lunes, 31 de mayo de 2010

UNA NUEVA CRIATURA

"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí" (Gálatas 2:20).

"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas" (2 Corintios 5:17).

Puede que usted diga, "Yo sé que estoy en Cristo por fe. Me doy cuenta que soy una nueva criatura, pero todavía sigo luchando terriblemente con un mal hábito. Me hace sentir tan descorazonado." A Satanás le gustaría convencerlo que Dios se ha cansado de usted. El quiere hacerlo pensar que Dios lo ve a usted como sucio, asqueroso con pecado. Pero todo es mentira. Lo que está experimentando, es la carne batallando contra el Espíritu en usted. Esta batalla es común entre todos los creyentes. Y mientras usted está en medio de la batalla, Satanás quiere convencerlo que "el viejo hombre" está todavía en control.

No importa cual sea su condición, Dios no flaquea en su amor por usted. El nunca dejó de amar a la raza de Adán, a pesar de todas las maldades, idolatrías y su actuar lujurioso. El los preservó a través de toda la historia y lo siguió haciendo hasta los últimos días, cuando él llegó con su plan de rescate. A través de la cruz, fue posible que toda la raza de Adán sea reconciliada.

Usted debe de saber que su posición con Dios se basa en una sola cosa: usted es victorioso debido a la cruz. Esta victoria no viene a través de alguna cosa buena que usted hace. Como Pablo dice, "Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios" (Romanos 8:8). Nuestra victoria viene únicamente a través del arrepentimiento, fe, creencia, confianza en que Dios nos cuida. Y nuestra parte en esto es estar firmes en la posición que él gentilmente nos ha dado en Cristo. Su Palabra nos asegura, "Puede que falles algunas veces. Pero cuando te miro, yo sólo veo a mi Hijo, Jesús. Tú saldrás de esta batalla victorioso, sin culpa ni condenación."

domingo, 30 de mayo de 2010

¿DÓNDE BUSCA USTED FORTALEZA?

¿Dónde puede usted encontrar Cristianos completamente devotos al Señor que tengan una vida fácil y sin problemas? Muéstrenme a un siervo ungido del Señor que sea guiado por el Espíritu, y lleno de Dios, y yo les mostraré a una persona perseguida, castigada, muy a menudo perpleja, y familiarizada con las aguas profundas y los hornos de fuego.

Aquellos que buscan evadir las dificultades, muy pocas veces consiguen la revelación de la plenitud de Dios. Ellos atentan usar la fe para estar exentos de crisis, sin darse cuenta que ellos mismos se roban la oportunidad de descubrir lo que verdaderamente está en ellos. Luego un día cuando el problema ya no puede ser evadido, se derrumban, sin tener ninguna fuente ya probada de fortaleza interior.

Pablo escribió, "Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu" (Efesios 3:16).

En estos días, el Señor necesita Cristianos que no sean llevados por doquier de todo viento de doctrina; que no permitan que hagan mercadería de ellos; que tengan discernimiento y no sean engañados; que no necesiten un maestro especial con alguna nueva revelación; que no necesiten un pastor humano que guíe cada paso de ellos; que no tengan que depender de otros para ser felices o para tener fortaleza espiritual – pero que hayan sido probados y tratados y han comprobado que la propia vida de Dios está en ellos, proveyendo gracia y misericordia para ayudarlos en cada necesidad. Que Cristo haya sido revelado no sólo a ellos, sino también en ellos. Que están extrayendo de la fuerza de su hombre interior, de acuerdo a las riquezas de Su gloria.

Podemos aprender lecciones valiosas de la experiencia del Rey David en Siclag. "David se fortaleció en el Señor" (1 Samuel 30:6). Es imperativo que aprendamos a fortalecernos en el Señor debido a los tiempos tumultuosos que se avecinan.

Hermanos, hermanas en Cristo, Los exhorto en el nombre del Señor, que abran sus ojos al imponente poder de Dios que está trabajando en ustedes, y que se apropien de la llenura y de la plenitud del Señor Jesucristo. No importa en cuál horno de fuego seamos arrojados, nuestro supremo Señor caminará con nosotros hasta que salgamos.

jueves, 27 de mayo de 2010

DAVID SE FORTALECIÓ EN EL SEÑOR

Estas son palabras con las que estamos familiarizados: "David se angustió mucho" (1 Samuel 30:6). Él había retornado de Gad, donde el rey Aquis le había dicho, "Sé que has sido bueno ante mis ojos, como un ángel de Dios" (29:9). Con esas alabanzas resonando en sus oídos, David y sus hombres retornaron a Siclag, ansiosos de reunirse con sus esposas e hijos. Sin embargo, encontraron que la ciudad había sido quemada, sus casas destruidas, y sus hijos y esposas llevados prisioneros. Los Amalecitas habían invadido mientras ellos estaban en Afec y habían tomado cautivo todo lo que era precioso para David y sus hombres.

¡Qué horrible día de infamia en la vida de este hombre ungido de Dios! "Entonces David y la gente que lo acompañaba lloraron a voz en cuello, hasta que le faltaron las fuerzas para llorar" (1 Samuel 30:4).

Sus hombres se levantaron contra él porque el alma de todo el pueblo estaba llena de amargura, y hablaban de apedrear a David. David mismo estaba angustiado en sobremanera, y ya no tenía lágrimas para llorar. "David se angustió mucho" (v. 6). Habían llegado todos al final de su aguante, y toda esperanza se había desvanecido y sólo había pena y desesperación.

¿Qué hace un hijo de Dios cuando se descorazona en gran manera y se siente inútil, como un fracaso completo, abandonado por Dios y rechazado por aquellos que antes lo apreciaban? Créalo o no, Dios estaba en esta aparente tragedia. Dios tenía una bendición increíble más adelante, pero David tenía que lanzarse completamente a las manos de Dios. Esta era una situación que ninguna cantidad de recursos humanos podía resolver.

"Pero David halló fortaleza en Jehová su Dios" (v.6).

David aprendió a pararse solo, dependiendo sólo de Dios y encontrando todo lo que necesitaba a través de una comunión personal y un afecto por el Señor. Qué cuadro victorioso – David parado en medio de las ruinas de su vida, regocijándose en la fidelidad de Dios y fortaleciéndose en la presencia del Señor. Él llegó a ver que todo lo que en realidad cuenta cuando enfrentamos muerte y desesperación, es un conocimiento personal de Dios.

Una vez que la lección fue aprendida, Dios abrió los cielos y le habló a David claramente. Las direcciones vinieron claras y fuertes. David preguntó y Dios respondió "de cierto librarás a los cautivos" (1 Samuel 30:8). No se perdió nada – David recuperó todo.

miércoles, 26 de mayo de 2010

EL DESCANSO QUE DIOS PROMETIÓ

“Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios, porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas” (Hebreos 4:9-10).

Usted puede preguntarse, “¿Que significado tiene entrar en este reposo prometido? ¿Cómo debe de reflejarse en mi vida?” Yo oro para que Dios remueva las escamas de nuestros ojos y nos permita captar esto. Para ponerlo de una manera simple, entrar al descanso prometido por Dios significa confiar totalmente que Cristo ha hecho todo el trabajo de salvación para usted. Usted debe de descansar en la gracia salvadora de él, sólo por fe.

Esto es lo que Jesús quiere decir cuando él anima, “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Esto significa el fin de todos los esfuerzos de su carne, de todos sus esfuerzos humanos para obtener paz. Y significa depender totalmente en el trabajo de Jesús por usted.

Nuestra lucha no es contra sangre y carne. Toma lugar en el ámbito espiritual. El Antiguo Testamento lo pone esto tan claro como el cristal. Una y otra vez, Israel hizo promesas vacías e inútiles a Dios: “Queremos servirte, Señor. Haremos todo lo que nos ordenas.” Pero la historia prueba que no tenían ni el corazón ni la habilidad para llevar a cabo lo que habían prometido. Dios tenía que despojarlos de toda su fe en ellos mismos. Todo lo que necesitamos debería de venir de la preciosa presencia del Señor.

Pablo declara, “Por que en él vivimos, nos movemos y somos” (Hechos 17:28). Esto habla de comunión sin interrupción. A través de la victoria de la cruz, nuestro Señor está disponible para nosotros a cada momento del día o de la noche. Tenemos que tomar una decisión: “Yo quiero a Cristo en mi vida. Quiero ser libre de toda mi carne. Así que voy a ir hacia delante, a su presencia y reclamaré mi posesión. Yo quiero que Jesús sea mi todo, mi única fuente de satisfacción.”

martes, 25 de mayo de 2010

UN LUGAR SIN REPUTACIÓN

Hubo un tiempo en que a Moisés se lo tenía en alta estima, era respetado en los lugares importantes del gobierno, teniendo gran reputación y prestigio. Él se movía en el círculo de los influentes y ricos y era uno de los hombres más conocidos de ese tiempo. Pero cuando Dios le habló desde la zarza ardiente (ver Éxodo 3:5), Moisés había disminuido a cero puntos.

Dios no podía usarlo hasta haberlo arrancado y llevado lejos de sus lazos mundanos. ¿Quién conocía ahora a Moisés? Escondido, alejado – silenciado y sin influencia. Él no tenía ninguna válvula de escape para su gran energía.

¡Pero en el momento que Moisés alcanzó el punto cero – cuando perdió totalmente su reputación y no quedaba nada del Moisés viejo y confiado en sí mismo – él estaba en tierra santa!

¿Cuánto tiempo esperó Dios en esa zarza, listo para revelarse de una manera gloriosa y nueva? Sólo hasta aquél momento clave cuando a Moisés verdaderamente ya no le importaba su trabajo ni su reputación. Cuando él entregó las últimas migajas de confianza en sí mismo, él encontró revelación.

El Señor Jesús estuvo en esa misma tierra santa. Las Escrituras dicen, “Sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo…” (Filipenses 2:7).

Despojarse de reputación y convertirse en siervo fue una elección voluntaria. Gracias a Dios por aquellos que nuevamente están siendo llamados a esa tierra santa, buscando disminuir para que él crezca, y preparados para ser siervos.

Un gran hombre de Dios escribió, “El hombre de Dios que verdaderamente predica la Palabra finalmente abandonará la idea de ser conocido. Si él predica a Cristo, su reputación disminuirá constantemente y Cristo aumentará. Los verdaderos profetas mueren sin ser conocidos. Dios les da su galardón sólo después de haber muerto.”

Yo creo que si buscamos una reputación más grande, más conocida, a nuestro mensaje le faltará algo. Nuestro ego es demasiado prominente. Cristo debería de estar aumentando y nosotros deberíamos estar perdiendo reconocimiento. Deberíamos ser menos conocidos con el pasar de los años, hasta que, como Pablo, terminamos encerrados con Dios.

¡Que podamos todos disminuir! ¡Que sólo Él aumente! Que Dios nos ayude a volver a esta tierra santa.

lunes, 24 de mayo de 2010

AFLICCIONES DE SANIDAD

“Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; MAS AHORA guardo tu palabra” (Salmos 119:67).

Yo creo en la sanidad. Yo creo en la aflicción. Yo creo en las “aflicciones de sanidad”. Cualquier aflicción que evite que me desvíe, que me profundice en Su Palabra, es sanidad. La mayor fuerza de gracia para la sanidad espiritual y física puede ser la aflicción.

Sugerir que el dolor y la aflicción son del diablo es sugerir que David fue guiado por el diablo a buscar la Palabra de Dios. He sufrido gran dolor. He clamado a Dios por liberación y he creído que me dará una completa sanidad. Sin embargo, mientras voy creyendo, continúo dándole gracias a Dios por la situación presente y permito que sirva para recordarme cuán dependiente de Él soy en verdad. Puedo decir junto con David: “Bueno me es” (Salmos 119:71).

El dolor y la aflicción no deben ser menospreciados, como si vinieran del diablo. Tales cargas han producido grandes hombres de fe y profundidad.

“Echando toda vuestra ansiedad sobre él…” (1 Pedro 5:7).

Pablo habló de la “preocupación” por las iglesias confiadas a él. (ver 2 Corintios 11:28). Cada iglesia nueva era otra “preocupación” sobre sus hombros. El crecimiento, la expansión, el ensanchamiento de estacas siempre implican nuevas preocupaciones. El hombre que Dios use, debe tener hombros amplios. No debe encogerse ante el desafío de las numerosas preocupaciones y responsabilidades. Cada paso de fe que Dios me guía a dar, ha traído junto con él, numerosas preocupaciones y problemas nuevos. Dios sabe exactamente cuántas preocupaciones nos puede confiar. No es que Él busque quebrarnos, en salud o fuerza; es simplemente que obreros dispuestos hay pocos y ¡la cosecha es tan grande! Las preocupaciones son quitadas de aquéllos que las rechazan y dadas como dones a aquéllos que no tienen miedo de éstas. Olvide las preocupaciones que está llevando, ¿no podemos acaso echarlas todas sobre Él?

Toda bendición nueva está relacionada a una familia de preocupaciones. No pueden divorciarse. Usted no puede aprender a vivir con la bendición hasta que aprenda a vivir con las preocupaciones.

domingo, 23 de mayo de 2010

UN LUGAR DONDE LA LEPRA ES EXPUESTA

Moisés verdaderamente era un hombre tocado por Dios, con un llamado sobrenatural y una revelación completa de quién era Dios. Él era humilde, pio, y con una carga por el honor de Dios. A él se le permitió conocer lo que es ser guiado como pocos otros hombres han podido conocer, mientras él amaba a Dios y se dolía por los pecados del pueblo.

A pesar de todo esto, Moisés no sabía de la lepra en su propio seno: “Le dijo además Jehová: Mete ahora la mano en tu seno, y cuando la sacó, vio que su mano estaba leprosa como la nieve” (Éxodo 4:6).

¡Qué terror – tocar su propio seno y tocar lepra! Qué lección tan objetiva sobre la depravación de la carne. ¿Se estaba divirtiendo Dios con un poco de magia con Moisés? No, y esta era una poderosa lección que el hombre de Dios tenía que aprender. Era la manera de Dios de decirle a este hombre, “Cuando el yo está en control, tú terminarás hiriendo a las personas y trayendo reproche sobre mi trabajo. Cuando tú intentas hacer mi trabajo de una manera espectacular, carnal, tú estarás ministrando muerte, no vida.”

Dios estaba declarando, “No puedo usar esa vieja naturaleza de Egipto – no puede ser transformada, siempre será lepra. ¡Debe de haber un nuevo hombre, uno que esté envuelto en la gloria y el poder del YO SOY!”

A Moisés se le ordenó que volviera a poner su mano leprosa en su seno. “Él volvió a meter la mano en su seno, y al sacarla de nuevo del seno, vio que estaba como el resto de su carne” (Éxodo 4:7).

Extendiendo la mano hacia adelante representa el ministerio. ¿Qué es lepra, sino pecado? ¡Pecado escondido, sin exponer, sin haber sido perdonado! ¿Qué sucede cuando un hombre de Dios se coloca en tierra santa? Su alma interior es expuesta. Sus pecados más profundos y escondidos son traídos a la luz ante sus ojos y es llevado hacia las amorosas misericordias de Cristo para sanidad y restauración.

¡Gracias a Dios por ese segundo toque santificante! Ese momento de limpieza, cuando por fe la vieja carne es crucificada y la mano de ministerio es purificada – cuando somos una vez más vestidos con la carne apropiada – la carne de él.

Gracias a Dios que podemos gozarnos en la limpieza por la sangre preciosa de Cristo.

jueves, 20 de mayo de 2010

TIERRA SANTA

Moisés estaba cuidando ovejas cuando Dios lo llamó desde la zarza ardiente, y le ordenó: “Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es” (Éxodo 3:5).

Tierra santa no es un lugar físico, sino espiritual. Cuando Dios le ordenó a Moisés que quitase su calzado porque estaba en tierra santa, él no se estaba refiriendo a un pedazo de terreno de dos metros por cuatro – él estaba hablando de un lugar espiritual. Un Dios santo debe tener a un hombre santo en una tierra santa; de hecho, Dios no puede usar a un hombre hasta que lo coloque en tierra santa.

¡El lugar era santo! ¿Cuál lugar? El lugar era la condición espiritual a la que Moisés había llegado finalmente, un lugar en su crecimiento donde Dios podía llegar a él. Él estaba finalmente en un lugar de recepción, listo para escuchar, suficientemente maduro para estar dispuesto a responder a los manejos de un Dios santo.

Por favor no piensen ni por un momento que sólo Moisés estaba en tierra santa. También lo estaba todo Israel, aunque estaban al final de su esperanza. Yo nunca he creído que Dios mantendría a toda una nación bajo esclavitud tan sólo para darle tiempo a Moisés de madurar y ser un líder misericordioso. Nuestro Señor no hace acepción de personas. Dios, en esos cuarenta duros años, estaba preparando a Israel tanto como a Moisés. En una manera de juicio amoroso, el Señor estaba llevando a Israel de vuelta a un lugar santo – de vuelta a un hambre por Jehová.

Mientras Moisés estaba en la montaña siendo despojado de sus derechos – porque eso es lo que significaba el remover sus calzados – Israel estaba en el valle siendo despojado de sus fuerzas humanas. Moisés no tendría derechos; Israel no tendría fuerzas. Dios no podía probarles que él era fuerte para beneficio de ellos de ninguna otra manera. ¡El gran YO SOY estaba siendo revelado!

Nosotros tendremos que recorrer la misma ruta para poder ser usados. Esto es, ser despojados de nuestro orgullo y de nuestra confianza en nosotros mismos.

martes, 18 de mayo de 2010

QUE DIOS NOS AYUDE A NO MURMURAR Y A NO QUEJARNOS

Esta es mi oración diaria. Mientras el temor se esparce y la incertidumbre abunda, oremos para que el Espíritu Santo nos muestre que la murmuración y la queja son señal de que somos impacientes y desconfiamos de nuestro Señor.

En Éxodo 17, Moisés se refirió a la murmuración como “tentar a Dios.” Los hijos de Israel habían llegado a Refidim y no había agua para beber. ¡La duda de incredulidad se esparció por todo el campamento! La gente se olvidó de las anteriores veces en las cuales Dios los había librado de sus aflicciones y comenzaron una vez más a dudar de que Dios estuviera con ellos. Ellos lloraban diciendo, “Dios, ¿por qué nos sacaste de Egipto? ¿Por qué no nos dejaste morir allá en lugar de traernos a este lugar para matarnos?”

Ellos estaban listos para apedrear a Moisés. Con gran misericordia, Dios les dio agua de la roca, pero el Señor hizo que aquel lugar se llamase Masah y Meriba – murmuración y queja. Era un lugar que no debería ser olvidado en el futuro de Israel.

Creemos tener el derecho de murmurar y de quejarnos porque nuestras aflicciones en particular son tan dolorosas, tan difíciles. Han habido momentos en los que he sido culpable de tentar a Dios de esta manera, pero mientras leo Éxodo 17 una y otra vez, un temor reverente de Dios emocionó mi alma – “Dios toma este asunto muy en serio.”

Él nos ha ayudado tanto en el pasado y nos ha probado su fidelidad cada vez. La pregunta es, ¿cuándo confiaremos completamente en él? ¿Cuándo confiaremos completamente en su promesa de guardarnos, de amarnos, de ser nuestro Padre, nuestro protector? Necesitamos que el Espíritu Santo nos ayude.

Yo le imploro a usted, no murmure ni se queje, por que los que se agarran firme de la fe, ésas personas serán bendecidas. Que Dios me ayude a que esta sea la actitud de mi corazón para los tiempos que se avecinan. Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.

Si usted pudiese saber cómo todo esto aquí se resolverá para la gloria de Dios, usted descansaría en la Palabra de él.

lunes, 17 de mayo de 2010

BAJO LA REGLA DE LA GRACIA

El hijo pródigo necesitaba lo que el apóstol Pablo llama “”el renovar de la mente”. Yo amo leer las siguientes palabras de la parábola: “Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies… Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta” (Lucas 15:22-23).

El hijo pródigo tenía mentalidad de condenación, y esto fue puesto en él por Satanás. Hoy, lo mismo sucede con muchos de los hijos de Dios. Nuestro Padre se regocija de nosotros, nos abraza con brazos amorosos. Pero nosotros creemos que la humildad significa decirle a Dios lo malos que hemos sido, desenterrando nuestros pecados pasados en lugar de confiar en sus expresiones de amor. Y todo el tiempo pensamos con culpa, “Dios tiene que estar enojado conmigo. He pecado peor que muchos otros.”

Cuando los sirvientes del padre trajeron el mejor vestido que había en la casa y se lo pusieron al hijo, representaba el ser vestido con la justicia de Cristo. Luego el padre puso el anillo en el dedo del joven, significando la unión con Cristo. Finalmente, él puso calzados en los pies del muchacho, que representa ser calzado con el evangelio de la paz de Cristo. El padre amoroso estaba mostrándole a su hijo: “Quita esos andrajos de carne, esos vestigios de esfuerzos personales para complacerme. Déjame mostrarte cómo yo te veo. Tú estás entrando a mi casa y a mi presencia como un nuevo hijo del rey. ¡Tú no estás entrando como un pordiosero o un esclavo, sino como mi hijo, el cual me deleita! Ahora entra, con libertad y confianza.”

Lo mismo es verdadero hoy día. Tenemos que ser renovados en nuestra manera de pensar sobre cómo Dios nos recibe en su presencia. “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo…acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe” (Hebreos 10:19-20, 22 cursivas mías).

La palabra “libertad” que se usa aquí, viene de una palabra raíz que significa “un esclavo emancipado”. Significa no estar más bajo la ley del pecado y de la muerte, sino bajo la regla de la gracia. Para decirlo de una manera corta, es por el amor del Padre- sólo por su misericordia- que cualificamos para entrar a su presencia. Y aquí está la calificación: “Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos (cualificados) para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Colosences1:12-13 cursivas mías).

domingo, 16 de mayo de 2010

DIOS ES PODEROSO PARA QUE YO SALGA ADELANTE

La pregunta más importante que enfrenta el pueblo de Dios hoy día es ésta: “¿Cree usted que Dios es poderoso para ver que usted pueda salir adelante? ¿Cree usted que él puede hacer todo lo necesario para responder sus oraciones y suplir sus necesidades?”

Esta es la misma pregunta que nuestro Señor le preguntó a los dos hombres ciegos, los cuales le rogaban por misericordia y sanidad. “Y Jesús les preguntó: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí Señor…Y los ojos de ellos fueron abiertos” (Mateo 9:28-30)

El Señor le pregunta a usted, a mí, a la iglesia, “¿Crees que soy poderoso para dirigirte y guiarte, y realizar mi perfecta voluntad en tu vida? ¿Crees que todavía estoy trabajando por ti? ¿O albergas pensamientos secretos de que te he abandonado y que te he decepcionado?” Él nos dice a nosotros lo mismo que le dijo a María y a Marta, “¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?” (Juan 11:40).

Dios no está primeramente interesado en que hagamos algún trabajo grande para él. En lugar de eso, ¡él desesperadamente quiere simplemente que confiemos en él! Una completa dependencia en él es lo que más desea.

Amado, Dios no quiere nada de lo que usted posee. Él no quiere su casa, su terreno, su auto, o cualquier otra posesión del mundo. ¡Él quiere su confianza! Él quiere que usted sea firmemente establecido en su confianza en él.

Un soldado Americano estacionado en Alemania me escribió, ofreciéndome su colección de monedas, a la cual él llamaba un ídolo. Yo le escribí respondiéndole que “Dios quiere más que tu colección de monedas – ¡él quiere tu confianza!”

Continuamos queriendo hacer cosas, dejar cosas, sacrificar, trabajar, sufrir. Mientras que lo que él más desea es nuestra obediencia y confianza. Su Palabra es clara. A Dios no se lo complace con nada menos que nuestra fe.

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que le buscan” (Hebreos 11:6).

Dios no lo ha abandonado. Sus oraciones han sido escuchadas – y Dios resolverá todas las cosas de acuerdo a su perfecta voluntad. ¡Siga confiando!

jueves, 13 de mayo de 2010

PRECIOSOS ANTE SUS OJOS

Yo les he dicho a mis hijos, “Cuando tengan una necesidad, cuando tengan dolor, llámenme. ¡Yo iré!” Yo sólo soy un padre terrenal – ¡cuánto más nuestro Padre celestial se ocupa de nosotros! ¿No responderá cuando lo llamamos?

La Palabra de Dios dice, “Él librará…al afligido que no tenga quien lo socorra. Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso; salvará la vida de los pobres. De engaño y de violencia redimirá sus almas, y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos” (Salmo 72:12-14).

Dios dice, “Todos ustedes que son pobres, todos los que están necesitados, los que están desamparados – aquellos a los que el enemigo ha estado atacando. ¿No saben que su sangre es preciosa para mí? ¡Todo lo que tienen que hacer es clamar a mí, y yo los libraré de las artimañas de Satanás!”

David dijo, “Este pobre clamó, y lo oyó Jehová y lo libró de todas sus angustias…” (Salmo 34:6).

Usted no tiene que saber muchos términos religiosos. Lo único que usted tiene que saber es que no importa lo que haya hecho, no importa cuán malvado usted haya sido, los arrepentidos siempre serán preciosos ante los ojos de Dios. Cristo dijo, “Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él...” (Apocalipsis 3:20).

¿Por qué está tocando? Porque su vida es preciosa y él no lo dejará. Él no viene para atropellar, sino que una y otra vez él le hablará a su corazón con un susurro: “Llámame ahora en tu necesidad.” Tal vez usted ha estado en iglesias donde las personas lo han condenado y lo han hecho sentir menospreciado. Pero todo lo que hicieron fue juzgarlo por lo que ven por fuera, y Dios no hace eso. Él ve el potencial suyo. Él le dará gozo y belleza en lugar de la suciedad y de las cenizas. ¡Él lo liberará!

miércoles, 12 de mayo de 2010

EL HOMBRE NUEVO

Como seguidores de Cristo, debemos tomar a Dios de acuerdo a su Palabra y aceptar como verdadero lo que él dice que somos. Esto significa que “nuestro hombre viejo” representa a un hombre que todavía busca agradar a Dios en la carne. Tal hombre odia el pecado, no quiere ofender a Dios, pero su conciencia continuamente lo tiene bajo culpabilidad. Así que él se compromete a vencer su problema de pecado: “¡Voy a cambiar! Comenzaré hoy día a luchar contra este pecado que me acosa, no importa lo que cueste. Quiero que Dios vea que me estoy esforzando mucho”.

Tal hombre trae ante Dios mucho sudor y lágrimas. El ora y ayuna para probarle a Dios que tiene un corazón bueno. El es capaz de resistir al pecado por unos días cada vez, así que se dice a sí mismo, “Si puedo hacerlo por dos días, entonces ¿por qué no por cuatro, o por una semana?” Al final de un mes él se siente contento con sí mismo, convencido de que se está logrando su liberación. Pero entonces su pecado sale a flote, y él se hunde en desesperación profunda. Y él comienza el ciclo nuevamente. Este hombre está continuamente dando vueltas en una rueda de molino que nunca termina, y no puede salir de ella.

¡Esto nunca debe de ser así! Ese hombre en la carne fue crucificado junto con Cristo. Ha sido muerto a los ojos de Dios. Verdaderamente, Pablo nos dice que el viejo hombre fue pronunciado muerto en la cruz. Jesús llevó a ese viejo hombre a la tumba junto con él, donde fue dejado muerto y olvidado. De la misma manera como el padre ignoró al “hombre viejo” en su hijo pródigo, el Señor nos dice sobre nuestro viejo hombre, “Yo no reconozco ni trato con tal hombre. Sólo hay un hombre que yo reconozco ahora, el único con quien trataré. Y ese es mi Hijo Jesús, y todos los que estén en él por fe.”

El nuevo hombre es aquél que ha perdido toda esperanza de agradar a Dios con esfuerzos de la carne. El ha muerto a las maneras viejas de la carne. Y por fe él ha llegado a conocer que sólo hay una manera de agradar a Dios, una manera de deleitar a Dios: Cristo debe de serlo todo. El conoce que sólo hay Uno al quien el Padre reconoce: A Cristo y todos los que están en él.

Este hombre nuevo vive sólo por fe: “El justo por la fe vivirá”. El cree en la Palabra de Dios tan completamente que él no se apoya en nada más. El ha encontrado que Cristo es la fuente de todo, y que lo suple todo. Y él cree lo que Dios dice de él: “Tu viejo hombre está muerto, y tu vida está escondida con Cristo en Dios”. Tal vez él no lo sienta, o no lo comprenda totalmente, pero él no alegará con la Palabra de su amado Padre. El la acepta por fe, creyendo que Dios es fiel a su Palabra.

martes, 11 de mayo de 2010

LA OBEDIENCIA ABRE LAS COMPUERTAS DE LA REPRESA

Se ha dicho de Cristo que él soportó y fue obediente a su Padre celestial, no por temor, sino por el gozo puesto delante de él. Él se despojó de todo peso y corrió la carrera con paciencia. Él soportó vergüenza y nunca desmayó ni se fatigó en su mente, porque él vio las gloriosas recompensas de la obediencia.

¿No deberíamos ya estar cansados de todo el conflicto interior y comenzar a tener hambre de las riquezas gloriosas prometidas en Cristo? ¡El miedo no es el mejor motivador para la obediencia – el amor sí lo es! Después de todo, las amenazas divinas fueron finalmente ignoradas por el pueblo de Israel. Aún la voz audible de Dios y su trueno aterrador no pudo hacer que los israelitas desobedientes danzaran alrededor del becerro de oro. Sólo un amor profundo que permanece, y una reverencia por Dios los hubiese librado de tal desobediencia.

Es una dulce entrega a la voluntad de Dios la que nos abre las puertas del cielo. Es el apartarnos de cada pecado, de cada acto de desobediencia, lo que nos permite la revelación de quién es Cristo realmente. La Escritura dice, “Todo aquel que peca, no lo ha visto ni lo ha conocido” (1 Juan 3:6).

¿Podría ser posible que nosotros, a través de vivir en desobediencia, lleguemos a distanciarnos de él? ¿Podría ser que nos vamos por nuestro propio camino porque nunca hemos tenido una revelación de Cristo, su odio por el pecado, y su gloria y misericordia? En lenguaje sencillo, “Aquel que vive en desobediencia nunca verdaderamente ha visto a Cristo en realidad.”

Jesús dijo, “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo le amaré y me manifestaré a él” (Juan 14:21).

¿Qué otra recompensa más grande por una obediencia amorosa quisiéramos que tener a Cristo revelándose a nosotros? Qué fórmula tan simple por tan gran revelación. “¡Ámame lo suficiente para obedecerme – y yo te amaré y te mostraré quién soy! Usted puede leer todo sobre él, estudiar su naturaleza, su fondo histórico, pero usted nunca lo conocerá hasta que usted haga una cosa tan simple, tan básica como obedecerlo completamente en todas las cosas.

Jesús dijo de Natanael, “Aquí está un verdadero israelita en quien no hay engaño…veréis el cielo abierto [a ustedes]…” (Juan 1:47 y 51)

En el momento mismo en que nos rendimos a él, y nos comprometemos a una obediencia absoluta, un poder sanador maravilloso es dispersado en nuestro hombre interior. Ya no más tenerle terror a Dios, o al infierno, o al castigo. Ya no más temor a lo que los hombres nos puedan hacer. En lugar de eso, el Espíritu de Dios comienza a inundarnos con nueva luz, nueva esperanza, gran gozo, gloriosa paz y fe abundante.

lunes, 10 de mayo de 2010

¿TENTANDO A DIOS?

Mientras Jesús estaba parado sobre el punto más alto del templo, Satanás le susurró, “Hazlo - ¡Salta! Si verdaderamente eres el Hijo de Dios, él te salvará.

”Y le dijo: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, pues escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te sostendrán para que no tropieces con tu pie en piedra” (Mateo 4:6).

¿Ve usted la sutileza torcida de Satanás en esto? El aisló una promesa de las Escrituras – y tentó a Jesús a que lanzara su vida sobre esto. El estaba sugiriendo, “Tú dices que Dios está contigo. Bueno, muéstrame la prueba. Tu Padre ya ha permitido que te moleste. ¿Dónde está su presencia en eso? Puedes probar que él está contigo si te lanzas hacia abajo. Si Dios está contigo, él proveerá que no te hagas daño al caer. Entonces podrás basar tu confianza en eso. Si no lo hace, entonces es mejor que mueras, en lugar de vivir preguntándote si estás solo. Necesitas un milagro para probar que el Padre está contigo”.

¿Cómo respondió Jesús? El declaró, “Escrito está también: ‘No tentarás al Señor tu Dios’” (Mateo 4:7). ¿Qué quiso decir Jesús aquí exactamente refiriéndose a “tentar a Dios?”

El Israel antiguo es un ejemplo. Diez veces el Señor había probado su fidelidad a los Israelitas. El pueblo de Dios recibió prueba visible de que su Señor estaba con ellos. Pero aún así, cada vez, el pueblo preguntaba lo mismo: “¿Está Dios entre nosotros o no?” Dios llama a esto “tentarlo a él”. Jesús usa la misma frase – “tentar a Dios” – en su respuesta a Satanás. ¿Qué nos dice esto? Nos muestra que es un pecado grave el dudar de la presencia de Dios; no debemos cuestionar si él está con nosotros.

Al igual que con Israel, Dios nos ha dado un cuerpo entero de evidencias. Primero, tenemos en su Palabra múltiples promesas de su presencia con nosotros. Segundo, tenemos nuestra historia personal con Dios – un testimonio de las muchas veces que nos ha librado. Tercero, tenemos una Biblia llena de testigos de la presencia de Dios en siglos pasados.

La Biblia es clara: Nuestro caminar con Dios es por fe y no por vista. De otra manera, terminaremos como Israel sin fe.

domingo, 9 de mayo de 2010

EL ÚLTIMO DERRAMAMIENTO

Yo sé que muchos no recibirán lo que voy a decir, pero muchos otros sí lo harán. Yo no creo que hayamos visto todavía la gloria y la plenitud del derramamiento del Espíritu Santo como fue profetizado por Joel. ¡Lo que hemos visto es solo una rociada! Sí, tenemos un renuevo carismático mundial y el amor ha juntado a muchos. Ha sido una experiencia compartida mundialmente, pero ha sido solo un anticipo.

Dios no permitirá que nada estorbe lo que planea hacer. El enemigo se va a llevar una sorpresa. Justo cuando parezca que la iglesia está siendo inundada por un aluvión satánico, el Espíritu levantará una bandera. Entienda lo que esa bandera es, y usted entenderá lo que Dios hará pronto. La bandera es un pueblo santo, puro, sin contaminación, librado de la corrupción que hay en el mundo. Esa bandera es una nueva raza de Cristianos santificados los cuales brillarán como lumbreras en medio de una generación perversa y malvada. ¡No será una renovación de amor y alabanza, sino una restauración de santidad para el Señor!

Habrá también alabanza y gritos, pero serán gritos de victoria sobre el pecado y la contaminación del mundo, cumpliéndose el propósito del último derramamiento: “Y todo aquel que invoque el nombre de Jehová, será salvo…” (Joel 2:32). ¿Salvo de qué? ¡Del pecado! ¡Del espíritu del mundo!

No tendremos la plenitud del derramamiento del Espíritu hasta que las personas bautizadas se separen del mundo. Debemos enfatizar separación y pureza de corazón. El propósito de la venida del Espíritu es santificar y preparar un pueblo para el retorno del Señor, un pueblo sin mancha y sin arruga.

Cuando la plenitud del derramamiento del Espíritu venga sobre toda carne, habrá convencimiento del pecado en todas partes. “Cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). Ese es el derramamiento del Espíritu Santo.

Trágicamente, demasiadas personas hablan en lenguas, pero luego viven como el diablo. El pecado nunca fue arrancado de sus vidas y todo lo que ellos recibieron fue una experiencia de éxtasis. Dios los bendijo sólo suficiente como para llamarlos a una vida de santidad y sumisión más profundas, pero ellos dejaron de hacerlo, y se conformaron diciendo “Tengo al Espíritu Santo.”

¡Oh, hay tanto más! Yo le doy gracias a Dios por el privilegio de orar en lenguas desconocidas; es mi manera de soltar todas las alabanzas que tengo contenidas, en una comunicación que va más allá de mi entendimiento. Pero usted puede hablar en lenguas humanas y angélicas, y si no tiene amor, usted no ha recibido nada. Pero yo digo que aún va más profundo. Usted no es verdaderamente bautizado con el Espíritu Santo hasta que cada parte escondida de su alma haya sido expuesta – y cada pecado haya sido confesado y abandonado.

jueves, 6 de mayo de 2010

EL ESPÍRITU Y EL PODER DE ELÍAS

El Antiguo testamento cierra con esta gloriosa profecía: “Yo os envío al profeta Elías antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y castigue la tierra con maldición” (Malaquías 4:5-6).

Jesús dijo acerca de Juan, “Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir” (Mateo 11:14). Lo que Cristo estaba diciendo es, “Juan el Bautista tiene el espíritu y el poder de Elías sobre él –si sólo ustedes pudiesen verlo. Se nos dice que el ángel del Señor profetizó a Zacarías que su hijo Juan iría delante del Señor “…con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto” (Lucas 1:17).

Yo creo que la profecía de Malaquías es para hoy día también. Yo creo que otra vez Dios va a poner sobre muchos de sus siervos escogidos el espíritu y el poder de Elías. Y estos hombres y mujeres de Dios van a ser usados grandemente para traer una restauración a familias. ¡Los divorcios serán truncados! Los hijos serán convencidos de sus rebeliones y el amor hacia sus padres será restaurado.

Esta profecía se está cumpliendo ante nuestros ojos –ahora mismo. En un pueblo de Texas, un pastor joven comenzó a orar por la salvación de los jóvenes en los colegios de su pueblo. Dios lo ungió con el espíritu dinámico y con el poder de Elías, y no sólo cientos se han salvado, sino que la restauración se está extendiendo a todo lugar donde él va. No sólo cientos sino miles de estudiantes de secundaria están sintiendo culpabilidad de las drogas, alcohol, sexo y rebelión. Jóvenes están corriendo a sus casas después de las reuniones para arreglar las cosas con sus padres. ¡Ellos antes confesaban tener un odio profundo, pero ahora lloran y se arrepienten! Esto se esparcirá por toda la tierra porque Dios ha prometido restaurar a padres e hijos.

Debido a lo que yo veo venir, estoy tan entusiasmado que apenas puedo escribir estas palabras. Sin saberlo, sin pretenderlo, hombres y mujeres jóvenes, humildes de Dios están siendo tocados y ungidos milagrosamente. ¡Se les ha dado la misión sobrenatural de “id y restaurad! Porque el día del Señor ha llegado. A los gusanos de las drogas y el alcohol ya no se les permitirá que les coman sus vidas a los jóvenes. Dios destruirá al revoltón.”

miércoles, 5 de mayo de 2010

EL NOS SACÓ PARA INTRODUCIRNOS

Antes de la cruz, no había acceso a Dios para el público en general; sólo el sumo sacerdote podía entrar al Lugar Santísimo. Ahora, la cruz de Jesús abrió un camino para nosotros a la presencia del Padre. Sólo por su gracia, Dios derrumbó la pared que nos mantenía fuera de su presencia. Ahora él podía salir hacia los hombres, para abrazar a sus pródigos y a pecadores de toda clase.

Considere la milagrosa liberación de Israel. Mientras el pueblo de Dios cruzaba sobre tierra seca, ellos vieron las olas que cayeron sobre sus enemigos que venían detrás de ellos. Fue un momento glorioso, y ellos se reunieron para alabar grandemente, con danzas, cantos y acción de gracias. “¡Somos libres! Dios nos ha librado de la mano de opresión”.

La historia de Israel representa nuestra propia liberación de la esclavitud y de la culpa del pecado. Sabemos que Satanás fue derrotado en la cruz, y que inmediatamente fuimos hecho libres de su puño de hierro. Pero hay más en el propósito de Dios al salvarnos y liberarnos. Vea usted, la intención de Dios nunca fue que Israel acampara allí y se quedara en el lado victorioso del Mar Rojo. Su propósito más grande en sacarlos de Egipto era el de llevarlos a Canaán, la tierra de abundancia. En Corto, él los sacó para poder introducirlos: en su corazón, en su amor. El quería un pueblo que fuese totalmente dependiente de su misericordia, gracia y amor. Y lo mismo todavía continúa siendo verdad para su pueblo de hoy día.

La primera prueba de Israel vino unos días más tarde, y ellos terminaron murmurando y quejándose, completamente insatisfechos. ¿Por qué? Ellos habían conocido la liberación de Dios, pero no habían aprendido sobre su gran amor por ellos.

Aquí está la llave para esta enseñanza: Usted no puede entrar al gozo y a la paz – y es más, usted no puede saber cómo servir al Señor – hasta que usted vea el deleite de él en su liberarlo… hasta que usted vea el gozo de su corazón cuando tiene comunión con usted…hasta que usted vea que cada pared ha sido removida por la cruz…hasta que usted conozca que todo en su pasado ha sido juzgado y borrado. Dios dice, “¡Yo quiero que sigas avanzando, hacia la plenitud que te aguarda en mi presencia!”

Multitudes hoy día se regocijan en los maravillosos beneficios de la cruz. Han salido de Egipto, y están en “el lado victorioso” de la prueba del Mar Rojo. Ellos disfrutan de la libertad, y agradecen a Dios continuamente por haber echado a sus opresores al mar. Pero muchos de estos mismos creyentes pierden el gran propósito y beneficio de Dios para ellos. Pasan por alto el por qué Dios los sacó – lo cual fue para introducirlos en él.

martes, 4 de mayo de 2010

RESTAURACIÓN

El tiempo de los gentiles ya casi está por acabarse. Dios nos ha dado bastante aviso de que el Espíritu no contendrá para siempre con los rebeldes. Pero antes de que esta generación venga bajo el justo castigo del Altísimo Dios, una gran restauración está profetizada.

“Yo os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros” (Joel 2:25).

El Salmista David dijo que el justo “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo…con hojas que no se marchitan…y todo lo que hace prosperará” (ver Salmo 1:3). Pero esa promesa es para aquellos que se han separado completamente de los malvados, y rehúsan caminar por el camino de los pecadores. Es sólo para aquellos que son estudiantes devotos de la Palabra de Dios, y que meditan en ella día y noche.

“No así los malos” dice David (v.4). Se vuelven débiles, se marchitan, y son llevados por cualquier viento o corriente de doctrinas. A los que se comprometen con el mundo, se los compara con los árboles marchitos, enfermos y corrompidos con toda clase posible de gusanos.

Esto describe a muchos que profesan ser Cristianos en la casa de Dios hoy día. Descuidan la lectura de la Biblia; están muy preocupados para orar y edificarse en la fe. Están cómodos con los impíos y toman su asiento entre los burladores.

Un ejército de gusanos ha estado comiendo las vidas de una multitud de Cristianos apartados. Por fuera, ellos parecen ser árboles plantados junto a las aguas –pero por dentro están corrompidos, débiles, enfermos. ¡Ya no dan fruto! Se están secando espiritualmente. El saltón ha hecho su trabajo destructivo contra la corteza del árbol. Y así es con el pecado –está comiendo desde lo profundo a aquellos que se extravían de la presencia del Señor.

Dios nos ha dicho cómo va a traer esta gran restauración. Primero, él derramará su Espíritu Santo en tal abundante manera que traerá sanidad y fortaleza a todos los árboles de su bosque. El gusano del pecado comenzará a perder su poder mientras el pueblo de Dios vuelve a la lectura de la Biblia. Una revelación poderosa del nuevo pacto del Señor hará que el pueblo de Dios sea tan audaz como los leones. Sí –créalo– un avivamiento de fortaleza espiritual y de sanidad divina va a ser derramado de lo alto.

lunes, 3 de mayo de 2010

CONFIANZA PARA ENTRAR A LA PRESENCIA DE DIOS

“Así que, hermanos, tenemos libertad para entrar en el lugar santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo… Acerquémonos, pues, con corazón sincero, en plena certidumbre de fe” (Hebreos 10:19-20, 22).

El trabajo de Cristo en el Calvario tiene dos lados. Un lado es el beneficio de los hombres, y el otro es el beneficio de Dios. Un lado beneficia al pecador, mientras que el otro beneficia al Padre.

Estamos bien al tanto con los beneficios del lado humano. La cruz de Cristo nos ha provisto con el perdón de nuestros pecados. Se nos ha dado el poder de victoria sobre la esclavitud y dominio sobre el pecado. Hemos sido suplidos con misericordia y gracia. Y, por supuesto, se nos ha dado la promesa de vida eterna. La cruz nos ha dado un medio de escape de los terrores del pecado y del infierno.

Yo le agradezco a Dios por este beneficio de la cruz hacia la humanidad, y por el alivio que trae. Me regocijo que es predicado semana tras semana en iglesias en todo el mundo.

Pero también hay otro beneficio de la cruz, uno del cual sabemos muy poco. Y este es el beneficio del Padre. Vea usted, entendemos muy poco sobre el deleite del Padre que fue hecho posible mediante la cruz. Es un deleite que le viene a él cuando recibe a un hijo pródigo en su casa.

Si sólo nos enfocamos en el perdón de la cruz – si ese es el final de nuestra predicación – entonces perdemos una verdad importante que Dios ha querido darnos a través de la cruz. Hay un entendimiento más completo para que adquiramos aquí, y tiene que ver con su deleite. Esta verdad provee al pueblo de Dios con mucho más que tan solo alivio. Trae libertad, descanso, paz y gozo.

En mi opinión, la mayoría de los Cristianos han aprendido a tener libertad para entrar a la presencia de Dios para recibir perdón, para que él supla sus necesidades, para contestar sus oraciones. Pero les falta libertad en el aspecto de fe – un aspecto que es tan crucial en su caminar con el Señor.

El Señor tiene gran gozo que la cruz haya provisto un acceso abierto hacia él. Verdaderamente, el momento más glorioso en la historia fue cuando el velo del templo fue rasgado en dos, en el día que Cristo murió. Fue en ese mismo instante que el beneficio de Dios se abrió de golpe. En el instante que el velo del templo – que separaba al hombre de la presencia de Dios – fue rasgado en dos, algo increíble sucedió. Desde ese momento en adelante, no sólo el hombre podía entrar a la presencia de Dios, sino también Dios podía salir hacia los hombres.

domingo, 2 de mayo de 2010

ENTREGA TOTAL

“Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios…la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él, porque no hay diferencia…y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:21-24).

Dios nos ha revelado una manera segura de llegar a ser absolutamente santos y perfectos delante de sus ojos, para que así todos sus hijos puedan vivir en paz y gozo absoluto, sabiendo que cuando Dios los mira, los ve como santos y puros. ¡Y todo esto es un regalo gratis!

El regalo de santidad que Dios da, nunca puede ser una recompensa por cualquier cosa que hubiéramos hecho. Es un favor que no se gana, que no se merece –un verdadero regalo. “…pues ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia. Pero al que trabaja no se le cuenta el salario como un regalo, sino como deuda; pero al que no trabaja, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia” (Romanos 4:3-5).

Sumisión es el único camino a la santidad de Dios, sometiéndonos a la justicia de Cristo a través de la fe.

Someter significa “entregar el poder de nuestra voluntad.” Con Dios no hay tal cosa de que mi voluntad tenga su propio poder –todo el poder es de él y no permitirá ningún otro poder que no sea el suyo propio. ¡Dios requiere santidad absoluta para que nosotros lleguemos a ser humildes mediante este requerimiento! Él mira con paciencia nuestras luchas para ser santos, esperando hasta que fallemos tan miserablemente que corramos hacia su trono, y caigamos de rodillas clamando, “¡No hay esperanza –nunca seré santo! Soy débil, sensual, pecador. No tengo nada bueno.” La clase de arrepentimiento que Dios busca es que confesemos la debilidad de nuestros esfuerzos inútiles y que neguemos tener algún poder en nosotros.

¡Usted nunca podrá ser vestido con la santidad de Cristo hasta que usted caiga con su rostro contra el suelo delante del trono de Dios, desnudo, pobre, desdichado, débil, y totalmente incapaz! Usted debe de una vez por todas admitir que no tiene poder para resistir al pecado, que usted no tiene nada que ofrecer al Señor sino un pedazo de barro derrotado, abatido e incapaz. Usted debe de admitir que no puede ser santo, ni aún con ayuda. Tienen que entregarle la santidad como un regalo.

El regalo más grande que usted puede darle a Dios es la fe de que él le dará su santidad. Isaías proclamó triunfante, “En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios, porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia…el Señor, hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones” (Isaías 61:10-11).