los propósitos del reino de Dios. Jesús nos está diciendo, “Tú no tienes que esperar cuatro meses para vencer tu pecado o para tener una pasión ardiente hacia mí. Ahora mismo, yo te he puesto todas esas cosas a tu disposición. Para ti es imposible hacerlo en tus propias fuerzas y habilidad, pero yo estoy produciendo todas estas cosas y no pueden haber excusas entre aquellos que me siguen.”

Yo tengo una pregunta para cada estudiante o profesionista que está leyendo esto. ¿Usted se pregunta a sí mismo, “me esperaré hasta graduarme para dejar de tomar alcohol”? Tal vez usted dice, “me esperaré hasta que sea más viejo para comprometerme con alguien y casarme” o “yo solamente quiero probar un poquito más del mundo antes de darle todo a Jesús.”

La lección de Jesús acerca de la cosecha nos habla a todos quienes le seguimos: “Hoy es el tiempo.” Esta lección menciona toda excusa humana: “No hay ninguna espera en Mi reino. Si tú esperas cuatro meses, la cosecha se pasará de largo. No permitas que ninguna excusa te desvíe. En mi reino, hoy es el día. Hoy es Mi tiempo para que Mi llamado sea cumplido en ti.”

Si esto es verdadero le ofrezco un reto. Escriba su excusa en una hoja de papel y léala por última vez. Posteriormente tire la hoja a la basura y diga, “Dejo esta excusa. No tendré más excusas. Jesús dice que Su cosecha en mi vida es madura ahora mismo.”

viernes, 11 de mayo de 2012

DIOS PERMANECE FIEL

Lo único que puede abortar el maravilloso propósito de Dios para Usted es el pecado del orgullo-rebelde. Vemos esto en la vida del rey Saúl. La Escritura nos dice que el Espíritu de Dios estaba sobre este hombre desde el día en que el profeta Samuel lo vio venir por el camino. Dios había llamado a Saúl y lo estaba usando, pero algo en Saúl estaba emergiendo rápidamente, un orgullo arrogante: Saúl no quería confesar o admitir su pecado. En cambio, echó la culpa a otros para justificar sus acciones. Él estaba más preocupado por mantener las apariencias que por lo que Dios pensaba de él.

Amado, la diferencia entre David y Saúl fue el orgullo. Piense en ello. David pecó gravemente como lo hizo Saúl - Saúl nunca mató al marido para obtener una mujer ajena - pero David se arrepintió rápidamente de su pecado. Cuando Nathan señaló su grave acto, David no lo justificó. Por el contrario, de inmediato exclamó: "¡Dios, no quites tu santo Espíritu de mí! Lo único que quiero es agradarte. Sé que te he fallado, pero por favor, perdóname. Purifica mi corazón." (Véase 2 Samuel 12:13 y el Salmo 51.)

Sin embargo, cuando Saúl fue sorprendido en pecado, se agarró de la falda de Samuel y gritó: "No tomes mi reino de mí. Por favor, permanece conmigo, así no quedaré mal delante de mi pueblo." (Lea 1 Samuel 15:22-35.) Saúl estuvo más interesado en lo que la gente pensaba de él que en haber contristado al Espíritu Santo.

Amado, esto es el orgullo, un espíritu altivo e incólume que lleva a los hombres hacia abajo. Un corazón roto, un espíritu contrito, captura el corazón del Señor. No importa por lo que Usted haya pasado o como le ha fallado a Dios. Si corre hacia Él y clama después de que ha fracasado, Él estará con usted. Él siempre está con aquellos que tienen un corazón quebrantado y un espíritu contrito.

Todos le fallamos al Señor y nadie en Su iglesia es perfecto. Sin embargo, cada vez que le somos infieles, ¡Él permanece fiel a nosotros!

jueves, 10 de mayo de 2012

DIOS VE MÁS ALLÁ DE NUESTRA SITUACIÓN ACTUAL

Pedro fue el hombre que dijo que nunca abandonaría a Jesús; sin embargo, no sólo negó que lo conocía, sino que lo hizo con un río de blasfemias que salieron de su boca.

"Pero la criada volvió a verlo, y comenzó a decir a los que estaban allí: « ¡Éste es uno de ellos!» Pedro volvió a negarlo. Pero poco después los que estaban allí volvieron a decirle: «La verdad es que eres uno de ellos, pues eres galileo.» Pedro comenzó entonces a maldecir y a jurar: « ¡Yo no conozco a ese hombre, del que ustedes hablan!»"(Marcos 14:69-71).

Si usted hubiera estado de pie junto al fuego, escuchando a Pedro, usted Podría haber pensado, "¿Es este el hombre que estaba en el Monte de la Transfiguración? ¿El que puso las manos sobre los enfermos y se sanaron? ¿El encargado de las llaves del reino? ¡Escuchen lo que está saliendo de su boca! ¿Cómo pudo caminar tan íntimamente con el Señor y luego volar de esta manera, mintiendo, insultando y negándole? Se terminó todo para Pedro. Bien podrá volver a sus redes de pesca para no saberse nunca más de él."

Si Usted hubiera corrido hacia el Señor exclamando acerca de los insultos y las blasfemias de Pedro, El le habría contestado: "Sí, Pedro me ha fallado pero conozco su corazón. Él va a estar en una colina en un par de horas, llorando y volviéndose a mí. De hecho, él está en camino del Pentecostés hacia una vida de ministerio para mí."

"Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo" (2 Timoteo 2:13). La lectura real de este versículo en griego es: "Si somos infieles, aun Él permanece fiel." Es cierto que Pedro fue terriblemente infiel, pero Dios permaneció fiel, y su propósito eterno en la vida de Pedro no fue frustrado. ¿Por qué? Porque Dios no puede negar quien Él es.

No importa lo que usted ha sido a través de este último año, Dios mira su corazón. Si usted tiene un espíritu contrito y humillado, Él estará allí para Usted, Su propósito eterno para su vida no se arruinará porque ¡Él verá a través de todo!

miércoles, 9 de mayo de 2012

YO SOY TU RECOMPENSA

"Después de estas cosas la palabra del Señor vino a Abram" (Génesis 15:1). Este versículo quiere decir: "Después que Abram miró a su alrededor con temor por los enemigos que lo rodeaban, después que se sintió descorazonado al ver que no había hecho ningún progreso, la Palabra del Señor vino a él."

Lo primero que Dios le dijo a Abram fue: "No temas, Abram; yo soy tu escudo y tu galardón será sobremanera grande" (mismo verso). En este versículo, Dios nos ha dado el secreto de la bendición más grande que cualquier creyente pueda tener. El significado de la palabra “escudo” en hebreo es: "protector, defensor." Este versículo quiere decir: "Lucharé por ti y yo seré tu campeón."

El Señor le está diciendo a Abram: "Sigue adelante y mira a todos los ejércitos que te rodean. Nadie puede tocarte porque yo soy tu protector. Confía tu vida y tu futuro en mis manos."

Este mismo versículo nos dice que el Señor es mucho más que un escudo para nosotros, además, Él es también nuestra gran recompensa. Dios dice a Abraham: "Tendrás a tu hijo, y él será un gozo para ti, pero voy seré quien llene tus más profundas necesidades."

Dios lo sabe todo acerca de la naturaleza humana. Él sabía que Abraham tendría un gran gozo al nacer su hijo. Abraham podría decir: "¡Dios lo hizo! Él lo prometió, y Él cumplió su palabra." Sin embargo, Dios también sabía que Abraham no se sentiría realizado por completo al llegar el niño; todavía tendría un hambre interior, una inquietud, una necesidad inexplicable fuera del alcance de cualquier ser humano.

¿No es esto lo que nos sucede cuando por fin tenemos lo que tanto hemos deseado? A lo largo del proceso pensamos, "Si solo pudiera conseguirlo sería tan feliz. Esto hará que mi vida sea maravillosa y pondrá fin a todos mis problemas." Pero no, ¡no lo hace! Sólo el Señor mismo puede satisfacer plenamente nuestras necesidades más profundas.

Nuestro Sumo Sacerdote dice: "El secreto de Mi bendición es que yo soy lo que tu has estado buscando; yo soy tu recompensa, tu respuesta, tu bendición."

martes, 8 de mayo de 2012

BENDICIONES DE NUESTRO SUMO SACERDOTE

La Biblia nos dice que cuando Cristo ascendió al cielo, Él tomó el ministerio de Sumo Sacerdote de todos los que vienen a Él por la fe. "Este hombre [Jesús], por cuanto permanece para siempre, tiene un sace rdocio inmutable" (Hebreos 7:24).

Jesús es inmutable: es el mismo ayer, hoy y siempre; mientras usted viva, Él será su Sumo Sacerdote en el cielo, intercediendo a su favor, y Él será su sumo sacerdote hasta que Usted vaya a casa para estar con Él.

Nuestro Sumo Sacerdote está sentado a la diestra del Padre, en la silla de autoridad: "Tenemos tal sumo sacerdote, que se sentó a la diestra del trono de la Majestad" (8:1). Nuestro Sumo Sacerdote tiene todo el poder y la autoridad a su disposición.
Jesús está en la presencia del Padre en este momento e intercede por nosotros. Él se enfrenta a nuestro acusador y dice: "¡Te reprendo, Satanás, este es mío, porque ha sido rociado con mi sangre. Él está seguro y su deuda ha sido pagada en su totalidad!" No obstante, creo que aun hay más para aprender sobre el maravilloso ministerio de nuestro Sumo Sacerdote a favor nuestro.

Era el deber y el privilegio del sumo sacerdote, en el Antiguo Testamento, venir desde el lugar santísimo y bendecir a la gente. El Señor dijo a Moisés: " «Habla con Aarón y sus hijos, y diles que de esta manera bendecirán a los hijos de Israel. Les dirán:» ¡Que el Señor te bendiga, y te cuide! ¡Que el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia! ¡Que el Señor alce su rostro sobre ti, y ponga en ti paz!"(Números 6:23-26). En otras palabras, después de que el sumo sacerdote llevaba la sangre al lugar santísimo la rociaba en el propiciatorio, luego agitaba el incienso, entonces debía salir frente al pueblo y bendecirlo.

Este es el ministerio inmutable de nuestro Sumo Sacerdote, Jesús dice: "Yo te cubriré con mi sangre. Voy a interceder por ti ante el Padre y saldré y te bendeciré."

Cuando el sacerdote del Antiguo Testamento hablaba esta bendición sobre el pueblo, no era sólo un deseo; él no dijo: "Te deseo paz. Deseo que el Señor haga brillar su rostro de ti." No, la bendición era respaldada por todo el poder de Dios (ver Números 6:27).
Del mismo modo, cuando Jesús nuestro Sumo Sacerdote nos bendice, no sólo desea nuestro bien. Él pronuncia su bendición con autoridad y ¡está hecho!

lunes, 7 de mayo de 2012

VICTORIA TOTAL by Gary Wilkerson

En la vida de Eliseo leemos una lección final ¡y que lección! Cuando el famoso profeta estaba en su lecho de muerte, Joás, el rey de Israel, lloró en voz alta que la gran luz profética de Israel estaba a punto de extinguirse.

Eliseo se repuso brevemente para dar esperanza al rey y le dio instrucciones para disparar flechas al aire, Joás lo hizo; entonces Eliseo le dijo que tomara las flechas y golpear contra el suelo y Joás condescendió golpeando el suelo con las flechas tres veces.

Lo que hizo Eliseo después fue sorprendente. "Ante eso, el hombre de Dios se enojó y le dijo: —Debiste haber golpeado el suelo cinco o seis veces; entonces habrías derrotado a los sirios hasta acabar con ellos. Pero ahora los derrotarás sólo tres veces." (2 Reyes 13:19 NVI).

Esta puede parecer otra de las extrañas escenas en la vida de Eliseo, pero el hecho es que el profeta de Dios todavía estaba trabajando tiempo completo en levantar la fe, él estaba diciendo al rey: "¿Cómo se atreve Usted a espera tan poco de Dios. Usted podría haber derrotado a Siria, cinco o seis veces, pero se conforma sólo con tres."

Las palabras de Eliseo aquí se aplican a todos los cristianos de hoy; nuestro Señor quiere que vayamos más allá de las victorias limitadas. Las historias que proporciona nos ayudan a construir fe y nos inspiran a tener hambre de que Él actúe. Eliseo nos dice: "Dios le dará tantas victorias como Usted está dispuesto a tomar. Siga golpeando el suelo en fe."

Esto no es demanda despiadada. Es profundamente compasiva, Dios quiere que cada cónyuge en un matrimonio herido sepa: "Yo no quiero que te acomodes en esta situación, quiero que cada grieta sea completamente curada y no sólo parcialmente. Quiero que conozcas el inmenso gozo de amarse uno al otro, ese es mi diseño para ti."

Independientemente de su situación, ore conmigo: "Señor, abre nuestros ojos a ti en nuestra crisis; en medio de nuestra necesidad, llena nuestras vasijas. En nuestra difícil batalla, muéstranos tus carros de fuego. Al borde de la derrota recuérdanos que ya ahuyentaste nuestros enemigos. Mueve nuestra fe para que sigamos golpeando el suelo con confianza. Y recuérdanos que debemos buscar descanso en ti".

Que Dios abra sus ojos al milagro que Él ya a iniciado en su situación. Él le ha rodeado con carros de fuego y todas las fuerzas del cielo están a Su disposición para proveerle y protegerle ¡Él ya trae su victoria!

viernes, 4 de mayo de 2012

BENDECIR A LOS DEMÁS

Dios dijo a Abraham: "En bendición te bendeciré... en tu simiente todas las naciones de la tierra serán bendecidas" (Génesis 22:17-18). Él estaba diciendo: "La razón por la que te bendigo, Abraham, es para que puedas bendecir a todas las naciones".

Obviamente, muy pocos de nosotros estamos llamados a bendecir a las naciones enteras, pero cada uno de nosotros tiene un círculo de familiares, amigos y colegas. ¿Cuántos en su círculo están siendo bendecidos por lo que el Señor está haciendo en usted? ¿Son sus amigos y familiares bendecidos por Cristo en Usted?

Cuando empieza a bendecir a otros en medio de sus pruebas sabrá que la bendición de la mano de Dios esta sobre Usted. Esto es lo que pasó con David, cuando sus enemigos no le mostraron misericordia, él declaró: " No importa que me maldigan, ¡bendíceme tú! Podrán atacarme, pero quedarán avergonzados, mientras que este siervo tuyo se regocijará " (Salmo 109:28). David clamó a Dios para pedir ayuda y bendición, ya que sus enemigos le maldecían.

Jesús nos ordena: "Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen" (Mateo 5:44). Si Usted puede mantener esta palabra, seguramente es un bendecido del Señor.

Por último, los que son bendecidos están siendo dirigidos cada vez más cerca del Señor. Dios no bendice sin llamar a esa persona más cerca de sí mismo, instando: "acércate más a mí". La mayor cercanía a Él es más de la bendición.

Tal vez Usted todavía dice: "No veo en mi vida ninguna evidencia de la bendición de Dios. Mi vida no está marcada por estas cosas que Usted menciona. ¿Cómo puedo tener la bendición de Dios?"

Amado, ¡alégrese! ¿Ama Usted la Palabra de Dios? ¿Le encanta ir a Su casa con otros creyentes? ¿Su mente corre a Jesús durante todo el día? ¿Habla con Él? Si Usted puede contestar "sí" a cualquiera de estas preguntas, puede estar seguro que Él le está dirigiendo, Él le esta bendiciendo.

jueves, 3 de mayo de 2012

LA BENDICIÓN DE ABRAHAM

Pablo escribe: "Así que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham" (Gálatas 3:9). ¿Cuál es la bendición de Abraham?
Santiago nos dice: "Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia" (Santiago 2:23). Abraham creyó que podía estar delante Dios, a pesar de que todavía estaba siendo santificado.

Amados, la bendición de Abraham es el conocimiento de que somos justificados por la fe. "Que la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles por medio de Jesucristo, para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe" (Gálatas 3:14).

Esta bendición habla del conocimiento de que Jesús pagó con su sangre para borrar todos nuestros pecados. El Padre atribuye justicia de Jesús para nosotros y somos hechos justos a sus ojos, no tenemos que tratar de trabajar para ganar el favor de Dios; en cambio, hemos de confiar y creer en la obra terminada de Jesús en la cruz. A pesar de que todavía luchamos, tenemos derecho a permanecer con Él mientras continuamos con fe y arrepentimiento.

David entendió esto y pudo disfrutar de la bendición de Abraham: " David dice lo mismo cuando habla de la dicha de aquel a quien Dios le atribuye justicia sin la mediación de las obras: « ¡Dichosos aquellos a quienes se les perdonan las transgresiones y se les cubren los pecados! ¡Dichoso aquel cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta!» (Romanos 4:6-8).

Cuando somos bendecidos por Dios con la bendición de Abraham, nuestra fe comienza a expandirse; pronto vemos y creemos que el mismo Cristo que nos justifica nos da poder para vencer el pecado. Dios nos dice, "¡Vamos a trabajar en tu santidad y santificación, pero debes entender que, mientras tanto, estás seguro en mí. Tú eres mi hijo y yo también te guardaré de caer!"

¿Reposa ya la bendición de Abraham sobre Usted? Si ha aceptado plenamente la justicia de Cristo por fe, entonces Usted es bendito con los creyentes Abraham y David. De hecho, usted es una de las personas más bendecidas sobre la tierra.

miércoles, 2 de mayo de 2012

NO ESTE CIEGO ANTE LA BENDICIÓN

Soy padre de cuatro hijos, todos los cuales están casados y tienen sus propios hijos. Cada vez que mis hijos se enfrentan a algún tipo de dificultad, yo no me enojo con ellos; por el contrario, estoy encantado cuando me llaman, y de la manera en que pueda ayudarles, ya sea con oración, consejo o bendiciones financieras, encuentro gran placer tendiéndoles la mano y bendiciéndoles.

¿Cuánto más nuestro Señor Jesús se deleita en bendecir a sus hijos en momentos de necesidad? Él nos dice: "Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que se lo pidan?" (Mateo 7:11).

Usted puede buscar en todo el cuerpo de Cristo y ver a otros cristianos que parecen más talentosos y bendecidos. Algunos pueden memorizar y citar pasajes enteros de las Escrituras. Otros pueden predicar, enseñar o cantar para la gloria de Dios y Usted se dice a sí mismo: "¡Dios los ha bendecido mucho! Pero, ¡pobre de mí! Yo no soy lo suficientemente inteligente como para memorizar la

Palabra de Dios, ni siquiera puedo recordar un sermón; no tengo los dones que mis hermanos y hermanas tienen para servir a Dios."

Amado, Usted no sabe cuan bendecido es. ¿Es pobre de espíritu? ¿Es difícil para usted, incluso sonreír? ¿Usted se lamenta por no ver el crecimiento espiritual en su vida? ¿Sufre porque se siente inadecuado, excluido e innecesario?

Jesús dice: "Bendito eres Tú, que no tienes nada de que estar orgulloso y de esa manera, ¡me puedes servir mejor! Porque ¡mi fuerza descansa en tu debilidad! Puedo usarte más fácilmente que a todos los demás." Jesús le dijo al apóstol Pablo: "Mi gracia es suficiente para ti, porque mi poder se perfecciona en la debilidad" (2 Corintios 12:9).

¡Qué bendición! Jesús nunca dijo: "Bienaventurados son los fuertes, los felices, los auto-suficientes o los poderosos." ¡No! Nuestro Señor bendijo a los débiles, los insultados, los perseguidos, los humillados, los que se consideran nada a los ojos de los demás. Él le está diciendo, "Tu sabes que tienes una gran necesidad de mí y por lo tanto, eres bendito".

martes, 1 de mayo de 2012

JESÚS SE DELEITA BENDICIENDO A SU PUEBLO

Muchos cristianos creen que Dios se deleita sólo castigándonos y corrigiéndonos ¡No es así! La Biblia nos dice que Él no se place disciplinándonos. Por el contrario, Jesús dice: " No tengan miedo, mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre darles el reino" (Lucas 12:32). Él nos asegura: "Te daré todo lo que necesitas porque mi corazón está puesto en bendecirte."

En ninguna parte de la Biblia encontramos a Jesús maldiciendo a nadie (la única cosa que maldijo fue una higuera). Ningún predicador, apóstol, profeta o pastor en la historia bendijo personas más que Jesús mismo. Él pronunció bendiciones en todas partes donde estuvo.

Considere el Sermón del Monte en Mateo 5. Jesús dijo: "Bienaventurados los pobres de espíritu. Bienaventurados los que lloran. Bienaventurados los mansos. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia. Bienaventurados los misericordiosos, los pacíficos, los perseguidos, los insultados". Dondequiera que Jesús estuvo dijo: "Bendito... bendito... bendito."

Jesús tomó a los niños en sus brazos y los bendijo. Bendijo a los que tenían banquete para los pobres, lisiados, cojos y ciegos: "Él levantó sus manos y los bendijo" (Lucas 24:50).

Me conmueve profundamente que las últimas palabras de Jesús antes de dejar a sus discípulos, fueron palabras de bendición. Lucas dice: "Entonces les abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras" (Lucas 24:45). Y luego ". . . los bendijo "(versículo 51).

En este punto, usted puede estar pensando, "Yo puedo entender cómo el Señor bendice a los niños o a los nuevos creyentes, o incluso a cristianos en países pobres que necesitan milagros sólo para tener alimentos. Podría ver como Él bendice a creyentes encarcelados en el extranjero y, milagrosamente, les proporciona revelaciones gloriosas de sí mismo. Pero ¿a mí? Bueno, yo nunca me he considerado a la altura de la luz que he recibido y no me siento digno de sus bendiciones."

Amado, yo espero que entienda ahora que usted nunca será digno de las bendiciones de Dios. Nadie gana Sus bendiciones. Más bien, Él viene a nosotros solamente por su gracia y misericordia y nos otorga bendiciones espirituales más allá de nuestra comprensión.