domingo, 31 de octubre de 2010

AYÚDESE

¡Ayúdese a sí mismo! No me refiero al “yo” sin Dios, sino al “yo” regenerado, poseído por Cristo. Uno de los versículos más importantes en la Palabra de Dios es Juan 4:14:

• “Pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”
• “Si alguien tiene sed de mí, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior brotarán ríos de agua viva” (Juan 7:37-38).
Estos ríos de agua viva estarán en él y brotarán de él. ¿De dónde brotarán? ¡De su interior!
¡Déjeme probarle a usted sin lugar a duda, que todo lo que usted necesita en la vida ya le ha sido dado cuando Cristo entró en usted! ¡Él está en nosotros con todo el poder para todas nuestras necesidades!
• “Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia… (2Pedro 1:3)”.
• “Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Él” (Efesios 1:17).
• “Y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos” (Efesios 1:19).
• “Os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo…” (Hebreos 13:21).
• “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros…” (Efesios 3:20).
• “Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria…el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu…” (Efesios 3:16).
• “Juntamente con él nos resucitó, y así mismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús” (Efesios 2:6).
• “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús está en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que está en vosotros” (Romanos 8:11).

¡Yo sé que hay un gran e indescriptible poder dentro de mí! Lo puedo sentir. Es un sentimiento de que una explosión de grandeza puede desatarse y surgir.

Yo sé que el Espíritu sabe y conoce todo, y que sólo él tiene todas las respuestas que yo necesito. Yo sé que no tengo que acudir al hombre o a nadie fuera de mí. Yo sé que tengo que ayudarme a mí mismo. Todo aquel que llama a Cristo “Señor” y confía en él, tiene al Espíritu Santo en él para ayudarlo a que la vida sea abundante y feliz.

jueves, 28 de octubre de 2010

¡USTED ESTA SEGURO EN EL AMOR DE SU PADRE!

Jesús dijo que cuando el hijo pródigo volvió a casa, él fue bienvenido en el hogar de su padre. Recibió una túnica nueva, comió en la mesa de su padre, y tuvo perdón completo. Pero eso no lo convirtió en un angelito.

Por lo contrario, yo creo que su padre tuvo que experimentar varios problemas con él después de su retorno. Pero una cosa sabía este hijo, ¡que estaba seguro en el amor de su padre! Él tenía que saber que su padre lo aguantaría, trabajaría con él, lo amaría. Así es como nuestro Padre celestial es con nosotros. Pero nosotros seguimos diciendo, “Uno de estos días, voy a ser tan perfecto y justo ante Dios que le será fácil amarme.”

¡No! Él lo amó cuando usted era un pecador, un malhechor, un enemigo de él. ¡Cuánto más lo ama ahora que usted se ha reconciliado con él! Dios ya le ha dicho a usted “Te he amado cuando eras un extraño para mí, cuando estabas en rebelión y en pecado. ¿Acaso no te amaré ahora más desde que te has entregado a ser mi hijo?”

Nosotros no descansamos confiadamente en Su amor como deberíamos. Pero el Señor dice de sí mismo que él ES amor. Juan escribió, “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor, y el que permanece (descansa) en amor permanece en Dios y Dios en él” (1 Juan 4:16).

miércoles, 27 de octubre de 2010

DESPIERTE Y VIVA - ¡AHORA!

La mayoría de nosotros somos criaturas tontas mirando hacia el futuro para ser realizados. Creemos que algún evento futuro o algún cambio en nuestras circunstancias nos traerá paz y gozo. Decimos, “Espera, mi día va a llegar. De algún modo, algún día, en algún lugar…No sé lo que hay para mí, pero sé que está viniendo.” Somos como niños que esperan la llegada de la Navidad y cuentan los días.

David una vez escribió durante una etapa lúgubre de examinación de su vida la cual le parecía estar pasando demasiado rápidamente. Él pensó que había logrado tan poco. Durante ese tiempo todo parecía haber sido en vano. “Ciertamente, como una sombra es el hombre; ciertamente, en vano se afana; amontona riquezas y no sabe quién las recogerá. Y ahora Señor, ¿qué esperaré?” (Salmo 39:6-7). David estaba deprimido, abatido. Su situación presente parecía inútil. Y con un corazón perplejo él clamó, “Señor, ¿qué es lo que espero?”

Recientemente yo me encontraba solo en las colinas de Pennsylvania y Dios habló a mi corazón sobre esta misma pregunta. “David, ¿qué es lo que estás esperando? ¿Por qué no es este el mejor día de tu vida? ¿Por qué no puedes estar ahora lleno y gozoso? No hay nada allá afuera que tú no tengas en Jesús.”

Yo le pregunto, ¿Qué está usted esperando? “Oh, yo espero a la persona indicada” puede que usted responda – esa persona devota al Señor que usted piensa que le rescatará de toda la soledad y llenará su alma con un gozo indescriptible. Algunos están aburridos con sus conyugues, y están esperando que se él o ella se vaya a la gloria porque buscan un romance que venga a sus vidas para quitarles su vacío. ¡No! No hay nada allá afuera que lo cambiará o lo salvará de lo que usted ya es. Si usted piensa que alguien va a resolver su problema de soledad, usted está muy equivocado. ¡Usted debe encontrar libertad, paz, esperanza y gozo ahora!

Jesús es el único que puede llenar el vacío. ¡Despierte y viva!

martes, 26 de octubre de 2010

PONIENDOLE LÍMITES AL PODER DE DIOS Y A SUS PROMESAS

La Escritura dice acerca de Israel, “Y volvían, y tentaban a Dios, y ponían límite al Santo de Israel” (Salmo 78:41). Israel se apartó de Dios en incredulidad. Y de igual manera, yo creo que limitamos a Dios hoy día con nuestras dudas e incredulidad.

Confiamos en Dios en la mayoría de las áreas de nuestra vida, pero nuestra fe siempre tiene fronteras y límites. Tenemos por lo menos una pequeña área que resguardamos, en la cual, realmente no creemos que Dios va a cumplir con nosotros.

Por ejemplo, muchos lectores han orado por la sanidad de mi esposa Gwen. Pero muy a menudo, cuando se trata de la sanidad de sus propios maridos, esposas, hijo o hija, limitan a Dios. Yo limito a Dios mayormente en el área de la sanidad. Yo he orado por la sanidad física de muchos, y he visto a Dios hacer milagro tras milagro. Pero cuando se trata de mi propio cuerpo, yo limito a Dios. Tengo temor de dejar que él sea Dios para mí. Me empapo con medicamentos o corro a ver al doctor, aún antes de orar por mi sanidad. No estoy diciendo que es malo ir al médico. Pero algunas veces yo encajo en la descripción de aquel que “tampoco buscó a Jehová sino a los médicos” (2 Crónicas 16:12).

Yo le pregunto: ¿Ora usted para que Dios derribe las murallas en la China o en Cuba – pero cuando se trata de la salvación de su propia familia, usted no tiene ni una onza de fe? Usted piensa, “Dios no debe querer hacer esto. Mi familiar es un caso difícil. Parece que Dios no me escucha en este asunto.”

Si eso fuese verdad, usted no lo está viendo a Él como Dios. Usted está ignorante de cómo es Dios. El deseo de Dios es “hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Efesios 3:20).

Dios me dijo, “David, me has atado las manos, me has puesto grilletes. ¿Cómo puedo sanarte cuando tú no crees que verdaderamente lo haré? Tus dudas me impiden que yo sea Dios para ti. Te digo lo siguiente, tú no me conoces a no ser que conozcas que yo estoy más dispuesto a dar, de lo que tú estás de recibir.”

Israel murmuró continuamente, “¿Podrá Dios…? Él nos abrió camino por el Mar Rojo, pero ¿podrá darnos pan?” Dios les dio pan. Es más, Él les aderezó mesa en el desierto. “¿Pero podrá darnos agua?” preguntaron ellos. Él les dio agua de una roca. “¿Pero podrá darnos carne?” Él les dio carne desde el cielo. “¿Pero podrá librarnos de nuestros enemigos?” Una y otra vez, Dios proveyó y libró en cada área. Pero aún así, el pueblo se pasó cuarenta años diciendo, “¿Podrá Dios…? ¿Podrá Dios…?

Amados, deberíamos estar diciendo, “¡Dios puede! ¡Dios puede!” ¡Él pudo – y podrá! ¡Dios puede y hará todo lo que pidamos y creamos que Él puede hacer!

lunes, 25 de octubre de 2010

¡CONOCER A DIOS COMIENZA CON CONOCER A JESÚS!

Usted no puede conocer a Dios en plenitud hasta que usted vea a Cristo como Dios quiere que se lo vea. Jesús dijo: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre” (Juan 14:9). Debemos ver a Cristo, no como lo enseñan los hombres, sino como el Espíritu nos lo revele, como Dios quiere que lo conozcamos y lo veamos.

Hay muchos libros en mi biblioteca acerca de Jesús, los cuales han sido escritos por buenos hombres. Pero, yo creo que muchos de esos hombres nunca han visto a Jesús como Dios desea que sea conocido. Aquí está como yo creo que Dios quiere que veamos a su Hijo: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación” (Santiago 1:17).

¡Jesús fue un regalo! Dios envolvió todos sus recursos en Jesús, “ha dado a su Hijo unigénito.” Cristo es el don bueno y perfecto de Dios para nosotros que viene del Padre. ¿Lo ve usted a Jesús como el regalo perfecto de Dios para usted? ¿Lo ve como todo lo que usted necesita para vivir gozosamente, victoriosamente, justamente, lleno de paz y descanso?

En el Antiguo Testamento, Dios le dio a Israel muchos maravillosos regalos en el desierto: Una nube para resguardarlos del sol del desierto. Fuego de noche para dirigirlos y que se sintieran seguros. Agua de una roca. Una rama para sanar las aguas amargas. Una serpiente de bronce para sanar a aquellos que habían sido mordidos por serpientes. Pero todas estas buenas cosas eran solamente sombras.

¿Quién era la roca de la cual salía agua? ¿Quién era el fuego? ¿El maná? ¿La serpiente de bronce? Todo lo que Dios hizo por Israel fue a través de Jesús. Así es – Jesús era cada uno de esos regalos. “No quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube, y todos pasaron el mar…y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de la roca espiritual que los seguía. Esa roca era Cristo” (1 Corintios 10:1-4).

Hoy día, tenemos mucho más que la sombra. Tenemos la verdadera substancia. ¡Tenemos al Cristo mismo! Y él vive en nosotros.

domingo, 24 de octubre de 2010

¡ÉL QUIERE ENSEÑARNOS A CONOCER SU NOMBRE!

Aquellos que conocen verdaderamente a Dios, han aprendido a reconocer Su voz por sobre todas las demás. Él quiere que usted esté convencido absolutamente que él desea hablar con usted y decirle cosas que usted nunca ha visto ni escuchado antes.

El Señor me mostró recientemente que yo todavía estaba dudando cuando Su voz le hablaba a mi alma. Oh, yo sé que él habla y que sus ovejas necesitan conocer la voz del Maestro. Pero yo dudé de mi habilidad de escucharlo. Yo me pasaba todo el tiempo “comprobando” la voz que estaba escuchando, y cuando era algo demasiado grande o demasiado misterioso para mí, entonces pensaba, “Esto no puede ser Dios. Además, el diablo también puede hablar. La carne habla; los espíritus mentirosos hablan. Una multitud de voces vienen a nosotros todo el tiempo. ¿Cómo puedo conocer la voz de Dios?”

Yo creo que se requieren tres cosas de aquellos que van a oír la voz de Dios:

1. Una confianza inamovible de que Dios quiere hablarle a usted. Usted debe de estar completamente persuadido y convencido de que Dios anhela hablarle. Verdaderamente, el es un Dios que habla y él quiere que usted conozca Su voz para hacer Su voluntad. Lo que Dios le diga, nunca se saldrá de los parámetros de las Escrituras. Y usted no tiene que tener un Doctorado para entender Su voz. Todo lo que usted necesita es un corazón que dice, “Yo creo que Dios verdaderamente desea hablar conmigo.”

2. Tiempo de calidad y tranquilidad. Usted necesita estar dispuesto a encerrarse con Dios y dejar que todas las otras voces se callen. Es verdad, Dios nos habla durante todo el día. Pero cada vez que él ha querido edificar algo en mi vida, su voz ha llegado sólo después de que he acallado todas las otras voces excepto la de Él.

3. Pida en fe. No conseguimos nada de Dios (incluyendo el oír su voz) a no ser que nosotros verdaderamente creamos que él es capaz de transmitirnos su manera de pensar y hacer posible que entendamos su perfecta voluntad.

Jesús dice, “¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide pescado le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? (Lucas 11:11-12). En otras palabras, si usted le pide a su Padre celestial una palabra – una dirección clara, una corrección divina, una necesidad en particular - ¿cree usted por un momento que en lugar de eso, Él dejará que venga el diablo a engañarlo?

Supóngase que un hijo llama a su padre cada noche pidiéndole dirección y consejo. Pero un día, el padre decide jugarle una broma al hijo, y contrata a un imitador para que conteste el teléfono – alguien que imite su voz. Cuando el niño llama, el impostor le da toda clase de consejos raros y dirección falsa. De pronto, el hijo está absolutamente confundido y desconsolado porque todo lo que él escucha va en contra de lo que ha aprendido de su padre. ¿Qué clase de padre diría usted que es ese hombre? ¡Uno cruel! Y así lo estamos acusando a Dios de ser, cuando no confiamos que él nos da su voz sino la de un impostor.

Dios no es un bromista. Él no permitirá que el diablo lo engañe a usted. Cuando Dios habla, la paz viene y Satanás no puede falsificar esa paz. Si usted está en un lugar de silencio y tranquilidad, convencido de que Dios puede hablarle a usted, entonces usted tiene una seguranza que nunca cambia. Usted puede ir a Dios mil veces, y usted recibirá la misma palabra – ¡porque es de confiar!

jueves, 21 de octubre de 2010

¡RESPUESTAS RETARDADAS A LA ORACIÓN!

La mayoría de nosotros oramos como David lo hizo: “Apresúrate a responderme el día que te invocare” (Salmo 102:2). “Estoy angustiado; apresúrate, óyeme” (Salmo 69:17). La palabra Hebrea para “apresúrate” quiere decir “¡ahora mismo, apúrate, en el momento que te llamo, hazlo!” David estaba diciendo, “Señor, yo pongo mi confianza en ti – ¡pero por favor apúrate!”

Dios no está apresurado. El no salta cada vez que usted le ordena. Es más, a veces usted podrá preguntarse si alguna vez él contestará. Usted clama, llora, ayuna y confía – pero los días pasan, luego semanas, meses y aun años, y usted no recibe ni la mínima evidencia de que Dios lo está escuchando. Primero usted se pregunta: “Algo debe de estar impidiendo mis oraciones.” Usted queda perplejo, y con el tiempo su actitud hacia Dios se vuelve algo así: “Señor, ¿qué tengo que hacer para recibir respuesta a esta oración? Tú prometiste en tu Palabra que me darías una respuesta, y he orado en fe. ¿Cuántas lagrimas debo derramar?”

¿Por qué Dios retrasa la respuesta a las oraciones sinceras? Verdaderamente no es por que le falte poder. Y él está deseoso que nosotros recibamos de él. La respuesta se encuentra en este verso: “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar” (Lucas 18:1).

La palabra Griega que se traduce como “desmayar” o perder interés, significa “relajarse, volverse débil, o cansarse en fe, dejar de tratar, ya no esperar completar algo.” Gálatas 6:9 dice, “No nos cansemos, pues, de hacer el bien, por que a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” El Señor está buscando personas que oran y que no se relajan ni se cansan de venir a él. Estas personas esperarán en el Señor, sin rendirse hasta que el trabajo sea completado. Y se los encontrará esperando cuando él traiga la respuesta.

miércoles, 20 de octubre de 2010

¡AMOR QUE CASTIGA!

Porque Dios lo ama, él trabajará para limpiarlo. Pero es un castigo amoroso para aquellos que se arrepienten y retornan a él. Puede que usted sienta las flechas en su corazón por los pecados del pasado y del presente, pero si usted tiene un corazón arrepentido y quiere dejar su error, usted puede pedirle a él su amor que castiga. Usted será corregido – pero con su gran misericordia y compasión. Usted no sentirá su ira como les sucede a los impíos, sino su vara de disciplina, aplicada con su amorosa mano.

Tal vez su sufrimiento viene por tomar decisiones erradas. ¿Cuántas mujeres están sufriendo porque se casaron con hombres que Dios les había advertido que no se casaran? ¿Cuántos hijos están rompiendo los corazones de sus padres, llevándolos hasta el límite de su aguante? Pero, muchas veces esto sucede debido a los pecados pasados de los padres, por sus negligencias y por haber cedido.

Cuando usted sabe que ha alcanzado el punto más bajo, es hora de buscar al Señor en quebrantamiento, arrepentimiento y en fe. Es hora de recibir una nueva infusión de la fuerza del Espíritu Santo. Es hora de ser renovado y refrescado, de tener fortaleza espiritual fluyendo en usted.

Vea usted, cuando clama a Dios, él derrama su fortaleza en usted: “El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma…Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará tu diestra. Jehová cumplirá su propósito en mi; tu misericordia, oh Jehová es para siempre” (Salmo 138:3, 7-8).

Una de las cosas más difíciles para los Cristianos es aceptar el sufrimiento de los justos. Hasta el tiempo de Cristo, los Judíos asociaban la prosperidad y la buena salud con la pureza espiritual. Ellos creían que si usted era rico, con buena salud o de otra manera bendecido, era por que Dios estaba satisfecho con usted. Por esto fue que sus discípulos tenían dificultad en entender lo que Jesús había dicho que “Es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios” (Mateo 19:24). Los discípulos le preguntaron, “¿Quién, pues, podrá ser salvo?”

De igual manera hoy, hay una doctrina errónea que dice que si usted está de acuerdo con Dios, usted nunca sufrirá; tan sólo llame a Dios y él vendrá corriendo a resolverlo todo inmediatamente. ¡Pero ese no es el Evangelio! Los héroes de la fe que están en la lista de Hebreos 11, todos ellos caminaron con Dios en una relación cercana de fe, y sufrieron apedreamientos, burlas, torturas y muertes violentas (versos 36-38). Pablo mismo, caminó muy junto a Dios, y fue náufrago, apedreado, azotado, dejado por muerto, lo asaltaron y robaron, fue encarcelado y perseguido. El sufrió la pérdida de todas las cosas. ¿Por qué? Estas fueron todas las pruebas y las purgas, donde su fe fue probada para la gloria de Dios.

Dios quiere plantar algo en nuestros corazones a través de nuestras pruebas y dificultades. El quiere que podamos decir, “Señor Jesús, tú eres mi Protector, y yo creo que tú gobiernas los eventos de mi vida. Si algo me sucede, es por que tú lo has permitido, y yo confío en tu propósito por el cual lo estás haciendo. Ayúdame a entender la lección de la cual tú quieres que yo aprenda. Si camino en justicia y tengo tu gozo en mi corazón, entonces mi vivir y mi morir te traerán gloria a ti. Yo confío en que tú tienes alguna gloria preparada, algún propósito eterno que mi mente finita no entiende. Pero de cualquier manera, yo digo, ‘¡Jesús, si vivo o si muero, soy tuyo!’”

martes, 19 de octubre de 2010

¡DIOS ME DIJO ALGO QUE YO NO ESPERABA OIR!

Una noche durante una reunión de oración, Dios me dijo algo acerca de nuestra iglesia que yo no esperaba escuchar.

El Señor me susurró, “¡Esta iglesia necesita una sacudida! Muchos se han vuelto satisfechos y complacientes. Ustedes se sienten a salvo de los vientos y de las olas de falsas doctrinas que están barriendo sobre la tierra – ¡pero ustedes no están listos para lo que viene!”

Amados, el mensaje de tener el testimonio del Espíritu funcionando en usted no es una solicitud – ¡es un asunto de vida o muerte! ¡Si usted no tiene el testimonio del Espíritu Santo en estos últimos días, usted no va a lograrlo! ¡Usted cederá al espíritu del Anticristo que viene!

Usted necesita el testimonio del Espíritu Santo cada día – en su trabajo, en sus quehaceres, en el colegio. Usted necesita juzgar correctamente a los políticos y líderes para no ser atraído en el sistema del anticristo.

Esto es lo que Jesús trataba de mostrarnos acerca de las vírgenes insensatas a las cuales se les acabó el aceite para sus lámparas. Ellas tenían un suministro del Espíritu Santo – pero no tuvieron su testimonio en el momento final.

No termine usted como las vírgenes insensatas. Si a usted se le está acabando el aceite – confiando en que su pastor o su iglesia guardarán su alma – ¡entonces arrepiéntase! ¡Humíllese y examine su corazón! Clame a Dios para que eche fuera todo enojo y amargura. Confiese sus pecados y abandónelos. ¡Y dependa de Dios nuevamente para todo!

Adquiera la paz de Dios en su corazón, para que usted pueda tener un testimonio del Espíritu Santo. Y pídale al Padre que le dé más de su Espíritu. ¡Invítelo a que él sea su testimonio y guía en todo!

Enfrentamos un costo para que Jesús sea todo en nuestras vidas, pero también recibimos una recompensa: Es simplemente tener la bendición de que Cristo esté con nosotros. Hay muchas otras recompensas también (vea Mateo 19:29), pero yo menciono esta por que es todo lo que necesitaremos.

Cuando Pablo estaba prisionero en Jerusalén, todo el sistema religioso quería matarlo. Lo acusaron de contaminar el lugar sagrado y de predicar doctrinas falsas. Su vida estaba en peligro, aun los soldados tenían “temor de que Pablo fuese despedazado” (Hechos 23:10). Así que lo llevaron a la fuerza y lo encerraron en un castillo. La próxima noche el mismo Señor le habló a Pablo, y qué palabra la que le trajo: “¡Anímate! ¡Todavía vienen más problemas!”

El costo de seguir a Cristo era claro en las vidas de estos hombres de Dios – y si vamos a ser como nuestro Amo, entonces debemos de abrazar el costo también. Soportando el costo llega a ser un gozo por que Jesús promete estar con nosotros en cada situación. Y podemos enfrentar cualquier cosa o a cualquiera que sea cuando sabemos que el Señor está con nosotros.

Así que examinemos el costo y conozcamos que nuestra recompensa, en todas las cosas, es la preciosa presencia de Jesucristo.

lunes, 18 de octubre de 2010

¡EL TESTIMONIO DEL ESPÍRITU!

“Y el Espíritu es el que da testimonio, por que el Espíritu es verdad” (1 de Juan 5:6).

Hay tiempos cuando el testimonio interior del Espíritu Santo no me permite quedar callado. El Espíritu se levanta dentro de mí y tengo que hablar.

El Espíritu Santo vive en nosotros para revelar lo que es verdadero y lo que es falso. El habla con una voz quieta, suave, en lo profundo del corazón. Muchos de nuestros antepasados creyeron en este funcionar del Espíritu en los creyentes. Ellos predicaron mucho sobre “teniendo el testimonio”. Pero yo no escucho que esta verdad siga siendo predicada. ¡En realidad, el testimonio del Espíritu virtualmente nunca ha sido escuchado en la mayoría de las iglesias de hoy día!

Los creyentes necesitan el testimonio del Espíritu como nunca antes. ¡Y lo vamos a necesitar más y más a medida que el día del Señor se acerca! Satanás ha venido descaradamente como un ángel de luz para engañar, si fuere posible, aun a los escogidos. Sus seducciones malvadas se manifestarán: falsas doctrinas, falsos maestros, falsos evangelios.

El testimonio interior del Espíritu opera bajo el “principio de paz.” La paz de Dios es la cosa más grande que usted pueda tener. ¡Y cuando su paz sea perturbada, usted puede estar seguro que el Espíritu Santo le está hablando! Cuando hay una inquietud en su espíritu – una sacudida y una lucha en lo profundo de su ser – Dios le está diciendo que algo es falso. ¡Usted sentirá la perturbación de Dios – su pena y su enojo!

“Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones” (Colosenses 3:15). ¡Cualquier pecado escondido, sin arrepentimiento, le robará al creyente su preciosa paz! Su corazón será rasgado por la culpa, la condenación y el miedo – y el Espíritu sólo le dirá dos palabras a esa persona: “¡Arrepiéntete! ¡Escapa!”

Sí, el Espíritu le hablará a usted para corregirlo; él tratará con usted sobre el pecado, la rectitud y el juicio. ¡Pero cuando se trata de darle dirección – esa voz pequeña que le dice qué hacer y hacia dónde ir – él no actuará en una vasija impura!

Si usted persiste en el pecado – si usted no lo confiesa o trata con el pecado – su corazón lo alimentará de un continuo chorro de mentiras. Usted escuchará enseñanzas que le permitirán sentirse tranquilo con su pecado. Usted pensará, “Mi problema no había sido tan malo. No me siento culpable.” ¡Pero usted estará siendo guiado totalmente hacia el extravío!

Isaías habla de un pueblo que proclamaba desear el verdadero consejo de Dios. Ellos decían: “¡Venga ya, apresúrese su obra, y veamos; acérquese, y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!” (Isaías 5:19).

¡Pero estas personas tenían engaño en su corazón – y ellos terminaron siendo pervertidos en toda su manera de ver las cosas! ¡El pecado había pervertido su manera de pensar! Como resultado, ellos no eran capaces de discernir lo malo. Y las cosas que eran santas y puras ellos las llamaban impías. Isaías dijo acerca de ellos, “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! (Isaías 5:20).

domingo, 17 de octubre de 2010

DESCANSE EN EL AMOR DEL PADRE

Alguna vez un ser querido le ha dicho, sin ninguna razón: “¿Estás enojado conmigo? ¿He hecho algo equivocado?”

Usted simplemente está callado, pensando en algo profundamente. Así que usted responde, “No, no estoy enojado. Tú no hiciste nada para herirme. Sólo estoy callado”.

Pero insisten: “¿Fue algo que dije?”

“No, no dijiste nada. Todo está bien”

Finalmente, para convencer a la persona, usted tiene que abrazarla diciéndole: “Mira, yo te amo – no estoy enojado. ¡Pero si continúas con esto, me vas a enojar!”

Amados, ¡así es como tratamos a nuestro Padre celestial! Al final del día, vamos a nuestra habitación secreta y decimos: “A ver, veamos, ¿cómo entristecí a Jesús hoy día? ¿Qué hice mal – qué me olvidé de hacer? Soy un desastre. No sé cómo él pueda amarme. Señor perdóname una vez más. Algún día seré tan obediente, que te será fácil amarme.” ¡Pero Dios está ahí en todo momento, esperando para abrazarlo! ¡El quiere mostrarle a usted cuánto él le ama y quiere que usted se recueste y descanse en su amor!

Cuando el hijo pródigo volvió a su hogar, él fue recibido de vuelta en la casa del padre. Recibió un vestido nuevo, comió en la mesa del padre y tuvo un perdón pleno. ¡Lo que este hijo supo fue que él estaba seguro en el amor de su padre! El supo que su padre tendría paciencia con él, trabajaría en él, lo amaría. Así es como nuestro Padre celestial es con nosotros.

No importa qué tan lejos nos desviamos de nuestro Padre, tenemos una puerta continuamente abierta para regresar. Pero debemos creer lo que la Palabra de Dios dice –él nos “hizo aceptos en el Amado” (Efesios 1:6).

El espera con los brazos abiertos para abrazar a todo aquél que acepta este acceso y retorna a su amor.

jueves, 14 de octubre de 2010

¡YO HE LIMITADO A DIOS AL CONFORMARME CON LO POCO!

Dios tiene tanto que quiere darle a usted. Su deseo es “abrir las ventanas del cielo, y derramar sobre usted bendición, que no habrá espacio suficiente para recibirla” (ver Malaquías 3:10). El está en un almacén lleno, diciendo, “Yo soy un Dios dador, amoroso – pero muy pocos recibirán de mi. ¡No me dejan que yo sea Dios para ellos!

Por supuesto, debemos agradecer a Dios por todo lo que él ya ha hecho y nos ha dado. ¡Pero no debemos estar satisfechos con lo que creemos que es mucho! Muchos Cristianos están satisfechos con sentarse en la iglesia y ser bendecidos por la presencia de Dios. ¡Tales personas son tan solo “esponjas satisfechas”! Ellos absorben todo – pero limitan a Dios en sus vidas, cuando él quiere ungirlos para el servicio.

Cuando los discípulos se maravillaron de los milagros de Cristo, Jesús respondió, “¡Dios tiene mayores cosas que vosotros haréis!” La mayoría de nosotros somos como los discípulos. Vemos un milagro, y estamos satisfechos por hablar de eso el resto de nuestras vidas. Pero si realmente hemos conocido a Dios y le permitimos que sea nuestro Dios, le pediríamos mucho más:

• Nosotros haríamos que nuestras oraciones alcancen los cielos por fe, creyendo que Dios derribará a los líderes impíos en los gobiernos locales, estatales y todas las agencias gubernamentales. ¡Derribaríamos fortalezas y principados, como Dios dijo!
• Le creeríamos a Dios que nos va a ayudar a saturar nuestra ciudad con el evangelio de Jesús. Nos levantaríamos en fe contra cualquier arma forjada contra nosotros, y derribaríamos fortalezas satánicas en nuestras familias e iglesias.

Nuestra visión sería ilimitada. ¡Le creeríamos a Dios por cosas aun más grandes para su reino!

miércoles, 13 de octubre de 2010

CONOCIENDO A DIOS COMO ÉL DESEA SER CONOCIDO

Jesús dijo, “El que me ha visto a mí ha visto al Padre” (Juan 14:9). No debemos ver a Jesús como lo enseñan los hombres, sino como el Espíritu lo revela a nosotros – ¡como Dios quiere que lo conozcamos y lo veamos! Tenemos que adquirir la visión de Dios y el testimonio de Cristo – ¡entonces conoceremos a Dios como él desea ser conocido!

Yo creo que Dios quiere que nosotros veamos a su Hijo así: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17).

¡Jesús era un regalo! Dios envolvió todos sus atributos en Jesús – “ha dado a su Hijo unigénito…” (Juan 3:16). ¡Cristo es el don perfecto de Dios para nosotros, que vino enviado por el Padre! ¿Ve usted a Jesús como el regalo perfecto de Dios para usted? ¿Lo ve a él como todo lo que usted necesita para vivir gozosamente, victoriosamente, en justicia, lleno de paz y descanso?

Muchos siglos atrás, antes de que usted fuese creado, Dios vio cuáles serían sus penas y necesidades. El sabía con anticipación lo que usted necesitaría para resolver sus problemas. El no envolvió sus respuestas y se las envió a usted en un libro de reglas ni como un ejército de “soldados con respuestas”. No – él nos dio a todos nosotros una solución a todas nuestras crisis y necesidades – un Hombre, un Camino, una Respuesta a todo lo que necesitamos: ¡Jesucristo!

Dios le dice a usted, “¡Yo no quiero que vivas para el mañana! Mirarás y verás que hoy día pudo haber sido el mejor tiempo de tu vida. Jesús no podrá ser mejor ni más fuerte para ti de lo que él es ahora mismo. ¿Por qué no dejas que hoy día yo sea tu Dios?”

martes, 12 de octubre de 2010

VICTORIA ATRAVÉS DE CRISTO

La Gloria de Dios y la dignidad de su Hijo están involucrados en cómo El trata con nosotros. Es por eso que todo lo que posiblemente pudiese obstaculizar nuestra eterna bendición, ha sido desechado de tal manera que la gloria divina esté segura y que se provea una respuesta triunfante a cada alegato del enemigo.

¿Se trata de trasgresiones? Él ha perdonado nuestras trasgresiones.
¿Se trata de pecado? Él ha condenado al pecado en la cruz, quitándolo así.
¿Se trata de culpa? Ha sido cancelada por la sangre de la cruz.
¿Se trata de muerte? Él le ha quitado su aguijón y actualmente la ha hecho parte de nuestra propiedad.
¿Se trata de Satanás? Él lo ha destruido anulando todo su poder.
¿Se trata del mundo? Él nos ha librado y ha roto toda cadena que nos tenía conectados con el mundo.

Así que, amado lector Cristiano, esto permanece con nosotros si vamos a ser enseñados por las Escrituras, si vamos a confiar en su palabra, si vamos a creer en lo que Él dice – y podemos añadir, que de no ser así, estamos en nuestros pecados, bajo el poder del pecado, en las manos de Satanás, detestables a muerte, parte de un mundo sin Cristo, sin Dios y expuestos a la ira incesante de Dios – la venganza de un fuego eterno

Oh, que el bendito Espíritu abra los ojos del pueblo de Dios y les permita ver su lugar apropiado, su completa y eterna libertad en asociación con Cristo, el cual murió por ellos y por el cual ellos han muerto y así han sido sacados del poder de todos sus enemigos.

Pasaje extraído de los escritos de J.B. Stoney usado en los devocionales personales de David Wilkerson.

lunes, 11 de octubre de 2010

ACEPTADOS ATRAVÉS DE CRISTO

Para que una persona ocupada consigo mismo disfrute una paz duradera, deberá desistir de sí mismo y obedecer la Palabra de Dios, y descansar en lo precioso y eterno que está escrito sin cuestionar nada. La Palabra de Dios nunca cambia. Yo cambio; mi enfoque, mis sentimientos, mi experiencia, mis circunstancias cambian continuamente, pero la Palabra de Dios es la misma ayer y hoy y por los siglos.

Es un punto grande y esencial cuando el alma capta que Cristo es lo único que define el lugar del creyente ante Dios. Esto da inmenso poder, libertad y bendición. “Pues como él es, así somos nosotros en este mundo” (1 Juan 4:17). ¡Esto es algo perfectamente maravilloso!

Considerémoslo; pensemos en un pobre despreciable, culpable esclavo del pecado, un siervo de Satanás, mundano, expuesto al infierno eterno – tal individuo tomado por la gracia soberana y liberado completamente de las garras de Satanás, del dominio del pecado, del poder del diablo – perdonado, lavado, justificado, habiéndose acercado a Dios, aceptado en Cristo y perfectamente y por siempre identificado con Él para que el Espíritu Santo pueda decir, “¡Como Cristo es, así es él en este mundo!”

Todo esto parece ser demasiado bueno para ser verdad. Y más que seguro, es demasiado bueno para que lo comprendamos. Pero bendito sea el Dios de toda gracia y bendito sea el Cristo de Dios, que no es demasiado bueno para que Él nos lo dé. Dios da como Él es. Él siempre será Dios, a pesar de que no somos merecedores, y a pesar de la oposición de Satanás. Él actuará de una manera merecedora de Él mismo y del Hijo de Su amor.

Pasaje extraído de los escritos de J.B. Stoney usado en los devocionales personales de David Wilkerson.

domingo, 10 de octubre de 2010

LA PROFUNDIDAD DEL AMOR DE DIOS

Pablo dijo acerca del amor de Dios: El amor de Dios sobrepasa todo conocimiento. Es amplio, ancho, alto y profundo. Quiero enfocarme en esta profundidad de Su amor.

“Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cual sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”.

Recientemente, he estado recibiendo mensajes electrónicos de Cristianos que se habían apartado de Dios, pero que están volviendo a su primer amor. Uno de ellos escribió, “Yo había sido perdonado; Amaba al Señor. Pero viví muchos años con un terrible pecado. Ahora he regresado a Dios, pero no puedo aceptar mi perdón. Yo temo que Dios no puede perdonar los terribles pecados que he cometido, los cuales no puedo ni mencionar. No tengo paz. No puedo sentir la presencia de Dios.” Otro escribió, “He cometido horribles pecados. Quiero retornar a Jesús pero siento que Dios me desprecia. He pecado en contra de la luz. Temo que no seré perdonado. Soy uno de los peores pecadores.”

Los que se han apartado de Dios están siendo conmovidos. Muchos están regresando. Están cansados de caer en las drogas, el alcohol, la lujuria; están cansados del mundo. Yo escucho lo siguiente, “He caído tan profundo en la inmoralidad, tan profundo en terribles pecados”. Es como si creyeran que Dios tiene una línea – un límite en su amor y misericordia – como si hubiese un punto en el cual Él diga, “Me has provocado por demás. Has rechazado todas mis peticiones – todas mis advertencias. Y ahora has cruzado la raya. Tu corazón está frío. Satanás ahora tiene un bastión en tu corazón.” Yo creo que muchos de los que se han apartado de Dios están demasiado avergonzados o demasiado convencidos de que han perdido su día de gracia por pecar tanto. No pueden concebir que el Señor los rescate de las profundidades de su condición pecaminosa con amor y misericordia.

Jonás pecó grandemente, huyendo de la comisión de Dios. Por su desobediencia, la sangre de muchos estaría en sus manos. En el vientre de la ballena, Dios estaba allí en lo más recóndito de la profundidad de su pecado y rebelión. (Vea Jonás 2) Jonás creyó que Dios lo había abandonado por su pecado. “Me echaste a lo profundo…desechado soy de delante de tus ojos…las aguas me envolvieron hasta el alma…me cercó el abismo…mi alma desfallecía en mí” (Jonás 2:3-7). Fue cuando él cayó - hasta lo profundo – que él recibió un toque fresco, un llamado especial. Él fue perdonado y librado. Esto prueba que el Espíritu Santo trabaja en lo profundo de nuestro pecado. Ninguno está demasiado lejos para ser alcanzado por Dios; ninguno es desechado. El Espíritu Santo está tratando con muchos, diciendo, “Arrepiéntete. Estoy en lo profundo de tu situación para traerte de vuelta.”

Nada puede separarnos del amor de Dios. ¡Nada! “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada? Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Romanos 8:35, 37-39).

La sangre de Jesús nos alcanza en las profundidades del pecado, ofreciéndonos libertad, perdón, misericordia y reconciliación con el Padre. No importa cuán profundamente usted haya caído, el amor y el perdón van más profundos.

¡Oh, las profundidades de Su amor!

jueves, 7 de octubre de 2010

CONOCER SU VOZ

Aquellos que verdaderamente conocen a Dios, han aprendido a reconocer su voz por encima de todas las otras voces. El quiere que usted esté absolutamente convencido que él desea hablarle a usted – para decirle cosas que usted no ha visto ni escuchado antes.

Yo creo que hay tres cosas que son requeridas de aquellos que van a escuchar la voz de Dios:

1. Una confianza inamovible de que Dios quiere hablarle a usted. Usted tiene que estar completamente persuadido y convencido de esto. Verdaderamente, él es un Dios que habla – y él quiere que usted conozca su voz para que usted pueda hacer su voluntad. Lo que Dios le diga, nunca irá más allá de los límites de las Escrituras.
2. Tiempo de calidad y silencio. Usted debe de estar deseoso de encerrarse con Dios y dejar que todas las otras voces se callen. Es verdad, Dios nos habla durante todo el día. Pero cuando él ha querido construir algo en mi vida, su voz vino a mí sólo después de haberme apartado de todas las demás voces, para escuchar sólo su voz.
3. Pedir en fe. No obtenemos nada de Dios (incluyendo el escuchar su voz) a no ser que nosotros verdaderamente creemos que él puede comunicar su mente a nosotros – ¡para que podamos entender su propósito perfecto!

¡Dios no es un bromista! El no permitirá que el enemigo lo engañe. Cuando Dios habla, la paz sigue – ¡y Satanás no puede falsificar esa paz!

“Pero el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. Pero al extraño no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños” (Juan 10:2-5).

miércoles, 6 de octubre de 2010

LA POSICIÓN SUYA

En Éxodo 33, Moisés no lo sabía, pero Dios estaba por darle una revelación mayor de su gloria y de su naturaleza. Esta revelación iría más allá de amistad, más allá de la intimidad. Es una revelación que Dios quiere que conozcan todas las personas que están con dolor.

El Señor le dijo a Moisés que le mostraría su gloria: “Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti” Éxodo 33:19). Luego él dijo, “No podrás ver mi rostro – por que ningún hombre podrá verme y seguir viviendo… [Y] cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado” (33:20-22).

La palabra Hebrea que se traduce aquí como gloria significa “mi propia persona”. Dios le estaba diciendo a Moisés, “Yo mismo pasaré cerca de ti”. Una traducción lo dice de esta manera: “Te esconderé en una cavidad de la roca, y te defenderé con la protección de mi poder hasta que yo haya pasado.”

Esto es lo que el apóstol Pablo quiere decir cuando se refiere a que estamos “escondidos en Cristo.” Cuando le fallamos a Dios – cuando pecamos gravosamente contra la luz – no debemos permanecer en nuestra condición caída. En lugar de eso, debemos de correr rápidamente a Jesús, para ser escondidos en la Roca. Pablo escribe, “Nuestros padres…todos bebieron la misma bebida espiritual; por que bebían de la Roca espiritual que los seguía, y la Roca era Cristo” (1 Corintios 10:1, 4).

¿Cuál fue la gran revelación de su persona que Dios le dio a Moisés? ¿Cuál es esta verdad que debemos santificar en nuestros corazones? Es la siguiente:
“Jehová dijo a Moisés:…Prepárate, pues, para mañana, sube de mañana al monte Sinaí…Descendió Jehová en la nube y permaneció allí junto a él; y él proclamó el nombre de Jehová. Jehová pasó por delante de él y exclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! Dios fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira y grande en misericordia y verdad, que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, pero que de ningún modo tendrá por inocente al malvado” (Éxodo 34:1, 2 y 5-7).

Aquí estaba la revelación más grandiosa, el cuadro completo de quién Dios es. El Señor le dijo a Moisés, “Ven a esta roca en la mañana. Te daré una esperanza que te sustentará. Te mostraré mi corazón como nunca lo habías visto antes.” ¿Cuál fue la “gloria” que Moisés buscó que el Señor le mostrara?

Esta es la gloria: un Dios quien es “Misericordioso y piadoso, tardo para la ira y grande en misericordia y verdad, que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, pero que de ningún modo tendrá por inocente al malvado.”

Cristo es la expresión plena de esa gloria. Verdaderamente, todo lo que está en el Padre, está completo en el Hijo. Y Jesús fue enviado a la tierra para traernos esa gloria a nosotros.

martes, 5 de octubre de 2010

¡TIEMPO DE ACCIÓN DE GRACIAS!

El tema de acción de gracias me vino recientemente durante un tiempo de grandes cargas personales. Ese tiempo, el edificio de nuestra iglesia necesitaba ser reparado extensamente. Los problemas de los feligreses se estaban acumulando. Todas las personas que yo conocía estaban pasando por alguna prueba. Y yo estaba sintiendo la carga de todo esto.

Fui a mi oficina y me senté, y comencé a sentir lástima por mí mismo. Comencé a quejarme a Dios: “Señor, ¿cuánto tiempo me tendrás en este fuego? ¿Cuánto tiempo tengo que orar sobre estas cosas para que tú hagas algo? ¿Cuándo me vas a responder, Señor?”

De repente, el Espíritu Santo cayó sobre mí – y me sentí avergonzado. El Espíritu susurró a mi corazón, “Sólo empieza a agradecerme ahora mismo, David. Tráeme un sacrificio de acción de gracias – por todas las cosas pasadas que he hecho por ti, y por lo que voy a hacer en el futuro. ¡Dame una ofrenda de acción de gracias – y súbitamente todas las cosas se verán diferentes!”

Esas palabras se establecieron en mi espíritu. Pero yo pensé: “¿Qué quiere decir el Señor con ‘un sacrificio de acción de gracias’?” Yo busqué esta frase en las Escrituras y me asombré de las referencias que encontré:

• Ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo” (Salmo 107:22).
• Te ofreceré sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre de Jehová.” (Salmo 116:17).
• Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémosle con cánticos” (Salmo 95:2).
• Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanzas; alabadle, bendecid su nombre” (Salmo 100:4).

Vivimos en los días en que nuestro sumo sacerdote Jesús, ya ha presentado al Padre el sacrificio de su propia sangre para hacer expiación por nuestros pecados. Cristo ha borrado todas nuestras trasgresiones, para que nunca sean recordadas en contra nuestra. Así que el trabajo de expiación ya está terminado.

Pero, al igual que los Israelitas, debemos de entrar a los atrios del Señor como dice el Salmo 100 – con acción de gracias y alabanza. Y debemos de traer la ofrenda de nuestros labios. “Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios” (Oseas 14:2). El verdadero significado de la última frase en Hebreo es, “Te ofreceremos novillos tiernos, aun nuestros labios.”
Nuestra ofrenda de acción de gracias debe de ser hecha con lo que traemos – una ofrenda de nuestros labios o voces. Dios está diciendo, “Trae a mi presencia tus palabras de acción de gracias. ¡Habla, canta tus alabanzas para mí!”

Ya no tenemos que traer a Dios sacrificios de sangre ni ofrendas de plata ni de oro para expiación. En lugar de eso, debemos traerle a él un sacrificio de alabanza y acción de gracias de nuestros labios: “Ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre” (Hebreos 13:15). ¡El “fruto de labios” es gratitud, agradecimiento!

lunes, 4 de octubre de 2010

LA CANCIÓN CORRECTA – EN EL LADO EQUIVOCADO

Cuando el pueblo de Israel fue puesto a prueba, ¿se suponía que ellos expresasen gratitud y acción de gracias en medio de los problemas? Cuando ellos estaban rodeados y en situaciones desesperantes, ¿esperaba realmente Dios que ellos tuviesen esa clase de reacción?

¡Absolutamente – Sí! Ese era el secreto para que ellos puedan salir de sus dificultades. Vea usted, Dios quiere algo de todos nosotros en nuestros tiempos de problemas y pruebas abrumadoras. ¡El quiere que le ofrezcamos un sacrificio de acción de gracias en medio de todo lo que sucede!

Yo creo que Santiago había descubierto ese secreto cuando él amonestó, “…tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas…” (Santiago 1:2). El estaba diciendo, “¡No te rindas! Prepara un altar en tu corazón, y ofrece alegre acción de gracias en medio de tus pruebas.”

Por supuesto que los hijos de Israel ofrecieron al Señor alabanza y acción de gracias – ¡pero lo hicieron en el lado equivocado del Mar Rojo! Sí, las personas se regocijaron toda la noche – pero Dios no tenía placer en eso. Cualquiera puede gritar alegremente en gratitud después que viene la victoria. Pero la pregunta que Dios había puesto delante de Israel era, “¿Me alabarán ustedes antes de que yo envíe la ayuda – mientras están en medio de la batalla?”

Yo creo que si Israel se hubiese regocijado en “el lado de la prueba” del Mar Rojo, ellos no hubiesen sido probados nuevamente en las aguas de Mara. Si hubiesen pasado el examen del Mar Rojo, las aguas de Mara no hubiesen sido amargas sino dulces. Israel hubiese visto el agua manar en todas partes del desierto, en lugar de tener que andar sedientos.

Que Dios nos ayude a cantar la canción correcta en el lado de la prueba en nuestras dificultades. Esto trae el deleite más alto a nuestro Padre celestial.¿Está usted ahora mismo pasando por un tiempo muy difícil? ¡Entonces cante! ¡Alabe! Dígale al Señor, “Tú puedes hacerlo – tú me has librado antes, tú puedes librarme ahora. Yo descanso con felicidad.”

domingo, 3 de octubre de 2010

EL SACRIFICIO DE ACCIÓN DE GRACIAS

Uno de los versos más importantes en toda la Escritura se encuentra en la primera Epístola de Pedro. El apóstol habla de la necesidad de que nuestra fe sea probada: “Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1:7).

En este mismo pasaje, Pedro nos dice lo que podemos esperar cuando enfrentemos tales pruebas de fe: “…aunque ahora por un poco tiempo…tengáis que ser afligidos en diversas pruebas” (verso 6).

La palabra Griega que se usa para pruebas aquí significa “probar, examinar, prueba con dificultades y adversidades.” Pedro está diciendo, “Si tú eres un seguidor de Jesucristo, entonces vas a pasar por muchas pruebas y tentaciones pesadas. ¡Serás probado severamente!”

Este pasaje sugiere que Dios está diciendo, “Tu fe es preciosa para mí – más preciosa que todas las riquezas de este mundo, las cuales perecerán algún día. Y en estos últimos días – cuando el enemigo envía toda clase de maldad contra ti – yo quiero que tú permanezcas de pié, fuerte con una fe inamovible”.

Y él dice además, “¡Yo te cuidaré y te bendeciré a través de cada día oscuro! Tu parte en esto es simplemente tener fe en mí. ¡Tú serás guardado por mi poder, a través de la fe!”

“[Vosotros], que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero” (verso 5).

Pedro nos dice: “Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos…” (2 Pedro 2:9). La palabra griega que aquí se usa para tentación significa “poniendo a prueba adversidades.”

Pablo escribe: “ No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10:13).

Claramente, Dios no quiere mantenernos en nuestras pruebas. ¿Por qué estaría él interesado en mantenernos en medio de tentaciones y aflicciones? ¡El no recibe ninguna gloria de las pruebas de sus hijos – sino de los resultados de nuestras pruebas!

Sólo hay una manera de escapar de nuestras pruebas – y es pasando el examen. Piense en ello: Cuando usted estaba en el colegio, ¿cómo se escapó finalmente? Usted pasó el examen final. Y si usted no lo pasaba, lo enviaban de vuelta a clase.

Ese era el caso con el Israel antiguo, cuando Dios los trajo al Mar Rojo. Dios estaba probando a su pueblo, tratando con ellos. El los llevó al borde de la destrucción – los rodeó con montañas en ambos lados, y con el mar en frente, y con el enemigo que se acercaba a ellos por el otro lado.

Pero el Señor puso a Israel en esas circunstancias esperando cierta reacción. El quería que su pueblo reconociera que estaban impotentes. El quería escucharlos decir “Nosotros recordamos cómo Dios nos libró de las plagas. Recordamos cómo nos sacó del horno de aflicción donde hacíamos ladrillos sin paja y no teníamos descanso. ¡Dios nos libró entonces – y él lo hará otra vez! Regocijémonos en su fidelidad. El es Dios – y nos ha dado promesas que cumplirá. El nos protegerá de cada enemigo que venga contra nosotros.”