domingo, 31 de mayo de 2009

EL SEÑOR ES MISERICORDIOSO Y BUENO PARA CON AQUELLOS QUE CONFÍAN EN EL

Mientras estaba orando acerca de este mensaje, el Espíritu Santo me susurró: “ALGUIEN QUE LEA ESTO ESTÁ CON NECESIDAD DE ÁNIMO. ALGUIEN NECESITA SER REFRESCADO Y LIBERADO DE DOLOR FÍSICO Y MENTAL, Y DE CONFUSIÓN. ALGUIEN NECESITA UNA PALABRA ESPECIAL DE ESPERANZA AÚN MIENTRAS ESTÁ LEYENDO ESTO.”

¿Es usted esa persona? Yo estoy pensando en alguien que tiene problemas por todos lados. Alguien sobrecargado por miedos dentro de sí, y con problemas a su alrededor. Y esta persona no tiene a nadie con el cual pueda hablar y entender completamente, a nadie en el cual confiar en esta hora de prueba.

Yo sé en mi espíritu que Dios está usando mi lapicero ahora mismo para traer una palabra de esperanza y refrigerio para alguien que está al final de su aguante y de su paciencia. Por favor escuche la palabra del Señor mientras yo le escribo bajo la unción del Espíritu Santo. Dios ha escuchado su clamor, y las siguientes palabras vienen del corazón amoroso de Dios:

Satanás está tratando de implantar mentiras en su mente durante su tiempo de debilidad y problemas. Él tratará de convencerlo que Dios no está con usted. Si usted cree en esa mentira, nunca podrá escapar de la trampa de Satanás.

Si usted se pone en silencio delante del Señor, y lo busca en su lugar secreto de oración, el Espíritu Santo le dirá claramente: Dios está contigo. Él no lo ha abandonado. Él lo ve y conoce lo que está sufriendo. Jesús dijo, “Y yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).

Usted es amado – y usted es necesario. Satanás es un mentiroso, y desea que usted se rinda a la desesperación, que crea que usted está solo en su lucha. No, usted no está solo – nunca. Dios tiene a alguien orando por usted en su tiempo de necesidad.

Usted va a salir victorioso de su prueba. Pero usted debe de creer que Dios ha escuchado su clamor. Tan sólo apóyese en el Señor. Si él le pudiera mostrar todas las cosas buenas que están por venirle, usted se regocijaría alegremente.

Finalmente, escuche el corazón de Dios a través de su Palabra pura:

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis. Vendréis y oraréis a mí, y yo os escucharé. Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:11-13).

jueves, 28 de mayo de 2009

SALUDOS EN EL PRECIOSO NOMBRE DE NUESTRO SEÑOR JESÚS

La siguiente palabra me fue dada por el Espíritu Santo. Es para aquellos que necesitan una respuesta a la oración, que necesitan ayuda durante su tiempo de problemas, y que están listos y deseosos de mover el corazón de Dios de acuerdo a su Palabra:

 

1.  Aprópiese de la promesa del pacto en el Salmo 46:1: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” La frase “pronto auxilio” significa siempre dispuesto, accesible inmediatamente. La fe debe de descansar en la seguridad de que el Espíritu de Dios mora en usted en todas las horas del día y de la noche, continuamente. Y porque él ha hecho su morada en usted, él escucha cada oración, pensamiento y llanto. Sabemos que si nos escucha, él concederá nuestras peticiones. Verdaderamente, el Espíritu Santo moverá cielos y tierra por cada hijo de Dios que se da tiempo para derramar su corazón ante el Padre, sin prisa, sin apuro en su presencia.

 

2.  Lea y crea el Salmo 62:5-7. Esta es la oración de David que tocó el corazón de Dios. David dijo, en esencia, “Debe esperar sólo en Dios. No espere ayuda de ninguna otra fuente. Sólo él debe de ser su provisión, su única esperanza y defensa. Sólo él puede suplirlo con las fuerzas para continuar hasta que llegue su respuesta.”

 

Cuando usted llega a estar completamente dependiente sólo del Señor – cuando usted deja de buscar al hombre cuando necesita ayuda, y confía en que Dios hará lo sobrenatural – nada podrá sacudirlo. Nada hará que usted caiga en desesperación. David declaró, “No resbalaré (no seré movido)” (Salmo 62:6).

 

3.  Aquí está el corazón de todo, el secreto de la oración que prevalece, que todo santo ha conocido a través de los siglos: EL DERRAMAR EL CORAZÓN DELANTE DE DIOS. “Pueblos, ¡esperad en él en todo tiempo! ¡Derramad delante de él vuestro corazón! ¡Dios es nuestro refugio!” (Salmo 62:8). Ana es nuestro ejemplo. Desesperada por tener un hijo, ella “derramó” su alma al Señor. Y la Escritura dice, “Y no estuvo más triste” (1 Samuel 1:18).

 

Dios lo escuchará y le contestará cuando él vea que usted está dispuesto a apagar todas las voces del mundo por un tiempo. Que clame vaciando el contenido de su corazón, que vacíe su alma delante de él, y que confíe en que él contestará. Ha llegado el tiempo de quebrantamiento delante del Señor, para que la fe nazca de una intercesión contrita. Siga estos caminos espirituales, y Dios escuchará y responderá.   

miércoles, 27 de mayo de 2009

¡CRISTO REINA!

Muy a menudo, las personas nos escriben diciendo, “No tengo con quién hablar, nadie con el que pueda compartir mis penas. Nadie tiene tiempo de escuchar mi llanto. Necesito a alguien a quien pueda descargar mi corazón.”

 

El rey David estaba rodeado de gente. Él estaba casado, con una familia grande, y tenía muchos acompañantes a su lado. Pero, también escuchamos el mismo clamor de David: “¿A quién iré?” Está en nuestra naturaleza necesitar a otro ser humano con rostro, ojos y oídos para escucharnos y aconsejarnos.

 

Cuando Job se sintió abatido por sus pruebas, él clamó con dolor: “¡Quién me diera ser escuchado!” (Job 31:35). Él pronunció este clamor mientras estaba sentado frente a sus “amigos.” Pero esos amigos no tenían compasión por los problemas de  Job.  En lugar de eso, eran mensajeros de desesperación.

 

En su dolor, Job buscó sólo al Señor: “En los cielos está mi testigo y mi testimonio en las alturas. Disputadores son mis amigos, mas ante Dios derramaré mis lágrimas” (Job 16:19-20). En los Salmos, David urge al pueblo de Dios a hacer lo mismo: “Pueblos, ¡esperad en él en todo tiempo! ¡Derramad delante de él vuestro corazón! ¡Dios es nuestro refugio!” (Salmo 62:8). David también escribió en el Salmo 142:

 

“Con mi voz clamaré a Jehová; con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja; delante de él manifestaré mi angustia. Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conocías mi senda. En el camino que andaba, me escondieron lazo. Mira a  mi diestra y observa, pues no hay quien quiera conocer. ¡No tengo refugio ni hay quien cuide de mi vida! Clamé a ti Jehová; dije: ¡Tú eres mi esperanza y mi porción en la tierra de los vivientes! (142:1-5).

 

Yo creo en mi corazón que este mensaje es una invitación del Espíritu Santo de encontrar un lugar privado donde usted pueda frecuentemente vaciar su alma al Señor. David “expuso (vació) su queja” y usted puede hacerlo también. Usted puede hablar con Jesús sobre todas las cosas – sus problemas, su prueba presente, sus finanzas, su salud – y dígale qué tan abatido se encuentra, y aún qué tan desanimado está usted. Él lo escuchará con amor y compasión, y no desechará su llanto.

 

Dios le contestó a David. Él le contestó a Job. Y por siglos él ha contestado el clamor de cualquier corazón que confía en sus promesas. De igual manera, él ha prometido escucharlo y guiarlo.

 

Verdaderamente, él ha prometido con juramento ser su fortaleza. Vaya a él, y usted saldrá renovado.

martes, 26 de mayo de 2009

DIOS ES FIEL EN TODO TIEMPO

Mi esposa Gwen y yo recientemente hablamos con una mujer devota que recientemente ha alcanzado el fin de su resistencia. La familia de esta mujer ha pasado sufrimientos increíbles. Ella se despierta cada día con una nube negra de dolor sobre su hogar. Ella ha pasado horas sin fin orando y clamando al Señor por ayuda, y sus amigas han estado intercediendo por ella.

 

Pero los meses pasan y las cosas no cambian. Cuando ella empieza a ver un rayo de esperanza, las cosas vuelven a lo que eran, y se vuelven peor. Ella escucha un mensaje o lee algo que inspira su fe, y trata de seguir adelante. Pero ahora ella está totalmente desgastada. Ella llora mucho. No puede dormir. Ella ya no pregunta por qué hay tanto sufrimiento y dolor sin fin. Ahora ella simplemente espera ver una pequeña luz en su túnel oscuro de penas.

 

Ella nos dijo, “He llegado al lugar donde siento que tengo el derecho de rendirme. He hecho todo lo que Dios me ha pedido que hiciera. He creído, lo he buscado, he sido fiel en ir a la iglesia y en leer su Palabra. Pero no veo alivio. Me siento sola y sin ayuda, deprimida. Estoy adormecida debido al pensamiento persistente de que las cosas sólo empeorarán a pesar de mis esfuerzos de obedecer. Ahora tengo que luchar contra este pensamiento: “Tengo derecho de sentirme así porque no veo fin a mi sufrimiento.”

 

Estamos orando diligentemente por ella y su familia. Creemos que ella no desmayará en la batalla y que el Señor le enviará ayuda y ánimo. Pero lo que ella dijo en su desesperación verdaderamente toca algo profundo dentro de mi alma. Muchos creyentes devotos han llegado al mismo punto de desesperación, y en pena ellos también claman, “Tengo derecho a abandonar la batalla. Tengo el derecho de estar enojado. Tengo el derecho de cuestionar a Dios. ¿Cuándo contestará mi clamor? ¿Me ha pasado de largo el Señor?”

 

En su desesperación Job clamó, “Por todos lados (Él) me ha arruinado, y perezco; Ha hecho que pase mi esperanza como un árbol arrancado…y me tiene por uno de sus enemigos” (Job 19:10-11). Job también añade: “Dios ha cercado con valla mi camino y no puedo pasar; y sobre mis veredas ha tendido tinieblas” (19:8).

 

¿Suena esto familiar para usted? ¿Es así su batalla? ¿Así lucha alguien que usted conoce? Amado, Dios es misericordioso. Él no le dará la espalda durante su problema. Él no se enojará con usted por expresar pensamientos desesperados mientras usted está en dolor y abatido. Job salió de su prueba y llegó a un lugar de esperanza, y también lo hará usted.

 

“Si me dirijo al oriente, no lo encuentro; si al occidente, no lo descubro. Si él muestra su poder en el norte, yo no lo veo; ni tampoco lo veo si se oculta en el sur. Mas él conoce mi camino: si me prueba, saldré como el oro” (Job 23:8-10).

lunes, 25 de mayo de 2009

QUE EL AMOR DE DIOS BRILLE SOBRE USTEDES

Estas palabras de Jesús tocan mi alma: “No os angustiéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?, porque los gentiles se angustian por todas estas cosas” (Mateo 6:31-32).

 

Jesús nos está advirtiendo sobre la tendencia que tienen los impíos de preocuparse. Él nos dice que preocuparnos – por nuestros trabajos, nuestra familia, nuestro futuro, nuestra sobrevivencia – es la manera de vivir de los impíos. Esa es la actitud de aquellos que no tienen a un Padre celestial. Ellos no conocen a Dios como él quiere que lo conozcan: un Padre celestial amoroso, proveedor, que cuida de sus hijos. Para todos los que creen, no es suficiente conocer a Dios como el Todopoderoso, el Creador, el Señor de todo. Él también quiere que lo conozcamos como nuestro Padre celestial.  “Pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas esas cosas” (verso 32).

 

“Así que no os angustiéis por el día de mañana” (verso 34). Con estas palabras claras, Jesús nos ordena: “No le den ni un pensamiento, ni una preocupación, a lo que pueda suceder mañana. Ustedes no pueden cambiar nada. Y ustedes no pueden ayudar en nada preocupándose. Cuando lo hacen, ustedes están haciendo lo que hacen los impíos.”

 

Jesús entonces dice, “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (verso 33). En otras palabras, debemos seguir amando a Jesús. Debemos continuar hacia adelante, echando nuestras preocupaciones sobre él. Y debemos descansar en su fidelidad. Nuestro Padre celestial se encargará de que seamos suplidos con las cosas esenciales de la vida.

 

Yo me pregunto si los ángeles están perplejos por todas las preocupaciones y ansiedades de los Cristianos que proclaman confiar en el Señor. Para aquellos seres celestiales, debe de parecer un insulto a Dios que nos preocupemos como si no tuviésemos un Padre en el cielo que cuida de nosotros. Cuántas preguntas perplejas los ángeles se deben de hacer entre ellos:

 

“¿No le creen a Aquél que los ama? ¿Acaso no les ha dicho él que conoce todas sus necesidades? ¿No saben ellos que el Padre nos envía a encargarnos de ellos cuando están en peligro? ¿No creen ellos que Aquél que alimenta a los pájaros, a los peces, y a todo el reino animal, los alimentará y vestirá a ellos también? ¿Cómo pueden angustiarse y preocuparse cuando ellos saben que Dios posee todo el poder, toda la riqueza, y puede suplir todas las necesidades de la creación? ¿Cómo pueden ellos acusar a su Padre celestial de abandono, como si él no fuese fiel a su Palabra?”

 

Las aves cantan, mientras nosotros nos quejamos y hablamos de temores y ansiedades. Los lirios del campo muestran erguidos su gloria, mientras nosotros nos marchitamos y nos doblamos ante el viento más pequeño de adversidad. El siguiente poema lo dice clara y brevemente:

 

Las mismas aves te reprochan con su canto alegre;                                                                                                              

las mismas flores te enseñan que tu preocupación es una equivocación.                                                    

“Alégrate,” pía el gorrión. “Tu Padre me alimenta;

piensa en cuánto él cuida, oh amado hijo de ti.”                                                                                                                   

No temas,” las flores susurran;  “si así él ha vestido                                                                                                                          

a la margarita y al lirio. ¿Cómo puedes estar con miedo?”

Entonces no te turbes, porque los problemas te turbarán.                                                                                             

Tendrás doble problema, y turbarás a otros también.

Usted definitivamente tiene a un Padre celestial.   ¡Confíe en él!

domingo, 24 de mayo de 2009

DIOS NUNCA, NUNCA NOS HA FALLADO

No importa lo que pase con la economía, no importa la crisis que enfrentemos, no importa qué pena o problema venga a nuestro camino – NUESTRO BENDITO SEÑOR NOS ESTÁ GUIANDO Y CUIDANDO DE NOSOTROS EN CADA PASO QUE DAMOS.

 

Dios finalmente repudió a aquellos que rescató de Egipto, porque ellos dudaron y lo limitaron después de haber sido milagrosamente abrazados en sus amorosos brazos. No es que simplemente Dios quisiera que confiemos en él  durante los tiempos difíciles – él lo demanda.  Por eso es que las Escrituras nos advierten tan fuertemente  sobre la incredulidad. Se nos dice que entristece al Señor y nos cierra la puerta a cada bendición y buenas obras que él nos ha prometido. Nuestra incredulidad, convierte cada promesa en “inefectiva.”

 

Para nosotros en la ciudad de Nueva York, esto no es una teología muerta. Tenemos que practicar lo que predicamos para poder sobrevivir cada día. Si no confiáramos plenamente en las promesas del Señor y dependiésemos de Jesús con todo lo que hay en nosotros, nos paralizaríamos de miedo y pánico. Las calles aquí son como zonas de guerra; las personas viven en constante temor y peligro, y los transeúntes son asesinados a diestra y siniestra. Los costos para cuidar a los que ministramos son pesados, y las necesidades de las personas dolientes son enormes. SI NO DESCANSÁRAMOS EN LAS PROMESAS INQUEBRANTABLES DE DIOS, ESTARÍAMOS ABRUMADOS.

 

Pero no estamos abrumados – no estamos con miedo.  Mientras los problemas se hacen peores, nosotros nos volvemos más fuertes en el poder del Espíritu Santo.

jueves, 21 de mayo de 2009

QUE DIOS LES DE PAZ Y DESCANSO EN SUS CORAZONES

¡Yo creo en milagros!

 

Hay una madre en el coro de nuestra iglesia que ha estado orando por su hijo por años. Él había caído profundamente en pecado durante su adolescencia. Ella oró, “Dios, haz lo que sea necesario, pero sálvalo.” En lugar de buscar a Cristo, él se volvió un musulmán. Por los próximos siete años, él se enterró en esa doctrina diabólica. Pero su madre continuó orando. El Islamismo le trajo a este muchacho una depresión profunda. En su terrible desesperación, él saltó desde un edificio de seis pisos, esperando matarse. En lugar de eso, él cayó sobre sus pies, quebrando un sinnúmero de huesos – y sobrevivió. El pasado Domingo, él subió cojeando a nuestra tarima de la iglesia y contó cómo Jesucristo lo había salvado milagrosamente. Su madre estaba en el coro, alabando a Dios y recordando s las muchas lágrimas y horas de oración. Dios escuchó su clamor.

 

¡Gracias a Dios por los milagros de hoy día!

 

Un joven adolescente en nuestra iglesia habló de haberle pedido a Dios en oración que lo usara en su escuela secundaria, la cual está ubicada cerca del lugar donde estaban las Torres Gemelas. Él y un amigo comenzaron a pararse a la salida del colegio cada día, orando en voz alta. Algunos se burlaron, pero otros comenzaron a unírseles. Como consecuencia, el colegio les permitió pasar clases de la Biblia en el colegio. El joven está gozoso, y ahora algunos profesores están asistiendo. Él dijo, “¿Pueden imaginar, que Dios usaría a alguien asustado, a un desconocido, como yo?  Dios todavía hace milagros.”

 

¡Gracias a Dios, él todavía hace milagros!

 

Un hombre joven en prisión nos escribió una carta que me conmovió profundamente. ¡Yo veo esto como  un milagro! Él escribió esto palabra por palabra:

 

            “David, yo recibo sus sermones por correo. Yo soy uno de los que asesinaron en los colegios. A mí me culpan de haber sido el que comenzó todo. El 1ro de Octubre de 1997, yo fui al Colegio Secundario Pearl y maté a dos estudiantes y herí a siete. Yo también maté a mi madre antes de eso. Después cuando llegué a la prisión fui salvo. Si hay alguna manera en que pueda ayudar a su ministerio, me encantaría hacerlo. Tal vez pueda darle mi testimonio. Haré cualquier cosa para ayudar. Espero con anhelo recibir sus sermones cada mes…”

 

¡Sí, Yo creo en milagros!

miércoles, 20 de mayo de 2009

SATANÁS NO TIENE DERECHO PARA MOLESTARLO A USTED O A SU FAMILIA. ¡CONFÍE EN DIOS POR SU LIBERACIÓN!

Dios desata su imponente poder liberador para aquellos que completamente confían en él. Aquellos que “tambalean” en su fe, afanados preocupándose, nunca podrán librarse de la trampa de Satanás.

 

La respuesta es simple, pero aún así muchos de nosotros no lo hacemos. Seguimos viviendo en confusión y miedo, cuando están al alcance de nuestra mano todas las preciosas promesas necesarias para librarnos de las crisis en esta vida. Dios odia nuestra incredulidad, mayormente porque ata sus manos y nos priva de disfrutar su gloriosa provisión. Que sea su prioridad todos los días orar, “Señor, ayuda mi incredulidad. Dame confianza en ti como la de un niño”.

 

NOSOTROS NO PODRÍAMOS CONTINUAR AQUÍ EN LA CIUDAD DE NUEVA YORK SIN TENER UNA CONFIANZA COMPLETA EN EL SEÑOR. Los problemas son muy abrumadores. Millones de personas están viviendo juntos apretados. La ciudad está desenfrenada con violencia, drogas, asesinatos, homicidios, un nuevo brote de TB que es trasmitido en el aire, la plaga del SIDA.

 

Nuestros trabajadores que ministran cada día a los enfermos de la calle, y a aquellos sin casa que tienen estas enfermedades, no están temerosos. Ellos confían que el Señor los protegerá y los fortalecerá en este trabajo.

 

Yo le agradezco a Dios por permitirnos ser sus canales para levantar una iglesia pujante en Broadway, con miles de vidas siendo tocadas. Pero nosotros no vinimos a Nueva York simplemente a construir una iglesia. Vinimos a hacer lo que Jesús hubiese hecho: ministrar a los pobres, los hambrientos, los sin techo, los adictos, los peores pecadores.

 

Nos regocijamos que Dios nos ha capacitado para traer el evangelio de redención a muchos que antes se los consideraba sin esperanza según opinión humana. Un pequeño ejército ya ha sido salvado de las calles, y cada día, más y más están siendo rescatados.

 

DIOS ESTÁ PROBANDO QUE SU PODER ESTÁ POR ENCIMA DE TODAS LAS FUERZAS DESTRUCTORAS DEL INFIERNO. Y él le mostrará a usted su poder para ayudarlo también en la prueba que usted está enfrentando. ¡Amén!

martes, 19 de mayo de 2009

QUE EL SEÑOR LOS BENDIGA Y LOS GUARDE

Yo oro diligentemente sobre estos mensajes, y cuando oraba sobre lo que el Señor quería que escribiera en éste mensaje en particular, el Espíritu Santo susurró claramente: “Anima al pueblo de Dios. Diles cuán amados son del Señor y cuánto él se deleita en sus hijos.”

 

Yo creo que esta es una palabra especial para muchos que leen este mensaje. Usted necesita escuchar profundamente adentro, en esta hora,  que el Señor lo va a cuidar, y que en esta hora de prueba, él se deleita en usted. Aquí está el texto que yo creo que usted necesita para recibir una palabra personal de él ahora mismo:

 

            “No menosprecies hijo mío (hija mía), el castigo de Jehová, no te canses de que él te corrija, porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo que quiere” (Proverbios 3:11-12).

 

             Aún si por lo que usted está pasando ahora mismo es disciplina amorosa, recuerde que es una señal segura de que su Padre le ama y se deleita en usted. Si usted recibe esta palabra – de que él lo ama profundamente y se regocija por usted – usted sabrá que todas las cosas están trabajando para el bien de usted, y que sus pasos están verdaderamente siendo ordenados por él.

lunes, 18 de mayo de 2009

YO ORO QUE USTED ESTÉ DISFRUTANDO DE LA PRESENCIA DEL SEÑOR

Hay un texto en el Hebreo original que me ha bendecido grandemente, y quiero compartirlo con usted. “Se acercaron a la maldad los que me persiguen; se alejaron de tu ley. Cercano estás tú, oh Jehová, y todos tus mandamientos son verdad” (Salmo 119:150-151). Hellen Spurrell lo traduce así: “Cuando los perseguidores se me acercaron, eran de los que estaban lejos de tu ley; entonces tú, oh Jehová, estabas cerca con todos tus mandamientos fieles”.

 

Principados y poderes demoniacos habían cercado a David, tratando de traerle a él y a Israel ruina y destrucción. Pero, este hombre de Dios testificó que mientras el enemigo se acercaba, él confió que Dios se acercaba aún más a él. David dijo que Dios lo sostuvo de su mano derecha, y caminó con él guiándolo a través de cada asalto del enemigo.

 

Aquí en el testimonio de David hay una promesa maravillosa para usted y para mí. Podemos estar seguros que Satanás quiere destruirnos, molestarnos, y derribar a todo al que ama al Señor. El enemigo hará todo lo que está en su poder para arrastrarnos a su pozo de desesperación, confusión, culpa y condenación.

 

¿Tiene usted algunos “perseguidores” satánicos que están viniendo contra usted ahora mismo?

 

¿Tentaciones abrumadoras? ¿Pruebas? ¿Cargas financieras? ¿Problemas matrimoniales o familiares?

 

¿Problemas en sus negocios? Cuando sus perseguidores se le acerquen para destruirlo, anime su corazón, el Señor Dios Todopoderoso está aún más cerca de usted que ellos – y si él está cerca, él actuará en su ayuda. Yo no puedo imaginar que Dios esté cerca de algún hijo suyo, y que no haga nada, permitiéndole al diablo abusar o corromper a su amado hijo de alguna manera.

 

Lea el Salmo 68:1-4 y vea lo que Dios ha prometido hacer por usted si tan sólo confía en él. Usted puede proclamar estos cuatro versos ahora y durante todo el año. Memorice estos versos, párese firme en ellos, y Dios hará huir a sus enemigos. 

domingo, 17 de mayo de 2009

¡REGOCÍJESE EN EL SEÑOR Y ALÉGRESE!

En el libro de Judas, leemos de un día futuro tan malvado y vil, y que Dios vendrá con sus santas decenas de millares para hacer juicio por todas las obras impías. Judas profetizó que los hombres se entregarán a sus deseos sucios de lujuria, siendo burladores, sensuales, “que espuman su propia vergüenza” (Judas 13).  Esto se refiere a una sociedad de fornicadores corruptos que van “en pos de vicios contra naturaleza”, lo cual se refiere a la rampante homosexualidad.

 

Hoy día, América no es la única nación que ha quitado los límites morales. El derrumbe moral está en todo el mundo, y se está volviendo muy evidente que Satanás está vomitando las abominaciones del infierno sobre la humanidad. Este es un tiempo, se nos advierte en las Escrituras, cuando el diablo tratará de seducir a los elegidos de Dios.

 

Judas miró hacia adelante, en esos tiempos viles, malvados, y vio algo más, algo muy inspirante y milagroso. En medio de toda la inmoralidad y degradación en aumento, él vio un pueblo “llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo” (Judas 1).

 

No importa cuán corrupto se vuelve este mundo en los días venideros – no importa cuán demoniacos sean los medios de comunicación, TV y películas, no importa cuánto aumenta la adoración a los diablos, no importa cuánto tratan de forzar su agenda los homosexuales en la sociedad, no importa si el mismo diablo camina por las calles – Dios va a preservar a sus hijos. Él va a preservar para sí mismo un pueblo santificado, santo. El los cuidará del malvado, y ellos se fortalecerán en fe y devoción, mientras los impíos corren hacia la destrucción.

 

Escuchen la palabra del Señor: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará” (1 Tesalonicenses 5:23-24).

 

David dijo, “Porque Jehová…no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados” (Salmo 37:28). “Cercando andan los malos…Tú Jehová, los guardarás; de esta generación los preservarás para siempre” (Salmo 12:7-8).

 

Que esta oración del apóstol Pablo sea su oración y mía en los tiempos malos y turbulentos que tenemos por delante: “El Señor  me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial” (2 Timoteo 4:18).

 

¡Regocíjese! Dios ha pactado guardar y preservar a todos aquellos que confían plenamente en él.

jueves, 14 de mayo de 2009

SALUDOS EN EL PRECIOSO NOMBRE DE CRISTO

Justo cuando estaba preparando para escribir este mensaje, el Espíritu Santo me habló claramente: “Edifica a las personas. Bendícelas con mi Palabra.”  Yo respondí, “Señor, me encantaría, pero  ¿qué quieres tú que yo diga? Tú debes de impresionar profundamente en mi espíritu la palabra correcta para estos tiempos.”

 

Esto es lo que he recibido del Señor. Yo espero que usted lo reciba y sea edificado verdaderamente. Tal vez sea usted al que Dios ha preparado para recibir esta palabra de ánimo en este tiempo en particular:

 

  •           Dios desea que usted crea lo que él le ha hablado a usted, especialmente acerca de sanidad y dirección. (Ver Juan 4:48-50).

           

  •      Jesús le dijo a un noble que su hijo iba a ser curado. “Y el hombre creyó la palabra que Jesús   le dijo, y se fue.” Este hombre creyó la palabra del Señor, y su hijo fue sanado  esa misma hora.

 

  •            El Señor va a responder el clamor de su corazón de acuerdo a la multitud de sus amorosas misericordias. Su tiempo es perfecto, así que sea paciente. (Ver Salmo 69:13-14, 16-18, 32-33).

 

  •      Este pasaje habla de “enemigos”. Su verdadero enemigo es Satanás, el cual odia que usted tenga una hambre continua por un caminar más cercano con el Señor.

 

  •             Aquí está una palabra muy específica para usted personalmente.  Sí, varias personas recibirán esta misma palabra en este mensaje aquí, pero el Espíritu Santo sabe cómo aplicar la Palabra de Dios en diferentes  maneras a muchos creyentes.

 

  •       Vaya al Salmo 145. Antes de leerlo, ore para que el Espíritu Santo le hable a usted         directamente en uno o dos versos. Yo sé que el Señor habló directamente a mi corazón      diciéndome que usted será edificado en el Salmo 145.

           

(Verso 14 es el que me ha sido señalado para usted, pero el Espíritu puede señalarle otros también.)

 

Que Dios le de mucha fuerza del Espíritu Santo para luchar, para resistir al diablo y hacerlo huir.

miércoles, 13 de mayo de 2009

QUE LA PAZ DE DIOS GOBIERNE EN SU CORAZÓN

El Espíritu ha estado poniendo muy en claro que todas mis oraciones son totalmente en vano a no ser que ore en fe. Yo puedo llorar, ayunar, interceder, agonizar y afanarme en oración, y no hacer ningún impacto en el Señor – a no ser que lo haga todo eso con una fe simple, como de niño.

 

Dios no actuará en nuestro beneficio sin fe. La palabra dice, “No piense, pues, quien tal haga [el que duda], que recibirá cosa alguna del Señor” (Santiago 1:7).

 

El Señor nos manda confiar en él. Pero muy a menudo tenemos tan poca confianza en él, tan poca fe en su buena disposición y deseo de contestar el clamor de nuestro corazón. Cuando lleguemos al cielo, estaremos asombrados de descubrir todas las bendiciones, paz y poder que teníamos a nuestra disposición pero que no los apropiamos debido a nuestra fe débil.

 

ESTOY SIENDO MOVIDO GRANDEMENTE POR EL ESPÍRITU SANTO A DESAFIARLO A AUMENTAR SU FE. Pídale al Señor que perdone su incredulidad y que llene su alma con confianza en la disposición que él tiene de responder abundantemente a sus oraciones sinceras.

 

¿Quiere usted una fe aumentada? Cuando vaya a orar nuevamente, use las siguientes Escrituras para entrar en razón con el Señor. Él no negará su propia Palabra. Aprópiese de éstas:

 

·                     Salmo 62:8

·                     Salmo 91:4

·                     Salmo 56:3

·                     Proverbios 30:5

·                     Jeremías 29:10-14

 

¡Siga agarrándose por fe! Él le contestará, y pronto.

martes, 12 de mayo de 2009

SALUDOS EN EL MARAVILLOSO NOMBRE DEL SEÑOR

Yo he estado meditando los últimos días pasados en los Salmos 142 y 143. Yo le recomiendo que usted se dé tiempo para leer estos poderosos Salmos para animar su fe.

 

Yo estaba interesado en lo que David estaba atravesando cuando dijo, “Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda” (142:3). Él repite esto en el verso 143:4, “Y mi espíritu se angustió dentro de mí; está desolado mi corazón.” David le está diciendo a Dios, “Me estoy ahogando en problemas. Estoy siendo atacado por mis enemigos. Esto me está afligiendo.” Él clamó al Señor, “Escucha mi clamor porque estoy muy afligido…Saca mi alma de la cárcel” (142:6-7).

 

Amado, estas palabras fueron escritas para nuestro beneficio, para nuestra instrucción. Aquí hay ánimo para todos los del pueblo de Dios que están abrumados por los problemas y las aflicciones. Algunos se están ahogando en problemas financieros, sobrecargados con deudas. Multitudes de creyentes preciosos están luchando para cumplir con sus obligaciones. Muchas viudas y parejas de edad apenas pueden sobrevivir.

 

Muy a menudo he sido acusado de ser muy pesimista, muy negativo. Las personas dicen que nadie quiere escuchar malas noticias, que dejan de escuchar a cualquier predicador que habla de sufrimiento, dolor y problemas. Pero la verdad es que, la mayoría de nosotros vivimos en un mundo donde la vida puede ser a veces muy abrumadora. Como David, enfrentamos cantidades inmensas de problemas; somos afligidos aún en nuestra justicia. Soportamos enfermedades, muertes de nuestro seres queridos, tiempos de confusión, sin saber qué hacer. Enfrentamos ataques demoniacos de Satanás contra nuestra fe.

 

Es durante nuestros tiempos de aflicción que aprendemos a buscar a Dios y aprendemos a clamar en nuestro dolor. David dijo, “Delante de él expondré mi queja, delante de él manifestaré mi angustia” (142:2). “Respóndeme por tu verdad, por tu justicia” (143:1). ¿Está usted ahora abrumado por las circunstancias en su vida? Haga lo que hizo David: 

 

·               “Extendí mis manos a ti, mi alma a ti como la tierra sedienta” (143:6).

 

·                “No escondas de mí tu rostro…Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma” (143:9-11).

 

·                  “Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; en ti me refugio. Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud. Por tu buen nombre, oh Jehová, me vivificarás; por tu justicia sacarás mi alma de angustia” (143:9-11).

 

Anímese. ¡Dios tiene todo bajo control!   Él suplirá su necesidad en el momento exacto.

lunes, 11 de mayo de 2009

SU BATALLA ES DEL SEÑOR (ver Crónicas 20:15).

La razón por la cual estoy escribiendo esto, es para recordarle que la batalla que usted está enfrentando no es suya, sino del Señor. Si usted es un hijo de Dios, puede estar seguro que Satanás se “enfurecerá contra ustedes.”

 

En 2 Crónicas 20, una gran multitud vino contra el pueblo de Dios. El rey Josafat y su gente propusieron en sus corazones buscar a Dios y ayunar. El rey clamó a Dios con una oración que la mayoría de nosotros ha orado en nuestro caminar espiritual: “En nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos” (20:12). “Vino el Espíritu de Jehová en medio de la reunión…Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis…porque no es vuestra la guerra, sino de Dios” (20:14-15).

 

Isaías dio esta advertencia a todas las fuerzas satánicas: “¿A quién vituperaste, y a quién blasfemaste? ¿Contra quién has alzado tu voz?...Contra el Santo de Israel” (Isaías 37:23).

 

Dios le dijo a su pueblo Israel, y él nos dice hoy día: “La batalla no es contra ustedes. Es la furia de Satanás contra mí, el Señor que habita en vosotros”. Dios le dijo a Satanás, “He conocido tu condición, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí” (37:28).

 

Yo le pregunto a usted: ¿Dónde está su batalla? ¿En su matrimonio? ¿En su negocio o en su trabajo? ¿En sus finanzas? ¿En su salud? ¿Se intensifica la batalla día tras día? Si usted tiene  un corazón para Jesús y un deseo de aferrarse a él, usted enfrentará la rabia del infierno. Pero esa sigue no siendo su batalla.

 

Usted puede terminar su batalla rápidamente si así lo decide – simplemente rindiéndose o entregándose a sus miedos y temores. Satanás no molestará a aquellos que pierden su confianza en el Señor.

 

Sí, la batalla es del Señor, pero nosotros tenemos una parte en ella – y es confiar y creer sus promesas cuando enfrentamos la desesperación y lo que parece ser imposible.  “¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?” (Isaías 40:27).

 

La fe demanda que yo entregue todos mis problemas – todas mis situaciones críticas, todos mis miedos, todas mis ansiedades – en las manos del Señor. Cuando he hecho todo lo que puedo hacer, y cuando sé que mi batalla va más allá de mi poder, yo debo someter todo en sus manos.

 

Nuestro Señor sabe de la furia de Satanás, y debemos verdaderamente creer que él actuará. Él nos ayudará a pasar por las muchas aguas y por los fuegos, y hará huir a todos nuestros enemigos espirituales. Esta es la Palabra de Dios acerca de lo que él hará: “Porque contra mí te airaste…y ha subido a mis oídos; pondré, pues mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste” (Isaías 37:29).

 

Si usted permanece agarrado de su fe – confiando en él, descansando en sus promesas, rechazando todas las mentiras de Satanás que vengan a su mente – entonces esté a la expectativa que Dios vendrá por su Espíritu a su situación, y pondrá un fin esperado a su batalla en particular. Él moverá cielos y tierra para librarlo y hacer un camino. El camino de salida es  ¡confiar, confiar, confiar!  Él es quien “hace cesar las guerras” (Salmo 46:9).

domingo, 10 de mayo de 2009

QUE LA PAZ DE DIOS PERMANEZCA EN USTED

Una mujer Cristiana se me acercó recientemente muy preocupada y me preguntó si yo había escuchado las últimas noticias. Era acerca de los últimos acontecimientos en Pakistán. “¿Puede usted creer lo que está sucediendo?” ella preguntó. “Cada día es día de malas noticias. Pakistán tiene ahora capacidad nuclear. Los terroristas se podrán apoderar de eso y en cualquier momento un líder loco comenzará una guerra nuclear.” Meneando su cabeza, ella dijo, “Estoy verdaderamente asustada. Las cosas están descontroladas.”

 

Ahora mismo, las personas están asustadas en todo el mundo. Estamos viendo el cumplimiento de la advertencia de Jesús, que el día vendría cuando los corazones de los hombres desmayarán de miedo cuando vean las cosas que vienen sobre la tierra.

 

Aquellos que han recibido mis mensajes mensuales, conocen que en los últimos años yo he estado advirtiendo sobre la crisis de las viviendas que venía. Yo advertí que la bancarrota era inminente. Pero lo prediqué con lágrimas.

 

Ahora, déjeme darle una palabra clara del corazón de Dios, una palabra de ánimo. A pesar de las noticias aterradoras, Dios todavía tiene todas las cosas bajo su control.

 

Esta es la Palabra sobre la cual nosotros los creyentes debemos de estar parados firmes, mientras la tormenta brama a nuestro alrededor, palabras que nos fueron dadas por Jesús: “No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). Estos son tiempos tumultuosos. Pero es durante esos tiempos que la Palabra de Dios viene a ser nuestra fortaleza y esperanza.

 

·                     “Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, Jehová, no desamparaste a los que te buscaron” (Salmo 9:9-10).

·                                                                         “El me esconderá en su Tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto” (Salmo 27:5).

 

Yo creo que aún vienen tiempos más aterradores, más difíciles todavía. Y sólo veo desesperación para aquellos que no están diariamente en la Palabra de Dios y orando y hablando con el Señor. Es su Palabra la que levanta nuestros espíritus y produce fe. Disciplínese ahora  a abrir su Biblia en la mañana y comenzar su día siendo animado con las preciosas promesas de Dios. Luego hable con el Señor, aún cuando prepara para comenzar su día. Pídale al Espíritu Santo que fortalezca su fe y esperanza.

 

 Hay una Escritura que yo repito muchas veces al día. Le animo a que se apodere de ella y la crea: “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7).

jueves, 7 de mayo de 2009

A DIOS SEA TODA LA ALABANZA Y GLORIA

Mientras estaba sentado en mi escritorio preguntándole al Señor cómo podía bendecirlo a usted, fui motivado a darle a usted simplemente algo de la palabra de él.

 

Le ofrezco las siguientes Escrituras, confiando que por lo menos una de ellas será una palabra que es sólo para usted. Sé que Dios es fiel para enviarnos una palabra especial cuando la necesitamos tanto. Y creo que aquí hay algo especialmente para usted.

 

1.         Salmo 32:6-8: “Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él. Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás. Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.”

 

2.         Salmo 31:6-8: “Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias; mas yo en Jehová he esperado. Me gozaré y alegraré en tu misericordia, porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias. No me entregaste en mano del enemigo; pusiste mis pies en lugar espacioso.”

 

3.         Salmo 41:1-3: “Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová. Jehová lo guardará, y le dará vida; será bienaventurado en la tierra, y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos. Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; Mullirás toda su cama en su enfermedad.”

 

4.         Salmo 31:1, 5: “En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás; líbrame en tu justicia… En tu mano encomiendo mi espíritu; tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.”

 

5.         Salmo 56:8, 9, 11: “Mis huídas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu libro? Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare; esto sé, que Dios está por mí. En Dios he confiado.; no temeré; ¿qué puede hacerme el hombre?”

 

6.         Salmo 86:17: “Haz conmigo señal para bien, y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; porque tú Jehová, me ayudaste y me consolaste.”

 

7.         Salmo 88:1-3: “Oh Jehová, Dios de mi salvación, día y noche clamo delante de ti. Llegue mi oración a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor. Porque mi alma está hastiada de males, y mi vida cercana al Seol.”

 

Por favor subraye la porción de Escritura que el Espíritu le testifica que es de usted. ¡Créala! Dios se la ha enviado hoy día.

miércoles, 6 de mayo de 2009

AGRADECEMOS A DIOS POR SUS MÚLTIPLES MISERICORDIAS Y BONDADES AMOROSAS

Estoy siendo guiado por el Espíritu Santo a escribirle a usted acerca de abrir puertas que están cerradas. Alguien leyendo este mensaje puede relacionarse inmediatamente con esto, porque está enfrentando una o más puertas cerradas. Está ahí, enfrente de usted, una puerta que pare estar continuamente cerrada.

 

Puede ser una situación financiera seria, y usted ha orado para que la puerta de alguna oportunidad sea abierta. Pero todo lo que usted trata de hacer parece fallar; las puertas simplemente no se abren.

 

Yo no sé cuál es su puerta cerrada, pero para muchos parece ser que las puertas y las ventanas de los cielos están cerradas. Los cielos parecen ser de bronce, y usted no parece poder penetrarlos. Esta puerta cerrada a la cual me refiero, es algún problema, alguna situación, alguna necesidad por la que ha estado orando mucho. Puede ser una crisis que requiera nada menos que un milagro. Y usted no ha recibido todavía una respuesta a sus fervientes oraciones y peticiones que le ha hecho al Señor.

 

En Apocalipsis, Cristo se refiere a sí mismo como EL QUE ABRE Y CIERRA PUERTAS (3:7). Esto estaba en una carta enviada a los creyentes de la antigua Filadelfia, una iglesia a la que el Señor alabó por guardar su palabra, y por nunca negar su nombre. Para ponerlo simplemente, en los tiempos más duros, estas personas permanecieron fieles en la Palabra de Dios. Ellos no acusaron al Señor de descuidarlos ni de tener oídos sordos a sus clamores.

 

Evidentemente, Satanás tenía que venir a ellos con mentiras. Sus principados y poderes de las tinieblas, espíritus mentirosos salidos de las entrañas del infierno, y dicen que Dios ha cerrado todas las puertas, que él no es merecedor de adoración ni de fe. Pero estos creyentes, de los cuales Jesús dijo que tenían poca fuerza, siguieron confiando, esperando pacientemente a que Dios ponga la llave en la puerta para abrirla. Él tiene la llave para cada puerta cerrada – y sólo él pone delante de nosotros las puertas abiertas.

 

Aquí está lo que el Señor les prometió a ellos, y es también nuestra promesa:

 

“Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia [no te rendiste durante tu prueba], yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra” (3:10).

 

Esta hora de la prueba está ya sobre nosotros. Trae pruebas increíbles de fe tan grandes y tan fuertes que muchos caerán en incredulidad mortal. Verdaderamente, ahora en todo el mundo hay una gran caída de esa fe resistente.  

 

Pero usted, – porque usted todavía confía en sus promesas, y está dispuesto a morir en fe, aún si no ve las promesas cumplidas – usted será guardado de la tentación que vendrá sobre todo el mundo para caer en incredulidad. Dios ha escuchado su clamor, y él sabe el tiempo, la misma hora en que abrirá todas las puertas. Así que nunca se rinda. Nunca dude. Permanezca firme en sus promesas. Él no le fallará.

martes, 5 de mayo de 2009

ALABADO SEA DIOS POR SUS TIERNAS MISERICORDIAS

Tengo un mensaje corto para aquellos que están experimentando una situación dolorosa, abrumadora. No me estoy dirigiendo a aquellos que ahora disfrutan de un tiempo de descanso después de sufrir, los cuales no están con dolor ni pena. Gracias a Dios por esos tiempos de tranquilidad y descanso.

 

Más bien, yo recibo tantas cartas de preciosos seguidores de Jesús, los cuales están viviendo con penas profundas y situaciones de crisis increíbles: divorcio, hijos drogadictos o en prisiones, la muerte de un conyugue. Una mujer que está tan enamorada de Jesús acaba de perder a sus tres hijos que murieron sofocados en un fuego. Un pastor se lamenta por su esposa, la cual lo dejó a él y a sus hijos por una amante lesbiana.  Y son muchas las personas devotas que están abrumadas con penas y dolores.

 

Tengo un mensaje para usted que está sufriendo dolor y pena, usted que está viviendo con lamento  o dolor. En el Salmo 40, David clamó, “Me han rodeado males sin número…Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová apresúrate a socorrerme” (Salmo 40: 12-13). “Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan…Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí.  Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío no te tardes” (40: 16-17).

 

He sido tan bendecido y consolado por esta línea en el verso 17: “Jehová pensará en mí.” Imagine eso. El Señor Dios que creó todas las cosas, el Dios de este universo, está pensando en mí.

 

Aún ahora, en esta misma hora, sus pensamientos son acerca de usted, en su hora de necesidad.

 

Cuando Israel estaba cautivo en Babilonia, lamentándose de la pérdida de casas y familias, y soportando aflicciones y problemas, Dios les envió una palabra a través de Jeremías: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11). Dios le dijo a su pueblo, “Vuestra pesadilla va a terminar. Yo sólo tengo pensamientos buenos, amorosos para con vosotros, y si me buscáis con todo vuestro corazón, me encontraréis” (ver Jeremías 29:11-13).

 

Dios no está enojado con usted. Personas santas son afligidas, así que no vacile en su confianza en él. En tiempos de estrés y sentimientos de soledad y penas, ore. Derrame su corazón al Señor. Él está pensando en usted – y él está trabajando para usted.

lunes, 4 de mayo de 2009

EL AMOR DE DIOS POR SU PUEBLO NUNCA FALLA

Mientras estaba leyendo el Salmo 13, fui influenciado a enviarles a ustedes unas cuantas palabras de ánimo que recogí de este capítulo bendito.

 

David escribió las palabras contenidas en este Salmo. Él preguntó, “¿Hasta cuándo Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con tristezas en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?”

 

Esto suena como si David sintió que Dios lo había abandonado completamente a que sufriera, a que despertara cada día con una nube negra sobre su cabeza. Por un tiempo, David habló con desesperación, “Dios, ¿tendré para siempre este sentimiento de solitud? ¿Cuándo serán contestadas mis oraciones?”

 

Cuando los problemas nos asaltan, aunque conocemos el amor del Señor – cuando nuestro rescate parece distante y sin esperanza – nos hundimos bajo presión. Ahora mismo, algunos que están leyendo estas palabras se están hundiendo ante la terrible presión de una situación que parece no tener solución.  Ellos están al borde de una desesperación total, esperando que una calma venga aunque fuera para tener un poco de alivio en sus pruebas.

 

En medio de su propia prueba, David preguntó, “¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma?” Él había ideado un plan tras otro, tratando de encontrar una salida a su problema – pero todos sus planes, todos sus arreglos habían fracasado. Ahora él ya no tenía más ideas, ni ninguna solución que funcionara. El había llegado al final de todo.

 

Cuán desconcertante es ver un rayo de esperanza, un poco de luz, pero que nuevamente la desesperación  se establece. Tenga en mente, que todo esto le sucedió a un hombre devoto, alguien que quería agradar al corazón de Dios. David era un hombre que testificó de tener gran confianza en el Señor. Pero, al igual que nosotros, David atravesó tiempos duros, como lo describe en este Salmo.

 

¿Cómo se levantó David de este pozo de desesperación?  “Mas yo en tu misericordia he confiado…Cantaré a Jehová.”

 

Deje que comparta con usted razones para seguir confiando en Dios mientras atraviesa sus problemas:

 

·                     No importa cuán fuertes sean las tormentas, nuestro precioso Señor todavía seguirá alimentando a las aves del cielo, vistiendo a los lirios del campo, y supliendo a todo un océano lleno de peces de sus     necesidades diarias. “Vuestro Padre celestial las alimenta…” Ningún ave cae al suelo sin que el ojo del Padre esté sobre ella.

 

·                     ¿Qué clase de Padre alimentaría a todas las criaturas de la tierra y descuidaría a sus hijos? Jesús nos     exhortó a “no afanarnos” por las necesidades y problemas diarios, “porque él cuida de vosotros.”


Verdaderamente, el Señor lo ama, y él no dará oídos sordos a sus clamores. Agárrese de sus promesas. Siga adelante en fe. Espere en él pacientemente. Él nunca le fallará.